El valor de pensar por una misma…

Casi todas las conversaciones serias que he mantenido a lo largo del verano han abordado, antes o después, el tema ‘covid…’ Independientemente del grado de acuerdo o desacuerdo sobre las medidas sanitarias adoptadas, del sacrificio económico del sector servicio y de la mayor o menor conciencia de los jóvenes sobre la gravedad del asunto, me ha quedado claro que a casi todos nos ronda la idea de posibles teorías conspiradoras junto a una evidente manipulación social que las élites de poder intentan ejercer, valiéndose de los medios de comunicación y de las redes sociales… De vez en cuando se oyen rumores sobre la obligatoriedad de las primeras vacunas que, según dicen, estarán listas para otoño…(a mi me tendrán que encadenar para ponérmela…) Y también de imponer las cartillas de vacunación para viajar más seguros…Rumores lejanos, casi imperceptibles, que me recuerdan el refrán: ‘cuando el río suena…’

Tal vez por todo esto que está pasando sería necesario poner en valor el pensamiento crítico, el librepensamiento a fin de aspirar a una vida libre y autónoma frente a la amenaza de la manipulación y la mentira por parte de los grupos de poder, interesados en su perpetuación y enriquecimiento personal. Me van a perdonar que siempre mire hacia la Historia buscando en el pasado la comprensión del presente. La historia nos aporta ejemplos, referentes de grande personalidades que, por sí solos, se atrevieron a desafiar los principios y arquetipos vigentes hasta el punto de imponer pacíficamente nuevos paradigmas. El acervo cultural y el impacto ideológico que nos dejaron ha sido tan fuerte que ha resistido y, en cierto modo, aún subyace y permea en el pensamiento occidental y oriental actual. Sócrates en Occidente o Budha en Oriente, han influido poderosamente en la historia de la humanidad. Hombres decisivos e influyentes han dejado una huella imborrable que parece renacer en nuestros días.

La India y la polis de Atenas fueron los escenarios: dos sociedades, dos culturas diferentes que, sin embargo, presentan grandes sinergias y confluencias en su esencia pues ambas se cuestionaron sobre la felicidad y el conocimiento y ambas hallaron respuesta en la ética y la moral. Por eso creo en la necesidad de formar a nuestros niños en los valores de la ética: la libertad, la honestidad, la verdad, la justicia, la ecuanimidad, la equidad, la igualdad… Y por eso también considero fundamental sacar la religión de nuestras escuelas y ponerla en las ‘expertas manos’ de los padres creyentes y practicantes y, por ende, en la de los párrocos y sacerdotes…Este es un tema escabroso que daría para muchas entradas…No es un secreto mi apoyo a la escuela pública de la que he vivido y en la que se educaron mis hijos, ni que defiendo la libre elección de la privada…pero sin financiación pública alguna…En fin, no me quiero ir por las ramas y para no divagar me centraré hoy en Sócrates que, culturalmente, nos queda más cerca.

Sócrates vivió bajo la era de Pericles (siglo V. a. C.), el siglo de oro de la Grecia clásica y en aquella lujosa polis desarrolló y enunció la famosa máxima: (Γνωθι Σεαυτόν) ‘gnóthi seautón‘ -‘conócete a tí mismo’- con todo lo que implica. El desafío de pensar por sí mismo convirtió al filósofo en un elemento peligroso para orden social que la autoridad pretendía implantar, además de controlar…Sócrates resultaba exasperante. Jamás imponía su opinión, sólo cuestionaba una y otra vez a sus oponentes para que por sí solos comprendieran sus errores… Dominó el arte de la ironía y aunque se burlaban de él e incluso le imitaban en las obras de teatro, él pasaba olímpicamente porque lo único que pretendía es que los jóvenes aprendieran a pensa por ellos mismos, labor que desarrollaba en su Escuela siguiendo su propio método, conocido como socrático: el debate, la confrontación y la lógica del pensamiento…Hoy lo llamaríamos ‘aprender a aprender’…

Pero una sociedad que piense por sí misma puede resultar peligrosa e incómoda para sus gobernantes … Por eso fue acusado de corromper a los jóvenes que formaba y sometido a un juicio que resultó una pantomima porque la sentencia estaba previamente decidida…La crepsidra ofreció, tanto al fiscal como al acusado, la oportunidad de exponer la acusación y la defensa… Sócrates no hizo ningún discurso, se limitó a seguir su ‘método’, es decir, hacer preguntas y acabar con puntos suspensivos en el aire, dejando a los asistentes pensativos e, incluso, tal vez dudosos…Su estilo retórico peculiar, a base de preguntas y respuestas realizadas en perfecta armonía con la talla intelectual del oponente, pretendía elevar el ego del contrario que se crecía frente a él: en el diálogo se encuentra la verdad…repetía el Maestro…

En realidad fue llevado a juicio por su oposición a la tiranía de Critias. La sentencia fue beber cicuta, lo que hizo en compañía de algunos discípulos aunque faltó Platón, el favorito, porque estaba enfermo…Sin embargo fue quien continuó su labor y recopiló por escrito su filosofía y su vida. El maestro no escribió nada, Platón recogió su legado y lo recopiló para que no se perdiese. Y en uno de sus diálogos, el de Fedón, narró la muerte de su maestro: «Ya comprendo –dijo Sócrates–; pero, al menos, estará permitido, como es en realidad un deber, hacer oraciones a los dioses a fin de que bendigan nuestro viaje y lo hagan feliz. Esto es lo que les pido. ¡Así sea! Después de haber dicho esto, se llevó la copa a los labios y la bebió sin el menor gesto de dificultad ni repugnancia, apurándola. Hasta entonces casi todos habíamos tenido fuerzas para retener las lágrimas, pero al verle beber y después de que hubo bebido, ni pudimos ya dominarnos».

Pero ¿qué nos enseñó Sócrates?…Que el conocimiento es virtud y la ignorancia vicio. Esta certeza lo llevó a oponerse a la ignorancia popular e incluso al conocimiento de aquellos que se tenían por sabios… Él mismo no se consideraba un sabio, “aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a).” Cuando lo supo puso en duda aquel oráculo, y buscó y buscó para encontrar a alguien más sabio que él entre los más renombrados de su tiempo, hasta que se dio cuenta de que en realidad ‘creían saber’ más de lo que realmente sabían. “El filósofo fue consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia…” Una lección magistral que todos, sin excepción, deberíamos poner en práctica…

Mi reivindicación por la inclusión de la filosofía como asignatura curricular obligatoria para todos los alumnos/as desde segundo ciclo de ESO y Bachillerato…Más allá de aprender a obedecer, estaría bien aprender a pensar por nosotros mismos …

Bajo las cenizas de Beirut…

Beirut (Imagen internet)

Beirut tembló hace unos días a consecuencia de una explosión con graves repercusiones para la ciudad y sus habitantes. Una primera valoración arroja cifras millonarias en pérdidas que afligen a un país en vías de recuperación económica…Beirut conserva las cicatrices de la última guerra: orificio de balas en fachadas, edificios bombardeados y paredes agujereadas, envuelven a la ciudad con una pátina de memoria que obliga a sus habitantes a evocar la tragedia y el sufrimiento de una sociedad que lucha para devolver al pueblo una cierta normalidad y salir adelante.

Cuesta creer que justo este área geográfica sea la cuna de culturas que se remontan a la antigüedad, encrucijada de pueblos, confluencia de culturas que han enriquecido su historia: hombres, naves, mercancías, usos, costumbres, profetas, religiones, ideas,.. Líbano se mantiene fiel a su historia al tiempo que mira hacia Occidente con el deseo de reinventar su presente y albergar ciudades de vanguardia en Oriente.

Bajo las cenizas de Beirut descansan los restos de la antigua y legendaria ‘Fenicia’, un pueblo poco numeroso, políticamente dividido y con escasos recursos bélico que impuso su dominio sobre el Mediterráneo durante el primer milenio antes de Cristo. Asentados en la franja sirio-libanesa, los fenicios dominaron en arte de la navegación y se expandieron desde Chipre hasta Cádiz, fundando por el camino numerosas factorías y colonias que les proporcionaron los codiciados ‘metales’. Sidón, Tiro y Biblos fueron los principales puntos de salida de naves cargadas con madera procedente de los bosques del Líbano y otros productos que intercambiaron con otros pueblos de la costa mediterránea.

Fenicia

Aunque vivían en ciudades independientes poseían en común la lengua, las costumbres, la religión y la cultura, elementos aglutinadores a pesar de que ‘Fenicia’, como tal, careció de entidad territorial. Su economía se basó en el desarrollo de la ganadería y agricultura de subsistencia junto a las actividades comerciales marítimas y la industria naval. Durante el II milenio ya poseían conocimientos técnicos suficientes y dispusieron de los materiales necesarios para lanzarse a la navegación de grandes distancias. Construían sus propias naves con la madera proporcionada por los bosques libaneses de cedros y cipreses. Una vez ensambladas las embarcaciones se calafateaban con betún, una idea novedosa que aseguró su impermeabilidad. Principalmente construyeron dos tipos de barcos: “los de guerra, a los que incorporaron un invento que en su momento fue revolucionario, el espolón, con el que podían embestir a las naves enemigas; y los de carga, más anchos y lentos, pero con mayor capacidad”.

Los fenicios nos dejaron un riquísimos legado: el alfabeto (que consistía originalmente en un sencillo sistema de escritura que constaba de 24 signos fonémicos); la industria, el comercio y el uso de la moneda (comerciaban una gran cantidad de productos, como madera, piedras, metales, tejidos, vidrios, joyas, cerámicas… Fueron pioneros en diseños y productos de carpintería, produciendo desde muebles hasta naves y barcos… Inventaron la moneda y la adaptaron al comercio expandiendo su uso); la arquitectura e ingeniería (construyeron puentes, diques, puertos y edificios de hasta seis plantas de altura, todo un hito para la época…Además de ciudades amuralladas, templos, y carruajes…); el arte de la navegación; ganadería, agricultura y pesca ( el cultivo de la vid, el trigo y la cebada, célebre triada mediterránea. Así como también la producción de vinos, cervezas y lácteos además de pan y salazones de carne y pescado); ciencia y literatura (redactaron material literario, diccionarios, manuales de lenguas extranjeras, vocabularios, literatura administrativa, legal y comercial, así como cartas de navegación además de textos científicos basados en matemática, astronomía, física, medicina y otras ramas…). Finalmente los fenicios nos legaron el ‘color púrpura’ cuya fórmula guardaron con celo durante largo tiempo…

La capital libanesa, lejos del esplendor de antaño, vive estos días bajo las consecuencias de la devastadora explosión siendo declarada ‘zona catastrófica’ por las autoridades del país. Su reconstrucción será lenta y larga pues a esta catástrofe se suma una compleja situación económica y de posguerra aún no superada…Pero la Historia ha demostrado la capacidad de superación y supervivencia de pueblos y civilizaciones en el devenir de los tiempos…Ojalá que así sea también para Beirut y para Líbano…

De casta le viene al ‘galgo…’

La noche del 13 de abril de 1931 pudo ser tan agitada como el día de ayer…Aquellas elecciones acabaron constituyendo un plebiscito sobre la permanencia o no de la monarquía y a la mañana siguiente el ambiente enrarecido se esclareció. El resultado era evidente. Y el Consejo de MInistros con Romanones al frente, se reunió para realizar un balance objetivo de la situación. Tras sucesivas reuniones entre los cercanos al Rey y los líderes republicanos hubo consenso: el Rey debía abandonar España. A primera hora de la tarde, mientras la multitud agitaba banderas republicanas en la madrileña Puerta del Sol, Alfonso XIII emprendía el camino del exilio. En automóvil se dirige hasta el puerto de Cartagena, donde embarcó al amanecer del día 15 rumbo a Marsella. De forma pacífica, sin violencia, el 14 de abril se proclamó II la República.

Alfonso XIII fue el único hijo varón, nacido póstumo, del segundo matrimonio de Alfonso XII con Mª Cristina de Habsburgo. El nacimiento tuvo lugar durante la Regencia de su madre y por tanto, se podría decir, que portó la corona desde su esperado nacimiento. El Rey había casado por ‘amor’ en primeras nupcias con Mª de las Mercedes de Orleans conocida popularmente por la canción se se les dedicó tras su repentina muerte con sólo 18 años. Al igual que su biznieto Juan Carlos, gran parte de la popularidad fue posible gracias a la propaganda gubernamental y a su carácter afable y espontáneo, que puso de manifiesto en varios contextos a lo largo de su reinado. No obstante su hijo, Alfonso XIII, recibió una parte considerable de la información genética de su abuela, la reina Isabel II, de quien heredó el gustó por los placeres terrenales, la buena mesa y mejor lecho que compartió con numerosas mujeres a lo largo de su vida …¿Le recuerdan a alguien? A mí sí…

Como ejemplo de su glotonería aquí va el menú que ‘Alfonsito’ se metía entre pecho y espalda cada mañana: cuatro huevos pasados por agua, doce bizcochos, y un plato caliente a elegir o alternar pollo asado, dos chuletas de ternera, un buen filete de vaca, seis chuletas de cordero, dos tournedós o dos escalopes de ternera. En todos los caso y sin excepción, acompañados de una generosa ración de patatas fritas… Increíble pero cierto.. Aparte de su afición a la buena mesa, a los automóviles de alta gama, a deportes de élite y a la ‘caza’, coleccionó decenas de amantes de toda condición: desde las niñeras palaciegas, pasando por cantantes y cupletistas entre las destacó a la ‘Bella Otero’ y la actriz ‘Carmen Ruiz de Moragas’, con quien tuvo dos hijos bastardos. El monarca nunca tuvo reparo de llevarlas a Palacio donde mantenía relaciones con ellas a escasa distancia de la alcoba de su esposa… Y hablando de alcobas, en la soledad de la suya, disfrutó del más explícito cine porno, que entonces se llamaba sicalíptico, rodado a su gusto y medida gracias a don Álvaro de Figueroa y Torres, primer conde de Romanones, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros, quien personalmente encargaba a los hermanos Baños, dueños de la productora barcelonesa Royal Films, la producción de al menos tres películas rodadas entre 1919 y 1923, cuyos originales se conservan actualmente en los archivos de la Filmoteca de la Generalitat Valenciana: “El confesor”, “Consultorio de señoras” y “El ministro”… El contenido me lo reservo. Baste decir que las pelis plasmaban los gustos personales más íntimos del reinante…

Al parece durante el exilio se vio obligado a modificar algunos de sus vicios pues las mujeres que, tan fácilmente se le entregaban como Rey de España, ahora se apartaban de él, pues ninguna soportaba la desagradable ‘halitosis’ que padecía y que antaño, coronado, paliaba a base de regalos y bonificaciones…Cosas de la vida…

Anoche la Historia me devolvió el recuerdo de este episodio inspiración, a su vez, de este relato pues, según las noticias, en el día de ayer 3 de agosto de 2020 en la tarde-noche, el Rey Emérito comunicó al Gobierno su decisión de abandonar la Zarzuela y el país a la par que entregó una carta a su hijo comunicándole su marcha, decisión que toma llevado por “su afán de servicio a España que inspiró su reinado…”. Eso no se lo cree nadie Majestad y usted insulta nuestra inteligencia aludiendo semejantes razones. La verdad es que hace mucho tiempo que se cierne sobre su cabeza muchas dudas sobre su integridad, su moral y su ética…Vivir a ‘cuerpo de rey’ siendo Rey, tiene su lógica, pero vivir de los españoles aprovechándose a la par de ser su representante, es un abuso y una inmoralidad. Taparlo con mentiras y engaños denota una ausencia de ética y un juego de doble moral que la mayoría de españoles ‘muy españoles’ no se merecen. Así que hoy, Majestad, muchos monárquicos se sentirán traicionados (yo no me cuento entre ellos, soy republicana) por su deslealtad y engañados porque confiaron en aquel monarca campechano que tanto les gustaba y que ahora recordarán como el ‘Tío Gilito’ contando billetes en algún lugar secreto de la Zarzuela…

¿Y ahora qué? El Rey se marcha ‘de rositas’ porque ya se encargó el gobierno de Rajoy de garantizar que, llegado el caso, así fuera. Aquí deja la vergüenza, el debate candente de unos pocos indignados y a su hijo para que lave su propio nombre, vele por la continuidad del linaje y asegure la sucesión de su hija…El Emérito se marcha, con los bolsillos llenos, a algún lugar paradisíaco donde vivirá como lo que ha sido: ‘un rey’…El tiempo se encargará de acallar el ruido, de disolver los comentarios, de ocultar la noticia con otras más frescas que pronto nos distraerán y nos obligarán a mirar para otro lado…’De casta le viene al galgo’… A lo hecho pecho, pero ¿quien le quitará lo bailao…?

Ancianos, viejos y sabios…

En el ecuador de un verano caluroso como no recordaba, me esfuerzo como todos por continuar con mi vida a pesar del rum rum diario torpedeando nuestras cabezas con estadísticas sobre los rebrotes, cifras macroeconómicas que no entendemos muy bien y algunos quiebros políticos que, a estas alturas, no nos sorprenden…La vida continúa aunque no podamos repetir aquello que cantaba aquel cantante ‘de cuyo nombre no quiero acordarme’ (porque nunca gozó de mi simpatía), ‘la vida sigue igual’… No obstante el planeta sigue girando más allá de lo que suceda y a pesar de lo que acontezca, sin que nadie pueda bajarse, ni permanecer ajena, ni detenerlo…Ni siquiera Mafalda pudo hacerlo en aquella famosa viñeta…Quino sabía bien que hubiera sido un error…

Como he dicho en varias ocasiones el mundo de las palabras me apasiona: su etimología, su evolución, su transformación en el devenir de los tiempos. Las palabras nacen, se desarrollan y mueren…Emigran, contaminan, se toman prestadas y se exportan… Son entidades con vida propia. Me gusta su precisión, su riqueza y los múltiples matices que adquieren a través de sus homólogas, antónimas, homónimas o sinónimas…Un sugerente y amplísimo universo que hace de la escritura un vehículo capaz de transportarnos desde los lugares más recónditos a las emociones más íntimas…Es la alquimia del lenguaje…

Y de lenguaje se trata. Llevamos días recibiendo información sobre los rebrotes y sobre las residencias de mayores. Aquí quería llegar yo: abuelo, viejo, anciano, carroza, octogenario, carcamal, ochentón, matusalén y geronte, vocablo menos conocido por estar reservado y al alcance de muy pocos…Estos y otros términos (que omito por su carácter despectivo e irrespetuoso) se usan con frecuencia para designar a las personas de la tercera y cuarta edad. Hijos de la posguerra, hijas de la represión, padres y madres durante la transición, los mayores han protagonizado nuestra historia más reciente para bien y para mal y, ahora que les toca el tiempo de sosiego y serenidad, se ven sacudidos nuevamente, esta vez, por los efectos de la pandemia…

Los gobiernos no están siendo agradecidos ni justos con el colectivo que ha soportado, hasta hace poco, el peso de la anterior crisis económica. Se apretaron el cinturón con Rajoy, acogieron de nuevo en casa a sus hijos, se encargaron de sus nietos y ahora nadie les ofrece garantías en sus Residencias o Geriátricos para que vivan en paz el resto de sus días…Son los abuelos del covid, las víctimas de la pandemia…

A menudo se nos olvida que el tiempo pasa inexorable e igual para todos, que los mayores de hoy fueron los jóvenes de ayer y que la edad es un grado que nos moldea para volvernos tolerantes y sabios. Arrinconar o minusvalorar los saberes y conocimientos adquiridos a lo largo de toda una vida no parece muy inteligente, la historia nos aporta algunos ejemplos…Pero vivimos en una sociedad capitalista y los únicos ancianos que no se consideran ni ‘viejos’ (ni ‘sabios’ añado yo) son aquellos que forman parte de las élites del poder económico, un selecto grupo cuya de edad de jubilación no conoce límites: la gerontocracia

A veces conviene revisar y reinterpretar algunas claves de la Historia… En las sociedades del mundo antiguo los ancianos conformaban los órganos consultivos y asesores del gobierno de la ciudad. En la antigua Grecia la polis de Esparta poseía la ‘Gerusía’, una asamblea formada por veintiocho ancianos de sesenta años, conocidos como ‘gerontes’, más los dos reyes (hay que tener en cuenta que aquellos 60 años no son los de hoy ya que antes la media de vida era bastante menor). Los ancianos constituían un valorado ‘activo político’ tanto en cuanto se les reconocía la sabiduría de la edad, la templanza de la madurez y la lucidez de la experiencia…Reyes y gobernantes percibieron el equilibrio que aportaban a su juventud, su fuerza y ambición, ese poso de saber tras una larga vida…Un tándem que funcionó hasta que dejó de funcionar…

Los atenienses, en contraste con sus vecinos de Esparta criados y educados en el ideal del guerrero, se entregaron a cultivo del ‘arte’ para representar la belleza idealizada del cuerpo humano…Todos hemos podido apreciar en los libros de Historia la perfección de los jóvenes ‘efebos’ o admirar el precioso cuerpo del joven Apoxiomeno… Y sin embargo, también allí surgieron las primeras instituciones de caridad que se ocuparon de los ancianos tal y como Vitruvio relata: “la casa de Creso, destinada por los sardianos a los habitantes de la ciudad que, por su edad avanzada, han adquirido el privilegio de vivir en paz en una comunidad de ancianos a los que llaman Gerusía…”. Desde entonces el término ‘geronte’ se ha utilizado para designar a quienes conforman la denominada ‘tercera edad’… Y si de ‘gerusía’ proviene ‘geronte’ de ésta deriva la palabra ‘geriátrico’, término que da nombre a los antiguos ‘asilos’ para ‘viejos’, ambas voces y conceptos afortunadamente superados…

Siglos después, el pensamiento liberal y sus consecuencias políticas revolucionarias que derivaron el la formación de repúblicas, significó no sólo un cambio de poder sino la aparición de un contingente de nuevos ciudadanos: los burócratas. Nuevos trabajadores que dieron paso al funcionariado o empleados por cuenta del Estado a quienes debemos el reconocido estatus de ‘jubilado’, término que proviene del latín jubilare o júbilo, cuyo significado no deja de contener, en opinión de algunos, cierto tono sarcástico…Más tarde el tránsito al mundo contemporáneo, el predominio la familia nuclear y la concepción de la mujer como ‘ama de casa’, convirtieron a los abuelos en una responsabilidad añadida para las mujeres respecto a sus padres, sus suegros e incluso de aquellos tíos y tías solteros o solterones…Y así hasta que la incorporación de las féminas al mundo laboral acabó devolviendo a los ancianos a instituciones encargadas de velar por ellos, las más de las veces, previo pago…

La sociedad occidental sólo mantiene en activo a los mayores que conforman la gerontocracia, ese grupo de ancianos ricos que calientan la silla de los Consejos Asesores de importantes entidades bancarias o grandes Empresas por una pensión vitalicia de muchas cifras aunque no se jubilan porque les puede la vanidad, la necesidad de seguir degustando un sorbo de poder por pequeño que sea, enganchados y apegados al lustre que dicho estatus les proporciona mientras intentan negar la vejez y el paso del tiempo que transcurre muy a su pesar…Estos ‘gerontes’ desprecian el valor de estar con los suyos, de disfrutar de los nietos o pasear con sus compañeros/as de vida considerando ‘pérdida’ lo que es ‘ganancia…’ Son tan viejos como los ancianos que vemos sentados en los parques o supervisando obras de los que se diferencian por ser naturalmente necios y carentes de la más elemental sabiduría y porque viven convencidos de que ‘tanto tienes tanto vales…’ Y yo me pregunto ¿quiénes son los verdaderamente sabios? Yo lo tengo claro…

P.D. Todos los masculinos (ancianos, abuelos, viejos…etc…) tienen carácter inclusivo, para no hacer pesado el texto reiterando los correspondientes femeninos.

Entre ‘perras’ anda el juego…

Foto: mp_dc

Desde que Cara llegó a casa para alterar (en el mejor de los sentidos) mi vida, no dejé de preguntarme qué ocurriría cuando viniera mi hija de vacaciones con Bimba, una golden retriever, gordita y rubia que contrasta con mi morenaza y esbelta galga…Desde que la traje en junio, mi hija y yo no hemos parado de hacer conjeturas: a ver cómo se llevan, las tenemos que disfrazar, ojalá se entiendan, les haremos fotos…En fin, no hubo día que no tuviéramos esta conversación…Hasta que llegó el día…

Como suele pasar y, al margen de todas las hipótesis barajadas, Bimba bajó del coche dispuesta a saludarme con lametones, haciendo la croqueta, saltando y otras gracietas variadas hasta completar una larga serie de monadas que ha ido aprendiendo y que repite a su capricho y buen criterio perruno… Cara y yo esperábamos en la acera siguiendo las sabias instrucciones de personas expertas que nos aconsejaron cómo actuar… Pero el encuentro no pudo ser efusivo ni siquiera entre nosotros. Los tiempos que corren exigen la privación de algunos gestos que nos obligaron a contener las ganas de abrazarnos tras siete meses sin vernos…No me quiero ir por las ramas, la cosa va de las perras y de un encuentro que fue como tenía que ser: intenso y olfativo, todo un clásico…

Los primeros momentos resultaron confusos, estoy por pensar que sobre todo para nosotras…Creo que nos mostramos excesivamente protectoras y preocupadas por establecer una clara delimitación de espacios. Ellas ya se encargaron de la reafirmación territorial…Se olieron desconfiadas y, de aquella manera que los humanos no entendemos, dejaron clara la una a la otra quién era quién, es decir: quién la dueña y quién la invitada…Una auténtica paradoja porque Bimba lleva cuatro años viniendo a esta casa y Cara acaba de llegar. Aún así ya no hay ninguna duda: esta es su casa, ella manda… Y mientras esta idea iba calando en sus mentes caninas, la una que come del plato que no es suyo, la otra que bebe agua ajena, dientes de soslayo, un ladrido por aquí, una protesta por allá…Y nosotras tensas y desdobladas, poniendo orden e intentando controlar una situación, a todas luces, gobernada por ellas. La cosa quedó clara, nítida, cristalina, niquelada: entre perras anda el juego…

Bimba

Los golden son perros maravillosos. Buen carácter, cariñosos, sociables, inteligentes…Bimba es preciosa y muy buena, aunque un poco terca y muy suya…Desde que la conozco y a lo largo de estos cuatro años en los que ha desarrollado su personalidad y forjado su carácter, no dejo de repetirme que es una perra feliz…Esa es la definición. Añadiría que es estable y sana, física y emocionalmente. Ha crecido como una cachorra única, mimada, cuidada, rodeada de afecto, de amor y este es el resultado ‘normal’ que percibimos en la mayoría de mascotas criadas en un ambiente tan favorable…

Cara

Cara es una galga y los galgos son una raza especial. No todas las personas pueden tener un galgo y no lo digo yo, sino quiénes entienden…Aunque gozan de una salud de hierro, acorde al dicho ‘carne de perro’, traen de serie un ADN cargado con una información muy particular que les predispones, en cierto modo, para la vida que les espera…Desde que nacen son adiestrados para la caza o las carreras así que enseguida pasan a ser una moneda de cambio, una inversión, un negocio… Su supervivencia depende de su rentabilidad…Los machos, según dicen, son mejor tratados que las hembras quienes frecuentemente permanecen encerradas, condenadas a parir unas cuantas camadas para, finalmente, cuando se les consideran inútiles, abandonarlos a su suerte…Por eso hay tantos galgos en los refugios y por eso quien adopta un galgo, salva a dos: al que se lleva y al que llega rescatado para ocupar su sitio…

Con semejante trayectoria la mayoría porta un mapa emocional turbio, una impronta de humillación y maltrato seguido de graves carencias afectivas de las que nacen actitudes que trastocan su naturaleza haciéndoles desconfiados, asustadizos y sigilosos. Intentan no hacer ruido, ni molestar porque tienen miedo… Están pero no los oyes y pocos hacen de entrada alguna gracia o se prestan a jugar porque son perros sin ‘infancia’…Así es Cara: desconfiada, silenciosa, sigilosa, asustadiza y, ahora, dependiente… Quienes la queremos intentamos resetear su memoria para borrar o, al menos difuminar, los puntos más oscuros de su desconocido pasado. Adentrarme en el universo galgo ha resultado tan interesante como desolador y decepcionante hasta revolver las entrañas tras comprobar que los humanos seamos capaces de cometer tales atrocidades para con otros seres sintientes, hermanos de naturaleza, de los que, por cierto, tenemos tanto que aprender…

Fieles, leales, compañeras inseparables hasta la muerte, nuestras mascotas dan muestra de un amor incondicional y un agradecimiento sin límite…Nos fallarán los amigos, nos darán la espalda nuestros compañeros e incluso, se alejarán algunos familiares, pero ellas jamás nos traicionarán ni se marcharán de nuestro lado…

Cara me hace reír, me reclama caricias, me entrega ‘su barriguita’ para que se la rasque…Y así la he ido conquistando poco a poco… Día a día nos vamos compenetrando, conociendo, aprendiendo nuestros gustos y nuestras manías, acomodandonos la una a la otra… Y la verdad, cuando no estoy con ella la extraño, porque ya forma parte de mi vida…

Te quiero…y lo sabes…

Sobre los ‘oráculos’ y la ‘Sibila…’

La Sibila Cumana

Mi casa se llama ‘La Sibila…’ La Sibila representa el arquetipo de la profetisa en la antigüedad. Aunque hubo varias las más conocida fue la de Cumas. Según parece estas mujeres “poseyeron una reconocida facultad de desentrañar el futuro para profetizar acontecimientos de toda índole. Fueron descritas como muy longevas, con vidas aisladas y misteriosas, que habitaron lugares poco accesibles como grutas o sitios escondidos, posiblemente cercanos a cursos de agua. Sus palabras o predicciones, realizadas casi siempre en estado de trance, eran originadas por consultas de los visitantes…” Gozaron de gran prestigio en el mundo pagano tal vez por eso el cristianismo las incorporó muy pronto a su imaginario, sobre todo en las ceremonias que festejaban la llegada del solsticio de invierno que la Iglesia asimiló en un sincretismo muy eficaz…

El caso es que a mi me llamó poderosamente la atención que en un período tan antiguo de la Historia y, tratándose de mujeres, se reconociera públicamente su sabiduría y su capacidad de predicción en aquellas sociedades en las que las féminas eran poco valoradas más allá de la maternidad o como objeto sexual…La palabra sibilina/o, sinónima de enigmático, misterioso o esotérico, deriva su contenido semántico de estas ‘mujeres’ empoderadas en el arte de auspiciar acontecimientos venideros… Fruto del sincronismo antes mencionado ha quedado plasmado en la pintura renacentista que, dicho sea de paso, rescató los temas mitológicos y los puso de moda. La techumbre Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel siguiendo los criterios temáticos del Papa Julio II, es un buen ejemplo. La bóveda de medio cañón representa un conjunto que recoge nueve escenas del Génesis, los ignudis, cuatro historias del Antiguo Testamento (en las pechinas) y en los huecos triangulares las figuras de los profetas y Sibilas representados sedentes en tronos de mármol…

Sibilas y profetas

Toda esta información despertó mi admiración por las Sibilas. Existieran o no su rastro resulta imposible de ignorar y ahí quedaron eternamente inmortalizadas compartiendo la grandeza de una obra que no distingue géneros, por el contrario, Sibilas y Profetas son representados por igual. Después de la saturación religiosa del medioevo el renacimiento desvió la mirada del cielo al suelo para enfocar la belleza de la naturaleza. Más allá de la belleza física, cada Sibila aparece representada resaltando su identidad de mujer culta y sabia junto al resto de personajes, en una composición que entremezcla lo sagrado y lo profano, lo divino y lo humano…Por eso cuando llegué a esta casa pensé que sería un bonito nombre, aunque lo único que tenía en común con las Sibilas era considerar que esta casa sería mi ‘gruta’, mi ‘cueva’, un lugar donde cobijarme después de un período agitado y confuso…

Mis hijos también tuvieron algo que ver porque cuando eran pequeños y me adelantaba a ‘adivinar’ la travesura correspondiente antes que sucediera, predecía sus posible errores o anticipaba la versión verdadera de alguna mentirijilla, ellos me miraban sorprendidos creyendo que poseía ciertos ‘poderes’… Quiénes sean padres o madres comprenderán que sólo era fruto de ‘haber sido cocinera antes que fraile’ y de su propia inocencia que me lo ponía muy fácil… Cuando se hicieron mayores me despojaron de tales poderes y me ‘humanizaron’…Afortunadamente…Y enseguida pasé a ser una madre terrenal y mundana aunque ‘intuitiva’. Mi hija, a quien me une una relación de confianza, confidencialidad y complicidad, ha destacado siempre mi habilidad para percibir y comprender de manera inmediata las cosas sin necesidad de que medie la razón. Me considera una mujer intuitiva y es por eso, que ante cualquier acontecimiento importante me pregunta ¿mamá tú cómo lo ves? ¿qué ‘punto’ te da? ¿qué pálpito?… Supongo que las veces que acerté lo hice por puro sentido común, el caso es que poco a poco aumentó mi caché…

Pero la verdad es yo nunca me sentí Sibila más allá de mi pasión por el conocimiento o de las adivinanzas futuribles facilonas por aquello de ‘verlas venir’… No obstante, por motivos que no vienen al caso, cierto aire sibilino ha rondado alguna etapa de mi vida que discurrió entre enigmas (entendiendo este término como ‘enunciado de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil de entender o interpretar) y algún que otro misterio ‘sin resolver’… De Sibila tengo, tal vez, esa cualidad de confidente, de persona que presta oído y hombro…Nada más lejos de mí que la ‘sabiduría’, una aspiración que, no obstante, apenas va más allá de la que todos alcanzamos con la edad…Respecto a los ‘oráculos’ solo espero que, de vez en cuando, alguno sea auspicioso y me permita disfrutar de pequeños deseos y placeres compartidos en la intimidad…Del futuro sólo me preocuparé cuando llegue…Que así sea…

Abrazar y besar en tiempos del covid…

Nos guste o no, todos necesitamos abrazar y que nos abracen. Resultaba tan habitual que no supimos apreciarlo y a menudo nos salía como un cumplido casi siempre acompañado de un par de besos al aire en cada mejilla…Abrazar en tiempos del covid ha sido un lujo sólo al alcance de unos pocos. Abrazar y besar ahora, ha resultado una tarea a veces imposible que, como mucho, algunos sólo hemos podido disfrutar muy de vez en cuando, con muy pocas personas. Haciendo a solas esta reflexión vinieron a mi cabeza todos aquellos que abrazos o besos que entregué de manera mecánica, sin una pizca de interés, sólo como respuesta aprendida en el marco de las normas de cortesía tal y como nos han enseñado junto con una dilatada lista de señas y expresiones sociales que denotan urbanidad, deferencia, amabilidad o distinción, signos de una buena educación en el marco de nuestra cultura occidental…

No obstante, concretando un poco más, los países del sur de Europa hemos construido una conducta socio-afectiva basada en la distancia corta. Nos damos la mano o la estrechamos…Los hombres suelen darse grandes apretones y golpes en la espalda para resaltar la virilidad contraria a lo que muchos consideran una actitud que algunos califican de ‘mariconeo’…Las mujeres somos más de estrecharnos, de apretarnos contra el pecho, de cogerse del brazo, de frotarnos con la palma de la mano de arriba abajo la espalda…Todo ello acompañado de besos, muchos besos, una muestra de amor o afecto llena de matices según quien te los de o a quien se los des…Podría decirse que existe todo un tratado del beso en los que podemos distinguir entre la familia, amigos y demás (un amplio grupo en el cabe una gran diversidad de relaciones). Otra distinción vendría marcada por el género. Los varones en general son menos besucones fruto, las más de las veces, de una educación basada en diferencias culturales de roles que casi siempre, fueron acompañados de los ‘niños no lloran’ los ‘niños chocan la mano como los hombres’…Así que me centraré en los besos femeninos al fin y al cabo son los que mejor conozco…

Para empezar tenemos los besos de madre, en la frente o en la mejilla, sordos o sonoros…Los de las abuelas que son muchos, muy seguidos y apretados…Besos dormidos, suaves y silenciosos…Besos de amigas acompañados de miradas y, a veces, algunos guiños…Besos robados, sorpresivos e inesperados…Besos de amantes, ocasionales, clandestinos, furtivos y muy apasionados…Besos de parejas, públicos, notorios y frecuentes…Besos de cumplido, a menudo evaporados en el aire y finalmente los denominados ‘picos’ o besos saltarines sobre los labios, reservados únicamente para personas muy especiales…

Si habrán sido importantes los besos a lo largo de la historia que incluso existió la denominada ‘Ley del Ósculo o Ley del Beso’, proveniente del derecho consuetudinario romano plasmado posteriormente en el derecho medieval: Si tras los esponsales el novio besaba a la novia ante parientes y vecinos, el matrimonio se consolidaba con las consiguientes consecuencias económicas, es decir, se reconocían a la esposa los derechos pecuniarios a efectos de su posible disolución…

El beso ha inspirado poesías y canciones… Gabriela Mistral habla de los besos carismáticos y los que se dan con la memoria…besos evocados, besos de recuerdo…Ana Belén cantaba ‘Besos, ternura…’ Victor Manuel, ‘Dónde irán los besos ‘…Jarabe de Palo hubiera dado cualquier cosa por ‘un beso de su flaca’…Juan Luis Guerra escribió: ‘cuando te beso, todo un océano me corre por las venas…’ Hasta Nino Bravo cantaba aquello que decía: ‘Al partir, un beso y una flor…Maná recitaba ‘porque no puedo compartir tus labios…’El canto del loco, Pereza, Sabina…¿quién no ha cantado al beso que no ha dado o al que desearía dar o a los que no dio o a los que ya no podrá dar…? Y es que los besos dan para mucho, tal vez por aquello de que dan ‘mucho juego’…

Abrazar y besar durante la pandemia ha sido una dura prueba para quienes estamos educados en una cultura de afectos hacia afuera, de cercanía, de emociones mostrada que van más allá de una leve inclinación de cabeza a la manera oriental…Tal vez, quien sabe, si nos veremos obligados a renovar, adaptar o cambiar nuestra conducta afectiva y aprender un nuevo lenguaje gestual…Quien más quien menos, como dice el maestro Sabina, alguna vez besó con la mirada o abrazó solo con palabras…Aunque sin duda, si he de quedarme con algo, nada como la presencia, los abrazos en la cercanía y los besos siempre, siempre en vivo y en directo…

Esta es una de mis favoritas…

Asustados, descreídos, desmoralizados…

La playa en tiempos del covid…

Casi en el meridiano del verano, muchos imaginábamos julio de otra manera…Pero los brotes aumentan por toda nuestra geografía tanto en el interior como en la periferia y parece que así continuará si no empeora…Los Presidentes de las Autonomías que, durante el estado de alarma criticaron la centralización del poder en manos del ejecutivo, hoy experimentan en sus propias carnes la dificultad que entraña tomar decisiones de semejante calado con la responsabilidad que implica y son ellos quienes delegan en los municipios para lavarse un poco las manos…Está bien así. Este ejercicio obligado de empatía les podría ayudar a ser menos críticos y más solidarios en situaciones excepcionales como esta del covid. Cualquier dificultad es buena para aprender a ser un poco más humildes…Esta ocasión viene al pelo a nuestros políticos, con frecuencia altivos y soberbios…Pero, sinceramente, les veo tan poseídos por sus egos, que no creo que aprendan casi nada…

Con las playas acotadas, el aforo de muchos bares reducidos, conciertos cancelados, algunos mayores confinados de manera preventiva, los bancos de paseos y parques con ancianos sentados a distancia y limitadas las reuniones de amigos, el verano transcurre cuesta arriba. Casi todos añoramos nuestro reciente pasado, aquella ‘vieja normalidad’ con todos los inconvenientes: demasiada gente en todos lados; larguísimas colas en las cajas de los supermercados; madrugones para colocar la sombrilla en primera línea de playa; la espera eterna para pillar mesa en un chiringuito y esas terrazas nocturnas a rebozar en las que te tropezaban y rozabas con todo el mundo… Tanto que nos quejamos entonces y ahora cuánta nostalgia…

Pero no acaba aquí la cosa. De fondo suenan ruidos y diversas cuestiones que no solo no ayudan sino que nos preocupan, nos desalienta, nos asustan… Porque la crisis sanitaria no viene sola sino acompañada del cataclismo de nuestra economía. Es posible que continúe subiendo el y habrá que atenderlos con ayudas y prestaciones…Deberán sostenerse las pensiones de los jubilados y los sectores más frágiles corren el riesgo de caer en la más absoluta pobreza…Europa podría tener en sus manos nuestra solución pero la reciente alianza entre los más pequeños y más ricos, no nos ayudarán. No están dispuestos a ser solidarios, no quieren ayudar gratis, quieren prestar y hacer negocio… Quien sabe si volveremos a tener a ‘los hombres de negro’ tras nuestro cogote, fisgoneando nuestras cuentas, amenazando con el sonido de sus tijeras…

No quiero ser agorera, aguafiestas, pesimista o trágica, pero este es el mantra que no dejo de oír de boca de periodistas y tertulianos que, a todas horas, hablan en la radio o la TV siempre dispuestos a verter sus puntos de vistas en un exceso de información que , en mi opinión, acaba cansando, agobiando y sembrando más incertidumbres de las necesarias entre la población, suficientemente confundida ya, hasta el punto de no saber qué está pasando en realidad, cúal es la verdad de la que sólo nos cuentan una parte…Porque no hace falta ser experta ni demasiado inteligente para intuir que la información recibida está sesgada porque conocer el verdadero alcance de la pandemia puede asustarnos tanto como para caer en pánico, provocando una situación de ingobernabilidad…

Como colofón final, la guinda del pastel viene de manos del rey emérito, cada día más enfangado por mucho que el actual Felipe González lo defienda…El otro, el de la chaqueta de pana, hubiera sido más claro y tajante: al pan, pan y al vino, vino… Me da que el alma republicana de los socialista anda aletargada, en hibernación o perdió el color morado…Y aunque ‘la ocasión la pintan calva’ no creo que haya un debate ‘oficial’ sobre la monarquía, solo en ‘petit comitè’ entre amigos y familiares…Como tampoco lo habrá sobre el Estado laico para que de una vez por todas Iglesia y Estado se desvinculen como corresponde a una sociedad plural, multicultural y multiconfesional…

Mientras, continuamos en el impasse con los Sus Majestades paseándose por todas las ‘Españas’: de sur a norte, de este a oeste…la rural y la urbana…aunque no entiendo muy que pretenden o persiguen (aparte de maquillar la Institución) en estos tiempos tan convulsos y más de estar confinados que de paseo… Aún así, ‘mascarillados’ como dios manda para dar ‘ejemplo’, visitan empresas, terrenos, cooperativas…Degustan productos locales, saludan codo con codo… Felipe y Letizia aguantan el tirón aparentemente calmados y correctos, a pesar de la muestras de antipatía de los grupos republicanos que salen a su encuentro aunque sólo sea para dejarse ver y ondear la preciosa bandera tricolor, símbolo de la libertad…Y así seguirán hasta cumplir esta apretada agenda para luego marcharse a Mallorca a descansar de tanto traqueteo…Allí la familia real disfrutará, junto a doña Sofía y el resto de miembros, de unas merecidas vacaciones con gastos pagados en el Palacio de Marivent…

Y para compensar tanta crítica siempre contarán con un Pablo Casado de turno, como representante de la derecha incondicional, que los arropa y los bendice allá donde vayan y hagan lo que hagan, porque para eso son los Reyes… Yo, personalmente, me quedo con ‘los Magos’… solo vienen una vez al año y encima cargados de regalos…

Juan Carlos de Borbón: de profesión Rey…

Tras varias entradas de carácter ‘intimista’ y para no encasillarme, paso a comentar algunas de las últimas novedades del panorama nacional. Me refiero a las noticias que circulan estos días sobre el escándalo de nuestro rey Emérito…De momento la información se trata como ‘supuesta y presunta’ hasta que pase los filtros de la justicia y se juzguen los hechos, cosa que hasta ahora se considera muy ‘supuestamente’. Las noticias colocan al Rey Emérito como receptor de una fortuna que confió a un banco suizo en que abrió una cuenta como Juan Carlos de Borbón, de profesión Rey…Hummm…Una razón más para alimentar el desencanto…Yo creía que el Rey, como sucesor de una dinastía cuyos orígenes más remotos se remontan al siglo XVI -concretamente a Enrique III de Navarra hijo de Antonio de Borbón, Duque de Vendòme y de Juana III de Navarra, primer Borbón que reinó en Francia que, dicho sea de paso, algo debió hacer bien pues se ganó el sobrenombre de ‘el Grande’ o ‘el Buen Rey’- pondría en valor este ilustre pasado y se cortaría un poco…Sus antepasados fueron mujeriegos, infieles, seductores y hasta grandes amantes pero esto clama al cielo y tiene un nombre…Aunque no seré yo quien lo escriba…

Que digo yo que llevar un bagaje de semejante peso en la memoria y contar con tantos ancestros ilustres, tanto en Francia como en España, debería dejar una impronta de respeto por sí mismo envuelto, a su vez, en una pátina de pudor suficiente como para avergonzarse sólo de pensar que una diminuta o minúscula mácula de duda, tiñera un ápice el lustre de una Casa Real que ha reinado durante cinco siglos… Los monarcas siempre han gozado del ‘poder de la representación’. Quiero decir que siempre han aparecido ante el pueblo rodeados de una pompa y boato que ha realzado su imagen dignificándola y engrandeciéndola hasta el punto de otorgarles un carácter sobrenatural más cercano a lo divino que a lo humano… Como ejemplo podemos señalar que siglos atrás, sus Majestades, solían comer de cara a un público que asistía sólo para verlos degustar algunos manjares…Algo que ahora nos puede parecer no sólo inaudito sino absurdo, entonces pretendía ‘humanizarlos’ dejando ver que necesitaban, como los demás mortales, llenar sus estómagos para vivir y, en consecuencia, también evacuar, cosa que hacían de manera natural mientras despachaban con algún embajador o ministro….Eso sí, sentados en sus bacinillas tras un biombo…Cada cual que deje volar su imaginación…

Pues bien, dicen las lenguas de doble filo que nuestro Emérito disfrutaba contando el dinero como un niño al romper su hucha (el ejemplo es mío). Y mientras con una mano, que no era la suya para no ensuciarla, cargaba maletas repletas de billetes con la otra recogía las asignaciones consignadas en los Presupuestos Generales del Estado provenientes de nuestros bolsillos, las mismas que le permitían viajar con valija diplomática en ‘representación’ de España y por extensión de los españoles…La prensa está sacando partido a esta jugosa noticia. La dosifica gota a gota, dejando caer migas de pan para que sigamos su rastro, repartiéndonos cada día una ración dispuestos a suscitar el debate y caldear poco a poco el ambiente a la par que mueve estadísticas para dar a conocer en qué medida decrece la Monarquía en favor de una futura República…Cumplen una función y un deber, es verdad, pero también lo es que, según qué cosas, se relamen de gusto y al final, adeptos y detractores, se reparten beneficios…Al resto solo nos queda lo que a los tres monos sabios: ver, oír y callar…Porque la verdad verdadera posiblemente esté a mitad de camino entre lo que cuentan unos y lo que callan otros…No hay verdades absolutas y mucho menos en posesión de una sola parte…

Y mientras la prensa se ceba poniendo en duda la credibilidad de nuestros monarcas, no sin falta de razón, el protagonista, un pobre anciano que no un anciano ‘pobre’, permanece callado aunque no ajeno, en algún lugar paradisíaco donde descansa de su bien merecida ‘jubilación’ (perdonen que me sonría mientras lo escribo…) al tiempo que disfruta de buenas viandas, exquisitos caldos y mejor compañía…Genio y figura majestad…No seré yo quien lo califique o juzgue, ya se encargará de hacerlo la historia de manera científica y certera aunque yo no viva para verlo…

Y perdone que le recuerde Majestad, por si le falla la memoria, las palabras que usted mismo pronunció, de manera imperativa y severa, en su tradicional discurso de Navidad y en previsión de un año que puso en jaque a la Corona con el ‘caso Urdangarín’: ‘la justicia es igual para todos…’ Me permito la licencia de ponerlo en duda y reseñar otra frase tal vez menos repetida pero de mayor calado y acierto, dicha hace siglos un hombre – más sabio que ilustre- y que todos, reyes incluidos, deberíamos tener presente…Aristóteles dixit: ‘Soy dueño de mis silencios y esclavo de mis palabras…’ Usted mismo majestad…

Yo soy yo y mis circunstancias…

Aquellos maravillosos años continuaron un poco más…Por mucho empeño que pusimos no pudimos detener el tiempo que pasó inexorablemente llevándose algunos sueños, barriendo parte de nuestras expectativas, devolviéndonos realidades imprevistas…

Aterrizamos en COU en diferentes institutos… Aquel curso nuestros cielos se llenaron de nubarrones negros que dejaron paso a sucesivas tormentas, hasta que despejó y lució de nuevo el sol en nuestros horizontes. Conforme avanzaba el tiempo se agregaron a nuestras vidas nuevos amigos y amigas, compañeros de clase que a su vez nos presentaban a otros y a otras…Empezamos a quedar los fines de semana para ir al cine, para tomar una caña y cuando alguna casa se quedaba libre organizábamos alguna que otra fiestecita o algún evento propicio para conocer a los chicos ‘más de cerca’, apartadas de los ojos ajenos, siempre atentos y dispuestos a salvaguardar nuestra virginidad, tema recurrente donde los haya en una época en la que lo importante era oponer resistencia, frenar las pasiones y cargar con la responsabilidad de los pecados del sexo contrario…A ellos les estaba permitido tentarnos una y otra vez, porque claro, eran ‘hombres’ y como tales ponían a prueba su capacidad de seducción, su virilidad, su hombría, desde la cual nos calificaron en función de nuestro grado de oposición o facilidad previa a dejarnos hacer…

El desempeño de estos roles, instalado en el discurso masculino durante los 60-70, reforzó una idea que aún subyace en el imaginario social masculino: cuando una chica dice no en realidad quiere decir, cuando menos, que ‘a lo mejor’, que ‘puede que sí’ aunque no inmediatamente…Un error del que aún quedan secuelas…Mi generación vivió a caballo entre los residuos del franquismo y los inicios de la democracia. Tuvimos que elegir entre quedarnos anclada y alineadas con la ideas gestadas en la dictadura o dejarlas detrás, subirnos al carro del nuevo orden que se avecinaba y ‘romper moldes’…Yo me apunté a esto último…En mi familia fui la primera en fumar, en viajar antes de casarme, en separarme y en otras muchas cosas más… Muchas veces me calificaron de ‘rarita’ y es que con frecuencia no encajaba y cuando me fui haciendo mayor, ni yo ni mi vida tenían que ver con la primas de mi misma edad…

La verdad es que estábamos marcadas y machacadas por una educación de doble moral y doble cara en la que lo verdaderamente importante era ‘parecer’ y no ‘ser’. Ese era el juego. Nos castraron, nos hicieron creer que seríamos seres despreciables si no nos dejábamos conducir por aquellas normas implantadas por los hombres y para su beneficio…Afortunadamente mi padre fue mucho más moderno y avanzado que mi madre en estas cuestiones. Confiaba en mí, quería que fuera independiente por eso quiso que tuviera una profesión y un trabajo. Por eso no hizo distinción entre mis hermanos y yo y estuvo muy orgulloso de su única hija (yo) una vez superada aquella etapa de ‘niña terribili’…

Cuando recuerdo este tiempo la imagen que acude a mi memoria es la de mi prima Ani. Ni ella ni yo tuvimos hermanas así que asumimos ese parentesco para cubrir la carencia. Tenía tres años más que yo. Faltaba mucho a clase porque le daban ataques de asma y yo le llevaba los deberes a casa. Mi tía y mis primos vivían con mis abuelos en una casa muy grande. Muchos fines de semana me iba con ella. Recuerdo aquella habitación de techos altos con un balcón que daba a la calle Real, entonces carretera nacional. De madrugada transitaban algunos camiones y sobre las paredes se dibujan las sombras de las contraventanas que alteraban su forma al paso de los grandes vehículos…Algunas veces me despertaba y la veía sentada en el borde de la cama ventolín en mano, respirando con dificultad y un pitido de fondo…Me sentaba junto a ella hasta que se le pasaba…Ani murió. Fue la primera muerte que me tocó de cerca y no la pude llorar, ni supe gestionar mis emociones así que su duelo me atrapó y sumergió en un período que me apartó de todo, incluso de los estudios. Estuve confundida y buscando respuestas en lugares equivocados…otra vez…

La muerte de Ani pasó como pasan las cosas de la vida, aunque tuvo un alto coste Digerir aquello me llevó tiempo hasta que finalmente las aguas se calmaron y volvieron a su cauce. Libre de tanto peso continué mi camino y mis estudios que finalicé con éxito. La muerte del dictador Franco trajo algunas movidas callejeras que también se vivieron en Cádiz. Recuerdo que más de una vez tuvimos que correr por la Cuesta de las Calesas hasta escondernos en un portal: los ‘grises’, apostados en la la esquina de la antigua tabacalera, lanzaban sus famosas bolas de goma, negras y macizas contra los estudiantes encerrados en la parroquia de Santo Domingo…Me hice muy amiga de Leonardo, un chico que militaba en la Liga Comunista Revolucionaria y de Antonio, activista del Partido de los Trabajadores…Antonio me regaló el libro de Máximo Gorki, “La Madre” que narra la historia de Pelagia una joven campesina rusa en la que Gorki simboliza el despertar del pueblo…Mis compañeros y compañeras eran de todo menos políticamente correctos…Yo aprendí mucho de ellos y, aunque nunca milité en ningún partido, me sensibilicé con todo lo que tenía que ver con la desigualdad social, los derechos de los trabajadores y de las mujeres…

Lamento reconocer que luego me aburguesé un tiempo hasta que mi yo más auténtico se apoderó de mí y, como un vendaval, arrasó todo cuanto encontró a su paso…A estas alturas del relato la memoria no me traiciona y me muestra, sin ambages, los retazos y episodios que constituyen, hoy por hoy, los anclajes que sustentan y dan pleno sentido a mi vida…Aún así, nada se puede dar por concluido, por eso si tuviera que definirme diría que estoy en ‘ permanente proceso de construcción’…Y que dure muchos años…

Aquellos maravillosos años (II)…[adolescencia]

Uniforme Colegio Carmelitas

En la década de los 60 la mayoría de centros estaban segregados por sexo/género…A mi me matricularon en un colegio de monjas, entonces privado y para niñas, hoy concertado y mixto. Entré con 4 o 5 años. Mis primeros recuerdos me devuelven la imagen de un gran patio con un pozo en el centro lleno de plantas con grandes hojas verdes, a través del cual entra la luz que ilumina, bajo las arcadas, un amplio pasillo por donde caminamos en fila…Alrededor de aquel cuadrado se accedía a las diversas dependencias: la secretaría, la capilla, el comedor, algunas aulas y la portería gestionada por una señora (que entonces nos parecía muy mayor pero que seguro no lo era tanto) vestida de negro y con el cabello blanco llamada Rita, una mujer muy buena, con poco carácter a la que, con el tiempo, camelamos más de una vez. Rita nos vio crecer hasta los 16 años. Establecimos con ella una corriente de simpatía mutua que nos servía de entretenimiento. A veces nos parábamos a hablar con ella e incluso le hicimos algunas confidencias, según qué cosas claro… Al final su complicidad tejida y pulida entre rato y rato, confesión y confesión, sirvió para que hiciera la vista gorda de alguna que otra escapada al horno Colón para comprarnos el desayuno…Rita nos curó muchas heridas con mercromina roja: en los codos, las manos, las rodillas… y nos sacó del apuro cuando la regla nos sorprendía antes de lo previsto…Su recuerdo en la distancia, borroso y pixelado, se vuelve cercano y su actitud amable y generosa acude entrañable a mi memoria …

Desde que entré en este colegio hasta que salí para ir al instituto con 16 años llevé un uniforme como el de la foto. Uniforme que se completaba con unos zapatos de la marca ‘Gorilas’ marrones con cordones (traían una pelota verde, como la de tenis, de regalo) que mis padres compraban a principio de curso en ‘Calzados Galán’. Los gorilas lucían unos impecables calcetines cortos blancos…Mi madre me hacía el uniforme y me dejaba un trozo de más en la cintura que soltaba conforme crecía…Tuve una relación muy personal con mi uniforme…Quiero decir que lo cuidaba, me gustaba llevar las tablas de la falda bien planchadas sobre todo por detrás…Debajo usaba una camisa blanca o beige que mi madre tenía la manía de abrochar desde el primer botón, el mismo que yo me desabrochaba en cuanto salía de casa…Completando el ‘equipo’ una bata (que aquí llamamos ‘babi’) de tela de vichy de cuadritos blancos y celeste que se compraba confeccionado en ‘Almacenes Blanco’, que poníamos sobre el uniforme para no ensuciarlo y que cada viernes viajaba a casa para lavar…

Los primeros años me llevaba mi hermano en su bici. Me sentaba en la barra hasta que llegábamos a la puerta donde me soltaba, a veces de mala gana, y vuelta a casa…Al mediodía comía en el comedor…Muchas veces me quedaba la última con la comida aún en el plato, intentando deshacer una bola de carne mientras una monja daba vueltas a una mesa larga con encimera de mármol blanco…La recuerdo con las dos manos hacia arriba, abriendo los dedos y bajándolos en una cuenta atrás que me agobiaba muchísimo…Tanto, tanto, que un día me escapé delante de las narices de la portera escabulléndome entre las madres…No tuve problema, conocía el camino de regreso…Aquel día castigaron a mi hermano, yo comencé a ir sola al cole y, lo mejor de todo, dejé de quedarme al comedor….

Amigas para siempre…

Durante aquellos años hice amigas inolvidables. Las relaciones de amistad tiene muchos matices porque cada persona es única, individual y te aporta algo diferente. La amistad es una relación que he ido poniendo en valor conforme ha pasado el tiempo y en este momento considero la relación más estable y duradera que podamos establecer con nuestros iguales…En esta etapa la noción de amistad sufrió un proceso de evolución directamente proporcional al mío propio… Primero fui una niña tímida de notas brillantes. Cuando me nombraban los profesores me sonrojaba y no me salía la voz del cuerpo…Pero todo cambió desde el momento que mi primera amiga, Aurora, sacó mi vena cómica y traviesa, reprimida hasta entonces, que ella supo ver y explotar hasta anular aquella falsa identidad construida sobre la timidez y la vergüenza que, no obstante, subyace todavía a pesar de mi aparente soltura…Desde aquel momento el tono distendido, el atrevimiento, la atracción por la desobediencia y el desafío de lo prohibido -aunque siempre desde el respeto- se apoderaron de mí y una oleada de felicidad me inundó…A cambio, las notas dejaron de ser tan buenas porque yo iba al colegio a ser yo misma, a jugar, a pasarlo bien, a divertirme y no me daba para más…Creo que jamás me reí tanto ni saqué tanto partido al tiempo que pasaba en aquella clase en la que olía a frescura, a alegría de vivir entre aquellas otras niñas, ajenas todas al sufrimiento, al dolor, a la pena… Aquello duró poco porque mi padre me dio un primer y único ultimatum y desde entonces jamás volví a suspender aunque no cedí a la diversión ni abandoné el afán de aventuras… Aquellos años fueron realmente maravillosos…

Pero la naturaleza siguió su curso y las hormonas de la adolescencia cambiaron mi cuerpo, mi ánimo y me aportaron un sin fin de nuevas sensaciones que me condujeron a experiencias sensoriales maravillosas e inocentes que fueron moldeando mi personalidad, templando mi carácter y agitando mi alma…Aquellas travesuras pueriles dejaron paso al resurgir del pensamiento y el encuentro con la vida nos llevó, a mí y a mis amigas, a reflexionar sobre nuestros derechos, la injusticia, la religión, la desigualdad…Me volví rebelde, contestataria, abandoné algunas creencias y busqué respuestas, posiblemente en lugares equivocados, porque no obtuve ninguna…Comencé a colaborar en actividades solidarias desde que unas jóvenes misioneras llegaron desde África y nos mostraron diapositivas sobre aquellas culturas y formas de vida gobernadas por la escasez y la pobreza. He de reconocer que por primera vez se tambalearon mis principios asentados sobre las bases de nuestra sociedad occidental y un estado del bienestar que, por entonces, me parecía suficiente e incluso generoso… Desde aquel momento dediqué una parte de mi tiempo a colaborar de manera altruista con un grupo de compañeras liderado por una monja de la ‘última oleada de renovación’, llegada desde Madrid, con una visión innovadora sobre la juventud, buscando cauces para formar en valores humanos sin el ánimo de convencer o convertir…Visitábamos chabolas, ayudábamos en un Hospital de ancianos, recaudábamos fondos, hacíamos rifas…Dormíamos en paz confiando en el bien que habíamos hecho o alimentábamos nuestros egos alardeando en nuestro interior por aquella actitud caritativa…o seguramente las dos cosas…

Y entre tanto me enamoré por primera vez o eso pensé entonces, aunque más tarde comprendí que el primer amor no tiene por qué ser el primero pues, tratándose de emociones, no existe un orden riguroso…Conocí a Ramón en la feria. Tenía los ojos azules y pequeños. Me encandiló su desparpajo, su gracia, su risa fácil y su labia…Tengo un recuerdo suyo precioso. Me quiso y le quise pero el futuro tenía otros planes para cada uno de nosotros aunque ha seguido vivo en mi recuerdo, ese lugar donde hay cabida para todo y para todos…Ramón pertenece a la adolescencia, a los quince años, al despertar de la sexualidad, de la ‘vida’ en sentido amplio…Era la primera vez de todo o no…Porque mucho más tarde hubo una segunda ‘primera vez’ incluso más intensa si cabe, aunque también se acabó por más empeño que yo puse …Parece que la vida me tenía reservado otros planes…

Prolongué mi adolescencia tanto como pude…Hicimos una pandilla de cuatro: Mamen, Trini, Lola y yo…Fuimos muy buenas amigas. Juntas en las excursiones, las cuatro sentadas al final del bus. Viajamos a Portugal, a Galicia, a Zaragoza donde nos bebimos unas botellas de vino que compramos para nuestros padres en el Monasterio de Piedra … Fumábamos ‘Mencey Capote’ o ‘Pippermint’ a escondidas, en un portal de la calle Rosario por la tarde, antes de entrar en clase…Nos echaron muchas veces de la capilla porque nos daban ataques de risa incontrolada… Cuando nos llevaban de retiro, por la noche nos escondíamos en los armarios para quedarnos hablando hasta las tantas de la madrugada… Hicimos autostop para poder ir Cádiz donde nos cambiábamos la ropa entre nosotras…Muchas tardes tomábamos cañas y tapas de ‘flamenquines’ en la parte de arriba del emblemático ‘Bar Royalty’, escenario de encuentro, testigo mudo de secretos inconfesables, de sobremesas en tardes de hastío o contradicciones propias de la edad…Paseábamos hasta allí desde Colón, atravesando la calle Rosario entretenidas en los escaparates del comercio. No teníamos pudor de llegar allí con nuestros uniformes de niñas y nuestras ideas de mujeres iniciadas en debates y confrontaciones en torno a aquellas rústicas mesas de madera, para hablar y hablar sobre el sentido de la vida, la injusticia social, la libertad, el matrimonio, el sexo y todas aquellas cuestiones que despertaban nuestra curiosidad, nuestra sensibilidad y, sobre todo, nuestras ansias de vivir de una manera diferente a la de nuestras madres…Entonces no éramos conscientes, probablemente ni siquiera conocíamos el término ‘feminismo’ pero luchábamos y libramos nuestras pequeñas batallas por ser las mujeres que ahora somos…Y estuvo bien, muy bien…

Al acabar el bachillerato nuestros caminos irradiaron hacia lugares diversos. Durante un tiempo continuamos en contacto, luego hicimos nuevas amistades y sólo nos veíamos de vez en cuando en la calle o en algún encuentro previamente acordado…Mamen es médica, tiene un hijo y nunca se casó tal y como predijo…Lola hizo magisterio. Se casó, tiene tres hijas, la última con síndrome Down…siempre la vi feliz…A Trini le perdí la pista. También hizo magisterio, se casó y tuvo una hija. No ejerció su profesión pero se hizo librera. Lo último que supe fue que se había separado…Vaya para ellas mi recuerdo cariñoso y agradecido por todo lo que vivimos juntas ‘aquellos maravillosos años…’

Aquellos maravillosos años (I)…[infancia]

Hace apenas unos días fue mi cumpleaños…No hice ninguna celebración aunque la familia y los amigos se acordaron de mí e incluso me llegaron algunos regalos. Tuve ese día 3 de julio la cabeza ocupada en varios asuntos…Y de fondo el recuerdo presente de mi madre que falleció con los mismos años que yo cumplo. Recibí el correo de una amiga y le contesté contándole estos detalles a los que, entre otras cosas, añadí: “…aparte de estos datos, mucha gente se ha acordado de mí. He vivido ya dos vidas y media más que Carlos y adoptar a Cara ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo…No puedo sino estar agradecida…”

El primer recuerdo de mi infancia me lleva al piso donde vivía, concretamente al pasillo, donde me veo montada en un triciclo con el asiento forrado de rojo y un timbre que toco sin parar como si transitara por una calle a tope de tráfico…Visto un pantaloncito corto a cuadros y un jersey…Dos trenzas me caen hasta los hombros y un flequillo sobre la frente que mi padre mantenía cortado justo por encima de las cejas. Me crecía muy rápido así que con frecuencia me sentaba frente a él y me decía: ‘estate quieta y mírame fijo…’ Yo obedecía ciegamente porque adoraba a mi padre…Él se colocaba a mi altura y comenzaba aquel ritual…Si cierro los ojos, puedo oír el crujir del pelo con las tijeras pegadas a un peine y hasta sentir las pelusillas que caen sobre mi boca y sobre mi ropa…Pedaleaba y pedaleaba por aquel pasillo que entonces me parecía largo y espacioso aunque apenas se recorría en seis o siete pasos…

También paseé por allí un coche de capota vestido con una colcha de piqué blanca entrelazada con una cinta celeste…Mi madre cosía la ropa de mis muñecos: sábanas, colchas, pantalones o vestidos…La recuerdo sentada en su butaca con un bolso lleno de restos de lanas y telas que utilizaba para este menester…Me pedía que sujetara las madejas estiradas entre las manos. Tenía que moverlas hacia un lado y hacia otro mientra ella liaba y liaba un ovillo en el que al final clava las agujas de hacer punto. Tenía muchas y estaban numeradas según grosor…De vez en cuando, por la tarde, la acompañaba a la mercería. Compraba hilos, agujas, cremalleras, broches, corchetes…Le encantaba coser…A mi no. Siempre me hizo ropa y, a mí y a mi hermano y a mi padre, jerseys y chalecos…Una vez le hizo un jersey verde de cuello alto a mi hermano porque iba en una Lambretta con su amigo Pedro, a la Escuela de Ingeniería de Cádiz y, según decía ella, con ese jersey ‘gordo’ no pasaría frío…Aún tenemos algunas fotos en blanco y negro donde lo lleva puesto.

Había en casa un armario de madera, ahora que lo recuerdo, era precioso. Mi madre me había dejado la balda de abajo para que pusiera mi cocinita a la que no le faltaba detalle…Me sentaba en una silla pequeña con las puertas abiertas de par en par y daba de comer a ‘mis muñecos…’ Los bañaba tanto que estaban pálidos…Luego los vestía y les daba unos biberones que contenían un líquido blanco que simulaba la leche y al inclinarlo desaparecía, lo que me dejaba satisfecha en mi papel de ‘pequeña madre’ que alimenta amorosamente a sus hijos… No tenía ni idea de los biberones que años más tarde daría a mis hijos de verdad, ni de las noches sin dormir, ni de los sofocones que pillé cuando mi hija no los quería y empujaba la tetina hacia fuera con su lenguita…

Luego pasé un tiempo jugando con niños y abandoné por completo aquel rol de madre cuidadora de hijos que, afortunadamente, no crecían…Jugué con patines de cuatro ruedas. Eran de hierro y traían una cintas de cuero marrón que, por cierto, se aflojaban y dejaban escapar el pie…Creo que pasé más tiempo colocándolos que patinando…Con aquel grupo mixto hice incursiones por donde no se debía…Ibamos al ‘barrero’ y hacíamos cámaras de foto como con plastilina…Un trozo de cristal de alguna botella hacía las veces de objetivo…También hicieron espadas de madera imitando a las pelis de ‘Marisol’ que estaba de moda y era un ídolo para las niñas…Aquella etapa no duró mucho. Las hormonas revolucionadas de los chicos acabaron con nuestra paciencia…Por entonces todo era pecado que además había que confesar…No salían rentables aquellas amistades con el sexo contrario…No, hasta que el tiempo me ayudó a poner cada cosa en su sitio…

Cerca de mi casa abrieron un parque infantil. Tenía columpios, laberintos, toboganes de varias alturas…En invierno me mojabas el trasero y en verano me quemaba los muslos…Yo volvía casi siempre con un agujero en mi ropa interior que mi madre tejía con hilo de algodón…Cuando llegaba antes de decir nada ya me advertía: “seguro que otra vez traes un agujero…” Efectivamente. Una vez un chaval se coló sin pagar y el señor que estaba en la entrada le gritó para que se fuera. Él corrió para salir por donde había entrado, saltando una valla de ladrillos rematada con unas rejas acabadas en punta de lanza, con tan mala suerte que se la clavó en los gemelos…Me impactó ver cómo se levantaba la piel por delante de la tibia, como un pico, sin que llegara a atravesarle …Enseguida nos arremolinamos alrededor asustados y curiosos hasta que llegó una ambulancia y se lo llevaron…Tardé en volver al parque y, sobre todo, en borrar de mi cabeza aquella pierna clavada y la expresión de dolor de aquel muchacho…

En invierno salíamos a jugar ‘al pincho’ o ‘lima’. Trazábamos unos cuadros sobre la tierra húmeda y la lanzábamos para que se quedara incrustada. Cada cuadro tenía un valor que se iba sumando…Nunca fui buena en eso. Recuerdo que los niños, cuando alguno lo hacía muy bien, decían: “fulanito tiene mucha ‘maña’…”No era mi caso…Luego se puso de moda el ‘elástico’ o a la ‘goma’. Mi madre me comparaba no sé cuántos metros y yo lo liaba (tal y como ahora hago con los cables) en forma de madeja para que no se hicieran nudos. Era entretenido. Saltábamos por turno así que o saltabas o te tocaba tener el elástico en los tobillos e ir subiendo conforme la saltadora de turno pasaba de fase pasando del tobillo a mitad de la pierna, la rodilla, la cadera y la cintura y hasta debajo de los brazos, a donde nunca llegué…Cuando no me dejaba mi madre bajar a la calle saltaba sola en casa, sujetando la goma entre dos sillas. Era latoso porque se movían y tenías que colocarlas una y otra vez…Pero entonces nada era urgente y menos cuando jugabas…

Aquellos años fueron maravillosos. El mundo entero por descubrir, mil cosas por hacer, proyectos que ejecutar, planes, amores, risas, diversión y una sensación de infinitud, de eternidad, de para siempre, que me impedía poner límites al tiempo…Aquellos años lejanos que vuelven frescos me ayudan a reencontrarme con aquella niña obediente y asustada, incapaz de arriesgar por el miedo a perder, siempre dispuesta a dar para poder recibir, alegre y comedida primero, divertida y disparatada después…Y frente a ella, cara a cara, no puedo sino sentirme agradecida por todo lo que ha vivido…No fue todo como soñó, algunas cosas se han parecido a lo que quiso, otras ni siquiera estuvieron en su horizonte y pocas, muy pocas resultaron ser las verdaderamente deseadas …Pero de todas he aprendido…¿Qué más puedo pedir?