A modo de epílogo…

El filósofo y pensador italiano Nuccio Ordine, recientemente ha participado en una serie de conferencias y encuentros con destacados intelectuales a fin de reflexionar sobre el impacto del coronavirus. El punto de partida se inicia con esta cuestión ¿Nos obligará el covid-19 a repensar el mundo? Mejor que parafrasear a Ordine o realizar un corta y pega de sus palabras, mejor digo, será leerle directamente en esta entrevista publicada en el periódico ‘La Vanguardia’https://www.lavanguardia.com/cultura/20200316/474180133280/conversaciones-pandemia-nuccio-ordine-coronavirus.html o si lo prefieren pueden escucharlo directamente en la entrevista concedida a Javier del Pino para su programa de radio del fin de semana en la ‘Cadena Ser’, https://cadenaser.com/programa/2020/05/31/a_vivir_que_son_dos_dias/1590928105_680252.html. Habla el filósofo del antiguo Renacimiento como una puerta de acceso al amanecer que iluminó una nueva forma de vida hasta entonces eclipsada por la ‘oscuridad’ que caracterizó a la Edad Media, la misma de la tanto han hablado los medievalistas más benévolos que vierten interpretaciones menos drásticas sobre dicha etapa. Lo cierto es que el esplendor del renacimiento y del humanismo representó el nacimiento de una nueva concepción del universo, del hombre y de la vida. Nuevas ideas que calaron enseguida e irradiaron desde la vecina Italia hasta el resto de Europa.

Ordine articula su pensamiento en torno al reconocimiento de los ‘errores cometidos del pasado’ una idea que, extrapolada a países como Italia o España, da para considerar sobre los desatinos de los diferentes gobiernos evidenciados ahora durante la crisis de la pandemia, errores que han socavado los pilares fundamentales que sostienen nuestra sociedad: la educación y la sanidad, motores de cambio y sostenimiento de la sociedad de bienestar, esa realidad de la que hemos gozado hasta hace nada aunque sobre esto haya opiniones para todos los gustos …

Sea como fuere por primera vez en mucho tiempo los filósofos salen a escena para recuperar el protagonismo y tirar del hilo de la historia dispuestos a coser trozos de pasado con pedazos del presente a fin de extraer la moraleja, la enseñanza, el aprendizaje que nos impulsa a rectificar. Y nada más didáctico que mirar atrás para contemplar los grandes fallos cometidos por nuestros gobernantes, la mayoría más ‘idiotas’ que ‘políticos’ (según entendían los griegos) es decir, más preocupados y ocupados por lo personal y privado que por los intereses generales y públicos… Puede que en este epílogo, en el período de luto por quienes fallecieron y tras muchos tiempo de silencio y de trabajo parapetado en despachos atiborrados de libros, hoy como ayer, los filósofos salen al paso con sus reflexiones para ayudarnos a responder a los grandes interrogantes sobre la vida, el universo, la amistad, el amor… Es un hecho que la pandemia ha sido y es una oportunidad para mirar el mundo desde una nueva perspectiva porque la crisis ha dejado al descubierto que no somos individuales sino colectivos, que no ‘somos’ aislados sino interdependientes, que más allá de la virtualidad está la realidad personal, que puede que hayamos permanecido de espaldas a la materialidad de la muerte y haya sido ahora cuando muchos se han encontrado con ella cara a cara…

Quizá por primera vez en muchos años de historia hayamos recuperado el sentido de la universalidad, de sabernos eslabones de una sola cadena y sentir que el hilo de la vida nos atraviesa y nos une a todos…Tal vez es por eso que los muertos no nos han dejado indiferentes y como dice el filósofo cuando alguien muere una parte de nosotros muere también … Si así fuera todo tendría una nueva razón de ser, incluso lo más insensato o absurdo …

[…]Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti […] (John Donne)

Dama, dama, de alta cuna y de baja cama…

La ‘pensadora gaditana’, la misma que escribe en estas páginas, no quiere perder la ocasión de denunciar y opinar sobre la vergonzosa intervención protagonizada ayer en el Congreso de los Diputados y Diputadas, por la Portavoza del PP … Ayer, justamente ayer que comenzaba el duelo por los fallecidos del covid, compatriotas que libraron la batalla final, la más dura, en solitario…

Los conservadores y ultraderechistas envueltos en una bandera que no les pertenece en exclusiva, tirando de una memoria histórica sesgada tras revolver en el pasado para construir un relato a base de corta y pegas, con supuestas verdades y lleno de insinuaciones adornadas de citas anacrónicas, salpicaron con su osadía y lenguaje obsceno el templo de la democracia. Una sesión tensa cuyo colofón final llegó de manos de la señora Marquesa de Casa Fuerte, la misma a la que se le supone una tan exquisita como exenta de un ápice de sensibilidad y respeto hacia valores humanos fundamentales… La Portavoza demostró estar poseída por un ego del tal dimensión que no se entiende como tiene cabida en semejante cuerpo… (Y lo digo por la delgadez)

La ‘pensadora’ se acordó de una canción de Cecilia, aquella cantante de los 70 que falleció con apenas 27 años en un terrible accidente de tráfico…Sus canciones perduran no sólo en la memoria de quienes pertenecen a su generación sino al público en general pues algunas de sus reivindicaciones continúan vigentes. La canta autora no siempre pasó con éxito el filtro de la censura franquista, debiendo retocar algunos versos de temas como ‘Dama, dama’ o ‘Mi querida España’, las mismas que vienen al pelo para la ocasión…Sí, la Diputada y Portavoza tiene mucho en común con la protagonista de la composición: ‘Buena madre y esposa, de educación religiosa…Sería la novia en boda, el niño en el bautizo o el muerto en el entierro, con tal de dejar su sello…’ Tal cual son sus intervenciones siempre punzantes y atrevidas en exceso. No da puntada sin hilo, ni usa una palabra exenta de metralla. Cada frase es lanzada como un misil teledirigido apuntando hacia un blanco determinado, cuya trayectoria se inicia en el mismo instante en que baja de su escaño para dirigirse la tribuna de los oradores…A paso firme camina cargada de munición cual soldado héroe de película americana, como si ella sola quisiera eliminar o extinguir a los ‘otros’, enemigos de la patria, esos a los que parece mirar desde arriba, desde su ‘alta y noble cuna’ sin considerar que, en este foro, la nobleza y el honor no provienen ni de la sangre ni del linaje, sino por concesión gratuita del pueblo… Concesión que constituye una seña de identidad que, se supone, les debería envolver en una pátina de respeto a la verdad, de cortesía hacia sus pares, de tolerancia hacia la pluralidad y consideración hacia los encargados de la gobernanza, sobre todo en estos tiempos tan penosos y complejos…Pero sus señorías no dan tregua a nadie, sólo a sí mismos, a los suyos, con quienes derrochan manga ancha…Para el resto se sienten como dioses del Olimpo cuya naturaleza sobrenatural les impida poner los pies en la tierra intentando levitar cual seres superiores extraterrenales…Tal vez por eso se olvidaron de nosotros, de nuestros problemas, incertidumbres y sufrimientos y abducidos por el deseo de poder, viven entregados únicamente a ese fin…

‘La conversadora brillante, en cócteles de siete a nueve’, ‘ferviente admiradora de arte y ensayo’, debería ser recriminada e invitada a abandonar esa actitud prepotente y esa verborrea pulcramente intelectual, casi erudita al tiempo que impropia de los tiempos que corren y de la nueva política…La ‘dama, dama que hace lo que viene en gana’ necesita con urgencia que le paren los pies, porque no es buen ejemplo que salga impune…

Merecemos mejores políticos, hombre y mujeres con sentido de Estado, respetuosos entre ellos y por ende hacia todos nosotros…Políticos que piensen en ‘esta España nuestra’ y no sólo en la de ellos… Convendría revisar el protocolo, tratamiento y uso del lenguaje en las sesiones del Congreso, establecer un código conducta que garantice la cortesía y el firme compromiso con la ‘verdad’… Porque nos estamos quedando políticamente ‘huérfanos’, sin líderes en los que creer, y sobre todo porque nos están robando la esperanza…

Gracias Cecilia!!

Las caras ocultas de la pandemia…

Foto: mp_dcb

La normalidad, a secas, parece que vuelve poco a poco…Aunque seguimos saliendo con mascarillas y los supermercados, tiendas y bares nos sorprenden con nuevas normas y un uso diferente del espacio, aquellos días silenciosos de marzo y de abril, de ciudades calladas y calles desérticas interrumpidas sólo por las sirenas de las ambulancias y policías, van quedando atrás y comenzamos a despertar con ganas de olvidar una pesadilla que, no obstante, ya forma parte nuestro pasado más reciente…

Nadie nos hubiera convencido hace apenas medio año, en Navidad por ejemplo, con las tiendas, centros comerciales y restaurantes a tope o mientras asistíamos a la tradicional Cabalgata de los Reyes Magos atiborradas de niños nerviosos e inquietos ante su llegada…Nadie, decía, nos hubiera convencido que, apenas dos meses después, un virus paralizaría el planeta y nos confinaría durante 70 días en nuestros hogares. Y sin embargo hemos resistido: unos con más entereza, otros con más desánimo…Unos solos, otros demasiado acompañados y todos con más o menos miedo y resignación…Somos coautores de un relato que ya forma parte de la historia de la humanidad, de la memoria colectiva, la misma que dejaremos a las generaciones venideras… El calado, la profundidad de su impronta aún es pronto para conocerla. Estamos en ello. Tampoco sabremos hasta más adelante si los nuevos usos y formas de relacionarlos han llegado para quedarse, serán pasajeros o acabarán siendo puramente anecdóticos: la nueva forma de saludar, las colas, la distancia social, la limitación de aforos, las mamparas en las farmacias y tiendas, los guantes, geles de manos y las agobiantes mascarillas… ¿Pasarán también a la historia?…El tiempo lo dirá…

Hemos descubierto que nuestra capacidad de adaptación es sorprendente aunque no gratuita…La pandemia no pasará en balde para nadie. a estas alturas comienza a detectarse el rastro de ciertos ‘daños colaterales’, secuelas psicológicas, aún por determinar, algunas de las cuales la Agencia Nacional del Medicamento destapa tras publicar el subidón de ventas de fármacos prescritos para combatir las depresiones, la ansiedad y el estrés así como el claro aumento de consultas ‘on line‘ a psicólogos y terapeutas… Por otro lado, la Universidad de California, ha afirmado que a consecuencia del coronavirus la esperanza de vida en España ha caído algo más de un año…el mismo que el covid nos ha robado en nuestras narices borrandolo de nuestra expectativa media de vida… Son los primeros retazos de los efectos colaterales, caras aún sin mostrar de la pandemia …

No queda ahí la cosa. Desde el punto de vista médico, parece que el corolario de la enfermedad abarca mayor espectro de lo esperado: insuficiencias motoras que, hoy por hoy, sufren algunos pacientes o los trombos y coágulos que pueden aparecer son otros ‘daños colaterales’ a la enfermedad… Tengo la impresión que son muchas las incógnitas pendientes de estudio, lo que impide valorar la verdadera dimensión de lo ocurrido así como su proyección sobre el futuro a medio plazo…

Por otro lado, llama la atención la falta de relatores y cronistas de este capítulo de nuestra historia. Conocemos el relato ‘oficial’ de boca del gobierno y opiniones diversas vertidas en las redes y por ello, carentes de objetividad y fiabilidad. Vivimos un tiempo donde la verdad, tantas veces construida sobre el descrédito de quienes la defienden, no arraiga y crece entrecomillada y sujeta a su propia ‘cuarentena’… Se supone que nos han mantenido informados pero ¿desde la verdad verdadera o desde la verdad sesgada que ‘conviene’ que creamos?. Los historiadores sabemos que las crónicas oficiales contienen una elevada carga de subjetividad por lo que deben ser contrastadas si queremos historiar con rigor científico. En este sentido la prensa y los medios audiovisuales constituyen fuentes de primera mano, de gran fiabilidad para la reconstrucción histórica, más allá de las documentales y archivísticas. Por este motivo han salido a la palestra algunos reporteros denunciando la trabas y la censura a la que ha estado sujetos y que han resultado, según dijeron, mucho más rígidas que cuando fueron enviados a territorios o países en guerra. En consecuencia un enorme vacío de fondos fotográficos se cierne sobre nuestra memoria histórica debido al impedirse su acceso a los hospitales a fin de mostrar la cara más real del coronavirus… Vivimos en una sociedad interconectada y visual, acostumbrada a inundar las redes con fotos y vídeos para mostrar a diestra y siniestra la vida personal en foros y espacios públicos, por eso no se entiende que el episodio más importante de nuestro siglo carezca de un archivo fotográfico prolijo y minucioso que lo documente, perpetuando y conservando el testimonio de sus actores principales para la memoria colectiva.

Estas podrían ser algunas de las caras ocultas de la pandemia…Estoy segura que los historiadores del futuro sabrán escudriñar la verdad y la sacarán a la luz…Aunque tal vez yo ya no esté para disfrutarlo…

‘Para que todo siga igual…’

#Fase1

Parece que el cambio está cada vez más cerca. Tanto, que sin darnos cuenta ya estamos metidos de llenos en el proceso, en el corazón de lo que considero el principio de todo. Porque cuando la crisis del covid pase la transformación o catarsis será tan brutal como imposible de producirse de una sola vez. Sería un atracón demasiado grande, apocalíptico, enloquecedor y dantesco…No obstante es posible que, a pesar del cambio, tengamos la impresión de que todo sigue igual…Y no iremos descaminados…

Creo haberme percatado que uno de los primeros signos del cambio se detecta en el lenguaje. El lenguaje configura y determina nuestras identidades y las moldea a través de las expresiones, de los usos, giros gramaticales, contenidos semánticos, neologismos y, últimamente, de un continuo chorreo de anglicismos que se han colado e impuesto a través de las redes sociales…Así, desde que comenzó la pandemia un elenco de nuevas palabras y locuciones se han incorporado a nuestra jerga coloquial. Hemos aprendido a movernos por un nuevo territorio que requiere un diccionario propio (estoy en ello). Hablamos de escalada, de PCR, de pico de infección, de rastreadores, de ‘fases de desescalada’ y, cómo no, de ‘nueva normalidad’ e incluso de ‘nuevo mundo’, expresión acuñada al menos hasta ahora, en relación a las Indias, al Nuevo Continente, a América… Y en esas estamos. La radio, la TV, la prensa y las redes poco a poco van fijando en nuestras cabezas estos nuevos conceptos, ya casi normalizados, como parte del proceso configurador de la ‘nueva normalidad…’

A cerca de la importancia del uso del lenguaje así como sobre la diversidad de contenidos y contextos que se le otorgan a las palabras, tenemos muchos casos. Por ejemplo la expresión ‘gatopardiano’ o su sinónima ‘lampedusiano’ provienen de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, ‘El Gatopardo’, obra que popularizó la célebre frase pronunciada por Tancredi (personaje): Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie. Una afirmación que se produce en la trama de un interesante diálogo entre él y su tío, que continúa diciendo: ¿Y ahora qué sucederá?… ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado… Nunca hubiera imaginado el autor que su sentencia quedaría inmortalizada desde entonces, como símbolo de la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y a los gobernantes que, a lo largo de la historia, han demostrado poseer los grupos sociales más acomodados con el único fin de conservar y sostener su posicionamiento. No obstante, hemos de saber que esta cita podría estar inspirada, a su vez, en la de Alphonse Karr: “cuanto más cambie, es más de lo mismo”(plus ça change, plus c’est la même chose), publicada en la revista ‘Las avispas’  (Les Guêpes) hacia finales del siglo XIX.

También el término ‘kafkiano’, en alusión a la obra de Franz Kafka, se utiliza para hacer referencia a situaciones trágicamente absurdas, semejantes a las que plantea el escritor en sus novelas. O los vocablos ‘sadismo’ (del Marqués de Sade), ‘quijotesco’ (de El Quijote) o ‘maquiavélico’ (de Maquiavelo) que también integramos en nuestro lenguaje, préstamos todos de la literatura universal que iluminan y enriquecen nuestras explicaciones, conversaciones o escritos…

Y a resultas de todo lo anterior, si hacemos una especie de ‘ensalada’, nos encontramos de cara con nuestra triste y trágica realidad: dirigentes y poderosos dispuestos al cambio, eso sí, manteniendo su estatus. Un claro ejemplo de ‘tancredismo gatopardiano…’ Mientras, para la gran mayoría, es decir, el resto de los mortales no quedará sino ‘más de lo mismo’… Para llegar al cambio y desde ahí a la nueva normalidad, a quien corresponda actuar lo hará con mano firme, sin descartar ciertas dosis de ‘crueldad’ o ‘sadismo’ e incluso imponiendo soluciones ‘kafkianas’ si fuera necesario. Para entonces de poco o nada servirán las actitudes ‘quijotescas’, altruistas o soñadoras de algunos…No habrá cabida para ellos en ese ‘mundo nuevo’, distanciados, empeñados y endeudados hastas las orejas, quien sabe si apretándonos de nuevo el cinturón… Y todo ello en nombre de la terrible pandemia y como resultado de un ‘maquiavélico’ plan urdido y gestado desde las esferas del poder en pro del cambio, el mismo que les permitirá a todos ellos continuar en el punto exacto en el que todo comenzó … Porque mucho me temo que en ese ‘mundo nuevo’, resultado final del recién iniciado proceso, “todo será igual pese a que todo habrá cambiado…” Ojalá que así no sea…

Los nuevos ‘pobres de solemnidad…’

Esta es también una imagen de la pandemia. La reclusión y la paralización de la actividad económica y los ajustes empresariales a través de los ERTEs, han dejado en la cuerda floja a muchas familias asalariadas cuyas hipoteca y gastos fijos de la casa se han llevado por delante los pocos ahorros que, con trabajo y sudor, comenzaban a guardar… Para algunos es la primera vez que necesitan recurrir a la ración de alimentos que se reparten semanalmente en las diversas asociaciones oficiales o en los nuevos puntos de reparto nacidos gracias a la voluntad vecinal que cede una pequeña parte de su compra a fin de paliar las carencias de quienes se quedaron sin nada…Son las colas solidarias y ellos los nuevos pobres de ‘solemnidad’…

El Derecho Civil de la España liberal entre 1833 y 1868, instituyó la figura del ‘pobre de solemnidad’, una etiqueta que designaba a todo aquel ciudadano que había tenido trabajo y casa pero por motivos coyunturales lo había perdido todo, convirtiéndose de inmediato en ‘pobre oficial’, alguien venido a menos, a mucho menos, una condición sobrevenida y no por nacimiento… Con los nuevos tiempos la política ha desarrollado determinados eufemismos destinados a disfrazar la pobreza, maquillando un concepto de difícil cabida y aceptación en nuestras sociedades modernas. Es así como comenzó a hablarse de ‘pobreza energética’, ‘alimenticia’ o ‘infantil’…apellidos poco ilustres para sectores de población tremendamente frágiles que subsisten caminando sobre el borde de una cuchilla, intentando no cortarse la planta de los pies…Algo que resulta casi imposible… Nuestros políticos y gobernantes no han dejado de ‘inventar’ expresiones con el único fin de mitigar o minimizar su auténtico contenido semántico por resultar demasiado áspero o grueso, lo que hacen intencionadamente para construir un discurso difuso y hasta versátil, fácil de corregir que les permite afirmar algo para luego enmendarlo sin pudor alguno aludiendo que nunca dijeron ‘digo sino diego’ o que no se referían a ‘esto sino a aquello’…

En tiempos de crisis brotan continuos movimientos solidarios, cadenas de ayuda cuyos eslabones son ciudadanos con recursos justos. Tal vez sea por eso que empatizan con mayor rapidez y son más sensibles, desprendidos y generosos. Aquellos que hablaban durante la última crisis económica de ‘apretarse el cinturón’, de bajar los sueldos amparados en una reforma laboral hecha a su ‘medida, los mismos que acabarán de nuevo enriquecidos y engrosando la lista de los más ricos cuando la pandemia pase, esos nunca harán cola ni tampoco presidirán iniciativa alguna en pro de los desfavorecidos… A ellos, más bien ellas, solo les veremos (enjoyadas, con abrigos de pieles y bolsos de Prada) allí donde la prensa conservadora les pida posar para la foto, interesados como están en que su ‘mano derecha sepa lo que hace su izquierda’…

Así que sí, convivimos con ‘pobres de solemnidad’ y con pobres estructuralmente pobres que ya lo eran, lo son y lo seguirán siendo a pesar de las redes solidarias…Hace más de una década Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en una de aquellas charlas ‘tan sabias’ que impartía a los jóvenes siguiendo una escenografía que intentaba emular a ‘Jesucristo y sus discípulos’: él de pié y los oyentes sentados en el suelo, a la altura de sus rodillas…Así, desde arriba, hablaba precisamente de la pobreza (lo cual no deja de ser chocante viniendo de uno de los sectores más ricos de la Iglesia) apuntando a las palabras de San Marcos (10, 22) diciendo: “Todos hemos dejado lo que teníamos, y a gusto, para seguir libremente al Señor. Lo mismo da que fuera mucho o que fuera poco, porque lo hemos dejado todo con igual intensidad […] “… Ni siquiera Escrivá logró sacar de sus casas a sus ricos numerarios para trabajar en favor de los marginados…Una cosa es cierta, ‘todo’, aunque se refiere la totalidad, ni tiene carácter universal ni es la misma para cada uno de manera que ‘mi todo’ no coincide con el todo de nadie… Pero vivimos en un mundo interconectado e interdependiente en el que todos necesitamos de todos. Seamos generosos…hasta dónde cada uno pueda…

‘Bloody Mary’: el cóctel con nombre de Reina…

#Fase1

En tránsito hacia la ‘nueva normalidad’, me pregunto cómo organizaremos nuestra vida social de ahora en adelante…La noche no nos confunde de momento pues ahora y no hay actividad en los pub o bares de copas, cosa que sobre todo los jóvenes echarán de menos… Algo tiene la madrugada que invita al paladear bebidas más allá de la cerveza y de los maravillosos caldos con los que acompañamos una buena mesa…Y en esta frontera menos conocidas y para quienes disfrutan de un peculiar paladar, es donde se sitúan los cócteles entre los que destacan el internacionalmente conocido Bloody Mary…Es cierto que en España somos más de cervezas y vinos por lo que el cóctel se considera una bebida más restringida a determinados grupos cuyo consumo es muy recomendado en los brunch además de requerir establecimientos especializados generalmente menos asequibles a todos los bolsillos… Pero esta entrada no va sólo de un cóctel sino de su historias a fin de divulgar el nombre de su creador, un tal Fernand Petiot al que pocos recuerdan, así como la leyenda a la que debe su nombre…

Fernand Petiot frecuentaba el Harry’s New York, un bar situado en la Rue Daunnou de París, lugar de paso a la salida del trabajo que visitó a diario durante años y en el que socializaba con amigos y conocidos. Fue allí, donde un día cualquiera, allá por el año 1920, la iluminación le llegó como por sorpresa… Y metido detrás de la barra, como quien elaboraba una pócima mágica, preparó el combinado…La receta es muy simple: unos cubitos de hielo, vodka, unas gotas de tabasco y limón, zumo de tomate y una vez agitado suavemente en la coctelera, servir y aderezar con sal y pimienta al gusto. El rojo del tomate a través del cristal tal vez trajo a la memoria -no sabemos si del propio Fernand o de algunos de los presentes- el nombre de la famosa Reina apodada la Sanguinaria, nombre con el que finalmente bautizó al susodicho cóctel.

Se barajan diversas hipótesis sobre si fue su creador o no quien lo decidió, el caso es que sin querer o queriendo, la figura de la que fuera Reina de Inglaterra quedó así inmortalizada. María Tudor fue hija del primer matrimonio de Enrique VIII con la princesa española Catalina de Aragón , (Vid. Biografía: https://lapensadoragaditana.blog/dona-beatriz-cienfuegos-la-pensadora-gaditana/1571-2/, hija a su vez de los Reyes Católicos. El rey, deseoso de procrear un heredero varón que le sucediese, dejó finalmente encinta a su esposa que tuvo una niña, para decepción de Enrique, María, único fruto de esta unión. Algunos autores defienden que fue precisamente su condición de mujer la que definió tanto su carácter como su destino. El matrimonio a duras penas se sostuvo otros once años de continuos embarazos que resultaban frustrados sin que sobreviviera ningún hijo. Tales desgracias, sirvieron de excusa al Rey –conocido por sus veleidades hacia el sexo contrario- para anular su casamiento con Catalina y declarar a María hija ilegítima, a fin de contraer un segundo desposorio.

La nueva esposa no era otra que Ana Bolena ( Vid. Biografía https://lapensadoragaditana.blog/dona-beatriz-cienfuegos-la-pensadora-gaditana/ana-bolena-voy-a-perder-la-cabeza-por-tu-amor/), camarera de la reina Catalina, la misma de la que se ha dicho que tenía tres pezones y seis dedos en un pie y en una mano… Si fue o no verdad nunca lo sabremos aunque sí podemos afirmar que fue la reina que más influyó en este monarca débil de carácter, glotón y mujeriego que fue Enrique VIII. La nueva esposa,quedó enseguida encinta aunque dio a luz otra niña, Isabel. Ana Bolena no cesó de intrigar, influir y conspirar, además de seducir con miles de artimañas a su esposo, hasta conseguir que el Parlamento apartara a María de la línea sucesoria en favor su hija Isabel…

Como no podía ser de otra manera sin hijo varón, el rey no sólo acabó repudiándola sino que la mandó decapitar, tal vez porque sabía de su audacia, inteligencia y capacidad de manipulación, cualidades que residen simbólicamente en la ‘cabeza’, tal vez por eso la decapitó… Y como dice el refrán: a rey depuesto, rey puesto… y enseguida volvió a desposar esta vez con Juana Seymour que le dio el hijo varón tan deseado, futuro rey de Inglaterra, Eduardo VI.

María Tudor, la hija apartada de la sucesión se refugió en la fe que su madre, católica acérrima, le había inculcado a cuyo amparo sobrellevó los 37 años de paciente espera hasta que subió al trono en 1553. Por entonces Europa vivía en un clima de continuos enfrentamiento entre católicos y protestantes. La violencia y la crueldad de las persecuciones contra las comunidades protestantes ordenadas por la Reina fueron de tal envergadura que llegaron a ejecutarse a más de 200 personas en una sola noche. Tan perversas y sangrientas fueron estas redadas que los protestantes le otorgaron el sobrenombre de Bloody Mary, apelativo con el que ha pasado a la Historia: María, la reina sangrienta, la Sanguinaria.

Cuesta creer que alguien con ese apodo fuera reina consorte de España tras contraer segundas nupcias con nuestro rey don Felipe II, a quien su carácter templado le valió el sobrenombre de ‘el prudente’…Afortunadamente y para alivio de los protestantes, la Sanguinaria solo reinó cinco años…

Luego sucedieron otras muchas cosas, pero esa será otra historia…

Cambiando de tercio…

#Fase1.

Foto:mp_dcb

Tanto tiempo confinada me dio para reflexionar mucho recordando cómo era mi vida antes y repensar cómo será a partir de ahora… Es evidente que vivimos un proceso de ‘transposición’…Como si de una melodía se tratara nos adaptamos a una escala de tonos más acordes con la realidad actual y la de un futuro a medio plazo…No soy capaz de proyectar mucho más allá porque enseguida experimento inquietud e incertidumbre especialmente si las autoridades, con el pretexto de informar, nos desinforman…O eso me parece a mí cuando al escuchar atentamente los informativos percibo como resultado una sucesión de palabras semi vacías, aspirantes a clarificar que, sin embargo, producen el efecto contrario y acaban emborronando y enturbiando la información pues resultan comedidas en exceso y poco atrevidas o claras, algo así como un ‘quiero y no puedo’ que no me tranquiliza…Se supone que deberían comunicar con verborrea y locuacidad, con un lenguaje más claro y menos técnico que inspire más seguridad y confianza y menos dudas y sospechas…Ahora que lo pienso, a lo mejor de trata del ‘mediador’…

Pero así están las cosas y ahora que ya salimos a la anormal normalidad, nos tropezamos con la ‘dificultad de lo simple’, de lo sencillo, de todo aquello que hacíamos hace dos meses de manera natural e inconsciente, como, por ejemplo, tomarse una cerveza cosa que hice ayer por primera vez y que he valorado como un ‘ensayo práctico’ que, a todas luces, he suspendido…Encontrar mesa fue sencillo, mantener la distancia con mi amiga también. La camarera llegó con su mascarilla y su libreta a la antigua usanza y preguntó ¿vaso o botellín?…Las dos nos miramos cómplices y dijimos casi a la vez: ‘botellín, un tercio’…Así, a lo grande…Enseguida cuchichelleamos: “Sí, mejor así ¿verdad? ¡Qué buena idea lo del botellín!…” La chica se acercó y nos trajo un par de tercios abiertos y protegidos con una servilleta negra de papel que envolvía elegantemente el cuello a la par que se metía en el gollete, lista para girarla y dejarlo limpio como una patena…Luego chasquido de brindis, al centro y pa dentro…De aperitivo unos frutos secos en un pequeño cuenco del que mi amiga, muy versada en cuestiones de protección, (‘máster en mascarillas, alcoholes y líquidos de manos varios) y muy atenta para conmigo, vertió una pequeña parte sobre su servilleta, dejando el resto para mí en el envase original en que yo, menos estilosa, en un plis plas y con ‘la acostumbrada normalidad de antes’, metí la zarpa varias veces…

Foto: mp_dcb

Hasta hace nada esta liturgia era tan simple como cotidiana…Pero hoy por hoy parece que empezaremos a experimentar las dificultades ante las cosas más simples una teoría que, basándome en la experiencia de ayer, paso a detallar. Primero, mi amiga vino a recogerme en la puerta de casa. Conforme me dirigía a su coche me indicó la puerta de atrás, como habíamos quedado. Me senté en el asiento totalmente preparado para la ocasión, a fin de mantener la distancia prudente recomendada. Me sentí como si fuera en un taxi e incluso bromeé al respecto. Luego, llegamos al paseo marítimo como por primera vez… La arena estaba lisa y limpia: ‘Como no hay depredadores’ -sentenció mi compañera- a lo que yo asentí de inmediato con la cabeza… Luego comentamos: ‘Nunca se vieron tantos deportistas’…Y es que todos, hagamos o no deporte, vestimos de esa guisa…Apenas anduvimos 50 metros, mi compañera vio el bar abierto y una mesa libre en primera fila, así que cual niña feliz ante la travesura, se dirigió a ella mientras miraba hacia los lados por si divisaba algún rival yendo hacia el mismo objetivo…Ya sentadas y servidas, enviamos las fotos que previamente nos habíamos hecho para inmortalizar el momento y de paso provocar alguna que otra envidia…Nos quitamos las mascarillas, obvio.. Yo no sabía dónde ponerla. Mi amiga -muy previsora- sacaba y metía el móvil en una bolsa de plástico -libre de virus- Yo me toqué la cara a dos manos mientras hablamos de un jabón de arroz muy bueno para la piel, manos que apoyé luego en la silla de plástico y que, anteriormente, como dije, introduje varias veces en el cuenco del aperitivo…Lo mejor (o peor según se mire) fue la sensación de estar infringiendo la ley o huyendo como un par de fugitivas a punto de ser descubiertas in fraganti

La nueva normalidad es tan nueva que está toda por estrenar…Todo aquello que por sencillo o simple nos parecía fácil, ahora constituye un verdadero reto y está sujeto a un ceremonial al que deberemos acostumbrarnos si queremos sobrevivir … En fin, nuevos tiempos, nuevos retos…Nunca lo simple ne resultó tan complejo…