Personal y transferible…(2)

LA BELLEZA DE LAS HERIDAS, DE LAS GRIETAS, COMO METÁFORA DEL VALOR DE LA HUELLA QUE DEJA EL PASO DEL TIEMPO, COMO ESENCIA DE LA VIDA MISMA…(CELINE SANTINI:KINTSUGI.EL ARTE DE LA RESILIENCIA).
Fotografía: mp_dc

En una entrada reciente hacía referencia a la ‘sociedad líquida’, término acuñado por Bauman que acude a la metáfora del fluido para explicar la concepción de la vida actual en continuo cambio, obligando a los individuos a adaptarse permanentemente. De ahí el símil con lo que sucede cuando vertemos líquido en un recipiente o lo transferimos de uno a otro… Sea como fuere, todo acontece con tanta rapidez que da la sensación que casi todo es sustituible, reemplazable u obligatoriamente caduco…

Aspiramos a la perfección. Defendemos la filosofía del éxito, cuanto más rápido mejor, al tiempo que intentamos ocultar nuestra fragilidad bajo una máscara que protege -o al menos disfraza- los defectos y fracasos para acabar mostrando una realidad que muchas veces no es tal. Algunos se parapetan tras proyectos a priori ilusionantes aunque en realidad no lo sean tanto, pero que vistos desde fuera, resultan suficientemente convincentes. Tanta fugacidad impide focalizar la atención sobre la certeza lo que se posee para centrarla en lo que –supuesta o erróneamente- consideramos que nos falta…

En semejante tesitura todos, unos más que otros, vivimos atrapados en el consumismo, el derroche y, ahora también, en una derivada de éste: el reciclaje. A veces me pregunto si bajo el envoltorio de ‘cuidar el planeta’ en realidad  alimentamos nuevas industrias que amasan su fortuna con la materia prima gratuita que la buena voluntad de muchos les suministra…No quiero ser mal pensada y quiero ver la cara positiva tanto en cuanto algo que parece no servir para nada se transforma en algo nuevamente útil que tiene otra oportunidad de servir gracias a un proceso de renovación…Miles de botellas de agua transformadas en una mochila o en la tapicería de un AUDI… Una prenda de vestir confeccionada con restos de otras, al más puro estilo upcyling… Chanclas que tuvieron una vida anterior rodando como neumáticos quien sabe si de un hermoso Ferrari…O bisutería engarzada con trozos de botellas de licores que lucieron en los bellos estantes de un famoso pub… Visto así la técnica del reciclaje resulta tan atractiva como emocionante. Aunque no seamos conscientes es posible que vivamos rodeados de objetos con historia, con un pasado, reencarnados y dispuestos para una misión diferente –quien sabe si mejor- a la que tuvieron…

Esto me lleva a pensar en el valor de las segundas oportunidades, en las segundas partes de las que se dice ‘nunca son buenas’, en las segundas veces en las que intentas no meter la pata como en la primera…Sí. Me hace considerar, por inquietante que parezca, lo positivo que resultaría que pudiera ser en otro momento u otra vida lo que no puede ser ahora, ni ha podido ser en esta existencia presente… Una idea sin visos de melancolía o tristeza que simplemente me devuelve a la realidad del aquí y el ahora sin nostalgia.

Vivimos bajo la atracción de lo efímero, bajo dominio de lo breve, bajo la tiranía de lo pasajero y la inmediatez de lo momentáneo en contraposición a lo duradero y estable. La filosofía del  carpe diem eclipsó el culto a los recuerdos. El pasado no existe, el futuro tampoco… Y si una mañana cualquiera alguien se  levanta con el pie cruzado, se sirve un café al tiempo que, tras un movimiento torpe o no calculado tira al suelo la taza, automáticamente se dirigirá resignada a recoger y tirar los pedazos a la basura, sin detenerse un segundo a pensar si merece la pena unirlos para rescatarla…En general se tiende a pensar que no merece la pena, aunque el objeto roto posea una historia, una anécdota, esté ligado a momentos especiales o sea un regalo de alguien importante para nosotros…

Y al hilo de estas reflexiones (ahora es cuando mi amiga M. piensa que ya empiezo a ‘hilar…’) me viene a la cabeza una técnica artesanal milenaria originaria de Japón: el kintsugi. Dicha técnica se remonta a tiempo del shogún Ashikaga Yoshimasa (1435-1490), bajo cuyo mandato se desarrolló la cultura Higashiyama, la práctica de la ceremonia del té, del ikebana (arreglo floral), el nōh (representaciones que combinan el drama y la danza) y la pintura con tinta china (tinta que se usó en la escritura china y coreana y, en Japón, en pinturas monocromáticas). Durante este período la cultura estuvo influenciada por el budismo zen, el nacimiento de la estética japonesa como el wabi-sabi (basada en la belleza de la imperfección) y la armonización de las culturas de la Corte Imperial y los samurái.

Pues bien, en el transcurso de una ceremonia de té ante Ashikaga Yoshimasa un cuenco cayó al suelo y se hizo pedazos. El  shogún que le tenía fuerte apego ordenó que la reparasen enviándola para ello a China donde se limitaron a realizar una chapuza uniendo los trozos con unas grapas…No contento con los resultados la entregó a unos artesanos japoneses que le dieron una solución tan atractiva como duradera: unieron cada pedazo utilizando como argamasa barniz espolvoreado con oro. El trabajo resultó espectacular al permitir  recuperar su forma primitiva dotándolo a la par de una belleza extraordinaria procedente de las cicatrices doradas  que el objeto mostraba sin ningún complejo. En lugar de intentar disimular la imperfección los artesanos la transformaron en pura y simple belleza… El método tradicional del kintsugi —también denominado “carpintería de oro”— ha conseguido que algunos objetos hayan llegado a ser más preciados que antes de romperse… El paso del tiempo desgasta objetos que rescatados por medio  del kintsugi se revalorizan y ganan belleza y perfección…

Esta puede ser una hermosa alegoría que ha quedado ligada a una nueva filosofía de vida para practicar en una sociedad que aspira a la perfección y tiende a rechazar o señalar con el dedo lo defectuoso o imperfecto…Todos conocemos el fracaso, el desengaño, la pérdida. Todos nos hemos sentido rotos alguna vez aunque desgraciadamente nos enseñaron a ocultar las heridas, a mantener la compostura, a contener para disimular nuestra fragilidad y fingir fortaleza. Quien más quien menos ha padecido su propio desastre emocional o físico, ha caminado por el borde del abismo y ha cavado su propio pozo para meterse dentro hasta desembocar en un punto de no retorno. Un punto de inflexión, la ‘crisis’ que decían los griegos…

No hay resurgir sin paciencia…

El kintsugi encaja como un guante en nuestra sociedad actual, porque tiene mucho que ver con la superación, con la resiliencia frente a la adversidad. Hemos descubierto la necesidad de reutilizar, de reciclar, el gusto por la artesanía o el bricolaje dejando sitio a la creatividad que nos permite dejar nuestra huella personal en lo que hacemos y también brindar una segunda oportunidad o simplemente reparar lo roto antes de apartarlo por inútil o imposible…

“Hay que dejarse llevar por todo, entregarse a todo, pero al mismo tiempo conservar la calma y tener paciencia. Solo hay una forma de superación que empieza con superarse a sí mismo”. Esta es la receta para la vida que el escritor Fran Kafka nos ofrece en su obra El proceso… Tan sencilla como difícil: “Tenemos que absorberlo todo pacientemente en nuestro interior y crecer”….

Que así sea…

Transiciones: Entre lo individual y lo colectivo…

«Viajamos con las nubes que se disgregan y oscurecen, cambiamos con ellas sin darnos cuenta, a tenor de su frágil dibujo condenado a la agonía antes de que nadie lo haya entendido. En las nubes, y nunca en los papeles, está el jeroglífico verdadero» (Carmen Martín Gaite)
Fotografía: mp_dc

La cita textual del encabezado corresponde a la novela Nubosidad variable (otra de mis favoritas) de Carmen Martín Gaite. La autora narra con la exquisitez que le caracteriza, la historia de un reencuentro y la reconstrucción de una relación interrumpida. Un relato que parte de las propias protagonistas cuyas vidas transcurren bajo ‘nubosidad variable’, un símil de la vida de verdad, de las transiciones a las que nos somete el tiempo que acontece, casi siempre, en claro escuro, entre luces y sombras…

«El alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura» (CMG)

También el escritor colombiano García Márquez escribió sobre las transiciones en la vida. Imaginada o inventada, entre la realidad y la ficción el escritor afirma: “deja que el tiempo pase, y ya veremos lo que trae”. Y eso que el famoso autor no conoció la pandemia. Me pregunto qué hubiera escrito de haber vivido la experiencia del confinamiento, de las muertes, de las soledades obligadas en un tiempo en que cada uno creó su propio Macondo y cada cual vivió su ficción filosofando al calor de los familiares y amigos o etiquetando recuerdos para no olvidar al más puro estilo Aureliano Buendía….

Transitamos y mientras lo hacemos se suceden las danas, las inundaciones, las explosiones volcánicas y lo que sea que tenga que suceder en este planeta que se queja, se revela, ruge y agita tal vez cansado del mal trato recibido por parte de quienes lo habitamos…Como las plagas de Egipto la tierra nos somete, literalmente, nos reduce, nos subyuga, nos domina y nos saquea hasta dejarnos sin nada…Entonces, solo entonces, escuchamos nuestros propios lamentos. Los seres humanos necesitamos perder para comprender el valor de lo que ya perdimos…

Y así aprendemos…

Personalmente también siento y protagonizo mis propias transiciones y pérdidas. Experimento una cierta rebeldía -más bien resistencia- que sé, estoy segura, no será más que un paso en el camino hacia la serenidad, la tranquilidad, la calma, sentimientos que me proporcionarán eso que tanto se parece a lo que algunas personas identifican con la ‘felicidad’…

Pero la vida continúa en todos los órdenes, no solo en lo individual sino en lo colectivo. Esta semana se inició el curso político y se celebró la primera sesión de control del Gobierno. El día anterior la Presidenta dirigió a ‘sus señorías’ un discurso inaugural que sonó a una solemne declaración de intenciones. Batet mostró su disconformidad respecto al mal uso del lenguaje instalado en la Cámara desde comienzos de la legislatura. Incidió y se lamentó de la escasa altura de la dialéctica parlamentaria, venida a menos, pues discurre entre los insultos personales y las palabras gruesas que, lejos que endurecer la oratoria la ensucia y contamina y, en consecuencia, ofrece una imagen sesgada, viciada de la actividad política y de quienes desempañan el noble oficio de representar a los ciudadanos de los que,  por cierto, perciben jugosos emolumentos… Recalcó también su temor ante la pésima imagen que proyecta la clase política y el peligro que comporta porque puede constituir un repulsivo para los jóvenes además de proporcionar una idea de agresividad o violencia verbal que podría extrapolarse a la calle con las consecuencias que esto conlleva… Los políticos constituyen un espejo en el que la sociedad se mira. Cumple, por tanto, una función didáctica y pedagógica actualmente desvirtuada…

Sinceramente no confío en que rectifiquen porque quienes utilizan esta verborrea muchas veces anacrónica y casi siempre de mal gusto, han convertido el insulto en una forma de hacer política, una seña de identidad, una estrategia que, según parece, les da buenos resultados y por eso les conviene, porque les resulta rentable…De ser así ¿para qué cambiar?

A este respecto percibo a mi alrededor un gran desencanto. Unos porque se sienten huérfanos políticos que no encuentran un líder al que entregar su voto. Carecen (mos) de un guía, un gurú político que muestre cierto carisma o visos de mínima credibilidad. Otros ya perdieron la fe y han renunciado a rescatarla. Ya no están abiertos a ninguna opción. Ya no les importa: gobierne quien gobierne todos son iguales…Finalmente, unos pocos, los más mayores, supervivientes de la postguerra, observan con recelo el clima de crispación, de violencia y resucitan en su memoria el ambiente vivido en España antes de la guerra…Ya no temen por ellos. Temen por sus nietos y biznietos…

Por otro lado hay quienes simplemente consideran su propia teoría de la conspiración que puede tener varias versiones, verbigracia la de un técnico de una compañía telefónica que vino a casa hace unas semanas. Un chico de treinta y pocos años (cálculo que hago por los ojos porque como llevaba mascarilla no le vi la cara). Me dio explicaciones sobre posibles causas de la avería y, no sé cómo, la conversación derivó por otros derroteros y ante su desparpajo le comenté que tenía dotes para la política. Y él, sin cortarse un pelo, me replicó que no le interesaba y me explicó su teoría de la conspiración: Todos están de acuerdo, dijo. Hacen el paripé, discuten, se insultan. Montan el teatrillo pero ellos saben que hoy por ti y mañana por mí. Luego salen se toman una copa y se reparten beneficios de todo tipo: dinero, influencias, favores…La verdad, no me pareció tan descabellado…

En un reciente artículo en El País, Julio Llamazares compara el parlamento con una representación teatral. Exactamente lo asemeja a una tragedia griega, Antígona concretamente, aunque la sangre no llegue al río. Y en su disertación menciona a los dos hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices en combate ante las murallas de Tebas al comienzo de la obra (Pongo en antecedentes para refrescar la memoria que la trama de esta obra de Sófocles constituye una contraposición entre el orden cívico y el orden divino, dato importante para comprender la comparación). Llamazares señala la sobreactuación del líder de la oposición, en su opinión, más propio de un personaje de ópera que de un político joven actual… Mientras que al representante ultraderechista le recuerda a un personaje mitológico tanto por la actitud como por el discurso: “la ira de los dioses, la traición, la patria sin honor, la sangre derramada inútilmente, la vergüenza…”En resumen el político viene a decir que los españoles estamos hartos de escuchar, que lo que de verdad esperamos y queremos es que se ocupen de los asuntos cotidianos: del paro, los salarios, las pensiones, la sanidad, las infraestructuras en general…Preocupaciones idénticas a las del resto de ciudadanos europeos…

Por otro lado, los ‘populares’ se reúnen para celebrar su Convención. La convocatoria ha dejado perlas para todos los gustos. Perlas pronunciadas por los más grandes, lo ‘ex presidentes’ que ahora permaneces en el Olimpo de los dioses y sólo bajan a la tierra de vez en cuando…También han invitado a grandes personalidades de la cultura para que apostillen sus consignas y, de paso, decirnos al restos de pobres mortales que ‘no sabemos votar’. De haber sido así la Moncloa tendría otro inquilino… Y mientras esto sucede, la impertérrita Presidenta hace su gira por las Américas (pura coincidencia, claro), periplo que aprovecha para dar unas clases de Historia en defensa del legado Español en aquellas tierras a la par que refuta las nuevas teorías indigenistas. La cosa no queda ahí porque la Presidentísima, en una de sus múltiples intervenciones en suelo ‘neoyorquino’, legó a la posteridad esta frase lapidaría: “El indigenismo es el nuevo comunismo…” Ahí queda eso…Y ahora que se las arreglen los de la Convención…

Pero todo esto carece de importancia… Porque lo que esta semana (para mí) puso el dedo en la llaga fueron otros dos asuntos. El primero una carta dirigida a la Directora del periódico El País, escrita por Lara Moreno, bajo el título Nuestra roñosa libertad. La carta constituye un relato en primera persona en el que la autora y protagonista narra las vivencias de un aborto voluntario sucedido hace más o menos un año. El escrito sale a la luz tras las declaraciones realizadas por Marta Vigara a la Cadena Ser denunciando maltrato institucional, violencia obstétrica y la vulneración de la ley del aborto aprobada hace once años… Eso sí que debería preocupar. El segundo asunto es el caso Javier, enfermo de ELA de 58 años, preparado para morir dignamente cuya eutanasia se mantiene en standby en Madrid porque aún no se creó la Comisión de Garantías que establece la Ley, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta el espíritu que subyace en la comunidad médica madrileña encarnada en  el actual presidente del Ilustre Colegio de Médicos de la capital: el ultracatólico y ultraderechista Manuel Martínez-Sellés…Que no digo que dependa de él directamente pero para muestra un botón. Porque el ilustre presidente, por supuesto contrario al aborto y a la eutanasia (y a la Ley LGTBIfobia), se refiere a estas políticas afirmando que “Estamos fomentando una cultura de la muerte”.

A mi me parece que crear y regular amplios marcos de libertades no deja fuera a nadie y contempla a todos y todas sin obviar ninguna condición…Y esta conquista no admite rebaja alguna…Y para todo lo demás…ya saben la respuesta…

Reflexionar es de sabias…

«Hay seis mitos sobre la vejez: 1. Que es una enfermedad, un desastre. 2. Que no somos conscientes. 3. Que somos asexuales. 4. Que somos inútiles. 5. Que no tenemos poder. 6. Que todos somos iguales. «(Maggie Kuhn)
Portada “Tan frescas…” de Ana Freixas

Cuando mi hijo me hizo ‘abuela’, mi hija me regaló un cuento: Abuelas de la A a la Z. El caso es que este es un libro-cuento para saborear en complicidad y en familia…El libro describe los distintos ‘estereotipos’ de abuelas: desde las ‘cocinillas’ o ‘arreglalotodo’ a las ‘modernas’ o ‘coleccionistas’ pasando por las ‘brujas’, ‘reinas’ y ‘melancólicas…’ Según parece mi perfil encaja en el de ‘abuela que nunca abandona un sueño’: “Si quieres, puedes…En el caso de las abuelas que nunca abandonan un sueño, esta no es una frase más, sino una manera de entender la vida. Si a esto sumamos que el paso del tiempo no les preocupa, porque saben que, bien empleado, el tiempo da para hacer lo que una se proponga, y que le fascinan los retos, nos encontramos frente a un tipo de abuela que no se detiene ante nada […] Son de la opinión de que todo lo que quieras, si de verdad de la buena lo quieres, es posible, solo tienes que empeñarte […] Son expertas en levantarse después de una caída […] Y al contrario que las abuelas Tiquismiquis, creen fervientemente que es mejor arrepentirse de algo que se ha hecho que de algo que nunca te atreviste a hacer…” (p. 54). No fue fácil la verdad y exigió mucho diálogo y varios días de paciente lectura hasta que llegamos a un consenso coral en que intervino alguien más además de mi nieto (mi hija). Ser abuela me hizo, sin duda, mejor persona…

Aunque la vejez es otra cosa…

No sé muy bien a qué edad una empieza a sentirse, considerarse o definirse como ‘vieja’, ‘anciana’, ‘mayor’, o si esa consideración más que de una misma llega desde fuera, de quienes nos rodean. A veces de los más cercanos, de los hijos, que comienzan a tratarnos con una repentina indulgencia, se vuelven protectores e incluso pretenden (con buenas intenciones) ejercer cierta ‘tutela’ sobre nosotras, sus madres… Tengo amigas de mi edad a las que veo debatirse y hasta revelarse contra este trato con visos paternalistas porque, en su opinión, es temprano e innecesario… Hacerse mayor no implica (en todos los casos) una disminución de la capacidad de decidir, ni de discernir lo que es mejor para una misma, ni merma el libre albedrío para hacer lo que corresponda si, además, todo ello viene avalado por una buena dosis de sentido común… Porque es una realidad que, llegado el momento, se desencadenará un proceso de ‘autopercepción’ por el cual comenzamos a tomar conciencia del momento que vivimos y de los cambios que se avecinan… Un proceso que se realiza en el marco de la construcción de nuestra subjetividad y de una nueva identidad del ‘yo’…

Comenzamos a cambiar, cierto, pero nos sentimos las mismas…Al menos en nuestro interior. Allí donde el reloj parece haberse detenido para continuar siendo las mujeres que fuimos, las que siempre seremos en esencia (al menos mientras estemos cuerdas). Por eso quienes nos quieren o nos aman, nos ven siempre atractivas, guapas, atemporales a pesar de las arrugas o las canas, porque el amor que nos profesan les otorga la capacidad de percibir y adivinar nuestra ‘esencia…’. Puede que por eso me chirríe tanto que alguien, que no es su nieto, se dirija a una señora mayor con el genérico ‘abuela (cosa que hasta ahora me produce fastidio ajeno, porque a mí no me ha sucedido aún). Yo siempre seré la abuela de mi nieto así como también únicamente madre de mis hijos, hermana de mis hermanos, tía de mis sobrinos o amiga de mis amigos y en su caso, pareja, esposa o amante según corresponda…Más allá de los treinta y pico sinónimos con los que cuenta el castellano para referirse a los más mayores, lo que demuestra la riqueza de nuestra lengua, mi declarada y reconocida pasión por el mundo de las palabras se vuelve antipatía y aversión cuando alguien echa mano de ‘palabras pastel’ y de los diminutivos, tan empalagosos como ridículos, con frecuencia utilizados para dirigirse a las personas mayores… El momento de mayor dignidad y sabiduría elevado al mayor grado de estupidez, de sensiblería y finalmente envuelto en una pátina de ñoñería vergonzante…

La historia esta poblada de ejemplos que revelan e ilustran el peso que han representado los mayores en las diversas culturas orientales y occidentales. Para empezar, cuando ni siquiera se conocía la escritura, eran los ancianos los encargados de preservar las tradiciones y conocimientos gracias a la transmisión oral. Los mayores conformaban la ‘memoria’ de la tribu. Nuestros ancestros no consideraban a los mayores una carga, por el contrario los valoraban, porque ellos eran los depositarios y garantes de la memoria colectiva…Más adelante Aristóteles se posicionó a este respecto separando a los guerreros de los que gobiernan y conforman el Estado. O sea, los ancianos. En la antigua Roma el Senatus Populus Que Romanus (SPQR) vino a simbolizar el poder de los ancianos del Senado y del pueblo.

Y qué decir de las culturas orientales sino que la figura del anciano ha sido (y es) respetada, admirada y elevada la categoría de pilar fundamental de la sociedad…Según parece China es uno de los países más respetuosos con la vejez. Un valor que hunde sus raíces en el pensamiento difundido por Confucio: “si uno no demuestra respeto hacia los ancianos ¿en qué se diferencia de los animales?”.

Ha sido la historia de las mujeres la que ha reivindicado el papel de las ancianas en el ámbito cotidiano. Fueron las abuelas quienes transmitían a las hijas y nietas los ‘saberes’, ese conjunto de conocimientos fruto de la experiencia femenina que constituyen el soporte fundamental para la vida de las personas y para la vida social. Los saberes han discurrido en paralelo a los conocimientos científicos -reservado a los varones pero vetados a las féminas- y conforman un bagaje que ha circulado a través de la historia de generación en generación. En este marco las mujeres mayores, las ancianas, las abuelas, han sido guardianas y transmisoras…

Pero vivimos en el siglo XXI y aunque sigamos transmitiendo ‘saberes’ hemos conquistado el acceso al conocimiento científico y roto algún que otro techo de cristal. Ya no somos las ‘convidadas de piedra’ en el gran teatro de la historia. Las mujeres de mi generación con las me relaciono, casadas, separadas o solteras, en particular quienes vivimos solas, nos preguntamos con cierta incertidumbre qué será de nosotras, acostumbradas a gestionar nuestras vidas, a resolver, a asumir responsabilidades, a decidir…Somos mayores pero libres, independientes y autosuficientes -por ahora- y no encajamos en el cliché de vejez tal y como pervive en el imaginario social colectivo…Nos negamos a reconocernos en una vejez sin sexo y sin pasión (como la de nuestras abuelas) solo porque ya no menstruamos y reclamamos una vejez respetable y digna que nos represente a todas, en la que tengan cabida emociones como el amor, el deseo, la curiosidad -como afirmó Saramago- y la capacidad de asombro, sin que nadie se escandalice por ello…

Por eso algunas mujeres consideramos que la visión, el concepto sobre lo qué es y lo que no es la vejez, necesita una revisión y una perspectiva de género que vierta una mirada más amable, realista, justa e igualitaria. Sin juzgar pero sin condicionar, rebajando el grado de permisividad y benevolencia que separa y distingue nuestra vejez de la de los hombres… Una mirada multidisciplinar para crear nuevos paradigmas acordes con las nuevas generaciones abocadas a la vejez en este siglo. Necesitamos un nuevo modelo que establezca la dignidad y la diversidad como ejes prioritarios que nos represente tal y como actualmente somos: mujeres preparadas, dispuestas a asumir nuestro cuerpo sin dramatismo (a pesar del ‘culto al físico’, de los cánones…), a interpretar las señales del paso del tiempo con cierta gratitud, sin nostalgias…

Las arrugas que nos recorren como ríos y afluentes de sabiduría constituyen el mapa de nuestra trayectoria vital. Representan nuestro itinerario personal. Reflejan las parada en estaciones de trenes y las estancias más o menos prolongadas en los diversos puertos…

Cuando Adolfo Domínguez promocionó el conocido eslogan la ‘arruga es bella’ se refería a la ropa, sí, pero tanto en cuanto para el diseñador el vestido que nos cubre actúa como una segunda piel… Magnífica metáfora…

Y finalmente, creo que también es necesario naturalizar la muerte, incorporarla al ámbito de lo cotidiano, sobre todo en estos tiempos en los que sentimos vulnerables, frágiles y caducos… No somos eternos, ni falta que nos hace… Pero acercarnos a la realidad de la muerte ayudaría a considerar la vida como un valor en alza. Mirarla cara a cara, atreverse a nombrar los miedos, aprender que vivir y morir son las dos caras de una misma moneda: la vida…

Reflexionar es de sabias…

Todas estas reflexiones me surgen a la luz de una larga y animada charla al compás de los recuerdos. Filosofando. Intentando arreglar el mundo y la vida de algunas de las personas que lo habitan…Un diálogo en el que intercambio perspectivas, descubro nuevas sinergias, acuerdo puntos de encuentro y, como disfrutona que soy, disfruto y me regodeo con la buena compañía y de las cosas sencillas de la vida… Tal como sucedió un domingo cualquiera de cielo azul, de calor, de sudor, de aromas a sal y al mar de mi tierra, en este rinconcito al sur del sur donde vivo…

Y de todo esto y de mucho más va el nuevo libro de Ana Freixas que acaba de salir al mercado: Yo, vieja. Profesora de Universidad, escritora, feminista. Ana Freixas es una reconocida autoridad en el análisis y estudio sobre el envejecimiento femenino, tema en que viene profundizando desde que defendiera su tesis doctoral en psicología que versó en torno a ‘la autopercepción del proceso de envejecimiento de las mujeres’. Aunque formada en la Universidad de Barcelona, alma mater, en el año 1981 ingresó como docente e investigadora en la Universidad de Córdoba, ciudad donde se estableció y vive actualmente. Sus vínculos con Andalucía son, por tanto, añejos y sólidos.

Su línea de investigación ha viajado a través de los tiempos en torno al estudio de la realidad de la vejez y sus múltiples derivadas en el marco de la coeducación y del feminismo además de ejercer la docencia en psicología desde una perspectiva de género. Su pensamiento a este respecto queda reflejado en todas sus obras en las que el binomio mujeres-vejez es el eje principal, la columna vertebral en torno a la cual giran sus análisis y propuestas.

Yo, vieja, contiene “un conjunto de propuestas de resistencia pensadas para la nueva generación de viejas que van estrenando libertades, para las que mantienen su dignidad, para las ancianas que mientras se desplazan por el calendario son capaces de escudriñar la vida y las relaciones cotidianas con perseverancia y agudeza […] y también hacer visibles determinadas formas de situarnos en el mundo que consolidan los estereotipos que la sociedad tiene sobre las veteranas. Es un canto a la libertad y el desparpajo; a la vejez confortable y afirmativa. Con la pretensión de que entre todas consigamos vivir una edad mayor elegante, relajada, firme”.

Personal y ‘transferible…’ (1)

La palabra ‘pensar’ implica la acción de analizar con nuestra razón las ideas y comportamientos para luego adoptar decisiones o resoluciones…o no…
Imagen Internet

De vez en cuando a una le gusta compartir lo que piensa. Expresarse. Contar. Como dice Pablo, mi nieto, ‘narrar’… Porque narrar es lo que hacía mientras el avión se desplazaba despacio buscando la pista de despegue. Su mano estrechaba la mía con fuerza porque, aunque lo disimulara, tenía miedo. Por eso le ‘narraba’ paso a paso los previos: la lanzadera, la ruta, los sonidos y las señales hasta que finalmente nos elevamos y pudo encender la tablet para jugar… A mi me desaparecen los miedos cuando tengo información porque cesa la incertidumbre, porque dejo de fabricar historias en mi cabeza, porque me guste o no la respuesta, mi miedo queda refrendado con la verdad y ya no puedo fantasear con supuestas hipótesis. Por eso Pablo se relajó y se soltó de mí tranquilo… Por cierto este ha sido mi primer vuelo postpandemia. El primer contacto con muchos desconocidos a la vez bajo protección del protocolo covid. En mi opinión la mayor parte de la población parece haber asumido las medidas básicas de seguridad y, en general, se nota una dinámica de respeto intentando no invadir el espacio ajeno, ni colarse, ni hacer trampas, ni saltarse las normas… Igualmente percibí cierto nivel de confianza -ausencia o superación del miedo inicial diría yo-. Un alto grado de seguridad seguramente proporcionado por la vacunación. En fin, parece que lo peor ha pasado, que poco a poco nos vamos adentrando en la denominada era postpandémica…

No obstante y, a pesar de todo, cuando tengo ocasión de comentar estas y otras sensaciones con familiares y amigos de mi edad, a pesar de coincidir en la idea de experimentar una normalidad cada vez más parecida a que teníamos, también estamos de acuerdo en el coste personal que ha representado. En las secuelas individuales. En la mayor o menor influencia que sobre cada uno en particular ha ejercido el confinamiento forzoso así como el voluntario y preventivo…La intensidad del miedo ha sido diferente, sobre todo según la edad. Los más mayores piensan que les robaron ‘el mes de abril’ como dice la canción, que aunque Amaia cantara aquello de ‘veinte años no es nada’ lo son y dos años para algunas personas pueden significar la frontera entre poder hacer o no (y esta idea la tomo prestada de mi hermano).

Es imposible no considerar los daños colaterales e intentar olvidar, pasar a la siguiente pantalla y seguir… No será tan fácil y requerirá tiempo…

Al hilo de estas reflexiones me vinieron otras ideas a la cabeza. Ráfagas, retazos de la vida y del mundo. De cómo me veo, de cómo me proyecto, de como era y como soy, de lo vivido, de lo venidero, de lo que he sentido, de lo que siento…De cómo me siento… Cuando analizo mi mapa emocional veo un puerto marcado con una cruz al que siempre vuelvo aunque solo sea para recordar que una vez eché el ancla y me quedé varada. Que me sumergí en aquella aguas y viví al socaire de días soleados, de noches estrelladas bajo a la luz de la luna. Y aunque Sabina repita que ‘al lugar donde has sido feliz no debieras tratar volver…’ prefiero -como dice su colega Perales- navegar en un ‘velero’, abrir estelas en el mar y, con un poco de suerte, quien sabe si tropezarme con un par ojos azules que me pregunten ¿cómo estás? En fin, lo que quiero decir es que como tengo superados la mayoría de los tópicos si que me atrevería a volver -al menos un ratito- allí dónde fui feliz, incluso a sabiendas de que no puedo quedarme…

¿Adicta al riesgo? No creo…

Puede ser que a estas alturas de la vida, cuando el trayecto recorrido alcanza casi la totalidad de la misma (teóricamente claro) una dedique gran parte del tiempo a revisar, recordar, reinventar…

Me encantan las palabras que llevan el prefijo re-…

Renglón seguido y, aunque nada tenga que ver con canciones y menos con Sabina o Perales (ya anticipo que el post es un batiburrillo de ideas pero con sentido…) recordé aquella célebre frase que pronunció Heráclito de Éfeso cinco siglos a. de C. : ‘todo fluye, nada permanece’. O sea que la vida es ser y no ser, que todo pasa en un plisplás, que somos para dejar de ser pero mientras existimos y somos ansiamos eso que llamamos ‘felicidad’. Una palabra que carece de homóloga y que los diccionarios relacionan con todas aquellas que la conforman y definen: dicha, bienestar, suerte, prosperidad, ventura, fortuna, contento, alegría, bonanza, satisfacción…

Y si alguien dice lo contrario, probablemente se miente a sí mismo…

Mucho ha llovido desde entonces aunque la afirmación ‘heracliana’ se mantiene vigente, no ha perdido pujanza tal y como ha quedado demostrado con la pandemia. Es más, nuestra concepción individualista se tambalea porque hemos experimentado la interdependencia como consecuencia de la globalización, porque ya no podemos ‘pensarnos’ como seres individuales sino en interconexión con resto de seres y con el planeta. Una idea instalada en la memoria colectiva oriental desde hace milenios que nosotros acabamos de descubrir…

Y con el tiempo diremos que la idea fue nuestra…

Los pensamientos continuaron y por si no fuera poco, en medio de este tinglado me vino a la cabeza un libro de Bauman sobre su teoría del ‘mundo líquido’ y su concepción sobre lo que él entiende como ‘sociedad líquida’. Una sociedad en continuo cambio en la que los individuos deben adaptarse constantemente y a velocidad de vértigo…La metáfora del ‘fluido’ resulta verdaderamente clarificadora por cuanto expresa la enorme versatilidad de la época moderna a la que pertenecemos. Cuando Bauman diserta sobre ‘la vida líquida’ estipula que los comportamientos colectivos tienden a devorar el mundo que les rodea, otorgándole la cualidad de cautivar y crearnos la ilusión de la necesidad de consumir constantemente, considerando que tenemos necesidades que realmente no son…Todo los fluidos se adaptan a su recipiente…Eso hacemos en la sociedad actual: adaptarnos sin cesar…

Perdonen si la entrada resulta un tanto caótica, a mitad de camino entre la propia inspiración y la conversación con una ‘musa’ que aparece y desaparece, a quien agradezco el soplo de iluminación insuflado…

Es condición de ‘la pensadora’, como buena cartesiana, considerar que existir es pensar, aunque a veces lo haga en exceso sobre lo que debería y lo que no… Y este es el resultado de la parte que considero ‘personal y transferible…’

Ergo habrá más… Otro día…

Tras las huellas de Reshef-Melqart…

Los fenicios fueron los fundadores de Gadir (Cádiz) y de Onuba (Huelva) allá por el año 1000 a. C.  En ambas provincias se encontraron estatuillas o exvotos  que según los texto podrían  representar al dios egipcio Reshef o el dios fenicio Melqart
Fotografía: mp_dc

Ya de vuelta por estos lares tras haber pasado un verano de encuentros familiares y calor, mucho calor… Menos mal que septiembre nos regala el fresquito mañanero y una leve bajada de temperaturas que a mí me devuelve a mi escritorio, a mi estudio, a este rincón de mi casa ordenado y silencioso: apartado del mundanal ruido, como dijera el famoso fraile en su conocida Oda… Septiembre siempre ha sido especial porque ha marcado el paso de mi vida, el ritmo de mi tiempo. Un tiempo que sigo contando por ‘años académicos’ o ‘cursos’ y no por años naturales. A pesar de haberme reinventado, alterado mis horarios y reorganizado varias veces, no he perdido la costumbre de registrar en mi horizonte este mes como de reinicio, como casilla de salida… Una oportunidad para poner otra vez el marcador a cero y dar marcha a nuevos planes y proyectos personales. Así que regreso decidida a retomar el objetivo primigenio de este blog, con el firme propósito de no hacer incursiones por jardines que, aunque me correspondan por mi condición ciudadana, me pillan a contramano, me incomodan y sobre todo me crispan porque no sé hacerlo sin pasión ni vehemencia y mi salud emocional me lo prohíbe. Desde ya me propongo ensayar una mirada más amable, serena, sin ruidos de fondo, sin juicios de valor, intentando separar ‘la paja del grano’, apartándome -siempre que sea posible- de todo aquello que no sume o no aporte…

Y siendo la que suscribe una apasionada de la Historia -disciplina a la que me dedico desde donde alcanza mi memoria- vivir en el lugar más antiguo de Occidente es un gran privilegio y como tal lo transmití durante mis años de docencia, pretendiendo inculcar y promover en mis alumnos un espíritu curioso e investigador como una cualidad, como un derecho e incluso un ‘deber’ que les impulsara a indagar en nuestro pasado, siempre desde el respeto y la objetividad, a fin de conocer nuestros orígenes y comprender por qué pasa lo que pasa, vivimos como vivimos o somos como somos. Porque mirar al pasado y revisarlo, es necesario para comprender nuestra realidad presente. Mirar atrás con espíritu crítico, examinando de manera pulcra, limpia, sin contaminar, con actitud contemplativa, con el sano propósito de aprender porque nada puede alterar ya el curso de los sucesos que nos trajeron hasta este momento presente…

El gran Pitágoras de Samos, filósofo y matemático, afirmó que el ‘siete’ es el número perfecto. No sé si tendrá algo que ver o es simple casualidad que siete sean los ‘puntos mágicos’ de mi ciudad. Lugares que conectan con la historia desde la fundación del lugar a la Guerra de la Independencia tal y como recuerdan las inscripciones en ‘piedra ostionera’ típica de esta zona (una roca compuesta de restos de conchas marinas propia de toda el área de la desembocadura del Guadalquivir). Trescientos y pico años antes de que Pitágoras sentenciase dicho número, el historiador romano Veleyo Patérculo -según consta en un parágrafo de su obra Historia de Roma I , 2 , 1-3- mencionaba la fundación de Gadir allá por el 1100 a. C. O sea cuatrocientos años antes que Roma, la capital Imperial. No obstante será el geógrafo Estrabón quien recoja de otro historiador más antiguo, Posidonio, el relato más conocido sobre nacimiento de dicha ciudad.

Cuenta la ‘leyenda’ (que no la historiografía) que fenicios procedentes de la ciudad de Tiro llegaron a estas costas para fundar un templo en honor de Melqart (o de su homólogo egipcio Reshef). En dos ocasiones llegaron hasta aquí siguiendo las indicaciones de los oráculos que, sin embargo, no fueron favorables y tuvieron que regresar. En la tercera venida los sacrificios fueron propicios y establecieron la nueva colonia de Gadir (que significa ‘recinto cerrado’). La colonia presentaba un patrón semejante al de los asentamientos fenicios, es decir, una costa volcada al mar con buenas condiciones defensivas, islas cercanas y lugares elevados cerca de la costa (como Medina Sidonia) además de un acceso próximo a ríos navegables como el Guadalete o el Iro…

Pocos datos se conservan sobre la estructura y fisonomía de la ciudad, aunque consta que poseyó templos consagrados a la diosa Astarté y a Melqart, dios principal de Tiro, del que se encontraron algunos exvotos, figurillas de bronce, expuestas actualmente en el Museo de Cádiz.  

Melqart, señor de Tiro y Gadir acabaría fusionándose con el griego Heracles para continuar reinando en el estrecho de Gibraltar, una zona que él mismo creó con sus propias manos al separar las dos grandes rocas que llevan su nombre: las Columnas de Hércules… Pomponio Mela, geógrafo gaditano (s. I d. C) escribió sobre la celebridad del templo de Melqart venerado por su riqueza y antigüedad, añadiendo que “su santidad estriba en que guarda las cenizas de Hércules”. El santuario recibió las visitas de Aníbal y Julio César…

Fotografía: mp_dc

Hasta aquí la leyenda, el relato popular de transmisión oral que ha narrado en el devenir de los tiempos el hecho histórico, eso sí, adornado con elementos fantásticos. Pero… ¿Qué cuenta la Historia? Según coinciden diversos historiadores los fenicios desembarcaron en estas costas allá por el siglo VI a. C. Se trataba de un pueblo que dominaba el arte de la navegación, experimentado en el arte de la construcción de naves tanto para la guerra como para el comercio. Naves que diseñan de forma alargada con doble fila de remeros situados en puentes superpuestos – ‘birrenes’- y un poste central para desplegar la vela. Con ellas cargadas de productos recorrían el Mediterráneo a lo largo de cual establecieron una red de colonias a las que abastecen con la madera de cedro de los bosques del Líbano; el trigo y el lino de Egipto; los bálsamos y la miel de Israel; los esclavos de África; el aceite de Grecia o los mulos y caballos de Anatolia y,más adelante con vinos, salazones y metales de la recién fundada Gadir… Estos productos, aquí en el Sur, se intercambiaban sobre todo por plomo, estaño y plata, los más apreciados y codiciados metales. Más adelante, el color púrpura se convirtió en su ‘producto estrella’. Cuenta otra leyenda que lo descubrió Melqart durante un paseo junto a una ‘nereida’. Desde entonces el tinte rojo púrpura se convirtió en el símbolo de los fenicios. Un producto muy deseado por otros pueblos por su enorme valor transaccional, lo que llevó a los fenicios a custodiar celosamente su fórmula…

En fin parece muy probable que Fenicia quisiera hacerse con un trocito de tierra firme en las islas Gadeiras, (actual Bahía de Cádiz) junto al templo de Melqart, donde pudieran residir sus funcionarios, soldados y sirvientes pues solo los sacerdotes podían pernoctar en el recinto y acceder a ciertas dependencias…A partir de aquí comienza la época fenicia acreditada con numerosos hallazgos expuestos en diferentes Museos y una variada historiografía basada en diversos estudios realizados por expertos en esta materia…

Esta etapa de nuestra historia local ha sido recientemente promovida y recordada a través de un proyecto puesto en marcha en esta ciudad. Proyecto que ha cobrado vida en la obra del escultor local Antonio Mota Aparicio, autor de las 10 esculturas en bronce, inspiradas en los exvotos encontrados en Sancti Petri, (Vid. Foto) que representan al dios egipcio Reshef o al fenicio Melqart. Las esculturas han sido dispuestas a lo largo de diez puntos diferentes de la ciudad comenzando por playa de La Barrosa, frente a la Torre del Puerco, desde donde parte el itinerario que reconstruye la travesía de las naves fenicias cuando alcanzaron las costas gaditanas. El abrigo del Cerro del Castillo, lugar ubicado ya en el interior, pone punto y final a esta ruta inspirada en nuestra historia más remota.

¡Que la disfruten!

Prodigiosas, superdotadas e invisibles…

Un niño/a superdotado puede ser precoz, prodigio y talento pero no un genio…La Organización Mundial de la Salud considera superdotado (a) a quienes tienen una inteligencia por encima de los 130…
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Todo comenzó mientras escuchaba un programa de radio dedicado, en esta ocasión, a los superdotados, a los niños prodigios, a la luz de cuya temática se plantearon las causan que podrían explicar la escasa presencia de mujeres en las numerosas listas de personas con ‘altas capacidades’, que es como se denomina ahora a los superdotados…Y entonces recordé…

En aquellos tiempos la que suscribe leía a Lucía Etxebarria. Me parecía peculiar porque lo era. Hablaba sin eufemismos, sin pudor y con una claridad meridiana, poco usual en una mujer. Estaba de moda. Salía en muchos programas de TV, concedía entrevistas, recibió el Premio Nadal…Sus obras se centraban en el papel de la mujer en la sociedad de su tiempo, la maternidad, el feminismo, la sexualidad, las relaciones sociales o los estereotipos de género.  Vivía bajo el halo de su época dorada. Pues bien, en el prólogo de una de sus novelas, no recuerdo cual, la autora declaraba sin ambages, ni falsa modestia, ser miembro de la Asociación MENSA. Declararse superdotada y, más tarde, asignar estas dotes a su hija trajo mucha cola, como también dieron mucho que hablar las sucesivas demandas por plagio que afrontó durante algunos años… No me he preocupado por saber cómo acabaron porque para cuando todo eso ocurrió la escritora ya no estaba en mi universo literario. Ya no sufro por amor fue mi última lectura. El título captó mi atención porque me interpelaba a cerrar una herida abierta desde años atrás. Esta es la importancia del ‘título’ que, en este caso, me atrajo por cuanto representaba justamente lo que quería conseguir: que el amor no me doliera ni tanto ni más… Confieso que no recuerdo si aquella lectura me ayudó aunque, a tenor de los resultados, me da que no sirvió de mucho…

La Asociación Mensa toma su nombre de la voz latina (mensa) que significa ‘mesa’,  en recuerdo a la “mesa redonda” del rey Arturo, símbolo de que es un “club cuyos miembros son iguales en derechos y obligaciones”. En caso de Mensa España es llamativo que sólo el 20% sean mujeres, cosa que no sucede en otros países. Una respuesta podría ser el reparo o la resistencia de muchas féminas a realizar los test y pruebas pertinentes para obtener la acreditación que da acceso a la institución y también, me temo, han podido influir diferentes motivos  socioculturales. Es posible que a estas alturas algunas mujeres con baja la autoestima, de esas que no se atreven a realizar los test, puedan tener un alto CI pero ni siquiera lo sospechan…Y no me extraña porque si buscan en Google ‘niñas superdotadas’ no encontrarán ninguna entrada que les lleve directo a esta información, lo que sí ocurre en el caso de buscar ‘niños superdotados…’. Sin embargo ellas también han sido prodigiosas, precoces, superdotadas pero invisibles…

Pues bien, buceando en esas listas de personas talentosas, la mayoría encabezada por el reconocido genio de la música Wolfgang Amadeus Mozart, aparecen intercalados algunos nombres de mujeres no menos ‘prodigiosas’ entre las que llama la atención su propia hermana, María Anna Mozart. Sí, los Mozart concibieron no uno sino dos hijos prodigios. Según el Instituto Smithsoniano así lo reconocía su padre en una carta escrita en 1764: «Mi niña toca las partituras más difíciles que tenemos […], con increíble precisión y de manera excelente […]. Mi pequeña, con tan solo 12 años, es uno de los músicos más hábiles de Europa…». E incluso su propio hermano le confesó su temor de ‘no llegar a ser tan buen compositor como ella’. Tras algunas giras por el viejo continente con críticas muy favorables, «Nannerl», apelativo familiar de María Anna, tras cumplir los 18 años, fue retirada de la música para contraer matrimonio, una decisión tomada por su padre que, desde la visión de su tiempo, no puede sino ser calificada como absolutamente lógica y normal en el marco cultural de la época.

La lista de mujeres con ‘altas capacidades’ continúa con Hipatia, la filósofa griega neoplatónica que vivió en Alejandría allá por el siglo V a.C., una de las grandes matemáticas de la historia e inventora de algunos artilugios como una destilería de agua, un hidrómetro, un astrolabio plano…Y dando un gran salto en el tiempo, Marie Curie, dos veces Premio Nobel de Física y Simone de Beauboir, escritora y filósofa francesa (ambas nacidas en el siglo XIX y fallecidas en el XX), una de las más importantes representantes del existencialismo…

A partir de aquí la nómima se ensancha con grandes actrices del cine norteamericano: Sharon Stone, CI 152. Famosísima por su interpretación en Instinto básico; Geena Davis, CI 142. Se hizo popular tras su papel en Thelma y Louise; Jodie Foster por  El silencio de los corderos; Natalie Portman, ganó un Oscar al tiempo que acababa su Licenciatura, una de las pocas actrices que ha obtenido cuatro grandes premios por la misma interpretación… Meryl Streep (mi favorita), 143 CI. Está considerada como una de las mejores actrices de todos los tiempos. A lo largo de su carrera ha sido candidata en 21 ocasiones a los Oscar, 31 nominaciones a los Globo de Oro que ha ganado 8 veces, acumulando así el mayor número de candidaturas que ninguna otra persona en la historia. Galardones a los que suma 2 SAG, 2 BAFTA y 5 nominaciones a los Grammy… Lisa Kudrow, (otra favorita) actriz, comediante, escritora y directora de cine, nuestra conocida y admirada Phoabe de una serie que ha marcado época Friends, por cuya interpretación fue nominada a los Globo de Oro, ganadora de un Emmy y de dos Premios del Sindicato de Actores. Con un CI de 154 se graduó en el Vassar College con una Licenciatura en Ciencias.Fue codirectora de un estudio sobre “dominancia hemisférica y la relación con distintos tipos de cefaleas en personas zurdas”. Es responsable de The Comeback de HBO, de que fue  productora y también directora…Por último Mayim Bialik, con el CI más alto, 155. Posee un doctorado en neurociencia de UCLA, interpretaba a Amy Farrah Fowler en The Big Bang Theory.

También encontré algunas cantantes como Madonna, 140 de CI, una de las mayores estrellas del mundo de la música pop; Shakira, CI 141 CI (y parece ser que casa con otro ‘prodigio’: Gerard Piquè). La cantante componía poemas con 4 años y canciones con 8 …

Hasta ya entrado el siglo XX algunos estudios, como el de Lewis Terman,  admitían que en las mujeres “el desarrollo hormonal impedía el buen desarrollo intelectual”, lo que justificaba la mínima presencia de niñas entre los niños prodigios. Una teoría afortunadamente superada en la actualidad. Lo que sí es cierto que durante siglos las mujeres tuvieron vetado el acceso al estudio y al conocimiento por lo que conformaron el mayor número entre los iletrados y analfabetos. Sea como fuere y, según comentaron en el programa de radio, los niños y niñas ‘genios’ y ‘prodigios’, suelen pasarlo mal por aquello de ser diferentes. Una de las razones por las que muchos se ocultan, deseando pasar desapercibidos y no ser señalado con el dedo ni etiquetado como ‘raritos’. El mundo que rodea a estas personas suele estar poblado de incomprensiones y soledades… En la actualidad en España existen 25.000 superdotados (as) identificados, con nombres y apellidos. Y según datos del año 2018, las dos Comunidades que registran mayor número son Andalucía y Murcia…Aunque a nivel mundial parece que los ciudadanos más inteligentes son los de Singapur mientras España ocupa el puesto 28…

En definitiva, no cabe duda que genios ha habido siempre aunque pocos, tanto en femenino como en masculino. A lo largo de la historia ha habido mujeres que “no dudaron en utilizar su don para cambiar el mundo y abrir camino a las mujeres del futuro”. Desde entonces se han elaborado listas con sus nombres, méritos y campos en los que destacaron. Las hemos recuperado para que reciban el reconocimiento que merecen…

Shamsia Hassani: la voz de las mujeres afganas…

“La imagen de una bella mujer, saludable, exitosa, próspera, está firmemente arraigada en la mente, cuando pensamos en una mujer, madre, hija, amiga, hermana… Sin embargo, te sorprenderás cuando sepas que, hasta el día de hoy, existen lugares en el mundo donde las mujeres son objeto de violencia, represión, exclusión y discriminación”.(https://www.infobae.com )
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Esta mañana encontré en mi WhatsApp los dibujos de Hassani. Parece que alguien los puso a circular en la red como homenaje a las mujeres afganas que viven estos días bajo la amenaza de los talibanes, dueños del país, a punto de formar gobierno y dar paso a lo que ya está siendo una terrible pesadilla para la población, sobre todo para las niñas y mujeres…

Y dije que no escribiría sobre política y no voy hacerlo. Pero tampoco puedo permanecer indiferente ni callada. Estos días me reconcome la vergüenza por sentirme a salvo, por poseer el privilegio de la libertad, por disfrutar la prebenda de tener mucho más de lo que necesito y, lo que es peor, por no saber apreciarlo …

Me superan las imágenes que se emiten en TV. Esas filas de personas con sus escasas pertenencias en una bolsa de plástico, el alma rota por cuanto dejan detrás, cansados, hambrientos, investidos con una dignidad que pocos aprecian y muchos quisiéramos… Y si esto me entristece, los comentarios de los políticos me indignan. Unos porque presumen cuando solo cumplen con su deber, otros porque van de buenos y el resto porque, aunque no tengan otro plan o alternativa, se empeñan en ponerle siempre la guinda al pastel. Y todos, todos sin excepción, anhelando la medalla y la foto…

Al parecer se haciendo ‘bien’. España lo hace bien, Europa lo hace bien, EE.UU también…según opinan los ‘entendidos’…Y mientras los políticos se reúnen a ver quién está más preocupado o salva a más gente, el pueblo afgano desfallece de calor, de hambre, de sed y pronto también de frío. Porque no se puede perder la perspectiva: las personas que llegan son los colaboradores de UE. O sea, los privilegiados. La mayor parte de la población, las minorías, niños, ancianos, los más pobres, se quedarán a merced de los talibanes. Ese es su destino.

Se avecinan malos tiempos. Otra vez. Tiempos de incertidumbres, de miedo, de muerte y desolación, la misma que continúan padeciendo los miles de refugiados sirios, los olvidados. Ya nadie de acuerda de ellos, ya no son noticias ni consumen las portadas ni protagonizan los grandes titulares…Pero siguen ahí, en campamentos perdidos en tierras de nadie, construidos con ayudas millonarias que apenas han alcanzado para adquirir tiendas de campaña de Decathlon y retretes portátiles. Los campamentos de la vergüenza, donde los niños dilapidan la infancia creciendo sin jugar y sin escuela, donde las niñas pierden la inocencia y se convierten en madres poco después de su primera regla…

Afganistán vive amenazado ante la posibilidad de que el gobierno aplique una sharia dura como la del régimen talibán de los 90. Por eso artistas e influencers se afanan en borrar su rastro de las redes sociales e internet, mientras Shamsia Hassani, la primera mujer grafitera de un país que lleva décadas en guerra, resiste y da voz a sus mujeres, narrando desde Instagram la situación que se vive en el país.

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Ommolbahni Hassani, más conocida como Shamsia Hassani nació en Teherán (Irán), en 1988. Muy pronto dio muestras de su pasión y aptitudes por el arte, particularmente por la pintura, aunque se tropezó con prohibiciones religiosas y culturales que impedían a mujeres afganas acceder a este tipo de estudios, entre otras cosas… Por esta razón se trasladó a Afganistán y estudió Bellas Artes en la Universidad de Kabul, en la que se integró más tarde como profesora asociada e impartió la asignatura de Escultura. Poco después colabora como fundadora del colectivo Berang Art Organization, un grupo dirigido por artistas que promueve el arte y la cultura contemporánea en Afganistán a través de programas, talleres, seminarios y exposiciones…

En 2010 participa en un curso de grafiti organizado en su Universidad e impartido por un conocido grafitero del Reino Unido llamado Chu. A partir de aquí Shamsia se introduce en mundo del grafiti animada por el bajo coste de los materiales utilizados -aerosoles y plantillas- con los que pinta murales que poco a poco pueblan y decoran la ciudad de Kabul. Cada resto de pared aparece ante sus ojos como un lienzo preparado para recibir sus trazos y ser transformado en una obra de arte urbano dispuesto a no dejar indiferente a nadie.

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Hassani es rápida, ejecuta sus obras con gran soltura, en apenas 15 minutos. Aunque ha señalado que sus obras no tienen carácter islámico, se ha consagrado en la representación de la mujer afgana como símbolo de la opresión frente a la libertad. Mujeres que viven recluidas en sus casas, prisioneras en sus burkas desde donde miran la vida pasar porque todo les está vetado o prohibido y viven tuteladas, bajo el yugo de los varones -padre, marido, hermano- sometidas y silenciadas, víctimas de la violencia de las guerras y, ahora, bajo el poder talibán. Por eso los grafitis de Shamsia representan la libertad y persiguen empoderar a las mujeres y, a la par, reivindicar el lugar que les corresponde en la sociedad y en la historia, en un intento desesperado de hacer justicia y darles voz…

En una entrevista realizada con motivo de una exposición, la joven grafitera afirmaba: “Elegir usar el burka o el hiyab no es el problema; las mujeres no serán verdaderamente libres hasta que puedan hablar por sí mismas y ser escuchadas. Quitarse el pañuelo no es lo mismo que liberarse”. Su trabajo ha sido expuesto desde hace años en Afganistán, Australia, Dinamarca, Alemania, Irán, India, Noruega, Suiza y Vietnam, donde también ha participado en conferencias y talleres.

Tras la entrada en Kabul de los talibanes, Shamsia posteó en su cuenta de Instagram (con casi 200.000 seguidores), en la que aparece en una foto junto a una de las mujeres que pinta, vestida con barbijo y hiyab: “Queridos todos, gracias por pensar en mí en este momento. Sus mensajes y comentarios muestran que la humanidad y la bondad siguen vivas y no tienen límites. Gracias por su preocupación. Estoy a salvo”

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En la actualidad son muchas las mujeres que, desgraciadamente no están a salvo… Un estudio realizado por expertos internacionales ha revelado los diez países en los que ninguna mujer querría nacer por cuanto la discriminación de las féminas es moneda corriente: Afganistán, Guatemala, República Democrática del Congo, India, Irak, Mali, Pakistán, Somalia, Sudán y República del Chad…

Mujeres de diversas etnias, religión, lengua, cultura… Para todas ellas y por todas ellas, solidaridad, sororidad, justicia, libertad, igualdad, empoderamiento y respeto…

Veranear a ‘cuerpo de rey’

‘veranear’ fue un invento de aristócratas y Reyes…María Alexandrovna paliaba sus tristezas en la Riviera italiana hasta dónde arrastró a otros grandes como Sissi emperatriz de Austria, el Rey Loco de Baviera, el de Bélgica, el príncipe de Gales… Ellos pensaron, como Matisse mientras contemplaba la luz de Niza: “Cuando comprendí que cada mañana iba a ver esta luz, no podía creer en mi fortuna”.
Fotografía: mp_dc

Según podemos comprobar, a pesar de la pandemia y de la quinta ola, los españoles y los europeos en general, no nos resistimos a pasar unos días de veraneo. La situación actual complica las salidas al extranjero, una coyuntura que ha potenciado el turismo nacional: los del interior optan por la costa y viceversa…Solo tengo que girar la cabeza 90 grados (tengo la ventana a la izquierda) para comprobar una larga fila de coches en dirección a las playas. Así toda la mañana y luego otra vez lo mismo de regreso desde las 20.00h aproximadamente hasta entrada la noche… Un no parar desde junio, especialmente en julio y agosto, el mes vacacional por excelencia, con una parte importante del país paralizado menos los hosteleros que hacen, valga la redundancia, el ‘agosto’. Un merecido beneficio pues gracias a ellos disfrutamos la cervecita, los vinos o el vermut del mediodía según la zona y, sobre todo, de un buen almuerzo o cena. La oferta es amplia y para todos los bolsillos porque veranear ya no es cosa de unos pocos sino de muchos. Ya sea de camping, de pensión, de hostal, de hoteles o apartamentos… Hoy por hoy no es necesario ser noble o aristócrata para disfrutar unos días de asueto junto al mar o en la montaña, haciendo un alto en la rutina diaria…Afortunadamente la clase media española, aunque mermada y a duras penas, aún se sostiene…

Sin embargo no siempre ha sido así. Veranear o invernar ha sido durante siglos privilegio de unos pocos, poquísimos diría yo. Los mismos que concentraban la riqueza y el poder, o sea: los reyes y un grupo de privilegiados, los mismos que se acostumbraron a pasar temporadas, más o menos largas, en lugares paradisíacos con gastos pagados tal y como han venido haciendo las Monarquías europeas: María Alexandrovna Romanov paliaba sus tristezas en la Riviera italiana hasta dónde arrastró a otros grandes como Sissi emperatriz de Austria, el Rey Loco de Baviera, el de Bélgica, el príncipe de Gales…O a orillas del Caspio, destino preferido por los príncipes rusos mientras Napoleón III lo hacía en Biarritz, lugar del que fue ferviente asiduo… Todos ellos quedaron prendados de dichos lugares con la misma intensidad que Matisse lo hizo respecto a la luz de Niza: “Cuando comprendí que cada mañana iba a ver esta luz, no podía creer en mi fortuna”.

No obstante la Monarquía española ha preferido veranear en el país. La famosa frase ‘vivir a cuerpo de rey’, nacida seguramente del pueblo, producto de la sabiduría popular, lo dice todo. Pues desde siglos atrás los Reyes han dispuesto de residencias oficiales diseminadas por nuestra geografía y utilizadas para su retiro entre guerra y guerra cuando la había o en diferentes épocas del año, sobre todo en la temporada estival. Escapadas con amantes o breves estancias en familia, por supuesto siempre acompañados de un nutrido séquito de servidores personales, secretarios, guardias reales y guardaespaldas han ocupado mansiones y palacetes preparados y adaptados para un merecido descanso, lejos del mundanal ruido… Ya en tiempos del primer Borbón se estableció la costumbre de pasar algunos períodos de tiempo dedicados al ocio y al reposo tanto en verano como en invierno. Los Reales Sitios del Pardo o Aranjuez, la Granja de San Ildefonso, San Sebastián, Santander y el Palacio de Miravent en Baleares, han sido los lugares tradicionalmente elegidos  por los Austria y los Borbones para veranear junto a los familiares, allegados y amigos…

Los primeros Monarcas medievales disfrutaron de refugios conocidos como ‘Reales Sitios’ entre los que se encuentran los Palacios del Pardo y Aranjuez. El Pardo es más popular tras haber sido durante años la residencia del dictador Franco y su familia. La quinta fue construida en 1405, comenzando a funcionar como coto de caza para Enrique III de Castilla. Su nieto, Enrique VI (hermano de Isabel la Católica), construyó el Palacio que comenzó su època de esplendor tras de las reformas de Carlos I. Los sucesores de la Casa de Austria utilizaron estas instalaciones para descansar aunque no exactamente en verano pues durante la Edad Media fueron frecuentes las disputas entre los territorios: unos contra otros y todos contra los musulmanes invasores. Razones que justifican que los descansos se produjeran cuando se presentaba la ocasión o durante ‘la tregua de Dios’ -período limitado a festivos y fiestas litúrgicas en las que cesaban las hostilidades- o durante el invierno, estación en la que el frío y la nieve obstaculizaban las contiendas…

Respecto al Sitio de Aranjuez se sabe que fue elegido por Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, los Reyes Católicos, después de visitar la localidad en repetidas ocasiones y quedar verdaderamente satisfechos con su belleza natural y la suavidad del clima. Aunque no fue hasta 1523 cuando Aranjuez pasó a formar parte de la Corona, fecha en la que el emperador Carlos I agrandó los terrenos de la finca y creó el Jardín del Rey. Posteriormente, en tiempos de Felipe II, se construyeron varias fuentes adornadas con figuras mitológicas… Gracias a la iniciativa de este mismo monarca (Felipe II) se edificó también el Monasterio del Escorial del que tanto él como sus sucesores Carlos IV y Fernando VII, fueron habituales durante sus respectivos años como Príncipes de Asturias.

Más adelante Felipe V, el primer Borbón, mandó construir el Palacio de la Granja a imitación de Versalles, donde había nacido y crecido.  El lugar elegido fue Segovia, cerca de capital pero suficientemente apartado si tenemos en cuenta que por entonces viajar requería mucho tiempo. No obstante los asuntos de estado no permitieron al Monarca sino pasar breves temporadas y, a pesar de su intención de retirarse allí una vez comenzara a reinar su hijo, nunca lo hizo pues su vida y su reinado fueron muy longevos…Desde entonces hasta Alfonso XIII los Borbones han utilizado los jardines y el palacio de la Granja como lugar alternativo de veraneo en el que disfrutar de la caza como hizo Carlos III o como escenario de la ceremonia de bodas de Carlos IV, o sede de la Corte con Fernando VII, o celebración de saraos veraniegos con Isabel II e incluso como lugar de encuentro donde se conocieron Alfonso XII y Mª de las Mercedes, su prima y después su esposa…

Sin embargo a pesar de la belleza inigualable del paraje, no deja de ser un lugar de interior y caluroso en los meses de julio y agosto, por lo que a partir del siglo XIX la reina Isabel II, dejándose llevar por la moda de ‘los baños de ola’, comenzó a visitar Santander y San Sebastián. Circulan rumores sobre sus acompañantes, con frecuencia un caballero de la Guardia Real aunque se le supone otros muchos pues era vox populi que su esposo, Francisco de Asís, gustaba disfrutar de compañía masculina tanto como ella y que ambos mantenían oficiosamente vidas separadas aunque oficialmente juntos…Ambos se casaron sin engaño, obligados por conveniencias de Estado. La alternancia entre las Playas del Sardinero y la Concha provocó con el tiempo una cierta rivalidad entre ambas ciudades. Fue precisamente su nieto, Alfonso XIII –que siguió yendo a las dos playas- quien mandó construir el Palacio de la Magdalena pues él, que no se ocultaba en las casetas como su abuela y se paseaba por la ciudad parando a tomar alguna que otra copa en los múltiples locales de la época, sintió fascinación por esta ciudad norteña en la que se le conocía como ‘El Africano’, sobrenombre con el que ha pasado a la historia.

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Finalmente desde 1973 hasta nuestros días los reyes españoles han veraneado en el Palacio de Miravent o el Palacio La Almudaina, en Palma de Mallorca, lugar donde en la actualidad los monarcas disfrutan sus vacaciones y donde el Rey participa, como hiciera su padre, en la famosas Regatas…

Los comentarios sobre lo que pueda o no cocerse en la trastienda, en los salones, fiestas, cacerías, comidas o comilonas no se conocerá hasta más adelante… Sólo entonces comprenderemos algunos asuntos que ahora nos mantienen perplejos…Pero esta será otra historia…

De los ‘baños de ola’ al veraneo junto al mar…

Mucho han cambiado las cosas desde que a mediados del XIX se pusieran de moda los ‘baños de ola’.Por aquel tiempo pasar quince días en la playa era un lujo al alcance de unos pocos adinerados achacados con alguna dolencia…
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Algún que otro fiel seguidor me pregunta por la próxima entrada. Reconozco que yo también echo de menos sentarme a escribir aunque estos días me dedico sobre todo a ejercer de madre y pronto también de abuela…Et…¡voila! Confío que os resulte interesante…

En la actualidad ir a la playa a bañarse en verano es algo tan natural como cotidiano. Desde pequeños nos  han acostumbrado a ir a la playa con más o menos frecuencia. En el imaginario popular está fuertemente instalada y naturalizada la dicotomía playa-verano. No obstante, cada vez con más frecuencia, sobre todo en las ciudades costeras, las autoridades locales han intentado amortizar este recurso natural construyendo paseos marítimos, bares, restaurantes, centros de formación en actividades náuticas (vela, surf, padel-surf, kayak…etc…) y han proliferado todo tipo de establecimientos para disfrute de vecinos y foráneos durante todo el año. Ahora, en estos tiempos que corren, las playas locales han constituido un gran desahogo durante la pandemia, al considerarse un lugar más seguro para pasear al aire libre, manteniendo las distancias aconsejadas. Pero ¿de dónde proviene la costumbre de bañarse en la playa?

Fue a mediados del siglo XIX cuando determinadas corrientes científicas llegadas desde Inglaterra y Francia, comenzaron a difundir los beneficios  del agua del mar. Como sabemos, la covid es una más de las pandemias habidas en la historia de la humanidad. Justamente a mediados del XIX se superaba una oleada de cólera que afectó a Europa, cuyo tratamiento comenzó a contemplar los ‘baños de ola’ como parte de la recuperación por sus efectos terapéuticos. Además, algunos médicos empezaron a aconsejar unos sencillos ejercicios para combatir el asma, el reuma o la depresión, mediante escuetas instrucciones que debían seguirse a rajatablas…Y así fue como el mar comenzó a formar parte de la convalecencia y llegaron los primeros veraneantes hasta el litoral cantábrico para mejorar la salud y disfrutar del beneficio de sus aguas…Hasta entonces el mar no era sino un espacio más en el marco paisajístico de los pueblos y ciudades que, con las nuevas terapias, caló como lugar de esparcimiento, diversión y sociabilidad al calor de las nuevas ideas aportadas por la comunudad científica, ideas que, por cierto, no fueton vistas con buenos ojos por los profesionales más tradicionales e inmovilistas.

Tal y como imaginamos, estos nuevos  tratamientos solo estaban al alcance de la burguesía y la aristocracia y, como no, de la realeza. Grupos sociales acomodados que, enfermos o no, iniciaron la tradición de trasladarse en verano hasta las costas, sobre todo cántabras, para disfrutar los ‘baños de olas’ al tiempo que participaban de las fiestas locales populares y propias de la estación estival cuya convocatoria se mantiene vigente en la actualidad. Personalidades como la reina Isabel II – a quien se considera pionera y la que puso de moda a la capital cántabra- o Victoria Eugenia, esposa del rey Alfonso XIII, colaboraron a difundir la bondad de dichos baños en la ciudad de Santander a la que se desplazaron durante años.

A fin de instruir y popularizar los baños, salieron a la luz algunas guías, entre otras la publicada en 1877 en Barcelona por el DR. A. Bataller y Contasi titulada Guía del bañista o reglas para tomar con provecho los baños de mar, en la que podía leerse: “Nunca debe tomarse baño alguno, ni frío ni caliente, que no haya pasado tres horas desde la última comida. Los niños pueden hacerlo después de dos, porque digieren con más rapidez. Accidentes gravísimos son las consecuencias de la transgresión de este precepto.” Así es. De aquí viene la costumbre de las madres de mi generación, que nos obligaban a guardar tres aburridísimas horas de digestión, comieras lo que comieras, antes de volver al agua. La advertencia solía venir acompañada de una amenaza terrible que sucedería en caso de no obedecer…

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Otra advertencia del célebre Doctor decía: “Tampoco debe tomarse el baño en ayunas, si no quiere el bañista exponerse a un síncope y a una reacción difícil, incompleta o nula. Si ha de bañarse muy de mañana, a fin de no tener que desayunarse tres horas antes, lo mejor que puede hacer es tomar en lugar de alimentos sólidos una taza grande de caldo, pues está probado que se puede entrar en el baño sin peligro después de media hora de haberlo bebido”.

Y es que los bañistas de aquel tiempo seguían al pie de la letra las instrucciones dadas bajo prescripción médica sobre los baños: los intervalos que debían guardar, el número de olas y posturas en las que debían recibirse, diferentes en función de la dolencia o padecimiento. Igualmente existía todo un listado de precauciones a tener en cuenta: no entrar al agua sudando, utilizar “tela ligera, de lana, y compuesto de dos partes: pantalón y blusa “ (último grito durante el siglo XIX).

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Respecto a las instalaciones, como la mayoría no sabía nadar y tenía mucho miedo, se colocaban cuerdas o maromas desde la orilla hasta dentro del agua para que pudieran agarrarse y, como no, se contrataron numerosos ‘maromos’ –voz asumida en por la RAE que significa ‘novio o amante masculino’- dispuestos a ayudar a los bañistas… Así mismo, se instalaban carpas y después casetas en las que los usuarios de cambiaban de ropa antes y después del baño. Aquí, en España, las ciudades con mayor tradición de los baños son Santander (Playa del Sardinero) y San Sebastián (Playa de la Concha), aunque poco a poco se extendieron por los numerosos balnearios de toda Europa, al paraguas de las nuevas corrientes que lo aconsejaban para fortalecer los huesos y revitalizar el ánimo.

Las autoridades de Madrid, siempre dispuestas a apuntarse un tanto, el 17 de julio de 1846 lo anunciaron en “La Gaceta”, una propaganda que logró con mucho éxito atraer hasta el norte a veraneantes de la ciudad, considerando los beneficios que reportaban.

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Tomás Ibarrondo, médico titular de la Villa de Colindres (Cantabria), en el año 1878 animaba a todos a bañarse: «Tributarios Madrileños, Vallisoletanos, Burgaleses, etc… ¡Venid! Los que necesitáis equilibrar y restituir la vitalidad gastada en la población; en esos focos de inteligencia social ¡llegad! Jóvenes anémicas a recuperar vuestra sangre. Temperamentos linfáticos y nerviosos; niños débiles y enclenques, acercaos a vivir en las condiciones que os reporten el provecho salutífero que os precisa. Hombres de bufete: pasad aquí veinte días de esparcimiento y descanso, que sólo ello bastan a contrabalancear los efectos de la vida sedentaria con su agitada monotonía. Madres de familia; todas tan amantes que sois de vuestros hijos, traerlos a respirar este aire por treinta días, enfermos, valetudinarios, con ánimo, un poco de discreción y cautela, hallareis en este recinto la salud que demandáis. Vos Touristas, los que venís a buscar las impresiones de la moda para matar el tiempo, aquí se os espera. Médicos: mandad sin miedo a vuestros enfermos a este rinconcito que les proporciona agua que los regenera, alimentos que los entonan y atmósfera que los vivifica….»

En fin, mucho han cambiado las cosas desde entonces…Para quienes vivimos en la costa el mar es un referente natural del que no sabemos ni queremos prescindir. Y el mar nos sigue curando y sanando…Algunas heridas física mejoran y cicatrizan con la sal. Los músculos y huesos se fortalecen a base de caminar por la orilla. Muchas heridas del alma sanan tras pasar algún tiempo con la mirada en el horizonte, mientras nos embriaga su aroma y nos arrulla el sonido de las olas que, una a una, se van llevando nuestras tormentas para ponerlas a buen recaudo… El mar de todos…De los poetas, de los enamorados, de los que sufren, de los que son felices, de los vivos y también el descanso de nuestros muertos: “Si muero que me dejen a solas….El mar es mi jardín…”(José Hierro).

Una biblioteca viajera: final de trayecto…

«El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración. El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje». José Saramago
‘Instantes’ Fotografía: mp_dc

Los días pasan aunque quizá no con la lentitud deseada. Poco a poco la rutina se deshace, se desmonta como cada año porque enseguida llegará ‘la tropa’, la familia y todo cambiará durante unas semanas. Confieso que no solo no me importa sino que lo disfruto y lo estoy deseando. En breve y conforme vayan llegando, tomarán posesión de la casa, ocuparán los espacios ordenados y compartidos a diario con mi queridísima Cara, mi galga, mi compañera inseparable. Ella también verá alterada su propia rutina porque entre los visitantes también cuenta Bimba, la golden de mi hija. Entre todos llenarán el silencio de voces, de risas y de algún que otro ladrido… La espera ha transcurrido esta vez más lenta y pesada a causa de la pandemia aunque, no obstante y pasados los primeros días, la estancia acontecerá a velocidad de vértigo ante el lamento de todos, incapaces de detener el reloj o ralentizar el tiempo para que las horas duren más… La batalla contra el tiempo está perdida. En fin, no sé cuánta disponibilidad tendré para escribir y por eso, a pesar de dar por cerrado el monográfico dedicado a los viajes, me decido a reseñar en esta entrada algunos libros de viaje para quienes gusten de este género. Salgan de viaje o no, viajar es posible a través de la lectura. El poder de las palabras es tan inmenso como poco valorado. Con ellas destruimos y creamos, odiamos y amamos…Las palabras pueden transportarnos a lugares remotos, mostrarnos las costumbres, la gastronomía, narrar las historias, dibujar los paisajes, pormenorizar los colores y hasta especificar los aromas y fragancias propios de cada rincón… De manera que si este año, por razones coyunturales obvias no salimos de nuestra ciudad, cualquiera de estos libros (entre otros muchos) pueden constituir una buena opción para conocer cualquier punto de la geografía universal o anticipar un viaje aplazado para mejor ocasión.

1.- Cartas desde Estambul, de Lady Mary Wortley Montagu. Una noble británica viaja con su esposo a Estambul en 1716. Allí, ante la Sublime Puerta, en una ceremonia acorde a tal evento, el marido acepta el cargo de Embajador. Como suele ocurrir, sobre todo en aquel tiempo, la esposa cumple la tarea de acompañar a las recepciones, socializar y asumir las encomiendas que se estimen necesarias en su rol de esposa. No obstante Lady Mary tuvo tiempo de iniciar una asidua correspondencia con sus familiares y amigos informando de las costumbres orientales en la corte otomana, de los harenes, de la vida en general. Lady Mary fue considerada la primera extranjera que penetró en esta corte y en este tiempo en que se inició la gestación de lo que hoy se conoce como ‘orientalismo’. Por cierto, sobre la construcción del paradigma que los occidentales identificamos como ‘orientalismo y sobre la formación y desarrollo de los tópicos del Islam, el ensayo histórico de Edward W. Said, Orientalismo, resulta sumamente esclarecedor.

2.- De sultán en sultán, de May F. Sheldon. Si sueñan con África este libro puede ser una buena opción. May F. Sheldon, una millonaria estadounidense, organizó una expedición al Kilimanjaro, al Congo Belga y, después, por el resto del mundo. Miles de kilómetros recorridos sin escatimar un dólar como turista y exploradora, la autora narra su larga y famosa expedición por África allá por el año 1891.

3.- El tiempo de las mujeres, de Ángeles Espinosa. Y si de la mano de Lady Mary conocíamos oriente, Ángeles Espinosa nos habla de sus mujeres. Narrado a través de diversas crónicas, entrevistas y artículos, haciendo gala de su oficio de corresponsal y reportera, la autora describe la situación de las mujeres en Oriente y plantea las conquistas pendientes y los objetivos por cumplir. Este es un libro para leer a priori, antes del viaje. De ser así nos capacita para una mejor comprensión de la situación y el rol que representan las mujeres actualmente en el Próximo Oriente.

4.- La India en que viví, de Alexandra David-Néel. (Este podría ser para mí) La novedad de este libro reside en la autora, la primera mujer que visitó Lhasa, la capital del Tibet, en 1924. Allí prolongó su estancia durante largos períodos antes de la independencia de la India. Su obra es fruto de sus reflexiones, del contacto con el país, con su gente y las transformaciones interiores que esta experiencia le proporcionó. En 1911 se convirtió al budismo y al año siguiente peregrinó hasta los lugares sagrados  del budismo en Nepal. Alexandra escribió después una treintena de libros entre los relatos de viajes y la espiritualidad.

5.- Viajeras de leyenda, de Pilar Tejera. Pilar Tejera es historiadora y ha estado vinculada a la comunicación y al periodismo de viajes durante dos décadas. En 2008 y con el sello editorial de Ediciones Casiopea (editorial que dirige), crea el que será su proyecto estrella: la web ‘mujeres viajeras’ (www.mujeresviajeras.com) que merece la pena visitar. Durante más de 15 años ha investigado y biografiado a las mujeres viajeras en época victoriana y en este volumen dedicado al siglo XIX, rastrea la vida de algunas damas que viajaron por el mundo al tiempo que relata sus increíbles aventuras.

6.- Oasis prohibidosde Ella Maillart. Se la conocía como ‘la vagabunda de los mares’ porque se enrolaba en tripulaciones y organizaba viajes en yate por el Mediterráneo con una tripulación exclusivamente femenina. En este libro nos cuenta el viaje que realizó en caravana desde Pekín al interior de China, viaje que realizó con Peter Fleming, corresponsal del Times. Desde allí se dirigieron a Cachemira atravesando las cumbres de Karakórum en un tiempo en que el país vivía bajo el asedio de la guerra civil.

7.- La señora Dalloway, de Virginia Woolf. “Junio en Londres es mi momento favorito del año…” Esta novela de la célebre escritora nos impedirá movernos de  nuestro lugar de lectura. Sin pestañear, con esa inquietud que nos impulsa a seguir leyendo sin parar la autora nos conducirá por la ciudad para mostrarnos el Londres de 1925. De su mano conoceremos el espíritu anglosajón de entreguerras, sus inquietudes, sus valores, sus preocupaciones…Una ciudad que nada tiene que ver con la actual.

8.Japón inexploradode Isabela Bird. Escritora, naturalista, fotógrafa y exploradora Isabela dio tres veces la vuelta al mundo. Fue la primera mujer aceptada en la Royal Geographical Society la primera que exploró las zonas más recónditas de Japón a finales del siglo XIX. Este libro contiene un bellísimo relato de viaje que nos muestra a Japón como un país lleno de encantos y a la par desconocido para los occidentales. La escritura de Isabella Bird revela su espíritu extraordinario a la altura de una mujer de su talla.

9.-La ruta de Alejandro, de Freya Stark.  Historiadora, filósofa, deportista, exploradora y artista…Con más de 30 libros en su haber, Freya Stark viajó por destinos como la Unión Soviética, Asia Central, China, Cachemira, entre ellos, este libro refleja su interés por la historia pues describe la ruta de Alejandro Magno, una crónica que describe su viaje iniciado en Alepo a través de Turquía. El libro resulta útil e interesante por la cantidad de datos que contiene al tiempo que resulta sumamente ameno y divertido a consecuencia del sentido del humor de la autora.

10.-Viaje de Egeria, de Carlos Pascual. El relato de viajes más antiguo del que se tiene noticia en España fue escrito por una mujer… (Vid. ‘Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…‘).

Mis mejores deseos para el verano, que lo disfruten en buena compañía.

‘Ladys viajeras’: intrépidas, aventureras y escritoras…

La literatura de viaje es un género nacido gracias a la inquietud de algunas personas que recogieron por escrito emociones, sentimientos y vivencias experimentadas durante sus recorridos, que despertaron la curiosidad e interés por otros lugares y culturas…
Fotografía: mp_dc

La primera ‘hornada’ de ‘guiris’ ya está aquí. Este año la mayoría son compatriotas del interior deseosos de atrapar un trocito de playa para tumbarse en la arena y dejar que la mirada se pierda en el horizonte. La pandemia nos dejó exhaustos. Todos necesitamos recuperar poco a poco aquella normalidad que se nos arrebató y que ahora hemos elevado a la categoría de excepcional…A la palabra ‘guiri’ se le asignan varias procedencias: podría ser un apócope del término euskera ‘guiristino’ o cristino que era como se conocían durante las guerras carlistas a los partidarios de la Reina Mª Cristina y a los liberales. Para otros procede del vocablo ‘guiri-gay’ que significa algo así como ‘lenguaje oscuro y difícil de entender’ (de ahí la expresión), según la RAE, el que hablan los extranjeros. Finalmente para el escritor Juan Goytisolo guiri derivaría del turco guiur, infiel o extranjero…Luego están los que ‘viajan sin salir de casa’ porque no pueden o lo dejan para más adelante, como yo….Y en el impás, saboreamos libros y ‘coprotagonizamos’ aventuras y viajes acomodados en el sofá o la butaca…Y para quienes no gusten de la lectura siempre les quedará el recurso de la imaginación, ‘la loca de la casa’ según decía Santa Teresa. De su mano podemos recrear nuestras propias ficciones, transportarnos al pasado para revivirlo y hasta fantasear con nuestro futuro…

Y retomando la temática de post anteriores en los que he ido desgranando el simbolismo del homo viator desde la antigua Roma, pueblo viajero donde los haya, cuya geografía atravesó la célebre Egeria de paso hacia Tierra Santa y, una vez desentrañado su significado semántico, histórico y religioso (cuyo espíritu encarnaron los caminantes y peregrinos que deambularon por Europa y el resto del ‘mundo’ entonces conocido) salieron a la luz, a resultas de aquellos tránsitos, las obras de Herodoto, Estrabón y Homero (su famosa Odisea podría ser la primera crónica de un viaje ‘ficticio’ desde Ítaca, punto de partida y final del relato) hoy por hoy consideradas las semillas de la incipiente narrativa viajera que prosiguió con otra obra escrita en la cumbre del medievo: el Libro de las maravillas del mundo, fruto de las inquietudes de Marco Polo por abrir nuevas rutas para el comercio de la seda…

El itinerario histórico podría continuar de la mano de Bernal Díaz del Castillo (siglo XV) quien tras el descubrimiento del Nuevo Mundo escribió un relato sobre La verdadera historia de la conquista de Nueva España… Por aquel entonces no se conocía la ‘literatura de viaje’ como tal, aunque su obra se considera entre las pioneras dentro de este género porque contiene información sobre geografía, la naturaleza, gentes y costumbres tan nuevas como extrañas… La llegada de la Ilustración impuso nuevos códigos y la razón se reivindicó como el medio para alcanzar el conocimiento denominado -desde entonces- ‘científico’. Será justo en este momento cuando el relato de viaje comience su verdadera andadura antes de eclosionar en la centuria siguiente. A este siglo (XVIII) pertenecen las obras de Johann Georg Adam Foster, uno de los precursores de la literatura de viajes, que acompañó a James Cook en sus viajes alrededor del mundo así como también destacó Antonio Ponz  y su Viage de España

La entrada del romanticismo impuso la moda viajera impulsada por el desarrollo de los medios de transporte y comunicación (que acortaron notablemente las distancias) y de los alojamientos, que sufrieron una considerable mejora respecto a los siglos anteriores. Al paraguas del romanticismo algunos países del viejo continente se erigieron en focos de atracción del incipiente ‘turismo’ entre ellos España, que constituyó uno de los destinos estrellas para los europeos y europeas. El país se presentaba entonces bajo un halo de leyendas que los propios viajeros se encargaron de exagerar y difundir. Y es que los ciudadanos decimonónicos se iniciaron en el viaje por placer, de ocio, de vacaciones que diríamos hoy…(Vid. la entrada sobre el Grand Tour). Así fue como los románticos comenzaron a preocuparse por el viaje de recreo, a consecuencia del cual circularon los primeros manuales y guías semejantes a las actuales, las mismas que consultamos a la hora de programar un viaje. Ni que decir tiene que estos manuales nada tuvieron que ver con lo literario tal y como afirmara en su tiempo la ilustre escritora Emilia Pardo Bazán: «Yo no escribo guías; voy a donde me lleva mi capricho, a lo que excita mi fantasía, al señuelo de lo que distingue a una población entre las demás».

En cualquier caso, se podría decir que a medida en que maduraba el concepto del viaje en sí mismo fue surgiendo la inquietud por su relato. Me explico. Los viajes se hacían al tiempo que se comenzó a escribir sobre ellos, es decir: los viajes se hacen y se escriben (confieso que en esto me reconozco). Los viajeros y viajeras escribían para sí mismos y para otros, recopilando sus experiencias a fin de prolongar el viaje tras el regreso y recordar. Sobre todo para recordar (también en esto me reconozco). A diferencia del viajero ilustrado, preocupado por el carácter científico de su periplo y, por tanto, más objetivo en sus relatos los románticos, en general, usaron una escritura subjetiva, proyectando su personalidad y las experiencias del propio ‘yo’. De ahí que los escritos del XIX tengan mayor interés artístico y literario que los precedentes. Los célebres ‘cuadernos de viajes’ (conservo unos cuantos) constituyen un remanente, un poso, una memoria personal de fechas, lugares, historias que entrelazan lo personal y lo colectivo, capitales básicos de todo buen viajero que se precie…

En el caso de España, es necesario reconocer que si bien es cierto que se convirtió en un centro ‘turístico’ por lo excelencia, también lo es que lo fue gracias a las féminas inglesas y francesas las más viajeras e intrépidas de toda Europa, entre las que se encuentran notables representantes de la escritura femenina de viaje. Fue a partir de la segunda mitad del XIX cuando estas mujeres, impulsadas por la curiosidad y deseo de romper la rutina diaria y vivir alguna que otra aventura, se lanzaron a recorrer el mundo a pesar de los condicionamientos de género, algunos ya mencionados en otros post. Pues no solo tuvieron que superar barreras geográficas, a veces las más fáciles, sino también aquellas nacidas al calor de las funciones socialmente asignadas acordes a su rol de mujeres, asumiendo el reto de poner en entredicho su prestigio y honestidad. Ellas, como los peregrinos, también hicieron un doble viaje: el exterior o geográfico y el interior., una catarsis o metamorfosis hacia la autoafirmación, la búsqueda de reconocimiento y respeto, reconocimiento que las escritoras extrapolaron a sus textos. Esta literatura narra en primera persona las impresiones de estas ‘ladys’ a su paso por nuestro país: sus costumbres, modas, gastronomía, establecimientos, incluyendo críticas a favor o en contra.

Las inglesas que viajaron por España, como Elizabeth Mary Gosvenor, Louisa Tenison, Sophia Dumbar, Matilda Betham Edwards o Frances Minto Elliot,  buscaban una experiencia que les avalara una cierta “autoridad moral” a la hora de narrar lo que han visto y lo que han sentido en un lugar extraño, ajeno al habitual. El viaje las colocará en una posición de superioridad desde el que opinar, con libertad, sobre lo que ven y sobre la gente conocen. La escritura se convierte así, para estas damas, en una válvula de escape. Sus relatos están construidos sobre  descripciones, observaciones y opiniones sobre sexo, religión o política, opiniones que expresan con mayor libertad que los hombres. Su consideración social les permite confesar sin pudor sus miedos a los posibles peligros, algo que jamás harían ellos. Por otro lado estas viajeras-escritoras no pretenden ganarse la vida escribiendo aunque sus libros se hacieran populares como los de Lady Morgan sobre Francia e Italia, o la señorita Pardoe sobre Turquía… Sólo Louisa Costelo se a ganó la vida escribiendo sus viajes, “abriendo camino a una generación posterior de viajeras eruditas e investigadoras, que con sus textos llegará a ejercer gran influencia política e intelectual y se codeará con sus colegas del sexo masculino casi en igualdad de condiciones (Freya Stark, Gertrude Bell, Alexandra David Néel…)”.

Los relatos de estas aristócratas británicas que visitaron España decimonónica continuaban una tradición iniciada en siglos anteriores, como la francesa Mme D’Aulnoy, autora de Relación del viaje a España una obra llena de curiosidades sobre nuestro país en el siglo XVII a modo de cartas escritas a sus amigos de París o el de Lady Holland en su diario The Spanish joumal of Elizabeth, Lady Holland, Londres 1910, que relata el viaje que realizó con su marido por España en 1809. Su testimonio resulta muy interesante para comprender la época, aunque sus diarios fueron publicaron más de un siglo después.

Otra pionera fue la Marquesa de Westminster, Elizabeth Grosvenor, que solía viajar en yate o en calesa, acompañada por su marido, sus criados, la tripulación y abundantes provisiones. Así cruzó el Mediterráneo y conoció las costas españolas en un periplo que duró más de dos años. Todas sus impresiones e intereses quedaron recogidos en Narratíve of a yacht voyage in the Mediterranean during the years 1840-1841, publicado en Londres, en 1842. Louisa Tenison (1819-1882), culta, inteligente y aficionada al dibujo, viajó y vivió en España más de dos años durante los cuales escribió, Castile and Andalucía, aparecido en 1853, ilustrado con preciosos dibujos propios y del artista sueco Mr. Egron Lundgren, que vivía en Sevilla cuando ella llegó a esta ciudad. Sophia Dumbar es otra de las aristócratas que escribió sobre sus viajes por España. Ella representa un modelo de viajera más cercano al que hoy entendemos por ‘turista’, aunque viajó en diligencia y en tren acompañada por su familia por una criada española que hacía de intérprete. “Sus andanzas quedan reflejadas en la obra. publicada en 1862: A family tour round the coasts of Spain and Portugal during the winter of 1860-61″.

Ya en la segunda mitad del XIX aparecen otro tipo de viajeras que nada tienen que ver con la aristocracia. Son mujeres de clase media, algunas institutrices, que viajan acompañando a familias adineradas con el encargo de ocuparse de los niños. Así recorrían nuestro país y muchas forjaron su identidad de escritora, como fue el caso de Mathilda Barbara Betham Edwards. Finalmente será Frances Minto Elliot quien encarne la figura de la auténtica escritora viajera. En 1884 publicó Diario de una mujer ociosa en España,  una especie de guías “para mujeres ricas y aburridas, amantes de la buena vida y el confort”. Lamentablemente, no existen traducciones al castellano de las obras de estas viajeras.

Resultaría interesante ojear algunas de estas obras y conocer de primera mano la opinión de aquellas primera ‘guiris’ que llegaron a nuestro país. Comprobar sus impresiones, saber qué opinaban sobre los españoles, sobre la moda y las costumbres o sobre nuestra gastronomía…Por si alguien gusta, les dejo el link de acceso al libro digitalizado de Madame D’Aulnoy…Que lo disfruten…

Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…

Egeria ha pasado a la historia por ser la primera mujer que llevó a cabo un largo y heroico viaje de peregrinación, cuyo testimonio ha quedado recogido gracias a sus cartas las mismas que, hoy por hoy, se reconocen como antecedentes de la literatura de viaje…
Fotografía: mp_dc

En casi todos los viajes que he realizado a lo largo de mi vida, siempre llamaron mi atención las mujeres que viajaban solas. Por entonces no podía imaginar que, pasado el tiempo, yo también lo haría. Si he de ser sincera me costó tomar tal decisión, acostumbrada a hacerlo siempre en familia, con amigos o en pareja. Pero la vida nos hace transitar por estadios muy diversos que requieren aceptación y adaptación a las circunstancias, añadiendo también altas dosis de positividad: contemplar el vaso medio lleno e intentar observar siempre el lado bueno…En definitiva desdramatizar, alejar esa sensación de incapacidad que tantas veces se apodera de quienes hacemos camino solos y, en ocasiones, voluntariamente solos…La soledad elegida o impuesta tiene muchas caras que explorar y ofrece muchas oportunidades de aprender a gestionar nuestros capitales emocionales y a disfrutar cada momento presente, único e irrepetible…

Naturalmente viajar solos en pleno siglo XXI no tiene tanta ciencia y, en el caso de las mujeres, oferta bastantes garantías y múltiples seguridades. Pero, en general, viajar en tiempo de la Antigua Roma o durante el medievo era cosa arriesgada y difícil… Es fácil imaginar los peligros que cualquiera corría en semejante contexto, por no mencionar las incomodidades, inclemencias y enfermedades a las que, en el caso de las féminas, debemos sumar las dificultades intrínsecas o propias a la condición de género. Sin embargo la historia de las mujeres ha avanzado a impulsos de quienes, como Egeria, transgredieron la línea de la ‘normalidad’. Mujeres intrépidas que asumieron el desafío de las propias inquietudes a la par que renunciaron a llevar una vida encorsetada entre los márgenes socialmente establecidos -en una sociedad dominada por hombres- que la obligaban a vivir sometidas a los varones del entorno, en papel de hijas, esposas y madres…

No obstante, desde las culturas clásicas la historia nos demuestra lo que la literatura constata, es decir, cómo las mujeres encontraron las vías para hacerse oír desarrollando estrategias que les permitieron desenvolverse en foros y/o adentrarse en los márgenes de contextos propiamente masculinos. También es cierto que muchas lo hicieron utilizando la fórmula de ‘hijas de…’ o ‘esposas de…’ e incluso desde lugares más sombríos, en el papel de queridas o amantes que convirtieron el lecho en un espacio donde compartir, entre otros placeres, el de conversar haciendo hueco a las confidencias y complicidades varias. (Dejo al margen la consideración sobre la bondad o maldad de las intenciones y objetivos pretendidos por ambas partes).

Y hechas estas consideraciones iniciales, entre las primeras viajeras de la historia destaca la figura de Egeria (s. IV) Los datos biográficos de los que se disponen son escasos pero parecen indicar que procedía de la provincia romana de Gallaecia, en la diócesis de Hispania. Valerio, asceta y monje del Bierzo, la sitúa en la actual comarca y la llama por su nombre en sus escritos. Así mismo, cabe la posibilidad en opinión de los estudiosos, su parentesco con la primera esposa de Teodosio el Grande, Aelia Flacila, emperatriz romana descendiente de una familia prerromana, madre de Honorio y Arcadio, herederos de cada una de las partes en que fue dividido en Imperio Romano (Oriente y Occidente) a la muerte de su padre. Junto a esta hipótesis circulan otras que intentan aclarar cuál pudo ser la familia de procedencia de Egeria, aunque lo único que parece seguro es su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable formación cultural. En opinión de Rosa Mª Cid, profesora Titular de Historia Antigua en Universidad de Oviedo quien ha encabezado diversos proyectos sobre la Mujeres en la Antigüedad, ha señalado que «su experiencia (refiriéndose a Egeria) muestra hasta qué punto podían romperse los roles de género en la sociedad de la antigüedad tardía, al presentarse como una auténtica aventurera».

Efectivamente. Ya en el año 384 esta mujer escribía: «Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo». Y así fue. Egeria atravesó tres continentes y recorrió más de 5.000 km a pie y a lomos de un burro o una mula convirtiéndose así en la primera mujer viajera conocida de la historia. Su hazaña es del todo loable no solo por lo que implica tal recorrido pleno de peligros de todo tipo, sino por el peso que representaba ser mujer en aquel tiempo y la consideración social que esto suponía. A este respecto Cristina Morató en su libro Viajeras intrépidas y aventureras, recoge un refrán de la época que dice así: “Peregrina salió, puta volvió”. Resumiendo así las sospechas que levantaba una mujer que mostrara este tipo de inquietudes tan poco frecuentes. Por otro lado, tal y como suele ocurrir cuando se trata de épocas tan remotas, algunos expertos han indicado que posiblemente debido a su estatus, podría ser que viajara con algún salvoconducto de los que se expedían a personalidades relevantes. De ser así dicho pasaporte le hubiera permitido cruzar fronteras con ciertas garantías, lo cual no es óbice para desmerecer su osadía.

En cualquier caso Egeria, sin proponérselo, ha pasado a los anales no solo como aventurera sino como escritora. Sumamente religiosa y culta, durante su periplo escribió numerosas cartas recopiladas en una obra conocida como Itinerarium Egeriae, del que se conserva solo una parte. Dicha obra ha sido interpretada como un antecedente de la ‘literatura de viaje’, de la que hablaré más pormenorizadamente en otro post. Algunas voces importantes procedentes del ámbito literario como Menéndez Pidal, colocan a Egeria al frente del elenco conformado por escritoras hispanas, aunque no hubo intencionalidad consciente de crear un texto literario porque su única motivación fue compartir con sus hermanas cuanto descubría. De ahí el uso de un lenguaje fresco, cercano, cotidiano propio de la escritura epistolar, íntima y personal. Un camino recorrido posteriormente por otros escritores, como Flaubert, que llegaron a la literatura de viaje de la mano de este mismo género. Las cartas muestran el carácter curioso y crítico de Egeria, en los que muestra su profunda religiosidad al tiempo que cuestiona e intenta realizar sus propias comprobaciones.

El viaje partió de la Actual Galicia, atravesando a continuación Tarragona hasta el Ródano desde donde cruzó toda Italia. Desde aquí embarcó dirección Constantinopla para partir hacia Palestina con intención de visitar Jerusalén realizando así una peregrinación que tiempo atrás inauguró santa Helena, madre de Constantino. Visitó Jericó, Belén, Nazaret, Cafarnaúm, aunque estableció su base en Jerusalén. En el 382 continuó por Egipto, donde conoció a los anacoretas que vivían en el desierto, pasando nuevamente a Jerusalén para peregrinar al monte Sinaí (momento en el cual comienza la parte encontrada de su relato) y después visitar Antioquía, Edesa, Mesopotamia y Siria…Ya de vuelta hacia Constantinopla escribía así a sus hermanas: «Tenedme en vuestra memoria, tanto si continúo dentro de mi cuerpo como si, por fin, lo hubiere abandonado». Sus textos permanecieron durante siglos presos del polvo en una biblioteca hasta que en 1903 se sacaron del olvido para realizar un trabajo de historia. Así Egeria fue rescatada y su pericia sacada a la luz….

La experiencia viajera de Egeria reflejada en su Itinerarium, ha sido traducida a varios idiomas. Una calle en Ponferrada y otra en León llevan su nombre así como también una empresa familiar de cerveza artesana en El Bierzo. Finalmente, en el pequeño municipio leonés de  Villaquilambre, desde 2007 funciona una Escuela de Formación de mujeres Egeria… Hermoso homenaje en recuerdo de una mujer que quería verlo todo y escribió todo lo que vió…