‘Y la gente se quedó en casa’ (Poema de K. O’Meara)…


#YoMeQuedoEnCasa

Kitti O’Meara es la poeta de la pandemia. Escribió este hermoso poema cuyo primer verso alude a la primera medida tomada por todos los gobiernos que han llevado las riendas de los Estados durante la pandemia que actualmente padece la humanidad. El poema ha sido compartido innumerables veces hasta hacerse viral. Ha sido recitado en diversas lenguas, por diferentes etnia, en múltiples del mundo…Voces universales que recitan emociones y sentimientos universales. El poema se ha convertido en una forma de expresar una perspectiva necesariamente positiva ante el coronavirus, contemplando la esperanza de que algo bueno pueda salir de esta grave crisis que padecemos: ‘juntos pero separados’, ‘solos aunque acompañados’…La reclusión ya nos ha aportado cosas buenas y un halo se solidaridad nos ha envuelto y nos ha impregnado con una pátina de compasión… Posiblemente muchos hayamos rescatado viejas amistades y ahora dialogamos más con la familia…Nuestros hijos nos telefonean más y los nietos nos ven con mayor frecuencia por skype. Seguramente muchos hermanos se hayan reconciliado y hayan dejado atrás viejas rencillas sin resolver…Es buen momento para reconciliarse y dejar que fluyan hilos de afecto, amistad, cariño y amor a raudales que todos y todas necesitamos…

O’Meara recuerda qué la impulsó a escribir y cuanta: ‘Me estaba poniendo un poco triste. No había nada que pudiera hacer. No podía ayudar a mis amigos. Estaba muy preocupada por ellos. Mi esposo dijo: ‘Escribe. Solo escribe de nuevo’ . “Simplemente me senté y lo escribí”,  “Vi los mapas de la contaminación que retrocede sobre China y Europa. Pensé:” Ahí tienes. Hay algo de bendición en todo sufrimiento “. Y pensé que mi amor apasionado por la Tierra, tal vez fuera algo bueno “.

Y la gente se quedó en casa. 

Y leía libros, escuchaba, descansaba, hacía ejercicio, hacía arte, jugaba y aprendía nuevas formas de ser, y se detuvo.. 

Y escuché más profundamente. Algunos meditaban, algunos rezaban, algunos bailaban. Algunos se encontraron con sus sombras. 

Y la gente comenzó a pensar de manera diferente.

Y la gente sanó. Y, en ausencia de personas que viven de manera ignorante, peligrosa, sin sentido y sin corazón, e incluso la tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió nuevamente, lamentaron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron nuevas visiones y crearon nuevas formas de vivir y sanar la tierra por completo, tal y como ellos habían sido sanados.

El poema de Kitti O’Meara es un canto a la esperanza, una proclama anticipada del cambio. Porque cuando esto acabe, que acabará más pronto que tarde, ya no seremos las mismas personas que somos, ni como seres individuales ni como colectividad…Es posible que esta experiencia altere nuestras costumbres, que recuperemos los antiguos lazos vecinales, que construyamos redes solidarias más vivas y cercanas…Tal vez adquiramos nuevas costumbres y arraiguen en el imaginario social nuevas normas de conducta y nuevos gestos… Quien sabe si nos abrazaremos menos, si nos tocaremos menos…En todo caso, lo verdaderamente importante debería ser desarrollar hábitos más compasivos, miradas más amables, menos egoístas, mayor capacidad de empatía y ecuanimidad…En definitiva, puede que aprendamos a querernos como seres humanos no sé si más, pero desde luego mejor…

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