‘Soldado de Nápoles’… ¿Otra vez?…

#YoMeQuedoEnCasa

El 18 de mayo de 1918, los españoles recibían por la prensa noticias que informaban sobre la detección de algunos casos de una enfermedad ‘leve’, cuya sintomatología se parecía a la gripe… En Madrid se acercaban las fiestas de San Isidro, un festejo muy esperado por todos sus ciudadanos teniendo en cuenta que, por aquel tiempo, este tipo de celebraciones eran las únicas al alcance de todos. Lo que no se sabía era que las verbenas se convertirían en un vivero ideal para el contagio del virus. Aquella gripe se popularizó con sorna, como ‘El soldado de Nápoles’, serenata interpretada en el cuadro segundo de la famosa zarzuela La canción del olvido… Los periódicos aprovecharon para publicar viñetas y tratar con guasa este tema, consiguiendo que se popularizara la canción, aunque muy pronto, aquellas risas se apagarían cuando, meses después, la epidemia mostró su rostro más cruel…

Ni el gobierno multicolor proclamado bajo la Monarquía de Alfonso XIII, ni las autoridades locales supieron reconocer la magnitud de aquel brote y no se la tomaron en serio desde el principio. Lo que se diagnosticó como una ‘enfermedad leve’ que dio la cara meses más tarde, acabó llevándose por delante a más de 40 millones de personas, aproximadamente el 6% de la población mundial…No obstante, esta mirada retrospectiva debería acompañarse de una cierta dosis de benevolencia pues bien es cierto que aquella sociedad carecía de muchas terapias, de medicamentos eficaces, de medios e infraestructuras. Es de suponer que aquella Sanidad, nada tendría que ver con la de ahora…se supone…Así que no verlas venir podría llegar a entenderse en aquella España de primeros de siglo…Ahora estamos en otra pantalla. Hemos avanzado, con mayor o menor rapidez, siempre racaneando las partidas para investigación, con la idea de que los investigadores son una ‘especie rara’ de humanoides que se alojan en un laboratorios para pasar los días experimentando, algo que algunos ignorantes consideran casi una pérdida de tiempo porque los resultados casi nunca son rápidos y eficaces… Aprovecho para reivindicar la tarea de estos hombre y mujeres que entregan su vida para preservar la nuestra… No sólo son un grupo de incomprendidos sino que pocas veces reciben el reconocimiento que merecen…Vaya el mío por delante…En fin, aquella vez a la pandemia se la bautizó con el nombre de ‘gripe española’ y así ha pasado a la Historia…

Y a falta de pan….buenas son tortas…Es decir, a la escasez de soluciones sanitarias y medidas políticas, la sociedad española de principios del siglo XX tomó refugio en el poder de al lado, el de la Iglesia. Novenas, vigilias, misas, rosarios, rogativas y, sobre todo, sermones difundieron ‘medidas paliativas’ para el alma, nunca más expuesta a la muerte y a la posible condenación eterna en las fauces del infierno, a quien pillara en pecado mortal…Obispos y sacerdotes cosecharon adeptos y, colaboraron .qué duda cabe- a difundir la palabra de Dios, cierto, y con ella el virus. Pues está más que demostrado que el aislamiento forma parte del proceso de control en la expansión epidémica…

Con la llegada del verano, la enfermedad parecía haber remitido. Pero en realidad lo peor aún no había llegado…Y conforme se acercó el invierno la pandemia se recrudeció colapsando el débil sistema sanitario de entonces. En los pueblos escaseaban los médicos y para poder medio atender a tantos infectados, al igual que ahora, se reclutaron estudiantes de medicina y voluntarios…La pandemia avanzó dejando muerte, miseria y desolación…Durante tres largos años la gripe se cobró cifras escalofriantes: 147.114 personas en 1918, 21.245 en 1919 y 17.825 en 1920, sobre un total de 20 millones de españoles…. En este caso el mayor grupo de riesgo estuvo representado por los jóvenes sanos de aproximadamente 20 años …

‘Mirar al pasado para comprender el presente’ es el cometido de la Historia. No estaría de más observar los errores de ayer para no cometerlos hoy, porque aunque haya pasado ya un siglo y nuestra sociedad actual nada tenga que ver con aquella, aplicando el microscopio aparecen sinergias y de ellas podemos y debemos aprender…Es verdad que hemos avanzado mucho tanto en terapia como en farmacología, que poseemos otras infraestructuras, un personal más formado y muchos más y mejores medios que en aquella España que se recuperaba de la I Gran Guerra. En eso confiamos…

No creo que ningún gobierno, sea del color que sea, esté preparado para abordar semejante situación…Seguramente se cometerán errores, ya lo han hecho, pero no es momento para ajustar cuentas ni de hacer leña del árbol caído, ni de querer ganar puntos a costa de arremeter al contrario. Más bien de remar en la misma dirección, de apoyar, de colaborar en beneficio de todos…A los ciudadanos de a pie tampoco nos cuadran los hechos, no somos imbéciles. Basta observar la conducta de algunos presidentes de las Comunidades gobernadas por el PP, como en Andalucía, para comprobar la estrategia, tratando de venderse como ejemplo de buena gestión afirmando a boca llena que los hospitales no están colapsados –no ni ná– ni el personal médico carece del equipo necesario –no ni ná– que las residencias de ancianos se desinfectan a diario .ni ni ná- y que estamos preparado para lo que venga…Claro… Podría seguir añadiendo ejemplos del no ni na, una forma que los andaluces tenemos de afirmar consistente en negar la negación…Aclaración que incluyo para quienes no conocen nuestra lengua rica, variada y repleta de préstamos, legados de las variadas culturas que nos han visitado a lo largo de nuestras milenaria historia…

Puede que la sociedad,hoy por hoy protagonista de los hechos históricos, no lleguemos a conocer la verdad verdadera ni ahora ni después…Pasarán décadas hasta que los historiadores del futuro puedan acceder a los archivos que custodian ya, órdenes, mensajes, conversaciones, pagos, sobornos, wasap, e-mails. Información que servirá para desenterrar los más oscuros secretos de quienes hoy mueven los hilos del poder y juegan con el destino de la humanidad. Y entonces se conocerá la verdad que no trasciende ahora pero subyace tras el auténtico relato de la pandemia del COVID19 de 2020 …Y entonces, sólo entonces, se sabrá si hemos repetido como nuestros antecesores la parodia del ‘El soldado de Nápoles’ y la enfermedad, como el soldado, ‘hace como que se va pero vuelve’…