Juan Carlos de Borbón: de profesión Rey…

Tras varias entradas de carácter ‘intimista’ y para no encasillarme, paso a comentar algunas de las últimas novedades del panorama nacional. Me refiero a las noticias que circulan estos días sobre el escándalo de nuestro rey Emérito…De momento la información se trata como ‘supuesta y presunta’ hasta que pase los filtros de la justicia y se juzguen los hechos, cosa que hasta ahora se considera muy ‘supuestamente’. Las noticias colocan al Rey Emérito como receptor de una fortuna que confió a un banco suizo en que abrió una cuenta como Juan Carlos de Borbón, de profesión Rey…Hummm…Una razón más para alimentar el desencanto…Yo creía que el Rey, como sucesor de una dinastía cuyos orígenes más remotos se remontan al siglo XVI -concretamente a Enrique III de Navarra hijo de Antonio de Borbón, Duque de Vendòme y de Juana III de Navarra, primer Borbón que reinó en Francia que, dicho sea de paso, algo debió hacer bien pues se ganó el sobrenombre de ‘el Grande’ o ‘el Buen Rey’- pondría en valor este ilustre pasado y se cortaría un poco…Sus antepasados fueron mujeriegos, infieles, seductores y hasta grandes amantes pero esto clama al cielo y tiene un nombre…Aunque no seré yo quien lo escriba…

Que digo yo que llevar un bagaje de semejante peso en la memoria y contar con tantos ancestros ilustres, tanto en Francia como en España, debería dejar una impronta de respeto por sí mismo envuelto, a su vez, en una pátina de pudor suficiente como para avergonzarse sólo de pensar que una diminuta o minúscula mácula de duda, tiñera un ápice el lustre de una Casa Real que ha reinado durante cinco siglos… Los monarcas siempre han gozado del ‘poder de la representación’. Quiero decir que siempre han aparecido ante el pueblo rodeados de una pompa y boato que ha realzado su imagen dignificándola y engrandeciéndola hasta el punto de otorgarles un carácter sobrenatural más cercano a lo divino que a lo humano… Como ejemplo podemos señalar que siglos atrás, sus Majestades, solían comer de cara a un público que asistía sólo para verlos degustar algunos manjares…Algo que ahora nos puede parecer no sólo inaudito sino absurdo, entonces pretendía ‘humanizarlos’ dejando ver que necesitaban, como los demás mortales, llenar sus estómagos para vivir y, en consecuencia, también evacuar, cosa que hacían de manera natural mientras despachaban con algún embajador o ministro….Eso sí, sentados en sus bacinillas tras un biombo…Cada cual que deje volar su imaginación…

Pues bien, dicen las lenguas de doble filo que nuestro Emérito disfrutaba contando el dinero como un niño al romper su hucha (el ejemplo es mío). Y mientras con una mano, que no era la suya para no ensuciarla, cargaba maletas repletas de billetes con la otra recogía las asignaciones consignadas en los Presupuestos Generales del Estado provenientes de nuestros bolsillos, las mismas que le permitían viajar con valija diplomática en ‘representación’ de España y por extensión de los españoles…La prensa está sacando partido a esta jugosa noticia. La dosifica gota a gota, dejando caer migas de pan para que sigamos su rastro, repartiéndonos cada día una ración dispuestos a suscitar el debate y caldear poco a poco el ambiente a la par que mueve estadísticas para dar a conocer en qué medida decrece la Monarquía en favor de una futura República…Cumplen una función y un deber, es verdad, pero también lo es que, según qué cosas, se relamen de gusto y al final, adeptos y detractores, se reparten beneficios…Al resto solo nos queda lo que a los tres monos sabios: ver, oír y callar…Porque la verdad verdadera posiblemente esté a mitad de camino entre lo que cuentan unos y lo que callan otros…No hay verdades absolutas y mucho menos en posesión de una sola parte…

Y mientras la prensa se ceba poniendo en duda la credibilidad de nuestros monarcas, no sin falta de razón, el protagonista, un pobre anciano que no un anciano ‘pobre’, permanece callado aunque no ajeno, en algún lugar paradisíaco donde descansa de su bien merecida ‘jubilación’ (perdonen que me sonría mientras lo escribo…) al tiempo que disfruta de buenas viandas, exquisitos caldos y mejor compañía…Genio y figura majestad…No seré yo quien lo califique o juzgue, ya se encargará de hacerlo la historia de manera científica y certera aunque yo no viva para verlo…

Y perdone que le recuerde Majestad, por si le falla la memoria, las palabras que usted mismo pronunció, de manera imperativa y severa, en su tradicional discurso de Navidad y en previsión de un año que puso en jaque a la Corona con el ‘caso Urdangarín’: ‘la justicia es igual para todos…’ Me permito la licencia de ponerlo en duda y reseñar otra frase tal vez menos repetida pero de mayor calado y acierto, dicha hace siglos un hombre – más sabio que ilustre- y que todos, reyes incluidos, deberíamos tener presente…Aristóteles dixit: ‘Soy dueño de mis silencios y esclavo de mis palabras…’ Usted mismo majestad…

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