Bajo las cenizas de Beirut…

Beirut (Imagen internet)

Beirut tembló hace unos días a consecuencia de una explosión con graves repercusiones para la ciudad y sus habitantes. Una primera valoración arroja cifras millonarias en pérdidas que afligen a un país en vías de recuperación económica…Beirut conserva las cicatrices de la última guerra: orificio de balas en fachadas, edificios bombardeados y paredes agujereadas, envuelven a la ciudad con una pátina de memoria que obliga a sus habitantes a evocar la tragedia y el sufrimiento de una sociedad que lucha para devolver al pueblo una cierta normalidad y salir adelante.

Cuesta creer que justo este área geográfica sea la cuna de culturas que se remontan a la antigüedad, encrucijada de pueblos, confluencia de culturas que han enriquecido su historia: hombres, naves, mercancías, usos, costumbres, profetas, religiones, ideas,.. Líbano se mantiene fiel a su historia al tiempo que mira hacia Occidente con el deseo de reinventar su presente y albergar ciudades de vanguardia en Oriente.

Bajo las cenizas de Beirut descansan los restos de la antigua y legendaria ‘Fenicia’, un pueblo poco numeroso, políticamente dividido y con escasos recursos bélico que impuso su dominio sobre el Mediterráneo durante el primer milenio antes de Cristo. Asentados en la franja sirio-libanesa, los fenicios dominaron en arte de la navegación y se expandieron desde Chipre hasta Cádiz, fundando por el camino numerosas factorías y colonias que les proporcionaron los codiciados ‘metales’. Sidón, Tiro y Biblos fueron los principales puntos de salida de naves cargadas con madera procedente de los bosques del Líbano y otros productos que intercambiaron con otros pueblos de la costa mediterránea.

Fenicia

Aunque vivían en ciudades independientes poseían en común la lengua, las costumbres, la religión y la cultura, elementos aglutinadores a pesar de que ‘Fenicia’, como tal, careció de entidad territorial. Su economía se basó en el desarrollo de la ganadería y agricultura de subsistencia junto a las actividades comerciales marítimas y la industria naval. Durante el II milenio ya poseían conocimientos técnicos suficientes y dispusieron de los materiales necesarios para lanzarse a la navegación de grandes distancias. Construían sus propias naves con la madera proporcionada por los bosques libaneses de cedros y cipreses. Una vez ensambladas las embarcaciones se calafateaban con betún, una idea novedosa que aseguró su impermeabilidad. Principalmente construyeron dos tipos de barcos: “los de guerra, a los que incorporaron un invento que en su momento fue revolucionario, el espolón, con el que podían embestir a las naves enemigas; y los de carga, más anchos y lentos, pero con mayor capacidad”.

Los fenicios nos dejaron un riquísimos legado: el alfabeto (que consistía originalmente en un sencillo sistema de escritura que constaba de 24 signos fonémicos); la industria, el comercio y el uso de la moneda (comerciaban una gran cantidad de productos, como madera, piedras, metales, tejidos, vidrios, joyas, cerámicas… Fueron pioneros en diseños y productos de carpintería, produciendo desde muebles hasta naves y barcos… Inventaron la moneda y la adaptaron al comercio expandiendo su uso); la arquitectura e ingeniería (construyeron puentes, diques, puertos y edificios de hasta seis plantas de altura, todo un hito para la época…Además de ciudades amuralladas, templos, y carruajes…); el arte de la navegación; ganadería, agricultura y pesca ( el cultivo de la vid, el trigo y la cebada, célebre triada mediterránea. Así como también la producción de vinos, cervezas y lácteos además de pan y salazones de carne y pescado); ciencia y literatura (redactaron material literario, diccionarios, manuales de lenguas extranjeras, vocabularios, literatura administrativa, legal y comercial, así como cartas de navegación además de textos científicos basados en matemática, astronomía, física, medicina y otras ramas…). Finalmente los fenicios nos legaron el ‘color púrpura’ cuya fórmula guardaron con celo durante largo tiempo…

La capital libanesa, lejos del esplendor de antaño, vive estos días bajo las consecuencias de la devastadora explosión siendo declarada ‘zona catastrófica’ por las autoridades del país. Su reconstrucción será lenta y larga pues a esta catástrofe se suma una compleja situación económica y de posguerra aún no superada…Pero la Historia ha demostrado la capacidad de superación y supervivencia de pueblos y civilizaciones en el devenir de los tiempos…Ojalá que así sea también para Beirut y para Líbano…

De casta le viene al ‘galgo…’

La noche del 13 de abril de 1931 pudo ser tan agitada como el día de ayer…Aquellas elecciones acabaron constituyendo un plebiscito sobre la permanencia o no de la monarquía y a la mañana siguiente el ambiente enrarecido se esclareció. El resultado era evidente. Y el Consejo de MInistros con Romanones al frente, se reunió para realizar un balance objetivo de la situación. Tras sucesivas reuniones entre los cercanos al Rey y los líderes republicanos hubo consenso: el Rey debía abandonar España. A primera hora de la tarde, mientras la multitud agitaba banderas republicanas en la madrileña Puerta del Sol, Alfonso XIII emprendía el camino del exilio. En automóvil se dirige hasta el puerto de Cartagena, donde embarcó al amanecer del día 15 rumbo a Marsella. De forma pacífica, sin violencia, el 14 de abril se proclamó II la República.

Alfonso XIII fue el único hijo varón, nacido póstumo, del segundo matrimonio de Alfonso XII con Mª Cristina de Habsburgo. El nacimiento tuvo lugar durante la Regencia de su madre y por tanto, se podría decir, que portó la corona desde su esperado nacimiento. El Rey había casado por ‘amor’ en primeras nupcias con Mª de las Mercedes de Orleans conocida popularmente por la canción se se les dedicó tras su repentina muerte con sólo 18 años. Al igual que su biznieto Juan Carlos, gran parte de la popularidad fue posible gracias a la propaganda gubernamental y a su carácter afable y espontáneo, que puso de manifiesto en varios contextos a lo largo de su reinado. No obstante su hijo, Alfonso XIII, recibió una parte considerable de la información genética de su abuela, la reina Isabel II, de quien heredó el gustó por los placeres terrenales, la buena mesa y mejor lecho que compartió con numerosas mujeres a lo largo de su vida …¿Le recuerdan a alguien? A mí sí…

Como ejemplo de su glotonería aquí va el menú que ‘Alfonsito’ se metía entre pecho y espalda cada mañana: cuatro huevos pasados por agua, doce bizcochos, y un plato caliente a elegir o alternar pollo asado, dos chuletas de ternera, un buen filete de vaca, seis chuletas de cordero, dos tournedós o dos escalopes de ternera. En todos los caso y sin excepción, acompañados de una generosa ración de patatas fritas… Increíble pero cierto.. Aparte de su afición a la buena mesa, a los automóviles de alta gama, a deportes de élite y a la ‘caza’, coleccionó decenas de amantes de toda condición: desde las niñeras palaciegas, pasando por cantantes y cupletistas entre las destacó a la ‘Bella Otero’ y la actriz ‘Carmen Ruiz de Moragas’, con quien tuvo dos hijos bastardos. El monarca nunca tuvo reparo de llevarlas a Palacio donde mantenía relaciones con ellas a escasa distancia de la alcoba de su esposa… Y hablando de alcobas, en la soledad de la suya, disfrutó del más explícito cine porno, que entonces se llamaba sicalíptico, rodado a su gusto y medida gracias a don Álvaro de Figueroa y Torres, primer conde de Romanones, a la sazón Presidente del Consejo de Ministros, quien personalmente encargaba a los hermanos Baños, dueños de la productora barcelonesa Royal Films, la producción de al menos tres películas rodadas entre 1919 y 1923, cuyos originales se conservan actualmente en los archivos de la Filmoteca de la Generalitat Valenciana: “El confesor”, “Consultorio de señoras” y “El ministro”… El contenido me lo reservo. Baste decir que las pelis plasmaban los gustos personales más íntimos del reinante…

Al parece durante el exilio se vio obligado a modificar algunos de sus vicios pues las mujeres que, tan fácilmente se le entregaban como Rey de España, ahora se apartaban de él, pues ninguna soportaba la desagradable ‘halitosis’ que padecía y que antaño, coronado, paliaba a base de regalos y bonificaciones…Cosas de la vida…

Anoche la Historia me devolvió el recuerdo de este episodio inspiración, a su vez, de este relato pues, según las noticias, en el día de ayer 3 de agosto de 2020 en la tarde-noche, el Rey Emérito comunicó al Gobierno su decisión de abandonar la Zarzuela y el país a la par que entregó una carta a su hijo comunicándole su marcha, decisión que toma llevado por “su afán de servicio a España que inspiró su reinado…”. Eso no se lo cree nadie Majestad y usted insulta nuestra inteligencia aludiendo semejantes razones. La verdad es que hace mucho tiempo que se cierne sobre su cabeza muchas dudas sobre su integridad, su moral y su ética…Vivir a ‘cuerpo de rey’ siendo Rey, tiene su lógica, pero vivir de los españoles aprovechándose a la par de ser su representante, es un abuso y una inmoralidad. Taparlo con mentiras y engaños denota una ausencia de ética y un juego de doble moral que la mayoría de españoles ‘muy españoles’ no se merecen. Así que hoy, Majestad, muchos monárquicos se sentirán traicionados (yo no me cuento entre ellos, soy republicana) por su deslealtad y engañados porque confiaron en aquel monarca campechano que tanto les gustaba y que ahora recordarán como el ‘Tío Gilito’ contando billetes en algún lugar secreto de la Zarzuela…

¿Y ahora qué? El Rey se marcha ‘de rositas’ porque ya se encargó el gobierno de Rajoy de garantizar que, llegado el caso, así fuera. Aquí deja la vergüenza, el debate candente de unos pocos indignados y a su hijo para que lave su propio nombre, vele por la continuidad del linaje y asegure la sucesión de su hija…El Emérito se marcha, con los bolsillos llenos, a algún lugar paradisíaco donde vivirá como lo que ha sido: ‘un rey’…El tiempo se encargará de acallar el ruido, de disolver los comentarios, de ocultar la noticia con otras más frescas que pronto nos distraerán y nos obligarán a mirar para otro lado…’De casta le viene al galgo’… A lo hecho pecho, pero ¿quien le quitará lo bailao…?

Ancianos, viejos y sabios…

En el ecuador de un verano caluroso como no recordaba, me esfuerzo como todos por continuar con mi vida a pesar del rum rum diario torpedeando nuestras cabezas con estadísticas sobre los rebrotes, cifras macroeconómicas que no entendemos muy bien y algunos quiebros políticos que, a estas alturas, no nos sorprenden…La vida continúa aunque no podamos repetir aquello que cantaba aquel cantante ‘de cuyo nombre no quiero acordarme’ (porque nunca gozó de mi simpatía), ‘la vida sigue igual’… No obstante el planeta sigue girando más allá de lo que suceda y a pesar de lo que acontezca, sin que nadie pueda bajarse, ni permanecer ajena, ni detenerlo…Ni siquiera Mafalda pudo hacerlo en aquella famosa viñeta…Quino sabía bien que hubiera sido un error…

Como he dicho en varias ocasiones el mundo de las palabras me apasiona: su etimología, su evolución, su transformación en el devenir de los tiempos. Las palabras nacen, se desarrollan y mueren…Emigran, contaminan, se toman prestadas y se exportan… Son entidades con vida propia. Me gusta su precisión, su riqueza y los múltiples matices que adquieren a través de sus homólogas, antónimas, homónimas o sinónimas…Un sugerente y amplísimo universo que hace de la escritura un vehículo capaz de transportarnos desde los lugares más recónditos a las emociones más íntimas…Es la alquimia del lenguaje…

Y de lenguaje se trata. Llevamos días recibiendo información sobre los rebrotes y sobre las residencias de mayores. Aquí quería llegar yo: abuelo, viejo, anciano, carroza, octogenario, carcamal, ochentón, matusalén y geronte, vocablo menos conocido por estar reservado y al alcance de muy pocos…Estos y otros términos (que omito por su carácter despectivo e irrespetuoso) se usan con frecuencia para designar a las personas de la tercera y cuarta edad. Hijos de la posguerra, hijas de la represión, padres y madres durante la transición, los mayores han protagonizado nuestra historia más reciente para bien y para mal y, ahora que les toca el tiempo de sosiego y serenidad, se ven sacudidos nuevamente, esta vez, por los efectos de la pandemia…

Los gobiernos no están siendo agradecidos ni justos con el colectivo que ha soportado, hasta hace poco, el peso de la anterior crisis económica. Se apretaron el cinturón con Rajoy, acogieron de nuevo en casa a sus hijos, se encargaron de sus nietos y ahora nadie les ofrece garantías en sus Residencias o Geriátricos para que vivan en paz el resto de sus días…Son los abuelos del covid, las víctimas de la pandemia…

A menudo se nos olvida que el tiempo pasa inexorable e igual para todos, que los mayores de hoy fueron los jóvenes de ayer y que la edad es un grado que nos moldea para volvernos tolerantes y sabios. Arrinconar o minusvalorar los saberes y conocimientos adquiridos a lo largo de toda una vida no parece muy inteligente, la historia nos aporta algunos ejemplos…Pero vivimos en una sociedad capitalista y los únicos ancianos que no se consideran ni ‘viejos’ (ni ‘sabios’ añado yo) son aquellos que forman parte de las élites del poder económico, un selecto grupo cuya de edad de jubilación no conoce límites: la gerontocracia

A veces conviene revisar y reinterpretar algunas claves de la Historia… En las sociedades del mundo antiguo los ancianos conformaban los órganos consultivos y asesores del gobierno de la ciudad. En la antigua Grecia la polis de Esparta poseía la ‘Gerusía’, una asamblea formada por veintiocho ancianos de sesenta años, conocidos como ‘gerontes’, más los dos reyes (hay que tener en cuenta que aquellos 60 años no son los de hoy ya que antes la media de vida era bastante menor). Los ancianos constituían un valorado ‘activo político’ tanto en cuanto se les reconocía la sabiduría de la edad, la templanza de la madurez y la lucidez de la experiencia…Reyes y gobernantes percibieron el equilibrio que aportaban a su juventud, su fuerza y ambición, ese poso de saber tras una larga vida…Un tándem que funcionó hasta que dejó de funcionar…

Los atenienses, en contraste con sus vecinos de Esparta criados y educados en el ideal del guerrero, se entregaron a cultivo del ‘arte’ para representar la belleza idealizada del cuerpo humano…Todos hemos podido apreciar en los libros de Historia la perfección de los jóvenes ‘efebos’ o admirar el precioso cuerpo del joven Apoxiomeno… Y sin embargo, también allí surgieron las primeras instituciones de caridad que se ocuparon de los ancianos tal y como Vitruvio relata: “la casa de Creso, destinada por los sardianos a los habitantes de la ciudad que, por su edad avanzada, han adquirido el privilegio de vivir en paz en una comunidad de ancianos a los que llaman Gerusía…”. Desde entonces el término ‘geronte’ se ha utilizado para designar a quienes conforman la denominada ‘tercera edad’… Y si de ‘gerusía’ proviene ‘geronte’ de ésta deriva la palabra ‘geriátrico’, término que da nombre a los antiguos ‘asilos’ para ‘viejos’, ambas voces y conceptos afortunadamente superados…

Siglos después, el pensamiento liberal y sus consecuencias políticas revolucionarias que derivaron el la formación de repúblicas, significó no sólo un cambio de poder sino la aparición de un contingente de nuevos ciudadanos: los burócratas. Nuevos trabajadores que dieron paso al funcionariado o empleados por cuenta del Estado a quienes debemos el reconocido estatus de ‘jubilado’, término que proviene del latín jubilare o júbilo, cuyo significado no deja de contener, en opinión de algunos, cierto tono sarcástico…Más tarde el tránsito al mundo contemporáneo, el predominio la familia nuclear y la concepción de la mujer como ‘ama de casa’, convirtieron a los abuelos en una responsabilidad añadida para las mujeres respecto a sus padres, sus suegros e incluso de aquellos tíos y tías solteros o solterones…Y así hasta que la incorporación de las féminas al mundo laboral acabó devolviendo a los ancianos a instituciones encargadas de velar por ellos, las más de las veces, previo pago…

La sociedad occidental sólo mantiene en activo a los mayores que conforman la gerontocracia, ese grupo de ancianos ricos que calientan la silla de los Consejos Asesores de importantes entidades bancarias o grandes Empresas por una pensión vitalicia de muchas cifras aunque no se jubilan porque les puede la vanidad, la necesidad de seguir degustando un sorbo de poder por pequeño que sea, enganchados y apegados al lustre que dicho estatus les proporciona mientras intentan negar la vejez y el paso del tiempo que transcurre muy a su pesar…Estos ‘gerontes’ desprecian el valor de estar con los suyos, de disfrutar de los nietos o pasear con sus compañeros/as de vida considerando ‘pérdida’ lo que es ‘ganancia…’ Son tan viejos como los ancianos que vemos sentados en los parques o supervisando obras de los que se diferencian por ser naturalmente necios y carentes de la más elemental sabiduría y porque viven convencidos de que ‘tanto tienes tanto vales…’ Y yo me pregunto ¿quiénes son los verdaderamente sabios? Yo lo tengo claro…

P.D. Todos los masculinos (ancianos, abuelos, viejos…etc…) tienen carácter inclusivo, para no hacer pesado el texto reiterando los correspondientes femeninos.