Epílogo…


El 2020 está a punto de extinguirse. El año de la pandemia nos ha marcado y, tal como predijeron diferentes voces  conocidas y anónimas. Y hemos tenido la oportunidad de aprender mucho sobre nosotros y sobre los demás.
Fotografía: mp_dc

El 2020 está a punto de extinguirse. La verdad es que me apetecería cerrar dando un buen portazo aunque, en realidad, he tenido años peores, mucho peores. El año de la pandemia a mí como a tantas otras personas, me ha privado de besos, de abrazos, de encuentros, de viajes, de comidas, de teatro, de cine y de mucho más e incluso me ha arrebatado la posibilidad de pasar unos días con mis hijos, obligándome a compartir con ellos a través de la pantalla…No ha sido igual pero hemos hablado y todos, sin excepción, hemos relativizado valorando la salud como el mejor regalo, el bien por excelencia, desterrando de un plumazo cualquier amago de queja…

A partir del 2013, en el plano personal el año de inflexión, el terribilis, el de la crisis existencial, siguiendo los consejos de mi terapeuta comencé a anotar en un cuaderno un listado de los retos a conseguir en el próximo. He aprendido mucho sobre mí misma haciendo esto. Enseguida comprendí que las metas no podían ser ni muchas ni muy pretenciosas y descubrí que el secreto de la felicidad -hoy por hoy para mí sinónimo de tranquilidad y paz interior- está en las cosas más sencillas, cotidianas y pequeñas esas que, a menudo, nos pasan desapercibidas. Por aquel entonces mis aspiraciones no llegaban más allá de llevar a Pablo –mi nieto- por primera vez al cine, al cole o enseñarle algunos juegos y esperar que la vida me concediera el tiempo necesario para compartir con mis hijos algunos momentos más, aunque fueran pocos… Afortunadamente algunos deseos ya los he cumplido. Y, ahora, a mi lado tengo de nuevo la libreta para escribir las propuestas y desafíos para este año que comenzará tal y como acabó: lleno de incógnitas, dudas e incertidumbres…

No obstante el 2020 más que ningún otro año, me ha enseñado que soy interdependiente, que cada uno es un eslabón, uno solo, de una larga cadena de interdependencia. Dependemos unos de otros y todos de la naturaleza,del planeta…Esto también me lo enseñó la pandemia. De ahí que haya valorado más que nunca a los ‘trabajadores esenciales’: desde el panadero que madruga para que desayune por la mañana, los agricultores o los repartidores de bombonas pasando por los bomberos, la policía, las trabajadoras de la limpieza, los repartidores de comida, los que atienden los supermercados hasta descender a los farmacéuticos y sobre todo al personal sanitarios, nuestros héroes anónimos que lo han dado todo…

El año de la pandemia nos ha marcado y, tal como predijeron diferentes voces conocidas y anónimas, hemos tenido en nuestras manos la oportunidad de aprender sobre nosotros, sobre los demás, sobre la vida, sobre la muerte…Y es por eso que hemos querido recuperar viejas amistades acurrucadas en el olvido, personas a quienes unas veces por falta de tiempo y otras por pereza dejamos de llamar pero que enseguida respondieron, viejos compañeros de trabajo que no viven en nuestra localidad, con los que conectamos porque supimos que el covid les afectó y que ahora está de vuelta en nuestro universo cotidiano.

El confinamiento nos ha dado tiempo para hacer limpieza en todos los sentidos. Quien más quien menos se dio cuenta que hacía mucho que no revisaba los cajones del mueble de salón hasta arriba de papeles inútiles…O el armario abarrotado de ropa que ya no se pone y que puede ser útil a otros…Y también ha tenido tiempo de comprobar quiénes son verdaderamente amigos, esos que conforman el grupo de allegados, la otra parte de la familia que se preocupa y ocupa de nosotros en la distancia corta o larga y están pero siempre presentes, unidos por hilos invisibles de cariño y afecto…Así que sí, la pandemia ha sido una gran ‘maestra’ aunque cruel y despiadada con aquellos a quienes ha arrebatado a sus seres queridos, condenados a morir en soledad…El 2020 ha sido el año en el que las palabras solidaridad, tolerancia y respeto han alcanzado pleno sentido, la muerte en muchos casos ha ganado a la vida y a todos nos ha obligado a recordar que somos aves de paso…

Como país hemos asistido a muchísimos vaivenes, idas y venidas y múltiples escándalos por parte de algunos dirigentes, instituciones o actores sociales…La clase política, a pesar de vivir una situación tan inesperada como insólita, no ha dado muestras de solidaridad ni tolerancia y no todos se han mostrado dispuestos a remar en la misma dirección. El nuevo gobierno ha cometido errores, sí. Pero no más que cualquier otro. Los líderes de la oposición han pretendido salvarse a sí mismo y después al partido y la Cámara, lugar sacrosanto de la democracia,se ha ido impregnando de una sustancia contaminante, inoculada por la derecha radical, hasta enrarecer el ambiente e infectar la dialéctica ya de por sí mancillada con una terminología anacrónica y desfasada que retrotrae al pasado

A pesar de todo se han conseguido algunos logros, aunque con la oposición frontal de las derechas: el dictador Franco ya descansa donde debe. Billy el Niño ya no está entre nosotros aunque se fue solo, con todas sus medallas y reconocimientos… La ley Wert ha sido sustituida por la ley Celaa. Aún no conozco los detalles, ni sus bondades pero no creo que pueda ser peor… Por fin se aprobó la Ley de la Eutanasia y algunos ciudadanos podrán morir dignamente. Los presupuestos de Montoro pasaron a la historia… Algunas personas ya comenzaron a cobrar el ingreso mínimo vital…Albert Ribera cambió la política por la abogacía aunque flirtea con la TV. Cataluña parece más calma con las urnas convocadas para febrero…‘ El emérito’ no volvió a casa por Navidad y su hijo, el Rey, se dirigió a los españoles como cada año…No mencionó a su padre. Ni una palabra. Aunque afirmó que los ‘principios morales y éticos obligan a todos’ y se centró de lleno en la pandemia y en las consecuencias económicas… Al parecer no sabe, no contesta…Y las primeras vacunas ya se han estrenado en residentes y personal sanitario…Ojalá funcione…

A los lectores fieles u ocasionales les deseo salud y agradezco sus amables lecturas…A los compañeros blogueros les deseo creatividad. Que las ‘Musas’ nos acompañen a todos y nos inspiren hermosos textos para nuestro deleite y placer de nuestros lectores. Que los dioses nos protejan…¡Salud!

4 comentarios en “Epílogo…

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