El 23-F: un recuerdo mitad realidad mitad ‘performance…’


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“Yo sostengo que el rey autorizó a Armada para que recondujera cualquier intento de golpe de estado, pero no que lo liderara o lo cometiera” (Roberto muñoz, historiador. Universidad Camilo José Cela)

Parece que fue ayer pero ya pasaron cuarenta años…Por aquel entonces estrenaba mi matrimonio y reciente mi maternidad. Recuerdo la que fue mi primera casa. El olor a muebles recién comprados, una cocina pequeña con muebles naranjas y una mini terraza por la se veía el mar…Era una casa pequeña que albergaba grandes proyectos y sueños enormes, proyectados en la distancia larga. En 1981 me dieron el primer destino en una localidad cercana así que tenía que separarme por mi primera vez de un bebé que tenía solo unos meses, al que dejaba en casa de mis padres. No sé cómo lo hacía, pero ventipocos años la energía da para mucho y todo parece sencillo aunque no lo sea tanto. Así transcurría mi día a día, entre las clases, mi condición de madre dispuesta a disfrutar de todo cuanto se presentaba que, por entonces, fue mucho y bueno…

Supongo que aquel lunes 23, a las 18.00 h, mientras el Teniente Coronel Antonio Tejero irrumpía en el Congreso de los Diputados interrumpiendo la votación que se estaba celebrando, yo estaría de camino a casa después de mi jornada laboral y de recoger a mi hijo de casa de los abuelos. No recuerdo cómo nos enteramos pero sí que la TV estuvo encendida hasta la mañana del día siguiente. Ese día el Congreso celebraba una votación y las cámaras de TV lo retransmitían así que captaron las imágenes de Tejero, tricornio en la cabeza y pistola en mano, entrando en el hemiciclo dirigiéndose a la tribuna de los oradores desde dónde amenazó a los diputados con la célebre consigna “todos al suelo”. Luego disparos, la rebeldía de Gutiérrez Mellado que bajó de su escaño para encaminarse al golpista mientras Adolfo Suarez, aparentemente sereno, permanecía sentado y expectante…Disparos al aire y sus señorías agachadas intentando protegerse…Un cámara de TVE consiguió grabar durante más de media hora aunque las imágenes fueron retransmitidas en diferido…

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No teníamos teléfono así que bajé a una cabina para saber de mis padres y tranquilizarlos. Aquella fue una noche eterna. Teníamos una TV pequeña y la llevamos al dormitorio para seguir las noticias desde la cama, cabeceando, preocupados y sin dar crédito a lo que sucedía…Hacia la una de la madrugada el Rey apareció en pantalla con gesto grave y no recuerdo qué dijo pero sí que nos tranquilizó. Entonces el Rey Juan Carlos I gozaba de mucha simpatías, al fin y al cabo, la recién estrenada democracia había llegado de su mano, La mayoría confiaba en él y veía con buenos ojos el papel que desempeñaba en aquella España que transitaba desde la dictadura a la democracia. La sociedad necesitaba confiar en aquellos políticos que dieron muestra de su afán y su interés, remando casi todos en la misma dirección, dispuestos a construir una historia que rompiera con el pasado, modernizara  el país y lo dotara de un marco legislativo de libertades, las mismas de las habíamos estado privados hasta ese momento. Si cierro los ojos visualizo en mi memoria los tanques de Miláns de Bochs por las calles de Valencia. Aquello me impresionó y me hacía pensar en las historias que mi padre me contaba sobre la posguerra, la represión, los fusilamientos, el miedo…Eso sentía yo miedo, sobre todo por mi hijo, porque se frustrara ese futuro que soñaba para él…

A la mañana siguiente me lo llevé conmigo al trabajo. No quería separarme de él. Faltaron muchos alumnos así que nos reunimos en la sala de profesores con la radio encendida. Comentábamos sobre las consecuencias laborales si el golpe hubiera cuajado e incluso alguno medio bromeaba sobre si se volvería a cantar ‘el cara al sol’ antes de entrar en clase, si tendríamos que rezar y hasta enseñar el catecismo…Todo eso nos horrorizaba y le mandábamos callar aunque él seguía con su retahila, añadiendo que era broma, asegurando que eso no sucedería jamás…De repente escuchamos que los efectivos de la Guardia Civil comenzaban a salir de uno en uno por las ventanas del Congreso, de forma pausada y a continuación los diputados…El golpe había sido contenido…

A partir de aquí y durante un breve espacio de tiempo, todas las miradas se centraron en España que acaparó todas las portadas de la prensa nacional y extranjera, la mayoría, ensalzando la figura el Rey y el papel decisivo que había desempeñado como mediador, consiguiendo detener a los golpistas y apostando por la democracia. No obstante una gran sombra se cierne aún sobre este episodio de nuestra reciente historia y, a pesar de que muchos historiadores han querido profundizar para desvelar algunas dudas y cuestiones que muchos estudiosos se han planteado, la verdad es que poco se ha podido aclarar pues quienes podían saber nunca dijeron nada más allá de lo que ya se había dicho. El imaginario popular ha madurado con la conciencia de que algo permanece oculto en el trasfondo de los hechos, algo que sus protagonistas pactaron callar y llevarse consigo a la tumba. A quienes vivimos en aquella época con escasos medios de comunicación, sin internet ni redes sociales, se nos facilitó un relato oficial en el que muchos no creyeron, otros quisieron creer y los demás creyeron a pies juntilla…

Y hoy en el 40 aniversario aún existen cuestiones en el aire¿conocía el rey lo que se estaba cociendo? Es más ¿lo alentó o apoyó por acción u omisión? ¿Qué papel jugaron los servicios secretos españoles? ¿Fue aquel un “golpe” en toda regla o una performance pensada para dar un ‘empujoncito’ la nueva democracia y evitar una verdadera intervención militar?

Periodistas e historiadores han indagado y recopilado algunos testimonios entre el personal militar y civil que han ayudado a apostillar o atomizar algunas de las hipótesis concebidas. La obra de Javier Cercas, Anatomía de un instante, plantea la intervención del Rey y lo determinante que resultó, a pesar de que, hoy por hoy, todavía existe quienes lo ponen en duda dejándose llevar, tal vez, por la imagen tan deteriorada de la que actualmente goza el Monarca, sobre todo, entre ciertos sectores de nuestra sociedad.

El abogado Eduardo Navarro, colaborador de Suáres publicó hace años el libro La sombra de Suárez. Navarro defendía la existencia de tres movimientos militares simultáneos: “la de los tenientes generales, la de los coroneles y la de los espontáneos”.

El historiador  Roberto Muñoz, por su parte, en su reciente libro El 23-F y los otros golpes de Estado de la transición, sostiene “que el rey autorizó a Armada para que recondujera cualquier intento de golpe de estado, pero no que lo liderara o lo cometiera”. Finalmente, el también historiador Jesús Palacios que ha dedicado algunas de sus obras a lo ocurrido el 23-F, habla de una trama civil entre los partidos que habrían participado en el gobierno de concentración, recogiendo declaraciones al respecto de Marcos Vizcaya, Jordi Pujol, Armada, Enrique Múgica, Joan Reventós y Antoni Siurana...El enlace anterior conduce a un artículo de la Vanguardia del he utilizado algunos datos como material para elaborar esta entrada…Por lo que a mí respecta así lo recuerdo entre la realidad y la performance, entre semidormida y semidespierta en una larga noche que de verdad nos confundió…

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