Bajo el manto de Hécate…


Hécate , hija menor de Zeus, es UNA DE LAS diosas MENOS CONOCIDAS y representa la Diosa griega de la magia, de la encrucijada, del conocimiento trivial, además de ser la responsable de mantener el velo que separa el mundo de los dioses del mundo de los mortales…Tal vez bajo su manto hayamos vivido todos, sin saberlo, este primer año de la pandemia…
Imagen Internet

La diosa griega Hécate es muy poco conocida. Hija menor del dios Zeus, padre de los dioses, fue también titánide que recibió de Perses y Asteria el poder sobre la tierra, el cielo y el mar. A pesar de que no la precede muy buena fama se la conoce por su actitud protectora hacía sus hijos aunque, en el ‘imaginario mitológico’, parte de su vida transcurra en el inframundo…Presente en algunas guerras, librando batallas contra monstruos marinos, Hécate tiene la autoridad divina, el control absoluto sobre la magia y, lo más importante, puede ver los múltiples futuros que podrían suceder, poseyendo, por tanto, la capacidad de predecir profecías…No tentemos la suerte. Tal vez hayamos caminado bajo su manto a lo largo de todo este año y tal vez, contrariamente a lo que pueda parecer a los ojos de quienes se amparan en vírgenes y santos, el resultado no haya sido ni tan malo ni tan bueno…

Mientras Hécate sostenía con sus manos el tupido velo que separa el mundo del inframundo, nosotros, sus habitantes, nos hemos debatido entre la vida y la muerte, entre la angustia y el la esperanza, el miedo y la valentía… Así ha transcurrido ya un año desde el inicio de la pandemia. Por ello estos días se han celebrado algunos homenajes en memoria de las primeras víctimas del coronavirus. Médicos, enfermeras, personal sanitario en general, han depositado una flor amarilla por cada uno de los fallecidos y pronunciado, uno a uno, sus nombres. El mensaje que han querido transmitir era claro: ninguno fue un número de expediente ni alguien anónimo. Todos mantuvieron su identidad y contaron con una mano amiga a la que poder asirse en tan difíciles momentos…Y todos, ellos y nosotros, hemos aprendido algo…

Hasta que comenzó la covid mucha gente no había oído hablar de la última catástrofe epidemológica de principios de siglo XX, conocida como ‘gripe española’ y catalogada como ‘la ‘madre de todas las pandemias’, la misma que se llevó por delante entre veinte y cincuenta millones de personas a lo largo y ancho de todo el planeta, según cifras de la OMS. El balance de la mortalidad superó con creces al de la I Guerra Mundial, sobre todo en los países pobres en los que la gripe fue implacable. Solo en la India fallecieron 17 millones de personas. Basta echar una ojeada a los libros de historia o a las hemerotecas o bucear entre los testimonios, para comprender la profundidad de semejante catástrofe y la dimensión de sus consecuencias, comprobando a la par, la capacidad de superación de los supervivientes así como las transformaciones sociales y económicas que permitieron reinventar un mundo mejor para todos.

Ahora que se acerca el 8M conviene traer la colación el papel que jugaron las mujeres en el proceso de recuperación post pandemia pues, aunque no causó cambios radicales en la estructura social como en su momento sucediera con la caída del feudalismo por la peste negra allá por el siglo XIV, resultó determinante para inclinar la balanza de género en muchos países. La falta de trabajadores a consecuencia de la alta mortalidad de la gripe y la guerra, representó una oportunidad para que las mujeres accedieran al mercado laboral. En fin, la pandemia dejó algunos legados a las siguientes generaciones (históricos, genéticos, económicos, sanitarios…), evidenció muchas carencias a todos los niveles y, algo muy importante, destapó la necesidad de cooperación internacional dando lugar a la posterior creación de la Organización Mundial de la Salud en 1948.

Ha pasado ya un año desde que nos llegaron los primeros ecos y oímos hablar por primera vez (yo al menos) de aquel virus con corona que parecía cosa de la lejana China. Tal vez sea el momento oportuno para hacer un pequeño balance y sopesar, mirando atrás, lo que semejante vivencia nos ha aportado y nos ha restado. Personalmente ha sido un año ciertamente duro que me ha privado, en primer lugar, de estar con mi hijo, al que no veo desde las Navidades del 2020 y también de los amigos que tengo en otros puntos de la geografía española aunque, no obstante, nos hemos mantenido unidos, hemos estrechado, acercado e incluso creado vínculos. Hemos aprendido a darnos calor en la distancia, ofrecer y recibir compañía, cariño, apoyo y paliar así la soledad de algunos durante tantos y tantos días. A mí me ha ayudado a ver con claridad que ‘no soy ni estoy’ sola, sino que ‘somos y estamos’ porque vivimos en un mundo interdependiente. Nuestra existencia individual no es más que el eslabón de una larga cadena que conecta a todos los seres entre sí y, a la vez, a todos con el planeta. Sin duda la pandemia ha sacado a la luz la necesidad de rectificar ciertas conductas respecto a la naturaleza y adoptar una actitud más cuidadosa y respetuosa para con nuestra querida Tierra, si queremos que continúe dando cobijo a nuestros nietos, biznietos y tataranietos…

Si algo he aprendido del género humano y de mí misma es que las dificultades constituyen un oportunidad para aprender, que incluso lo ‘malo’ que nos pasa viene de la mano de ‘ciertas bondades’ que, en ocasiones, solo somos capaces de percibir pasado un tiempo…Por eso me hizo pensar un vídeo que circuló hace poco por la red titulado “Las cosas buenas que pasaron en 2020”, cuyo contenido, por lo positivo y esperanzador, comparto a continuación:

  • La población de elefantes se duplicó en Kenia.
  • Alemania está transformando 62 bases militares en reservas naturales.
  • El desarrollo de la vacuna de covid Pfizer está por revelar una potencial cura para la esclerosis múltiple.
  • Nuevo análisis de próstata en solo 20 minutos con la orina del paciente tienen un 100% de exactitud.
  • Un expécimen exótico de rinoceronte asíatico nació en un zoológico de Polonia.
  • Los propietarios de casas y departamentos no podrán prohibir las mascotas a los inquilinos de Inglaterra.
  • Cultivo de madera en laboratorio podría terminar con la desforestación.
  • Se levantaron 14 billones de dólares para seguir con la iniciativa de replantar árboles en toda África.
  • Las ventas de libros siguen en su octavo año de crecimiento sostenido en todo el mundo.
  • Se cerró el agujero de ozono en la Antártida.

Hoy por hoy nos acechan otros miedos, nos ocupan otros debates y nos preocupan otras cuestiones. El tiempo transcurrido no pasó en vano y, unos más que otros, padecemos la fatiga provocada por el confinamiento, la escasez de vida social, la falta de compañía de la familia…Y ahora todos andamos con un ojo puesto en las vacunas y otro en las nuevas cepas que primero fueron tres y, a continuación, algunas más…No obstante y aunque aún no lo sepamos, tiempos mejores se intuyen en el horizonte…Como dijo el filósofo Eric Holfer, «En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe». Tomo nota…

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