Desde la palestra…


La palestra era la escuela de lucha en la Grecia Antigua. también era el Lugar en el que se celebraron justas y torneos, ejercicios literarios públicos y desde donde se hablaba o actuaba en público.
Imagen Internet

La expresión «salir (o saltar) a la palestra» significa intervenir espontáneamente en un acto público, aunque también se dice de las cosas o ideas que de pronto salen a la luz pública. En general las palestras solían estar ligadas a un gimnasio, pero con el paso del tiempo su papel evolucionó hasta conformar un espacio educativo y social que desempeñó un papel cultural y político. Desde esta perspectiva un blog constituye una palestra tanto en cuanto, simbólicamente, es el lugar desde donde alguien se dirige a los posibles lectores…

Hace ya algunos años estuve en Berlín durante las vacaciones de Navidad. Me costó llegar hasta el apartamento y más aún encontrar a la persona a quien debía pagar una cantidad que no permitía error alguno. Después de contactar con la Agencia de Alquiler supe, gracias a que hablaban castellano, que la casera vivía dos plantas más arriba. La señora, bastante mayor, bajó las escaleras y me salió al encuentro. Aunque vestía un atuendo varonil lo que llamó mi atención fue un escueto y despoblado bigote, que se extendía sumiso sobre la comisura del labio superior, que lucía sin pudor al más puro estilo ‘Frida Kahlo’…La anciana bajaba con lentitud, agarrada al pasamanos, farfullando algo en alemán que, por supuesto, no entendí… Finalmente todo se resolvió. A la mañana siguiente la ciudad apareció cubierta por un espeso manto de nieve que se mantuvo hasta la mismísima mañana que marchamos. Tanta y tanta se acumuló aquella última noche que antes de despegar tuvieron que limpiar las alas del avión con mangueras de agua para quitar la montaña de nieve acumulada…

Berlín me pareció una ciudad hermosa, cargada de historia, cosmopolita e impregnada por ese espíritu austero y pragmático tan propio de los alemanes. El pueblo germano se ha esforzado para diluir esa mancha del pasado de la que muchos han tomado distancia porque no se identifican con aquella causa y se avergüenzan de esa etapa de su historia… Afortunadamente la caída del muro y la reunificación favoreció la construcción de una nueva sociedad. En la actualidad Alemania es una nación puntera en el contexto de Europa, con Ángela Merkel, que goza de mi más sincera simpatía, al frente aunque ya por poco tiempo. Si la crisis económica me hubiera pillado sin hijos y con veinte años menos quizá hubiera puesto los ojos en Berlín…

Qué decir de la caminata hacia la Puerta de Brandeburgo por la avenida ‘Unter den Linden’ o paseo ‘Bajo los Tilos’, una de arterias principales de la ciudad, de obligado cumplimiento para cualquier visitante. La Puerta se construyó a modo de propíleo (a imitación de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas) a través de la cual se entraba al ‘Nuevo Berlín’ que comenzaba en el parque Tiergarten…Esta grandiosa Puerta está inspirada en el modelo arquitectónico de la Grecia Clásica.

Durante la estancia visité el Museo de Pérgamo –Pergamonmuseum-, uno de los más famosos del mundo, ubicado en la denominada ‘Isla de los Museos’ declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999. Jamás olvidaré la sensación que experimenté al contemplar el Altar de Zeus o la Puerta de Isthar. Me recuerdo caminando hacia una enorme sala para encontrarme, face and face, con la puerta del Mercado de Mileto, Una vez allí me tuve que sentar en las gradas porque me temblaban las piernas. Me estremecía estar delante de aquellas majestuosas piedras que sostenían y narraban tantos milenios de Historia….

El Museo, inaugurado en 1930, debe su nombre a esta importante ciudad helena: Pérgamo. Dicha ciudad estaba situada al noroeste de Asia Menor, en la actual Turquía, a treinta kilómetro del mar Egeo frente a la isla de Lesbos. La polis quiso competir con la grandiosidad cultural de Atenas aunque vivió su momento de mayor esplendor en tiempos de Alejandro Magno, cuando junto a Alejandría, pasaron a ser los principales núcleos culturales, científicos y artísticos de occidente. Su riqueza económica y cultural se materializó en la construcción de una gran urbe en la que merece destacar su famosa biblioteca que albergó aproximadamente unos 200.000 libros (rollos más bien), repartidos por numerosos anaqueles que bien podrían recordar a las bibliotecas actuales. Por aquel entonces el soporte utilizado para escribir era el papiro procedente de Egipto. Pero conforme aumentó la demanda aumentó en exceso su precio, de manera que los habitantes de Pérgamo comenzaron a explorar otras posibles alternativas. Así fue como se les ocurrió tratar la piel de algunos animales estirándolas hasta conseguir finas hojas que denominaron ‘pergaminos’, nombre que inmortalizó a la ciudad que lo descubrió. El pergamino, más resistente, acabó imponiéndose al papiro. Y de Pérgamo, justamente, procede el ‘Altar de Zeus’ que yo contemplé, rescatado y enviado a Alemania por el ingeniero Carl Humann, amante de la arqueología, durante la segunda mitad del siglo XIX… 

En fin que aquella estancia, de la que disfruté desde el minuto cero hasta el final, me hizo retroceder a los clásicos y me ratificó que, aunque no somos conscientes, convivimos con nuestro pasado más remoto. Nuestras ciudades miran hacia civilizaciones y culturas milenarias que siguen inspirando nuestro entorno cotidiano: costumbres, rituales, comidas, eventos… El ‘ayer’ sale al encuentro a cada paso formando parte del ‘hoy’. Junto con las matemáticas y sus numerosos algoritmos, la Historia marca el ritmo de nuestras vidas. Cuando hablamos utilizamos términos de origen milenario no pierden vigencia… Mirar hacia el pasado, a la Historia y a sus historias, resulta inspirador a todas luces y ayuda a poner en valor los orígenes de nuestra lengua, nuestras instituciones, el teatro, la tragedia, la ciencia, las matemáticas, la arquitectura, las olimpiadas…Pensamos que nuestra civilización ha descubierto lo que hace siglos nuestros antepasados crearon o pusieron de moda… Como docente que he sido considero necesario la inclusión de las lenguas y la cultura clásica en los actuales planes de estudio. Docendo discimus.

El estudio de los clásicos ha desvelado grandes políticos, pensadores, filósofos, poetas y literatos, varones que forjaron las bases del pensamiento occidental, cierto, pero también lo es que numerosas mujeres destacaron, alguna que otra, a la sombra de los varones de su entorno. Un claro ejemplo lo encontramos en Aspasia, la segunda esposa de Pericles, un modelo de pareja que resultó fuera de lo ‘normal’ por varios motivos. Para empezar Aspasia, originaria de Asia Menor, que era una ‘hetaira’ (prostituta de lujo), las únicas mujeres auténticamente libres de Atenas, fue elegida por Pericles por amor, cosa poco frecuente en aquellos tiempos. Él la amaba y no escatimaba muestras de cariño, besándola ante la mirada de asombro de todos. Poco le importaron las habladurías o comidillas que sin embargo no se preocuparon por difundir, la inteligencia de Aspasia, maestra de retórica, que influyó poderosamente en su esposo a quien escribía sus discursos dando lugar a una profesión que persiste en la actualidad. Además de Pericles, a quien parece que el amor cambió su vida, también se tienen noticias del caso de Sócrates quien confesó: «Todo lo que sé del amor lo aprendí de ella». Ella era Diotima de Mantinea, una filósofa y sacerdotisa que llegó a Atenas por petición de Pericles…

Tras este período de plenitud, conocido como el Siglo de Oro o siglo de Pericles, la Grecia Clásica vio nacer otras grandes mujeres que también ha inmortalizado la historia, como fue la poetisa Safo de Mitilene, nacida en Lesbos, quien debe su fama sólo a sí misma. Bajita y feucha (según su propia descripción), estuvo casada aunque después se separó de su marido. A partir de aquí se dedicó a una actividad de la que se tiene poca información pues parece ser que convivía con un grupo de muchachas jóvenes  pertenecientes a familias ilustres. El grupo componía poesías, cantaban, bailaban y vivían ajenas a los hombres e incluso mantenían relaciones entre ellas hasta que se marchaban para casarse. Un adiós, en ocasiones, triste y doloroso pues no siempre se realizaba con agrado. Estas relaciones homosexuales entre mujeres, eran bien valoradas desde la perspectiva pedagógica y consideradas en Grecia más dignas que las heterosexuales. La gran poetisa Safo ha pasado a ser un icono entre la comunidad lésbica y Lesbos, de donde procede el nombre de dicha comunidad, se ha inmortalizado en el imaginario como el paraíso por excelencia de las relaciones lésbicas…Y así fue en cierto modo y con matices pues, en realidad este grupo de mujeres se dedicaba sobre todo a componer y recitar acompañadas del sonido de una lira (de ahí la ‘lírica’). No obstante, aquellos movimientos u organizaciones locales, representaron ciertas transgresiones por cuanto la mujer adquiría un protagonismo fuera de lugar en aquella sociedad en la que ocupaba un papel  secundario.

A Safo debemos un verso tan inesperado como evocador: ‘lo más bello es lo que cada uno ama’. Lo dicho: los clásicos nunca mueren porque siempre podremos aprender de ellos…

Safo de Mitilene (Internet)

3 comentarios sobre “Desde la palestra…

  1. Disfruté mucho tu texto…Hermoso volver a desear ir a Berlín ahora con el estímulo de tu relato. Aprendo mucho sobre historia contigo, muchas gracias también por eso!! Ah los clásicos…belleza eterna. Gran abrazo desde el otro lado del océano🌿🍀🤗

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