Rocío Monasterio: el ‘azote de VOX…’


“Estamos frente a una derecha que ni siquiera defiende su ‘verdad’ porque ‘su verdad’ no resulta sino un puñado de mentiras construidas hilvanando trozos de la realidad, pedazos desgajados de su contexto…”
Fotografía: mp_dc

A veinticuatro horas de la interrupción del debate electoral programado por la Cadena Ser, muchos continuamos estupefactos… Un no-debate al que ojalá en breve podamos estar agradecidos porque, por primera vez, la izquierda se ha unido y acordado establecer un cordón sanitario en tono a la formación ultraderechista y antidemocrática VOX. El caso es que desde que el debate se vio interrumpido ante la actitud desafiante, provocadora e insolente de la candidata de VOX y la negativa del líder de UP a debatir con ella si antes no condenaba explícitamente las amenazas proferidas contra él y otros políticos, periodistas y tertulianos ni hablan ni escriben de otra cosa. Y es que la actitud incorrecta y barriobajera de la  Sra. Monasterio pasará a los anales de la Cadena, a la que calificó como ‘dictadura de la Ser…’. Monasterio, que ya  se insinuó en el debate de Tele Madrid, se creció en la Radio dejando entrever una conducta que Juan José Millás, peso pesado de nuestra narrativa actual, ha comparado con el ‘pellizco de monjas’ en un elocuente artículo al más puro estilo Millás que merece la pena leer.  Cientos de voces, con autoridad y peso mediático, se han alzado para expresar su rechazo adjuntando un argumentario contundente y aplastante no sólo de condena sino de reivindicación de la democracia, reclamando un nuevo estilo de hacer política en el que no tengan cabida estas conductas irrespetuosas y, sobre todo, antidemocráticas. De momento la izquierda acuerda no debatir con la formación mientras no ceje en su actitud y condene las amenazas… Soy consciente que mi voz tendrá poca trascendencia. Yo sólo me represento a mí misma en calidad de ciudadana, radioyente y espectadora que ni siquiera es votante,  sin más pretensión que expresar mi opinión y denunciar hechos tan graves para darlos a conocer y divuldar a qué clase gente (más bien gentuza) pagamos con nuestros impuestos y hasta dónde son capaces de llegar para alcanzar sus fines.

Reflexionando sobre lo sucedido se me han ocurrido algunos símiles para expresar lo que pienso de la Sra. Monasterio y sus secuaces, siempre desde el respeto claro. En ello estaba cuando un par de personajes acudieron que enseguida a mi cabeza. El primero es Atila, Rey de los Hunos, conocido con el apelativo ‘el azote de Dios’, el mismo que afirmaba ser “el martillo del mundo…” y presumía que ‘por donde su caballo pisaba no crecía hierba” ¿Por qué será? Luego me acordé de Napoleón Bonaparte, militar ambicioso que usó sus habilidades de estratega como arma de conquista. Conocido entre sus soldados como el ‘señor de la guerra’ que, a pesar de estar al día de las más modernas innovaciones bélicas, nunca las usó porque buscaba la eficiencia absoluta y vitorias rápida y no fue sino a lo largo de los años que sus rivales aprendieron a conocer sus argurcias y a combatirlas. Seguro que van enlazando similitudes…Y este hombre ‘bajito y regordete’ que aglutinó tanto poder, no dudó un ápice en aplicar la táctica de ‘tierra quemada’, es decir: ir por delante de los enemigos quemando cosechas y asolando todo cuanto salía a su paso. Cuando los contrarios llegaban encontraban tanta  desolación que fallecieron más por inanición que por la guerra…El célebre dicho ‘en el amor como en la guerra todo vale ’, no más que un aforismo de ‘uso y abuso’ de quienes lo practican con el fin de justificarse. En realidad ambos terrenos cuentan con sus propias reglas de juego. Los atajos y desvíos son los caminos elegidos por tramposos que no saben perder…

Cuando Rocío Monasterio saltó a la palestra me dio la impresión de ser fría e inteligente además de parecerme correcta y educada en las formas aunque su discurso, acorde con la ideología de su formación, estuviera poblado de términos y principios anacrónicos llegados de la mano primero de verdades veladas, luego de medias verdades y finalmente de mentiras. Ella junto a Macarena Olona  constituyen los dos pesos pesados femeninos  del partido. Ambas recurren a una verborrea sin fisuras, sin pausas, sin dudas que destila una contundencia mordaz, incisiva y punzante que a mí, a veces, hace que me hierva la sangre y me remueva en mi asiento como cuando en una película ‘el malo’ se sale con la suya…

La verdad es que no acabo de comprender qué juego se trae entre manos la derecha…O sí…No estoy segura. La Sra Ayuso, presente por alusiones, en el debate de Tele Madrid mostró una sonrisa  al estilo de la Gioconda: enigmática, indescifrable y, desde luego, cínica. ¿A qué tanta sonrisa? Daba igual que se hablara de vivos o de muertos. En cuestiones de pandemia nada puede o debe resultar gracioso. Así que no sabemos si su sonrisa era prepotencia, desfachatez, descaro, pasotismo o simplemente de ‘me lo trae al pairo’. La Presidenta en funciones parecía sentirse ganadora a priori, por eso le resbalaban los datos y todo cuanto se decía, dando la impresión de que no iba con ella.

Estamos frente a una derecha que ni siquiera defiende su ‘verdad’ porque ‘su verdad’ no resulta sino un puñado de mentiras construidas hilvanando trozos de la realidad, pedazos desgajados de su contexto, como quien recorta las letras de revistas o periódicos para formar una frase o cose trozos de retales de telas diferentes hasta formar un todo sin más cohesión que la mano de quien las cose… Tampoco Pablo Casado ha condenado la actitud de Monasterio ni las consabidas amenazas. Con una media sonrisa ha soltado una parrafada incoherente al modo ‘ni contigo ni sin ti’. Y ¿qué decir de C’s? Pues poco para variar. La formación se ahoga, languidece y evapora en un centro que le está siendo arrebatado en una flagrante colaboración entre el PP y el abandono de sus propias filas, lo que me recuerda aquella famosa frase que dijera Julio César a Brutus, su hijo adoptivo, al frente de los traidores cuando éste le asestó la primera puñalada: ‘¿Tu quoque, fili mi?’ (‘Tú también, hijo mío’). Y aun así mendigan al PP para que pacte con ellos un próximo Gobierno…La dignidad brilla por su ausencia. Pero no será así. Posiblemente no obtengan escaños…

La que suscribe proviene de una generación de mujeres  guerreras que nos hemos ganado a pulso  la libertad de la que hoy gozamos, la misma que me permite disponer de este espacio para ‘opinar’ a mis anchas, asumiendo que no todas podemos estar de acuerdo, ni tener las mismas creencias, ni compartir idénticos valores aunque tengamos una historia  común de sumisión y de obediencia forzosa impuesta por el patriarcado contra el que nos revelamos y que ellos quieren resucitar y traer de vuelta… La Sra. Monasterio habla por ella misma y en representación de su grupo. Además de maleducada y ordinaria, empleó términos y maneras que me recuerda aquellos “pellizcos de monjas” de los tiempos de mi abuela que “en el sentido amplio de la expresión, aluden al daño ejercido por alguien que sonríe beatíficamente a la vez de producirlo” tal y como describe Millás en su artículo. Así que quienes voten a VOX permiten y consienten que tanto ellas como ellos continúen practicando el arte de la hipocresía, el dominio de la ironía, la sorna y el uso del cinismo como vías para acceder al poder y después utilizarlo en propio beneficio. Ni Monasterio ni Abascal poseen fuerza moral alguna para convertirse en iconos o referentes: ella con más de un pleito a sus espaldas; él presumiendo de no haber dado un palo al agua, ambos la antítesis de lo que representa la democracia, no son sino un claro ejemplo de la España de ‘caciques y señoritos…’

En opinión de los más optimistas no está todo perdido para la izquierda y un rayito de esperanza parece despuntar por el horizonte… Aunque la verdad es que ni Ayuso ni nadie del PP ha criticado la conducta de Monasterio y han sido tibios respecto a las amenazas diciendo sin decir, utilizando genéricos o palabras vacías que para nada comprometan la relación con los futuros aliados, de manera que ‘unos por otros y la casa sin barrer’. Me repatea e indigna que hayan llegado a la política para mermar mi libertad y mis derechos, pretendiendo que la historia se repita… “Sin libertad, la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es una quimera…” (Octavio Paz)

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