Crónica de un verano «normal…»

Fotografía: mp_dec

Se dice que este ha sido el primer verano «normal» después de la pandemia…Verano, que según los meteorólogos y climáticamente hablando, ya ha dado paso al otoño… Otra cosa es lo que nos dice la realidad o la experiencia. Porque el calor continúa acechando aunque, por medio, se crucen algunas borrascas. Personalmente estoy encantada pues, sin eclipsar un ápice de mi identidad andaluza, presento cierto ramalazo nórdico que me decanta por el gusto de las estaciones invernales -dias grises y lluviosos incluidos-, por la paleta de otoño con sus marrones y ocres o el fresco de las mañanas y las tardes más cortas…Me encanta el olor de la casa a chimenea encendida o el aroma a tierra mojada y unos pies bien calzados con calcetines de lana… No es lo usual aquí, lo sé. Quiero suponer que esa ráfaga de pequeños placeres que inclinan una parte de mí hacia costumbres norteñas, no debería resultatme del todo extraño pues, he de confesar, según tengo entendido, que mi abuela paterna era vasca y mi primer apellido hunde sus raíces en la región cántabra de Trasmiera… En fin, a lo que voy y sin más preámbulos: declaro que estos días de ‘veroño’ (mitad verano, mitad otoño) me siento extraña en mi propia casa. Será por el tiempo, será porque más de un mes atareada y acompañada me han dejado un ligero sabor a nostalgia y una pizca de añozanza. Nada que en breve no pueda superar… O eso espero.

Por otro lado, estos días tambien me estuve preguntando cómo retomar el blog, desde qué otra perspectiva una vez abordada la personal… Y pensando en el tema para este nuevo post me acordé de la profecía vaticinada que nos ha acompañado estos meses. Profecía anunciada desde diferentes altavoces tanto nacionales como internacionales, procedentes de las diversas esferas de poder (económica, política) y actores sociales, que nos afectan como colectividad. Ese rum rum que nos están soplando continuamente al oído como miembros de nuestra nación y como ciudadanos del mundo, anunciando un duro invierno y la necesidad de cambiar nuestra cultura energética…

Este aviso o advertencia, por otro lado tan insistente, que ha sonado de fondo durante todo el verano sobre ‘lo que está por venir’, ha llegado de la mano de la guerra de Ucrania y de la presión rusa sobre el control de gas…Y eso que ha sido un verano súper, con casi el 100% de ocupación hotelera. Aquí en mi ciudad no cabíamos: de 80.000 que somos habitualmente, pasamos a 200.000, por poner un ejemplo…Lo que me lleva a pensar dos cosas: o bien el Gobierno quiere poner el parche antes que salga el grano, es decir, prevenir, o bien exageran asustándonos para que luego resulte menos grave y así se apunten el tanto… El caso es que tenemos una ocasion de oro para la solidaridad y los gobiernos tendrán que emplearse a fondo, reinventarse y evitar que los solidarios sean siempre los mismos…La clase trabajadora ya ahorra energía sólo por el mero hecho de no poderla pagarla ¿Qué harán los ricos? ¿Segurán poniendo la lavadora y la calefacción a tutiplen? ¿Cómo se les controlará?

Y ya metidos en harina, en mi opinión la actividad política no ha cesado y se percibe un cierto tufo electoral… A pesar de las vacaciones los ministros se han dejado ver, alternando entrevistas y declaraciones, todos repitiendo el mismo mensaje: ‘cuidado que viene el lobo’.

A nivel nacional ha llamado mi atencion, la reciente noticia sobre Toni Cantó, por entonces director de la Oficina del Español, anunciando que dejaba el cargo… Y digo que llama mi atención por la ‘cara dura’ y el abuso, no por la relevancia. Este hecho ya ha quedado diluido, pues el sr. Cantó, con todos mis respetos, es irrelevante desde que concluyó la serie «7 Vidas» que le dio mucha popularidad…De momento no se aclaró nada más. sobre dicha renuncia. Mutis por el foro… Pero enseguida, los periodista curiosos y sabuesos, delataron lo que había detrás. Y resulta que ficha por una TV privada (7NN) para hacerse cargo como presentador de un nuevo programa en la parrilla de la próxima temporada…Da la impresión que el actor metido a político se ha cansado del interpretar el papel de director del chiringuito, tal vez porque le venía grande o tal vez, simplemente, porque la pela es la pela nen…Sea como fuere, parece que protagoniza una nueva trasición desplazándose peligrosamente hacia la extrema derecha, pues dicha cadena es afín a VOX. Primero vistió el ‘rosa’ con Rosa Díez, luego el ‘naranja’ con Albert Rivera, recientemente el ‘azul claro’ con Isabel Ayuso y ahora parece que marca tendencia hacia el verde Abascal… Que no se diga que el actor no es versátil ni toca casi todos los palos…

En el ámbito internacional, apenas hace una semana, falleció la Reina Isabel II. En su última aparición se la veía una simpática anciana que inspiraba cierta ternura, una mujer longeva cuyo reinado ha sido determinante, clave, en la historia de Gran Bretaña. Con ella se cierra una parte importante de la historia del siglo XX, de cuyo reinado y personalidad algo hemos conocido gracias a series como The Crown. Sobre ella se ha dicho y escrito mucho estos días, así que solo comentaré lo que más llama mi atención de la cultura británica: por un lado, el respeto y profundo afecto que la realeza despierta en su pueblo a pesar de todos los escándalos y por otro, el ferreo protocolo conservado impoluto, intacto e inmutable, a punto de cumplir casi un milenio de historia…

Parece que el nuevo monarca, Carlos III, no goza -según las encuestas- de las simpatías de su madre ni de las de su hijo. Para empezar y, como se ha visto en la Proclamación y en las exequias, el Rey ya ha mostrado gestos poco delicados e incorrectos durante la firma de documentos que tuvieron lugar durante los actos, al querer hacerse hueco en la mesa o tras mancharse los dedos de tintas, gestos que se han hecho virales y han tenido diferentes interpretaciones… Su Majestad debe tener presente que vivimos en una sociedad visual, en la que nada escapa al ojo del espectador…También dice mucho de él que no esperase a enterrar a su madre para despedir a más de cien personas a su regio servicio… A la luz de los testamentos nobiliarios, la historia demuestra que en el pasado a los servidores se les valoraba la lealtad por los años de servicio y eran tenidos en consideración, teniendo en cuenta que algunos pasaban toda su vida sirviendo a la misma familia. La frialdad con que ha tratado Carlos III esta cuestión, da que pensar sobre su personalidad y carácter…La historia lo juzgará en el futuro.

Y esto es casi todo, o más bien una parte, de lo sucedido este primer verano «normal» post pandemia. El nuevo curso se presenta incierto y plagado de incógnitas, cuya gravedad y repercusiones solo el tiempo y la Historia desvelarán…

Mientras, sencillamente vivamos…