Los tres Sabios de Oriente…

«Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» (San Mateo 2, 1-12)
Adoración de los Reyes: Fran Angélico (Internet)

La palabra Navidad proviene del latín nativitas, «nacimiento». La Nochebuena hace referencia a la noche en que nació Jesús, aunque el calendario cristiano lo celebre el 6 de enero y la Nochevieja conmemora el último día del año según el calendario gregoriano por el que se rige la Iglesia. Pero la noche más especial es la de hoy, la noche de Reyes, que representa el colofón fnal del ciclo litúrgico de la Navidad…

Y si no que se lo pregunten a las miles de almas inocentes que se levantaron hoy nerviosas y preocupadas por si no fueron lo suficientemente buenas u obedientes como para recibir los regalos que pidieron…Generación tras generación los padres y madres tenemos la oportunidad de contemplar la ingenuidad en su estado mas puro y conservarlo para siempre en nuestra memoria. Y, aunque mucho han cambiado las cosas, porque no cabe duda del gran negocio que esta fecha representa para las grandes superficies y comerciantes en general, hay una parte ciertamente mágica que ha sabido conservar la esencia de una tradición milenaria en el devenir de la historia. El relato narrado en el evangelio de San Mateo sobre aquellos sabios de Oriente ha pervivido en la memoria colectiva y ha marcado una impronta en el imaginario cristiano adaptándose a los tiempos, a las mentalidades, a la cultura, a las circunstancias históricas y así ha llegado hasta nuestros días.

El evangelio de San Mateo (2:1-12) es la única fuente que habla de unos magos, aunque sin señalar el número ni que fueran reyes: “Después que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos sabios procedentes del Oriente. ¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos? —preguntaron—. Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo…”. Por aquel entonces en muchas cortes de Oriente como Babilonia o Persia, contaban con numerosos astrólogos que, en ocasiones, asesoraban a los sacerdotes. Y según el relato de San Mateo, aquellos sabios siguieron una estrella hasta que se detuvo justo «sobre el lugar donde se encontraba el niño». Acerca de esta estrella también han circulado algunas hipótesis pues, a decir de algunos entendidos, podría tratarse de la visión del cometa Halley, que se acerca a la Tierra aproximadamente cada 75 años… Una vez que llegaron se acercaron al ‘niño’ y lo adoraron arrodillándose y ofreciéndole oro, incienso y mirra…Después, y tras ser avisados de las intenciones de Herodes, regresaron a su patria. Tal y como se puede comprobar Mateo utiliza el término latino magi, gentilicio usado para referirse a antiguas tribus medas y a sacerdotes (ya mencionados) con conocimientos de astrología. Nada indica que fueran reyes. No obstante hay que tener en cuenta lo que el profeta Isaías anunció en el Antiguo Testamento en Isaías 60, 6 y el Salmo 72, 10-15, en los que se dice que unos “reyes venidos de tierras lejanas” reconocerían a ese nuevo rey nacido en Israel, llamado a instaurar un reino de abundancia y de paz, creencias que permean en el texto de San Mateo.

En las pinturas de las catacumbas de Santa Priscila (s. II), los magos aparecían representados como nombres persas y no fue hasta el siglo VIII cuando comenzaron a ser presentados como reyes. Fue entonces cuando recibieron los nombres de Melchior, Gathaspa y Bithisarea, concretamente las narraciones posteriores identificaron los tres magos: Melchor de Persia, Gaspar de la India y Baltasar de Arabia así como también los presentes que portaron con un marcado carácter simbólico: “el oro que alude a la condición de Jesús como «rey de los judíos»; el incienso, la divinidad del niño y su identidad como Hijo de Dios; y la mirra que hace referencia a la mortalidad de Jesús”. Posteriormente, ya en la Edad Media, comenzaron a ser venerados como santos.

Algunos historiadores y expertos han tratado de reconstruir el relato bíblico con el mayor rigor posible, ajustándose a las fuentes y este, más o menos, es el resultado aunque, no obstante, la tradición popular seguirá hablando de los Tres Reyes Magos de Oriente, los mismos que con su magia continuarán haciendo realidad los sueños de muchos pequeños y algunos mayores que conservan, a pesar de la edad, una pizca de inocencia…