‘Ladys viajeras’: intrépidas, aventureras y escritoras…

La literatura de viaje es un género nacido gracias a la inquietud de algunas personas que recogieron por escrito emociones, sentimientos y vivencias experimentadas durante sus recorridos, que despertaron la curiosidad e interés por otros lugares y culturas…
Fotografía: mp_dc

La primera ‘hornada’ de ‘guiris’ ya está aquí. Este año la mayoría son compatriotas del interior deseosos de atrapar un trocito de playa para tumbarse en la arena y dejar que la mirada se pierda en el horizonte. La pandemia nos dejó exhaustos. Todos necesitamos recuperar poco a poco aquella normalidad que se nos arrebató y que ahora hemos elevado a la categoría de excepcional…A la palabra ‘guiri’ se le asignan varias procedencias: podría ser un apócope del término euskera ‘guiristino’ o cristino que era como se conocían durante las guerras carlistas a los partidarios de la Reina Mª Cristina y a los liberales. Para otros procede del vocablo ‘guiri-gay’ que significa algo así como ‘lenguaje oscuro y difícil de entender’ (de ahí la expresión), según la RAE, el que hablan los extranjeros. Finalmente para el escritor Juan Goytisolo guiri derivaría del turco guiur, infiel o extranjero…Luego están los que ‘viajan sin salir de casa’ porque no pueden o lo dejan para más adelante, como yo….Y en el impás, saboreamos libros y ‘coprotagonizamos’ aventuras y viajes acomodados en el sofá o la butaca…Y para quienes no gusten de la lectura siempre les quedará el recurso de la imaginación, ‘la loca de la casa’ según decía Santa Teresa. De su mano podemos recrear nuestras propias ficciones, transportarnos al pasado para revivirlo y hasta fantasear con nuestro futuro…

Y retomando la temática de post anteriores en los que he ido desgranando el simbolismo del homo viator desde la antigua Roma, pueblo viajero donde los haya, cuya geografía atravesó la célebre Egeria de paso hacia Tierra Santa y, una vez desentrañado su significado semántico, histórico y religioso (cuyo espíritu encarnaron los caminantes y peregrinos que deambularon por Europa y el resto del ‘mundo’ entonces conocido) salieron a la luz, a resultas de aquellos tránsitos, las obras de Herodoto, Estrabón y Homero (su famosa Odisea podría ser la primera crónica de un viaje ‘ficticio’ desde Ítaca, punto de partida y final del relato) hoy por hoy consideradas las semillas de la incipiente narrativa viajera que prosiguió con otra obra escrita en la cumbre del medievo: el Libro de las maravillas del mundo, fruto de las inquietudes de Marco Polo por abrir nuevas rutas para el comercio de la seda…

El itinerario histórico podría continuar de la mano de Bernal Díaz del Castillo (siglo XV) quien tras el descubrimiento del Nuevo Mundo escribió un relato sobre La verdadera historia de la conquista de Nueva España… Por aquel entonces no se conocía la ‘literatura de viaje’ como tal, aunque su obra se considera entre las pioneras dentro de este género porque contiene información sobre geografía, la naturaleza, gentes y costumbres tan nuevas como extrañas… La llegada de la Ilustración impuso nuevos códigos y la razón se reivindicó como el medio para alcanzar el conocimiento denominado -desde entonces- ‘científico’. Será justo en este momento cuando el relato de viaje comience su verdadera andadura antes de eclosionar en la centuria siguiente. A este siglo (XVIII) pertenecen las obras de Johann Georg Adam Foster, uno de los precursores de la literatura de viajes, que acompañó a James Cook en sus viajes alrededor del mundo así como también destacó Antonio Ponz  y su Viage de España

La entrada del romanticismo impuso la moda viajera impulsada por el desarrollo de los medios de transporte y comunicación (que acortaron notablemente las distancias) y de los alojamientos, que sufrieron una considerable mejora respecto a los siglos anteriores. Al paraguas del romanticismo algunos países del viejo continente se erigieron en focos de atracción del incipiente ‘turismo’ entre ellos España, que constituyó uno de los destinos estrellas para los europeos y europeas. El país se presentaba entonces bajo un halo de leyendas que los propios viajeros se encargaron de exagerar y difundir. Y es que los ciudadanos decimonónicos se iniciaron en el viaje por placer, de ocio, de vacaciones que diríamos hoy…(Vid. la entrada sobre el Grand Tour). Así fue como los románticos comenzaron a preocuparse por el viaje de recreo, a consecuencia del cual circularon los primeros manuales y guías semejantes a las actuales, las mismas que consultamos a la hora de programar un viaje. Ni que decir tiene que estos manuales nada tuvieron que ver con lo literario tal y como afirmara en su tiempo la ilustre escritora Emilia Pardo Bazán: «Yo no escribo guías; voy a donde me lleva mi capricho, a lo que excita mi fantasía, al señuelo de lo que distingue a una población entre las demás».

En cualquier caso, se podría decir que a medida en que maduraba el concepto del viaje en sí mismo fue surgiendo la inquietud por su relato. Me explico. Los viajes se hacían al tiempo que se comenzó a escribir sobre ellos, es decir: los viajes se hacen y se escriben (confieso que en esto me reconozco). Los viajeros y viajeras escribían para sí mismos y para otros, recopilando sus experiencias a fin de prolongar el viaje tras el regreso y recordar. Sobre todo para recordar (también en esto me reconozco). A diferencia del viajero ilustrado, preocupado por el carácter científico de su periplo y, por tanto, más objetivo en sus relatos los románticos, en general, usaron una escritura subjetiva, proyectando su personalidad y las experiencias del propio ‘yo’. De ahí que los escritos del XIX tengan mayor interés artístico y literario que los precedentes. Los célebres ‘cuadernos de viajes’ (conservo unos cuantos) constituyen un remanente, un poso, una memoria personal de fechas, lugares, historias que entrelazan lo personal y lo colectivo, capitales básicos de todo buen viajero que se precie…

En el caso de España, es necesario reconocer que si bien es cierto que se convirtió en un centro ‘turístico’ por lo excelencia, también lo es que lo fue gracias a las féminas inglesas y francesas las más viajeras e intrépidas de toda Europa, entre las que se encuentran notables representantes de la escritura femenina de viaje. Fue a partir de la segunda mitad del XIX cuando estas mujeres, impulsadas por la curiosidad y deseo de romper la rutina diaria y vivir alguna que otra aventura, se lanzaron a recorrer el mundo a pesar de los condicionamientos de género, algunos ya mencionados en otros post. Pues no solo tuvieron que superar barreras geográficas, a veces las más fáciles, sino también aquellas nacidas al calor de las funciones socialmente asignadas acordes a su rol de mujeres, asumiendo el reto de poner en entredicho su prestigio y honestidad. Ellas, como los peregrinos, también hicieron un doble viaje: el exterior o geográfico y el interior., una catarsis o metamorfosis hacia la autoafirmación, la búsqueda de reconocimiento y respeto, reconocimiento que las escritoras extrapolaron a sus textos. Esta literatura narra en primera persona las impresiones de estas ‘ladys’ a su paso por nuestro país: sus costumbres, modas, gastronomía, establecimientos, incluyendo críticas a favor o en contra.

Las inglesas que viajaron por España, como Elizabeth Mary Gosvenor, Louisa Tenison, Sophia Dumbar, Matilda Betham Edwards o Frances Minto Elliot,  buscaban una experiencia que les avalara una cierta “autoridad moral” a la hora de narrar lo que han visto y lo que han sentido en un lugar extraño, ajeno al habitual. El viaje las colocará en una posición de superioridad desde el que opinar, con libertad, sobre lo que ven y sobre la gente conocen. La escritura se convierte así, para estas damas, en una válvula de escape. Sus relatos están construidos sobre  descripciones, observaciones y opiniones sobre sexo, religión o política, opiniones que expresan con mayor libertad que los hombres. Su consideración social les permite confesar sin pudor sus miedos a los posibles peligros, algo que jamás harían ellos. Por otro lado estas viajeras-escritoras no pretenden ganarse la vida escribiendo aunque sus libros se hacieran populares como los de Lady Morgan sobre Francia e Italia, o la señorita Pardoe sobre Turquía… Sólo Louisa Costelo se a ganó la vida escribiendo sus viajes, “abriendo camino a una generación posterior de viajeras eruditas e investigadoras, que con sus textos llegará a ejercer gran influencia política e intelectual y se codeará con sus colegas del sexo masculino casi en igualdad de condiciones (Freya Stark, Gertrude Bell, Alexandra David Néel…)”.

Los relatos de estas aristócratas británicas que visitaron España decimonónica continuaban una tradición iniciada en siglos anteriores, como la francesa Mme D’Aulnoy, autora de Relación del viaje a España una obra llena de curiosidades sobre nuestro país en el siglo XVII a modo de cartas escritas a sus amigos de París o el de Lady Holland en su diario The Spanish joumal of Elizabeth, Lady Holland, Londres 1910, que relata el viaje que realizó con su marido por España en 1809. Su testimonio resulta muy interesante para comprender la época, aunque sus diarios fueron publicaron más de un siglo después.

Otra pionera fue la Marquesa de Westminster, Elizabeth Grosvenor, que solía viajar en yate o en calesa, acompañada por su marido, sus criados, la tripulación y abundantes provisiones. Así cruzó el Mediterráneo y conoció las costas españolas en un periplo que duró más de dos años. Todas sus impresiones e intereses quedaron recogidos en Narratíve of a yacht voyage in the Mediterranean during the years 1840-1841, publicado en Londres, en 1842. Louisa Tenison (1819-1882), culta, inteligente y aficionada al dibujo, viajó y vivió en España más de dos años durante los cuales escribió, Castile and Andalucía, aparecido en 1853, ilustrado con preciosos dibujos propios y del artista sueco Mr. Egron Lundgren, que vivía en Sevilla cuando ella llegó a esta ciudad. Sophia Dumbar es otra de las aristócratas que escribió sobre sus viajes por España. Ella representa un modelo de viajera más cercano al que hoy entendemos por ‘turista’, aunque viajó en diligencia y en tren acompañada por su familia por una criada española que hacía de intérprete. “Sus andanzas quedan reflejadas en la obra. publicada en 1862: A family tour round the coasts of Spain and Portugal during the winter of 1860-61″.

Ya en la segunda mitad del XIX aparecen otro tipo de viajeras que nada tienen que ver con la aristocracia. Son mujeres de clase media, algunas institutrices, que viajan acompañando a familias adineradas con el encargo de ocuparse de los niños. Así recorrían nuestro país y muchas forjaron su identidad de escritora, como fue el caso de Mathilda Barbara Betham Edwards. Finalmente será Frances Minto Elliot quien encarne la figura de la auténtica escritora viajera. En 1884 publicó Diario de una mujer ociosa en España,  una especie de guías “para mujeres ricas y aburridas, amantes de la buena vida y el confort”. Lamentablemente, no existen traducciones al castellano de las obras de estas viajeras.

Resultaría interesante ojear algunas de estas obras y conocer de primera mano la opinión de aquellas primera ‘guiris’ que llegaron a nuestro país. Comprobar sus impresiones, saber qué opinaban sobre los españoles, sobre la moda y las costumbres o sobre nuestra gastronomía…Por si alguien gusta, les dejo el link de acceso al libro digitalizado de Madame D’Aulnoy…Que lo disfruten…

Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…

Egeria ha pasado a la historia por ser la primera mujer que llevó a cabo un largo y heroico viaje de peregrinación, cuyo testimonio ha quedado recogido gracias a sus cartas las mismas que, hoy por hoy, se reconocen como antecedentes de la literatura de viaje…
Fotografía: mp_dc

En casi todos los viajes que he realizado a lo largo de mi vida, siempre llamaron mi atención las mujeres que viajaban solas. Por entonces no podía imaginar que, pasado el tiempo, yo también lo haría. Si he de ser sincera me costó tomar tal decisión, acostumbrada a hacerlo siempre en familia, con amigos o en pareja. Pero la vida nos hace transitar por estadios muy diversos que requieren aceptación y adaptación a las circunstancias, añadiendo también altas dosis de positividad: contemplar el vaso medio lleno e intentar observar siempre el lado bueno…En definitiva desdramatizar, alejar esa sensación de incapacidad que tantas veces se apodera de quienes hacemos camino solos y, en ocasiones, voluntariamente solos…La soledad elegida o impuesta tiene muchas caras que explorar y ofrece muchas oportunidades de aprender a gestionar nuestros capitales emocionales y a disfrutar cada momento presente, único e irrepetible…

Naturalmente viajar solos en pleno siglo XXI no tiene tanta ciencia y, en el caso de las mujeres, oferta bastantes garantías y múltiples seguridades. Pero, en general, viajar en tiempo de la Antigua Roma o durante el medievo era cosa arriesgada y difícil… Es fácil imaginar los peligros que cualquiera corría en semejante contexto, por no mencionar las incomodidades, inclemencias y enfermedades a las que, en el caso de las féminas, debemos sumar las dificultades intrínsecas o propias a la condición de género. Sin embargo la historia de las mujeres ha avanzado a impulsos de quienes, como Egeria, transgredieron la línea de la ‘normalidad’. Mujeres intrépidas que asumieron el desafío de las propias inquietudes a la par que renunciaron a llevar una vida encorsetada entre los márgenes socialmente establecidos -en una sociedad dominada por hombres- que la obligaban a vivir sometidas a los varones del entorno, en papel de hijas, esposas y madres…

No obstante, desde las culturas clásicas la historia nos demuestra lo que la literatura constata, es decir, cómo las mujeres encontraron las vías para hacerse oír desarrollando estrategias que les permitieron desenvolverse en foros y/o adentrarse en los márgenes de contextos propiamente masculinos. También es cierto que muchas lo hicieron utilizando la fórmula de ‘hijas de…’ o ‘esposas de…’ e incluso desde lugares más sombríos, en el papel de queridas o amantes que convirtieron el lecho en un espacio donde compartir, entre otros placeres, el de conversar haciendo hueco a las confidencias y complicidades varias. (Dejo al margen la consideración sobre la bondad o maldad de las intenciones y objetivos pretendidos por ambas partes).

Y hechas estas consideraciones iniciales, entre las primeras viajeras de la historia destaca la figura de Egeria (s. IV) Los datos biográficos de los que se disponen son escasos pero parecen indicar que procedía de la provincia romana de Gallaecia, en la diócesis de Hispania. Valerio, asceta y monje del Bierzo, la sitúa en la actual comarca y la llama por su nombre en sus escritos. Así mismo, cabe la posibilidad en opinión de los estudiosos, su parentesco con la primera esposa de Teodosio el Grande, Aelia Flacila, emperatriz romana descendiente de una familia prerromana, madre de Honorio y Arcadio, herederos de cada una de las partes en que fue dividido en Imperio Romano (Oriente y Occidente) a la muerte de su padre. Junto a esta hipótesis circulan otras que intentan aclarar cuál pudo ser la familia de procedencia de Egeria, aunque lo único que parece seguro es su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable formación cultural. En opinión de Rosa Mª Cid, profesora Titular de Historia Antigua en Universidad de Oviedo quien ha encabezado diversos proyectos sobre la Mujeres en la Antigüedad, ha señalado que «su experiencia (refiriéndose a Egeria) muestra hasta qué punto podían romperse los roles de género en la sociedad de la antigüedad tardía, al presentarse como una auténtica aventurera».

Efectivamente. Ya en el año 384 esta mujer escribía: «Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo». Y así fue. Egeria atravesó tres continentes y recorrió más de 5.000 km a pie y a lomos de un burro o una mula convirtiéndose así en la primera mujer viajera conocida de la historia. Su hazaña es del todo loable no solo por lo que implica tal recorrido pleno de peligros de todo tipo, sino por el peso que representaba ser mujer en aquel tiempo y la consideración social que esto suponía. A este respecto Cristina Morató en su libro Viajeras intrépidas y aventureras, recoge un refrán de la época que dice así: “Peregrina salió, puta volvió”. Resumiendo así las sospechas que levantaba una mujer que mostrara este tipo de inquietudes tan poco frecuentes. Por otro lado, tal y como suele ocurrir cuando se trata de épocas tan remotas, algunos expertos han indicado que posiblemente debido a su estatus, podría ser que viajara con algún salvoconducto de los que se expedían a personalidades relevantes. De ser así dicho pasaporte le hubiera permitido cruzar fronteras con ciertas garantías, lo cual no es óbice para desmerecer su osadía.

En cualquier caso Egeria, sin proponérselo, ha pasado a los anales no solo como aventurera sino como escritora. Sumamente religiosa y culta, durante su periplo escribió numerosas cartas recopiladas en una obra conocida como Itinerarium Egeriae, del que se conserva solo una parte. Dicha obra ha sido interpretada como un antecedente de la ‘literatura de viaje’, de la que hablaré más pormenorizadamente en otro post. Algunas voces importantes procedentes del ámbito literario como Menéndez Pidal, colocan a Egeria al frente del elenco conformado por escritoras hispanas, aunque no hubo intencionalidad consciente de crear un texto literario porque su única motivación fue compartir con sus hermanas cuanto descubría. De ahí el uso de un lenguaje fresco, cercano, cotidiano propio de la escritura epistolar, íntima y personal. Un camino recorrido posteriormente por otros escritores, como Flaubert, que llegaron a la literatura de viaje de la mano de este mismo género. Las cartas muestran el carácter curioso y crítico de Egeria, en los que muestra su profunda religiosidad al tiempo que cuestiona e intenta realizar sus propias comprobaciones.

El viaje partió de la Actual Galicia, atravesando a continuación Tarragona hasta el Ródano desde donde cruzó toda Italia. Desde aquí embarcó dirección Constantinopla para partir hacia Palestina con intención de visitar Jerusalén realizando así una peregrinación que tiempo atrás inauguró santa Helena, madre de Constantino. Visitó Jericó, Belén, Nazaret, Cafarnaúm, aunque estableció su base en Jerusalén. En el 382 continuó por Egipto, donde conoció a los anacoretas que vivían en el desierto, pasando nuevamente a Jerusalén para peregrinar al monte Sinaí (momento en el cual comienza la parte encontrada de su relato) y después visitar Antioquía, Edesa, Mesopotamia y Siria…Ya de vuelta hacia Constantinopla escribía así a sus hermanas: «Tenedme en vuestra memoria, tanto si continúo dentro de mi cuerpo como si, por fin, lo hubiere abandonado». Sus textos permanecieron durante siglos presos del polvo en una biblioteca hasta que en 1903 se sacaron del olvido para realizar un trabajo de historia. Así Egeria fue rescatada y su pericia sacada a la luz….

La experiencia viajera de Egeria reflejada en su Itinerarium, ha sido traducida a varios idiomas. Una calle en Ponferrada y otra en León llevan su nombre así como también una empresa familiar de cerveza artesana en El Bierzo. Finalmente, en el pequeño municipio leonés de  Villaquilambre, desde 2007 funciona una Escuela de Formación de mujeres Egeria… Hermoso homenaje en recuerdo de una mujer que quería verlo todo y escribió todo lo que vió…

Desde la palestra…

La palestra era la escuela de lucha en la Grecia Antigua. también era el Lugar en el que se celebraron justas y torneos, ejercicios literarios públicos y desde donde se hablaba o actuaba en público.
Imagen Internet

La expresión “salir (o saltar) a la palestra” significa intervenir espontáneamente en un acto público, aunque también se dice de las cosas o ideas que de pronto salen a la luz pública. En general las palestras solían estar ligadas a un gimnasio, pero con el paso del tiempo su papel evolucionó hasta conformar un espacio educativo y social que desempeñó un papel cultural y político. Desde esta perspectiva un blog constituye una palestra tanto en cuanto, simbólicamente, es el lugar desde donde alguien se dirige a los posibles lectores…

Hace ya algunos años estuve en Berlín durante las vacaciones de Navidad. Me costó llegar hasta el apartamento y más aún encontrar a la persona a quien debía pagar una cantidad que no permitía error alguno. Después de contactar con la Agencia de Alquiler supe, gracias a que hablaban castellano, que la casera vivía dos plantas más arriba. La señora, bastante mayor, bajó las escaleras y me salió al encuentro. Aunque vestía un atuendo varonil lo que llamó mi atención fue un escueto y despoblado bigote, que se extendía sumiso sobre la comisura del labio superior, que lucía sin pudor al más puro estilo ‘Frida Kahlo’…La anciana bajaba con lentitud, agarrada al pasamanos, farfullando algo en alemán que, por supuesto, no entendí… Finalmente todo se resolvió. A la mañana siguiente la ciudad apareció cubierta por un espeso manto de nieve que se mantuvo hasta la mismísima mañana que marchamos. Tanta y tanta se acumuló aquella última noche que antes de despegar tuvieron que limpiar las alas del avión con mangueras de agua para quitar la montaña de nieve acumulada…

Berlín me pareció una ciudad hermosa, cargada de historia, cosmopolita e impregnada por ese espíritu austero y pragmático tan propio de los alemanes. El pueblo germano se ha esforzado para diluir esa mancha del pasado de la que muchos han tomado distancia porque no se identifican con aquella causa y se avergüenzan de esa etapa de su historia… Afortunadamente la caída del muro y la reunificación favoreció la construcción de una nueva sociedad. En la actualidad Alemania es una nación puntera en el contexto de Europa, con Ángela Merkel, que goza de mi más sincera simpatía, al frente aunque ya por poco tiempo. Si la crisis económica me hubiera pillado sin hijos y con veinte años menos quizá hubiera puesto los ojos en Berlín…

Qué decir de la caminata hacia la Puerta de Brandeburgo por la avenida ‘Unter den Linden’ o paseo ‘Bajo los Tilos’, una de arterias principales de la ciudad, de obligado cumplimiento para cualquier visitante. La Puerta se construyó a modo de propíleo (a imitación de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas) a través de la cual se entraba al ‘Nuevo Berlín’ que comenzaba en el parque Tiergarten…Esta grandiosa Puerta está inspirada en el modelo arquitectónico de la Grecia Clásica.

Durante la estancia visité el Museo de Pérgamo –Pergamonmuseum-, uno de los más famosos del mundo, ubicado en la denominada ‘Isla de los Museos’ declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999. Jamás olvidaré la sensación que experimenté al contemplar el Altar de Zeus o la Puerta de Isthar. Me recuerdo caminando hacia una enorme sala para encontrarme, face and face, con la puerta del Mercado de Mileto, Una vez allí me tuve que sentar en las gradas porque me temblaban las piernas. Me estremecía estar delante de aquellas majestuosas piedras que sostenían y narraban tantos milenios de Historia….

El Museo, inaugurado en 1930, debe su nombre a esta importante ciudad helena: Pérgamo. Dicha ciudad estaba situada al noroeste de Asia Menor, en la actual Turquía, a treinta kilómetro del mar Egeo frente a la isla de Lesbos. La polis quiso competir con la grandiosidad cultural de Atenas aunque vivió su momento de mayor esplendor en tiempos de Alejandro Magno, cuando junto a Alejandría, pasaron a ser los principales núcleos culturales, científicos y artísticos de occidente. Su riqueza económica y cultural se materializó en la construcción de una gran urbe en la que merece destacar su famosa biblioteca que albergó aproximadamente unos 200.000 libros (rollos más bien), repartidos por numerosos anaqueles que bien podrían recordar a las bibliotecas actuales. Por aquel entonces el soporte utilizado para escribir era el papiro procedente de Egipto. Pero conforme aumentó la demanda aumentó en exceso su precio, de manera que los habitantes de Pérgamo comenzaron a explorar otras posibles alternativas. Así fue como se les ocurrió tratar la piel de algunos animales estirándolas hasta conseguir finas hojas que denominaron ‘pergaminos’, nombre que inmortalizó a la ciudad que lo descubrió. El pergamino, más resistente, acabó imponiéndose al papiro. Y de Pérgamo, justamente, procede el ‘Altar de Zeus’ que yo contemplé, rescatado y enviado a Alemania por el ingeniero Carl Humann, amante de la arqueología, durante la segunda mitad del siglo XIX… 

En fin que aquella estancia, de la que disfruté desde el minuto cero hasta el final, me hizo retroceder a los clásicos y me ratificó que, aunque no somos conscientes, convivimos con nuestro pasado más remoto. Nuestras ciudades miran hacia civilizaciones y culturas milenarias que siguen inspirando nuestro entorno cotidiano: costumbres, rituales, comidas, eventos… El ‘ayer’ sale al encuentro a cada paso formando parte del ‘hoy’. Junto con las matemáticas y sus numerosos algoritmos, la Historia marca el ritmo de nuestras vidas. Cuando hablamos utilizamos términos de origen milenario no pierden vigencia… Mirar hacia el pasado, a la Historia y a sus historias, resulta inspirador a todas luces y ayuda a poner en valor los orígenes de nuestra lengua, nuestras instituciones, el teatro, la tragedia, la ciencia, las matemáticas, la arquitectura, las olimpiadas…Pensamos que nuestra civilización ha descubierto lo que hace siglos nuestros antepasados crearon o pusieron de moda… Como docente que he sido considero necesario la inclusión de las lenguas y la cultura clásica en los actuales planes de estudio. Docendo discimus.

El estudio de los clásicos ha desvelado grandes políticos, pensadores, filósofos, poetas y literatos, varones que forjaron las bases del pensamiento occidental, cierto, pero también lo es que numerosas mujeres destacaron, alguna que otra, a la sombra de los varones de su entorno. Un claro ejemplo lo encontramos en Aspasia, la segunda esposa de Pericles, un modelo de pareja que resultó fuera de lo ‘normal’ por varios motivos. Para empezar Aspasia, originaria de Asia Menor, que era una ‘hetaira’ (prostituta de lujo), las únicas mujeres auténticamente libres de Atenas, fue elegida por Pericles por amor, cosa poco frecuente en aquellos tiempos. Él la amaba y no escatimaba muestras de cariño, besándola ante la mirada de asombro de todos. Poco le importaron las habladurías o comidillas que sin embargo no se preocuparon por difundir, la inteligencia de Aspasia, maestra de retórica, que influyó poderosamente en su esposo a quien escribía sus discursos dando lugar a una profesión que persiste en la actualidad. Además de Pericles, a quien parece que el amor cambió su vida, también se tienen noticias del caso de Sócrates quien confesó: “Todo lo que sé del amor lo aprendí de ella”. Ella era Diotima de Mantinea, una filósofa y sacerdotisa que llegó a Atenas por petición de Pericles…

Tras este período de plenitud, conocido como el Siglo de Oro o siglo de Pericles, la Grecia Clásica vio nacer otras grandes mujeres que también ha inmortalizado la historia, como fue la poetisa Safo de Mitilene, nacida en Lesbos, quien debe su fama sólo a sí misma. Bajita y feucha (según su propia descripción), estuvo casada aunque después se separó de su marido. A partir de aquí se dedicó a una actividad de la que se tiene poca información pues parece ser que convivía con un grupo de muchachas jóvenes  pertenecientes a familias ilustres. El grupo componía poesías, cantaban, bailaban y vivían ajenas a los hombres e incluso mantenían relaciones entre ellas hasta que se marchaban para casarse. Un adiós, en ocasiones, triste y doloroso pues no siempre se realizaba con agrado. Estas relaciones homosexuales entre mujeres, eran bien valoradas desde la perspectiva pedagógica y consideradas en Grecia más dignas que las heterosexuales. La gran poetisa Safo ha pasado a ser un icono entre la comunidad lésbica y Lesbos, de donde procede el nombre de dicha comunidad, se ha inmortalizado en el imaginario como el paraíso por excelencia de las relaciones lésbicas…Y así fue en cierto modo y con matices pues, en realidad este grupo de mujeres se dedicaba sobre todo a componer y recitar acompañadas del sonido de una lira (de ahí la ‘lírica’). No obstante, aquellos movimientos u organizaciones locales, representaron ciertas transgresiones por cuanto la mujer adquiría un protagonismo fuera de lugar en aquella sociedad en la que ocupaba un papel  secundario.

A Safo debemos un verso tan inesperado como evocador: ‘lo más bello es lo que cada uno ama’. Lo dicho: los clásicos nunca mueren porque siempre podremos aprender de ellos…

Safo de Mitilene (Internet)

Bazán-Galdós: Amores secretos, amores prohibidos…

Pérez Galdós y Pardo Bazán vivieron una pasión sin tabúes, “alimentada en encuentros clandestinos por España y Europa”… Se cuenta que Un guarda recogió en el paseo de la Castellana una prenda íntima, olvidada un mes de marzo de 1889. Se desconoce su color, uso y talla, aunque se sabe que su propietaria era Emilia Pardo Bazán Y su destinatario Benito Pérez Galdós… Cada cual que imagine…. 
Imagen Internet

En general las relaciones humanas transitan y mutan a lo largo de su recorrido. Las experiencias personales y las colectivas moldean a sus integrantes en todos los terrenos: familia, trabajo, amigos, amistades… Amistad, amor, pasión y respeto fueron las paradas, los puntos de encuentros que definirían el mapa emocional compartido entre el gran narrador Benito Pérez Galdós y la ilustre escritora Emilia Pardo Bazán fallecida hace cien años.

Precisamente este 2021, año del centenario de su muerte, algunas bibliotecas han iniciado diversas actividades en torno a la escritora: exposiciones, conferencias, debates…No obstante aunque la faceta literaria es sin duda la más conocida y digna de reseñar, en su identidad confluyeron otros aspectos que por pertenecer al ámbito de la intimidad resultan menos conocidos, pues en la autora concurrieron otras sensibilidades y un alma apasionada que la llevaron a entregarse a amores prohibidos. Aunque sólo de uno conservó los secretos de alcoba, el mismo que la llevó a pronunciar palabras ‘en diminutivo con nombres de pastel’, como decía la canción de Mecano. Toda esta historia oficiosamente conocida, recientemente ha salido a la luz en una obra que reúne casi cien cartas enviadas por la escritora a su amante, desvelando al mundo sin tapujos la relación amorosa mantenida con Benito Pérez Galdós durante más de treinta años…

La historiadora Isabel Burdiel ha dado un fuerte impulso en España a la biografía histórica o estudio de los cursos de vida y, después de biogafiar a la reina Isabel II, ha reconstruido la de Pardo Bazán, a quien describe como una mujer “sin igual entre las grandes escritoras del momento. Intelectual respetada, polémica y vituperada, excelente empresaria de sí misma, notable periodista, crítica e historiadora de la literatura -entre otras muchas facetas-“. La insigne escritora fue pionera feminista y adelantada a su tiempo. Vivió acorde a sus convicciones, anteponiendo su vocación y entrega a la literatura. Defendió la instrucción y los derechos de las mujeres tanto a través de sus escritos como en la vida pública. Llegó a obtener la primera cátedra de Literatura en la Universidad Central de Madrid, la primera presidenta de la sección de Literatura Ateneo y la primera corresponsal de prensa en el extranjero, en Roma y en París. No obstante se le resistió uno de los sillones de la Real Academia en tres ocasiones…Sobre su personalidad se pueden decir muchas cosas: fue “atrevida y mordaz en sus juicios, amante de las polémicas y al tiempo celosa de su intimidad; apasionada pero también radicalmente antisentimental… Nacionalista española consciente y al tiempo cosmopolita en cuyo centro imaginativo, emocional e intelectual estuvo siempre Galicia…Humanista y elitista. Moderna y antimoderna…” (Isabel Burdiel, Entrevista ABC)

Emilia contrajo matrimonio antes de cumplir los 17 con José Fernando Quiroga Pérez de Deza cuando todavía este era estudiante de Derecho en la Universidad de Santiago. Ambas familias pertenecían a la ilustre hidalguía gallega siendo conocidos abogados que frecuentaban los círculos conservadores de los Tribunales de A Coruña, ciudad donde vivieron muchos años. La pareja residió primero en Galicia y, posteriormente, en Madrid. Fruto de esta unión fueron tres hijos: dos mujeres y un varón.

Entre 1879 y 1882 se publicaron sus primeras novelas y realizó algunos viajes por Europa acompañada por su familia: París, Roma, Viena, Londres, Bruselas aunque siempre volvía a Meirás donde encontraba la paz y el descanso necesarios para volver a escribir…Por aquel entonces, alternando con sus novelas, comenzó su colaboración con la revista “La Época reseñando una serie de artículos de corte naturalista, (corriente puesta de moda por Émile Zola cuya influencia se percibe en toda su obra) que comprometieron su matrimonio. Las publicaciones, tachadas como manifiesto de la pornografía francesa y la literatura atea, provocaron un enorme revuelo en los círculos literarios de aquella sociedad conservadora, un escándalo que su esposo no estuvo dispuesto a asumir ni ella a retractarse. Poco después, con la discreción que les había caracterizado, en 1884 se separaron de mutuo acuerdo. Él compró y reconstruyó el Castillo del islote de Santa Cruz de Oleiros en A Coruña, donde estableció su residencia. Ella continuó en Madrid, aunque se mantuvo conectada con su Galicia natal. La escritora comenzaba así una nueva etapa y una nueva vida, en gran medida, articulada en torno al también escritor Benito Pérez Galdós.

La relación con Galdós posiblemente comenzara poco después de su separación y, a decir de algunos, parece que fue él quien puso más carne en el asador pues quiso formalizar la relación, contraer matrimonio y por ello perdonó sus numerosas infidelidades, entre otras, las que tuvo con Lázaro Galdiano y Narcís Oller, infidelidades que ella misma confesó. Pero Emilia quería ser y estar libre. No era amiga de ataduras ni convencionalismos aunque lo amó profunda y apasionadamente durante más de tres décadas: “Lo merezco todo. Y, sin embargo, te quiero, te quiero, te quiero”, le escribió en una de sus cartas. Los amantes pasaron años viéndose a escondidas, tal vez con la complicidad de amigos y conocidos. También viajaron a diferentes capitales europeas, viajes que les permitía vivir su relación libres, lejos de la fuerte exposición y miradas estrechas de la rancia sociedad española.

Entre 1898 y 1919 transcurrieron los mejores años para ambos, tanto a nivel personal como literario. Los dos genios se amaron profundamente: “mundo necio, que prohíbe estas cosas; a Moisés que las prohíbe también; a la realidad, que nos encadena; a la vida que huye; a los angelitos del cielo, que se creen los únicos felices… Felices, nosotros. ¡Ay!”. (Emilia Pardo Bazán, 1889).

Hace apenas un año, la editorial Turner publicó Miquiño mío, Cartas a Galdós, un epistolario que describe la relacion, dando testimonio de las emociones y deseos compartidos junto a la escritura, oficio común y espacio de encuentro en la distancia. Cuando los amantes no podían verse la escritura les acercaba, mantenía encendido el fuego de la pasión y el deseo ardiente del uno por el otro…Cientos de cartas constituyen un fiel testimonio de los deseos, los sueños, las ganas, la espera…Miles de palabras sobre el papel expresando la intimidad más íntima a la espera ansiosa de un nuevo encuentro, en el que la escritura cedía el paso a la oralidad que acompañaba a las caricias y a la consumación de los apetitos y anhelos. Las cartas de Pardo Bazán muestran a una mujer que se deshace ante las señales de su amante y amado: «Miquiño, mi bien: me están volviendo tarumba tus cartitas. Creo que jamás escribiste con tanta sencillez, con una gracia más bonita y más tierna. No sé las veces que he leído esta última epístola, ni el bien que me hizo, ni cuánto se me humedecieron los ojos… Un beso del fondo del alma»(1989).

Poco tiempo después, la ‘gallega’, perdida por sus huesos, no tiene reparos en subir el tono y hacer su apuesta: «Pánfilo de mi corazón: rabio también por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo. Te aplastaré. Después hablaremos dulcemente de literatura y de la Academia y de tonterías. ¡Pero antes morderé tu carrillito!» Y añade maternalmente: «No fumes mucho, no». Puede que las expresiones parezcan contenida aunque los mensajes subliminares hablan con una claridad meridiana. Ella no se arrepiente de nada, lo desea más allá y por encima de lo que piense la sociedad o imponga la doble moral tan propia de aquel tiempo. Ella es feliz y quiere seguir sintiéndose así tal y como recuerda después de cada encuentro: «Imposible parece que […] quede todavía una comezón tan grande de charlar más y un deseo tal de verte otra vez en cualquier misterioso asilo, apretaditos el uno contra el otro, embozados en tu capa o en la mía los dos a la vez, o tumbados en el impuro lecho, que nuestra amistad tiernísima hace puro en tantas ocasiones. Sí, yo me acuesto contigo y me acostaré siempre, y si es para algo execrable, bien, muy bien, sabe a gloria, y si no, también muy bien, siempre será una feli­cidad inmensa, que contigo y solo contigo se puede saborear, porque tienes la gracia del mundo y me gustas más que ningún libro. Yo sí que debía renunciar a la lectura y deletrearte a ti solo. ¿Qué mejor obra, entre las tuyas, que tu espíritu mono, simpático y fresco? Ven luego, ven, que me haces falta. Hay mil corrientes en mi pensamiento que solo contigo desahogo. Ven, Santander ya debe de estar feo, frío, gris y aburriente»

Ambos escritores tuvieron mucho en común. Ambos ‘picotearon’ con todos y todas. A ella se le conocía el affaire con Blasco Ibáñez.  A Galdós se le contabilizaron amores como Concha-Ruth Morell, Lorenza Cobián o Teodosia Gandarias…En común tuvieron el gusto por una sensualidad libertina…Podría decirse que disfrutaron de su sexualidad con una libertad inusual en aquel tiempo y mantuvieron una relación abierta y plena de juegos eróticos: se gustaban, se buscaban, se divertían…Y también se amaron. Ella le llamaba “miquiño mío”, “monín”, “pánfilo de mi corazón”, “roedor”, “camaraíta”, y se identificaba como “tu rata”, “tu peinetita”, “tu buitra” como escribe en otra misiva: «Ven a tomar posesión de estos aposentos escultóricos. Aquí está una buitra esperando por su pájaro bobo, por su mochuelo […] Hay en mí una vida tal afectiva y física, que puedo sin mentir decir que soy tuya toda: toda, me has reconquistado de muchas maneras y más que nada porque nunca me habías perdido; porque te quise ayer y te querré mañana»

El nacimiento en Santander de la única hija (ilegítima) de Galdós, a la que dio sus apellidos, pudo señalar el comienzo del fin. O, tal vez fuera cuando Emilia se negó de una vez por todas a cambiar la tónica de su relación: él quería una formalidad que ella no necesitaba…Nada dejó escrito al respecto. Al parecer poco a poco la relación se tornó profesional, correcta y respetuosa…El amor tan ferozmente erótico fue perdiendo intensidad para descender trasformado en pura admiración intelectual…Aunque nunca se sabe, porque donde hubo fuego siempre pueden quedar rescoldos…Una cosa parece segura: el amor de Bazán siempre fue Galdós y viceversa…

Pero sigo siendo el ‘rey…’

Según la RAE, reY: 1.-  Monarca soberano de un reino 2.-Persona que por matrimonio tiene la dignidad de rey o reina 3.- Pieza principal del juego de ajedrez, la cual camina en todas direcciones, pero solo de una casilla a otra contigua, excepto en el enroque…
Imagen Internet

A tres días del discurso pronunciado por Felipe VI el 23-F resaltando la figura paterna como determinante para la detención del aquel golpe de Estado, paladín de nuestra recién nacida democracia, los medios de comunicación destapan un nuevo pago del emérito al fisco, esta vez de cuatro millones de euros, a fin de regularizar su situación eludiendo, otra vez, una posible actuación penal en su contra. Y conforme escuchaba esta noticia una musiquilla comienza a rondarme la cabeza y resuenan los compases de aquella famosa ranchera que inmortalizara el cantante mexicano Vicente Fernández, cuya letra viene al pelo para aderezar el contenido del presente post:

Yo sé bien que estoy afuera
Pero el día que yo me muera
Sé que tendrás que llorar…

Han tenido que pasar siglos para que los historiadores destapen la verdadera personalidad de aquellos hombres que portaron la corona sobre sus cabezas a lo largo de nuestra Historia, desde que las Monarquías se instauraron en nuestro territorio a través de la figura de don Pelayo, el primer Rey astur sobre cuya identidad existe una gran controversia: que si fue un duque visigodo, que si un noble godo o la que parece más verídica, un simple caudillo local convertido en héroe mitificado tras la batalla de Covadonga…Sea como fuere don Pelayo acaparó un relato épico, según algunos, explotado durante el franquismo, presentándolo como defensor acérrimo de los cristianos y de los asturianos…Y así comenzó todo, con un caudillo elevado a la categoría de Rey, título que adoptaron muchos nobles de entonces en una Península poblada por pequeños reinos independientes que convivieron durante ocho siglos hasta quedar unificados en una sola corona cernida sobre las cabezas de los Reyes Católicos allá por el siglo XV…

A partir de ahí la genealogía se convirtió en un factor categórico, taxativo y concluyente…La sangre circulando a través de generaciones de seres humanos destinados, desde la cuna, a regir los destinos de su pueblo. Así, sin pasar ningún test psicotécnico, ni examen de valoración de aptitudes o capacidades. El heredero no era elegido sino impuesto por riguroso orden de nacimiento. Por eso nos han gobernado a pesar de las enfermedades, por encima de incapacidades de todo tipo, verbigracia Felipe III, un ludópata redomado a quien no le preocupaba gobernar o Carlos II ‘el Hechizado’, el rey hidrocéfalo, epiléptico, débil, impotente, estéril y mil cosas más sobrevenidas por el agotamiento de la práctica matrimonial endogámica… Felipe V, ‘el rey animoso’ o ‘el rey loco’ (tuvo varios sobrenombres) que sufría de una melancolía permanente provocada por el trastorno bipolar que padecía o Fernando VI que sufrió de alzeheimer y mordía a cualquiera que se le acercara e incluso a sí mismo. De Carlos IV se dice que fue robusto de cuerpo pero débil de mente…Y sobre Fernando VII se han dicho muchas cosas, casi ninguna buena: “vendió a sus padres, traicionó a sus hermanos y legó a su hija una ristra de guerras entre españoles…” Un ‘prenda’ vamos. Eso sin mencionar otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis o los problemas derivados del prognatismo propio de los Austria que dificultaba la masticación de los alimentos en detrimento de la salud digestiva…

Las mujeres, la mayoría reinantes -según comprobamos en la segunda acepción de la RAE- al primar en la sucesión la línea masculina sobre la femenina, también padecieron las consecuencias de las políticas endogámicas dispuestas por las familias…Isabel la Católica tuvo problemas gastrointestinales, algo tendrían que ver los disgustos por las infidelidades de su marido y, más tarde, una grave depresión tras la muerte de su hijo Juan. Doña Juana, su hija, se ganó el apodo de ‘loca’ debido a sus celos enfermizos y múltiples depresiones post parto, interpretadas (por intereses políticos nobiliarios) como delirio y locura…Mª Luisa de Saboya, primera esposa de Felipe V, padeció una grave tuberculosis, fuertes cefaleas y pérdida del cabello y Mª Luisa de Orleans, esposa de Luis I, un trastorno limite de la personalidad. Para concluir, la más castiza de todas, la reina Isabel II que fue diagnosticada de una icthiosis (sic), enfermedad conocida como ictiosis nacarada. O sea, piel escamosa. Lo que hoy llamamos psoriasis…

En fin, la naturaleza no perdona excesos vengan de donde vengan y los excesos de todo tipo han sido muy comunes entre los miembros de la realeza, sus cohortes y allegados. Naturalmente todos, como ahora, fueron vox populi aunque tanto los servidores reales, comprometidos a guardar el secreto de profesionalidad, como los hombres de Estado cercanos al Monarca de turno, intentaran tapar las numerosas vergüenzas de sus majestades disimulando, maquillando, engañando, extorsionando e incluso levantando bulos para desviar las miradas hacia otro lado, al menos, durante un tiempo…

Así que los vicios y virtudes, los errores y aciertos, lo mejor y lo peor junto a algún que otro secreto de Estado, sólo han salido a la luz tiempo después de la desaparición de sus protagonistas. Los reyes, contrariamente a lo que muchos puedan creer o crean todavía, no son seres excepcionales, dotados de determinadas capacidades transmitidas vía ADN que les cualifican para ser quienes son y presidir ‘simbólicamente’ países o Estados. Son meras personas ‘al uso’ (evito decir ‘normales’), como cualquiera de nosotros sólo que su status les otorga privilegios y prebendas ligadas históricamente al desempeño simbólico de un rol cuyo entrenamiento comienza desde la cuna, inculcándoles la conciencia de ser quiénes son, lo que representan y lo que puede llegar a ser y a representar… Así, poco a poco, se van adentrando e instalando en el imaginario colectivo hasta ocupar el lugar que les corresponde en el organigrama social de su tiempo…

No nos engañemos. Incluso las más recientes biografías de algunos miembros de la Casa Real, se han publicado previo maquillaje para evitar escandalizar a esa parte de la sociedad que la considera como más allá de este mundo, envuelta en un halo de sacralidad y, por ello, intocable…. Basta echar una mirada a la hemeroteca para comprobar aquellos tiempos en los que aparecía toda la familia real fotografiada en los jardines de Zarzuela, en el palacio de Marivent o en las regatas. Todos tan elegantes, bien avenidos, tan campechanos y ‘normales’ (ruego me perdonen la comparación…). Luego vino la separación de los Duques de Lugo, los escándalos de los Duques de Palma, la cacería de elefantes en medio de la crisis, los amoríos reales, la abdicación, las cuentas de don Juan Carlos que no cuadraban, el exilio a Abu Dabi y nuevamente las cuentas sin cuadrar…Aún son muy pocos los que consideran que la Monarquía es una institución obsoleta y bastantes quienes la miran con buenos ojos, toleran, justifican y hasta perdonan sus múltiples pecados, esos mismos que corren un tupido velo o cierran los ojos ante la falta de pudor y ejemplaridad de sus miembros… ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para conocer la verdad? Mucho intuyo. Puede que yo posiblemente no lo vea…

Y de nuevo suenan los acordes en mi cabeza y tarareo la siguiente estrofa de la canción:

Con dinero y sin dinero
Yo hago siempre lo que quiero
Y mi palabra es la ley
No tengo trono ni reina
Ni nadie que me comprenda
Pero sigo siendo el rey…

Imagen Internet

Gobernar en femenino: una apuesta de Joe Biden…

Ayer Joe Biden, 46 presidente de los EE.UU. juró su cargo siguiendo la tradición: colocando su mano derecha sobre una Biblia católica que compraron sus bisabuelos. Jorge Washington hizo lo propio, aunque tomó prestada una de una logia masónica neoyorquina a diferencia de Lincoln que compró una nueva, hoy conservada en la Biblioteca del Congreso, la misma que utilizaron en su día tanto Obama como Trump…
Despacho Oval (Internet)

Ayer fue un día histórico del que más de uno quiso participar en calidad de telespectador. Primero se vio la despedida de Trump y Melania. Ella, según dicen los expertos, feliz y, quien sabe, si con el divorcio a la vista. Él con poca gana y cara de pocos amigos, anunciando que volverá aunque no sepa cómo ni cuando. Lo cierto es que la ‘era Trump’ concluyó para descanso de unos y enfado de otros. A mi, lo que más me atrae del sistema electoral estadounidense es que, para mal o para bien, los candidatos sólo pueden postularse dos candidaturas. Tiempo más que suficiente porque según el dicho ‘lo mucho cansa y lo poco agrada’

En estos tiempos que corren, la prudencia aconsejaba para la ocasión, una ceremonia breve y sobria, como no podía ser de otra manera, aunque con los símbolos presentes: cientos de banderas ocupando el espacio habitualmente dispuesto para los asistentes. También hubo invitados especiales como Lady Gaga y Jenniffer López, entre otros, que pusieron una nota musical muy del estilo americano una vez que Joe Biden juró su cargo siguiendo la tradición, es decir, apoyando su diestra mano sobre una biblia familiar, legado de sus bisabuelos. Y tras las formalidades y demás protocolos oficiales, marchó con su esposa -ahora ‘primera dama’- a la Casa Blanca. Según cuentan los medios de comunicación el nuevo Presidente se habrría ido a cama después de haber firmado una serie de decretos que devuelven EE.UU a tiempos de Obama…Europa vuelve a tener un ‘amigo’ y está preparada para retomar las relaciones interrumpidas con Trump…

Aunque con algunas reservas, muchos miramos con ciertas expectativas hacia la nueva Presidencia. Los gestos y maneras de Biden representan un gran alivio. Transmiten una serenidad, sosiego y moderación tal vez aumentadas por contraste con su antecesor, cuya pose y actitud prepotente, a mi personalmente, me producía inquietud y rechazo. El tiempo dirá si hemos exagerado. De momento el recién llegado aporta un aire nuevo que va dejando una estela de respeto, educación, tolerancia, reconocimiento…Virtudes que colaboran a serenar los ánimos exasperados de los últimos años. Y así de entrada, mi ‘simpatía hacia Biden va in crescendo cuando observo los nombramientos de su equipo personal que destacan por una fuerte presencia femenina y una gran diversidad, muestra inequívoca de su interés por unir, igualar y reflejar la realidad de un país tan diverso y multicultural como EE.UU.

En el equipo Biden reina la paridad: 15 mujeres y 14 hombres repartidos en los tres órganos de su gabinete: Secretaría de Estado, Inteligencia y Exteriores y la Casa Blanca. Veamos quienes son estas mujeres.

En las Secretarías de Estado: Yanet Yellen, neoyorquina de 75 años. Doctora en Economía por la Universidad de Yale. Pionera con Obama como presidenta de la Reserva Federal, volverá a serlo ahora al frente de la Secretaría del Tesoro. Deb Haaland, de Arizona, 60 años. Miembro de la tribu ‘Pueblo of Laguna’. Haaland es una de las primeras nativas que formaron parte del Congreso y que ahora ocupará la Secretaría de Interior. Khaterine Tai de Connecticut, 50 años. Estudió derecho en Yale y Harvard. Secretaria de Estado que se encargará de negociar los términos comerciales con China y demás países. Cecilia Rouse, California, 58 años. Decana en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton, nueva Presidenta del Consejo de Asesores Económicos. Kathleen Hicks, 50 años. En la actualidad directora del programa de seguridad internacional del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que ocupara la Subsecretaría del Departamento de Defensa. Gina Raimondo, Rhode Island, 49 años. Gobernadora de dicho estado, llevará la Secretaría de Comercio. Marcia Fudge, Ohio, 69 años. Congresista por Ohio desde 2008. Formó parte del Comité de Administración, Agricultura, Educación y Trabajo, Presidenta de Caucus negro del Congreso y alcaldesa de Warrensville Heights, Ohio. Ocupará la Secretaría de Vivienda. Jennifer Granholm, 61 años, Vancouvert (Canadá). Primera mujer gobernadora de Michigan y primera fiscal del mismo estado. Ahora será Secretaria de Energía.

Rochelle Walensky, 52 años, Massachusett. Jefa de Enfermedades Infecciosas del Hospital General de Massachusetts. Docente en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard. Durante la Covid-19 ha realizado investigaciones sobre la distribución de las vacunas en comunidades desamparadas y ahora será Directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Linda Thomas-Greenfield, Luisiana, 69 años. Diplomática que dirigió la Oficina de Asuntos Africanos del Departamento de Estado en 2013 y 2017, nombrada para ser Embajadora ante la ONU.

En Inteligencia y Exteriores, solo una mujer ha sido elegida por Joe Biden: Avril Haines, de 52 años, nacida en Nueva York. Licenciada en Física y graduada en Derecho, lleva más de 15 años trabajando como asesora con Biden y se hará cargo de la Dirección de Inteligencia Nacional.

Finalmente el Presidente también ha elegido una mayoría femenina para su círculo más cercano: el gabinete de la Casa Blanca en el que destaca la que seguramente sera el miembro más cercano al gobierno: la vicepresidenta, Kamala Harris quien, posiblemente, pueda ser la próxima candidata ya que Biden ha manifestado que solo gobernará esta legislatura. Harris, hija de un jaimacano y madre originaria de la India, nació en California hace 56 años. Estudió Derecho en la Universidad de California-Hastings y en 2003 obtuvo la fiscalía del distrito de San Francisco, siendo nombrada más tarde fiscal general del estado de California, convirtiéndose así en la primera mujer negra en ese puesto. Se podría decir que Harris ha roto ‘varios techos de cristal’ con su trayectoria y ha constituido un gran activo electoral para Biden. Neera Tanden, al presente directora del Centro para el Progreso Americano. Con Joe Biden pasará a la historia como la primera mujer de color y la primera persona surasiática-estadounidense en dirigir la Oficina de Administración y Presupuesto. Jen Psaki, 43 años, nacida en Connecticcut. Secretaria de Prensa. Actualmente supervisa el equipo de confirmaciones para la transición de Joe Biden y Kamala Harris. Kate Bedingfield, de Georgia, 42 años. Ha sido portavoz principal y vicepresidenta de comunicaciones corporativas de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos y ahora nombrada para como Directora de Comunicaciones.

De izquierda a derecha: Harris, Yellen, Haaland, Raimondo, Psaki y Thomas-Greenfield…

Finalmente, no podía dejar en el tintero a la esposa, la ‘primera dama’, supuestamente, la persona más cercana a su círculo personal: Jill Tracy Biden, de soltera Jill Tracy Jacobs. Natural de Hammonton, un pueblo situado en el condado de Atlantic en el estado de Nueva Jersey. Jill creció en el seno de una familia trabajadora y fue la mayor de cinco hermanas. Estudió en 1969 en la Upper Moreland High School y posteriormente en la Universidad de Pensilvania, ambas carreras relacionadas con la moda, profesión que apenas ejerció. Tras su graduación comenzó a trabajar como profesora sustituta en Wilmington aunque su trayectoria profesional toma cuerpo más tarde tras un máster de Educación en la Universidad West Chester de Pensilvania al que siguió un posgrado en Inglés en la Universidad de Villanova y un doctorado, realizado a los 56 años, con una tesis dedicada al estudiar estrategias para disminuir el abandono escolar. Actualmente imparte clases de inglés que compaginará con sus deberes como ‘primera dama’.

La apuesta de Biden por un poder en femenino pasará a los anales de la historia junto con el posicionamiento estratégico de Kamala Harris como próxima candidata de los Demócratas. Aún no sabemos qué éxitos distinguirán su legislatura pero, sin lugar a dudas, la feminización de la Casa Blanca constituirá todo un referente y un paso importante en la lucha hacia la igualdad de género…

Nueva entrada en ‘Biografías’: ‘Juana I de Castilla: la reina ¿loca?’

Szent Erzsébet: filántropa, enfermera y santa…

Santa Isabel de Hungría curando a niños tiñosos. Murillo (Imagen de internet)

Parece que alcanzar la santidad era más fácil o al menos más frecuente en el pasado, tal vez porque la religiosidad estaba presente desde el nacimiento a la muerte y la vida cotidiana contemplaba un calendario festivo-religioso lleno de iconos a los que imitar. Los conventos femeninos y masculinos fueron instituciones que dieron cobertura a varones segundones y a muchas mujeres que no tenían cabida en el mercado matrimonial, además de funcionar como refugio y residencia de viudas que se retiraban ‘del siglo’ para vivir una vida tranquila pues muchos contaban con apartamentos de más de una estancia con cocina, en el que alguna que otra dama de la nobleza, en particular, viudas, vivían de sus rentas a buen recaudo, bien atendidas y servidas por varias criadas. Fue la ‘época dorada de la Iglesia’, un tiempo en el que desplegó todo su poder tanto de convicción como de coacción. Nada más convincente para creer que la Inquisición o los castigos físicos a que se veían sometidos los/as ‘herejes…’ Cosas de la historia…

El caso es que durante la Edad Media y Moderna proliferó un arquetipo de ‘mujer santa’ cuya vida, entre lo terrenal y lo celestial, constituyó un modelo a imitar, un cliché insertado en el imaginario femenino de la época. Entre tantas otras mujeres elevadas a la categoría de ‘santas’ hoy conmemora en el calendario cristiano la festividad de Santa Isabel de Hungría, bautizada como Szent Erzsébet, princesa húngara, filántropa y ‘enfermera’ nacida en uno de los castillos de su padre el 7 de julio de 1207 y fallecida el 17 de noviembre de 1231 (hace la friolera de 799 años, casi ocho siglos). Hija del rey Andrés II de Hungría y su esposa Gertrudis de Merania – asesinada en 1213, cuya hermana fue una religiosa que también fue santa, Eduviges de Silesia– Isabel creció en la corte junto a sus tres hermanos rodeada de lujo y abundancia que, sin embargo, no ahogaron su alma compasiva, entregada a los pobres desde niña a quienes donaba muchos de los regalos que recibía de su padre, el cual, dos años después de enviudar, contrajo un segundo matrimonio del que nació una hija, Violante, futura esposa de Jaime I el Conquistador, rey de Aragón.

Tenía Isabel 14 años cuando su padre concertó su desposorio con Louis IV, noble de Thuringia, celebrándose dicha boda en Wartburgo en el año 1221. El matrimonio, según cuentan las leyendas, estuvo lleno de amor correspondido por un esposo que apoyó su actitud bondadosa y llena de generosidad para con los pobres entre quienes repartía dones y dádivas y a los que curaba heridas y enfermedades, conducta que reprobaba su suegra, la duquesa Sofía, quien no veía con buenos ojos la generosidad de Isabel que dejaba en evidencia su egoísmo, razón por la cual aprovechaba cualquier ocasión para desprestigiarla, intentando hacer ver a su hijo que la engañaba y dilapidaba las arcas del tesoro en limosnas. A los 20 años quedó viuda tras morir su marido en La Algaba (Sevilla, España) camino de las Cruzadas. Pocos días después la viuda daba a luz a su hija, la beata Gertrudis de Altenberg que ingresó muy pronto en el convento de las monjas Premonstratenses, donde fue criada como religiosa y murió siendo abadesa en el año 1300. Con su esposo fallecido y su hija en el convento Isabel vivió dedicada a los pobres y necesitados. Mandó construir un hospital para pobres e indigentes junto a su castillo, invirtiendo en su construcción gran parte de sus bienes. Allí se trasladó para vivir dedicada al cuidado de los enfermos.

En aquel tiempo aún vivía San Francisco de Asís del que había oído hablar y, conocidas sus enseñanzas, las fue haciendo suyas poniéndolas en práctica hasta el punto de convertirse en ‘terciaria franciscana’ … Isabel murió en Marburgo tal vez por agotamiento físico o enfermedad a los 24 años. Fue canonizada  por el Papa Gregorio IX en 1235, quien en su discurso la alabó diciendo que había sido “la mujer más grande de la Edad Media alemana”. Su cuerpo descansa sobre un magnífico altar dorado en la Iglesia de Santa Isabel, en Marburgo, iglesia hoy dedicada al culto luterano, aunque conserva espacios reservados a la fe católica. El panteón se puede visitar en la actualidad.

Otras curiosidades: 1.- El nombre de Isabel cobró una gran popularidad, en el caso de España, tras el matrimonio de su hermanastra Violante con el Rey de Aragón. 2.- Después de su muerte, muy pronto pasó a ser santa patrona de la Orden de los Caballeros Teutónicos junto a la Virgen María y San Jorge 3.- La capilla más pequeña del mundo (no llega a dos metros cuadrados) dedicada a esta Santa se encuentra en la provincia de Málaga, concretamente en el Castillo de Colomares, Benalmádena. 4.- Es la patrona de las enfermeras 5.- Se conserva una reliquia de su cráneo en Bogotá, a donde llegó de manos de un arzobispo. 6.- Ha sido representada en arte como una dama noble curando a niños y mendigos 7.- Inspiró una obra de teatro,  “El ejemplo de virtudes y Santa Isabel Reina de Hungría”, cuya autoría se debe a “Una dama sevillana” de la nada más se sabe…