Para que nada siga igual…

vivimos tiempos de cambio. Parece que esta vez la idea puede ser ‘cambiar algo para que todo cambie’, en contra de la célebre y contradictoria expresión gatopardiana: ‘cambiar algo para que todo siga igual…’.
Fotografía: mp_dc

El mundo, la sociedad y nosotros con ella están –estamos- en  cambio permanente. Esta realidad, a pesar y por encima de  las miradas nostálgicas y retroactivas que pretenden imponer soslayadamente una vuelta al pasado, comienza a protagonizar determinadas modificaciones orquestadas desde las altas esferas de Europa, con el fin de impulsar nuevas leyes y normativas acordes con las mentalidades y estilos de vida propios de nuestra sociedad actual. Para empezar tenemos la certeza de vivir en un planeta que sufre continuas agresiones, que padece escasez de recursos, que urge descubrir nuevas fuentes de energía libres de contaminación…Se persigue un cierto equilibrio. Una relación más amable con el entorno que nos rodea incorporando a nuestra cotidianeidad nuevas maneras de interactuar con la naturaleza aceptando que, aunque seamos la única especie que posee conciencia, el resto de seres vivos son ‘sintientes’ tanto en cuanto no son objetos o cosas, condición que hasta ahora se les reconocía. (Una idea que subyace desde hace siglos en el pensamiento budista, respetuoso con el reino animal y con la naturaleza en general). Por eso, aquí en España, recientemente el Senado acordó poner en marcha una nueva Ley de Protección Animal mediante la cual  nuestras mascotas pierden la consideración de ‘bienes muebles’ para ser elevadas a la categoría a la que pertenecen: ‘seres sintientes’, dotados de sensibilidad, que merecen un trato digno y responsable. Hay consenso para reformar el Código Civil a fin de condenar el maltrato y el abandono. Por una vez la iniciativa saldrá adelante sin peleas ni confrontación entre los diferentes partidos…

Si la intención fuera introducir una cierta perspectiva humanista como enfoque de vida, el resultado sería una sociedad más ecuánime, equitativa y justa. Tal vez demasiado generoso para ser verdad…

También desde Europa y, en su caso, desde España, se lanza un llamamiento a la reflexión por boca de sus gobernantes. Resulta que los españoles tiramos a la basura 7.7 toneladas de comida, una media de 31 kilos de alimentos por persona, lo que sucede al tiempo que las colas del hambre se alargan más y más cada día. Desmesura, derroche, desconsideración… De ahí que el gobierno haya presentado un anteproyecto de ley que trae a la palestra este debate poniendo estos datos sobre la mesa para nuestra vergüenza, a fin de concienciar a la ciudadanía subrayando que reducir el “desperdicio alimentario” debe ser un “objetivo ético para el conjunto de la sociedad”.

Pronto se generalizará la costumbre de llevarse el correspondiente tupper con la comida pagada y no consumida de bares y restaurantes, costumbre que en algunos lugares ya se practica con total naturalidad…

De fondo, algunos sectores sociales liderados por la derecha, desde el centro a su extremo, hurgan en el pasado para rescatar viejas hazañas y despertar viejas glorias que insertan en sus idearios. Y buceando en la historia parece que desean apoderarse del día de la Hispanidad, del hito del descubrimiento del Nuevo Mundo, lanzando miradas obsoletas y anacrónicas a la par que algunos profanos osan verter nuevas teorías de ‘liberación’ que exaltan la figura de los conquistadores a quienes los herederos de los conquistados deberían estar agradecidos -aún- por el legado recibido: la civilización, la cultura, la lengua, la religión…¿Gratitud? ¿Respeto?

El caso es que hablar de colonización parece que se pone de moda. El término que, dicho sea de paso, no recoge el Diccionario de Autoridades (1726-1739), el primer Diccionario de la Lengua Castellana- desde sus orígenes ha sido utilizado para describir determinados procesos históricos que hacen referencia  a la ‘ocupación de un territorio’ por parte de un Estado para su explotación  y dominio político, económico y administrativo. La RAE ha sido poco generosa con este vocablo aportando una visión demasiado explícita y reduccionista a una palabra un tanto versátil, diría yo, cuyo significado se ha ido adaptando en la medida que se ha extrapolado a otras disciplinas colindantes a la historia, a la sociología y a otras que comparten el marco de las Ciencias Sociales. Así, por ejemplo, la ‘biogeografía’ del siglo XIX extendió su uso para describir la relación de los seres vivos  con su ambiente. El feminismo por su parte adoptó dicho término para defender el cuerpo femenino, tan frecuentemente usado con fines colonizadores por quienes pretenden apropiarse de su uso y disfrute convirtiéndolo en una propiedad o pertenencia. Una mirada condicionada por la visión que del cuerpo de la mujer han tenido los hombres a lo largo de la historia.

Y del cuerpo a la mente, porque también se puede colonizar la mente, soslayar el ejercicio del pensamiento crítico y educar para ‘no pensar’ aprendiendo, en cambio, a hacer cesión en favor de instituciones, partidos o personas para que lo hagan en su lugar. En este caso se trataría de una forma de colonización violenta al tiempo que atractiva para quienes lo pretenden. La historia cuenta con algunos ejemplos (del pasado y del presente) de líderes carismáticos que rigieron los destinos de naciones enteras con millones de seguidores en su haber…  “Colonizar la mente se presenta como una práctica atractiva para ejercer desde el descuido ajeno un poder devastador y alienante mediante el debilitamiento generado por la sumisión de individuos, comunidades y grupos que carecen de recursos psico-emocionales para pensar con autonomía”. El colonizador puede aparecer como un seductor de multitudes que cautiva las mentes ingenuas y las inmoviliza con promesas y palabras provocando en ellos la adhesión incondicional y el sometimiento del pensar y el sentir…

Ahí lo dejo…

El psiquiatra Hugo Bleismar, fallecido recientemente en plena pandemia, desarrolló su teoría sobre el ‘colonialismo emocional’, proceso que describe como una forma de abuso mediante el sometimiento de una persona a otra, sometimiento que se produce mediante la puesta en marcha de una dinámica intersubjetiva por la cual el otro ‘es colonizado’ pasando a sentir, a pensar de igual forma que el sujeto ‘colonizador’.

Finalmente y, descendiendo al plano de lo individual, también existen otros colonialismos más sutiles (en el contexto de las relaciones amorosas), a veces, imperceptibles y es posible que algunas personas hayan intentado ‘colonizar’ a otra alguna vez, aunque haya sido inconscientemente y con casi total seguridad a resultas de haber sido educados en una cultura religiosa que profesa la idea de pertenencia, de posesión,  de sometimiento consentido como símbolo de entrega incondicional y exclusiva. Y también podría ser que otros nos hayan querido colonizar mediante coacción, condicionamientos varios o chantaje emocional… Afortunadamente a veces el tiempo y la madurez se encargan de desmontar estos procesos desvelando las auténticas cualidades del amor sano, el de verdad, el bueno que no esclaviza, ni reprime sino que libera…

En definitiva el uso de la palabra ‘colonizar’ puede extenderse a otros espacios o territorios, por mucho que algunos políticos se empeñen  en  reducir su uso a fin de reivindicar e integrar en sus discursos todo lo que tenga que ver con el colonialismo y el imperialismo español en América y, de paso, aprovechar para excederse en la importancia del castellano -para cuya defensa han creado en Madrid una ‘oficina’- obviando señalar –tal y como hizo en recientes declaraciones el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero- que en el marco de la comunidad hispano parlante España no encabeza la lista de países con mayor número de habitantes de habla hispana sino México con 123 millones, seguido de Colombia con 49 … Si hay que reivindicar se reivindica pero con justicia y respeto: que el castellano cuente con una comunidad tan numerosa como diversa, debería formar parte del tan proclamado ‘orgullo nacional’.

Lo que no se dice, también existe…

Tantas proclamas de las ‘derechas’ sobre el Descubrimiento están levantando ampollas a ambos lados del Atlántico… Las opiniones de ‘aquí’ parecen haber tenido eco ‘allá’ y en las dos orillas se cuestiona la figura de Colón, ensalzada por unos y denigrada por otros… Los de aquí pretenden realzar su papel como liberador de aquellos indígenas a los que definen como asalvajados y caníbales…Los de allí exigen una reparación por el genocidio y aniquilación de los pueblos precolombinos: aztecas, mayas, incas…Cuyas gentes fueron obligados a renegar de su propia cultura en favor de la que les impusieron los conquistadores en nombre de Dios y de Castilla…Tomar la parte por el todo sesga el verdadero relato y no es objetivo…

La gran hazaña del Descubrimiento solo puede ser valorada desde el contexto de su tiempo. Toca a los historiadores hacer pedagogía mostrando los hechos con objetividad, con respeto, libres de juicios o posicionamiento ideológico. El pasado siempre está sujeto a revisión, no pertenece a nadie y es patrimonio de todos. Sería más acertado ocuparse del presente y mirar atrás solo para comprender y aprender…

Personal y transferible…(2)

LA BELLEZA DE LAS HERIDAS, DE LAS GRIETAS, COMO METÁFORA DEL VALOR DE LA HUELLA QUE DEJA EL PASO DEL TIEMPO, COMO ESENCIA DE LA VIDA MISMA…(CELINE SANTINI:KINTSUGI.EL ARTE DE LA RESILIENCIA).
Fotografía: mp_dc

En una entrada reciente hacía referencia a la ‘sociedad líquida’, término acuñado por Bauman que acude a la metáfora del fluido para explicar la concepción de la vida actual en continuo cambio, obligando a los individuos a adaptarse permanentemente. De ahí el símil con lo que sucede cuando vertemos líquido en un recipiente o lo transferimos de uno a otro… Sea como fuere, todo acontece con tanta rapidez que da la sensación que casi todo es sustituible, reemplazable u obligatoriamente caduco…

Aspiramos a la perfección. Defendemos la filosofía del éxito, cuanto más rápido mejor, al tiempo que intentamos ocultar nuestra fragilidad bajo una máscara que protege -o al menos disfraza- los defectos y fracasos para acabar mostrando una realidad que muchas veces no es tal. Algunos se parapetan tras proyectos a priori ilusionantes aunque en realidad no lo sean tanto, pero que vistos desde fuera, resultan suficientemente convincentes. Tanta fugacidad impide focalizar la atención sobre la certeza lo que se posee para centrarla en lo que –supuesta o erróneamente- consideramos que nos falta…

En semejante tesitura todos, unos más que otros, vivimos atrapados en el consumismo, el derroche y, ahora también, en una derivada de éste: el reciclaje. A veces me pregunto si bajo el envoltorio de ‘cuidar el planeta’ en realidad  alimentamos nuevas industrias que amasan su fortuna con la materia prima gratuita que la buena voluntad de muchos les suministra…No quiero ser mal pensada y quiero ver la cara positiva tanto en cuanto algo que parece no servir para nada se transforma en algo nuevamente útil que tiene otra oportunidad de servir gracias a un proceso de renovación…Miles de botellas de agua transformadas en una mochila o en la tapicería de un AUDI… Una prenda de vestir confeccionada con restos de otras, al más puro estilo upcyling… Chanclas que tuvieron una vida anterior rodando como neumáticos quien sabe si de un hermoso Ferrari…O bisutería engarzada con trozos de botellas de licores que lucieron en los bellos estantes de un famoso pub… Visto así la técnica del reciclaje resulta tan atractiva como emocionante. Aunque no seamos conscientes es posible que vivamos rodeados de objetos con historia, con un pasado, reencarnados y dispuestos para una misión diferente –quien sabe si mejor- a la que tuvieron…

Esto me lleva a pensar en el valor de las segundas oportunidades, en las segundas partes de las que se dice ‘nunca son buenas’, en las segundas veces en las que intentas no meter la pata como en la primera…Sí. Me hace considerar, por inquietante que parezca, lo positivo que resultaría que pudiera ser en otro momento u otra vida lo que no puede ser ahora, ni ha podido ser en esta existencia presente… Una idea sin visos de melancolía o tristeza que simplemente me devuelve a la realidad del aquí y el ahora sin nostalgia.

Vivimos bajo la atracción de lo efímero, bajo dominio de lo breve, bajo la tiranía de lo pasajero y la inmediatez de lo momentáneo en contraposición a lo duradero y estable. La filosofía del  carpe diem eclipsó el culto a los recuerdos. El pasado no existe, el futuro tampoco… Y si una mañana cualquiera alguien se  levanta con el pie cruzado, se sirve un café al tiempo que, tras un movimiento torpe o no calculado tira al suelo la taza, automáticamente se dirigirá resignada a recoger y tirar los pedazos a la basura, sin detenerse un segundo a pensar si merece la pena unirlos para rescatarla…En general se tiende a pensar que no merece la pena, aunque el objeto roto posea una historia, una anécdota, esté ligado a momentos especiales o sea un regalo de alguien importante para nosotros…

Y al hilo de estas reflexiones (ahora es cuando mi amiga M. piensa que ya empiezo a ‘hilar…’) me viene a la cabeza una técnica artesanal milenaria originaria de Japón: el kintsugi. Dicha técnica se remonta a tiempo del shogún Ashikaga Yoshimasa (1435-1490), bajo cuyo mandato se desarrolló la cultura Higashiyama, la práctica de la ceremonia del té, del ikebana (arreglo floral), el nōh (representaciones que combinan el drama y la danza) y la pintura con tinta china (tinta que se usó en la escritura china y coreana y, en Japón, en pinturas monocromáticas). Durante este período la cultura estuvo influenciada por el budismo zen, el nacimiento de la estética japonesa como el wabi-sabi (basada en la belleza de la imperfección) y la armonización de las culturas de la Corte Imperial y los samurái.

Pues bien, en el transcurso de una ceremonia de té ante Ashikaga Yoshimasa un cuenco cayó al suelo y se hizo pedazos. El  shogún que le tenía fuerte apego ordenó que la reparasen enviándola para ello a China donde se limitaron a realizar una chapuza uniendo los trozos con unas grapas…No contento con los resultados la entregó a unos artesanos japoneses que le dieron una solución tan atractiva como duradera: unieron cada pedazo utilizando como argamasa barniz espolvoreado con oro. El trabajo resultó espectacular al permitir  recuperar su forma primitiva dotándolo a la par de una belleza extraordinaria procedente de las cicatrices doradas  que el objeto mostraba sin ningún complejo. En lugar de intentar disimular la imperfección los artesanos la transformaron en pura y simple belleza… El método tradicional del kintsugi —también denominado “carpintería de oro”— ha conseguido que algunos objetos hayan llegado a ser más preciados que antes de romperse… El paso del tiempo desgasta objetos que rescatados por medio  del kintsugi se revalorizan y ganan belleza y perfección…

Esta puede ser una hermosa alegoría que ha quedado ligada a una nueva filosofía de vida para practicar en una sociedad que aspira a la perfección y tiende a rechazar o señalar con el dedo lo defectuoso o imperfecto…Todos conocemos el fracaso, el desengaño, la pérdida. Todos nos hemos sentido rotos alguna vez aunque desgraciadamente nos enseñaron a ocultar las heridas, a mantener la compostura, a contener para disimular nuestra fragilidad y fingir fortaleza. Quien más quien menos ha padecido su propio desastre emocional o físico, ha caminado por el borde del abismo y ha cavado su propio pozo para meterse dentro hasta desembocar en un punto de no retorno. Un punto de inflexión, la ‘crisis’ que decían los griegos…

No hay resurgir sin paciencia…

El kintsugi encaja como un guante en nuestra sociedad actual, porque tiene mucho que ver con la superación, con la resiliencia frente a la adversidad. Hemos descubierto la necesidad de reutilizar, de reciclar, el gusto por la artesanía o el bricolaje dejando sitio a la creatividad que nos permite dejar nuestra huella personal en lo que hacemos y también brindar una segunda oportunidad o simplemente reparar lo roto antes de apartarlo por inútil o imposible…

“Hay que dejarse llevar por todo, entregarse a todo, pero al mismo tiempo conservar la calma y tener paciencia. Solo hay una forma de superación que empieza con superarse a sí mismo”. Esta es la receta para la vida que el escritor Fran Kafka nos ofrece en su obra El proceso… Tan sencilla como difícil: “Tenemos que absorberlo todo pacientemente en nuestro interior y crecer”….

Que así sea…

Transiciones: Entre lo individual y lo colectivo…

«Viajamos con las nubes que se disgregan y oscurecen, cambiamos con ellas sin darnos cuenta, a tenor de su frágil dibujo condenado a la agonía antes de que nadie lo haya entendido. En las nubes, y nunca en los papeles, está el jeroglífico verdadero» (Carmen Martín Gaite)
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La cita textual del encabezado corresponde a la novela Nubosidad variable (otra de mis favoritas) de Carmen Martín Gaite. La autora narra con la exquisitez que le caracteriza, la historia de un reencuentro y la reconstrucción de una relación interrumpida. Un relato que parte de las propias protagonistas cuyas vidas transcurren bajo ‘nubosidad variable’, un símil de la vida de verdad, de las transiciones a las que nos somete el tiempo que acontece, casi siempre, en claro escuro, entre luces y sombras…

«El alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura» (CMG)

También el escritor colombiano García Márquez escribió sobre las transiciones en la vida. Imaginada o inventada, entre la realidad y la ficción el escritor afirma: “deja que el tiempo pase, y ya veremos lo que trae”. Y eso que el famoso autor no conoció la pandemia. Me pregunto qué hubiera escrito de haber vivido la experiencia del confinamiento, de las muertes, de las soledades obligadas en un tiempo en que cada uno creó su propio Macondo y cada cual vivió su ficción filosofando al calor de los familiares y amigos o etiquetando recuerdos para no olvidar al más puro estilo Aureliano Buendía….

Transitamos y mientras lo hacemos se suceden las danas, las inundaciones, las explosiones volcánicas y lo que sea que tenga que suceder en este planeta que se queja, se revela, ruge y agita tal vez cansado del mal trato recibido por parte de quienes lo habitamos…Como las plagas de Egipto la tierra nos somete, literalmente, nos reduce, nos subyuga, nos domina y nos saquea hasta dejarnos sin nada…Entonces, solo entonces, escuchamos nuestros propios lamentos. Los seres humanos necesitamos perder para comprender el valor de lo que ya perdimos…

Y así aprendemos…

Personalmente también siento y protagonizo mis propias transiciones y pérdidas. Experimento una cierta rebeldía -más bien resistencia- que sé, estoy segura, no será más que un paso en el camino hacia la serenidad, la tranquilidad, la calma, sentimientos que me proporcionarán eso que tanto se parece a lo que algunas personas identifican con la ‘felicidad’…

Pero la vida continúa en todos los órdenes, no solo en lo individual sino en lo colectivo. Esta semana se inició el curso político y se celebró la primera sesión de control del Gobierno. El día anterior la Presidenta dirigió a ‘sus señorías’ un discurso inaugural que sonó a una solemne declaración de intenciones. Batet mostró su disconformidad respecto al mal uso del lenguaje instalado en la Cámara desde comienzos de la legislatura. Incidió y se lamentó de la escasa altura de la dialéctica parlamentaria, venida a menos, pues discurre entre los insultos personales y las palabras gruesas que, lejos que endurecer la oratoria la ensucia y contamina y, en consecuencia, ofrece una imagen sesgada, viciada de la actividad política y de quienes desempañan el noble oficio de representar a los ciudadanos de los que,  por cierto, perciben jugosos emolumentos… Recalcó también su temor ante la pésima imagen que proyecta la clase política y el peligro que comporta porque puede constituir un repulsivo para los jóvenes además de proporcionar una idea de agresividad o violencia verbal que podría extrapolarse a la calle con las consecuencias que esto conlleva… Los políticos constituyen un espejo en el que la sociedad se mira. Cumple, por tanto, una función didáctica y pedagógica actualmente desvirtuada…

Sinceramente no confío en que rectifiquen porque quienes utilizan esta verborrea muchas veces anacrónica y casi siempre de mal gusto, han convertido el insulto en una forma de hacer política, una seña de identidad, una estrategia que, según parece, les da buenos resultados y por eso les conviene, porque les resulta rentable…De ser así ¿para qué cambiar?

A este respecto percibo a mi alrededor un gran desencanto. Unos porque se sienten huérfanos políticos que no encuentran un líder al que entregar su voto. Carecen (mos) de un guía, un gurú político que muestre cierto carisma o visos de mínima credibilidad. Otros ya perdieron la fe y han renunciado a rescatarla. Ya no están abiertos a ninguna opción. Ya no les importa: gobierne quien gobierne todos son iguales…Finalmente, unos pocos, los más mayores, supervivientes de la postguerra, observan con recelo el clima de crispación, de violencia y resucitan en su memoria el ambiente vivido en España antes de la guerra…Ya no temen por ellos. Temen por sus nietos y biznietos…

Por otro lado hay quienes simplemente consideran su propia teoría de la conspiración que puede tener varias versiones, verbigracia la de un técnico de una compañía telefónica que vino a casa hace unas semanas. Un chico de treinta y pocos años (cálculo que hago por los ojos porque como llevaba mascarilla no le vi la cara). Me dio explicaciones sobre posibles causas de la avería y, no sé cómo, la conversación derivó por otros derroteros y ante su desparpajo le comenté que tenía dotes para la política. Y él, sin cortarse un pelo, me replicó que no le interesaba y me explicó su teoría de la conspiración: Todos están de acuerdo, dijo. Hacen el paripé, discuten, se insultan. Montan el teatrillo pero ellos saben que hoy por ti y mañana por mí. Luego salen se toman una copa y se reparten beneficios de todo tipo: dinero, influencias, favores…La verdad, no me pareció tan descabellado…

En un reciente artículo en El País, Julio Llamazares compara el parlamento con una representación teatral. Exactamente lo asemeja a una tragedia griega, Antígona concretamente, aunque la sangre no llegue al río. Y en su disertación menciona a los dos hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices en combate ante las murallas de Tebas al comienzo de la obra (Pongo en antecedentes para refrescar la memoria que la trama de esta obra de Sófocles constituye una contraposición entre el orden cívico y el orden divino, dato importante para comprender la comparación). Llamazares señala la sobreactuación del líder de la oposición, en su opinión, más propio de un personaje de ópera que de un político joven actual… Mientras que al representante ultraderechista le recuerda a un personaje mitológico tanto por la actitud como por el discurso: “la ira de los dioses, la traición, la patria sin honor, la sangre derramada inútilmente, la vergüenza…”En resumen el político viene a decir que los españoles estamos hartos de escuchar, que lo que de verdad esperamos y queremos es que se ocupen de los asuntos cotidianos: del paro, los salarios, las pensiones, la sanidad, las infraestructuras en general…Preocupaciones idénticas a las del resto de ciudadanos europeos…

Por otro lado, los ‘populares’ se reúnen para celebrar su Convención. La convocatoria ha dejado perlas para todos los gustos. Perlas pronunciadas por los más grandes, lo ‘ex presidentes’ que ahora permaneces en el Olimpo de los dioses y sólo bajan a la tierra de vez en cuando…También han invitado a grandes personalidades de la cultura para que apostillen sus consignas y, de paso, decirnos al restos de pobres mortales que ‘no sabemos votar’. De haber sido así la Moncloa tendría otro inquilino… Y mientras esto sucede, la impertérrita Presidenta hace su gira por las Américas (pura coincidencia, claro), periplo que aprovecha para dar unas clases de Historia en defensa del legado Español en aquellas tierras a la par que refuta las nuevas teorías indigenistas. La cosa no queda ahí porque la Presidentísima, en una de sus múltiples intervenciones en suelo ‘neoyorquino’, legó a la posteridad esta frase lapidaría: “El indigenismo es el nuevo comunismo…” Ahí queda eso…Y ahora que se las arreglen los de la Convención…

Pero todo esto carece de importancia… Porque lo que esta semana (para mí) puso el dedo en la llaga fueron otros dos asuntos. El primero una carta dirigida a la Directora del periódico El País, escrita por Lara Moreno, bajo el título Nuestra roñosa libertad. La carta constituye un relato en primera persona en el que la autora y protagonista narra las vivencias de un aborto voluntario sucedido hace más o menos un año. El escrito sale a la luz tras las declaraciones realizadas por Marta Vigara a la Cadena Ser denunciando maltrato institucional, violencia obstétrica y la vulneración de la ley del aborto aprobada hace once años… Eso sí que debería preocupar. El segundo asunto es el caso Javier, enfermo de ELA de 58 años, preparado para morir dignamente cuya eutanasia se mantiene en standby en Madrid porque aún no se creó la Comisión de Garantías que establece la Ley, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta el espíritu que subyace en la comunidad médica madrileña encarnada en  el actual presidente del Ilustre Colegio de Médicos de la capital: el ultracatólico y ultraderechista Manuel Martínez-Sellés…Que no digo que dependa de él directamente pero para muestra un botón. Porque el ilustre presidente, por supuesto contrario al aborto y a la eutanasia (y a la Ley LGTBIfobia), se refiere a estas políticas afirmando que “Estamos fomentando una cultura de la muerte”.

A mi me parece que crear y regular amplios marcos de libertades no deja fuera a nadie y contempla a todos y todas sin obviar ninguna condición…Y esta conquista no admite rebaja alguna…Y para todo lo demás…ya saben la respuesta…

Reflexionar es de sabias…

«Hay seis mitos sobre la vejez: 1. Que es una enfermedad, un desastre. 2. Que no somos conscientes. 3. Que somos asexuales. 4. Que somos inútiles. 5. Que no tenemos poder. 6. Que todos somos iguales. «(Maggie Kuhn)
Portada “Tan frescas…” de Ana Freixas

Cuando mi hijo me hizo ‘abuela’, mi hija me regaló un cuento: Abuelas de la A a la Z. El caso es que este es un libro-cuento para saborear en complicidad y en familia…El libro describe los distintos ‘estereotipos’ de abuelas: desde las ‘cocinillas’ o ‘arreglalotodo’ a las ‘modernas’ o ‘coleccionistas’ pasando por las ‘brujas’, ‘reinas’ y ‘melancólicas…’ Según parece mi perfil encaja en el de ‘abuela que nunca abandona un sueño’: “Si quieres, puedes…En el caso de las abuelas que nunca abandonan un sueño, esta no es una frase más, sino una manera de entender la vida. Si a esto sumamos que el paso del tiempo no les preocupa, porque saben que, bien empleado, el tiempo da para hacer lo que una se proponga, y que le fascinan los retos, nos encontramos frente a un tipo de abuela que no se detiene ante nada […] Son de la opinión de que todo lo que quieras, si de verdad de la buena lo quieres, es posible, solo tienes que empeñarte […] Son expertas en levantarse después de una caída […] Y al contrario que las abuelas Tiquismiquis, creen fervientemente que es mejor arrepentirse de algo que se ha hecho que de algo que nunca te atreviste a hacer…” (p. 54). No fue fácil la verdad y exigió mucho diálogo y varios días de paciente lectura hasta que llegamos a un consenso coral en que intervino alguien más además de mi nieto (mi hija). Ser abuela me hizo, sin duda, mejor persona…

Aunque la vejez es otra cosa…

No sé muy bien a qué edad una empieza a sentirse, considerarse o definirse como ‘vieja’, ‘anciana’, ‘mayor’, o si esa consideración más que de una misma llega desde fuera, de quienes nos rodean. A veces de los más cercanos, de los hijos, que comienzan a tratarnos con una repentina indulgencia, se vuelven protectores e incluso pretenden (con buenas intenciones) ejercer cierta ‘tutela’ sobre nosotras, sus madres… Tengo amigas de mi edad a las que veo debatirse y hasta revelarse contra este trato con visos paternalistas porque, en su opinión, es temprano e innecesario… Hacerse mayor no implica (en todos los casos) una disminución de la capacidad de decidir, ni de discernir lo que es mejor para una misma, ni merma el libre albedrío para hacer lo que corresponda si, además, todo ello viene avalado por una buena dosis de sentido común… Porque es una realidad que, llegado el momento, se desencadenará un proceso de ‘autopercepción’ por el cual comenzamos a tomar conciencia del momento que vivimos y de los cambios que se avecinan… Un proceso que se realiza en el marco de la construcción de nuestra subjetividad y de una nueva identidad del ‘yo’…

Comenzamos a cambiar, cierto, pero nos sentimos las mismas…Al menos en nuestro interior. Allí donde el reloj parece haberse detenido para continuar siendo las mujeres que fuimos, las que siempre seremos en esencia (al menos mientras estemos cuerdas). Por eso quienes nos quieren o nos aman, nos ven siempre atractivas, guapas, atemporales a pesar de las arrugas o las canas, porque el amor que nos profesan les otorga la capacidad de percibir y adivinar nuestra ‘esencia…’. Puede que por eso me chirríe tanto que alguien, que no es su nieto, se dirija a una señora mayor con el genérico ‘abuela (cosa que hasta ahora me produce fastidio ajeno, porque a mí no me ha sucedido aún). Yo siempre seré la abuela de mi nieto así como también únicamente madre de mis hijos, hermana de mis hermanos, tía de mis sobrinos o amiga de mis amigos y en su caso, pareja, esposa o amante según corresponda…Más allá de los treinta y pico sinónimos con los que cuenta el castellano para referirse a los más mayores, lo que demuestra la riqueza de nuestra lengua, mi declarada y reconocida pasión por el mundo de las palabras se vuelve antipatía y aversión cuando alguien echa mano de ‘palabras pastel’ y de los diminutivos, tan empalagosos como ridículos, con frecuencia utilizados para dirigirse a las personas mayores… El momento de mayor dignidad y sabiduría elevado al mayor grado de estupidez, de sensiblería y finalmente envuelto en una pátina de ñoñería vergonzante…

La historia esta poblada de ejemplos que revelan e ilustran el peso que han representado los mayores en las diversas culturas orientales y occidentales. Para empezar, cuando ni siquiera se conocía la escritura, eran los ancianos los encargados de preservar las tradiciones y conocimientos gracias a la transmisión oral. Los mayores conformaban la ‘memoria’ de la tribu. Nuestros ancestros no consideraban a los mayores una carga, por el contrario los valoraban, porque ellos eran los depositarios y garantes de la memoria colectiva…Más adelante Aristóteles se posicionó a este respecto separando a los guerreros de los que gobiernan y conforman el Estado. O sea, los ancianos. En la antigua Roma el Senatus Populus Que Romanus (SPQR) vino a simbolizar el poder de los ancianos del Senado y del pueblo.

Y qué decir de las culturas orientales sino que la figura del anciano ha sido (y es) respetada, admirada y elevada la categoría de pilar fundamental de la sociedad…Según parece China es uno de los países más respetuosos con la vejez. Un valor que hunde sus raíces en el pensamiento difundido por Confucio: “si uno no demuestra respeto hacia los ancianos ¿en qué se diferencia de los animales?”.

Ha sido la historia de las mujeres la que ha reivindicado el papel de las ancianas en el ámbito cotidiano. Fueron las abuelas quienes transmitían a las hijas y nietas los ‘saberes’, ese conjunto de conocimientos fruto de la experiencia femenina que constituyen el soporte fundamental para la vida de las personas y para la vida social. Los saberes han discurrido en paralelo a los conocimientos científicos -reservado a los varones pero vetados a las féminas- y conforman un bagaje que ha circulado a través de la historia de generación en generación. En este marco las mujeres mayores, las ancianas, las abuelas, han sido guardianas y transmisoras…

Pero vivimos en el siglo XXI y aunque sigamos transmitiendo ‘saberes’ hemos conquistado el acceso al conocimiento científico y roto algún que otro techo de cristal. Ya no somos las ‘convidadas de piedra’ en el gran teatro de la historia. Las mujeres de mi generación con las me relaciono, casadas, separadas o solteras, en particular quienes vivimos solas, nos preguntamos con cierta incertidumbre qué será de nosotras, acostumbradas a gestionar nuestras vidas, a resolver, a asumir responsabilidades, a decidir…Somos mayores pero libres, independientes y autosuficientes -por ahora- y no encajamos en el cliché de vejez tal y como pervive en el imaginario social colectivo…Nos negamos a reconocernos en una vejez sin sexo y sin pasión (como la de nuestras abuelas) solo porque ya no menstruamos y reclamamos una vejez respetable y digna que nos represente a todas, en la que tengan cabida emociones como el amor, el deseo, la curiosidad -como afirmó Saramago- y la capacidad de asombro, sin que nadie se escandalice por ello…

Por eso algunas mujeres consideramos que la visión, el concepto sobre lo qué es y lo que no es la vejez, necesita una revisión y una perspectiva de género que vierta una mirada más amable, realista, justa e igualitaria. Sin juzgar pero sin condicionar, rebajando el grado de permisividad y benevolencia que separa y distingue nuestra vejez de la de los hombres… Una mirada multidisciplinar para crear nuevos paradigmas acordes con las nuevas generaciones abocadas a la vejez en este siglo. Necesitamos un nuevo modelo que establezca la dignidad y la diversidad como ejes prioritarios que nos represente tal y como actualmente somos: mujeres preparadas, dispuestas a asumir nuestro cuerpo sin dramatismo (a pesar del ‘culto al físico’, de los cánones…), a interpretar las señales del paso del tiempo con cierta gratitud, sin nostalgias…

Las arrugas que nos recorren como ríos y afluentes de sabiduría constituyen el mapa de nuestra trayectoria vital. Representan nuestro itinerario personal. Reflejan las parada en estaciones de trenes y las estancias más o menos prolongadas en los diversos puertos…

Cuando Adolfo Domínguez promocionó el conocido eslogan la ‘arruga es bella’ se refería a la ropa, sí, pero tanto en cuanto para el diseñador el vestido que nos cubre actúa como una segunda piel… Magnífica metáfora…

Y finalmente, creo que también es necesario naturalizar la muerte, incorporarla al ámbito de lo cotidiano, sobre todo en estos tiempos en los que sentimos vulnerables, frágiles y caducos… No somos eternos, ni falta que nos hace… Pero acercarnos a la realidad de la muerte ayudaría a considerar la vida como un valor en alza. Mirarla cara a cara, atreverse a nombrar los miedos, aprender que vivir y morir son las dos caras de una misma moneda: la vida…

Reflexionar es de sabias…

Todas estas reflexiones me surgen a la luz de una larga y animada charla al compás de los recuerdos. Filosofando. Intentando arreglar el mundo y la vida de algunas de las personas que lo habitan…Un diálogo en el que intercambio perspectivas, descubro nuevas sinergias, acuerdo puntos de encuentro y, como disfrutona que soy, disfruto y me regodeo con la buena compañía y de las cosas sencillas de la vida… Tal como sucedió un domingo cualquiera de cielo azul, de calor, de sudor, de aromas a sal y al mar de mi tierra, en este rinconcito al sur del sur donde vivo…

Y de todo esto y de mucho más va el nuevo libro de Ana Freixas que acaba de salir al mercado: Yo, vieja. Profesora de Universidad, escritora, feminista. Ana Freixas es una reconocida autoridad en el análisis y estudio sobre el envejecimiento femenino, tema en que viene profundizando desde que defendiera su tesis doctoral en psicología que versó en torno a ‘la autopercepción del proceso de envejecimiento de las mujeres’. Aunque formada en la Universidad de Barcelona, alma mater, en el año 1981 ingresó como docente e investigadora en la Universidad de Córdoba, ciudad donde se estableció y vive actualmente. Sus vínculos con Andalucía son, por tanto, añejos y sólidos.

Su línea de investigación ha viajado a través de los tiempos en torno al estudio de la realidad de la vejez y sus múltiples derivadas en el marco de la coeducación y del feminismo además de ejercer la docencia en psicología desde una perspectiva de género. Su pensamiento a este respecto queda reflejado en todas sus obras en las que el binomio mujeres-vejez es el eje principal, la columna vertebral en torno a la cual giran sus análisis y propuestas.

Yo, vieja, contiene “un conjunto de propuestas de resistencia pensadas para la nueva generación de viejas que van estrenando libertades, para las que mantienen su dignidad, para las ancianas que mientras se desplazan por el calendario son capaces de escudriñar la vida y las relaciones cotidianas con perseverancia y agudeza […] y también hacer visibles determinadas formas de situarnos en el mundo que consolidan los estereotipos que la sociedad tiene sobre las veteranas. Es un canto a la libertad y el desparpajo; a la vejez confortable y afirmativa. Con la pretensión de que entre todas consigamos vivir una edad mayor elegante, relajada, firme”.

Personal y ‘transferible…’ (1)

La palabra ‘pensar’ implica la acción de analizar con nuestra razón las ideas y comportamientos para luego adoptar decisiones o resoluciones…o no…
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De vez en cuando a una le gusta compartir lo que piensa. Expresarse. Contar. Como dice Pablo, mi nieto, ‘narrar’… Porque narrar es lo que hacía mientras el avión se desplazaba despacio buscando la pista de despegue. Su mano estrechaba la mía con fuerza porque, aunque lo disimulara, tenía miedo. Por eso le ‘narraba’ paso a paso los previos: la lanzadera, la ruta, los sonidos y las señales hasta que finalmente nos elevamos y pudo encender la tablet para jugar… A mi me desaparecen los miedos cuando tengo información porque cesa la incertidumbre, porque dejo de fabricar historias en mi cabeza, porque me guste o no la respuesta, mi miedo queda refrendado con la verdad y ya no puedo fantasear con supuestas hipótesis. Por eso Pablo se relajó y se soltó de mí tranquilo… Por cierto este ha sido mi primer vuelo postpandemia. El primer contacto con muchos desconocidos a la vez bajo protección del protocolo covid. En mi opinión la mayor parte de la población parece haber asumido las medidas básicas de seguridad y, en general, se nota una dinámica de respeto intentando no invadir el espacio ajeno, ni colarse, ni hacer trampas, ni saltarse las normas… Igualmente percibí cierto nivel de confianza -ausencia o superación del miedo inicial diría yo-. Un alto grado de seguridad seguramente proporcionado por la vacunación. En fin, parece que lo peor ha pasado, que poco a poco nos vamos adentrando en la denominada era postpandémica…

No obstante y, a pesar de todo, cuando tengo ocasión de comentar estas y otras sensaciones con familiares y amigos de mi edad, a pesar de coincidir en la idea de experimentar una normalidad cada vez más parecida a que teníamos, también estamos de acuerdo en el coste personal que ha representado. En las secuelas individuales. En la mayor o menor influencia que sobre cada uno en particular ha ejercido el confinamiento forzoso así como el voluntario y preventivo…La intensidad del miedo ha sido diferente, sobre todo según la edad. Los más mayores piensan que les robaron ‘el mes de abril’ como dice la canción, que aunque Amaia cantara aquello de ‘veinte años no es nada’ lo son y dos años para algunas personas pueden significar la frontera entre poder hacer o no (y esta idea la tomo prestada de mi hermano).

Es imposible no considerar los daños colaterales e intentar olvidar, pasar a la siguiente pantalla y seguir… No será tan fácil y requerirá tiempo…

Al hilo de estas reflexiones me vinieron otras ideas a la cabeza. Ráfagas, retazos de la vida y del mundo. De cómo me veo, de cómo me proyecto, de como era y como soy, de lo vivido, de lo venidero, de lo que he sentido, de lo que siento…De cómo me siento… Cuando analizo mi mapa emocional veo un puerto marcado con una cruz al que siempre vuelvo aunque solo sea para recordar que una vez eché el ancla y me quedé varada. Que me sumergí en aquella aguas y viví al socaire de días soleados, de noches estrelladas bajo a la luz de la luna. Y aunque Sabina repita que ‘al lugar donde has sido feliz no debieras tratar volver…’ prefiero -como dice su colega Perales- navegar en un ‘velero’, abrir estelas en el mar y, con un poco de suerte, quien sabe si tropezarme con un par ojos azules que me pregunten ¿cómo estás? En fin, lo que quiero decir es que como tengo superados la mayoría de los tópicos si que me atrevería a volver -al menos un ratito- allí dónde fui feliz, incluso a sabiendas de que no puedo quedarme…

¿Adicta al riesgo? No creo…

Puede ser que a estas alturas de la vida, cuando el trayecto recorrido alcanza casi la totalidad de la misma (teóricamente claro) una dedique gran parte del tiempo a revisar, recordar, reinventar…

Me encantan las palabras que llevan el prefijo re-…

Renglón seguido y, aunque nada tenga que ver con canciones y menos con Sabina o Perales (ya anticipo que el post es un batiburrillo de ideas pero con sentido…) recordé aquella célebre frase que pronunció Heráclito de Éfeso cinco siglos a. de C. : ‘todo fluye, nada permanece’. O sea que la vida es ser y no ser, que todo pasa en un plisplás, que somos para dejar de ser pero mientras existimos y somos ansiamos eso que llamamos ‘felicidad’. Una palabra que carece de homóloga y que los diccionarios relacionan con todas aquellas que la conforman y definen: dicha, bienestar, suerte, prosperidad, ventura, fortuna, contento, alegría, bonanza, satisfacción…

Y si alguien dice lo contrario, probablemente se miente a sí mismo…

Mucho ha llovido desde entonces aunque la afirmación ‘heracliana’ se mantiene vigente, no ha perdido pujanza tal y como ha quedado demostrado con la pandemia. Es más, nuestra concepción individualista se tambalea porque hemos experimentado la interdependencia como consecuencia de la globalización, porque ya no podemos ‘pensarnos’ como seres individuales sino en interconexión con resto de seres y con el planeta. Una idea instalada en la memoria colectiva oriental desde hace milenios que nosotros acabamos de descubrir…

Y con el tiempo diremos que la idea fue nuestra…

Los pensamientos continuaron y por si no fuera poco, en medio de este tinglado me vino a la cabeza un libro de Bauman sobre su teoría del ‘mundo líquido’ y su concepción sobre lo que él entiende como ‘sociedad líquida’. Una sociedad en continuo cambio en la que los individuos deben adaptarse constantemente y a velocidad de vértigo…La metáfora del ‘fluido’ resulta verdaderamente clarificadora por cuanto expresa la enorme versatilidad de la época moderna a la que pertenecemos. Cuando Bauman diserta sobre ‘la vida líquida’ estipula que los comportamientos colectivos tienden a devorar el mundo que les rodea, otorgándole la cualidad de cautivar y crearnos la ilusión de la necesidad de consumir constantemente, considerando que tenemos necesidades que realmente no son…Todo los fluidos se adaptan a su recipiente…Eso hacemos en la sociedad actual: adaptarnos sin cesar…

Perdonen si la entrada resulta un tanto caótica, a mitad de camino entre la propia inspiración y la conversación con una ‘musa’ que aparece y desaparece, a quien agradezco el soplo de iluminación insuflado…

Es condición de ‘la pensadora’, como buena cartesiana, considerar que existir es pensar, aunque a veces lo haga en exceso sobre lo que debería y lo que no… Y este es el resultado de la parte que considero ‘personal y transferible…’

Ergo habrá más… Otro día…

Tras las huellas de Reshef-Melqart…

Los fenicios fueron los fundadores de Gadir (Cádiz) y de Onuba (Huelva) allá por el año 1000 a. C.  En ambas provincias se encontraron estatuillas o exvotos  que según los texto podrían  representar al dios egipcio Reshef o el dios fenicio Melqart
Fotografía: mp_dc

Ya de vuelta por estos lares tras haber pasado un verano de encuentros familiares y calor, mucho calor… Menos mal que septiembre nos regala el fresquito mañanero y una leve bajada de temperaturas que a mí me devuelve a mi escritorio, a mi estudio, a este rincón de mi casa ordenado y silencioso: apartado del mundanal ruido, como dijera el famoso fraile en su conocida Oda… Septiembre siempre ha sido especial porque ha marcado el paso de mi vida, el ritmo de mi tiempo. Un tiempo que sigo contando por ‘años académicos’ o ‘cursos’ y no por años naturales. A pesar de haberme reinventado, alterado mis horarios y reorganizado varias veces, no he perdido la costumbre de registrar en mi horizonte este mes como de reinicio, como casilla de salida… Una oportunidad para poner otra vez el marcador a cero y dar marcha a nuevos planes y proyectos personales. Así que regreso decidida a retomar el objetivo primigenio de este blog, con el firme propósito de no hacer incursiones por jardines que, aunque me correspondan por mi condición ciudadana, me pillan a contramano, me incomodan y sobre todo me crispan porque no sé hacerlo sin pasión ni vehemencia y mi salud emocional me lo prohíbe. Desde ya me propongo ensayar una mirada más amable, serena, sin ruidos de fondo, sin juicios de valor, intentando separar ‘la paja del grano’, apartándome -siempre que sea posible- de todo aquello que no sume o no aporte…

Y siendo la que suscribe una apasionada de la Historia -disciplina a la que me dedico desde donde alcanza mi memoria- vivir en el lugar más antiguo de Occidente es un gran privilegio y como tal lo transmití durante mis años de docencia, pretendiendo inculcar y promover en mis alumnos un espíritu curioso e investigador como una cualidad, como un derecho e incluso un ‘deber’ que les impulsara a indagar en nuestro pasado, siempre desde el respeto y la objetividad, a fin de conocer nuestros orígenes y comprender por qué pasa lo que pasa, vivimos como vivimos o somos como somos. Porque mirar al pasado y revisarlo, es necesario para comprender nuestra realidad presente. Mirar atrás con espíritu crítico, examinando de manera pulcra, limpia, sin contaminar, con actitud contemplativa, con el sano propósito de aprender porque nada puede alterar ya el curso de los sucesos que nos trajeron hasta este momento presente…

El gran Pitágoras de Samos, filósofo y matemático, afirmó que el ‘siete’ es el número perfecto. No sé si tendrá algo que ver o es simple casualidad que siete sean los ‘puntos mágicos’ de mi ciudad. Lugares que conectan con la historia desde la fundación del lugar a la Guerra de la Independencia tal y como recuerdan las inscripciones en ‘piedra ostionera’ típica de esta zona (una roca compuesta de restos de conchas marinas propia de toda el área de la desembocadura del Guadalquivir). Trescientos y pico años antes de que Pitágoras sentenciase dicho número, el historiador romano Veleyo Patérculo -según consta en un parágrafo de su obra Historia de Roma I , 2 , 1-3- mencionaba la fundación de Gadir allá por el 1100 a. C. O sea cuatrocientos años antes que Roma, la capital Imperial. No obstante será el geógrafo Estrabón quien recoja de otro historiador más antiguo, Posidonio, el relato más conocido sobre nacimiento de dicha ciudad.

Cuenta la ‘leyenda’ (que no la historiografía) que fenicios procedentes de la ciudad de Tiro llegaron a estas costas para fundar un templo en honor de Melqart (o de su homólogo egipcio Reshef). En dos ocasiones llegaron hasta aquí siguiendo las indicaciones de los oráculos que, sin embargo, no fueron favorables y tuvieron que regresar. En la tercera venida los sacrificios fueron propicios y establecieron la nueva colonia de Gadir (que significa ‘recinto cerrado’). La colonia presentaba un patrón semejante al de los asentamientos fenicios, es decir, una costa volcada al mar con buenas condiciones defensivas, islas cercanas y lugares elevados cerca de la costa (como Medina Sidonia) además de un acceso próximo a ríos navegables como el Guadalete o el Iro…

Pocos datos se conservan sobre la estructura y fisonomía de la ciudad, aunque consta que poseyó templos consagrados a la diosa Astarté y a Melqart, dios principal de Tiro, del que se encontraron algunos exvotos, figurillas de bronce, expuestas actualmente en el Museo de Cádiz.  

Melqart, señor de Tiro y Gadir acabaría fusionándose con el griego Heracles para continuar reinando en el estrecho de Gibraltar, una zona que él mismo creó con sus propias manos al separar las dos grandes rocas que llevan su nombre: las Columnas de Hércules… Pomponio Mela, geógrafo gaditano (s. I d. C) escribió sobre la celebridad del templo de Melqart venerado por su riqueza y antigüedad, añadiendo que “su santidad estriba en que guarda las cenizas de Hércules”. El santuario recibió las visitas de Aníbal y Julio César…

Fotografía: mp_dc

Hasta aquí la leyenda, el relato popular de transmisión oral que ha narrado en el devenir de los tiempos el hecho histórico, eso sí, adornado con elementos fantásticos. Pero… ¿Qué cuenta la Historia? Según coinciden diversos historiadores los fenicios desembarcaron en estas costas allá por el siglo VI a. C. Se trataba de un pueblo que dominaba el arte de la navegación, experimentado en el arte de la construcción de naves tanto para la guerra como para el comercio. Naves que diseñan de forma alargada con doble fila de remeros situados en puentes superpuestos – ‘birrenes’- y un poste central para desplegar la vela. Con ellas cargadas de productos recorrían el Mediterráneo a lo largo de cual establecieron una red de colonias a las que abastecen con la madera de cedro de los bosques del Líbano; el trigo y el lino de Egipto; los bálsamos y la miel de Israel; los esclavos de África; el aceite de Grecia o los mulos y caballos de Anatolia y,más adelante con vinos, salazones y metales de la recién fundada Gadir… Estos productos, aquí en el Sur, se intercambiaban sobre todo por plomo, estaño y plata, los más apreciados y codiciados metales. Más adelante, el color púrpura se convirtió en su ‘producto estrella’. Cuenta otra leyenda que lo descubrió Melqart durante un paseo junto a una ‘nereida’. Desde entonces el tinte rojo púrpura se convirtió en el símbolo de los fenicios. Un producto muy deseado por otros pueblos por su enorme valor transaccional, lo que llevó a los fenicios a custodiar celosamente su fórmula…

En fin parece muy probable que Fenicia quisiera hacerse con un trocito de tierra firme en las islas Gadeiras, (actual Bahía de Cádiz) junto al templo de Melqart, donde pudieran residir sus funcionarios, soldados y sirvientes pues solo los sacerdotes podían pernoctar en el recinto y acceder a ciertas dependencias…A partir de aquí comienza la época fenicia acreditada con numerosos hallazgos expuestos en diferentes Museos y una variada historiografía basada en diversos estudios realizados por expertos en esta materia…

Esta etapa de nuestra historia local ha sido recientemente promovida y recordada a través de un proyecto puesto en marcha en esta ciudad. Proyecto que ha cobrado vida en la obra del escultor local Antonio Mota Aparicio, autor de las 10 esculturas en bronce, inspiradas en los exvotos encontrados en Sancti Petri, (Vid. Foto) que representan al dios egipcio Reshef o al fenicio Melqart. Las esculturas han sido dispuestas a lo largo de diez puntos diferentes de la ciudad comenzando por playa de La Barrosa, frente a la Torre del Puerco, desde donde parte el itinerario que reconstruye la travesía de las naves fenicias cuando alcanzaron las costas gaditanas. El abrigo del Cerro del Castillo, lugar ubicado ya en el interior, pone punto y final a esta ruta inspirada en nuestra historia más remota.

¡Que la disfruten!

Shamsia Hassani: la voz de las mujeres afganas…

“La imagen de una bella mujer, saludable, exitosa, próspera, está firmemente arraigada en la mente, cuando pensamos en una mujer, madre, hija, amiga, hermana… Sin embargo, te sorprenderás cuando sepas que, hasta el día de hoy, existen lugares en el mundo donde las mujeres son objeto de violencia, represión, exclusión y discriminación”.(https://www.infobae.com )
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Esta mañana encontré en mi WhatsApp los dibujos de Hassani. Parece que alguien los puso a circular en la red como homenaje a las mujeres afganas que viven estos días bajo la amenaza de los talibanes, dueños del país, a punto de formar gobierno y dar paso a lo que ya está siendo una terrible pesadilla para la población, sobre todo para las niñas y mujeres…

Y dije que no escribiría sobre política y no voy hacerlo. Pero tampoco puedo permanecer indiferente ni callada. Estos días me reconcome la vergüenza por sentirme a salvo, por poseer el privilegio de la libertad, por disfrutar la prebenda de tener mucho más de lo que necesito y, lo que es peor, por no saber apreciarlo …

Me superan las imágenes que se emiten en TV. Esas filas de personas con sus escasas pertenencias en una bolsa de plástico, el alma rota por cuanto dejan detrás, cansados, hambrientos, investidos con una dignidad que pocos aprecian y muchos quisiéramos… Y si esto me entristece, los comentarios de los políticos me indignan. Unos porque presumen cuando solo cumplen con su deber, otros porque van de buenos y el resto porque, aunque no tengan otro plan o alternativa, se empeñan en ponerle siempre la guinda al pastel. Y todos, todos sin excepción, anhelando la medalla y la foto…

Al parecer se haciendo ‘bien’. España lo hace bien, Europa lo hace bien, EE.UU también…según opinan los ‘entendidos’…Y mientras los políticos se reúnen a ver quién está más preocupado o salva a más gente, el pueblo afgano desfallece de calor, de hambre, de sed y pronto también de frío. Porque no se puede perder la perspectiva: las personas que llegan son los colaboradores de UE. O sea, los privilegiados. La mayor parte de la población, las minorías, niños, ancianos, los más pobres, se quedarán a merced de los talibanes. Ese es su destino.

Se avecinan malos tiempos. Otra vez. Tiempos de incertidumbres, de miedo, de muerte y desolación, la misma que continúan padeciendo los miles de refugiados sirios, los olvidados. Ya nadie de acuerda de ellos, ya no son noticias ni consumen las portadas ni protagonizan los grandes titulares…Pero siguen ahí, en campamentos perdidos en tierras de nadie, construidos con ayudas millonarias que apenas han alcanzado para adquirir tiendas de campaña de Decathlon y retretes portátiles. Los campamentos de la vergüenza, donde los niños dilapidan la infancia creciendo sin jugar y sin escuela, donde las niñas pierden la inocencia y se convierten en madres poco después de su primera regla…

Afganistán vive amenazado ante la posibilidad de que el gobierno aplique una sharia dura como la del régimen talibán de los 90. Por eso artistas e influencers se afanan en borrar su rastro de las redes sociales e internet, mientras Shamsia Hassani, la primera mujer grafitera de un país que lleva décadas en guerra, resiste y da voz a sus mujeres, narrando desde Instagram la situación que se vive en el país.

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Ommolbahni Hassani, más conocida como Shamsia Hassani nació en Teherán (Irán), en 1988. Muy pronto dio muestras de su pasión y aptitudes por el arte, particularmente por la pintura, aunque se tropezó con prohibiciones religiosas y culturales que impedían a mujeres afganas acceder a este tipo de estudios, entre otras cosas… Por esta razón se trasladó a Afganistán y estudió Bellas Artes en la Universidad de Kabul, en la que se integró más tarde como profesora asociada e impartió la asignatura de Escultura. Poco después colabora como fundadora del colectivo Berang Art Organization, un grupo dirigido por artistas que promueve el arte y la cultura contemporánea en Afganistán a través de programas, talleres, seminarios y exposiciones…

En 2010 participa en un curso de grafiti organizado en su Universidad e impartido por un conocido grafitero del Reino Unido llamado Chu. A partir de aquí Shamsia se introduce en mundo del grafiti animada por el bajo coste de los materiales utilizados -aerosoles y plantillas- con los que pinta murales que poco a poco pueblan y decoran la ciudad de Kabul. Cada resto de pared aparece ante sus ojos como un lienzo preparado para recibir sus trazos y ser transformado en una obra de arte urbano dispuesto a no dejar indiferente a nadie.

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Hassani es rápida, ejecuta sus obras con gran soltura, en apenas 15 minutos. Aunque ha señalado que sus obras no tienen carácter islámico, se ha consagrado en la representación de la mujer afgana como símbolo de la opresión frente a la libertad. Mujeres que viven recluidas en sus casas, prisioneras en sus burkas desde donde miran la vida pasar porque todo les está vetado o prohibido y viven tuteladas, bajo el yugo de los varones -padre, marido, hermano- sometidas y silenciadas, víctimas de la violencia de las guerras y, ahora, bajo el poder talibán. Por eso los grafitis de Shamsia representan la libertad y persiguen empoderar a las mujeres y, a la par, reivindicar el lugar que les corresponde en la sociedad y en la historia, en un intento desesperado de hacer justicia y darles voz…

En una entrevista realizada con motivo de una exposición, la joven grafitera afirmaba: “Elegir usar el burka o el hiyab no es el problema; las mujeres no serán verdaderamente libres hasta que puedan hablar por sí mismas y ser escuchadas. Quitarse el pañuelo no es lo mismo que liberarse”. Su trabajo ha sido expuesto desde hace años en Afganistán, Australia, Dinamarca, Alemania, Irán, India, Noruega, Suiza y Vietnam, donde también ha participado en conferencias y talleres.

Tras la entrada en Kabul de los talibanes, Shamsia posteó en su cuenta de Instagram (con casi 200.000 seguidores), en la que aparece en una foto junto a una de las mujeres que pinta, vestida con barbijo y hiyab: “Queridos todos, gracias por pensar en mí en este momento. Sus mensajes y comentarios muestran que la humanidad y la bondad siguen vivas y no tienen límites. Gracias por su preocupación. Estoy a salvo”

Instagram

En la actualidad son muchas las mujeres que, desgraciadamente no están a salvo… Un estudio realizado por expertos internacionales ha revelado los diez países en los que ninguna mujer querría nacer por cuanto la discriminación de las féminas es moneda corriente: Afganistán, Guatemala, República Democrática del Congo, India, Irak, Mali, Pakistán, Somalia, Sudán y República del Chad…

Mujeres de diversas etnias, religión, lengua, cultura… Para todas ellas y por todas ellas, solidaridad, sororidad, justicia, libertad, igualdad, empoderamiento y respeto…

Peregrinos, caminantes y exploradores…

El término ‘peregrino’ se refiere en su significado más clásico a la visita a un santuario o algún lugar considerado sagrado. En su acepción más general es todo aquel que anda por tierras extrañas. En sentido estricto, para el español de religión católica, es quien se dirige a la catedral de Santiago de Compostela a visitar la tumba del apóstol
Fotografía: mp_dc

Durante la Edad Media fueron constantes las idas y venidas de personas desde unos sitios a otros, un trasiego que alcanzó su cenit tras el descubrimiento de tumbas y reliquias cuyos hallazgos consiguieron transfigurar algunos lugares, desde entonces, consagrados al culto, transformados en focos de peregrinación y objetivo de las múltiples Cruzadas (expediciones militares a Jerusalén para rescatar los Santos Lugares del poder de los turcos). Así nacieron en Europa y en Jerusalén los principales destinos para la cristiandad, muchos de los cuales se mantienen vigentes aunque, a diferencia de aquellos peregrinos, los actuales ‘hacen el camino’ movidos no sólo por razones religiosas sino culturales o simplemente de ocio.

El mapa de Europa tras la caída de Roma se dibujaba empobrecido y ruralizado. Atrás quedaron las numerosas ciudades fundadas en tiempos del Imperio, organizadas con sus cardos y decumanus, sus foros, termas, coliseos, anfiteatros…La entrada masiva de aquellos pueblos sin romanizar conocidos como ‘bárbaros’, arrasaron la grandeza que durante años Roma había atesorado a través de sus conquistas: de oriente a occidente los romanos crearon uno de los más grandes imperios de la Antigüedad Clásica. Y para facilitar los desplazamientos por tan vastos territorios, los romanos construyeron una red de calzadas y caminos que conectaban entre sí las diversas regiones del Imperio. Casi 400 vías, es decir, aproximadamente unos 70.000 kilómetros de caminos trazados (la mayoría por razones militares o administrativas) para comunicar los puntos más recónditos con la metrópolis principal que ostentó la capitalidad: Roma.  No obstante el dicho ‘todos los caminos conducen a Roma’ no es baladí pues “la organización investigadora de temas de movilidad urbana Moovel Lab al mapear rutas terrestres de toda Europa comprobó que convergen en la actual capital italiana”. En fin, en sus días de gloria, desde Gran Bretaña a Turquía las 113 provincias del Imperio estuvieron interconectadas… Con el tiempo la expresión se popularizó y adoptó un significado simbólico o metafórico utilizado para indicar la diversidad de opciones que podemos explorar para llegar a donde queremos, si es que queremos…

En este período se forja e instala en el imaginario colectivo la imagen del homo viator. Viajar en esta época constituyó una realidad cotidiana que pocas veces se propulsaba desde el ocio y casi siempre de la mano del trabajo, la economía o la guerra, hasta que la religiosidad popular promovida desde determinados sectores eclesiásticos, publicitaron el poder sobrenatural de las reliquias, los milagros, las apariciones y otros tantos fenómenos religiosos, que convirtieron determinados lugares en focos de atracción para caminantes y peregrinos llegados desde puntos lejanos de la toda la geografía conocida…

Etimológicamente la palabra peregrino se deriva del adverbio latino peregri o peregre que significa “en el extranjero”. De ahí que primitivamente se refiera a ‘andar por tierras extrañas o extranjeras’. En opinión de Ortega y Gasset, su primer fonema (per-) procede del indoeuropeo cuyo significado original sería algo así como “caminar por el mundo cuando no había caminos” y, por ello, todo viaje resultaba más o menos desconocido y peligroso. Posteriormente, en época cristiana, el término pereginatio adquirió un matiz religioso para referir ‘el viaje a los Santos Lugares’ (así fue también también para los musulmanes que van a La Meca), de manera que en castellano el ‘peregrino’, en su acepción clásica, es sobre todo aquel se dirige a la Catedral de Santiago para visitar o rezar ante la tumba del Apóstol (también llamado ‘conchero’ por la costumbre de llevar una concha de vieira como seña). No obstante en España, aunque con menos arraigo, también se peregrinaba al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria, donde se conserva un trocito de la Cruz –Lignun Crucis. A quienes recorren este camino se les llamaba ‘crucenos o cruceros’. Existieron, además, otras rutas de peregrinación como las realizadas por los ‘romeros’ que recorrían las vías romeas para dirigirse a Roma o los ‘palmeros que iban a Jerusalén, así llamados porque si regresaban traían una ‘palma’. Ir de peregrinación o romería son expresiones nacidas durante la Edad Media que se mantienen vigentes aunque actualizaron su significado para adecuarse a los nuevos tiempos… Finalmente solo decir que, antes como ahora, todos los ‘caminantes’ transitaban dos caminos: el ‘real’ y el ‘simbólico’ o interior, que representa el encuentro personal consigo mismo. El ‘camino de Santiago’ constituye, hoy por hoy, una ruta de encuentro que reúne a caminantes nacionales y foráneos. Un camino pleno de Historia y de historias. Una ruta de intercambios culturales que se ha mantenido ininterrumpidamente vigente desde sus nacimiento.

En este momento sería interesante recordar que la sociedad medieval desarrolló una cultura extremadamente sacralizada pues era misión del estamento eclesiástico dedicarse al rezo y a preservar el saber y la cultura, no en vano la locución latina orat et labora –reza y trabaja- fue la máxima que presidió la vida monástica de cientos de varones apartados de la vida en el siglo,  precisamente para poder dedicarse en exclusiva a rezar, conservar obras de arte y manuscritos y copiar códices. La novela de Umberto Eco ‘El nombre de la rosa’, después llevada al cine, recrea con bastante acierto la vida monástica, asesinato aparte… Y, por cierto, me refiero a los conventos masculinos conscientemente, porque las monjas se dedicaban a rezar, por supuesto, pero no realizaban las misma actividades que los frailes sino aquellas relacionadas con las funciones socialmente asignadas por su género, las mismas de las que aún quedan residuos en los actuales conventos en los que permanecen dedicadas a la vida contemplativa además de hacer dulces, embutidos y manualidades varias…

Por otro lado la peregrinación también constituyó una pena que los tribunales eclesiásticos imponían a quienes cometían adulterio (la tasa de adulterio era muy elevada pues el matrimonio como institución no se regularizó hasta el Concilio de Trento en el s. XVI). Los reos eran expuestos públicamente y condenados a vestir con determinados colores y signos distintivos, como las sayas blancas en las mujeres. Símbolos conocidos, socialmente identificados que pretendían adoctrinar mediante la pedagogía del miedo al castigo y el temor a la condena eterna. Muy conocida fue también la túnica impuesta por la Inquisición, popularmente llamada ‘sambenito’, de color morado con cinto amarillo. La práctica inquisitorial obligaba a pasear con ella pretendiendo el descrédito del supuestamente culpable. Esta costumbre dio lugar a otro célebre dicho: “colgar el sambenito” a alguien, o sea, marcarlo, etiquetarlo, encasillarlo, desprestigiarlo…

En definitiva las peregrinaciones formaron una parte esencial de la vida espiritual y cultural de la Europa medieval que dieron lugar a numerosas rutas, en torno a las cuales crecieron innumerables instalaciones equipadas para atender las necesidades físicas y espirituales de los caminantes. Las posadas y mesones ofrecían habitaciones escasas de muebles y poco higiénicas que, en ocasiones, albergaron a más de una persona en la misma estancia. Amuebladas con gran austeridad apenas contenían una yacija o cama de madera o un jergón de hojas de maíz, donde los huéspedes dormían cubiertos con el tabardo (prenda de abrigo ancho y largo) o una manta. Las distancias recorridas cada día podían ser de hasta 25 km, las más de las veces a pie, a través de dos tipos de vías: las de ‘herradura’  -por las que sólo podían circular mulas, bueyes, caballos y personas- y las carreteras -que unían las ciudades principales- destinadas a la circulación de los carros. Unas y otras eran muy inseguras y expuestas a múltiples peligros, desde el robo y la violación hasta el asesinato, del que muy posiblemente, el criminal solía salir impune. No obstante nada pudo impedir el flujo de personas, ni los escasos medios de transportes existentes -a pie, a caballo o en carro y marítimo- ni los exiguos recursos: viajar por aquel entonces requería, sobre todo, tiempo. Mercaderes, emigrantes, militares, mensajeros, juglares, recaudadores de hacienda, nobles, religiosos, artistas, prostitutas, mendigos e incluso una novia que marchaba a vivir con su futuro esposo, fueron susceptibles de viajar al menos una vez en la vida…

Junto a los peregrinos otro tipo de viajeros fueron los misioneros, conquistadores, exploradores y, finalmente, los aventureros, auténticos viajeros a la búsqueda de lugares ignotos. En general durante esta época perduró la concepción cristiana de la vida como un viaje “por el valle de las sombras” en el que todos somos peregrinos. Sin apego a sus lugares, los estudiantes universitarios eran jóvenes errantes que usando el latín como lengua vehicular vagaban entre Salamanca, París, Bolonia, Oxford… Los trovadores y juglares deambulaban de palacio en palacio ofreciendo su talento…  Los caballeros andantes y los “justadores” competían en los famosos torneos evidenciando su valor. Otros simplemente emprendieron largos viajes de los que no siempre regresaban…Quienes lo consiguieron construyeron maravillosos relatos. Narraciones extraordinarias que hablaban de lugares exóticos, extrañas costumbres, animales raros considerados monstruos de la naturaleza, como las ballenas o las jirafas…Objetos, telas, bebidas, plantas, paisajes de ensueño que poco a poco fueron dando cuerpo y engendrando un nuevo género literario como fueron los relatos de aventuras… Dos siglos más tarde, después de cientos de viajes alrededor del orbe, asistiremos al nacimiento de la literatura de viaje…

Viajar en la antigua Roma: entre los negocios y el placer…

La vida en la antigua Roma no era tan idílica como la muestran en el cine…La vida para un romano de a pie, entre los sesenta millones de habitantes del Imperio, era corta, con libertades limitadas y una gran incertidumbre económica…Por aquel entonces, como ahora, viajar solo estuvo al alcance de unos pocos…
‘Ituci’ colonia romana…Fotografía mp_dc

Huele a verano. A estas alturas del año y, en esta ocasión con más ganas que nunca, los bares y restaurantes de las ciudades despliegan sus terrazas, muchas renovadas y nuevas, dispuestas a ofrecer un servicio seguro que atraiga a todos, particularmente a los más temerosos al contagio. Al pasear por las calles y plazas cientos de aromas nos envuelven. Son los efluvios culinarios que nos incitan a cerrar los ojos para deleitarnos en ellos. Aquí, en mi tierra, la esencia aromática por excelencia podría ser la del ‘pescaito frito’ y ahora, en verano, las sardinas o las caballas asadas y los caracoles…También las playas se preparan  tendiendo cientos de caminos de madera sobre la arena caliente, senderos que se adentran para facilitar el acceso a lugareños y foráneos llegados desde diferentes puntos de nuestras geografía, de Europa e incluso de otros continentes. Somos viajeros por naturaleza tal y como lo demuestra la historia. Viajamos por múltiples razones pero hemos aprendido a separar los negocios del placer o eso se deduce de nuestro sabio refranero: ‘antes la obligación y después la devoción’, ‘primero lo necesario y luego lo voluntario…’

Desde los comienzos de la historia la humanidad solos, en manadas o en grupos organizados, hombres, mujeres y niños se veían obligados a desplazarse desde unos lugares a otros. Primero para poder cubrir sus necesidades. Puesto que nuestros ancestros vivían al amparo de una economía de ‘consumo’ y depredadora, cuando se agotaban los recursos debían trasladarse para subsistir. Luego, cuando desarrollaron la agricultura y la ganadería y se hicieron sedentarios, las salidas de población se produjeron a fin de impulsar la colonización. Posteriormente movidos por el afán de conquista, la ampliación de fronteras, la búsqueda de recursos y a consecuencia del nacimiento del comercio, vieron la luz los grandes viajes de exploración. Todos estos traslados nada tuvieron que ver con el ocio del que se habla por primera vez en tiempos de la Antigua Roma.

Los romanos viajaron mucho y por muy diversos motivos: familiares, profesionales, religiosos, intelectuales, económicos…Pero la gran novedad es que comenzaron a desarrollar ese otro tipo de viaje que en la actualidad se realiza al paraguas del fenómeno conocido como ‘turismo’, palabra que etimológicamente procede del verbo tornare, ‘volver o hacer girar’  señalando a las idas y venidas que implican trasladarse.  Y de nuevo acude a mi memoria el recuerdo del anuncio de la televisión que señalé en el post anterior: ‘la vida da muchas vueltas, las vueltas dan mucha vida’. La verdad es que los publicistas tuvieron mucho acierto con el eslogan, aunque el anuncio no se mantuvo mucho tiempo en pantalla…

Entonces como ahora, viajar por placer no estaba al alcance de cualquiera. Para empezar el medio de transporte más frecuente entre los romanos para este tipo de periplos era la ‘litera’ portada por esclavos, mano de obra de la que solo disponían los más acaudalados. También usaban la ‘basterna’, parecida a la anterior aunque tirada por mulas. Sólo los nobles podían poseer esclavos y mulas. Viajar era, por tanto, una prerrogativa de los patricios y de los altos militares que prestaban sus servicios al ejército por lo que poseyeron gran prestigio y contaron con la simpatía del pueblo al colaborar en la grandeza del Imperio. Todos ellos supieron distinguir perfectamente entre el negotium y  el otium, términos similares a los que hoy usamos para distinguir al ‘viajante’  (el que viaja por trabajo) del ‘viajero’ (el que viaja por placer).El negotium y otium fueron actividades practicadas por orden riguroso pues es sabido que los romanos fueron pragmáticos y más retóricos que filosóficos a diferencia de sus vecinos griegos. Así pues, una vez concluido el trabajo, se entregaban al descanso sin reservas y lo hacían generalmente instalándose en la villa marítima de uno de los municipios más o menos cercanos, a elegir a lo largo y ancho de la geografía imperial. Un ejemplo muy cercano a mí es la ciudad de San Fernando, villa romana donde descansaban altos mandos militares que servían en Gades, posteriormente convertida en lugar donde se retiraban, una vez jubilados, los generales del ejército romano.

No obstante la grandeza de Roma no hubiera sido tal si al afán de conquista no se hubieran unido las ganas de conocer mundo. Tal vez sea por eso que durante los siglos II y III d.C. tuvieron mucho éxito los relatos exóticos, citados por boca de autores conocidos, entre los que destacan Las aventuras de Leucipa y ClitofonteLas efesíacas, Las etiópicas, narraciones que contaban las aventuras y desventuras de jóvenes enamorados y por las periégesis, género literario practicado por los griegos que narraban descriptivamente países y monumentos de manera semejante a nuestras actuales ‘guías de viajes’. Las periegésis informaban sobre los ritos y costumbres de los diferentes lugares describiendo los grandes complejos religiosos, sus fiestas y tradiciones. Plinio el Viejo, Séneca y otros, hacen mención de grandes obras que versaron sobre  Egipto y Grecia en las que se citan el Nilo o el Tigris que, hoy por hoy, constituyen una valiosa fuente de información.

Los destinos más frecuentados por los romanos fueron Grecia y Egipto. Por proximidad realizaron numerosas ‘escapadas’ a Grecia para visitar ciudades como Corinto, Epidauro, Esparta, Delfos u Olimpia sede de los famosos festivales y juegos olímpicos, un destino de gran éxito durante las fechas de su celebración. Los viajes a Egipto fascinaron a los romanos, sobre todo fueron foco de atracción las pirámides de Gizet o las Tumbas de famosos Faraones. Los innumerables grafitos que cientos de excursionistas dejaron -que contienen datos interesantes: nombres, fechas, poemas, opiniones…- se asemejan a nuestra costumbre de grabar nombre, corazones o frases en libros de visitas, en las puertas de los baños públicos o en las paredes de algunos monumentos visitados, aunque no gozan de aprobación unánime, gusten o no, representan una fuente de la que obtener datos para la reconstrucción de la historia. En fin, los romanos supieron combinar trabajo y placer e invirtieron una parte de su tiempo en hacer turismo, eso sí, una vez concluidas sus obligaciones o misiones bélicas y sin necesidad de cruzar el Mediterráneo pues, el área de la Campania, en Italia, donde estaba situada la ciudad de Pompeya, Herculano o Estabia, localidades cercanas a Roma, bendecidas con buen clima y playas atractivas, fueron sede de un núcleo turístico privilegiado donde, parafraseando a Cicerón, “pasar el tiempo plácidamente entre romances, canciones, banquetes y paseos en bote”.

Muchos consideran una novedad apartarse del mundanal ruido, que diría Fray Luis de León, para dedicar un tiempo a la ‘vida contemplativa’, es decir, a la meditación, el mindfulness o espritualidades varias aunque, a decir verdad, Plinio el Joven (s. I d. C.) ya las mencionaba en sus escritos explicando a qué ‘dedicaba el tiempo libre’ durante sus vacaciones estivales, citando que lo empleaba en meditar, leer, recibir masajes, bañarse, escuchar recitaciones y música, pescar o montar a caballo, ocupaciones que podía realizar solo o en compañía. Muchas ciudades, entre ellas las anteriormente mencionadas, poseyeron complejos residenciales conformados por lujosas villas de recreo que predisponían a sus ocupantes para la realización de tareas de ocio y descanso, en ocasiones compartidas entre vecinos, particularmente cuando se trataba de festejar determinados eventos con copiosos banquetes o ágapes comparables nuestras conocidas barbacoas, auténticas bacanales en las que corría el vino y la comida en abundancia, costumbre de la que tanto gustaban los romanos mientras socializaban y se entretenían ‘charlando largo y tendido’, frase que proviene de la posición mantenida durante el almuerzo o la cena, es decir, tendidos sobre sus triclinium

La arqueología ha permitido rescatar e interpretar la vida de las culturas y civilizaciones que nos precedieron. Gracias a la tarea de arqueólogos e historiadores se han podido reconstruir e incluso recrear estos ambientes de representación social, de ocio y disfrute intelectual donde los patricios romanos pasaron parte de su tiempo viviendo a ‘cuerpo de rey’ incluso en tiempos de ‘la república…’ En fin, salta a la vista que en la antigüedad clásica se encuentran las claves y los orígenes de muchas de nuestras costumbres y tradiciones, por eso constituyen una fuente permanente de inspiración y por eso también, necesitamos mirar al pasado si queremos comprender el presente…

Del ‘homo viator’ y el ‘Grand Tour’

 El Homo viator es un tópico literario que muestra la existencia humana como un camino que el hombre debe recorrer. A través de este simbolismo, el camino representa la vida y El hombre es el sujeto que recorre dicho camino, cosa que hará desde la perspectiva existencial elegida.
Verona, Italia. Fotografía: mp_dc

Aunque no hayamos superado la pandemia y, a pesar de las nuevas cepas de las que cada día tenemos noticias, es justo reconocer las ganas contenidas de viajar que muchos tenemos. El proceso de vacunación parece acelerar las expectativas de cara al verano aunque ya son muchos los que se atreven a coger carretera y manta, dispuestos a pasar unas breves vacaciones en lugares apartados de sus casas. Donde sea: dentro de la Comunidad, del país, en Europa e incluso en otros continentes. Sea como fuere da la impresión de que el turismo renace y cobra vida, aunque no tan rápido como quisiéramos…

Desde la antigüedad circula el tópico literario procedente de la literatura pagana y cristiana del homo viator, el hombre viajero, una metáfora de la vida contemplada como un peligroso y accidentado viaje de aprendizaje continuo que culmina en la madurez, en el autoconocimiento o en la sabiduría. Una idea que extrapolada al cristianismo tenía como fin el perdón, la Gloria e incluso en la nada, según defendió Shakespeare…  ‘La Odisea’ de Homero también relata un viaje iniciático y, al igual que otras propuestas literarias, sus  protagonistas recorren un camino previamente determinado por Dios o por un demiurgo, como en el caso de la Divina Commedia de Dante Alighieri, o de El señor de los anillos de Tolkien. Otra opción es la expresada en el verso de Antonio Machado que popularizó Serrat cantando aquello que decía ‘se hace camino al andar’. O también el homo viator puede caminar en libertad de conciencia y desde su propia experiencia, tal y como sucede en Peregrino, el relato de Luis Cernuda.

El símil del ‘hombre que camina’ o ‘el hombre viajero’ se rescata en la Edad Media para referir la inquietud nacida en aquel entonces, por recorrer los caminos que conducían a los Santos Lugares. La sociedad medieval, la mayoría  iletrada e inculta, se aferraba a la religión, a la brujería, a la superstición y a la superchería en general. De ahí que el fenómeno de los milagros, las apariciones y la conservación de reliquias en iglesias y monasterios, produjera un trasiego de peregrinos que iban y venían hasta determinados lugares, convertidos en centros de atracción, junto a los cuales se inició un proceso de transformación que trajo consigo la aparición de numerosos  mesones, posadas, hospitales y albergues que ofrecían refugio y atención a los caminantes (Vid. ‘Camino de Santiago’) En general se puede afirmar que durante la Edad Media el fenómeno de los viajes fue una constante a tenor de los numerosos desplazamientos de los que se tienen noticias. El contacto y los vínculos creados en los nuevos lugares facilitaron el desarrollo de un proceso de apertura a nuevas culturas, a nuevas realidades y nuevas posibilidades que fueron forjando el espíritu que posteriormente cristalizó junto a los ideales del renacimiento. En este contexto vieron la luz los primeros ‘libros de viajes’ entre los que destaca el de Pero Tafur, un viajero español que escribió las Andanças e viajes durante el siglo xv, obra que narra los viajes de un caballero sevillano por el Mediterráneo y Oriente entre los años 1436 y 1439. La obra refleja el encuentro con otros pueblos y gentes, “la percepción del mundo y la naturaleza y las relaciones sociales, políticas y culturales que mantiene con los diversos reinos y territorios por los cuales se desplaza”. Los libros de viajes alcanzarán su época de esplendor durante los siglos XVIII y XIX.

El desarrollo de las ciudades y el comercio así como el nacimiento de la burguesía, revitalizaron la inquietud viajera durante el renacimiento. El homo viator de este tiempo no sólo se desplaza hasta los Santos Lugares, movidos por inquietudes religiosas. No. El espíritu renacentista creó nuevos centros de interés dejando de lado el universo religioso, al paraguas del cual se había vivido hasta ahora, para centrarse en un microcosmos caracterizado por el antropocentrismo: el hombre como medida de todas las cosas. Por eso los viajes durante esta etapa tuvieron una finalidad comercial y cultural.

La burguesía, que no poseyó títulos pero sí dinero, se movía por Europa y por el mundo conocido buscando los productos más novedosos y exóticos con los que comerciar, al tiempo que los artistas lo hacían por ‘amor al arte’, nunca mejor dicho, sin una moneda ni un mendrugo de pan, viajaban al calor de la solidaridad o de sus mecenas para memorizar parajes naturales  y paletas de color antes nunca vista que después proyectarían en sus propias obras.

No hace mucho, antes de la pandemia, un anuncio publicitaba viajes bajo un lema pegadizo y sabio que decía algo así: ‘la vida da muchas vueltas, las vueltas dan mucha vida’. He dicho sabio porque siempre he pensado que viajar enriquece, abre la mente, nos vuelve más abiertos y nos aporta nuevas perspectivas de vida. En la actualidad algunas agencias de viajes promueven tours monotemáticos que giran en torno a un centro de interés cultural, científico, gastronómico o enológico…Afortunadamente todo es cultura y no solo el arte, la literatura o la historia que también…Puede que de esta idea nacieran los ‘viajes de estudio’ de los que como docente ‘doy fe’ a la par que afirmo que han ido perdiendo gran parte del sustantivo ‘estudio’ –al menos en secundaria y bachillerato-. Cuando yo estudiaba los viajes incluían la mayor parte del tiempo visitas a museos, iglesias, monasterios…En ellos repasábamos lo que se ‘suponía’ debíamos saber…Y sí, también había tiempo para la diversión y el ocio, aunque fuera a costa de pasar la noche en blanco…Todos somos ‘viajeros’ por naturaleza, compartimos el viaje común de la vida. Cómo lo hagamos sólo depende de cada uno de nosotros, de la perspectiva en la que nos situemos y de las expectativas que contemplemos…

No obstante y entendiendo que el viaje vital es de aprendizaje en su significado más amplio, la historia y la literatura nos informan de otro tipo de viajes que han influido en la concepción del homo viator, tanto en cuanto ayudaron a conformar ese espíritu e influyeron en el posicionamiento en una perspectiva determinada. Me explico. Algunos pensarán que los actuales proyectos de intercambio universitario como el Erasmus son un invento reciente. Pues no. Ya en el siglo XVIII existió el denominado Grand Tour, un itinerario educativo por Europa cuya duración oscilaba entre los seis meses y algunos años. Con anterioridad el término apareció por primera vez en la obra  de Richard Lassels, Voyage d’Italie, escrita en 1670. En ella se habla del viaje de un grupo de jóvenes aristócratas británicos entre los siglos XVI y XVIII. Seguramente aquellos jóvenes habían cursado estudios en universidades inglesas, las misma que en aquel momento no gozaban de buena reputación frente a lo cual, este viaje ofrecía la oportunidad de consolidar el aprendizaje de lenguas extranjeras, idea que convirtió al Grand Tour en un elemento clave para la formación de los jóvenes de clase media y alta que completaban esta etapa educativa antes de llegar a la edad adulta y, por supuesto, al matrimonio. No cabe duda que el viaje proporcionaba recursos y herramientas de gran utilidad para la vida…La literatura se encargó de difundir las bondades del Grand Tour y, aunque su origen lo sitúa en el ámbito educativo, acabó por identificarse con lo que hoy conocemos como ‘turismo’ a secas. Francia, Italia, Suiza, Alemania o Austria fueron los principales países europeos en torno a los cuales se determinaron los diferentes itinerarios que contemplaban las ciudades y regiones más emblemáticas.

Viajar constituye una fuente de bienestar para todos, de ahí que los científicos lo consideren bueno para la salud: reduce los niveles de estrés y proporciona bienestar emocional; estimula el cerebro; reduce los riesgos de infarto; representa una fuente de futuros recuerdos y refuerza la autoestima…Finalmente existe una única y poderosa razón: viajar nos hace felices…  Que así sea…

Cuestión de fe…

Treinta y cuatro versículos de la Biblia hablan sobre el perdón frente a los 247 que mencionan la fe, término que aparece a lo largo de 231 versículos, casi siempre acompañado de otros como convicción, confianza, devoción, justificación, lealtad… La palabra perdón aparece asociada a otras que completan su significado: misericordia, compasión, fiabilidad, libertad, arrepentimiento, redención…En el libro de los Salmos se habla del perdón para los ‘transgresores’ (Salmos 32:1)Y al final,casi todo acaba siendo cuestión de fe …
Fotografía: mp_dc

Últimamente a los ciudadanos de a pie se nos ha pedido con demasiada frecuencia que tengamos fe…Así se nos pidió cuando se inició la pandemia: fe en la comunidad científica, en la OMS, en los médicos, en los gobernantes y también en las vacunas…Luego se nos reclamó otro acto de fe para que confiáramos en las medidas económicas: debíamos tener fe en los ERTES, en la buena voluntad de los empresarios, en las ayudas que vendrían de Europa…En estos últimos días se nos ha solicitado de nuevo para validar la actuación del gobierno en la crisis de Ceuta y ahora se nos reclama en favor del indulto para considerarlo el punto de inflexión necesario para dar paso a una nueva etapa de unidad y concordia con la política catalana. Fe y mas fe…Pero la fe consiste en creer en algo que no vemos por eso, mucho me temo, sea un valor cotizado a la baja ante la falta de evidencia y certeza que el acto de creer implica per se

De un tiempo a esta parte las noticias sobre el coronavirus están siendo relegadas a un segundo plano. Es cierto que la historia continúa. Ayer, sin ir más lejos, un titular en la prensa recogía las conclusiones de un estudio realizado por un grupo de investigadores alemanes sobre las causas de los trombos que tan mala prensa propinaron a los laboratorios de AstraZeneca. Ahora toca continuar con los ensayos en niños y la obtención de datos que informen sobre la duración del efecto inmunológico de las vacunas, para saber si será necesario o no una dosis de recuerdo e incluso una segunda dosis.

Y mientras bajan los porcentajes de afectados y de fallecidos con la consiguiente tranquilidad social que ello transmite, regresa de nuevo la política a la palestra, al primer plano, a las portadas, a los grandes titulares…Vuelve, con más fuerza que nunca, el juego de la confrontación convertido en la estrategia por excelencia que, según parece, llevará a cabo la oposición para intentar desgastar (aún más) al actual gobierno y ganar las elecciones (e incluso intentar forzar un adelanto ahora que las encuestas son favorables). Ya se sabe que el papel de la oposición es oponerse y es lo que hacen sistemáticamente, sea cual sea la propuesta o iniciativa. Todo lo que no sea su iniciativa lo califican de error, de deslealtad, de antidemocrático o anticonstitucional…Al tiempo que ante ellos mismos se desdicen de lo dicho y reinterpretan sus propias palabras, cosa que no parece generar problema ético o moral alguno, así como tampoco sesgar continuamente la verdad o publicitarse con medias verdades y mentiras. Sea como fuere ellos también piden fe, nos piden que confiemos en ellos…

También hacía mucho tiempo que nada se comentaba sobre el gobern, sobre la independencia, la autodeterminación, los presos políticos o el desterrado Puigdemon quien continúa en Bruselas, en su mansión de Woterloo, al frente del Consejo para la República Catalana, otro gran acto de fe que se pidió a la sociedad catalana… Y claro, una vez controlada la pandemia –al menos de momento- y conformado el nuevo Parlament, tocaba volver a la carga, esta vez abanderandos del no rotundo respecto al indulto de los presos planteado por el gobierno de Sánchez. Pero no todo es blanco o negro. No estaría de más recordar la poca atención que se prestó a la cuestión catalana durante aquellos años en los que gobernó la derecha en mayoría con Rajoy al frente. Prácticamente se los dejó de lado. No solo no se tendieron puentes, ni se conformaron mesas de diálogo sino que se dejó estar y el independentismo tomó las riendas, voló y creció como la espuma…Entonces se nos reclamaba fe para superar la crisis económica, una fe que debía ser particularmente sólida los viernes cuando, semana tras semana, se nos comunicaban los correspondientes recortes: Hay que apretarse el cinturón, nos decían…Luego supinos que mientras unos se lo ajustaban otros se lo ensanchaban sin escrúpulos…

La reacción de la derecha no se ha hecho esperar. No ha habido sorpresa. Sería más honesto mirar al pasado y morderse un poquitín la lengua… En tiempos de Aznar se hicieron efectivos 141 indultos, entre ellos, el entonces Presidente, se lo concedió al etarra Antonio Elorza Gorosabel. Pero por citar el que podría ser, en mi modesta opinión, no ya polémico sino el más vergonzoso y triste, por citar digo, mencionaré los que firmó Rajoy para el comandante José Ramón Ramírez García y el capitán médico Miguel Ángel Sáez García, condenados por falsear la identidad de 30 de los 62 militares fallecidos en el accidente aéreo del Yak-42. La Asociación de Víctimas calificó el hecho como “golpe de Estado”. Ambos militares, con el Ministro Trillo al frente del Ministerio de Defensa, repartieron al azar los restos de los fallecidos para después entregarlos a las familias para su entierro, sin llevar a cabo la identificación pertinente, una acción incalificable…Cero autocrítica… Cada palo que aguante su vela. Los errores pueden pintarse de colores varios…

Independientemente de las razones que los hayan motivado, la gracia del indulto cuenta una larga trayectoria histórica tanto en regímenes monárquicos como republicanos. En las sociedades primitivas se hacía justicia mediante la venganza individual o familiar, y en las más adelantadas, la venganza privada se trasforma  en  vindicta  pública, la  clemencia  impone la  gracia y se instituye como derecho el perdón, inclinándose así a salvar al reo. La gracia, en aquellos tiempos, se entendía como una atributo divino que se trasladaba al rey concebido un representante de Dios en la tierra. Así se convirtió en una medida arbitraria en manos del Príncipe, un instrumento que caracterizó a las monarquías absolutas.

Existen numerosos documentos que hacen referencia al indulto entre ellas, el Código de Hammurabi (que tiene más de 4000 años) o los Libros Sagrados de la India;. También en el antiguo Egipto el Faraón ejercía el ius puniendi, es decir, el derecho a sancionar. El pueblo judío ejercía este derecho a través de la asamblea del pueblo. Posteriormente Grecia y Roma también conocieron el indulto e incluso estuvo vigente entre los pueblos bárbaros y durante la Edad Media…Se trata por tanto de una medida con honda raigambre histórica.

Respecto a la legislación española, la gracia aparece ya en el Fuero Juzgo elaborado en tiempo de los visigodos, de donde pasó al Fuero Real, a las Partidas de Alfonso X el Sabio, a los Fueros Castellanos, la Nueva Recopilación -basada en las Leyes de Toro- (durante el reinado Reyes Católicos, siglo XV-XVI para ubicarnos) y la Novísima Recopilación promulgada por el Rey Carlos IV en el año 1805, por medio de un Real Decreto de 15 de julio, y editada en 1806. A lo largo del siglo XIX, se suceden una serie de regulaciones que, aunque algunas de carácter infra legal, se van a referir al indulto. Finalmente, en el actual derecho, el indulto es una causa que extingue la responsabilidad penal. Puede ser total cuando al reo se le remiten la totalidad de las penas impuestas, o parcial cuando se conmutan por otras menores. Esta modalidad parece ser la que se baraja el gobierno para los presos del proces pues puede ofrecer ciertas garantías de control, por si acaso a alguno/a se les ocurriera reincidir y volver a las andadas…Ciertamente ninguno se ha comprometido públicamente a no reincidir ni abandonar la lucha por la proclamación de la república…Definitivamente no es una decisión fácil, ni cómoda…

Y en esas estamos. El gobierno da la impresión de ir a por todas . Sánchez cuenta al cien por cien con su spin doctor, Iván Redondo, su asesor y persona de confianza, quien ha manifestado públicamente su incondicionalidad a este respecto. En política hay que pactar y adoptar acuerdos, mucho más cuando no se tiene mayoría e incluso hay que arriesgar y aceptar los desafíos. Muchos se preguntarán (entre ellos yo) qué se cocerá en la trastienda, si será o no el pago de una deuda contraída a cambio de apoyo, si hay o habrá algo más pendiente…Estaremos o no de acuerdo, gustará o no, pero lo que decidan se hará al amparo de la ley, no constituye ninguna ilegalidad. En todo caso, a la derecha le viene como anillo al dedo para atacar con toda la artillería, dispuesta a incendiar el Congreso, a no parar el ruido y convertir a su líder en el justiciero, el defensor de la democracia, el único capaz de salvar a España y, como no, a los españoles…Conviene recordar que hay mucho visionario suelto: el que se vio venir la invasión de Marruecos, la que se adelantó al pasaporte covid e incluso quien ha dicho recientemente que el flamenco nació en la capital…Y sintiéndolo mucho, discrepo y me atrevo a rebatir tal afirmación, habiendo tenido la suerte de nacer en uno de los puntos de la cuna del flamenco situado en el denominado ‘triangulo dorado’, ubicado entre las tierras de Sevilla y Cádiz, concretamente entre Utrera, Jerez y Cádiz… Es en ese Triángulo donde la mayoría de la gente cree que se originó el ‘Cante Jondo’, considerado hasta la actualidad como la forma más pura de flamenco…

Afortunadamente siempre nos quedará el futbol, que esta semana se ha ganado al público con la victoria del Villareal, victoria que a casi nadie ha dejado indiferente. Es la historia de un modesto equipo que ha protagonizado una gran gesta: el ‘submarino amarillo’, que llegó a la élite con el nuevo siglo, ha demostrado la fe en su entrenador y en sus hinchas, ganando la Europa League en un partido memorable según la opinión de los entendidos…A mí no me gusta el futbol pero me alegró esta victoria que imaginé como la de David sobre Goliat, el triunfo de un equipo modesto sobre uno de los grandes…La victoria de quienes persiguen sueños, la derrota de quienes ya lo han cumplido…La gloria para quienes tienen hambre de conquista frente a quienes se acostumbraron a ella…El laurel para un pequeño equipo que ha demostrado su grandeza: al final, todo es cuestión de fe…Vae victis…(¡Ay de los vencidos…!)

En el país de nunca jamás…

“Marruecos es muy conocido por ser uno de los países árabes más tolerantes. Además, es relativamente seguro y pacífico. Los marroquíes, tanto árabes como bereberes, son hospitalarios, cálidos y amistosos”.
Imagen Internet

Parece que los datos sobre la pandemia van por buen camino. La vacunación masiva de la población y la continua ampliación de las franjas de edad, sin duda, constituyen el factor determinante en la mejora de los porcentajes de contagios y fallecimientos. Una especie de ‘euforia contenida’ parece que se instala entre la ciudadanía aunque sin olvidar que no es momento de bajar la guardia. Deberíamos congratularnos todos por ello, sin excepción, pero no. La oposición se mantiene en clave de negación sistemática. Esa es la consigna y por eso siempre encuentra un resquicio para promover y mantener el ambiente de careo y discordia propio de esta legislatura. La derecha, crecida ante el éxito cosechado en Madrid, presume a boca llena de tener soluciones, de saber más que nadie de geopolítica, de diplomacia, de pandemia, de economía, de sanidad…Parece como si se creyeran en posesión de la ‘piedra filosofal’ aunque, a decir verdad, el movimiento se demuestra andando y su poca altura de miras se ha comprobado ante la ausencia de sentido de Estado tras la actual crisis con Marruecos.

Hace años que visité este país y, sinceramente, me fascinó. El territorio está poblado de rincones con playas vírgenes y oasis en los que perderse constituye un verdadero placer. Sus moradores me resultaron amables, hospitalarios y acogedores. Enseguida se mostraron dispuestos a enseñarme la ciudad por un módico precio acordado mediante la táctica del ‘regateo’, un ritual propio del lugar. Es verdad que los niños se pegan a ti con la palma de la mano extendida, en actitud pedigüeña, pero es que son muy pobres, mucho. Carecen de las cosas más elementales y aprenden a sobrevivir con la misma naturalidad con que aprenden a hablar o a caminar. Tanta calle les dota de cierta pericia y pronto se vuelven pícaros y hábiles en el manejo de aquellos gestos capaces de conmover los corazones y los bolsillos: ‘la necesidad agudiza el ingenio, tal y como afirmó Quevedo…

La ruta en coche transcurrió desde la frontera de Ceuta hacia Tetuán y desde aquí comenzamos un circuito a través de Fez, Khenitra, Ifran, Marrakech, Casablanca, Rabat, Tanger y de vuelta a Ceuta…Reconozco que llevaba algunas ideas preconcebidas fruto de conversaciones y a consecuencia de la lectura de una biografía de Hasam II quien, por entonces reinaba, titulada “Nuestro amigo el Rey”, de Gilles Perrault. El libro suscitó una gran polémica entre la sociedad marroquí dado que, hasta entonces, Francia acostumbraba transmitir una imagen positiva del Rey, su principal aliado en el mundo árabe. De hecho, “Marruecos emprendió infructuosas acciones judiciales para impedir la publicación y la difusión de la obra, que obviamente fue objeto de una fulminante censura en Marruecos, donde a pesar de todo circuló”. Perrault no escatimó detalles a la hora de desvelar ante el gran público la existencia de cárceles secretas, centros de torturas y centenares de detenidos desaparecidos, a lo se sumó ese mismo año un informe de Amnistía Internacional sobre dichas desapariciones. Tanta fue la presión que ambos documentos ejercieron sobre los políticos franceses, estadounidenses y de otros países aliados de Hasan II que se liberaron centenares de detenidos desaparecidos supervivientes al tiempo que se cerraron algunas prisiones secretas poniendo así punto final a una etapa de la historia marroquí conocida como los “años de plomo“.

Al regresar los esquemas previos se habían roto. Fueron dos semanas de aprendizaje en contacto directo con el pueblo llano. Había compartido comida en Fez en casa de Abdul (nuestro guía) y su hermana Aisha, universitaria (Menú: patatas guisadas con despojos de cordero. Como es costumbre, todos en el mismo plato…¡Exquisito guiso!). Antes fui con ella a los baños públicos. Una experiencia inolvidable de contacto con la luz, el agua, el silencio y la intimidad compartida. Recorrí curtidores y zocos. Pasé miedo en Khenitra al pasear por una calle poblada de cafetines repletos de hombres que no nos quitaron ojo. Curiosamente, a excepción de la señora que nos atendió en un kiosko de refrescos, no vimos una sola mujer. Aquella noche dormí con la cama apoyada contra la puerta de la habitación y salimos pitando antes del amanecer… Pasee por la Plaza de Jamaa el Fna. Bebí zumos de frutas y contemplé a los encantadores de serpientes. Visité la Menara, la Koutoubia y un bazar bereber en Marrakech  y me acerqué, hasta donde me fue permitido, al Palacio Real en Rabat, fuertemente custodiado por la guardia personal del Rey armada hasta los dientes…Pero la imagen que permanece grabada en mi memoria es la de las mujeres, muchas con los bebés a la espalda, en los campos, en las puertas de las casas, en los mercados con la mercancía a la venta, espiadas y controladas por los maridos aiguiéndolas de cerca. Mujeres cargadas a tope, con la mirada baja tras los pasos del esposo o del padre quienes suelen caminar tranquilamente tres pasos por delante, disfrutando de un cigarro y un vaso de té… Contemplé desde la ventana del hotel a las ‘chicas de la noche’. Un continuo ir y venir de un coche a otro previo acuerdo cliente-proxeneta, quien esperaba paciente la vuelta del servicio para volver a contratar otro…Aquella noche me alegré infinitamente de ser quien era porque ser mujer en Marruecos no mola nada. Aun así muchos de los tópicos instalados en mi cabeza se desvanecieron durante el trayecto de vuelta…

Estos recuerdos acuden a mi cabeza al calor de la crisis abierta esta semana a raíz de los sucesos de Ceuta. Desde hace años que en mi Comunidad asistimos a la llegada masiva de migrantes procedentes de África, sobre todo de Marruecos. El ‘estrecho’  como el Mediterráneo, se han convertido en un pasillo transitado a diario y un espacio donde la vida y la muerte se cruzan y entrelazan. A menudo me pregunto cuánta desesperación y valentía hay que acumular para meterse en una balsa, abrocharse un chaleco salvavidas de ‘juguete’ y poner la vida en manos de desalmados sin escrúpulos, mercenarios  que trafican con seres humanos por un jugoso puñado de euros. La desesperanza y la falta de expectativas mueven los ánimos de jóvenes que se echan a la mar con las manos en los bolsillos y de madres que cargan en su vientre o en su espalda a sus propios hijos … Pero Europa no afronta este problema y todos escurrimos el bultos y tiramos la pelota de un tejado a otro olvidando que nadie abandona su casa y su tierra por gusto, ni emprende una aventura de este calado así porque sí…Por eso me echo las manos a la cabeza cuando oigo a determinados políticos hablar con tanta ligereza de estas cuestiones, de estos niños y jóvenes, a quienes se refieren peyorativamente, vertiendo falsos juicios sobre su conducta, calificándolos como ladrones o violadores, tratándolos con un desprecio que acaba intoxicando sus argumentos con el fin de obtener réditos electorales. ¿Se imaginan un gobierno adoptando esta actitud oficial y el tipo de política migratoria que de ella se derivaría?

Hace tres días que la frontera española está siendo invadida por ciudadanos marroquíes que han sido utilizados por el actual Rey para llevar a cabo su venganza contra España. La chispa saltó a causa de haber dado cobijo a Brahim Gali , Jefe del  Frente Polisario, enfermo grave de covid a quien se asiste en el hospital de Logroño por razones humanitarias…Pero la verdad va más allá. La verdadera razón de que esto suceda es ‘por ser vos quien sois’ es decir, porque Brahim Gali preside desde 2016 la República Árabe Saharaui Democrática. Él es la figura histórica que encarna la lucha por la autodeterminación de pueblo saharaui, creador del Movimiento Nacional de Liberación. Y como el Sahara está bajo dominio de Marruecos, al Rey no le ha gustado que se le preste ayuda a quien considera enemigo. De ahí el chantaje de la invasión de nuestras fronteras con intención de sembrar el caos, la confusión y la creación de un ambiente de tensión política y diplomática. Según dicen los expertos, era de esperar que Marrueco reaccionara más pronto que tarde y así ha sido. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Ya lo creo. Hay que tener la cabeza bien fría, el corazón hirviendo de rencor y un ego insaciable para intentar vengarse utilizando al propio pueblo, de manera particular a niños y jóvenes, ansiosos de futuro y libertad. Resulta verdaderamente paradójico que Mohamed VI, quien detenta una de las mayores fortunas del planeta, reine sobre una población mayoritariamente pobre que subsiste (quienes pueden) a duras penas con un salario medio de 370 euros y jornales de 2,5 euros al día…

Y así están las cosas. A estas alturas de la semana cientos de niños deambulan por las calles de Ceuta y Melilla (en menor proporción) como en el ‘país de nunca jamás’, soñando “con volar alto y poder girar a la derecha en cuanto vean la segunda estrella…” De momento hacen acopio de colchones, mantas, ropas y víveres obtenidos de la caridad de los vecinos. Muchos no quieren volver porque piensan que por mal que les vaya en España o en Europa, nunca será peor que en su tierra. Otros quieren regresar con sus padres pero el gobierno marroquí obstaculiza e incluso niega su regreso. La ultraderecha se persona en el lugar de los hechos intentando hacer leña del árbol caído y enseguida hará cuentas del descalabro económico a consecuencia de la atención a los ‘menas’. La ocasión la pintan calva’ para Abascal que se nutre políticamente de situaciones como esta. Por otro lado los acólitos del líder de la oposición se dedican a difundir grandes titulares sobre las dotes  de quien se postula futuro presidente, presumiendo de cómo las ‘vio venir’, (y no tuvo la decencia de comunicarlo), de su capacidad para gestionar la crisis o de sus habilidades diplomáticas. Incluso el propio líder desoja la margarita jugando con la respuesta a la cuestión: ¿apoyo al Gobierno?: ahora sí, ahora no…ahora sí, ahora no…La ministra de Defensa ha dado la cara y ha felicitado a la Fuerzas de Seguridad del Estado, presumiendo de su humanidad y buen trato para con los migrantes a pesar de que Marruecos difunde opiniones totalmente opuestas… Y mientras unos dicen una cosa y otros otra, los menores se intentan repartir por nuestra geografía y pronto llegarán a nuevos países de ‘nunca jamás…’

Hasta aquí la versión oficial, la que vemos en la TV o leemos en la prensa. Luego están los relatos de la gente de la calle, de los vecinos de Ceuta y Melilla, cuyos testimonios solo se conocen en ‘petit comité’… Relatos que hablan de la tristeza de la gente sencilla, de las trabajadoras del servicio doméstico que se ven perjudicadas y del aumento del número de suicidios…La única salida de quienes se sienten atrapados en la desesperanza, el hambre , la miseria y, ahora, presas del chantaje de los poderosos … Mi solidaridad para con todos ellos…