De los ‘baños de ola’ al veraneo junto al mar…

Mucho han cambiado las cosas desde que a mediados del XIX se pusieran de moda los ‘baños de ola’.Por aquel tiempo pasar quince días en la playa era un lujo al alcance de unos pocos adinerados achacados con alguna dolencia…
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Algún que otro fiel seguidor me pregunta por la próxima entrada. Reconozco que yo también echo de menos sentarme a escribir aunque estos días me dedico sobre todo a ejercer de madre y pronto también de abuela…Et…¡voila! Confío que os resulte interesante…

En la actualidad ir a la playa a bañarse en verano es algo tan natural como cotidiano. Desde pequeños nos  han acostumbrado a ir a la playa con más o menos frecuencia. En el imaginario popular está fuertemente instalada y naturalizada la dicotomía playa-verano. No obstante, cada vez con más frecuencia, sobre todo en las ciudades costeras, las autoridades locales han intentado amortizar este recurso natural construyendo paseos marítimos, bares, restaurantes, centros de formación en actividades náuticas (vela, surf, padel-surf, kayak…etc…) y han proliferado todo tipo de establecimientos para disfrute de vecinos y foráneos durante todo el año. Ahora, en estos tiempos que corren, las playas locales han constituido un gran desahogo durante la pandemia, al considerarse un lugar más seguro para pasear al aire libre, manteniendo las distancias aconsejadas. Pero ¿de dónde proviene la costumbre de bañarse en la playa?

Fue a mediados del siglo XIX cuando determinadas corrientes científicas llegadas desde Inglaterra y Francia, comenzaron a difundir los beneficios  del agua del mar. Como sabemos, la covid es una más de las pandemias habidas en la historia de la humanidad. Justamente a mediados del XIX se superaba una oleada de cólera que afectó a Europa, cuyo tratamiento comenzó a contemplar los ‘baños de ola’ como parte de la recuperación por sus efectos terapéuticos. Además, algunos médicos empezaron a aconsejar unos sencillos ejercicios para combatir el asma, el reuma o la depresión, mediante escuetas instrucciones que debían seguirse a rajatablas…Y así fue como el mar comenzó a formar parte de la convalecencia y llegaron los primeros veraneantes hasta el litoral cantábrico para mejorar la salud y disfrutar del beneficio de sus aguas…Hasta entonces el mar no era sino un espacio más en el marco paisajístico de los pueblos y ciudades que, con las nuevas terapias, caló como lugar de esparcimiento, diversión y sociabilidad al calor de las nuevas ideas aportadas por la comunudad científica, ideas que, por cierto, no fueton vistas con buenos ojos por los profesionales más tradicionales e inmovilistas.

Tal y como imaginamos, estos nuevos  tratamientos solo estaban al alcance de la burguesía y la aristocracia y, como no, de la realeza. Grupos sociales acomodados que, enfermos o no, iniciaron la tradición de trasladarse en verano hasta las costas, sobre todo cántabras, para disfrutar los ‘baños de olas’ al tiempo que participaban de las fiestas locales populares y propias de la estación estival cuya convocatoria se mantiene vigente en la actualidad. Personalidades como la reina Isabel II – a quien se considera pionera y la que puso de moda a la capital cántabra- o Victoria Eugenia, esposa del rey Alfonso XIII, colaboraron a difundir la bondad de dichos baños en la ciudad de Santander a la que se desplazaron durante años.

A fin de instruir y popularizar los baños, salieron a la luz algunas guías, entre otras la publicada en 1877 en Barcelona por el DR. A. Bataller y Contasi titulada Guía del bañista o reglas para tomar con provecho los baños de mar, en la que podía leerse: “Nunca debe tomarse baño alguno, ni frío ni caliente, que no haya pasado tres horas desde la última comida. Los niños pueden hacerlo después de dos, porque digieren con más rapidez. Accidentes gravísimos son las consecuencias de la transgresión de este precepto.” Así es. De aquí viene la costumbre de las madres de mi generación, que nos obligaban a guardar tres aburridísimas horas de digestión, comieras lo que comieras, antes de volver al agua. La advertencia solía venir acompañada de una amenaza terrible que sucedería en caso de no obedecer…

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Otra advertencia del célebre Doctor decía: “Tampoco debe tomarse el baño en ayunas, si no quiere el bañista exponerse a un síncope y a una reacción difícil, incompleta o nula. Si ha de bañarse muy de mañana, a fin de no tener que desayunarse tres horas antes, lo mejor que puede hacer es tomar en lugar de alimentos sólidos una taza grande de caldo, pues está probado que se puede entrar en el baño sin peligro después de media hora de haberlo bebido”.

Y es que los bañistas de aquel tiempo seguían al pie de la letra las instrucciones dadas bajo prescripción médica sobre los baños: los intervalos que debían guardar, el número de olas y posturas en las que debían recibirse, diferentes en función de la dolencia o padecimiento. Igualmente existía todo un listado de precauciones a tener en cuenta: no entrar al agua sudando, utilizar “tela ligera, de lana, y compuesto de dos partes: pantalón y blusa “ (último grito durante el siglo XIX).

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Respecto a las instalaciones, como la mayoría no sabía nadar y tenía mucho miedo, se colocaban cuerdas o maromas desde la orilla hasta dentro del agua para que pudieran agarrarse y, como no, se contrataron numerosos ‘maromos’ –voz asumida en por la RAE que significa ‘novio o amante masculino’- dispuestos a ayudar a los bañistas… Así mismo, se instalaban carpas y después casetas en las que los usuarios de cambiaban de ropa antes y después del baño. Aquí, en España, las ciudades con mayor tradición de los baños son Santander (Playa del Sardinero) y San Sebastián (Playa de la Concha), aunque poco a poco se extendieron por los numerosos balnearios de toda Europa, al paraguas de las nuevas corrientes que lo aconsejaban para fortalecer los huesos y revitalizar el ánimo.

Las autoridades de Madrid, siempre dispuestas a apuntarse un tanto, el 17 de julio de 1846 lo anunciaron en “La Gaceta”, una propaganda que logró con mucho éxito atraer hasta el norte a veraneantes de la ciudad, considerando los beneficios que reportaban.

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Tomás Ibarrondo, médico titular de la Villa de Colindres (Cantabria), en el año 1878 animaba a todos a bañarse: «Tributarios Madrileños, Vallisoletanos, Burgaleses, etc… ¡Venid! Los que necesitáis equilibrar y restituir la vitalidad gastada en la población; en esos focos de inteligencia social ¡llegad! Jóvenes anémicas a recuperar vuestra sangre. Temperamentos linfáticos y nerviosos; niños débiles y enclenques, acercaos a vivir en las condiciones que os reporten el provecho salutífero que os precisa. Hombres de bufete: pasad aquí veinte días de esparcimiento y descanso, que sólo ello bastan a contrabalancear los efectos de la vida sedentaria con su agitada monotonía. Madres de familia; todas tan amantes que sois de vuestros hijos, traerlos a respirar este aire por treinta días, enfermos, valetudinarios, con ánimo, un poco de discreción y cautela, hallareis en este recinto la salud que demandáis. Vos Touristas, los que venís a buscar las impresiones de la moda para matar el tiempo, aquí se os espera. Médicos: mandad sin miedo a vuestros enfermos a este rinconcito que les proporciona agua que los regenera, alimentos que los entonan y atmósfera que los vivifica….»

En fin, mucho han cambiado las cosas desde entonces…Para quienes vivimos en la costa el mar es un referente natural del que no sabemos ni queremos prescindir. Y el mar nos sigue curando y sanando…Algunas heridas física mejoran y cicatrizan con la sal. Los músculos y huesos se fortalecen a base de caminar por la orilla. Muchas heridas del alma sanan tras pasar algún tiempo con la mirada en el horizonte, mientras nos embriaga su aroma y nos arrulla el sonido de las olas que, una a una, se van llevando nuestras tormentas para ponerlas a buen recaudo… El mar de todos…De los poetas, de los enamorados, de los que sufren, de los que son felices, de los vivos y también el descanso de nuestros muertos: “Si muero que me dejen a solas….El mar es mi jardín…”(José Hierro).

Una biblioteca viajera: final de trayecto…

«El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración. El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje». José Saramago
‘Instantes’ Fotografía: mp_dc

Los días pasan aunque quizá no con la lentitud deseada. Poco a poco la rutina se deshace, se desmonta como cada año porque enseguida llegará ‘la tropa’, la familia y todo cambiará durante unas semanas. Confieso que no solo no me importa sino que lo disfruto y lo estoy deseando. En breve y conforme vayan llegando, tomarán posesión de la casa, ocuparán los espacios ordenados y compartidos a diario con mi queridísima Cara, mi galga, mi compañera inseparable. Ella también verá alterada su propia rutina porque entre los visitantes también cuenta Bimba, la golden de mi hija. Entre todos llenarán el silencio de voces, de risas y de algún que otro ladrido… La espera ha transcurrido esta vez más lenta y pesada a causa de la pandemia aunque, no obstante y pasados los primeros días, la estancia acontecerá a velocidad de vértigo ante el lamento de todos, incapaces de detener el reloj o ralentizar el tiempo para que las horas duren más… La batalla contra el tiempo está perdida. En fin, no sé cuánta disponibilidad tendré para escribir y por eso, a pesar de dar por cerrado el monográfico dedicado a los viajes, me decido a reseñar en esta entrada algunos libros de viaje para quienes gusten de este género. Salgan de viaje o no, viajar es posible a través de la lectura. El poder de las palabras es tan inmenso como poco valorado. Con ellas destruimos y creamos, odiamos y amamos…Las palabras pueden transportarnos a lugares remotos, mostrarnos las costumbres, la gastronomía, narrar las historias, dibujar los paisajes, pormenorizar los colores y hasta especificar los aromas y fragancias propios de cada rincón… De manera que si este año, por razones coyunturales obvias no salimos de nuestra ciudad, cualquiera de estos libros (entre otros muchos) pueden constituir una buena opción para conocer cualquier punto de la geografía universal o anticipar un viaje aplazado para mejor ocasión.

1.- Cartas desde Estambul, de Lady Mary Wortley Montagu. Una noble británica viaja con su esposo a Estambul en 1716. Allí, ante la Sublime Puerta, en una ceremonia acorde a tal evento, el marido acepta el cargo de Embajador. Como suele ocurrir, sobre todo en aquel tiempo, la esposa cumple la tarea de acompañar a las recepciones, socializar y asumir las encomiendas que se estimen necesarias en su rol de esposa. No obstante Lady Mary tuvo tiempo de iniciar una asidua correspondencia con sus familiares y amigos informando de las costumbres orientales en la corte otomana, de los harenes, de la vida en general. Lady Mary fue considerada la primera extranjera que penetró en esta corte y en este tiempo en que se inició la gestación de lo que hoy se conoce como ‘orientalismo’. Por cierto, sobre la construcción del paradigma que los occidentales identificamos como ‘orientalismo y sobre la formación y desarrollo de los tópicos del Islam, el ensayo histórico de Edward W. Said, Orientalismo, resulta sumamente esclarecedor.

2.- De sultán en sultán, de May F. Sheldon. Si sueñan con África este libro puede ser una buena opción. May F. Sheldon, una millonaria estadounidense, organizó una expedición al Kilimanjaro, al Congo Belga y, después, por el resto del mundo. Miles de kilómetros recorridos sin escatimar un dólar como turista y exploradora, la autora narra su larga y famosa expedición por África allá por el año 1891.

3.- El tiempo de las mujeres, de Ángeles Espinosa. Y si de la mano de Lady Mary conocíamos oriente, Ángeles Espinosa nos habla de sus mujeres. Narrado a través de diversas crónicas, entrevistas y artículos, haciendo gala de su oficio de corresponsal y reportera, la autora describe la situación de las mujeres en Oriente y plantea las conquistas pendientes y los objetivos por cumplir. Este es un libro para leer a priori, antes del viaje. De ser así nos capacita para una mejor comprensión de la situación y el rol que representan las mujeres actualmente en el Próximo Oriente.

4.- La India en que viví, de Alexandra David-Néel. (Este podría ser para mí) La novedad de este libro reside en la autora, la primera mujer que visitó Lhasa, la capital del Tibet, en 1924. Allí prolongó su estancia durante largos períodos antes de la independencia de la India. Su obra es fruto de sus reflexiones, del contacto con el país, con su gente y las transformaciones interiores que esta experiencia le proporcionó. En 1911 se convirtió al budismo y al año siguiente peregrinó hasta los lugares sagrados  del budismo en Nepal. Alexandra escribió después una treintena de libros entre los relatos de viajes y la espiritualidad.

5.- Viajeras de leyenda, de Pilar Tejera. Pilar Tejera es historiadora y ha estado vinculada a la comunicación y al periodismo de viajes durante dos décadas. En 2008 y con el sello editorial de Ediciones Casiopea (editorial que dirige), crea el que será su proyecto estrella: la web ‘mujeres viajeras’ (www.mujeresviajeras.com) que merece la pena visitar. Durante más de 15 años ha investigado y biografiado a las mujeres viajeras en época victoriana y en este volumen dedicado al siglo XIX, rastrea la vida de algunas damas que viajaron por el mundo al tiempo que relata sus increíbles aventuras.

6.- Oasis prohibidosde Ella Maillart. Se la conocía como ‘la vagabunda de los mares’ porque se enrolaba en tripulaciones y organizaba viajes en yate por el Mediterráneo con una tripulación exclusivamente femenina. En este libro nos cuenta el viaje que realizó en caravana desde Pekín al interior de China, viaje que realizó con Peter Fleming, corresponsal del Times. Desde allí se dirigieron a Cachemira atravesando las cumbres de Karakórum en un tiempo en que el país vivía bajo el asedio de la guerra civil.

7.- La señora Dalloway, de Virginia Woolf. “Junio en Londres es mi momento favorito del año…” Esta novela de la célebre escritora nos impedirá movernos de  nuestro lugar de lectura. Sin pestañear, con esa inquietud que nos impulsa a seguir leyendo sin parar la autora nos conducirá por la ciudad para mostrarnos el Londres de 1925. De su mano conoceremos el espíritu anglosajón de entreguerras, sus inquietudes, sus valores, sus preocupaciones…Una ciudad que nada tiene que ver con la actual.

8.Japón inexploradode Isabela Bird. Escritora, naturalista, fotógrafa y exploradora Isabela dio tres veces la vuelta al mundo. Fue la primera mujer aceptada en la Royal Geographical Society la primera que exploró las zonas más recónditas de Japón a finales del siglo XIX. Este libro contiene un bellísimo relato de viaje que nos muestra a Japón como un país lleno de encantos y a la par desconocido para los occidentales. La escritura de Isabella Bird revela su espíritu extraordinario a la altura de una mujer de su talla.

9.-La ruta de Alejandro, de Freya Stark.  Historiadora, filósofa, deportista, exploradora y artista…Con más de 30 libros en su haber, Freya Stark viajó por destinos como la Unión Soviética, Asia Central, China, Cachemira, entre ellos, este libro refleja su interés por la historia pues describe la ruta de Alejandro Magno, una crónica que describe su viaje iniciado en Alepo a través de Turquía. El libro resulta útil e interesante por la cantidad de datos que contiene al tiempo que resulta sumamente ameno y divertido a consecuencia del sentido del humor de la autora.

10.-Viaje de Egeria, de Carlos Pascual. El relato de viajes más antiguo del que se tiene noticia en España fue escrito por una mujer… (Vid. ‘Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…‘).

Mis mejores deseos para el verano, que lo disfruten en buena compañía.

‘Ladys viajeras’: intrépidas, aventureras y escritoras…

La literatura de viaje es un género nacido gracias a la inquietud de algunas personas que recogieron por escrito emociones, sentimientos y vivencias experimentadas durante sus recorridos, que despertaron la curiosidad e interés por otros lugares y culturas…
Fotografía: mp_dc

La primera ‘hornada’ de ‘guiris’ ya está aquí. Este año la mayoría son compatriotas del interior deseosos de atrapar un trocito de playa para tumbarse en la arena y dejar que la mirada se pierda en el horizonte. La pandemia nos dejó exhaustos. Todos necesitamos recuperar poco a poco aquella normalidad que se nos arrebató y que ahora hemos elevado a la categoría de excepcional…A la palabra ‘guiri’ se le asignan varias procedencias: podría ser un apócope del término euskera ‘guiristino’ o cristino que era como se conocían durante las guerras carlistas a los partidarios de la Reina Mª Cristina y a los liberales. Para otros procede del vocablo ‘guiri-gay’ que significa algo así como ‘lenguaje oscuro y difícil de entender’ (de ahí la expresión), según la RAE, el que hablan los extranjeros. Finalmente para el escritor Juan Goytisolo guiri derivaría del turco guiur, infiel o extranjero…Luego están los que ‘viajan sin salir de casa’ porque no pueden o lo dejan para más adelante, como yo….Y en el impás, saboreamos libros y ‘coprotagonizamos’ aventuras y viajes acomodados en el sofá o la butaca…Y para quienes no gusten de la lectura siempre les quedará el recurso de la imaginación, ‘la loca de la casa’ según decía Santa Teresa. De su mano podemos recrear nuestras propias ficciones, transportarnos al pasado para revivirlo y hasta fantasear con nuestro futuro…

Y retomando la temática de post anteriores en los que he ido desgranando el simbolismo del homo viator desde la antigua Roma, pueblo viajero donde los haya, cuya geografía atravesó la célebre Egeria de paso hacia Tierra Santa y, una vez desentrañado su significado semántico, histórico y religioso (cuyo espíritu encarnaron los caminantes y peregrinos que deambularon por Europa y el resto del ‘mundo’ entonces conocido) salieron a la luz, a resultas de aquellos tránsitos, las obras de Herodoto, Estrabón y Homero (su famosa Odisea podría ser la primera crónica de un viaje ‘ficticio’ desde Ítaca, punto de partida y final del relato) hoy por hoy consideradas las semillas de la incipiente narrativa viajera que prosiguió con otra obra escrita en la cumbre del medievo: el Libro de las maravillas del mundo, fruto de las inquietudes de Marco Polo por abrir nuevas rutas para el comercio de la seda…

El itinerario histórico podría continuar de la mano de Bernal Díaz del Castillo (siglo XV) quien tras el descubrimiento del Nuevo Mundo escribió un relato sobre La verdadera historia de la conquista de Nueva España… Por aquel entonces no se conocía la ‘literatura de viaje’ como tal, aunque su obra se considera entre las pioneras dentro de este género porque contiene información sobre geografía, la naturaleza, gentes y costumbres tan nuevas como extrañas… La llegada de la Ilustración impuso nuevos códigos y la razón se reivindicó como el medio para alcanzar el conocimiento denominado -desde entonces- ‘científico’. Será justo en este momento cuando el relato de viaje comience su verdadera andadura antes de eclosionar en la centuria siguiente. A este siglo (XVIII) pertenecen las obras de Johann Georg Adam Foster, uno de los precursores de la literatura de viajes, que acompañó a James Cook en sus viajes alrededor del mundo así como también destacó Antonio Ponz  y su Viage de España

La entrada del romanticismo impuso la moda viajera impulsada por el desarrollo de los medios de transporte y comunicación (que acortaron notablemente las distancias) y de los alojamientos, que sufrieron una considerable mejora respecto a los siglos anteriores. Al paraguas del romanticismo algunos países del viejo continente se erigieron en focos de atracción del incipiente ‘turismo’ entre ellos España, que constituyó uno de los destinos estrellas para los europeos y europeas. El país se presentaba entonces bajo un halo de leyendas que los propios viajeros se encargaron de exagerar y difundir. Y es que los ciudadanos decimonónicos se iniciaron en el viaje por placer, de ocio, de vacaciones que diríamos hoy…(Vid. la entrada sobre el Grand Tour). Así fue como los románticos comenzaron a preocuparse por el viaje de recreo, a consecuencia del cual circularon los primeros manuales y guías semejantes a las actuales, las mismas que consultamos a la hora de programar un viaje. Ni que decir tiene que estos manuales nada tuvieron que ver con lo literario tal y como afirmara en su tiempo la ilustre escritora Emilia Pardo Bazán: «Yo no escribo guías; voy a donde me lleva mi capricho, a lo que excita mi fantasía, al señuelo de lo que distingue a una población entre las demás».

En cualquier caso, se podría decir que a medida en que maduraba el concepto del viaje en sí mismo fue surgiendo la inquietud por su relato. Me explico. Los viajes se hacían al tiempo que se comenzó a escribir sobre ellos, es decir: los viajes se hacen y se escriben (confieso que en esto me reconozco). Los viajeros y viajeras escribían para sí mismos y para otros, recopilando sus experiencias a fin de prolongar el viaje tras el regreso y recordar. Sobre todo para recordar (también en esto me reconozco). A diferencia del viajero ilustrado, preocupado por el carácter científico de su periplo y, por tanto, más objetivo en sus relatos los románticos, en general, usaron una escritura subjetiva, proyectando su personalidad y las experiencias del propio ‘yo’. De ahí que los escritos del XIX tengan mayor interés artístico y literario que los precedentes. Los célebres ‘cuadernos de viajes’ (conservo unos cuantos) constituyen un remanente, un poso, una memoria personal de fechas, lugares, historias que entrelazan lo personal y lo colectivo, capitales básicos de todo buen viajero que se precie…

En el caso de España, es necesario reconocer que si bien es cierto que se convirtió en un centro ‘turístico’ por lo excelencia, también lo es que lo fue gracias a las féminas inglesas y francesas las más viajeras e intrépidas de toda Europa, entre las que se encuentran notables representantes de la escritura femenina de viaje. Fue a partir de la segunda mitad del XIX cuando estas mujeres, impulsadas por la curiosidad y deseo de romper la rutina diaria y vivir alguna que otra aventura, se lanzaron a recorrer el mundo a pesar de los condicionamientos de género, algunos ya mencionados en otros post. Pues no solo tuvieron que superar barreras geográficas, a veces las más fáciles, sino también aquellas nacidas al calor de las funciones socialmente asignadas acordes a su rol de mujeres, asumiendo el reto de poner en entredicho su prestigio y honestidad. Ellas, como los peregrinos, también hicieron un doble viaje: el exterior o geográfico y el interior., una catarsis o metamorfosis hacia la autoafirmación, la búsqueda de reconocimiento y respeto, reconocimiento que las escritoras extrapolaron a sus textos. Esta literatura narra en primera persona las impresiones de estas ‘ladys’ a su paso por nuestro país: sus costumbres, modas, gastronomía, establecimientos, incluyendo críticas a favor o en contra.

Las inglesas que viajaron por España, como Elizabeth Mary Gosvenor, Louisa Tenison, Sophia Dumbar, Matilda Betham Edwards o Frances Minto Elliot,  buscaban una experiencia que les avalara una cierta “autoridad moral” a la hora de narrar lo que han visto y lo que han sentido en un lugar extraño, ajeno al habitual. El viaje las colocará en una posición de superioridad desde el que opinar, con libertad, sobre lo que ven y sobre la gente conocen. La escritura se convierte así, para estas damas, en una válvula de escape. Sus relatos están construidos sobre  descripciones, observaciones y opiniones sobre sexo, religión o política, opiniones que expresan con mayor libertad que los hombres. Su consideración social les permite confesar sin pudor sus miedos a los posibles peligros, algo que jamás harían ellos. Por otro lado estas viajeras-escritoras no pretenden ganarse la vida escribiendo aunque sus libros se hacieran populares como los de Lady Morgan sobre Francia e Italia, o la señorita Pardoe sobre Turquía… Sólo Louisa Costelo se a ganó la vida escribiendo sus viajes, “abriendo camino a una generación posterior de viajeras eruditas e investigadoras, que con sus textos llegará a ejercer gran influencia política e intelectual y se codeará con sus colegas del sexo masculino casi en igualdad de condiciones (Freya Stark, Gertrude Bell, Alexandra David Néel…)”.

Los relatos de estas aristócratas británicas que visitaron España decimonónica continuaban una tradición iniciada en siglos anteriores, como la francesa Mme D’Aulnoy, autora de Relación del viaje a España una obra llena de curiosidades sobre nuestro país en el siglo XVII a modo de cartas escritas a sus amigos de París o el de Lady Holland en su diario The Spanish joumal of Elizabeth, Lady Holland, Londres 1910, que relata el viaje que realizó con su marido por España en 1809. Su testimonio resulta muy interesante para comprender la época, aunque sus diarios fueron publicaron más de un siglo después.

Otra pionera fue la Marquesa de Westminster, Elizabeth Grosvenor, que solía viajar en yate o en calesa, acompañada por su marido, sus criados, la tripulación y abundantes provisiones. Así cruzó el Mediterráneo y conoció las costas españolas en un periplo que duró más de dos años. Todas sus impresiones e intereses quedaron recogidos en Narratíve of a yacht voyage in the Mediterranean during the years 1840-1841, publicado en Londres, en 1842. Louisa Tenison (1819-1882), culta, inteligente y aficionada al dibujo, viajó y vivió en España más de dos años durante los cuales escribió, Castile and Andalucía, aparecido en 1853, ilustrado con preciosos dibujos propios y del artista sueco Mr. Egron Lundgren, que vivía en Sevilla cuando ella llegó a esta ciudad. Sophia Dumbar es otra de las aristócratas que escribió sobre sus viajes por España. Ella representa un modelo de viajera más cercano al que hoy entendemos por ‘turista’, aunque viajó en diligencia y en tren acompañada por su familia por una criada española que hacía de intérprete. “Sus andanzas quedan reflejadas en la obra. publicada en 1862: A family tour round the coasts of Spain and Portugal during the winter of 1860-61″.

Ya en la segunda mitad del XIX aparecen otro tipo de viajeras que nada tienen que ver con la aristocracia. Son mujeres de clase media, algunas institutrices, que viajan acompañando a familias adineradas con el encargo de ocuparse de los niños. Así recorrían nuestro país y muchas forjaron su identidad de escritora, como fue el caso de Mathilda Barbara Betham Edwards. Finalmente será Frances Minto Elliot quien encarne la figura de la auténtica escritora viajera. En 1884 publicó Diario de una mujer ociosa en España,  una especie de guías “para mujeres ricas y aburridas, amantes de la buena vida y el confort”. Lamentablemente, no existen traducciones al castellano de las obras de estas viajeras.

Resultaría interesante ojear algunas de estas obras y conocer de primera mano la opinión de aquellas primera ‘guiris’ que llegaron a nuestro país. Comprobar sus impresiones, saber qué opinaban sobre los españoles, sobre la moda y las costumbres o sobre nuestra gastronomía…Por si alguien gusta, les dejo el link de acceso al libro digitalizado de Madame D’Aulnoy…Que lo disfruten…

Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…

Egeria ha pasado a la historia por ser la primera mujer que llevó a cabo un largo y heroico viaje de peregrinación, cuyo testimonio ha quedado recogido gracias a sus cartas las mismas que, hoy por hoy, se reconocen como antecedentes de la literatura de viaje…
Fotografía: mp_dc

En casi todos los viajes que he realizado a lo largo de mi vida, siempre llamaron mi atención las mujeres que viajaban solas. Por entonces no podía imaginar que, pasado el tiempo, yo también lo haría. Si he de ser sincera me costó tomar tal decisión, acostumbrada a hacerlo siempre en familia, con amigos o en pareja. Pero la vida nos hace transitar por estadios muy diversos que requieren aceptación y adaptación a las circunstancias, añadiendo también altas dosis de positividad: contemplar el vaso medio lleno e intentar observar siempre el lado bueno…En definitiva desdramatizar, alejar esa sensación de incapacidad que tantas veces se apodera de quienes hacemos camino solos y, en ocasiones, voluntariamente solos…La soledad elegida o impuesta tiene muchas caras que explorar y ofrece muchas oportunidades de aprender a gestionar nuestros capitales emocionales y a disfrutar cada momento presente, único e irrepetible…

Naturalmente viajar solos en pleno siglo XXI no tiene tanta ciencia y, en el caso de las mujeres, oferta bastantes garantías y múltiples seguridades. Pero, en general, viajar en tiempo de la Antigua Roma o durante el medievo era cosa arriesgada y difícil… Es fácil imaginar los peligros que cualquiera corría en semejante contexto, por no mencionar las incomodidades, inclemencias y enfermedades a las que, en el caso de las féminas, debemos sumar las dificultades intrínsecas o propias a la condición de género. Sin embargo la historia de las mujeres ha avanzado a impulsos de quienes, como Egeria, transgredieron la línea de la ‘normalidad’. Mujeres intrépidas que asumieron el desafío de las propias inquietudes a la par que renunciaron a llevar una vida encorsetada entre los márgenes socialmente establecidos -en una sociedad dominada por hombres- que la obligaban a vivir sometidas a los varones del entorno, en papel de hijas, esposas y madres…

No obstante, desde las culturas clásicas la historia nos demuestra lo que la literatura constata, es decir, cómo las mujeres encontraron las vías para hacerse oír desarrollando estrategias que les permitieron desenvolverse en foros y/o adentrarse en los márgenes de contextos propiamente masculinos. También es cierto que muchas lo hicieron utilizando la fórmula de ‘hijas de…’ o ‘esposas de…’ e incluso desde lugares más sombríos, en el papel de queridas o amantes que convirtieron el lecho en un espacio donde compartir, entre otros placeres, el de conversar haciendo hueco a las confidencias y complicidades varias. (Dejo al margen la consideración sobre la bondad o maldad de las intenciones y objetivos pretendidos por ambas partes).

Y hechas estas consideraciones iniciales, entre las primeras viajeras de la historia destaca la figura de Egeria (s. IV) Los datos biográficos de los que se disponen son escasos pero parecen indicar que procedía de la provincia romana de Gallaecia, en la diócesis de Hispania. Valerio, asceta y monje del Bierzo, la sitúa en la actual comarca y la llama por su nombre en sus escritos. Así mismo, cabe la posibilidad en opinión de los estudiosos, su parentesco con la primera esposa de Teodosio el Grande, Aelia Flacila, emperatriz romana descendiente de una familia prerromana, madre de Honorio y Arcadio, herederos de cada una de las partes en que fue dividido en Imperio Romano (Oriente y Occidente) a la muerte de su padre. Junto a esta hipótesis circulan otras que intentan aclarar cuál pudo ser la familia de procedencia de Egeria, aunque lo único que parece seguro es su ascendencia noble, su posición económica acomodada y su notable formación cultural. En opinión de Rosa Mª Cid, profesora Titular de Historia Antigua en Universidad de Oviedo quien ha encabezado diversos proyectos sobre la Mujeres en la Antigüedad, ha señalado que «su experiencia (refiriéndose a Egeria) muestra hasta qué punto podían romperse los roles de género en la sociedad de la antigüedad tardía, al presentarse como una auténtica aventurera».

Efectivamente. Ya en el año 384 esta mujer escribía: «Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo». Y así fue. Egeria atravesó tres continentes y recorrió más de 5.000 km a pie y a lomos de un burro o una mula convirtiéndose así en la primera mujer viajera conocida de la historia. Su hazaña es del todo loable no solo por lo que implica tal recorrido pleno de peligros de todo tipo, sino por el peso que representaba ser mujer en aquel tiempo y la consideración social que esto suponía. A este respecto Cristina Morató en su libro Viajeras intrépidas y aventureras, recoge un refrán de la época que dice así: “Peregrina salió, puta volvió”. Resumiendo así las sospechas que levantaba una mujer que mostrara este tipo de inquietudes tan poco frecuentes. Por otro lado, tal y como suele ocurrir cuando se trata de épocas tan remotas, algunos expertos han indicado que posiblemente debido a su estatus, podría ser que viajara con algún salvoconducto de los que se expedían a personalidades relevantes. De ser así dicho pasaporte le hubiera permitido cruzar fronteras con ciertas garantías, lo cual no es óbice para desmerecer su osadía.

En cualquier caso Egeria, sin proponérselo, ha pasado a los anales no solo como aventurera sino como escritora. Sumamente religiosa y culta, durante su periplo escribió numerosas cartas recopiladas en una obra conocida como Itinerarium Egeriae, del que se conserva solo una parte. Dicha obra ha sido interpretada como un antecedente de la ‘literatura de viaje’, de la que hablaré más pormenorizadamente en otro post. Algunas voces importantes procedentes del ámbito literario como Menéndez Pidal, colocan a Egeria al frente del elenco conformado por escritoras hispanas, aunque no hubo intencionalidad consciente de crear un texto literario porque su única motivación fue compartir con sus hermanas cuanto descubría. De ahí el uso de un lenguaje fresco, cercano, cotidiano propio de la escritura epistolar, íntima y personal. Un camino recorrido posteriormente por otros escritores, como Flaubert, que llegaron a la literatura de viaje de la mano de este mismo género. Las cartas muestran el carácter curioso y crítico de Egeria, en los que muestra su profunda religiosidad al tiempo que cuestiona e intenta realizar sus propias comprobaciones.

El viaje partió de la Actual Galicia, atravesando a continuación Tarragona hasta el Ródano desde donde cruzó toda Italia. Desde aquí embarcó dirección Constantinopla para partir hacia Palestina con intención de visitar Jerusalén realizando así una peregrinación que tiempo atrás inauguró santa Helena, madre de Constantino. Visitó Jericó, Belén, Nazaret, Cafarnaúm, aunque estableció su base en Jerusalén. En el 382 continuó por Egipto, donde conoció a los anacoretas que vivían en el desierto, pasando nuevamente a Jerusalén para peregrinar al monte Sinaí (momento en el cual comienza la parte encontrada de su relato) y después visitar Antioquía, Edesa, Mesopotamia y Siria…Ya de vuelta hacia Constantinopla escribía así a sus hermanas: «Tenedme en vuestra memoria, tanto si continúo dentro de mi cuerpo como si, por fin, lo hubiere abandonado». Sus textos permanecieron durante siglos presos del polvo en una biblioteca hasta que en 1903 se sacaron del olvido para realizar un trabajo de historia. Así Egeria fue rescatada y su pericia sacada a la luz….

La experiencia viajera de Egeria reflejada en su Itinerarium, ha sido traducida a varios idiomas. Una calle en Ponferrada y otra en León llevan su nombre así como también una empresa familiar de cerveza artesana en El Bierzo. Finalmente, en el pequeño municipio leonés de  Villaquilambre, desde 2007 funciona una Escuela de Formación de mujeres Egeria… Hermoso homenaje en recuerdo de una mujer que quería verlo todo y escribió todo lo que vió…

Viajar en la antigua Roma: entre los negocios y el placer…

La vida en la antigua Roma no era tan idílica como la muestran en el cine…La vida para un romano de a pie, entre los sesenta millones de habitantes del Imperio, era corta, con libertades limitadas y una gran incertidumbre económica…Por aquel entonces, como ahora, viajar solo estuvo al alcance de unos pocos…
‘Ituci’ colonia romana…Fotografía mp_dc

Huele a verano. A estas alturas del año y, en esta ocasión con más ganas que nunca, los bares y restaurantes de las ciudades despliegan sus terrazas, muchas renovadas y nuevas, dispuestas a ofrecer un servicio seguro que atraiga a todos, particularmente a los más temerosos al contagio. Al pasear por las calles y plazas cientos de aromas nos envuelven. Son los efluvios culinarios que nos incitan a cerrar los ojos para deleitarnos en ellos. Aquí, en mi tierra, la esencia aromática por excelencia podría ser la del ‘pescaito frito’ y ahora, en verano, las sardinas o las caballas asadas y los caracoles…También las playas se preparan  tendiendo cientos de caminos de madera sobre la arena caliente, senderos que se adentran para facilitar el acceso a lugareños y foráneos llegados desde diferentes puntos de nuestras geografía, de Europa e incluso de otros continentes. Somos viajeros por naturaleza tal y como lo demuestra la historia. Viajamos por múltiples razones pero hemos aprendido a separar los negocios del placer o eso se deduce de nuestro sabio refranero: ‘antes la obligación y después la devoción’, ‘primero lo necesario y luego lo voluntario…’

Desde los comienzos de la historia la humanidad solos, en manadas o en grupos organizados, hombres, mujeres y niños se veían obligados a desplazarse desde unos lugares a otros. Primero para poder cubrir sus necesidades. Puesto que nuestros ancestros vivían al amparo de una economía de ‘consumo’ y depredadora, cuando se agotaban los recursos debían trasladarse para subsistir. Luego, cuando desarrollaron la agricultura y la ganadería y se hicieron sedentarios, las salidas de población se produjeron a fin de impulsar la colonización. Posteriormente movidos por el afán de conquista, la ampliación de fronteras, la búsqueda de recursos y a consecuencia del nacimiento del comercio, vieron la luz los grandes viajes de exploración. Todos estos traslados nada tuvieron que ver con el ocio del que se habla por primera vez en tiempos de la Antigua Roma.

Los romanos viajaron mucho y por muy diversos motivos: familiares, profesionales, religiosos, intelectuales, económicos…Pero la gran novedad es que comenzaron a desarrollar ese otro tipo de viaje que en la actualidad se realiza al paraguas del fenómeno conocido como ‘turismo’, palabra que etimológicamente procede del verbo tornare, ‘volver o hacer girar’  señalando a las idas y venidas que implican trasladarse.  Y de nuevo acude a mi memoria el recuerdo del anuncio de la televisión que señalé en el post anterior: ‘la vida da muchas vueltas, las vueltas dan mucha vida’. La verdad es que los publicistas tuvieron mucho acierto con el eslogan, aunque el anuncio no se mantuvo mucho tiempo en pantalla…

Entonces como ahora, viajar por placer no estaba al alcance de cualquiera. Para empezar el medio de transporte más frecuente entre los romanos para este tipo de periplos era la ‘litera’ portada por esclavos, mano de obra de la que solo disponían los más acaudalados. También usaban la ‘basterna’, parecida a la anterior aunque tirada por mulas. Sólo los nobles podían poseer esclavos y mulas. Viajar era, por tanto, una prerrogativa de los patricios y de los altos militares que prestaban sus servicios al ejército por lo que poseyeron gran prestigio y contaron con la simpatía del pueblo al colaborar en la grandeza del Imperio. Todos ellos supieron distinguir perfectamente entre el negotium y  el otium, términos similares a los que hoy usamos para distinguir al ‘viajante’  (el que viaja por trabajo) del ‘viajero’ (el que viaja por placer).El negotium y otium fueron actividades practicadas por orden riguroso pues es sabido que los romanos fueron pragmáticos y más retóricos que filosóficos a diferencia de sus vecinos griegos. Así pues, una vez concluido el trabajo, se entregaban al descanso sin reservas y lo hacían generalmente instalándose en la villa marítima de uno de los municipios más o menos cercanos, a elegir a lo largo y ancho de la geografía imperial. Un ejemplo muy cercano a mí es la ciudad de San Fernando, villa romana donde descansaban altos mandos militares que servían en Gades, posteriormente convertida en lugar donde se retiraban, una vez jubilados, los generales del ejército romano.

No obstante la grandeza de Roma no hubiera sido tal si al afán de conquista no se hubieran unido las ganas de conocer mundo. Tal vez sea por eso que durante los siglos II y III d.C. tuvieron mucho éxito los relatos exóticos, citados por boca de autores conocidos, entre los que destacan Las aventuras de Leucipa y ClitofonteLas efesíacas, Las etiópicas, narraciones que contaban las aventuras y desventuras de jóvenes enamorados y por las periégesis, género literario practicado por los griegos que narraban descriptivamente países y monumentos de manera semejante a nuestras actuales ‘guías de viajes’. Las periegésis informaban sobre los ritos y costumbres de los diferentes lugares describiendo los grandes complejos religiosos, sus fiestas y tradiciones. Plinio el Viejo, Séneca y otros, hacen mención de grandes obras que versaron sobre  Egipto y Grecia en las que se citan el Nilo o el Tigris que, hoy por hoy, constituyen una valiosa fuente de información.

Los destinos más frecuentados por los romanos fueron Grecia y Egipto. Por proximidad realizaron numerosas ‘escapadas’ a Grecia para visitar ciudades como Corinto, Epidauro, Esparta, Delfos u Olimpia sede de los famosos festivales y juegos olímpicos, un destino de gran éxito durante las fechas de su celebración. Los viajes a Egipto fascinaron a los romanos, sobre todo fueron foco de atracción las pirámides de Gizet o las Tumbas de famosos Faraones. Los innumerables grafitos que cientos de excursionistas dejaron -que contienen datos interesantes: nombres, fechas, poemas, opiniones…- se asemejan a nuestra costumbre de grabar nombre, corazones o frases en libros de visitas, en las puertas de los baños públicos o en las paredes de algunos monumentos visitados, aunque no gozan de aprobación unánime, gusten o no, representan una fuente de la que obtener datos para la reconstrucción de la historia. En fin, los romanos supieron combinar trabajo y placer e invirtieron una parte de su tiempo en hacer turismo, eso sí, una vez concluidas sus obligaciones o misiones bélicas y sin necesidad de cruzar el Mediterráneo pues, el área de la Campania, en Italia, donde estaba situada la ciudad de Pompeya, Herculano o Estabia, localidades cercanas a Roma, bendecidas con buen clima y playas atractivas, fueron sede de un núcleo turístico privilegiado donde, parafraseando a Cicerón, “pasar el tiempo plácidamente entre romances, canciones, banquetes y paseos en bote”.

Muchos consideran una novedad apartarse del mundanal ruido, que diría Fray Luis de León, para dedicar un tiempo a la ‘vida contemplativa’, es decir, a la meditación, el mindfulness o espritualidades varias aunque, a decir verdad, Plinio el Joven (s. I d. C.) ya las mencionaba en sus escritos explicando a qué ‘dedicaba el tiempo libre’ durante sus vacaciones estivales, citando que lo empleaba en meditar, leer, recibir masajes, bañarse, escuchar recitaciones y música, pescar o montar a caballo, ocupaciones que podía realizar solo o en compañía. Muchas ciudades, entre ellas las anteriormente mencionadas, poseyeron complejos residenciales conformados por lujosas villas de recreo que predisponían a sus ocupantes para la realización de tareas de ocio y descanso, en ocasiones compartidas entre vecinos, particularmente cuando se trataba de festejar determinados eventos con copiosos banquetes o ágapes comparables nuestras conocidas barbacoas, auténticas bacanales en las que corría el vino y la comida en abundancia, costumbre de la que tanto gustaban los romanos mientras socializaban y se entretenían ‘charlando largo y tendido’, frase que proviene de la posición mantenida durante el almuerzo o la cena, es decir, tendidos sobre sus triclinium

La arqueología ha permitido rescatar e interpretar la vida de las culturas y civilizaciones que nos precedieron. Gracias a la tarea de arqueólogos e historiadores se han podido reconstruir e incluso recrear estos ambientes de representación social, de ocio y disfrute intelectual donde los patricios romanos pasaron parte de su tiempo viviendo a ‘cuerpo de rey’ incluso en tiempos de ‘la república…’ En fin, salta a la vista que en la antigüedad clásica se encuentran las claves y los orígenes de muchas de nuestras costumbres y tradiciones, por eso constituyen una fuente permanente de inspiración y por eso también, necesitamos mirar al pasado si queremos comprender el presente…

Del ‘homo viator’ y el ‘Grand Tour’

 El Homo viator es un tópico literario que muestra la existencia humana como un camino que el hombre debe recorrer. A través de este simbolismo, el camino representa la vida y El hombre es el sujeto que recorre dicho camino, cosa que hará desde la perspectiva existencial elegida.
Verona, Italia. Fotografía: mp_dc

Aunque no hayamos superado la pandemia y, a pesar de las nuevas cepas de las que cada día tenemos noticias, es justo reconocer las ganas contenidas de viajar que muchos tenemos. El proceso de vacunación parece acelerar las expectativas de cara al verano aunque ya son muchos los que se atreven a coger carretera y manta, dispuestos a pasar unas breves vacaciones en lugares apartados de sus casas. Donde sea: dentro de la Comunidad, del país, en Europa e incluso en otros continentes. Sea como fuere da la impresión de que el turismo renace y cobra vida, aunque no tan rápido como quisiéramos…

Desde la antigüedad circula el tópico literario procedente de la literatura pagana y cristiana del homo viator, el hombre viajero, una metáfora de la vida contemplada como un peligroso y accidentado viaje de aprendizaje continuo que culmina en la madurez, en el autoconocimiento o en la sabiduría. Una idea que extrapolada al cristianismo tenía como fin el perdón, la Gloria e incluso en la nada, según defendió Shakespeare…  ‘La Odisea’ de Homero también relata un viaje iniciático y, al igual que otras propuestas literarias, sus  protagonistas recorren un camino previamente determinado por Dios o por un demiurgo, como en el caso de la Divina Commedia de Dante Alighieri, o de El señor de los anillos de Tolkien. Otra opción es la expresada en el verso de Antonio Machado que popularizó Serrat cantando aquello que decía ‘se hace camino al andar’. O también el homo viator puede caminar en libertad de conciencia y desde su propia experiencia, tal y como sucede en Peregrino, el relato de Luis Cernuda.

El símil del ‘hombre que camina’ o ‘el hombre viajero’ se rescata en la Edad Media para referir la inquietud nacida en aquel entonces, por recorrer los caminos que conducían a los Santos Lugares. La sociedad medieval, la mayoría  iletrada e inculta, se aferraba a la religión, a la brujería, a la superstición y a la superchería en general. De ahí que el fenómeno de los milagros, las apariciones y la conservación de reliquias en iglesias y monasterios, produjera un trasiego de peregrinos que iban y venían hasta determinados lugares, convertidos en centros de atracción, junto a los cuales se inició un proceso de transformación que trajo consigo la aparición de numerosos  mesones, posadas, hospitales y albergues que ofrecían refugio y atención a los caminantes (Vid. ‘Camino de Santiago’) En general se puede afirmar que durante la Edad Media el fenómeno de los viajes fue una constante a tenor de los numerosos desplazamientos de los que se tienen noticias. El contacto y los vínculos creados en los nuevos lugares facilitaron el desarrollo de un proceso de apertura a nuevas culturas, a nuevas realidades y nuevas posibilidades que fueron forjando el espíritu que posteriormente cristalizó junto a los ideales del renacimiento. En este contexto vieron la luz los primeros ‘libros de viajes’ entre los que destaca el de Pero Tafur, un viajero español que escribió las Andanças e viajes durante el siglo xv, obra que narra los viajes de un caballero sevillano por el Mediterráneo y Oriente entre los años 1436 y 1439. La obra refleja el encuentro con otros pueblos y gentes, “la percepción del mundo y la naturaleza y las relaciones sociales, políticas y culturales que mantiene con los diversos reinos y territorios por los cuales se desplaza”. Los libros de viajes alcanzarán su época de esplendor durante los siglos XVIII y XIX.

El desarrollo de las ciudades y el comercio así como el nacimiento de la burguesía, revitalizaron la inquietud viajera durante el renacimiento. El homo viator de este tiempo no sólo se desplaza hasta los Santos Lugares, movidos por inquietudes religiosas. No. El espíritu renacentista creó nuevos centros de interés dejando de lado el universo religioso, al paraguas del cual se había vivido hasta ahora, para centrarse en un microcosmos caracterizado por el antropocentrismo: el hombre como medida de todas las cosas. Por eso los viajes durante esta etapa tuvieron una finalidad comercial y cultural.

La burguesía, que no poseyó títulos pero sí dinero, se movía por Europa y por el mundo conocido buscando los productos más novedosos y exóticos con los que comerciar, al tiempo que los artistas lo hacían por ‘amor al arte’, nunca mejor dicho, sin una moneda ni un mendrugo de pan, viajaban al calor de la solidaridad o de sus mecenas para memorizar parajes naturales  y paletas de color antes nunca vista que después proyectarían en sus propias obras.

No hace mucho, antes de la pandemia, un anuncio publicitaba viajes bajo un lema pegadizo y sabio que decía algo así: ‘la vida da muchas vueltas, las vueltas dan mucha vida’. He dicho sabio porque siempre he pensado que viajar enriquece, abre la mente, nos vuelve más abiertos y nos aporta nuevas perspectivas de vida. En la actualidad algunas agencias de viajes promueven tours monotemáticos que giran en torno a un centro de interés cultural, científico, gastronómico o enológico…Afortunadamente todo es cultura y no solo el arte, la literatura o la historia que también…Puede que de esta idea nacieran los ‘viajes de estudio’ de los que como docente ‘doy fe’ a la par que afirmo que han ido perdiendo gran parte del sustantivo ‘estudio’ –al menos en secundaria y bachillerato-. Cuando yo estudiaba los viajes incluían la mayor parte del tiempo visitas a museos, iglesias, monasterios…En ellos repasábamos lo que se ‘suponía’ debíamos saber…Y sí, también había tiempo para la diversión y el ocio, aunque fuera a costa de pasar la noche en blanco…Todos somos ‘viajeros’ por naturaleza, compartimos el viaje común de la vida. Cómo lo hagamos sólo depende de cada uno de nosotros, de la perspectiva en la que nos situemos y de las expectativas que contemplemos…

No obstante y entendiendo que el viaje vital es de aprendizaje en su significado más amplio, la historia y la literatura nos informan de otro tipo de viajes que han influido en la concepción del homo viator, tanto en cuanto ayudaron a conformar ese espíritu e influyeron en el posicionamiento en una perspectiva determinada. Me explico. Algunos pensarán que los actuales proyectos de intercambio universitario como el Erasmus son un invento reciente. Pues no. Ya en el siglo XVIII existió el denominado Grand Tour, un itinerario educativo por Europa cuya duración oscilaba entre los seis meses y algunos años. Con anterioridad el término apareció por primera vez en la obra  de Richard Lassels, Voyage d’Italie, escrita en 1670. En ella se habla del viaje de un grupo de jóvenes aristócratas británicos entre los siglos XVI y XVIII. Seguramente aquellos jóvenes habían cursado estudios en universidades inglesas, las misma que en aquel momento no gozaban de buena reputación frente a lo cual, este viaje ofrecía la oportunidad de consolidar el aprendizaje de lenguas extranjeras, idea que convirtió al Grand Tour en un elemento clave para la formación de los jóvenes de clase media y alta que completaban esta etapa educativa antes de llegar a la edad adulta y, por supuesto, al matrimonio. No cabe duda que el viaje proporcionaba recursos y herramientas de gran utilidad para la vida…La literatura se encargó de difundir las bondades del Grand Tour y, aunque su origen lo sitúa en el ámbito educativo, acabó por identificarse con lo que hoy conocemos como ‘turismo’ a secas. Francia, Italia, Suiza, Alemania o Austria fueron los principales países europeos en torno a los cuales se determinaron los diferentes itinerarios que contemplaban las ciudades y regiones más emblemáticas.

Viajar constituye una fuente de bienestar para todos, de ahí que los científicos lo consideren bueno para la salud: reduce los niveles de estrés y proporciona bienestar emocional; estimula el cerebro; reduce los riesgos de infarto; representa una fuente de futuros recuerdos y refuerza la autoestima…Finalmente existe una única y poderosa razón: viajar nos hace felices…  Que así sea…

Cuestión de fe…

Treinta y cuatro versículos de la Biblia hablan sobre el perdón frente a los 247 que mencionan la fe, término que aparece a lo largo de 231 versículos, casi siempre acompañado de otros como convicción, confianza, devoción, justificación, lealtad… La palabra perdón aparece asociada a otras que completan su significado: misericordia, compasión, fiabilidad, libertad, arrepentimiento, redención…En el libro de los Salmos se habla del perdón para los ‘transgresores’ (Salmos 32:1)Y al final,casi todo acaba siendo cuestión de fe …
Fotografía: mp_dc

Últimamente a los ciudadanos de a pie se nos ha pedido con demasiada frecuencia que tengamos fe…Así se nos pidió cuando se inició la pandemia: fe en la comunidad científica, en la OMS, en los médicos, en los gobernantes y también en las vacunas…Luego se nos reclamó otro acto de fe para que confiáramos en las medidas económicas: debíamos tener fe en los ERTES, en la buena voluntad de los empresarios, en las ayudas que vendrían de Europa…En estos últimos días se nos ha solicitado de nuevo para validar la actuación del gobierno en la crisis de Ceuta y ahora se nos reclama en favor del indulto para considerarlo el punto de inflexión necesario para dar paso a una nueva etapa de unidad y concordia con la política catalana. Fe y mas fe…Pero la fe consiste en creer en algo que no vemos por eso, mucho me temo, sea un valor cotizado a la baja ante la falta de evidencia y certeza que el acto de creer implica per se

De un tiempo a esta parte las noticias sobre el coronavirus están siendo relegadas a un segundo plano. Es cierto que la historia continúa. Ayer, sin ir más lejos, un titular en la prensa recogía las conclusiones de un estudio realizado por un grupo de investigadores alemanes sobre las causas de los trombos que tan mala prensa propinaron a los laboratorios de AstraZeneca. Ahora toca continuar con los ensayos en niños y la obtención de datos que informen sobre la duración del efecto inmunológico de las vacunas, para saber si será necesario o no una dosis de recuerdo e incluso una segunda dosis.

Y mientras bajan los porcentajes de afectados y de fallecidos con la consiguiente tranquilidad social que ello transmite, regresa de nuevo la política a la palestra, al primer plano, a las portadas, a los grandes titulares…Vuelve, con más fuerza que nunca, el juego de la confrontación convertido en la estrategia por excelencia que, según parece, llevará a cabo la oposición para intentar desgastar (aún más) al actual gobierno y ganar las elecciones (e incluso intentar forzar un adelanto ahora que las encuestas son favorables). Ya se sabe que el papel de la oposición es oponerse y es lo que hacen sistemáticamente, sea cual sea la propuesta o iniciativa. Todo lo que no sea su iniciativa lo califican de error, de deslealtad, de antidemocrático o anticonstitucional…Al tiempo que ante ellos mismos se desdicen de lo dicho y reinterpretan sus propias palabras, cosa que no parece generar problema ético o moral alguno, así como tampoco sesgar continuamente la verdad o publicitarse con medias verdades y mentiras. Sea como fuere ellos también piden fe, nos piden que confiemos en ellos…

También hacía mucho tiempo que nada se comentaba sobre el gobern, sobre la independencia, la autodeterminación, los presos políticos o el desterrado Puigdemon quien continúa en Bruselas, en su mansión de Woterloo, al frente del Consejo para la República Catalana, otro gran acto de fe que se pidió a la sociedad catalana… Y claro, una vez controlada la pandemia –al menos de momento- y conformado el nuevo Parlament, tocaba volver a la carga, esta vez abanderandos del no rotundo respecto al indulto de los presos planteado por el gobierno de Sánchez. Pero no todo es blanco o negro. No estaría de más recordar la poca atención que se prestó a la cuestión catalana durante aquellos años en los que gobernó la derecha en mayoría con Rajoy al frente. Prácticamente se los dejó de lado. No solo no se tendieron puentes, ni se conformaron mesas de diálogo sino que se dejó estar y el independentismo tomó las riendas, voló y creció como la espuma…Entonces se nos reclamaba fe para superar la crisis económica, una fe que debía ser particularmente sólida los viernes cuando, semana tras semana, se nos comunicaban los correspondientes recortes: Hay que apretarse el cinturón, nos decían…Luego supinos que mientras unos se lo ajustaban otros se lo ensanchaban sin escrúpulos…

La reacción de la derecha no se ha hecho esperar. No ha habido sorpresa. Sería más honesto mirar al pasado y morderse un poquitín la lengua… En tiempos de Aznar se hicieron efectivos 141 indultos, entre ellos, el entonces Presidente, se lo concedió al etarra Antonio Elorza Gorosabel. Pero por citar el que podría ser, en mi modesta opinión, no ya polémico sino el más vergonzoso y triste, por citar digo, mencionaré los que firmó Rajoy para el comandante José Ramón Ramírez García y el capitán médico Miguel Ángel Sáez García, condenados por falsear la identidad de 30 de los 62 militares fallecidos en el accidente aéreo del Yak-42. La Asociación de Víctimas calificó el hecho como “golpe de Estado”. Ambos militares, con el Ministro Trillo al frente del Ministerio de Defensa, repartieron al azar los restos de los fallecidos para después entregarlos a las familias para su entierro, sin llevar a cabo la identificación pertinente, una acción incalificable…Cero autocrítica… Cada palo que aguante su vela. Los errores pueden pintarse de colores varios…

Independientemente de las razones que los hayan motivado, la gracia del indulto cuenta una larga trayectoria histórica tanto en regímenes monárquicos como republicanos. En las sociedades primitivas se hacía justicia mediante la venganza individual o familiar, y en las más adelantadas, la venganza privada se trasforma  en  vindicta  pública, la  clemencia  impone la  gracia y se instituye como derecho el perdón, inclinándose así a salvar al reo. La gracia, en aquellos tiempos, se entendía como una atributo divino que se trasladaba al rey concebido un representante de Dios en la tierra. Así se convirtió en una medida arbitraria en manos del Príncipe, un instrumento que caracterizó a las monarquías absolutas.

Existen numerosos documentos que hacen referencia al indulto entre ellas, el Código de Hammurabi (que tiene más de 4000 años) o los Libros Sagrados de la India;. También en el antiguo Egipto el Faraón ejercía el ius puniendi, es decir, el derecho a sancionar. El pueblo judío ejercía este derecho a través de la asamblea del pueblo. Posteriormente Grecia y Roma también conocieron el indulto e incluso estuvo vigente entre los pueblos bárbaros y durante la Edad Media…Se trata por tanto de una medida con honda raigambre histórica.

Respecto a la legislación española, la gracia aparece ya en el Fuero Juzgo elaborado en tiempo de los visigodos, de donde pasó al Fuero Real, a las Partidas de Alfonso X el Sabio, a los Fueros Castellanos, la Nueva Recopilación -basada en las Leyes de Toro- (durante el reinado Reyes Católicos, siglo XV-XVI para ubicarnos) y la Novísima Recopilación promulgada por el Rey Carlos IV en el año 1805, por medio de un Real Decreto de 15 de julio, y editada en 1806. A lo largo del siglo XIX, se suceden una serie de regulaciones que, aunque algunas de carácter infra legal, se van a referir al indulto. Finalmente, en el actual derecho, el indulto es una causa que extingue la responsabilidad penal. Puede ser total cuando al reo se le remiten la totalidad de las penas impuestas, o parcial cuando se conmutan por otras menores. Esta modalidad parece ser la que se baraja el gobierno para los presos del proces pues puede ofrecer ciertas garantías de control, por si acaso a alguno/a se les ocurriera reincidir y volver a las andadas…Ciertamente ninguno se ha comprometido públicamente a no reincidir ni abandonar la lucha por la proclamación de la república…Definitivamente no es una decisión fácil, ni cómoda…

Y en esas estamos. El gobierno da la impresión de ir a por todas . Sánchez cuenta al cien por cien con su spin doctor, Iván Redondo, su asesor y persona de confianza, quien ha manifestado públicamente su incondicionalidad a este respecto. En política hay que pactar y adoptar acuerdos, mucho más cuando no se tiene mayoría e incluso hay que arriesgar y aceptar los desafíos. Muchos se preguntarán (entre ellos yo) qué se cocerá en la trastienda, si será o no el pago de una deuda contraída a cambio de apoyo, si hay o habrá algo más pendiente…Estaremos o no de acuerdo, gustará o no, pero lo que decidan se hará al amparo de la ley, no constituye ninguna ilegalidad. En todo caso, a la derecha le viene como anillo al dedo para atacar con toda la artillería, dispuesta a incendiar el Congreso, a no parar el ruido y convertir a su líder en el justiciero, el defensor de la democracia, el único capaz de salvar a España y, como no, a los españoles…Conviene recordar que hay mucho visionario suelto: el que se vio venir la invasión de Marruecos, la que se adelantó al pasaporte covid e incluso quien ha dicho recientemente que el flamenco nació en la capital…Y sintiéndolo mucho, discrepo y me atrevo a rebatir tal afirmación, habiendo tenido la suerte de nacer en uno de los puntos de la cuna del flamenco situado en el denominado ‘triangulo dorado’, ubicado entre las tierras de Sevilla y Cádiz, concretamente entre Utrera, Jerez y Cádiz… Es en ese Triángulo donde la mayoría de la gente cree que se originó el ‘Cante Jondo’, considerado hasta la actualidad como la forma más pura de flamenco…

Afortunadamente siempre nos quedará el futbol, que esta semana se ha ganado al público con la victoria del Villareal, victoria que a casi nadie ha dejado indiferente. Es la historia de un modesto equipo que ha protagonizado una gran gesta: el ‘submarino amarillo’, que llegó a la élite con el nuevo siglo, ha demostrado la fe en su entrenador y en sus hinchas, ganando la Europa League en un partido memorable según la opinión de los entendidos…A mí no me gusta el futbol pero me alegró esta victoria que imaginé como la de David sobre Goliat, el triunfo de un equipo modesto sobre uno de los grandes…La victoria de quienes persiguen sueños, la derrota de quienes ya lo han cumplido…La gloria para quienes tienen hambre de conquista frente a quienes se acostumbraron a ella…El laurel para un pequeño equipo que ha demostrado su grandeza: al final, todo es cuestión de fe…Vae victis…(¡Ay de los vencidos…!)

En el país de nunca jamás…

“Marruecos es muy conocido por ser uno de los países árabes más tolerantes. Además, es relativamente seguro y pacífico. Los marroquíes, tanto árabes como bereberes, son hospitalarios, cálidos y amistosos”.
Imagen Internet

Parece que los datos sobre la pandemia van por buen camino. La vacunación masiva de la población y la continua ampliación de las franjas de edad, sin duda, constituyen el factor determinante en la mejora de los porcentajes de contagios y fallecimientos. Una especie de ‘euforia contenida’ parece que se instala entre la ciudadanía aunque sin olvidar que no es momento de bajar la guardia. Deberíamos congratularnos todos por ello, sin excepción, pero no. La oposición se mantiene en clave de negación sistemática. Esa es la consigna y por eso siempre encuentra un resquicio para promover y mantener el ambiente de careo y discordia propio de esta legislatura. La derecha, crecida ante el éxito cosechado en Madrid, presume a boca llena de tener soluciones, de saber más que nadie de geopolítica, de diplomacia, de pandemia, de economía, de sanidad…Parece como si se creyeran en posesión de la ‘piedra filosofal’ aunque, a decir verdad, el movimiento se demuestra andando y su poca altura de miras se ha comprobado ante la ausencia de sentido de Estado tras la actual crisis con Marruecos.

Hace años que visité este país y, sinceramente, me fascinó. El territorio está poblado de rincones con playas vírgenes y oasis en los que perderse constituye un verdadero placer. Sus moradores me resultaron amables, hospitalarios y acogedores. Enseguida se mostraron dispuestos a enseñarme la ciudad por un módico precio acordado mediante la táctica del ‘regateo’, un ritual propio del lugar. Es verdad que los niños se pegan a ti con la palma de la mano extendida, en actitud pedigüeña, pero es que son muy pobres, mucho. Carecen de las cosas más elementales y aprenden a sobrevivir con la misma naturalidad con que aprenden a hablar o a caminar. Tanta calle les dota de cierta pericia y pronto se vuelven pícaros y hábiles en el manejo de aquellos gestos capaces de conmover los corazones y los bolsillos: ‘la necesidad agudiza el ingenio, tal y como afirmó Quevedo…

La ruta en coche transcurrió desde la frontera de Ceuta hacia Tetuán y desde aquí comenzamos un circuito a través de Fez, Khenitra, Ifran, Marrakech, Casablanca, Rabat, Tanger y de vuelta a Ceuta…Reconozco que llevaba algunas ideas preconcebidas fruto de conversaciones y a consecuencia de la lectura de una biografía de Hasam II quien, por entonces reinaba, titulada “Nuestro amigo el Rey”, de Gilles Perrault. El libro suscitó una gran polémica entre la sociedad marroquí dado que, hasta entonces, Francia acostumbraba transmitir una imagen positiva del Rey, su principal aliado en el mundo árabe. De hecho, “Marruecos emprendió infructuosas acciones judiciales para impedir la publicación y la difusión de la obra, que obviamente fue objeto de una fulminante censura en Marruecos, donde a pesar de todo circuló”. Perrault no escatimó detalles a la hora de desvelar ante el gran público la existencia de cárceles secretas, centros de torturas y centenares de detenidos desaparecidos, a lo se sumó ese mismo año un informe de Amnistía Internacional sobre dichas desapariciones. Tanta fue la presión que ambos documentos ejercieron sobre los políticos franceses, estadounidenses y de otros países aliados de Hasan II que se liberaron centenares de detenidos desaparecidos supervivientes al tiempo que se cerraron algunas prisiones secretas poniendo así punto final a una etapa de la historia marroquí conocida como los “años de plomo“.

Al regresar los esquemas previos se habían roto. Fueron dos semanas de aprendizaje en contacto directo con el pueblo llano. Había compartido comida en Fez en casa de Abdul (nuestro guía) y su hermana Aisha, universitaria (Menú: patatas guisadas con despojos de cordero. Como es costumbre, todos en el mismo plato…¡Exquisito guiso!). Antes fui con ella a los baños públicos. Una experiencia inolvidable de contacto con la luz, el agua, el silencio y la intimidad compartida. Recorrí curtidores y zocos. Pasé miedo en Khenitra al pasear por una calle poblada de cafetines repletos de hombres que no nos quitaron ojo. Curiosamente, a excepción de la señora que nos atendió en un kiosko de refrescos, no vimos una sola mujer. Aquella noche dormí con la cama apoyada contra la puerta de la habitación y salimos pitando antes del amanecer… Pasee por la Plaza de Jamaa el Fna. Bebí zumos de frutas y contemplé a los encantadores de serpientes. Visité la Menara, la Koutoubia y un bazar bereber en Marrakech  y me acerqué, hasta donde me fue permitido, al Palacio Real en Rabat, fuertemente custodiado por la guardia personal del Rey armada hasta los dientes…Pero la imagen que permanece grabada en mi memoria es la de las mujeres, muchas con los bebés a la espalda, en los campos, en las puertas de las casas, en los mercados con la mercancía a la venta, espiadas y controladas por los maridos aiguiéndolas de cerca. Mujeres cargadas a tope, con la mirada baja tras los pasos del esposo o del padre quienes suelen caminar tranquilamente tres pasos por delante, disfrutando de un cigarro y un vaso de té… Contemplé desde la ventana del hotel a las ‘chicas de la noche’. Un continuo ir y venir de un coche a otro previo acuerdo cliente-proxeneta, quien esperaba paciente la vuelta del servicio para volver a contratar otro…Aquella noche me alegré infinitamente de ser quien era porque ser mujer en Marruecos no mola nada. Aun así muchos de los tópicos instalados en mi cabeza se desvanecieron durante el trayecto de vuelta…

Estos recuerdos acuden a mi cabeza al calor de la crisis abierta esta semana a raíz de los sucesos de Ceuta. Desde hace años que en mi Comunidad asistimos a la llegada masiva de migrantes procedentes de África, sobre todo de Marruecos. El ‘estrecho’  como el Mediterráneo, se han convertido en un pasillo transitado a diario y un espacio donde la vida y la muerte se cruzan y entrelazan. A menudo me pregunto cuánta desesperación y valentía hay que acumular para meterse en una balsa, abrocharse un chaleco salvavidas de ‘juguete’ y poner la vida en manos de desalmados sin escrúpulos, mercenarios  que trafican con seres humanos por un jugoso puñado de euros. La desesperanza y la falta de expectativas mueven los ánimos de jóvenes que se echan a la mar con las manos en los bolsillos y de madres que cargan en su vientre o en su espalda a sus propios hijos … Pero Europa no afronta este problema y todos escurrimos el bultos y tiramos la pelota de un tejado a otro olvidando que nadie abandona su casa y su tierra por gusto, ni emprende una aventura de este calado así porque sí…Por eso me echo las manos a la cabeza cuando oigo a determinados políticos hablar con tanta ligereza de estas cuestiones, de estos niños y jóvenes, a quienes se refieren peyorativamente, vertiendo falsos juicios sobre su conducta, calificándolos como ladrones o violadores, tratándolos con un desprecio que acaba intoxicando sus argumentos con el fin de obtener réditos electorales. ¿Se imaginan un gobierno adoptando esta actitud oficial y el tipo de política migratoria que de ella se derivaría?

Hace tres días que la frontera española está siendo invadida por ciudadanos marroquíes que han sido utilizados por el actual Rey para llevar a cabo su venganza contra España. La chispa saltó a causa de haber dado cobijo a Brahim Gali , Jefe del  Frente Polisario, enfermo grave de covid a quien se asiste en el hospital de Logroño por razones humanitarias…Pero la verdad va más allá. La verdadera razón de que esto suceda es ‘por ser vos quien sois’ es decir, porque Brahim Gali preside desde 2016 la República Árabe Saharaui Democrática. Él es la figura histórica que encarna la lucha por la autodeterminación de pueblo saharaui, creador del Movimiento Nacional de Liberación. Y como el Sahara está bajo dominio de Marruecos, al Rey no le ha gustado que se le preste ayuda a quien considera enemigo. De ahí el chantaje de la invasión de nuestras fronteras con intención de sembrar el caos, la confusión y la creación de un ambiente de tensión política y diplomática. Según dicen los expertos, era de esperar que Marrueco reaccionara más pronto que tarde y así ha sido. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Ya lo creo. Hay que tener la cabeza bien fría, el corazón hirviendo de rencor y un ego insaciable para intentar vengarse utilizando al propio pueblo, de manera particular a niños y jóvenes, ansiosos de futuro y libertad. Resulta verdaderamente paradójico que Mohamed VI, quien detenta una de las mayores fortunas del planeta, reine sobre una población mayoritariamente pobre que subsiste (quienes pueden) a duras penas con un salario medio de 370 euros y jornales de 2,5 euros al día…

Y así están las cosas. A estas alturas de la semana cientos de niños deambulan por las calles de Ceuta y Melilla (en menor proporción) como en el ‘país de nunca jamás’, soñando “con volar alto y poder girar a la derecha en cuanto vean la segunda estrella…” De momento hacen acopio de colchones, mantas, ropas y víveres obtenidos de la caridad de los vecinos. Muchos no quieren volver porque piensan que por mal que les vaya en España o en Europa, nunca será peor que en su tierra. Otros quieren regresar con sus padres pero el gobierno marroquí obstaculiza e incluso niega su regreso. La ultraderecha se persona en el lugar de los hechos intentando hacer leña del árbol caído y enseguida hará cuentas del descalabro económico a consecuencia de la atención a los ‘menas’. La ocasión la pintan calva’ para Abascal que se nutre políticamente de situaciones como esta. Por otro lado los acólitos del líder de la oposición se dedican a difundir grandes titulares sobre las dotes  de quien se postula futuro presidente, presumiendo de cómo las ‘vio venir’, (y no tuvo la decencia de comunicarlo), de su capacidad para gestionar la crisis o de sus habilidades diplomáticas. Incluso el propio líder desoja la margarita jugando con la respuesta a la cuestión: ¿apoyo al Gobierno?: ahora sí, ahora no…ahora sí, ahora no…La ministra de Defensa ha dado la cara y ha felicitado a la Fuerzas de Seguridad del Estado, presumiendo de su humanidad y buen trato para con los migrantes a pesar de que Marruecos difunde opiniones totalmente opuestas… Y mientras unos dicen una cosa y otros otra, los menores se intentan repartir por nuestra geografía y pronto llegarán a nuevos países de ‘nunca jamás…’

Hasta aquí la versión oficial, la que vemos en la TV o leemos en la prensa. Luego están los relatos de la gente de la calle, de los vecinos de Ceuta y Melilla, cuyos testimonios solo se conocen en ‘petit comité’… Relatos que hablan de la tristeza de la gente sencilla, de las trabajadoras del servicio doméstico que se ven perjudicadas y del aumento del número de suicidios…La única salida de quienes se sienten atrapados en la desesperanza, el hambre , la miseria y, ahora, presas del chantaje de los poderosos … Mi solidaridad para con todos ellos…

La hora de la verdad…

El pasado domingo decayó en España el estado de alarma. El panorama se presenta lleno de incógnitas y dudas que deberán resolver los Tribunales, cada uno siguiendo sus propios criterios de interpretación: unos han dicho sí a lo que otros dijeron no…Mientras los reyezuelos en sus diferentes taifas, aplican las normativas vigentes siguiendo los ‘sabios’ consejos de  sus ‘comités de expertos…’
Fotografía: mp_dc

El pasado día 9 a las 24.00 h concluyó el estado de alarma en nuestro país. Una cadena de TV lo anunció a bombo y platillo colocando una cuenta atrás en la pantalla a fin de inmortalizar el momento. Previsible o no, un segundo después de la hora señalada, en algunas de nuestras principales ciudades una oleada de gente se echaba a la calle corriendo despavorida hacia las plazas y avenidas principales para celebrarlo. Abrazos, risas, cantos, brindis… Una alegría y alboroto que no vimos ni en fin de año. Jóvenes y no tan jóvenes deseosos de tomar las calles para congregarse, para reunirse a la antigua usanza, tal como hacíamos durante la tan añorada ‘normalidad’. Unas ganas contenidas de abrir el portal de casa después de las 11.00 llevaba días flotando en el ambiente, esperando poder adentrarse en la noche, en sus vericuetos, en sus rincones, más de uno deseoso de beber esa copa pendiente desde hace más de un año, mientras se conversa con los amigos dejando transcurrir el paso el tiempo sin prisa alguna por volver a casa… Solo que nos hemos adelantado y equivocado el mensaje porque el cese del estado de alarma no coincide con el cese de la pandemia…

Los psicólogos llevaban tiempo advirtiendo sobre el cansancio o fatiga pandémica a resultas del confinamiento, la tensión provocada por el uso las mascarillas y la necesidad refrenada de socializar, por no hablar del temor al contagio o el miedo a la hospitalización en solitario conociendo las deficiencias de un sistema sanitario -aparentemente seguro- que sin embargo parece que hace aguas, aunque haya quien maquille esta realidad o la niegue. Y así fue como se intentó dejar atrás el recuerdo de las calles vacías y silenciosas, los comercios y bares cerrados, la vida paralizada, en ‘cuarentena’ y se desencadenaron las ganas de vivir sin contención…

Los seres humanos tendemos a olvidar lo malo, lo desagradable, aunque tal vez, en esta ocasión, sea todavía demasiado pronto para olvidar y abandonar el luto… Lo ocurrido ha resultado una irresponsabilidad, es más, diría que constituye una falta de respeto y consideración hacia nuestros profesionales de la sanidad que se han dejado la piel en las trincheras. Ha sido su pericia, su arrojo, su valentía y buena voluntad, quienes nos han salvado a pesar de la dudosa gestión de quienes gobiernan. Ellos fabricaron los primeros EPIS con restos de plásticos, se protegieron improvisando, echando mano de cuanto tenían a su alcance. Les enviaron a negociar con un asesino en serie sin chaleco antibalas y lo hicieron. Nos han cuidado, han acompañado a nuestros mayores en el trance final, les dieron la mano y pronunciaron por nosotros palabras de consuelo. Merecen  respeto y reconocimiento. La histeria colectiva por la que muchos se dejaron llevar la madrugada del domingo no tiene justificación, representa una enorme falta de solidaridad, denota muy poca conciencia comunitaria y todavía menos disciplina social. Debemos cuidarnos no solo por nosotros mismos sino porque es la única forma de colaborar y cuidar nuestro entorno…

No deberíamos borrar de nuestra memoria aquella cita diaria a las 20.00 h de la tarde, cuando nos reuníamos en la distancia convocados a través de las redes sociales y nos veíamos en las pantallas para aplaudirles juntos en señal de gratitud, para infundirles ánimo y transmitirles fortaleza…No deberíamos olvidar. Dice el refrán que ‘el sabio teme y el necio se atreve’. El necio insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas. Como dijo Anatole France, “una necedad repetida por treinta y seis millones de bocas no deja de ser una necedad…”. No seamos necios…

Por lo que respecta a los virólogos y epidemiólogos, se han echado las manos a la cabeza. No comprenden ni conciben que se eche por tierra el trabajo conjunto realizado durante más de un año, poniendo en peligro la salud, la recuperación económica y la salida de una crisis cuya dimensión aún desconocemos. Así las cosas, hoy por hoy, nadie se atreve a vaticinar qué ocurrirá en un par de semanas. Habrá que esperar.

No obstante, lo sucedido no era tan difícil de presagiar y ‘lo que te rondaré morena…’ pues un nuevo fin de semana se avecina y la libre interpretación por parte de los Tribunales no unificará criterios, ni homologará medidas por igual en todos los territorios. De manera que unas Comunidades gozarán de mayor libertad de aforos y de horarios y dispondrán o no de ocio nocturno en función del Tribunal correspondiente… Estaba cantado que una vez caducado el estado de alarma, muchos se echarían a la calle dispuestos a comerse la vida a bocados. Por eso no se entiende el empecinamiento de no darle continuidad hasta alcanzar un mayor porcentaje de vacunación y menor número de infectados, asegurando así el éxito de la desescalada o en su lugar poner en marcha una normativa legal, clara, sin ambages e idéntica para todos los territorios, sin excepciones…

En mi Comunidad el mayor atractivo reside en sus costas. Kilómetros y kilómetros de playas que han permanecido silenciosas y casi desiertas durante el estado de alerta. Malo para el turismo y la hostelería, bueno para la naturaleza que ha encontrado en este descanso una oportunidad para regenerar recursos naturales, depurar sus aguas de los restos contaminantes vertidos por la acción de los seres humanos. Un placer pasear ahora por arenas limpias comprobando cómo han crecido algunas dunas al tiempo que disfrutamos de nuevo la visita de algunas aves, insectos y otros seres sintientes a los que tanto incordiamos con nuestra constante presencia …

Las playas de mi ciudad se han abarrotado de gente nada más desperimetrar las provincias. Han sido nuestros vecinos sevillanos los primeros en llegar, deseosos de plantar la sombrilla y, cervecita en mano, mirando hacia el horizonte, dejando sentir la brisa en la cara y el sol en el cuerpo…Tras ellos pronto nos visitarán los madrileños, amantes empedernidos del litoral gaditano donde algunos tienen segunda o tercera residencia. Hay quien llega con aire de ‘rico’ aunque no lo sea y, este año, mucho me temo que más de uno lo haga dispuesto a prolongar el estatus proporcionado por ese nuevo estilo de vida  ‘a la madrileña’ olvidando que esto no es Madrid… La verdad es que después de tantos años se les ve venir envueltos en su pátina de capitalidad como si eso les hiciera merecedores de algún que otro privilegio lo que, en ocasiones, les anima a reclamar cierto trato y tomarse determinadas licencias, particularidades que, sobre todo, conocen nuestros pacientes, inteligentes y resabiados hosteleros, que más sabe el diablo por viejo que por diablo…Que nadie se confunda, somos históricamente acogedores por eso recibimos a todos con los brazos abiertos, vengan de donde vengan, sin excepciones…

En fin, la pandemia no ha parado de ofrecer ocasiones a los políticos para que decidan unificar criterios beneficiosos para la ciudadanía dejando a un lado intereses personales o partidistas. Pero no es el caso. Por el contrario cualquier ocasión ha sido buena para desacreditar al contrario y sacar tajada, caiga quien caiga…Y a estas alturas, poco se puede esperar de ellos, tan ocupados en una campaña electoral que parece no tener fin …

Finalmente, hoy miércoles, mientras acabo de escribir esta entrada, se celebra el Día Internacional de la Enfermería. Fue en el año 1974 cuando se decidió esta efemérides, señalada para el 12 de mayo, mismo día del año 1820 que vino al mundo Florence Nightingale, “enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería…”. En 1859 se publicaron sus “Notas sobre Enfermería” –Notes on nursing: What it is, and what it is not– obra cuyo texto sirvió de referente para la elaboración del programa de estudios de la Escuela Nightingale y de otras escuelas posteriores… El trabajo de Florence inspiró a Henri Dunant que fundó la Cruz Roja y desarrolló las propuestas humanitarias adoptadas por la convención de Ginebra. 

A ellas, las enfermeras, de las que tanto recibí en mis peores momentos mi felicitación, reconocimiento y gratitud por su labor profesional y humana…

El elixir de la vida…

Fotografía: mp_dc

Esta semana me inyectaron la primera dosis de AstraZeneca. Tuve suerte porque el ambulatorio (palabra en desuso, ahora se llaman ‘centros médicos’) está a cinco minutos de casa. Aún así tenía que ir en coche por exigencias del protocolo pues al ser un edificio pequeño atendían sin salir del coche, de manera que la liturgia obligaba a guardar las correspondientes colas: una para que nos pincharan y otra de espera por si se presentaba alguna complicación. Mientras aguardaba me di cuenta de lo cotidiana que me resultaba aquella imagen repetida a diario por la TV, solo que esta vez yo no era una mera espectadora sino protagonista junto al resto de ‘actores’. Reconozco que no había logrado visualizarme en esta realidad, no me veía, e incluso pensé que tararían más en darme cita. Por eso y apremiada por mis hijos y algunos amigos, revisé un par de veces mis datos personales en mi seguro médico, hasta que decidí relajarme. Y entonces lo hicieron. Me llamaron. Sonó el móvil, en la pantalla apareció ‘número privado’ y me dio el pálpito. Lo intuí… Hasta ahora todo parece normal incluyendo los dos o tres días de malestar general, con síntomas de una gripe incipiente… Al parece es una buena noticia porque significa que mi sistema inmunológico se puso en marcha y a estas horas está fabricando linfocitos a ‘tutiplén’ para poder construir barreras defensivas en el caso de contraer la enfermedad…

Y una vez inoculada con las correspondientes gotas de tan ansiado elixir, me embargó un sentimiento de reconocimiento a la ciencia al tiempo que agradecí haber nacido en este país y no en la India, por ejemplo, cuyas desoladoras y dantescas imágenes no puedo apartar de mi cabeza…Más allá del descontento, la desafección, el desacuerdo o la falta de referentes políticos que me han desasosegado (y me desasosiegan) durante todo este tiempo, sentí alegría y gratitud por quienes han hecho posible la fórmula del ‘néctar de la vida’, la ambrosía que nos puede preservar de tan cruel enfermedad y de la muerte. Y sentada en mi coche, esperando esos quince minutos de ‘gracia’, me sorprendí a mí misma imaginando (lástima no saber dibujar) a esos científicos en un gran laboratorio. Todos con sus batas blancas y gafas pegados a sus microscopios, cual alquimistas alrededor de una mesa llena de probetas humeantes, matraces y frascos con líquidos de diferentes colores y, suspendidas en el aire, gravitando sobre sus cabezas, las letras desordenadas de la palabra ‘eureka’, expectantes, esperando a ver quien se atreve a pronunciarlas… Pero no nos engañemos, esto no fue un efecto de las vacunas sino probablemente un ensueño pasajero a consecuencia del subidón experimentado a resultas del instinto de supervivencia, sabiéndome a salvo (o eso espero) de la enfermedad…

Luego mi hermano me escribió ‘de coña’ para decirme que, a diferencia de mi, él se encontraba entre las ‘élites’ del país tras vacunarse con Pfizer. La chanza despertó mi curiosidad y me llevó a consultar el precio y nivel de eficacia de cada una. Y, efectivamente, parece que no pertenezco a esa lista de los ’40 principales’ pues AstraZeneca es la más barata -1,6 euros- y su nivel de eficacia del 76% frente a la Pfizer que cuesta 12,5 euros cada dosis con una inmunidad del 90-95%…Nada que añadir. Quedar excluida de esa relación de favorecidos por la ‘number one’ de las vacunas no resta un ápice a la satisfacción de pasar a formar parte del ‘rebaño’ que protegerá a quienes no puedan o no quieran vacunarse. Por supuesto el comentario viene al hilo de la broma, sin una pizca de acritud por mi parte…

Aquel mismo día supe que EE.UU con Joe Biden al frente, apoyará la liberalización de las patentes de las vacunas para que todos los países de mundo puedan producirla y se universalice su uso. Ya era hora que alguien diera el paso. Se compran las vacunas con dinero público y las correspondientes farmacéuticas se están enriqueciendo a costa de la vida de muchos seres humanos. ¿Somos o no somos seres gregarios? El sentido de pertenencia a una comunidad está desapareciendo. Somos la única especie que tropieza una y otra vez con la misma piedra y, sinceramente, hemos tenido y seguimos teniendo una gran oportunidad para aprender aunque pienso que, en general, no la hemos sabido aprovechar lo suficiente…

La pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de cambiar el chip, de comprender que vivimos en un mundo interdependiente y global. Que hay cuestiones que deberían dejar de plantearse en clave nacional y expandir el ámbito de referencia o circunscripción incluso más allá de las grandes entidades de poder aglutinadoras de unidades menores. Los grandes líderes afrontan el que constituye, sin duda, el gran desafío de nuestro siglo y algo de tamaña dimensión requiere mentes amplias, miradas largas y anchas, proyectos que aúnen esfuerzos, grandes dosis de honradez, menos guerra entre ‘egos’, más trabajo en equipo y, por supuesto, una gran inversión en ciencia e investigación porque el futuro que está en juego lo merece.

Algunas voces relevantes en la comunidad mundial alertan sobre las posibles pandemias que se podrían suceder una vez superada la covid-19. En realidad, según dicen los entendidos, la covid pilló a todos por sorpresa, desprevenidos, considerando que las enfermedades que nos asediaban tenían que ver con la pérdida de biodiversidad, con la desaparición de especies por la destrucción de sistemas ecológicos o la multiplicación de las enfermedades zoonóticas, es decir,  las que saltan de los animales a los humanos que han causado pandemias y epidemias con anterioridad: la fiebre amarilla, la rabia o la brucelosis. Una opinión coral a la que se une la del magnate Bill Gates quien considera que la próxima llegará de la mano del cambio climático. El multimillonario que, ha realizado numerosas intervenciones y donaciones de carácter filantrópico durante el año y pico que llevamos luchando contra la covid, escribió en su blog oficial ‘Gates Notes’: “La desafortunada realidad es que Covid-19 podría no ser la última pandemia. No sabemos cuándo llegará el próximo, o si será una gripe, un coronavirus o alguna enfermedad nueva que nunca antes habíamos visto. Pero lo que sí sabemos es que no podemos permitirnos que nos pillen desprevenidos de nuevo. La amenaza de la próxima pandemia siempre estará sobre nuestras cabezas, a menos que el mundo tome medidas para prevenirla”. La inversión en ciencia, el monitoreo de patógenos, la simulación de pandemias y una sólida inversión de los países ricos son, a su entender, las medias ‘preventivas’ que deberíamos ponerse en marcha…

Pero casi nadie cuenta con las posibilidades de Bill Gates (ni por asomo) ni posee la sapiencia de nuestros renombrados científicos. Y sin embargo no estaría de más reflexionar sobre nuestra posible colaboración en la construcción del futuro que nos avecina cambiante, complejo y expuesto a nuevos brotes y enfermedades. El aforismo ‘el saber no ocupa lugar’ debería acompañarse de ‘pero requiere tiempo’. Nuestras vidas discurren encorsetadas en una dinámica de ‘piloto automático’, algo parecido a lo que sucede cuando conducimos: cambiamos de marcha, respetamos las señales mientras nuestra cabeza hace la lista de la compra, repasa los asuntos pendientes o piensa en la persona que está deseando ver…Cuerpo y mente cada uno por su lado…Tal vez por esto, porque la rutina se lleva casi todo nuestro tiempo, algunas personas de reconocido éxito han puesto de moda lo que se conoce como ‘la regla de las cinco horas’ cuya práctica se remonta hasta Benjamin Franklin. El concepto es muy simple: “reservar al menos una hora al día (o cinco horas a la semana) para actividades que puedan calificarse como prácticas deliberadas de aprendizaje”.

Una regla de oro a la que podríamos añadir el Niksen o el ‘arte de estar en casa sin hacer nada de manera consciente’, que en realidad es mucho más que ‘no hacer nada’ porque de lo que se trata es de enfocarnos en algo aunque sea tan simple como mirar por una ventana…Algo aparentemente sencillo aunque no lo es…La práctica del Niksen nos libera de las actividades cotidiana en un intento por dejar la mente conscientemente en blanco, predispuesta a futuros aprendizajes y cambios ¿Para qué? Para aprender a aprender, para promover nuestras capacidades y desarrollar el espíritu crítico…Nunca seremos Bill Gates (ni falta que hace porque ya existe) pero sí una mejor versión de nosotros mismos…Y ahí vamos…

Un mar de dudas…

Expresión marinera donde las haya, ‘un mar de dudas’ se emplea como signo de indecisión,de alerta ante una toma de decisión que implica responsabilidad por su trascendencia…
Fotografía: mp_dc

Expresión marinera por excelencia, como en ‘un mar de dudas’ casi todos nos sentimos de vez en cuando. No podía ser de otra manera porque los seres humanos disponemos de pocas certezas frente a las muchas inseguridades. Duda, vacilación, titubeo, incertidumbre, indecisión…Un no saber para dónde tirar, qué hacer, qué elegir… Hubo un tiempo en que esta fase me paralizaba, me imposibilitaba, me incapacitaba para hacer otras cosas hasta que por fin decidía… Ahora no. He aprendido a contemplar las dudas (cuando no urgen) y darme tiempo porque, a veces la respuesta es tan simple y tan evidente que solo es cuestión de tomar distancia… El filósofo Sir Francis Bacon afirmó: “si un hombre comienza con certezas, terminará en dudas; pero si se contenta con comenzar con dudas, terminará en certezas”. Dudar, en su justa medida, obliga a pensar dos veces, lo cual no está de más si tenemos en cuenta los tiempos que corren…

Y en estos tiempos que corren llevo una temporada dudando sobre si cancelar o no alguna de mis cuentas en las redes sociales. Antes me acercaba a estos foros para leer artículos, ver fotos, contrastar opiniones, conocer de primera mano el veredicto de reconocidas y afamadas plumas de nuestra literatura y el periodismo de vanguardia fuera de signo que fuera y, aunque no suelo verter opiniones de carácter político, a veces apoyo y aplaudo las de quienes defienden posiciones con las que me identifico. Pero un día me di cuenta que esta especie de ‘ágora’ donde nos encontrábamos todos se había transformado en un patio de vecinos mal avenidos al servicio de quienes pretenden difamar, poner bulos en circulación, dar cuerda a los populismos y rienda suelta a los chismes… Será por eso que cada vez tengo menos dudas y sé que es cuestión de tiempo que acabe cerrando mis cuentas. Seguro. Eso sí, me quedaré con el blog,  el único espacio donde suelo depositar gran parte de mis frustraciones ante lo que personalmente considero injusto, intolerante, engañoso o desprovisto de mínimas dosis de verdad, no solo de la  ‘verdad’ que coincide con la mía, sino de la verdad objetiva…

Cuando comento todo esto con las personas de mi entorno detecto un hastío generalizado, una gran desconfianza y una visión escasa de expectativas ante el contenido de algunos de los discursos promovidos por determinados dirigentes, aderezado con un puñado de temores respecto a las nuevas generaciones, la de nuestros niños y nietos, al pensar en el futuro incierto que les aguarda y en los desafíos que se verán obligados a afrontar, particularmente en todo lo que se deriva de la pandemia, del cambio climático, de los cambios en general. Junto a las dudas me viene a la cabeza una certeza: estamos en un punto de inflexión. Algunas mudanzas, llegadas de la mano de la pandemia, se quedarán para siempre…Y cuando lo pienso me pregunto ¿qué será de nosotros (o de quienes sean que les toque) si logran imponerse las políticas procedentes de regímenes ultraderechistas, ‘covidiotas’ que se apartarán del Acuerdo de París y dejarán morir a nuestro querido planeta entre otras tantas barbaridades…?

Madrid podría servir de espejo en el que mirarse…Un laboratorio en el que la derecha hará ciertos experimentos. Veremos qué resulta. Todo es una incógnita porque nada se ha dicho sobre los programas, ni se conocen las propuestas. Quienes les voten lo harán como un acto de fe en la todopoderosa, impertérrita y crecida candidata, defensora de la libertad ‘a la madrileña’ y en sus secuaces, futuros aliados y aliadas con quienes conformará un gobierno previamente gestado (probablemente) y casi decidido porque el adelanto de los comicios auguraba el éxito desde sus comienzos. La promesa de ‘bares y terrazas’ para todos es el equivalente al panem et circense romano…La estrategia es bastante simple: distraer al pueblo para que sus mandatarios gobiernen a sus anchas y todos (supuestamente) felices…

A las de mi generación nos cuesta mantener la boca cerrada y ‘sufrir en silencio’. Nos mandaron callar demasiadas veces y aun así no lo hicimos. Como mujeres que hemos defendido la libertad y las libertades no solo para nosotras sino para entregarla como legado a quienes nos releven, nos cuesta permanecer pasivas ante la oleada de posibles restricciones que se intuyen en el horizonte. No nos conformamos ni nos resignamos así como tampoco comprendemos a quienes lo hacen sumisas, resignadas y abnegadas como nuestras abuelas. Nosotras forjamos nuestra identidad en asambleas, con los ‘grises’ pisándonos los talones alguna que otra vez. Convivimos con el multipartidismo incipiente, con compañeros y camaradas de diversas ideologías socialistas y comunistas de partidos varios: el Comunista de España, el de los Trabajadores y  la Liga Comunista Revolucionaria. Todos ilegales legalizados con ansias de LIBERTAD con mayúsculas: libertad de expresión, de decisión, de pensamiento, de ideas, libertad de ser y no sólo de tomar cervezas y huir de los ex.  Esa es una libertad de andar por casa, de bolsillo y, para colmo, selectiva. No todo el mundo puede disfrutar de terraza, cerveza y corridas de toros o ¿acaso podrían quienes esperan en las colas del paro y del hambre?  Pues eso. Si esa es la libertad que ofrecen yo digo: no gracias, no me interesa…

Tirando del archivo de la nostalgia recuerdo que en 1976 el grupo Jarcha popularizó el tema ‘Libertad sin ira’ (cuya letra fue censurada) que se compuso para promocionar la salida a la calle del periódico ‘Diario16’. El tema constituye un canto a las libertades tras la caída de la Dictadura de Franco, invitando a desarrollar un espíritu de reconciliación sin ‘ira’ ni revanchas, contraponiendo los valores democráticos de la nueva generación frente a la tendencia autoritaria de la anterior…Otro tema muy conocido fue ’Habla pueblo habla’, del grupo ‘Vino Tinto’, que salió por la misma fecha con el fin de animar la participación ciudadana en el referéndum para la reforma política de 1976…Escritores, intelectuales, periodistas, poetas, cantantes y artistas hablaban, proclamaban, escribían y cantaban a la libertad…Y entre todos algo conseguimos, ya lo creo…

Por todo esto, la historia semántica del término ‘libertad’ se ha enriquecido con el devenir de los años, adecuándose a la realidad de los tiempos. El Diccionario de Autoridades de 1734 contiene cinco acepciones entre ellas la primera la define como La facultad natural, o libre albedrío, que tiene cada uno para hacer o decir lo que quisiere; menos lo que está prohibido o por fuerza o por derecho… Las siguientes hablan de la ‘libertad de Estado’ y ‘de conciencia’. Actualmente la RAE señala  hasta 35 acepciones de las que podemos echar mano para utilizar esta palabra con un mínimo de precisión. Entre otras la Academia puntualiza en primer lugar la “facultad natural que tiene el hombre de obrar o no de una manera o de otra”. También “el estado o condición de quien no es esclavo, no está preso ni sujeto ni subordinado o el derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas” a lo que añade la ‘libertad condicional’, ‘de cátedra’, ‘de comercio’, ‘de circulación’ y otras hasta completar las 35.

En fin, llevo toda la semana oyendo hablar de libertad con tal ligereza y frivolidad que, sinceramente, da que pensar y hasta un poco de miedo porque lo que venden no es más que una réplica barata de la original que se me antoja secuestrada, cautiva, presa de la demagogia, ahogada en un discurso intencionadamente banal, superficial,  gris y neutro que podría resultar confuso y hasta peligroso. Es lo que hay. En Madrid ganarán las palmas y el ‘hagamos lo que a cada uno le dé la gana’, expresión que también recoge la RAE y que significa: “Seguir el propio gusto o arbitrio sin atender a razones…” Al buen entendedor…

Rocío Monasterio: el ‘azote de VOX…’

“Estamos frente a una derecha que ni siquiera defiende su ‘verdad’ porque ‘su verdad’ no resulta sino un puñado de mentiras construidas hilvanando trozos de la realidad, pedazos desgajados de su contexto…”
Fotografía: mp_dc

A veinticuatro horas de la interrupción del debate electoral programado por la Cadena Ser, muchos continuamos estupefactos… Un no-debate al que ojalá en breve podamos estar agradecidos porque, por primera vez, la izquierda se ha unido y acordado establecer un cordón sanitario en tono a la formación ultraderechista y antidemocrática VOX. El caso es que desde que el debate se vio interrumpido ante la actitud desafiante, provocadora e insolente de la candidata de VOX y la negativa del líder de UP a debatir con ella si antes no condenaba explícitamente las amenazas proferidas contra él y otros políticos, periodistas y tertulianos ni hablan ni escriben de otra cosa. Y es que la actitud incorrecta y barriobajera de la  Sra. Monasterio pasará a los anales de la Cadena, a la que calificó como ‘dictadura de la Ser…’. Monasterio, que ya  se insinuó en el debate de Tele Madrid, se creció en la Radio dejando entrever una conducta que Juan José Millás, peso pesado de nuestra narrativa actual, ha comparado con el ‘pellizco de monjas’ en un elocuente artículo al más puro estilo Millás que merece la pena leer.  Cientos de voces, con autoridad y peso mediático, se han alzado para expresar su rechazo adjuntando un argumentario contundente y aplastante no sólo de condena sino de reivindicación de la democracia, reclamando un nuevo estilo de hacer política en el que no tengan cabida estas conductas irrespetuosas y, sobre todo, antidemocráticas. De momento la izquierda acuerda no debatir con la formación mientras no ceje en su actitud y condene las amenazas… Soy consciente que mi voz tendrá poca trascendencia. Yo sólo me represento a mí misma en calidad de ciudadana, radioyente y espectadora que ni siquiera es votante,  sin más pretensión que expresar mi opinión y denunciar hechos tan graves para darlos a conocer y divuldar a qué clase gente (más bien gentuza) pagamos con nuestros impuestos y hasta dónde son capaces de llegar para alcanzar sus fines.

Reflexionando sobre lo sucedido se me han ocurrido algunos símiles para expresar lo que pienso de la Sra. Monasterio y sus secuaces, siempre desde el respeto claro. En ello estaba cuando un par de personajes acudieron que enseguida a mi cabeza. El primero es Atila, Rey de los Hunos, conocido con el apelativo ‘el azote de Dios’, el mismo que afirmaba ser “el martillo del mundo…” y presumía que ‘por donde su caballo pisaba no crecía hierba” ¿Por qué será? Luego me acordé de Napoleón Bonaparte, militar ambicioso que usó sus habilidades de estratega como arma de conquista. Conocido entre sus soldados como el ‘señor de la guerra’ que, a pesar de estar al día de las más modernas innovaciones bélicas, nunca las usó porque buscaba la eficiencia absoluta y vitorias rápida y no fue sino a lo largo de los años que sus rivales aprendieron a conocer sus argurcias y a combatirlas. Seguro que van enlazando similitudes…Y este hombre ‘bajito y regordete’ que aglutinó tanto poder, no dudó un ápice en aplicar la táctica de ‘tierra quemada’, es decir: ir por delante de los enemigos quemando cosechas y asolando todo cuanto salía a su paso. Cuando los contrarios llegaban encontraban tanta  desolación que fallecieron más por inanición que por la guerra…El célebre dicho ‘en el amor como en la guerra todo vale ’, no más que un aforismo de ‘uso y abuso’ de quienes lo practican con el fin de justificarse. En realidad ambos terrenos cuentan con sus propias reglas de juego. Los atajos y desvíos son los caminos elegidos por tramposos que no saben perder…

Cuando Rocío Monasterio saltó a la palestra me dio la impresión de ser fría e inteligente además de parecerme correcta y educada en las formas aunque su discurso, acorde con la ideología de su formación, estuviera poblado de términos y principios anacrónicos llegados de la mano primero de verdades veladas, luego de medias verdades y finalmente de mentiras. Ella junto a Macarena Olona  constituyen los dos pesos pesados femeninos  del partido. Ambas recurren a una verborrea sin fisuras, sin pausas, sin dudas que destila una contundencia mordaz, incisiva y punzante que a mí, a veces, hace que me hierva la sangre y me remueva en mi asiento como cuando en una película ‘el malo’ se sale con la suya…

La verdad es que no acabo de comprender qué juego se trae entre manos la derecha…O sí…No estoy segura. La Sra Ayuso, presente por alusiones, en el debate de Tele Madrid mostró una sonrisa  al estilo de la Gioconda: enigmática, indescifrable y, desde luego, cínica. ¿A qué tanta sonrisa? Daba igual que se hablara de vivos o de muertos. En cuestiones de pandemia nada puede o debe resultar gracioso. Así que no sabemos si su sonrisa era prepotencia, desfachatez, descaro, pasotismo o simplemente de ‘me lo trae al pairo’. La Presidenta en funciones parecía sentirse ganadora a priori, por eso le resbalaban los datos y todo cuanto se decía, dando la impresión de que no iba con ella.

Estamos frente a una derecha que ni siquiera defiende su ‘verdad’ porque ‘su verdad’ no resulta sino un puñado de mentiras construidas hilvanando trozos de la realidad, pedazos desgajados de su contexto, como quien recorta las letras de revistas o periódicos para formar una frase o cose trozos de retales de telas diferentes hasta formar un todo sin más cohesión que la mano de quien las cose… Tampoco Pablo Casado ha condenado la actitud de Monasterio ni las consabidas amenazas. Con una media sonrisa ha soltado una parrafada incoherente al modo ‘ni contigo ni sin ti’. Y ¿qué decir de C’s? Pues poco para variar. La formación se ahoga, languidece y evapora en un centro que le está siendo arrebatado en una flagrante colaboración entre el PP y el abandono de sus propias filas, lo que me recuerda aquella famosa frase que dijera Julio César a Brutus, su hijo adoptivo, al frente de los traidores cuando éste le asestó la primera puñalada: ‘¿Tu quoque, fili mi?’ (‘Tú también, hijo mío’). Y aun así mendigan al PP para que pacte con ellos un próximo Gobierno…La dignidad brilla por su ausencia. Pero no será así. Posiblemente no obtengan escaños…

La que suscribe proviene de una generación de mujeres  guerreras que nos hemos ganado a pulso  la libertad de la que hoy gozamos, la misma que me permite disponer de este espacio para ‘opinar’ a mis anchas, asumiendo que no todas podemos estar de acuerdo, ni tener las mismas creencias, ni compartir idénticos valores aunque tengamos una historia  común de sumisión y de obediencia forzosa impuesta por el patriarcado contra el que nos revelamos y que ellos quieren resucitar y traer de vuelta… La Sra. Monasterio habla por ella misma y en representación de su grupo. Además de maleducada y ordinaria, empleó términos y maneras que me recuerda aquellos “pellizcos de monjas” de los tiempos de mi abuela que “en el sentido amplio de la expresión, aluden al daño ejercido por alguien que sonríe beatíficamente a la vez de producirlo” tal y como describe Millás en su artículo. Así que quienes voten a VOX permiten y consienten que tanto ellas como ellos continúen practicando el arte de la hipocresía, el dominio de la ironía, la sorna y el uso del cinismo como vías para acceder al poder y después utilizarlo en propio beneficio. Ni Monasterio ni Abascal poseen fuerza moral alguna para convertirse en iconos o referentes: ella con más de un pleito a sus espaldas; él presumiendo de no haber dado un palo al agua, ambos la antítesis de lo que representa la democracia, no son sino un claro ejemplo de la España de ‘caciques y señoritos…’

En opinión de los más optimistas no está todo perdido para la izquierda y un rayito de esperanza parece despuntar por el horizonte… Aunque la verdad es que ni Ayuso ni nadie del PP ha criticado la conducta de Monasterio y han sido tibios respecto a las amenazas diciendo sin decir, utilizando genéricos o palabras vacías que para nada comprometan la relación con los futuros aliados, de manera que ‘unos por otros y la casa sin barrer’. Me repatea e indigna que hayan llegado a la política para mermar mi libertad y mis derechos, pretendiendo que la historia se repita… “Sin libertad, la democracia es despotismo, sin democracia la libertad es una quimera…” (Octavio Paz)