De la ‘res pública…’

La palabra ‘república’ etimológicamente procede del latín y significa ‘cosa pública’.Es decir, que está relacionado con todo lo que sea de interés común…Cuando los gobernantes son elegidos éste debería ser su cometido: trabajar por el bien de la colectividad, ocuparse y preocuparse de ‘lo público’…No obstante, siempre hay quien utiliza lo público para promover ‘lo privado…’ Aunque nadie debería morder la mano que le da de comer…
Imagen Internet

Hace un par de semanas, más o menos, escuchaba a la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en unas declaraciones en las que, siendo preguntada sobre el comportamiento bochornoso del Rey emérito, contestaba con acierto, inteligencia y sutileza propias de una mujer de izquierda, que ahora es el momento de ocuparse de la “res publica”, de las ‘cosas de comer’, todo a su tiempo… Y es que los políticos parecen haber olvidado su principal cometido: trabajar para res publica. Esta palabra o palabras (res publica) en boca de una política suena a gloria bendita, a música celestial, a responsabilidad, a conciencia social, a integridad, a honradez, a que conoce el terreno que pisa y lo que se trae entre manos…

No hace falta recordar, aunque lo haré, que el término ‘república’ etimológicamente procede de latín. Hemos de remontarnos a la primera etapa de la historia de Roma para encontrar esta forma de gobierno que, dicho sea de paso, sustituyó a la monarquía y condujo a Roma, desde el año 509 al 27 a.C., hacia el esplendor del Imperio… A lo largo y ancho de la Historia el uso de esta palabra se ha ensanchado añadiendo al primitivo significado otros más coloquiales según contextos, acepciones ligadas no a la política sino a situaciones que presentan ciertos matices tal vez derivados del uso coloquial…Según la RAE la voz ‘república’ además de ser definida como lo que es, una ‘forma de Estado’, presenta otros significados como por ejemplo ‘lugar donde reina el desorden’ o ‘grupo de personas, generalmente jóvenes, que conviven para repartir gastos’… Ahí queda eso…

En el María Moliner, mi diccionario favorito, encontramos tres acepciones, desde mi punto de vista muy clarificadoras, sobre todo la segunda: “Conjunto de cosas de interés común para todos los ciudadanos de una nación”, significado que encaja con el sentir popular de la Antigua Roma tanto en cuanto se refiere a la esfera pública en general. Por cierto, conceptualmente, este término fue adoptado por los ingleses para denominar a la Commonwealth o Mancomunidad que agrupa a los estados y territorios que formaron parte del Imperio Británico. En definitiva la res publica y república conectan en el origen aunque la inevitable sinergia no impida que ambos conceptos se puedan utilizar por separado según contextos…

Así, durante la Edad Moderna, la monarquía española llamaba ‘repúblicas’ a las pequeñas villas y ciudades del Reino a cuya cabeza y en la cúspide del poder se situaba el monarca de marras. In illo tempore se extendió una visión ‘paternalista’ de la Monarquía que se extrapoló a la ‘familia’ como unidad comparable en su estructura y funcionamiento a una ‘pequeña república’ presidida por el pater familias…Dicho de otra manera: el rey era su reino lo que el padre a su casa… Esta perspectiva que asimilaba el ‘reino’ a la family no está del todo superada, diría yo, de ahí que la familia real -ahora menos- haya sido utilizada durante años por el ‘estado’ como modelo familiar a imitar por los españoles de pro que tanto llegaron a simpatizar con ella…

Pero no nos engañemos, las cosas han cambiado aunque la derecha radical se empeñe en mantener estas y otras estampas e incluso retroceder hasta colocarnos en algunos capítulos anteriores de nuestra Historia presente, capítulos en los que el sustantivo ‘república’ está demonizado y es cosa de ‘rojos’, un concepto anacrónico donde los haya. Como ya sabemos, hoy por hoy, la ‘república’ está siendo reivindicada tanto por la derecha como por la izquierda: una cosa es la forma de Estado y otra el partido que gobierne. Véase Cataluña…

Pero retomando el inicio de este post, oigo a muchos políticos hablar con bastante pudor y reticencia de república y a demasiado pocos de la res publica. Tal vez sea porque parece que esta cuestión afecta sobre todo a marginados, inmigrantes, obreros, desfavorecidos, a pobres, en vista de lo cual el ‘bien común’ comienza a sonar a ‘reparto’ y a ‘igualdad’ y los que tienen nunca querrán repartir con quienes no tienen. Será por eso que el gobierno de Isabel Ayuso – ella es así- pretenda atender dicho bien común con la buena voluntad y la solidaridad de algunos madrileños de los que, seguramente, muy pocos de los que acudan vendrán del barrio de Salamanca, Goya, Castellana, o Chamartín, lugares con mayores rentas…La Presidenta lleva tiempo pretendiendo subsanar una parte de las deficiencias sobrevenidas con la pandemia o el temporal a base ‘voluntad…’ Por eso ha solicitado voluntarios en varias ocasiones. Primero invitó a médicos y enfermeras para que atendieran el Ifema. Luego pidió rastreadores y después personal sanitario para el Zendal, hospital en el que hasta los pacientes fueron voluntarios ‘con autonomía para el aseo y estables…’ (Por cierto, que Ayuso adjudicó a dedo la seguridad del Isabel Zendal a la empresa de una exconcejala del PP en Alcorcón). Por pedir que no quede…Finalmente, este trágico fin de semana en el que la Presidenta estuvo desaparecida desde el viernes, no sin antes dejar encendidas las calefacciones de todos los colegios e institutos de Madrid y despedirse informando que «la nieve nos dirá cómo evolucionan calles y caminos durante el fin de semana», después de reaparecer como si nada a las 11.30 de ayer tras una noche infernal (al menos para los demás, no sabemos para ella) con cientos de carreteras cerrada y miles de coches atascados en calles y autovía, aún así, no tuvo el menor pudor de solicitar nuevamente voluntarios, esta vez, para limpiar las calles… En fin, va a ser verdad que la res publica tiene tantas acepciones -o más- tal y como indica la RAE y, visto lo visto, muchas más formas de interpretarla o entenderla lejos o al margen de su significado político por excelencia…

Personalmente y en lo que a mí se refiere, hace muchísimo tiempo que me ocupo de la res publica tras declarar la república independiente en mi propia casa. Yo misma lo hice por mi cuenta aún antes de emanciparme de mis padres, estatus que mantuve durante los años de matrimonio y que apostillé luego como mujer libre, separada y finalmente divorciada. Nunca acepté otra tutela que no fuera la mía propia y, puedo decir a boca llena, que esto constituye uno de los legados de mayor peso que dejaré a mis hijos, particularmente a mi hija, reivindicativa desde los tres años cuando ponía sobre la mesa sus preferencias respecto al vestuario para ir al cole… O mi hijo mayor que siguiendo mis pasos hace lo que considera por encima de lo que se le dice y, por supuesto, mi hijo Carlos, que se ganó el diploma al ‘más independiente’ cuando asistió a un campamento de verano… Estos conatos de rebeldía han ido cuajando y tomando poco a poco desde el convencimiento, la experiencia propia, la sensatez y la responsabilidad, pilares fundamentales para llegar a ser adultos independientes…

Epílogo…

El 2020 está a punto de extinguirse. El año de la pandemia nos ha marcado y, tal como predijeron diferentes voces  conocidas y anónimas. Y hemos tenido la oportunidad de aprender mucho sobre nosotros y sobre los demás.
Fotografía: mp_dc

El 2020 está a punto de extinguirse. La verdad es que me apetecería cerrar dando un buen portazo aunque, en realidad, he tenido años peores, mucho peores. El año de la pandemia a mí como a tantas otras personas, me ha privado de besos, de abrazos, de encuentros, de viajes, de comidas, de teatro, de cine y de mucho más e incluso me ha arrebatado la posibilidad de pasar unos días con mis hijos, obligándome a compartir con ellos a través de la pantalla…No ha sido igual pero hemos hablado y todos, sin excepción, hemos relativizado valorando la salud como el mejor regalo, el bien por excelencia, desterrando de un plumazo cualquier amago de queja…

A partir del 2013, en el plano personal el año de inflexión, el terribilis, el de la crisis existencial, siguiendo los consejos de mi terapeuta comencé a anotar en un cuaderno un listado de los retos a conseguir en el próximo. He aprendido mucho sobre mí misma haciendo esto. Enseguida comprendí que las metas no podían ser ni muchas ni muy pretenciosas y descubrí que el secreto de la felicidad -hoy por hoy para mí sinónimo de tranquilidad y paz interior- está en las cosas más sencillas, cotidianas y pequeñas esas que, a menudo, nos pasan desapercibidas. Por aquel entonces mis aspiraciones no llegaban más allá de llevar a Pablo –mi nieto- por primera vez al cine, al cole o enseñarle algunos juegos y esperar que la vida me concediera el tiempo necesario para compartir con mis hijos algunos momentos más, aunque fueran pocos… Afortunadamente algunos deseos ya los he cumplido. Y, ahora, a mi lado tengo de nuevo la libreta para escribir las propuestas y desafíos para este año que comenzará tal y como acabó: lleno de incógnitas, dudas e incertidumbres…

No obstante el 2020 más que ningún otro año, me ha enseñado que soy interdependiente, que cada uno es un eslabón, uno solo, de una larga cadena de interdependencia. Dependemos unos de otros y todos de la naturaleza,del planeta…Esto también me lo enseñó la pandemia. De ahí que haya valorado más que nunca a los ‘trabajadores esenciales’: desde el panadero que madruga para que desayune por la mañana, los agricultores o los repartidores de bombonas pasando por los bomberos, la policía, las trabajadoras de la limpieza, los repartidores de comida, los que atienden los supermercados hasta descender a los farmacéuticos y sobre todo al personal sanitarios, nuestros héroes anónimos que lo han dado todo…

El año de la pandemia nos ha marcado y, tal como predijeron diferentes voces conocidas y anónimas, hemos tenido en nuestras manos la oportunidad de aprender sobre nosotros, sobre los demás, sobre la vida, sobre la muerte…Y es por eso que hemos querido recuperar viejas amistades acurrucadas en el olvido, personas a quienes unas veces por falta de tiempo y otras por pereza dejamos de llamar pero que enseguida respondieron, viejos compañeros de trabajo que no viven en nuestra localidad, con los que conectamos porque supimos que el covid les afectó y que ahora está de vuelta en nuestro universo cotidiano.

El confinamiento nos ha dado tiempo para hacer limpieza en todos los sentidos. Quien más quien menos se dio cuenta que hacía mucho que no revisaba los cajones del mueble de salón hasta arriba de papeles inútiles…O el armario abarrotado de ropa que ya no se pone y que puede ser útil a otros…Y también ha tenido tiempo de comprobar quiénes son verdaderamente amigos, esos que conforman el grupo de allegados, la otra parte de la familia que se preocupa y ocupa de nosotros en la distancia corta o larga y están pero siempre presentes, unidos por hilos invisibles de cariño y afecto…Así que sí, la pandemia ha sido una gran ‘maestra’ aunque cruel y despiadada con aquellos a quienes ha arrebatado a sus seres queridos, condenados a morir en soledad…El 2020 ha sido el año en el que las palabras solidaridad, tolerancia y respeto han alcanzado pleno sentido, la muerte en muchos casos ha ganado a la vida y a todos nos ha obligado a recordar que somos aves de paso…

Como país hemos asistido a muchísimos vaivenes, idas y venidas y múltiples escándalos por parte de algunos dirigentes, instituciones o actores sociales…La clase política, a pesar de vivir una situación tan inesperada como insólita, no ha dado muestras de solidaridad ni tolerancia y no todos se han mostrado dispuestos a remar en la misma dirección. El nuevo gobierno ha cometido errores, sí. Pero no más que cualquier otro. Los líderes de la oposición han pretendido salvarse a sí mismo y después al partido y la Cámara, lugar sacrosanto de la democracia,se ha ido impregnando de una sustancia contaminante, inoculada por la derecha radical, hasta enrarecer el ambiente e infectar la dialéctica ya de por sí mancillada con una terminología anacrónica y desfasada que retrotrae al pasado

A pesar de todo se han conseguido algunos logros, aunque con la oposición frontal de las derechas: el dictador Franco ya descansa donde debe. Billy el Niño ya no está entre nosotros aunque se fue solo, con todas sus medallas y reconocimientos… La ley Wert ha sido sustituida por la ley Celaa. Aún no conozco los detalles, ni sus bondades pero no creo que pueda ser peor… Por fin se aprobó la Ley de la Eutanasia y algunos ciudadanos podrán morir dignamente. Los presupuestos de Montoro pasaron a la historia… Algunas personas ya comenzaron a cobrar el ingreso mínimo vital…Albert Ribera cambió la política por la abogacía aunque flirtea con la TV. Cataluña parece más calma con las urnas convocadas para febrero…‘ El emérito’ no volvió a casa por Navidad y su hijo, el Rey, se dirigió a los españoles como cada año…No mencionó a su padre. Ni una palabra. Aunque afirmó que los ‘principios morales y éticos obligan a todos’ y se centró de lleno en la pandemia y en las consecuencias económicas… Al parecer no sabe, no contesta…Y las primeras vacunas ya se han estrenado en residentes y personal sanitario…Ojalá funcione…

A los lectores fieles u ocasionales les deseo salud y agradezco sus amables lecturas…A los compañeros blogueros les deseo creatividad. Que las ‘Musas’ nos acompañen a todos y nos inspiren hermosos textos para nuestro deleite y placer de nuestros lectores. Que los dioses nos protejan…¡Salud!

El post número 100…

Cien entradas dan para mucho o para muy poco, según se mire…A lo largo de este primer año ‘la pensadora gaditana’ ha tocado diferentes ‘palos’: desde el intimismo introspectivo a las realidades cotidianas, planeando sobre el actual panorama, desde marzo, atravesado por la covid…Y en cada entrada permea la presencia de la Historia, la referencia a nuestro pasado colectivo, evidentemente necesario para la comprensión del presente…
Fotografía: P. G.

La foto no es mía pero soy yo. Recuerdo perfectamente cuando Pablo, un amigo de mi hija, me la hizo un día que dimos un paseo por una pequeña cala cercana a mi casa. Por entonces remontaba mi duelo y reinventaba una vida vacía que comencé a llenar con actividades placenteras y enriquecedoras. Me costó aceptar que la oportunidad de entregarme a realizar todas las tareas que me gustaban hubieran llegado de la mano de la muerte de mi hijo, lo que quise interpretar como un regalo o un legado resultado de su generosidad. Había pasado de no tener tiempo para mi a tener todo el tiempo…Todo el tiempo, literalmente, entonces me resultaba tanto que me asustaba y me conmovía a la par…Hasta que aprendí o asumí que la vida es un don, esa vida que inexorablemente proseguía su curso a pesar de mis resistencias. Así que superadas las primeras etapas, cuando sentí la aceptación plena, tomé la decisión -creo que sabia- de abrir un blog (que no era el primero, porque ya tenía otro) y crear un espacio donde plasmar mi impronta haciendo algo que me llena, me gratifica y me ayuda a expresar, a nombrar y a renombrar emociones: escribir. Me apetecía tener una bitácora propia, un trocito virtual, una plataforma desde donde lanzar mis pensamientos, opiniones, reflexiones y vivencias dejando al azar su destino…

Biografías históricas de mujeres, temas de actualidad o relatos de ficción en los que mi yo más íntimo se ha colado en múltiples ocasiones. Unas veces sin querer, a modo de proyección, otras queriendo, conscientemente, siempre disfrazado o escondido entre metáforas o entelequias a las que he trasladado sentimientos, emociones o mensajes encriptados u ocultos, cuyas claves o códigos son accesibles sólo para quienes me conocen bien y me leen entre líneas…

El caso es que este mes hace un año que hice la ‘mudanza’ desde otro blog, aunque ‘la pensadora gaditana’ no cobró vida propia y comenzó su andadura hasta marzo del 2020, fecha en la que se inició el confinamiento colectivo por la pandemia. Por entonces escribí la siguiente presentación:

Mujer, feminista, humanista, docente (actualmente jubilada), historiadora de oficio, traigo ‘de serie’ chip de ‘pensadora y gaditana…’ ‘Solo sé que no sé nada’, que ‘el saber no ocupa lugar aunque coge mucho sitio’ y que ‘nunca es tarde si la dicha es buena…”Aprendo a aprender…’ El estreno de este nuevo blog (que no es el primero, al que me refería más arriba) llega de la mano de una situación tan insólita para mi como para todos: la pandemia por COVID-19. Los hashtags #yomequedoencasa, #coronavirus y #covid-19 son los más repetidos estos últimos 20 día de reclusión en nuestros hogares y no se han hecho virales en vano, por el contrario, han despertado una oleada de creatividad que ha tomado múltiples y variadas formas, dándonos a cada cual la oportunidad de sacar lo mejor de nosotras mismos para ofrecerlo solidariamente a los demás…Y me pregunto ¿qué puedo hacer yo? No canto bien, ni toco ningún instrumento, ni tengo dotes de actriz… Por tener, tengo otras dotes que no vienen al caso y por no tener no tengo balcón lindero a una calle transitada de cualquier ciudad al que poder asomarme cada tarde a las 20.00h para compartir los aplausos a nuestros héroes sanitarios y a todos los trabajadores esenciales de quienes depende nuestra subsistencia…aunque aplaudo a solas en el salón de mi casa al compás de la TV… No obstante y pensándolo mejor (siguiendo la sugerencia de Pura Mª) si que poseo el mejor de los ‘balcones’, uno enorme: mi ‘imaginación’, ‘mi mente’ siempre abierta de par en par, donde habitan pensamientos y cientos de palabras que procuro hilvanar hasta componer textos coherentes, entretenidos e incluso bellos…Ojalá sea sea así…Os espero…Gracias…

Y aquí sigo. Confío no haberos defraudado…Agradezco los préstamos a las ‘blogueras’ invitadas, ‘amigas virtuales’ con quienes comparto el placer de la escritura… Un honor acogerlas en mi modesto blog. Gracias también a los conocidos y desconocidos que me habéis leído con silenciosa e incondicional lealtad… Esta ‘pensadora gaditana’ reconoce que necesita remontada de ánimo, pero continuará adelante, más y mejor a ser posible.Porque como diría Eleanor de Aquitania: ‘Solo Sé Seguir’.

‘Vuelo libre’. Fotografía: mp_dc

Mi amiga estupenda…

La ‘Patrona’ (Foto: mp_dc)

Conforme pasa el tiempo la amistad se torna un valor en alza. Uno de los vínculos más sólidos y resistentes, más incluso que la sangre…Todos tenemos algún amigo/a a quien queremos más que a ese pariente al que no vemos o con el que no nos hablamos…Nuestro universo personal está conformado por determinadas personas con las que nos relacionamos en función de diversas categorías: compañeros/as, conocidos, amistades de ocio, amigos/as con quienes compartimos un poco más allá de la diversión y los amigos que se cuentan con los dedos de una mano, amistades de ‘vida’ que yo las llamo, las únicas personas que se han asomado a tu verdadero yo y han podido ver lo peor y lo mejor de tí…Con frecuencia estas amistades vienen de muy atrás en el tiempo porque necesitan cocinarse a fuego lento y no la premura de la olla spres. Y es el transcurrir del tiempo el encargado de tejer esos hilos invisibles que coserán nuestras vidas para siempre.

Pero la vida no tiene una exactitud matemática y, contra todo pronóstico, puede sorprendernos gratamente en algunos momentos de manera tan inesperada como oportuna… Si creyera en Dios lo llamaría milagro, pero lo llamaré ‘karma…’. Esta entrada es un regalo para mi amiga Marisa porque hoy, exactamente dentro de cuatro horas, se jubila…Jubilarse viene de júbilo, así que en nada se transformará en una honorable y feliz ‘jubilada jubilosa…’

Querida amiga: no hace tanto que nos conocimos y ya nos conocemos de ‘toda la vida’. Porque no hace falta toda una vida para mostrarnos por dentro y tú y yo enseguida nos enseñamos el alma con todas sus cicatrices. Yo remontando mi duelo, tu aliviando aún el tuyo… No fue difícil encontrarnos en ese punto donde confluye el mismo dolor. Y vistas y lloradas las heridas más grandes, lo demás resultó fácil construirlo. La distancia física que media entre nosotras nunca ha sido suficientemente grande para impedir que estemos cerca en las dificultades cotidianas, en los momentos en los que nos alcanza la nostalgia o en los que alzamos la copa para celebrar con un brindris…

A lo largo de estos años hemos compartido muchos momentos: una boda en Málaga, unos ‘tacones lejanos’, unas mollejas en un bar de Marbella, tus amigos, los míos, algún que otro reto, un relato andalusí, un par secretos de quid pro quo..Y después un viaje a Cádiz y un paseo por la tierra prometida: la playa de Sancti Petri. Una visita al ‘Guardián’ con parada en el chiringuito y mirada larga hacia el faro del Castillo tal y como dijimos…Luego fui yo a recorrer ‘los dominios de Casandra’, tu tierra, tu montaña… ‘Casandreamos’ por los acantilados hasta llegar a tu faro, ese al que sueles ir cuando quieres consultar los ‘oráculos’ y finalmente nos echamos a la mar…Nada como una pequeña travesía en el Narval para recorrer la Bahía de tu mano y la del experto marinero, ‘tu camarada’ y, de paso, aprender qué es y para qué sirve un ‘winche…’

Winche (Foto: mp_dc)

Por medio hemos hablado muchos miércoles por la mañana, te he acompañado a por el pan, al cajero, al Instituto, al hospital, a Torrelavega…Hemos hablado de nuestros hijos, de nuestros amigos y de los no amigos, de nuestras cosas, conversaciones casi siempre amenizadas por el sonido de tu coche al que tuve la ocurrencia de bautizar con el sobrenombre de ‘el tanque…’ Hemos opinado sobre situaciones de actualidad, hablado de política y de materias varias… Has sabido intuirme en la distancia y tus palabras me han llegado siempre como un bálsamo cada vez que las viejas heridas han vuelto a supurar… Hemos mantenido un respetuoso silencio cuando pensábamos que una u otra lo necesitaba…Sabes cuánto admiro tu profesionalidad y fortaleza, tu capacidad para luchar por lo que crees a pesar de lo piensen cual justiciera de causas que nunca das por perdidas… Y me complace esa vocación marinera que te viene de ‘serie’ en el ADN de tu padre y ese precioso recuerdo de los paseos entre barcos que evocan tu infancia, recuerdos que se extienden por tu memoria hasta el muelle donde reposó alguna vez el Narval…

En esta nueva etapa que comienza hoy para tí, en un tiempo convulso, complejo e incierto, te deseo sobre todo salud…Ojalá que pronto puedas realizar largas travesías, singladuras plenas de aventuras con paradas en nuevos puertos entre ellos el mío…Que llenes tu mapa de sueños, de viajes, de encuentros y que tu casa, siempre de puertas abiertas, continúe recibiendo a los amigos que te arropan y te quieren entre quienes tengo la suerte de contarme… Voy a tirar de una frase hecha que por tópica me sale del corazón aunque, desgraciadamente, vacía de certeza: ojalá que mucho y bueno esté por llegar…Y, si es posible, yo que lo vea…

Todo lo mejor para tí, querida…Un abrazo muy fuerte, el mismo que espero y confío darte en breve…

Bahía de Santander (Foto: mp_dc)

La ‘niña’ de mis ojos…

Hoy es el cumpleaños de mi hija. Concebida sin más deseo que el propio deseo, esperada desde siempre. Ella piensa que es fruto del azar pero el tiempo acabó revelándole la auténtica razón de ser de su nacimiento… Tanto su padre como yo hubiéramos querido que nuestro primer hijo fuera hija pero fue varón aunque, no obstante, he de reconocer que posee un acentuado lado femenino y un mapa emocional pleno de sensibilidades poco frecuentes en los hombres… Mi Carmela nació la noche del Festival de la OTI de 1985, retransmitido por TVE y presentado por Emilio Aragón y Paloma San Basilio que, al parecer, ganó una tal Eugenia León que representaba a México…Sin comentarios… Sólo recordar que ese programa sonaba de fondo en la habitación de la Clínica, mientras la matrona entraba y salía para comprobar cómo se desarrollaban ‘los previos’ del parto… Y en mitad de la noche, en la madrugada de aquel sábado 22 de septiembre (ya domingo) nació mi hija, la pequeña de los tres, a tan sólo una distancia de 16 meses de Carlos, el único hijo buscado y deseado conscientemente por aquello de no quedarnos en el hijo único y que de mayor acompañara a su hermano…Guiños de la vida…No hubiéramos podido imaginar ni en la peor de las pesadilla que sería el primero en dejarnos…

Carmela fue una niña muy buena, presumida, presa fácil de las bromas de sus hermanos aliados y cómplice inocente de las travesuras de Carlos, amparada y mimada por su hermano mayor, cuidador donde los haya…Mientras escribo, cientos de anécdotas pasan por mi cabeza y me hace sonreír evocar aquellos años llenos de aventuras, de idas y venidas al colegio, de tareas por la tarde, de juegos en la terraza del ático donde entonces vivíamos…Cumpleaños, Navidades, Nocheviejas, Noches de Reyes, inviernos y veranos de un tiempo que, tanto ellos como yo, recordamos con nostalgia y, desde hace poco, con el sabor agridulce de la ausencia y del vacío que Carlos nos dejó en calidad de protagonista incuestionable de las peripecias y trastadas gestadas y llevadas a cabo en aquella casa en una etapa que reconocemos feliz y llena risas…Aquellos maravillosos años en los que creíamos que todo sería fácil y todo nos quedaba al alcance de la mano…Si existe un tiempo dorado en nuestra memoria es este sin duda, porque nada puede compararse con la ingenuidad de la niñez ni con la facilidad para ser feliz incluso con muy poco…En aquella casa fuimos felices y transitamos todos: ellos de la niñez a la adolescencia y yo hacia la madurez…

Mi Carmela nació con el otoño, mi estación favorita junto con el invierno… La estación de los verdes que se destiñen para mutar a marrones, ocres y amarillos…. Del equinoccio, de las hojas secas que renuevan la vida, del recogimiento de los días que se irán acortando para aguardar el renacimiento de una nueva primavera que eclosionará en verano…Me llevó tiempo comprender la razón de ser de su venida al mundo, el sentido último, existencial, ese que se descubre en la mirada interior, en el análisis propio no ajeno…Ella y yo hemos sido diferentes y ahora nos parecemos, hemos estado lejos pero hemos caminado para encontrarnos porque somos dos caras de una misma moneda…Nuestra historia personal y familiar ha seguido una intrincada ruta que sólo nosotras podemos comprender…Hemos efectuado un recorrido lleno de baches, de curvas, de cuestas arriba, de descensos vertiginosos, de rápidos que nos han conducido, finalmente, hasta áreas de descanso donde repostar y renovarnos para seguir adelante…

Mi Carmela, la ‘niña’ de mis ojos que dormía con sus cabis baski hoy es una mujer de los pies a la cabeza: fuerte, inteligente, capaz y con una dosis de bondad más que suficiente para hacerme sentir una madre satisfecha y orgullosa…Mi deseo: una larga vida salpicada de momentos dulces, plenos, de risas, de llantos felices…’Serenidad para aceptar lo que no pueda cambiar, valor para cambiar lo que pueda y la sabiduría suficiente para saber distinguirlas’ Y si creyera en Dios le pediría me la bendiga con salud que del resto, con más o menos acierto, nos encargamos nosotras…

¡¡ Muchas felicidades hija!!

Entre ‘perras’ anda el juego…

Foto: mp_dc

Desde que Cara llegó a casa para alterar (en el mejor de los sentidos) mi vida, no dejé de preguntarme qué ocurriría cuando viniera mi hija de vacaciones con Bimba, una golden retriever, gordita y rubia que contrasta con mi morenaza y esbelta galga…Desde que la traje en junio, mi hija y yo no hemos parado de hacer conjeturas: a ver cómo se llevan, las tenemos que disfrazar, ojalá se entiendan, les haremos fotos…En fin, no hubo día que no tuviéramos esta conversación…Hasta que llegó el día…

Como suele pasar y, al margen de todas las hipótesis barajadas, Bimba bajó del coche dispuesta a saludarme con lametones, haciendo la croqueta, saltando y otras gracietas variadas hasta completar una larga serie de monadas que ha ido aprendiendo y que repite a su capricho y buen criterio perruno… Cara y yo esperábamos en la acera siguiendo las sabias instrucciones de personas expertas que nos aconsejaron cómo actuar… Pero el encuentro no pudo ser efusivo ni siquiera entre nosotros. Los tiempos que corren exigen la privación de algunos gestos que nos obligaron a contener las ganas de abrazarnos tras siete meses sin vernos…No me quiero ir por las ramas, la cosa va de las perras y de un encuentro que fue como tenía que ser: intenso y olfativo, todo un clásico…

Los primeros momentos resultaron confusos, estoy por pensar que sobre todo para nosotras…Creo que nos mostramos excesivamente protectoras y preocupadas por establecer una clara delimitación de espacios. Ellas ya se encargaron de la reafirmación territorial…Se olieron desconfiadas y, de aquella manera que los humanos no entendemos, dejaron clara la una a la otra quién era quién, es decir: quién la dueña y quién la invitada…Una auténtica paradoja porque Bimba lleva cuatro años viniendo a esta casa y Cara acaba de llegar. Aún así ya no hay ninguna duda: esta es su casa, ella manda… Y mientras esta idea iba calando en sus mentes caninas, la una que come del plato que no es suyo, la otra que bebe agua ajena, dientes de soslayo, un ladrido por aquí, una protesta por allá…Y nosotras tensas y desdobladas, poniendo orden e intentando controlar una situación, a todas luces, gobernada por ellas. La cosa quedó clara, nítida, cristalina, niquelada: entre perras anda el juego…

Bimba

Los golden son perros maravillosos. Buen carácter, cariñosos, sociables, inteligentes…Bimba es preciosa y muy buena, aunque un poco terca y muy suya…Desde que la conozco y a lo largo de estos cuatro años en los que ha desarrollado su personalidad y forjado su carácter, no dejo de repetirme que es una perra feliz…Esa es la definición. Añadiría que es estable y sana, física y emocionalmente. Ha crecido como una cachorra única, mimada, cuidada, rodeada de afecto, de amor y este es el resultado ‘normal’ que percibimos en la mayoría de mascotas criadas en un ambiente tan favorable…

Cara

Cara es una galga y los galgos son una raza especial. No todas las personas pueden tener un galgo y no lo digo yo, sino quiénes entienden…Aunque gozan de una salud de hierro, acorde al dicho ‘carne de perro’, traen de serie un ADN cargado con una información muy particular que les predispones, en cierto modo, para la vida que les espera…Desde que nacen son adiestrados para la caza o las carreras así que enseguida pasan a ser una moneda de cambio, una inversión, un negocio… Su supervivencia depende de su rentabilidad…Los machos, según dicen, son mejor tratados que las hembras quienes frecuentemente permanecen encerradas, condenadas a parir unas cuantas camadas para, finalmente, cuando se les consideran inútiles, abandonarlos a su suerte…Por eso hay tantos galgos en los refugios y por eso quien adopta un galgo, salva a dos: al que se lleva y al que llega rescatado para ocupar su sitio…

Con semejante trayectoria la mayoría porta un mapa emocional turbio, una impronta de humillación y maltrato seguido de graves carencias afectivas de las que nacen actitudes que trastocan su naturaleza haciéndoles desconfiados, asustadizos y sigilosos. Intentan no hacer ruido, ni molestar porque tienen miedo… Están pero no los oyes y pocos hacen de entrada alguna gracia o se prestan a jugar porque son perros sin ‘infancia’…Así es Cara: desconfiada, silenciosa, sigilosa, asustadiza y, ahora, dependiente… Quienes la queremos intentamos resetear su memoria para borrar o, al menos difuminar, los puntos más oscuros de su desconocido pasado. Adentrarme en el universo galgo ha resultado tan interesante como desolador y decepcionante hasta revolver las entrañas tras comprobar que los humanos seamos capaces de cometer tales atrocidades para con otros seres sintientes, hermanos de naturaleza, de los que, por cierto, tenemos tanto que aprender…

Fieles, leales, compañeras inseparables hasta la muerte, nuestras mascotas dan muestra de un amor incondicional y un agradecimiento sin límite…Nos fallarán los amigos, nos darán la espalda nuestros compañeros e incluso, se alejarán algunos familiares, pero ellas jamás nos traicionarán ni se marcharán de nuestro lado…

Cara me hace reír, me reclama caricias, me entrega ‘su barriguita’ para que se la rasque…Y así la he ido conquistando poco a poco… Día a día nos vamos compenetrando, conociendo, aprendiendo nuestros gustos y nuestras manías, acomodandonos la una a la otra… Y la verdad, cuando no estoy con ella la extraño, porque ya forma parte de mi vida…

Te quiero…y lo sabes…

Sobre los ‘oráculos’ y la ‘Sibila…’

La Sibila Cumana

Mi casa se llama ‘La Sibila…’ La Sibila representa el arquetipo de la profetisa en la antigüedad. Aunque hubo varias las más conocida fue la de Cumas. Según parece estas mujeres “poseyeron una reconocida facultad de desentrañar el futuro para profetizar acontecimientos de toda índole. Fueron descritas como muy longevas, con vidas aisladas y misteriosas, que habitaron lugares poco accesibles como grutas o sitios escondidos, posiblemente cercanos a cursos de agua. Sus palabras o predicciones, realizadas casi siempre en estado de trance, eran originadas por consultas de los visitantes…” Gozaron de gran prestigio en el mundo pagano tal vez por eso el cristianismo las incorporó muy pronto a su imaginario, sobre todo en las ceremonias que festejaban la llegada del solsticio de invierno que la Iglesia asimiló en un sincretismo muy eficaz…

El caso es que a mi me llamó poderosamente la atención que en un período tan antiguo de la Historia y, tratándose de mujeres, se reconociera públicamente su sabiduría y su capacidad de predicción en aquellas sociedades en las que las féminas eran poco valoradas más allá de la maternidad o como objeto sexual…La palabra sibilina/o, sinónima de enigmático, misterioso o esotérico, deriva su contenido semántico de estas ‘mujeres’ empoderadas en el arte de auspiciar acontecimientos venideros… Fruto del sincronismo antes mencionado ha quedado plasmado en la pintura renacentista que, dicho sea de paso, rescató los temas mitológicos y los puso de moda. La techumbre Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel siguiendo los criterios temáticos del Papa Julio II, es un buen ejemplo. La bóveda de medio cañón representa un conjunto que recoge nueve escenas del Génesis, los ignudis, cuatro historias del Antiguo Testamento (en las pechinas) y en los huecos triangulares las figuras de los profetas y Sibilas representados sedentes en tronos de mármol…

Sibilas y profetas

Toda esta información despertó mi admiración por las Sibilas. Existieran o no su rastro resulta imposible de ignorar y ahí quedaron eternamente inmortalizadas compartiendo la grandeza de una obra que no distingue géneros, por el contrario, Sibilas y Profetas son representados por igual. Después de la saturación religiosa del medioevo el renacimiento desvió la mirada del cielo al suelo para enfocar la belleza de la naturaleza. Más allá de la belleza física, cada Sibila aparece representada resaltando su identidad de mujer culta y sabia junto al resto de personajes, en una composición que entremezcla lo sagrado y lo profano, lo divino y lo humano…Por eso cuando llegué a esta casa pensé que sería un bonito nombre, aunque lo único que tenía en común con las Sibilas era considerar que esta casa sería mi ‘gruta’, mi ‘cueva’, un lugar donde cobijarme después de un período agitado y confuso…

Mis hijos también tuvieron algo que ver porque cuando eran pequeños y me adelantaba a ‘adivinar’ la travesura correspondiente antes que sucediera, predecía sus posible errores o anticipaba la versión verdadera de alguna mentirijilla, ellos me miraban sorprendidos creyendo que poseía ciertos ‘poderes’… Quiénes sean padres o madres comprenderán que sólo era fruto de ‘haber sido cocinera antes que fraile’ y de su propia inocencia que me lo ponía muy fácil… Cuando se hicieron mayores me despojaron de tales poderes y me ‘humanizaron’…Afortunadamente…Y enseguida pasé a ser una madre terrenal y mundana aunque ‘intuitiva’. Mi hija, a quien me une una relación de confianza, confidencialidad y complicidad, ha destacado siempre mi habilidad para percibir y comprender de manera inmediata las cosas sin necesidad de que medie la razón. Me considera una mujer intuitiva y es por eso, que ante cualquier acontecimiento importante me pregunta ¿mamá tú cómo lo ves? ¿qué ‘punto’ te da? ¿qué pálpito?… Supongo que las veces que acerté lo hice por puro sentido común, el caso es que poco a poco aumentó mi caché…

Pero la verdad es yo nunca me sentí Sibila más allá de mi pasión por el conocimiento o de las adivinanzas futuribles facilonas por aquello de ‘verlas venir’… No obstante, por motivos que no vienen al caso, cierto aire sibilino ha rondado alguna etapa de mi vida que discurrió entre enigmas (entendiendo este término como ‘enunciado de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil de entender o interpretar) y algún que otro misterio ‘sin resolver’… De Sibila tengo, tal vez, esa cualidad de confidente, de persona que presta oído y hombro…Nada más lejos de mí que la ‘sabiduría’, una aspiración que, no obstante, apenas va más allá de la que todos alcanzamos con la edad…Respecto a los ‘oráculos’ solo espero que, de vez en cuando, alguno sea auspicioso y me permita disfrutar de pequeños deseos y placeres compartidos en la intimidad…Del futuro sólo me preocuparé cuando llegue…Que así sea…

Yo soy yo y mis circunstancias…

Aquellos maravillosos años continuaron un poco más…Por mucho empeño que pusimos no pudimos detener el tiempo que pasó inexorablemente llevándose algunos sueños, barriendo parte de nuestras expectativas, devolviéndonos realidades imprevistas…

Aterrizamos en COU en diferentes institutos… Aquel curso nuestros cielos se llenaron de nubarrones negros que dejaron paso a sucesivas tormentas, hasta que despejó y lució de nuevo el sol en nuestros horizontes. Conforme avanzaba el tiempo se agregaron a nuestras vidas nuevos amigos y amigas, compañeros de clase que a su vez nos presentaban a otros y a otras…Empezamos a quedar los fines de semana para ir al cine, para tomar una caña y cuando alguna casa se quedaba libre organizábamos alguna que otra fiestecita o algún evento propicio para conocer a los chicos ‘más de cerca’, apartadas de los ojos ajenos, siempre atentos y dispuestos a salvaguardar nuestra virginidad, tema recurrente donde los haya en una época en la que lo importante era oponer resistencia, frenar las pasiones y cargar con la responsabilidad de los pecados del sexo contrario…A ellos les estaba permitido tentarnos una y otra vez, porque claro, eran ‘hombres’ y como tales ponían a prueba su capacidad de seducción, su virilidad, su hombría, desde la cual nos calificaron en función de nuestro grado de oposición o facilidad previa a dejarnos hacer…

El desempeño de estos roles, instalado en el discurso masculino durante los 60-70, reforzó una idea que aún subyace en el imaginario social masculino: cuando una chica dice no en realidad quiere decir, cuando menos, que ‘a lo mejor’, que ‘puede que sí’ aunque no inmediatamente…Un error del que aún quedan secuelas…Mi generación vivió a caballo entre los residuos del franquismo y los inicios de la democracia. Tuvimos que elegir entre quedarnos anclada y alineadas con la ideas gestadas en la dictadura o dejarlas detrás, subirnos al carro del nuevo orden que se avecinaba y ‘romper moldes’…Yo me apunté a esto último…En mi familia fui la primera en fumar, en viajar antes de casarme, en separarme y en otras muchas cosas más… Muchas veces me calificaron de ‘rarita’ y es que con frecuencia no encajaba y cuando me fui haciendo mayor, ni yo ni mi vida tenían que ver con la primas de mi misma edad…

La verdad es que estábamos marcadas y machacadas por una educación de doble moral y doble cara en la que lo verdaderamente importante era ‘parecer’ y no ‘ser’. Ese era el juego. Nos castraron, nos hicieron creer que seríamos seres despreciables si no nos dejábamos conducir por aquellas normas implantadas por los hombres y para su beneficio…Afortunadamente mi padre fue mucho más moderno y avanzado que mi madre en estas cuestiones. Confiaba en mí, quería que fuera independiente por eso quiso que tuviera una profesión y un trabajo. Por eso no hizo distinción entre mis hermanos y yo y estuvo muy orgulloso de su única hija (yo) una vez superada aquella etapa de ‘niña terribili’…

Cuando recuerdo este tiempo la imagen que acude a mi memoria es la de mi prima Ani. Ni ella ni yo tuvimos hermanas así que asumimos ese parentesco para cubrir la carencia. Tenía tres años más que yo. Faltaba mucho a clase porque le daban ataques de asma y yo le llevaba los deberes a casa. Mi tía y mis primos vivían con mis abuelos en una casa muy grande. Muchos fines de semana me iba con ella. Recuerdo aquella habitación de techos altos con un balcón que daba a la calle Real, entonces carretera nacional. De madrugada transitaban algunos camiones y sobre las paredes se dibujan las sombras de las contraventanas que alteraban su forma al paso de los grandes vehículos…Algunas veces me despertaba y la veía sentada en el borde de la cama ventolín en mano, respirando con dificultad y un pitido de fondo…Me sentaba junto a ella hasta que se le pasaba…Ani murió. Fue la primera muerte que me tocó de cerca y no la pude llorar, ni supe gestionar mis emociones así que su duelo me atrapó y sumergió en un período que me apartó de todo, incluso de los estudios. Estuve confundida y buscando respuestas en lugares equivocados…otra vez…

La muerte de Ani pasó como pasan las cosas de la vida, aunque tuvo un alto coste Digerir aquello me llevó tiempo hasta que finalmente las aguas se calmaron y volvieron a su cauce. Libre de tanto peso continué mi camino y mis estudios que finalicé con éxito. La muerte del dictador Franco trajo algunas movidas callejeras que también se vivieron en Cádiz. Recuerdo que más de una vez tuvimos que correr por la Cuesta de las Calesas hasta escondernos en un portal: los ‘grises’, apostados en la la esquina de la antigua tabacalera, lanzaban sus famosas bolas de goma, negras y macizas contra los estudiantes encerrados en la parroquia de Santo Domingo…Me hice muy amiga de Leonardo, un chico que militaba en la Liga Comunista Revolucionaria y de Antonio, activista del Partido de los Trabajadores…Antonio me regaló el libro de Máximo Gorki, “La Madre” que narra la historia de Pelagia una joven campesina rusa en la que Gorki simboliza el despertar del pueblo…Mis compañeros y compañeras eran de todo menos políticamente correctos…Yo aprendí mucho de ellos y, aunque nunca milité en ningún partido, me sensibilicé con todo lo que tenía que ver con la desigualdad social, los derechos de los trabajadores y de las mujeres…

Lamento reconocer que luego me aburguesé un tiempo hasta que mi yo más auténtico se apoderó de mí y, como un vendaval, arrasó todo cuanto encontró a su paso…A estas alturas del relato la memoria no me traiciona y me muestra, sin ambages, los retazos y episodios que constituyen, hoy por hoy, los anclajes que sustentan y dan pleno sentido a mi vida…Aún así, nada se puede dar por concluido, por eso si tuviera que definirme diría que estoy en ‘ permanente proceso de construcción’…Y que dure muchos años…

Aquellos maravillosos años (II)…[adolescencia]

Uniforme Colegio Carmelitas

En la década de los 60 la mayoría de centros estaban segregados por sexo/género…A mi me matricularon en un colegio de monjas, entonces privado y para niñas, hoy concertado y mixto. Entré con 4 o 5 años. Mis primeros recuerdos me devuelven la imagen de un gran patio con un pozo en el centro lleno de plantas con grandes hojas verdes, a través del cual entra la luz que ilumina, bajo las arcadas, un amplio pasillo por donde caminamos en fila…Alrededor de aquel cuadrado se accedía a las diversas dependencias: la secretaría, la capilla, el comedor, algunas aulas y la portería gestionada por una señora (que entonces nos parecía muy mayor pero que seguro no lo era tanto) vestida de negro y con el cabello blanco llamada Rita, una mujer muy buena, con poco carácter a la que, con el tiempo, camelamos más de una vez. Rita nos vio crecer hasta los 16 años. Establecimos con ella una corriente de simpatía mutua que nos servía de entretenimiento. A veces nos parábamos a hablar con ella e incluso le hicimos algunas confidencias, según qué cosas claro… Al final su complicidad tejida y pulida entre rato y rato, confesión y confesión, sirvió para que hiciera la vista gorda de alguna que otra escapada al horno Colón para comprarnos el desayuno…Rita nos curó muchas heridas con mercromina roja: en los codos, las manos, las rodillas… y nos sacó del apuro cuando la regla nos sorprendía antes de lo previsto…Su recuerdo en la distancia, borroso y pixelado, se vuelve cercano y su actitud amable y generosa acude entrañable a mi memoria …

Desde que entré en este colegio hasta que salí para ir al instituto con 16 años llevé un uniforme como el de la foto. Uniforme que se completaba con unos zapatos de la marca ‘Gorilas’ marrones con cordones (traían una pelota verde, como la de tenis, de regalo) que mis padres compraban a principio de curso en ‘Calzados Galán’. Los gorilas lucían unos impecables calcetines cortos blancos…Mi madre me hacía el uniforme y me dejaba un trozo de más en la cintura que soltaba conforme crecía…Tuve una relación muy personal con mi uniforme…Quiero decir que lo cuidaba, me gustaba llevar las tablas de la falda bien planchadas sobre todo por detrás…Debajo usaba una camisa blanca o beige que mi madre tenía la manía de abrochar desde el primer botón, el mismo que yo me desabrochaba en cuanto salía de casa…Completando el ‘equipo’ una bata (que aquí llamamos ‘babi’) de tela de vichy de cuadritos blancos y celeste que se compraba confeccionado en ‘Almacenes Blanco’, que poníamos sobre el uniforme para no ensuciarlo y que cada viernes viajaba a casa para lavar…

Los primeros años me llevaba mi hermano en su bici. Me sentaba en la barra hasta que llegábamos a la puerta donde me soltaba, a veces de mala gana, y vuelta a casa…Al mediodía comía en el comedor…Muchas veces me quedaba la última con la comida aún en el plato, intentando deshacer una bola de carne mientras una monja daba vueltas a una mesa larga con encimera de mármol blanco…La recuerdo con las dos manos hacia arriba, abriendo los dedos y bajándolos en una cuenta atrás que me agobiaba muchísimo…Tanto, tanto, que un día me escapé delante de las narices de la portera escabulléndome entre las madres…No tuve problema, conocía el camino de regreso…Aquel día castigaron a mi hermano, yo comencé a ir sola al cole y, lo mejor de todo, dejé de quedarme al comedor….

Amigas para siempre…

Durante aquellos años hice amigas inolvidables. Las relaciones de amistad tiene muchos matices porque cada persona es única, individual y te aporta algo diferente. La amistad es una relación que he ido poniendo en valor conforme ha pasado el tiempo y en este momento considero la relación más estable y duradera que podamos establecer con nuestros iguales…En esta etapa la noción de amistad sufrió un proceso de evolución directamente proporcional al mío propio… Primero fui una niña tímida de notas brillantes. Cuando me nombraban los profesores me sonrojaba y no me salía la voz del cuerpo…Pero todo cambió desde el momento que mi primera amiga, Aurora, sacó mi vena cómica y traviesa, reprimida hasta entonces, que ella supo ver y explotar hasta anular aquella falsa identidad construida sobre la timidez y la vergüenza que, no obstante, subyace todavía a pesar de mi aparente soltura…Desde aquel momento el tono distendido, el atrevimiento, la atracción por la desobediencia y el desafío de lo prohibido -aunque siempre desde el respeto- se apoderaron de mí y una oleada de felicidad me inundó…A cambio, las notas dejaron de ser tan buenas porque yo iba al colegio a ser yo misma, a jugar, a pasarlo bien, a divertirme y no me daba para más…Creo que jamás me reí tanto ni saqué tanto partido al tiempo que pasaba en aquella clase en la que olía a frescura, a alegría de vivir entre aquellas otras niñas, ajenas todas al sufrimiento, al dolor, a la pena… Aquello duró poco porque mi padre me dio un primer y único ultimatum y desde entonces jamás volví a suspender aunque no cedí a la diversión ni abandoné el afán de aventuras… Aquellos años fueron realmente maravillosos…

Pero la naturaleza siguió su curso y las hormonas de la adolescencia cambiaron mi cuerpo, mi ánimo y me aportaron un sin fin de nuevas sensaciones que me condujeron a experiencias sensoriales maravillosas e inocentes que fueron moldeando mi personalidad, templando mi carácter y agitando mi alma…Aquellas travesuras pueriles dejaron paso al resurgir del pensamiento y el encuentro con la vida nos llevó, a mí y a mis amigas, a reflexionar sobre nuestros derechos, la injusticia, la religión, la desigualdad…Me volví rebelde, contestataria, abandoné algunas creencias y busqué respuestas, posiblemente en lugares equivocados, porque no obtuve ninguna…Comencé a colaborar en actividades solidarias desde que unas jóvenes misioneras llegaron desde África y nos mostraron diapositivas sobre aquellas culturas y formas de vida gobernadas por la escasez y la pobreza. He de reconocer que por primera vez se tambalearon mis principios asentados sobre las bases de nuestra sociedad occidental y un estado del bienestar que, por entonces, me parecía suficiente e incluso generoso… Desde aquel momento dediqué una parte de mi tiempo a colaborar de manera altruista con un grupo de compañeras liderado por una monja de la ‘última oleada de renovación’, llegada desde Madrid, con una visión innovadora sobre la juventud, buscando cauces para formar en valores humanos sin el ánimo de convencer o convertir…Visitábamos chabolas, ayudábamos en un Hospital de ancianos, recaudábamos fondos, hacíamos rifas…Dormíamos en paz confiando en el bien que habíamos hecho o alimentábamos nuestros egos alardeando en nuestro interior por aquella actitud caritativa…o seguramente las dos cosas…

Y entre tanto me enamoré por primera vez o eso pensé entonces, aunque más tarde comprendí que el primer amor no tiene por qué ser el primero pues, tratándose de emociones, no existe un orden riguroso…Conocí a Ramón en la feria. Tenía los ojos azules y pequeños. Me encandiló su desparpajo, su gracia, su risa fácil y su labia…Tengo un recuerdo suyo precioso. Me quiso y le quise pero el futuro tenía otros planes para cada uno de nosotros aunque ha seguido vivo en mi recuerdo, ese lugar donde hay cabida para todo y para todos…Ramón pertenece a la adolescencia, a los quince años, al despertar de la sexualidad, de la ‘vida’ en sentido amplio…Era la primera vez de todo o no…Porque mucho más tarde hubo una segunda ‘primera vez’ incluso más intensa si cabe, aunque también se acabó por más empeño que yo puse …Parece que la vida me tenía reservado otros planes…

Prolongué mi adolescencia tanto como pude…Hicimos una pandilla de cuatro: Mamen, Trini, Lola y yo…Fuimos muy buenas amigas. Juntas en las excursiones, las cuatro sentadas al final del bus. Viajamos a Portugal, a Galicia, a Zaragoza donde nos bebimos unas botellas de vino que compramos para nuestros padres en el Monasterio de Piedra … Fumábamos ‘Mencey Capote’ o ‘Pippermint’ a escondidas, en un portal de la calle Rosario por la tarde, antes de entrar en clase…Nos echaron muchas veces de la capilla porque nos daban ataques de risa incontrolada… Cuando nos llevaban de retiro, por la noche nos escondíamos en los armarios para quedarnos hablando hasta las tantas de la madrugada… Hicimos autostop para poder ir Cádiz donde nos cambiábamos la ropa entre nosotras…Muchas tardes tomábamos cañas y tapas de ‘flamenquines’ en la parte de arriba del emblemático ‘Bar Royalty’, escenario de encuentro, testigo mudo de secretos inconfesables, de sobremesas en tardes de hastío o contradicciones propias de la edad…Paseábamos hasta allí desde Colón, atravesando la calle Rosario entretenidas en los escaparates del comercio. No teníamos pudor de llegar allí con nuestros uniformes de niñas y nuestras ideas de mujeres iniciadas en debates y confrontaciones en torno a aquellas rústicas mesas de madera, para hablar y hablar sobre el sentido de la vida, la injusticia social, la libertad, el matrimonio, el sexo y todas aquellas cuestiones que despertaban nuestra curiosidad, nuestra sensibilidad y, sobre todo, nuestras ansias de vivir de una manera diferente a la de nuestras madres…Entonces no éramos conscientes, probablemente ni siquiera conocíamos el término ‘feminismo’ pero luchábamos y libramos nuestras pequeñas batallas por ser las mujeres que ahora somos…Y estuvo bien, muy bien…

Al acabar el bachillerato nuestros caminos irradiaron hacia lugares diversos. Durante un tiempo continuamos en contacto, luego hicimos nuevas amistades y sólo nos veíamos de vez en cuando en la calle o en algún encuentro previamente acordado…Mamen es médica, tiene un hijo y nunca se casó tal y como predijo…Lola hizo magisterio. Se casó, tiene tres hijas, la última con síndrome Down…siempre la vi feliz…A Trini le perdí la pista. También hizo magisterio, se casó y tuvo una hija. No ejerció su profesión pero se hizo librera. Lo último que supe fue que se había separado…Vaya para ellas mi recuerdo cariñoso y agradecido por todo lo que vivimos juntas ‘aquellos maravillosos años…’

Aquellos maravillosos años (I)…[infancia]

Hace apenas unos días fue mi cumpleaños…No hice ninguna celebración aunque la familia y los amigos se acordaron de mí e incluso me llegaron algunos regalos. Tuve ese día 3 de julio la cabeza ocupada en varios asuntos…Y de fondo el recuerdo presente de mi madre que falleció con los mismos años que yo cumplo. Recibí el correo de una amiga y le contesté contándole estos detalles a los que, entre otras cosas, añadí: “…aparte de estos datos, mucha gente se ha acordado de mí. He vivido ya dos vidas y media más que Carlos y adoptar a Cara ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo…No puedo sino estar agradecida…”

El primer recuerdo de mi infancia me lleva al piso donde vivía, concretamente al pasillo, donde me veo montada en un triciclo con el asiento forrado de rojo y un timbre que toco sin parar como si transitara por una calle a tope de tráfico…Visto un pantaloncito corto a cuadros y un jersey…Dos trenzas me caen hasta los hombros y un flequillo sobre la frente que mi padre mantenía cortado justo por encima de las cejas. Me crecía muy rápido así que con frecuencia me sentaba frente a él y me decía: ‘estate quieta y mírame fijo…’ Yo obedecía ciegamente porque adoraba a mi padre…Él se colocaba a mi altura y comenzaba aquel ritual…Si cierro los ojos, puedo oír el crujir del pelo con las tijeras pegadas a un peine y hasta sentir las pelusillas que caen sobre mi boca y sobre mi ropa…Pedaleaba y pedaleaba por aquel pasillo que entonces me parecía largo y espacioso aunque apenas se recorría en seis o siete pasos…

También paseé por allí un coche de capota vestido con una colcha de piqué blanca entrelazada con una cinta celeste…Mi madre cosía la ropa de mis muñecos: sábanas, colchas, pantalones o vestidos…La recuerdo sentada en su butaca con un bolso lleno de restos de lanas y telas que utilizaba para este menester…Me pedía que sujetara las madejas estiradas entre las manos. Tenía que moverlas hacia un lado y hacia otro mientra ella liaba y liaba un ovillo en el que al final clava las agujas de hacer punto. Tenía muchas y estaban numeradas según grosor…De vez en cuando, por la tarde, la acompañaba a la mercería. Compraba hilos, agujas, cremalleras, broches, corchetes…Le encantaba coser…A mi no. Siempre me hizo ropa y, a mí y a mi hermano y a mi padre, jerseys y chalecos…Una vez le hizo un jersey verde de cuello alto a mi hermano porque iba en una Lambretta con su amigo Pedro, a la Escuela de Ingeniería de Cádiz y, según decía ella, con ese jersey ‘gordo’ no pasaría frío…Aún tenemos algunas fotos en blanco y negro donde lo lleva puesto.

Había en casa un armario de madera, ahora que lo recuerdo, era precioso. Mi madre me había dejado la balda de abajo para que pusiera mi cocinita a la que no le faltaba detalle…Me sentaba en una silla pequeña con las puertas abiertas de par en par y daba de comer a ‘mis muñecos…’ Los bañaba tanto que estaban pálidos…Luego los vestía y les daba unos biberones que contenían un líquido blanco que simulaba la leche y al inclinarlo desaparecía, lo que me dejaba satisfecha en mi papel de ‘pequeña madre’ que alimenta amorosamente a sus hijos… No tenía ni idea de los biberones que años más tarde daría a mis hijos de verdad, ni de las noches sin dormir, ni de los sofocones que pillé cuando mi hija no los quería y empujaba la tetina hacia fuera con su lenguita…

Luego pasé un tiempo jugando con niños y abandoné por completo aquel rol de madre cuidadora de hijos que, afortunadamente, no crecían…Jugué con patines de cuatro ruedas. Eran de hierro y traían una cintas de cuero marrón que, por cierto, se aflojaban y dejaban escapar el pie…Creo que pasé más tiempo colocándolos que patinando…Con aquel grupo mixto hice incursiones por donde no se debía…Ibamos al ‘barrero’ y hacíamos cámaras de foto como con plastilina…Un trozo de cristal de alguna botella hacía las veces de objetivo…También hicieron espadas de madera imitando a las pelis de ‘Marisol’ que estaba de moda y era un ídolo para las niñas…Aquella etapa no duró mucho. Las hormonas revolucionadas de los chicos acabaron con nuestra paciencia…Por entonces todo era pecado que además había que confesar…No salían rentables aquellas amistades con el sexo contrario…No, hasta que el tiempo me ayudó a poner cada cosa en su sitio…

Cerca de mi casa abrieron un parque infantil. Tenía columpios, laberintos, toboganes de varias alturas…En invierno me mojabas el trasero y en verano me quemaba los muslos…Yo volvía casi siempre con un agujero en mi ropa interior que mi madre tejía con hilo de algodón…Cuando llegaba antes de decir nada ya me advertía: “seguro que otra vez traes un agujero…” Efectivamente. Una vez un chaval se coló sin pagar y el señor que estaba en la entrada le gritó para que se fuera. Él corrió para salir por donde había entrado, saltando una valla de ladrillos rematada con unas rejas acabadas en punta de lanza, con tan mala suerte que se la clavó en los gemelos…Me impactó ver cómo se levantaba la piel por delante de la tibia, como un pico, sin que llegara a atravesarle …Enseguida nos arremolinamos alrededor asustados y curiosos hasta que llegó una ambulancia y se lo llevaron…Tardé en volver al parque y, sobre todo, en borrar de mi cabeza aquella pierna clavada y la expresión de dolor de aquel muchacho…

En invierno salíamos a jugar ‘al pincho’ o ‘lima’. Trazábamos unos cuadros sobre la tierra húmeda y la lanzábamos para que se quedara incrustada. Cada cuadro tenía un valor que se iba sumando…Nunca fui buena en eso. Recuerdo que los niños, cuando alguno lo hacía muy bien, decían: “fulanito tiene mucha ‘maña’…”No era mi caso…Luego se puso de moda el ‘elástico’ o a la ‘goma’. Mi madre me comparaba no sé cuántos metros y yo lo liaba (tal y como ahora hago con los cables) en forma de madeja para que no se hicieran nudos. Era entretenido. Saltábamos por turno así que o saltabas o te tocaba tener el elástico en los tobillos e ir subiendo conforme la saltadora de turno pasaba de fase pasando del tobillo a mitad de la pierna, la rodilla, la cadera y la cintura y hasta debajo de los brazos, a donde nunca llegué…Cuando no me dejaba mi madre bajar a la calle saltaba sola en casa, sujetando la goma entre dos sillas. Era latoso porque se movían y tenías que colocarlas una y otra vez…Pero entonces nada era urgente y menos cuando jugabas…

Aquellos años fueron maravillosos. El mundo entero por descubrir, mil cosas por hacer, proyectos que ejecutar, planes, amores, risas, diversión y una sensación de infinitud, de eternidad, de para siempre, que me impedía poner límites al tiempo…Aquellos años lejanos que vuelven frescos me ayudan a reencontrarme con aquella niña obediente y asustada, incapaz de arriesgar por el miedo a perder, siempre dispuesta a dar para poder recibir, alegre y comedida primero, divertida y disparatada después…Y frente a ella, cara a cara, no puedo sino sentirme agradecida por todo lo que ha vivido…No fue todo como soñó, algunas cosas se han parecido a lo que quiso, otras ni siquiera estuvieron en su horizonte y pocas, muy pocas resultaron ser las verdaderamente deseadas …Pero de todas he aprendido…¿Qué más puedo pedir?

Bajo el hechizo de Cara…

Aquí empezó todo…

Como ya conté unos post atrás la muerte y el duelo por mi hijo Carlos me dejó sumida en la oscuridad durante un tiempo. Costó regresar de las tinieblas…Todavía, de vez en cuando, esa nube espesa me atrapa y me zambulle durante unos días en una especie de burbuja que me hace sentir que el tiempo se detiene apenas un instante, hasta que ‘algo’ me devuelve la consciencia y me obliga a regresar…

En el transcurso de la enfermedad también se fueron Tristán y Jana, nuestras mascotas. Crecieron todos juntos, niños y cachorros. Por aquel entonces todo parecía fácil y para siempre, las risas llenaban la casa, los juguetes se esparcían por doquier y la vida transcurría de travesura en travesura tanto de unos como de otros y, casi siempre de todos -niños y perros- en complicidad…Fueron años de juventud acompañados de risas, de muchas risas, de alguna que otra dificultad y también de muchas ilusiones y proyectos propios de quien parece poseer la certeza de una vida larga y ancha que de pronto se tornó corta y estrecha…Tristán y Jana se marcharon antes que Carlos, a veces pienso que para recibirlo y acompañarlo en su tránsito, una idea que aunque pueda parecer absurda me llena de ternura y me reconforta …

La vida después de Carlos, una vez cerrado el duelo y en paz, transcurría serena, pausada, silenciosa… Hasta que llegó la pandemia y con ella la obligada reclusión. Nada nuevo para mí curtida en experimentar el paso del tiempo entre música, lecturas y blogs o ensimismada en el noble oficio de investigar releyendo -lupa en mano- documentos de hace cuatro siglos…Pero el confinamiento sumó a mi silencio habitual el mutismo exterior que me privó de los sonidos callejeros: de las voces extrañas, de los ruidos de los coches, del deambular cotidiano del que también participaba…Somos seres gregarios, interdependientes, interconectados, formamos parte de una larga cadena de causas y efectos que se ha prolongado en el devenir de los tiempos hasta este preciso instante en que escribo…Y entonces lo supe. Supe que era el momento idóneo de traer a un nuevo ser sintiente a mi vida y sentí sin miedo que quería adoptar a una perrita tan necesitada de compañía y afecto como yo…

Entonces comencé a contactar con refugios y, sin saber cómo, los galgos se cruzaron en mi camino…Me decidí conmovida por el sufrimiento que les acompaña producto de la huella del maltrato al que se ven sometidos a causa de lo que algunos llaman ‘el arte de la caza’, una matanza legalizada para disfrute humano…Y así la conocí, la he tenido en acogida hasta que ayer la adopté…Aunque, sinceramente, he llegado a pensar que en realidad me adoptó ella… Un ligero cambio de planes…

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La mirada de Cara

Y esta es Cara Mía, ‘mi querida’ compañera. Una galguita de año y medio aproximadamente. Miedosa, tímida, asustadiza, lista y con una mirada que atrapa y seduce… Apenas lleva conmigo tres semanas y ya ha desplegado todos sus encantos hasta conquistar mi corazón, instalarse en mi casa, apoderarse de mi sofá y, cuando me voy, esperar a que regrese echada en mi butaca…

Sí, es cierto, su venida ha puesto patas arriba mi ‘orden’ y mi ‘rutina’ pero arrancarme una sonrisa cada mañana al despertar, mientras su hocico huele a mi alrededor y su carita se acerca a la mía reclamando cariño…eso no tiene precio…

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Su primer paseo en coche…