Con ‘A’ de astronomía: Asunción Catalá…

Foto: mp_dc

La foto de la cabecera la hicimos este fin de semana, mi amiga Reme y yo, desde la parte más alta a la que pudimos llegar de la Punta Camarinal, cerca de Bolonia. Salimos temprano, después comer, previo cálculo de la hora de la caída del sol, pensado disfrutar del atardecer…Pero resultó que el camino habitual estaba cortado por obras y tuvimos que rectificar la ruta varias veces… Finalmente llegamos un poco más tarde, pero a tiempo. Cargadas con un sencillo equipo de fotografía, tres cámaras, varios objetivos, trípode y unos prismáticos de observación astronómica, exploramos primero el monte en busca de una zona apropiada, con mínimo desnivel donde poder montar el trípode. Teniendo en cuenta que regresaríamos con la noche cerrada y bajo la luz de la linterna de nuestros móviles, tuvimos la precaución de tomar algunas referencias. Afortunadamente, los postes y cables de luz de los que tanto protestamos los aficionados a la fotografía, fueron nuestra salvación y nos sirvieron de guía.

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Mi modesto objetivo nikon de 50mm, el ‘rey de los objetivos’ -según dicen los expertos- pudo captar el Gran Orión, las Pléiades, Sirius, Betelgeuse, Bellatrix y los prismáticos de mi amiga nos permitieron observar un sinfín de diminutas lucecitas en una noche que nos sorprendió con un firmamento inesperadamente estrellado, vestido para la ocasión … Una gozada, un lujo y una sensación escalofriante que me hizo sentir absolutamente minúscula ante tanta inmensidad… De pie, sin tener dónde sentarnos y peladas de frío, disfrutamos dando saltos de alegría cada vez que lográbamos captar, con cierta precisión, alguna toma, quince en total. Y aunque distan bastante de las ‘astrofotografías’, para nosotras ha representado todo un reto del que hemos quedado lo bastante satisfechas como para querer repetir, eso sí, con mejor avituallamiento y compañía para cansarnos menos y prolongar la noche que, dicho sea de paso, a mi me impuso un poco de respeto sintiéndonos allí aisladas, solas, en silencio absoluto y muy, muy a oscuras … Así que esta entrada va por ti, amiga mía, por compartir tu afición, por hacerme partícipe de tus conocimientos, compartir tus ideas y contagiarme tu entusiasmo. Ha sido un verdadero placer …

Como ya es sabido, las mujeres han sido las grandes ausentes de la Historia. En la década de los 70 del siglo pasado se importó del ámbito anglosajón, particularmente de la antropología y la sociología feminista, la noción de ‘género’ como categoría y perspectiva de análisis aplicable a las diferentes disciplinas. Se trata de un concepto trasversal a todos los ámbitos pues, por su condición de construcción cultural, permite efectuar una mirada no sexuada y no condicionada por las funciones socialmente asignadas a hombres y mujeres. Esta falta de perspectiva de género ha sido recientemente evidenciada ante los numerosos agujeros y vacíos en nuestra actual legislación y en nuestras instituciones, sumamente masculinizadas al igual que  en empresas y determinadas profesiones, con mayor incidencia en aquellas relacionadas con las tecnologías y las ciencias… Afrontar esta realidad constituye uno de los grandes retos que deberán afrontar nuestros futuros gobiernos… A ver si hay suerte, porque con la nueva extrema derecha, el ‘género’ es un término en ‘peligro de extinción’…

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El acceso de las mujeres al conocimiento científico ha supuesto una lucha contra viento y marea, una carrera de obstáculos plena de contratiempos y barreras…Así que mujeres astrónomas, ‘haberlas haylas’, pero no tantas porque seguro que muchas más hubieran querido…En el caso de España la ‘A’ de astronomía comienza con Asunción Catalá, nacida en Barcelona en 1925. Hija de una maestra casada con un empleado de banca, fue la mayor de cinco hermanos. Su abuelo, catedrático de Geografía, le inculcó el amor por astronomía. Él la llevaba, junto con los demás nietos, al monte para observar el firmamento, les explicaba e incluso les dejaba alguna tarea para realizar de cara a la siguiente salida…

Tras los estudios de bachillerato en colegios privados católicos, ingresó en la Universidad de Barcelona en 1947 en la que cursó matemáticas, como única vía de acceso a la carrera de astronomía. Cuando se matriculó asistían a clase un total de cinco mujeres y cuando llegó a tercero sólo quedaba ella. En 1953 se licenció y en 1971 defendió su tesis doctoral en matemáticas. Ese mismo año comenzó a trabajar como profesora en el Departamento de Astronomía.

Junto a la docencia, desarrollo su labor investigadora. En 1954, Català recibió una beca del CSIC para que investigara en el campo de la astronomía de posición, con cálculo y rectificación de órbitas de cometas. En el Año Geofísico Internacional (1957-1958), trabajó en astronomía observacional, cálculo y rectificación de órbitas de cometas y observación diaria de manchas y protuberancias solares en el Observatorio de la Cátedra de Astronomía de la Universidad de Barcelona, en colaboración con el Observatorio Astronómico Nacional. Fue ayudante de la Sección de Astronomía del Seminario Matemático de Barcelona. Colaboró en la investigación en la especialidad de Astronomía Árabe. Trabajó en el estudio de la dinámica de los sistemas estelares, investigó la estructura de la nube de Oort de cometas en el Observatoire de Meudon y formó parte de diferentes proyectos subvencionados por la Agencia Espacial Europea Selección relacionado con la determinación de posiciones de estrellas y planetas como apoyo al satélite astrométrico Hipparcos.

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Sus principales publicaciones: Las obras matemáticas de Maslama de Madrid (1965), Arquímedes árabe: el tratado de los círculos tangentes (1968) y Dos tratados del Arquímedes árabe: tratado de los círculos tangentes y el libro de los triángulos (1971). Falleció en julio de 2009.
Dio nombre al telescopio reflector Dall-Kirham en el observatorio del Centre d’Observació de l’Univers en Àger, Lérida.