Judith Kerr: la infancia arrebatada por Hitler…

 Cuando Hitler robó el Conejo Rosa, es una de esas novelas referentes de la literatura infantil y juvenil y basada en la propia experiencia vital de su autora.  La llegada de Hitler al poder cambió radicalmente la vida de Anna -Judith- y su familia. Su padre tuvo que exiliarse a Suiza junto a su esposa e hijos. Anna se deja su conejo rosa, porque no le cabe en la maleta y decide coger otro juguete aunque después lo echará de menos. Lo que también se dejará será su infancia.
Imagen Internet

Judith tenía 95 años. Casi un siglo de vida solapando etapas desde que naciera en Berlín en 1923 en el seno de una familia judía. Su padre, Alfred Kerr, periodista y dramaturgo efectuó duras críticas contra el nazismo que valieron de excusa al gobierno para encender una hoguera con sus libros en cuanto se apropiaron del poder. Amenazados y tras el comienzo de la persecución y creación de guetos, la familia huyó primero a Suiza, luego a Francia y finalmente a Inglaterra. Instalados en Londres, los medios económicos de que disponían sólo alcanzaron para los estudios de su hermano, que llegó a ser juez. El destino de Judith quedó en manos de ‘tres damas’ que decidieron amadrinar a la joven para que se formara, enviándola a un internado donde estudió estenografía. Tomó clases de dibujo y obtuvo una beca para ingresar en la Escuela de Artes y Oficios. Sus primeros trabajos fueron como muralista infantil. Luego dio clases en una escuela técnica en la que conoció a su futuro marido y después trabajó como guionista para la BBC.

No obstante, la escritora no resurgirá hasta los 45 años cuando publicaron su primer libro. Por entonces cuidaba de sus hijos y les contaba historias que inventaba, las mismas que inspiraron con el paso del tiempo sus obras. Luego, cuando sus hijos comenzaron la escuela, encontró tiempo para materializar sus fantasías, dejando escapar la escritora que llevaba dentro. Su obra más conocida tal vez sea “Cuando Hitler robó el conejo rosa”. De carácter autobiográfico, el conejo rosa – un peluche que tenía y que tuvo que abandonar por su tamaño- hace alusión a esa infancia perdida, secuestrada por el dictador. La historia está narrada desde el punto de vista de una niña que presencia con asombro cuanto está ocurriendo y vive la pérdida y el abandono de su casa y sus cosas . Experiencias que madurarán en el corazón de Judith y que compartirá con sus hijos desdramatizando los sucesos, narrando sus experiencias a modo de cuento…

Anna es una niña de orígen judío que tiene que escapar de Alemania por Hitler. Los países en que reside ella y su familia son Alemania (Berlin), Suiza (Zurich), Francia (Paris) y Inglaterra (Londres). En Alemania tiene que huir por Hitler, en Suiza se van porque el padre no ganaba el suficiente para mantener a la familia, en Francia tampoco pueden ganar los medios suficientes y por último van a Londres a hacer una película que ha escrito el padre de Anna.

La familia Thomas está todo el tiempo quejándose del comportamiento de Mog, una gata de lo más olvidadizo y despistado, que no hace más que provocar molestias. Incluso su dueña, Debbie, a veces se incomoda. Pero, una noche en la que Mog está pensando que nadie le quiere, intenta ser amable con un hombre al que ve en la cocina…

Un tigre hambriento toca a la puerta de la casa de Sofía y pide gentilmente si puede entrar para tomar el té. El tigre entra y poco a poco va comiendo toda la comida que encuentra en la casa. Cuando ya se siente satisfecho, se despide de Sofía y de su madre. Al quedarse sin nada para comer, la familia de Sofía saldrá a cenar y al día siguiente hará una gran compra para reponer su despensa y su nevera.

Judith además escribir sus propios libros, los ilustraba. En opinión de expertos y expertas en el tema, sus historias constituyen un material adecuado para enseñar a los niños las costumbres y modo de vida de otras culturas, pudiendo constituir además un recurso válido para la educación en valores pues permite trabajar la empatía, el cuidado de la naturaleza y los animales, la amistad, el amor…Valores universales que la escritora sin duda sembró entre sus seres queridos y legó a la posteridad a través de sus obras. Gracias por tu generosidad y tu legado…

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