Mujeres Olvidadas. Jerónima Galés: impresora…

Jerónima Galés

La historia está abarrotada de mujeres olvidadas, ocultas y silenciadas por el relato oficial, ocupado y preocupado por resaltar el protagonismo de los hombres cuyos nombres figuran en los cientos y miles de páginas de cualquier libro que narre los sucesos de la historia de la humanidad desde los tiempos remotos a los más recientes. Aunque este hecho no corresponda a la realidad, ni mucho menos.

Pongamos por caso el #paleolítico. Durante este período las mujeres participaron activamente en la caza, la pesca y la recolección. Podría decirse que apenas existían diferencias por condición de sexo, a excepción de la función reproductora. Es lógico que en una economía sin excedentes fuera necesaria una sociedad igualitaria respecto al trabajo, aunque su organización tuviera en cuenta la destreza o habilidad de cada un@ a fin de cubrir todo el proceso de la cadena de supervivencia. LLegada la #RevoluciónNeolítica, las mujeres realizaron grandes aportaciones como por ejemplo: la agricultura, técnicas de transformaciones de productos alimenticios, farmacológicos, minerales, cerámica, curtido de pieles, artesanías del tejido…Es decir, técnicas y actividades que podían realizarse cerca del poblado para hacerlas compatibles con la maternidad…No obstante, los manuales de historia de nuestros alumnos, apenas señalan  este aspecto, colocando el acento en el papel de los hombres, en su fortaleza, valentía e inteligencia respeto a la elaboración de estrategias de caza frente a los grandes animales como el mamut…

Podría  citar otros ejemplos siguiendo la línea del tiempo hasta casi la actualidad, pero no es el caso, lo que me interesa subrayar es que las mujeres han sido las grandes olvidadas de la historia aunque, afortunadamente, la historiografía de las últimas décadas ha dedicado grandes esfuerzo para descubrirlas, rescatarlas y visibilizarlas. En este sentido la Historia de las Mujeres ha desempeñado una importante labor y realizado una gran trabajo recomponiendo trayectorias de vidas y reconstruyendo identidades, hasta hace poco, anónimas. Queda, no obstante, una deuda pendiente: incorporar la historia de las mujeres en los curriculum escolares desde la enseñanza primaria y efectuar una revisión de los libros de textos respecto a la perspectiva de género cosa que, en mi opinión, podría llegar de la mano de una Ley de Educación laica e independiente de que gobierne la derecha, la izquierda o el centro.

Desde este modesto espacio creado para la divulgación y articulado en torno a la historia de las mujeres, quiero dedicar esta entrada a Jerónima Galés, nacida en Valencia (no conocemos la fecha exacta) y fallecida en la misma ciudad en 1587.

Jerónima casó en primeras nupcias con Juan Mey, flamenco afincado en la ciudad del que enviudó, haciéndose cargo del taller hasta 1581, año en el que contrajo su segundo matrimonio, esta vez con don Pedro de Huete, también impresor.

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Hemos de suponer que aunque, en principio, muchas mujeres se ponían al frente de los talleres, amparadas en las normas gremiales. Sin embargo, no estaba socialmente bien visto que una mujer permaneciera sola sin la presencia y tutela de algún varón: padre, hermano, hijo mayor…Las mujeres viudas estaban sometidsa al escrutinio permanente de su entorno, exigiéndole una moral intachable, aunque al tiempo ganaban un espacio de libertad que permitió en muchos casos, la construcción de una identidad propia, dejando de ser “esposas de” para ser ellas mismas con nombre propio, lo que sucedía no pocas veces entre señoras de la nobleza con suficientes recursos para subsistir. No obstante, en el caso que nos ocupa, interpreto el segundo matrimonio de Jerónima como una cuestión de necesidad puesto que se trata de una familia  cuyos principales ingresos provenían de la imprenta pues, en general, las segundas nupcias fueron más frecuentes en el caso de los varones algunos de los cuales ni siquiera cumplían l’any de plor exigido para las mujeres.

Como ya se ha dicho, tras la muerte de su primer marido, estuvo a cargo de la imprenta que pasó a conocerse como talleres de la “Viuda de Juan Mey” o “En casa de Juan Mey”, epígrafe que destacaba en el frontispicio (portada) de los libros y que mantuvo hasta 1558. Durante este tiempo, el taller familiar de los Mey imprimió más de 250 libros, muchos de cuyos encargos provinieron de importantes instituciones valencianas entre otras, «l’Estudi General», «el Consell Municipal», «la Generalitat», «l’Arquebisbat de València» o el «hospital General»…

En 1559 desposó por segunda vez con Pedro Huete, nombre con que figuran los libros impresos hasta que murió en 1580. A partir de entonces, doña Jerónima regentó nuevamente el taller de impresión que se conocerá como de #ViudaDeHuete hasta que falleciera en 1587.

Albarán
Albarán

Tras su muerte, sus hijos Felipe, Pedro Patricio y Aurelio continuaron al frente de los talleres fundados por sus padres. De ella toma su nombre la #SocietatBibliofràficaValencianaJerónimaGalés.

Otras mujeres impresoras del siglo XVI fueron: (Burgos) Isabel de Basilea, viuda de Alonso de Melgar (1526) y de Juan de Junta (1558); (Madrid) Francisca Gutiérrez, viuda de Querino Gerardo (1588-1589); (Sevilla) Ana de Peña, vda. de Sebastián Trujillo (1570-1572); (Zaragoza) Juana Millán, viuda de Pedro Hardouin (1537-1544) y de Diego Fernández (1548-1549).