Vivir como una ‘reina…’

Con frecuencia usamos esta metáfora para aludir un estilo de vida fácil y acomodada. Una parte de verdad habrá en ello sí, pero no es oro todo lo que reluce, al menos, es eso parece a tenor de las noticias que nos dejaron los cronistas sobre la vida de las Reinas algunos siglos atrás…

Los cuentos que contamos a nuestros niños y niñas contienen muchos de los estereotipos que imperan en una época. Al fin y al cabo estas narraciones deslizan en las mentes infantiles valores vigentes y modelos a seguir. El siglo pasado héroes y príncipes pululaban por doquier. Los héroes proponían un modelo de masculinidad basado en la valentía, la fortaleza y la audacia… Los príncipes fueron un clisé ‘especial-esposo’ para cualquier mujer… Azul o de cualquier otro color, el beso de un príncipe evocaba el despertar, aunque no sepamos exactamente a qué… Las brujas, por contra, fueron las representaciones femeninas de mayor éxito. Por supuesto siempre se trataba de brujas malas, mientras los brujos masculinos eran magos o alquimistas, como Merlín. Nada que ver con sus homólogas femeninas…Así hemos crecido toda una generación y por eso nos hemos visto obligadas a romper moldes y derribar barreras…

Un siglo antes (XIX) a las mujeres las convirtieron en ‘el ángel del hogar’, las ‘reinas de la casa’ y se popularizó el dicho ‘vivir como una reina’, uno de tantos tópicos instalados en el imaginario colectivo que ha perdurado hasta la actualidad… Tal vez por todo esto cobró importancia la deconstrucción de algunos cuentos infantiles a fin de adaptar los modelos a la realidad actual e intentar acabar con iconos desfasados, los mismos que en la actualidad, algunos grupos conservadores pretenden resucitar y alimentar. Afortunadamente un elenco de escritoras jóvenes llevan años narrando nuevas historias, cuentos para niñas que no quieren ser princesas y, por tanto, tampoco reinas…Historias más acordes con los modelos del siglo XXI. Personajes femeninos y masculinos que se preocupan por la naturaleza, el medio ambiente, la ciencia, la libertad sexual, la maternidad desmitificada, la lucha contra el machismo…En definitiva y puestos que los cuentos dejan cierto poso de ‘sabiduría’, instruyen, enseñan y constituyen un medio con el que hacer pedagogía, que sea para lograr una sociedad más igualitaria, menos machista, más solidaria y mucho más tolerante…

El concepto ‘reina’ se ha expandido por otros muchos territorios: ‘reina de la belleza’ , reina del pensamiento, reina del saber, del amor o del placer… El sustantivo coloca al sujeto en el culmen, en la posición más alta de una escala desde la que se domina casi todo…Algo semejante a lo que ha ocurrido con la imagen mental de las ‘reinas’ de verdad habidas en nuestra Historia, con frecuencia imaginadas como la encarnación de la felicidad misma por su estilo de vida y, porque como tales, podían poseer cuanto quisieran…Una lectura excesivamente pobre y superficial aunque, a menudo, extendida. Pero nada más lejos de la realidad. Para empezar los Reyes preferían tener hijos varones. De hecho durante siglos la línea de sucesión ha circulado primando la masculina sobre la femenina, algo pendiente de subsanar en la actual Ley de Sucesión aunque, en el caso de España, como el Rey no ha tenido hijos varones (al menos hasta la fecha y que se sepa) sí o sí le sucederá la princesa Leonor. En fin que las hijas se convertían en moneda de cambio a fin de obtener alianzas favorables y aliados poderosos. Y para eso eran educadas, es decir, para ser reinas consortes, esposas y madres…

En el caso de España fueron los Reyes Católicos los primeros que utilizaron el matrimonio como estrategia favorable para una política de alianza con las grandes potencias europeas. Las uniones de Isabel con el infante Alfonso de Portugal; Juan con la princesa Margarita de Austria; Juana con Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano de Alemania y rey a su vez de Flandes y Catalina con el futuro Enrique de Inglaterra, dejaron bien posicionado nuestro país en el contexto de Europa…Por supuesto los matrimonios se concertaban a criterio de los padres. A los hijos solo restaba obedecer y las hijas se veían sometidas a una doble obediencia: primero a los padres y luego al esposo, tal y como habían sido instruidas acorde a los a los libros de instrucciones y manuales difundidos los religiosos, erigidos en expertos ‘consejeros matrimoniales’, aunque el Sacramento les estaba vetado…

En el proceso previo a una alianza matrimonial las candidatas que se postulaban enviaban al novio una pinturas donde se las veía el rostro, demasiadas veces retocado e idealizado a fin de resaltar, en ocasiones, una belleza inexistente, motivo de fiasco en no pocas ocasiones…A la hora de elegir se tenía en cuenta la dote y la conveniencia política más que el flechazo y, una vez hecha la elección se procedía al desposorio que , a veces, se realizaba al ‘por poderes’. Es decir, siendo el novio representado por alguien elegido a quien se le autorizaba previamente mediante un poder notarial’. Tras la boda la novia se desplazaba con un séquito personal hasta el lugar de residencia. Y así fue como muchas mujeres jóvenes, casi niñas, abandonaban la casa paterna y a los padres a los quienes, en ocasiones, no veían nunca más, para instalarse en Cortes extranjeras de las nada sabían ni siquiera el idioma, de ahí que nada más llegar se nombrara un tutor para que las instruyera en las costumbres, la lengua y el protocolo correspondiente.

Así, doña Juana, conocida como Juana la Loca, la primera mujer que heredó por derecho el trono de la Monarquía Hispánica aunque nunca ejerciera como tal, tras haber contraído matrimonio por poderes con Felipe el Hermoso, embarcó en Laredo el 22 de agosto hacia la ciudad alemana de Rotterdam a donde llegó el 8 de septiembre. De allí y por Amberes, llegó a Lila donde se reunió con su esposo. Tras 18 días de ‘luna de miel’ se trasladaron a Bruselas, ciudad donde vivirían. Parece que la vida en la corte flamenca era muy diferente a la castellana. A la reina Isabel le llegaron noticias de que su hija confesaba con clérigos ‘frívolos, libertinos y bebedores empedernido’ cosa que le preocupó tanto que envió a un fraile de su confianza para que la informara. A Juana le costó encajar. Y nada más llegar protagonizó el primer encontronazo enfrentándose a una joven dama, muy guapa, que llevaba un ‘billete’ (en este caso nada que ver con el dinero, sino una breve nota escrita) en su mano y suponiendo que era de su esposo, le pidió que se lo entregara. La joven no solo se negó rotundamente sino que se lo comió, lo que provocó la ira de la Archiduquesa que se abalanzó sobre la joven a quien, según los cronista, abofeteó en repetidas ocasiones y cortó sus largas trenzas…Este episodio, el primero de muchos, sirvió para comenzar a construir la imagen con la que la joven reina pasaría a la Historia y dio origen a su apodo: la Loca…

Así que vivir como una reina no es sino un tópico porque la verdad, según nos descubre la Historia, es que detrás de cada reina había una mujer cuya vida podría haber sido de todo menos fácil…

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