Bajo el manto de Hécate…

Hécate , hija menor de Zeus, es UNA DE LAS diosas MENOS CONOCIDAS y representa la Diosa griega de la magia, de la encrucijada, del conocimiento trivial, además de ser la responsable de mantener el velo que separa el mundo de los dioses del mundo de los mortales…Tal vez bajo su manto hayamos vivido todos, sin saberlo, este primer año de la pandemia…
Imagen Internet

La diosa griega Hécate es muy poco conocida. Hija menor del dios Zeus, padre de los dioses, fue también titánide que recibió de Perses y Asteria el poder sobre la tierra, el cielo y el mar. A pesar de que no la precede muy buena fama se la conoce por su actitud protectora hacía sus hijos aunque, en el ‘imaginario mitológico’, parte de su vida transcurra en el inframundo…Presente en algunas guerras, librando batallas contra monstruos marinos, Hécate tiene la autoridad divina, el control absoluto sobre la magia y, lo más importante, puede ver los múltiples futuros que podrían suceder, poseyendo, por tanto, la capacidad de predecir profecías…No tentemos la suerte. Tal vez hayamos caminado bajo su manto a lo largo de todo este año y tal vez, contrariamente a lo que pueda parecer a los ojos de quienes se amparan en vírgenes y santos, el resultado no haya sido ni tan malo ni tan bueno…

Mientras Hécate sostenía con sus manos el tupido velo que separa el mundo del inframundo, nosotros, sus habitantes, nos hemos debatido entre la vida y la muerte, entre la angustia y el la esperanza, el miedo y la valentía… Así ha transcurrido ya un año desde el inicio de la pandemia. Por ello estos días se han celebrado algunos homenajes en memoria de las primeras víctimas del coronavirus. Médicos, enfermeras, personal sanitario en general, han depositado una flor amarilla por cada uno de los fallecidos y pronunciado, uno a uno, sus nombres. El mensaje que han querido transmitir era claro: ninguno fue un número de expediente ni alguien anónimo. Todos mantuvieron su identidad y contaron con una mano amiga a la que poder asirse en tan difíciles momentos…Y todos, ellos y nosotros, hemos aprendido algo…

Hasta que comenzó la covid mucha gente no había oído hablar de la última catástrofe epidemológica de principios de siglo XX, conocida como ‘gripe española’ y catalogada como ‘la ‘madre de todas las pandemias’, la misma que se llevó por delante entre veinte y cincuenta millones de personas a lo largo y ancho de todo el planeta, según cifras de la OMS. El balance de la mortalidad superó con creces al de la I Guerra Mundial, sobre todo en los países pobres en los que la gripe fue implacable. Solo en la India fallecieron 17 millones de personas. Basta echar una ojeada a los libros de historia o a las hemerotecas o bucear entre los testimonios, para comprender la profundidad de semejante catástrofe y la dimensión de sus consecuencias, comprobando a la par, la capacidad de superación de los supervivientes así como las transformaciones sociales y económicas que permitieron reinventar un mundo mejor para todos.

Ahora que se acerca el 8M conviene traer la colación el papel que jugaron las mujeres en el proceso de recuperación post pandemia pues, aunque no causó cambios radicales en la estructura social como en su momento sucediera con la caída del feudalismo por la peste negra allá por el siglo XIV, resultó determinante para inclinar la balanza de género en muchos países. La falta de trabajadores a consecuencia de la alta mortalidad de la gripe y la guerra, representó una oportunidad para que las mujeres accedieran al mercado laboral. En fin, la pandemia dejó algunos legados a las siguientes generaciones (históricos, genéticos, económicos, sanitarios…), evidenció muchas carencias a todos los niveles y, algo muy importante, destapó la necesidad de cooperación internacional dando lugar a la posterior creación de la Organización Mundial de la Salud en 1948.

Ha pasado ya un año desde que nos llegaron los primeros ecos y oímos hablar por primera vez (yo al menos) de aquel virus con corona que parecía cosa de la lejana China. Tal vez sea el momento oportuno para hacer un pequeño balance y sopesar, mirando atrás, lo que semejante vivencia nos ha aportado y nos ha restado. Personalmente ha sido un año ciertamente duro que me ha privado, en primer lugar, de estar con mi hijo, al que no veo desde las Navidades del 2020 y también de los amigos que tengo en otros puntos de la geografía española aunque, no obstante, nos hemos mantenido unidos, hemos estrechado, acercado e incluso creado vínculos. Hemos aprendido a darnos calor en la distancia, ofrecer y recibir compañía, cariño, apoyo y paliar así la soledad de algunos durante tantos y tantos días. A mí me ha ayudado a ver con claridad que ‘no soy ni estoy’ sola, sino que ‘somos y estamos’ porque vivimos en un mundo interdependiente. Nuestra existencia individual no es más que el eslabón de una larga cadena que conecta a todos los seres entre sí y, a la vez, a todos con el planeta. Sin duda la pandemia ha sacado a la luz la necesidad de rectificar ciertas conductas respecto a la naturaleza y adoptar una actitud más cuidadosa y respetuosa para con nuestra querida Tierra, si queremos que continúe dando cobijo a nuestros nietos, biznietos y tataranietos…

Si algo he aprendido del género humano y de mí misma es que las dificultades constituyen un oportunidad para aprender, que incluso lo ‘malo’ que nos pasa viene de la mano de ‘ciertas bondades’ que, en ocasiones, solo somos capaces de percibir pasado un tiempo…Por eso me hizo pensar un vídeo que circuló hace poco por la red titulado “Las cosas buenas que pasaron en 2020”, cuyo contenido, por lo positivo y esperanzador, comparto a continuación:

  • La población de elefantes se duplicó en Kenia.
  • Alemania está transformando 62 bases militares en reservas naturales.
  • El desarrollo de la vacuna de covid Pfizer está por revelar una potencial cura para la esclerosis múltiple.
  • Nuevo análisis de próstata en solo 20 minutos con la orina del paciente tienen un 100% de exactitud.
  • Un expécimen exótico de rinoceronte asíatico nació en un zoológico de Polonia.
  • Los propietarios de casas y departamentos no podrán prohibir las mascotas a los inquilinos de Inglaterra.
  • Cultivo de madera en laboratorio podría terminar con la desforestación.
  • Se levantaron 14 billones de dólares para seguir con la iniciativa de replantar árboles en toda África.
  • Las ventas de libros siguen en su octavo año de crecimiento sostenido en todo el mundo.
  • Se cerró el agujero de ozono en la Antártida.

Hoy por hoy nos acechan otros miedos, nos ocupan otros debates y nos preocupan otras cuestiones. El tiempo transcurrido no pasó en vano y, unos más que otros, padecemos la fatiga provocada por el confinamiento, la escasez de vida social, la falta de compañía de la familia…Y ahora todos andamos con un ojo puesto en las vacunas y otro en las nuevas cepas que primero fueron tres y, a continuación, algunas más…No obstante y aunque aún no lo sepamos, tiempos mejores se intuyen en el horizonte…Como dijo el filósofo Eric Holfer, «En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe». Tomo nota…

Llueve sobre mojado…

Desde que se inició la pandemia, se impuso el distanciamiento social y la limitación de aforos hemos normalizado que tenemos que hacer ‘cola…’. Solos, con gente  conocida o anónima compartimos la espera mientras conversamos de esto o de lo otro…Diálogos intrascendentes que, casi siempre, conducen a ninguna parte, como cuando ‘llueve sobre mojado…’
Fotografía: mp_dc

Hace unos días tuve  que ir al Banco. Cómo era de esperar había cola. Dos exactamente: una para el cajero y otra para las ‘citas previas’. El cajero no funcionaba así que todos, conforme llegaban, preguntaban al chico que encabezaba la fila, que pacientemente repetía una y otra vez: “lo están arreglando, eso me han dicho…” Todos con mascarilla, todos pidiendo turno con aire de resignación pero sin dejar transpirar una gota de impaciencia, como si hacer cola fuera un hábito de toda la vida… La pedagogía de la covid ha funcionado-pensé- hemos aprendido y a nadie le sorprende tener que esperar. Esta situación no sé por qué trajo a mi cabeza imágenes vistas en documentales por la TV de la antigua URSS o de Cuba en tiempos de Fidel Castro, ambas conocidas, entre otras cosas, por sus largas e innumerables colas –mayoritariamente de mujeres- a las puertas de los supermercados o comercios, en aquellos tiempos en los que imperaba el régimen comunista bajo el cual escasearon productos y alimentos…Me pregunté si no será por eso que muchos tienen miedo a pronunciar esta palabra –comunismo- o si es por eso que ‘algunos políticos’ la usan intencionadamente como una amenaza… Recordé también el mes de marzo pasado cuando nuestros supermercados se vaciaron y la gente arrasó con el papel higiénico… En fin, no sé por qué las colas de ahora me provocan un cierto sabor añejo, a pesar de haberlas conocido sólo por los relatos de mis abuelos o mis padres… Y enlazando un pensamiento con otro llegué hasta las actuales ‘colas del hambre…’ Y la palabra ‘hambre’ me sugirió  retroceso y el retroceso  pobreza y la pobreza escasez, penuria, carencia,  estrechez, miseria y de vuelta a las colas…

Detrás de mí unos cuantos señores mayores, dispuestos a cobrar su pensión, discutían sobre las retenciones en la paga extra… Hablaban todos a la par, indignados… Frases construidas con palabras aprendidas de oídas y escasa lectura. Palabras cojas de letras o sílabas aunque plenas de sentido común…Quejas y lamentos tras toda una vida de trabajo y una jubilación exigua que apenas llegaba para dos y que con la crisis tuvieron que dividir por cuatro o por seis … Hombres, porque eran varones los que formaban este corrillo, de piel curtida y ropa de mercadillo acostumbrados a tener que apañar la mesa con comida de ofertas y vino barato, un pecado en una tierra de viñedos y bodegas, conocida también por sus buenos vinos… Paradojas del destino, me dije: cada vez son más los que tienen menos y menos los que tienen más… Miré hacia atrás y comprobé como la cola se curvaba mientras sumaba gente diversa: jóvenes y mayores, mujeres y hombres… Obreros, oficinistas, jubilados…

Por otro lado, en las colas se comentan cosas. Una vez tomado el contacto visual con quien está delante o detrás, un gesto o una simple palabra desencadena una conversación de las de ‘andar por casa’. En esta ocasión, a las puertas de una oficina bancaria, el tema giró en torno al futuro de los bancos, de las sucursales y el triunfo de la ‘banca virtual’ sobre la tradicional. Adiós a esa atención personalizada aun cuando no tuvieras más que unos poco ahorros. “Ahora te asignan un ‘gestor/a’ personal con quien intercambias mensajes que cuelgas en tu ‘muro’ y si quieres más te lo cobran aparte” -dijo una señora con mucha seguridad-. “Lo malo es la gente mayor que no sabe nada de informática” -comentó un señor de mediana edad- “De aquí a diez años esto se acaba -dijo mientras levantaba las cejas e inclinaba la cabeza hacia la puerta de la oficina-” Y es verdad, pensé yo… Los bancos están aprovechando la coyuntura de la covid para realizar grandes fusiones e instaurar definitivamente la banca del futuro que será, casi al cien por cien, virtual…

A continuación alguien se sumó a la conversación para añadir: “Otra cosa que está cambiando es el pequeño comercio, al parecer ya existen varias aplicaciones para el comercio local on line“. Todos asentimos casi a la par. El pequeño comercio, que ya estaba siendo amenazado por las grandes superficies desde hace décadas, ha subsistido a duras penas gracias a una clientela fiel, de las de ‘antes’, aferrada a funcionar ‘como siempre’. Gente mayor, sobre todo, que vive en poblaciones pequeñas donde los cambios se producen con mayor lentitud y sus habitantes se resisten a modificar sus viejos hábitos y forma de vida…A estos pequeños comerciantes la pandemia les ha obligado a elegir entre adaptarse o desaparecer. Por eso han decidido subirse al carro de la venta por internet, animados y empujados por empresas que han impulsado campañas de informatización y han desarrollado nuevas apps -esas de las que se hablaban en la cola- que a muchos les salvará la campaña de Navidad…

De repente el cajero funcionaba y la hilera de gente comenzaba a avanzar con cierta rapidez mientras yo aguardaba mi turno en la fila de al lado… De nuevo presté oídos, movida por la intensidad de las voces más que por la curiosidad… Eran dos señoras con carrito de la compra que hablaban y gesticulaban moviendo las manos: “No sé dónde vamos a parar” -decía una que parecía más mayor- “Yo -contestaba la otra- gracias a la ‘asociación’ que nos da un lote de comida a la semana, sino de qué…” La más mayor asentía con la cabeza mientras la más joven continuaba su soliloquio casi sin respirar: “A ver qué hago yo con 400 euros…Y el Rey, mientras gastando el dinero por ahí… Y los del gobierno no harán nada, te lo digo yo, nada. Como ellos no tienen el problema… A los demás que les den…”. Bueno, tuve que hacer una síntesis rebajando el tono porque el monólogo, que no tiene desperdicio, estaba salpicado de palabras gruesas que podrían resultar ofensivas o herir la sensibilidad de alguien…Aunque sinceramente, aparte del tono y de las expresiones más o menos burdas, el contenido, el mensaje, desde mi punto de vista, se ajustaba totalmente  a la realidad…

Me quedé pensativa, valorando lo que había escuchado, sintiéndome privilegiada por no tener que depender de un lote de alimentos… Porque es una realidad que han crecido considerablemente el número de familias que dependen de estas ‘colas’ a pesar del ingreso mínimo vital. A los ‘pobres de siempre’ se han sumado los empobrecidos por la coyuntura económica a resultas de la pandemia. Entonces recordé que hace unos días leí un artículo sobre el voluntariado en España que, al parecer, ha crecido de manera asombrosa. En la actualidad existen dos millones y medio de voluntarios más que antes del coronavirus, la mayoría jóvenes que perdieron el empleo o están en ERTE y decidieron dedicar parte de su tiempo a ayudar a los demás…De hecho, sin esta solidaridad colectiva, muchas familias no podrían subsistir…Las políticas sociales son insuficientes y dejan fuera del tablero a los sectores más pobres…

Por fin llegó mi turno. Crucé la puerta mientras pensaba en lo variopinto del género humano, en la variada casuística de tantas vidas reunidas al azar en una cola…En la ‘suerte’ de unos frente a la bien o mal llamada ‘mala suerte’ de otros. Y me sentí aliviada de pertenecer a ese grupo que se denomina a sí mismo ‘normal’: ni mucho, ni poco sino suficiente…’Normal’ un término de compleja definición…Aunque ahora que lo pienso, en mi cazadora tengo un pin que dice: ‘Normal, es un programa de mi lavadora…’ Ahí queda eso…

El post número 100…

Cien entradas dan para mucho o para muy poco, según se mire…A lo largo de este primer año ‘la pensadora gaditana’ ha tocado diferentes ‘palos’: desde el intimismo introspectivo a las realidades cotidianas, planeando sobre el actual panorama, desde marzo, atravesado por la covid…Y en cada entrada permea la presencia de la Historia, la referencia a nuestro pasado colectivo, evidentemente necesario para la comprensión del presente…
Fotografía: P. G.

La foto no es mía pero soy yo. Recuerdo perfectamente cuando Pablo, un amigo de mi hija, me la hizo un día que dimos un paseo por una pequeña cala cercana a mi casa. Por entonces remontaba mi duelo y reinventaba una vida vacía que comencé a llenar con actividades placenteras y enriquecedoras. Me costó aceptar que la oportunidad de entregarme a realizar todas las tareas que me gustaban hubieran llegado de la mano de la muerte de mi hijo, lo que quise interpretar como un regalo o un legado resultado de su generosidad. Había pasado de no tener tiempo para mi a tener todo el tiempo…Todo el tiempo, literalmente, entonces me resultaba tanto que me asustaba y me conmovía a la par…Hasta que aprendí o asumí que la vida es un don, esa vida que inexorablemente proseguía su curso a pesar de mis resistencias. Así que superadas las primeras etapas, cuando sentí la aceptación plena, tomé la decisión -creo que sabia- de abrir un blog (que no era el primero, porque ya tenía otro) y crear un espacio donde plasmar mi impronta haciendo algo que me llena, me gratifica y me ayuda a expresar, a nombrar y a renombrar emociones: escribir. Me apetecía tener una bitácora propia, un trocito virtual, una plataforma desde donde lanzar mis pensamientos, opiniones, reflexiones y vivencias dejando al azar su destino…

Biografías históricas de mujeres, temas de actualidad o relatos de ficción en los que mi yo más íntimo se ha colado en múltiples ocasiones. Unas veces sin querer, a modo de proyección, otras queriendo, conscientemente, siempre disfrazado o escondido entre metáforas o entelequias a las que he trasladado sentimientos, emociones o mensajes encriptados u ocultos, cuyas claves o códigos son accesibles sólo para quienes me conocen bien y me leen entre líneas…

El caso es que este mes hace un año que hice la ‘mudanza’ desde otro blog, aunque ‘la pensadora gaditana’ no cobró vida propia y comenzó su andadura hasta marzo del 2020, fecha en la que se inició el confinamiento colectivo por la pandemia. Por entonces escribí la siguiente presentación:

Mujer, feminista, humanista, docente (actualmente jubilada), historiadora de oficio, traigo ‘de serie’ chip de ‘pensadora y gaditana…’ ‘Solo sé que no sé nada’, que ‘el saber no ocupa lugar aunque coge mucho sitio’ y que ‘nunca es tarde si la dicha es buena…”Aprendo a aprender…’ El estreno de este nuevo blog (que no es el primero, al que me refería más arriba) llega de la mano de una situación tan insólita para mi como para todos: la pandemia por COVID-19. Los hashtags #yomequedoencasa, #coronavirus y #covid-19 son los más repetidos estos últimos 20 día de reclusión en nuestros hogares y no se han hecho virales en vano, por el contrario, han despertado una oleada de creatividad que ha tomado múltiples y variadas formas, dándonos a cada cual la oportunidad de sacar lo mejor de nosotras mismos para ofrecerlo solidariamente a los demás…Y me pregunto ¿qué puedo hacer yo? No canto bien, ni toco ningún instrumento, ni tengo dotes de actriz… Por tener, tengo otras dotes que no vienen al caso y por no tener no tengo balcón lindero a una calle transitada de cualquier ciudad al que poder asomarme cada tarde a las 20.00h para compartir los aplausos a nuestros héroes sanitarios y a todos los trabajadores esenciales de quienes depende nuestra subsistencia…aunque aplaudo a solas en el salón de mi casa al compás de la TV… No obstante y pensándolo mejor (siguiendo la sugerencia de Pura Mª) si que poseo el mejor de los ‘balcones’, uno enorme: mi ‘imaginación’, ‘mi mente’ siempre abierta de par en par, donde habitan pensamientos y cientos de palabras que procuro hilvanar hasta componer textos coherentes, entretenidos e incluso bellos…Ojalá sea sea así…Os espero…Gracias…

Y aquí sigo. Confío no haberos defraudado…Agradezco los préstamos a las ‘blogueras’ invitadas, ‘amigas virtuales’ con quienes comparto el placer de la escritura… Un honor acogerlas en mi modesto blog. Gracias también a los conocidos y desconocidos que me habéis leído con silenciosa e incondicional lealtad… Esta ‘pensadora gaditana’ reconoce que necesita remontada de ánimo, pero continuará adelante, más y mejor a ser posible.Porque como diría Eleanor de Aquitania: ‘Solo Sé Seguir’.

‘Vuelo libre’. Fotografía: mp_dc

Literatura y pandemias: Bocaccio, Defoe, Manzoni y Camus…

Vivimos un punto de inflexión. Ya no vale decir que la pandemia nos cambiará la vida. No. La vida ya nos ha cambiado. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que hemos automatizado determinadas rutinas dentro y fuera de casa. Ya no hay nadie a la puerta del supermercado para indicarnos qué hacer, ni recordarnos qué distancia mínima debemos mantener. Aguardamos nuestro turno y hacemos cola en cualquier establecimiento. Nadie protesta. Ya no nos parece raro andar con mascarilla, más bien lo contrario. Salimos menos de compra aunque han aumentado las ventas on line. El teletrabajo se está regularizando y ha animado a muchas familias a buscar viviendas en el extrarradio de su ciudad. Casas más amplias, preferentemente con terrazas y si la economía lo permite, en el campo o urbanizaciones con zonas verdes propias y/o comunitarias…Parece que se avecina un nuevo éxodo y muchos urbanitas, amantes del asfalto, comienzan a sopesar y poner en valor las bondades y beneficios de vivir en los pueblos…Así que sí. Casi sin darnos cuenta el mundo y, nosotros con él, experimenta un proceso cambio aunque el cambio no afecte a todos por igual…

Los efectos y consecuencias del coronavirus están aún por ver pero seguro serán devastadores. Los expertos vaticinan un gran impacto económico a corto y medio plazo que, de momento, sólo lo perciben en sus carnes los grupos sociales más vulnerables. Tal y como nos enseña la Historia el covid no ha sido la primera pandemia padecida por la humanidad. Tras la ‘peste negra’ que asoló a Europa durante la Edad Media, se produjeron importantes cambios que vinieron acompañados de un fuerte retroceso y una gran pérdida de población cuya recuperación tardó más de un siglo…Desapareció el comercio, decayeron los núcleo urbanos y mucha gente huyó al campo…¿Os suena?. La también conocida como ‘peste bubónica’ dejó campos sin trabajar y las cosechas podridas, situación que provocó una gran escasez de alimentos y los que salieron al mercado lo hicieron encarecidos, a precios que la mayoría no podían pagar. Así fueron a parar a manos de unos pocos los mismos que, a continuación, se dedicaron a especular y a lucrarse sacando partido de las penalidades y el sufrimiento ajeno…El siglo XIV estuvo marcado por las epidemias, el hambre, las guerras y, en consecuencia, la sociedad sufrió una profunda transformación y con ella el aumento de las desigualdades…

Los historiadores, por contradictorio que parezca, señalan además otros efectos económicos y sociales ‘positivos’ para los supervivientes. Carmen Sarasúa, Profesora Titular de Historia Económica de la Universitat Autònoma de Barcelona señala a este respecto que “la tierra era abundante, al caer la oferta de trabajo los salarios aumentaron, y se ha visto por ejemplo que las mujeres encontraron muchas más oportunidades laborales en los gremios que hasta entonces las habían vetado, en los jornales agrarios, etc…” Otras bondades sobrevenidas de las epidemias fueron la mejora de la salubridad pública, la recogida de basuras y aguas fecales, la regulación de animales vivos y muertos en la ciudad o la orden de ubicación de los cementerios fuera de las localidades (Real Cédula Carlos III en 1787).

Otra gran epidemia, la mal llamada ‘gripe española’, causó más muertes que la Primera Guerra Mundial. Entre ambos acontecimientos la economía se hundió y hubo una profunda transformación en los movimientos migratorios…No obstante lo que todas las epidemias parecen tener en común es que no afecta por igual a toda la población. Este podría ser el nudo gordiano. Y mientras algunos sectores hacen ‘su agosto’ (véase el ejemplo de las mascarillas y geles de manos) otros, en cambio, se hunden…Mientras, un reducido número de millonarios saca suculentos beneficios, tal y como ocurrió con la crisis de 2011 (https://www.lavanguardia.com/economia/20180619/45266350996/espana-ricos-millonarios-fortunas-crisis.html) tras la cual creció número de ricos en España…

La literatura y la historia siempre han ido de la mano. Cada época ha dado a luz una pluma que ha sabido recrear el contexto y sus avatares además de dar vida a personajes ficticios utilizados para contar la realidad y dar riendas sueltas los pensamientos e ideas propias… Veamos algunos ejemplos: “El Decamerón” de Boccaccio, obra que utiliza el marco narrativo del estallido de la epidemia de la peste que asoló Florencia en 1348, cuyo título significa ‘diez días’ y está inspirado en “Hexamerón” de San Ambrosio. El Decamerón es considerada una obra maestra de la prosa que narra la gran epidemia y sus efectos a través un grupo de jóvenes compuesto por siete mujeres y tres hombres que intentan escapar del horror aislándose en una villa a las afueras de Florencia…Otra podría ser el “Diario del año de la peste” escrito por Daniel Defoe en 1722. Se trata de un relato ficticio que narra las experiencias de un hombre que vivió durante la epidemia de peste que padeció Londres en 1665 y asoló a una quinta parte de la población. Esta obra puede ser comparada con la de Manzoni, I promessi sposi (Los novios), uno de los primeros referentes de la novela moderna italiana. Cuenta la historia de los prometidos Renzo y Lucía, quienes se ven separados por diversas causas acontecidas bajo el telón de fondo de la peste milanesa de 1630.

Más cercana en el tiempo es “La peste” del conocido escritor francés Albert Camus, Premio Novel en 1957, considerado el autor que mejor encarna la literatura de la Europa del siglo XX. ‘La peste’ se publicó en 1947 y en ella Camus cuenta la historia de unos doctores que se encuentran en Orán, ciudad portuaria de Argelia asolada por una epidemia de cólera, por boca de los cuales el escritor reflexiona sobre la solidaridad, la religión y sobre cómo los seres humanos nos aferramos a lo absurdo, invitándonos a valorar la responsabilidad personal y a cómo deberíamos negarnos a entregar la vida al mantra de la religión…Ante la vida y la muerte Camus se posiciona negando a Dios, observando la fe como expresión de impotencia, aunque admitiendo, a la par, que el escepticismo tampoco nos libera…

En definitiva todas nos hablan de cómo la sociedad afronta el miedo y la muerte, la búsqueda de culpables y los caminos recurrentes: para unos la religión y la magia, para otros el escepticismo o la ciencia como única solución…En todo caso algunos ‘gurús’ salen ya al paso: bien advirtiendo sobre cierto tufillo ‘anticristiano’ o bien augurando una apocalipsis final bajo el lema ‘cualquier tiempo pasado fue mejor…’. La realidad es que corren tiempos difíciles y, en mi opinión, ninguno de nuestros líderes políticos da la talla…Todo lo demás es vanidad o falacia…

La buena estrella…

Me regalaron el último libro de Rosa Montero: “La buena suerte…” Me fui directa a la contraportada: “La alegría es un hábito” leí…Son las primeras palabras de la escritora en la sinopsis…Luego oí a la autora en una entrevista contando cómo surgió la novela y cómo tras una historia que puede parecer, a simple vista, una trama de suspense está el auténtico relato que va más allá y escruta y disecciona el alma humana con frecuencia atrapada entre el miedo y la culpa…

Todos pensamos en algún momento en nuestra ‘estrella’ esa que creemos o, queremos creer, conduce nuestro destino…El refranero, siempre tan sabio, se hace eco de las inquietudes y creencias populares y habla de ellas, de la suerte, de la fortuna: ‘Unos nacen con estrellas y otros estrellados’, ‘afortunado en el juego, desafortunado en amores’, ‘la suerte de cada alma está escrita en su palma’ etc, etc…Todos recordamos haber lanzado una moneda a una fuente o un estanque al tiempo que pedimos un deseo que, por cierto, no se puede decir en voz alta porque si no, no se cumple…Y, por supuesto hemos hecho lo propio cuando hemos visto una estrella fugaz cruzando el trozo de cielo sobre nuestras cabezas…Y sin embargo, algunas veces, lo que en principio hemos etiquetado como mala suerte es más bien todo lo contrario…Y de esas cosas va la vida, solo debemos estar atentas y aprender a leer en el fluir de lo cotidiano, hacer caso a nuestra intuición, ser resiliente y según ha comprobado el investigador británico Richard Wiseman crearnos expectativas positivas y dar la oportunidad al ‘efecto Pigmalión’ (https://www.psicologia-online.com/en-que-consiste-el-efecto-pigmalion-3926.html)

Y una vez concluidos los prolegómenos a modo de reflexión voy directamente a comentar asuntos que necesitarían con urgencia una ‘buena estrella …’

Nota 1.- “Los Miserables…” (de Victor Hugo). Este sería el título adecuado que le pondría al PP a tenor de las actuaciones de algunos de sus miembros, siempre viendo la ‘paja en el ojo ajeno’ pero nunca ‘la viga en el propio’. Y volvemos a las andadas porque, los resultados de la investigación del denominado caso ‘Kitchen’ (séptima pieza separada, de ocho, de la causa judicial ‘Tándem’)parecen imputar a Cospedal, Rajoy y al ex Ministro de Interior Jorge Fernández, quienes ‘supuestamente’ tendrían algo que ver con la desaparición de ciertos papeles en poder de Bárcenas ‘teóricamente’ comprometedores para el Partido…A lo que voy, hay que ser desvergonzado, cínico e insolente para criticar a boca llena y acusar a los contrarios, llámense como se llamen y sean quienes sean, de corruptos cuando la ‘casa propia’ huele tanto a descomposición y a podrido…No creo que hacer política justifique estos comportamientos mezquinos, abyectos y tan faltos de escrúpulos… Tan importante resulta el fondo como la forma y esto va para todos en general… Reclamo buenas formas y mejor dialéctica…

Nota 2.- “Manolito gafotas” ( de Elvira Lindo). Las aventuras y desventuras de miles de niños que se incorporan al cole sometidos un nuevo ritual de entradas y salidas y una liturgia que comienza sacudiendo los pies en una alfombrilla, continua con la limpieza de manos, uso de mascarillas, pupitres separados y juegos a distancia…Atrás quedaron los empujones en la fila, los papelitos que corren de unas manos a otras con el mote del profesor/a, el dibujo obsceno, la cita con el/la compañero/a a la hora del recreo, los abrazos celebrando el gol de la victoria, el bocado exquisito del desayuno ajeno, soplar las preguntas del examen al de al lado…Clásicos que la pandemia puede llevarse por delante y desterrar de los anales de la historia de la educación millones de anécdotas hasta ahora conservada en la memoria colectiva durante generaciones…Pero no quiero ser pesimista…Confío en esa capacidad innata de los niños que les impulsa a sondear, indagar e investigar para descubrir el mundo que les rodea y del que forman parte… Estoy segura que serán suficientemente creativos como para encontrar nuevos gestos, nuevas formas de relacionarse y hacer las consabidas travesuras más allá del obligado distanciamiento…Ojalá que les vaya bonito…

Nota 3.- “Mujer tenía que ser…” (de Sandra Sabatés). Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos en la ONU, ha destacado recientemente que de los 12 países que mejor han gestionado la pandemia, nueve están liderados por mujeres. Este dato, que no suena mucho, debería valorarse. Las mujeres han estado tanto en la primera línea de fuego como en las trincheras luchando contra el covid. Ser mujer en tiempos de pandemia no resulta fácil y, gusté o no, constituye uno de los colectivos de mayor vulnerabilidad. La brecha de género se ha hecho más grande y visible en particular si se trata de mujeres jóvenes, rurales o indígenas… Y tal y como ha venido sucediendo a lo largo de la Historia muchas han quedado relegadas en casa dedicadas al cuidado de enfermos, mayores y niños, además de constituir el colectivo que más pérdida de empleo ha sufrido…En pleno siglo XXI la pandemia ha dejado al descubierto que son las mujeres quienes mayoritariamente, en todos los países, han tenido que hacer frente a nuevos retos y nuevas formas de organización y funcionamiento en los hogares, viendo incrementadas sus tareas con el cuidado y atención a las personas que lo conforman aunque, no obstante, no haya crecido proporcionalmente ni la valoración social ni la económica (https://www.medicusmundi.es/eu/actualidad/noticias/1217/COVID19-pand%C3%A9mia-g%C3%A9nero-mmSur)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha evidenciado que las mujeres durante la pandemia han perdido en salubridad, bienestar social y economía. El confinamiento declarado por los gobiernos a fin de preservar y asegurar la salud parece haber influido negativamente desde la perspectiva de género pues ellas han quedado más sobrecargada de trabajo y se han visto obligadas a asumir mayores responsabilidades en el marco del hogar… Muy pocas pasarán a la Historia con nombre propio pero todas, todas sin excepción, estamos haciendo Historia…Conviene recordarlo…

Los ‘maquis’ del covid…

‘La negación de lo evidente es simplemente ignorancia’

Hoy me llamó una amiga para saber qué tal estaba y de paso me regañó por algo que escribí sobre las vacunas…Me preguntó si era una ‘maquis’ del covid como Miguel Bosé, por aquello de pertenecer a su quinta…Me extrañó que lo pensara porque considero que me conoce bien…Luego conversamos de buen rollo claro. Argumentó con vehemencia, defendiendo que había que sacrificarse para ofrecer un futuro a nuestros niños y a los jóvenes y que si por edad me tocaba ser de las primeras en vacunarme que debía hacerlo por responsabilidad, porque esta es la guerra que nos ha tocado y tenemos que vencer al enemigo…Después de colgar lo reflexioné. Reconozco que me gustó su perspectiva sobre el asunto. Me pareció una mirada generosa, solidaria, una posición práctica con betas de cierto altruismo…Me gustó tanto que me inspiró esta entrada…Así que ¡gracias querida…!

Según se ha podido comprobar en el devenir de la historia la ‘resistencia’ y la ‘transgresión’ han constituido dos importantes motores de cambio. Existen muchas formas de resistencias tanto activas como pasivas y el negacionismo es una de ellas. También hay muchas formas de negar y la negación de la negación es una afirmación. Vivimos un tiempo de cambio, de incertidumbre, de catarsis social que no sabemos dónde nos llevará. Más que nunca la comunidad científica está entregada buscando tratamientos y, sobre todo, una vacuna que nos inmunice y nos salve. No desconfío de ellos. Sé que se mueven por intereses profesionales y científicos, que publican y difunden sus trabajos para ponerlos a disposición de sus colegas con quienes colaboran, porque el fin último común es salvar vidas…Desconfío de los poderes fácticos, actores estratégicos, influyentes y poderosos que mueven los hilos para impulsar o detener la marcha de la sociedad o el desarrollo económico en función de sus propios intereses. Tales poderes -el dinero, la prensa, las iglesias, los estamentos militares- y las personas u organizaciones que están tras ellos -denominados grupos de presión- tienen suficiente ‘poder’ como para afectar o permitir la gobernabilidad…

También es cierto que no me merecen crédito algunos líderes internacionales. Directamente no creo en ellos porque observo, hasta donde soy capaz, que se mueven para favorecerse a sí mismos a fin de obtener réditos o ganancias materiales (dinero, bienes en general) o inmateriales (prestigio, fama, poder…). Y sí, puede que me asuste un poco que las primeras vacunas salgan al mercado poco experimentadas o con dudosa eficacia, impulsadas por las farmaceúticas y apoyadas por ellos para sacar una suculenta tajada…Pero de ahí a negar la pandemia y, por tanto, la necesidad de vacunar a la población incluso con carácter obligatorio si fuera necesario, existe un enorme trecho…

Por tanto no. No me posiciono para nada con ningún movimiento negacionista y menos el que lidera Miguel Bosé. El yogurcantante, del que apenas teníamos noticias desde hace tiempo, el mismo que se defendía cuando era tildado de ambiguo, rarito e indefinido entre otras etiquetas, parece haber reaparecido buscando algunos primeros planos como adalid de la ‘resistencia’ que niega el covid… Su actitud resulta, cuanto menos, tan dudosa como paradójica, viniendo de alguien cuya madre se cuenta entre las primeras víctimas del coronavirus y sobre todo, por la falta de coherencia pues el cantante convoca manifestaciones en las que no participa y niega el uso de mascarillas pero se la pone…Cualquier líder que se precie debe poseer como primera cualidad la credibilidad y Miguel Bosé, en este caso, no la tiene…

En general estos ‘maquis’ del covid consideran la existencia de una conspiración impulsada por los grandes líderes mundiales a fin de instaurar un Nuevo Orden Mundial. Se valen de la red y las redes sociales para desinformar y dejar correr bulos contra las medidas propuestas por la OMS como el uso de las mascarillas. No constituyen una corriente unívoca y no son apolíticos pues utilizan argumentos muy cercanos a ideologías ultraderechistas, aprovechándose del malestar social para agitar y generar ira. Los impulsores provienen de dos iniciativas principales: ‘ReVelión en la granja’ y ‘La Quinta Columna’ y su objetivo primigenio es hacer ruido y promover el discurso del odio permeado por un vocabulario bélico y represivo, llamando ‘bozal’ a las mascarillas o ‘campos de concentración’ a los hospitales…

A pesar de sus protestas y movidas “El estudio Wellcome Global Monitor 2019, realizado sobre 140 países y 140.000 personas, reflejó que ocho de cada diez ciudadanos (79%) están de acuerdo con la idea de que las vacunas son seguras, mientras que sólo un 7% está en desacuerdo y un 3% no sabe. En España, un 80% pensaba en aquel momento que las vacunas eran seguras…” Yo entre ellas…Y sí, vencer al enemigo es un deber de todos hacia todos…En ello estamos…

Ancianos, viejos y sabios…

En el ecuador de un verano caluroso como no recordaba, me esfuerzo como todos por continuar con mi vida a pesar del rum rum diario torpedeando nuestras cabezas con estadísticas sobre los rebrotes, cifras macroeconómicas que no entendemos muy bien y algunos quiebros políticos que, a estas alturas, no nos sorprenden…La vida continúa aunque no podamos repetir aquello que cantaba aquel cantante ‘de cuyo nombre no quiero acordarme’ (porque nunca gozó de mi simpatía), ‘la vida sigue igual’… No obstante el planeta sigue girando más allá de lo que suceda y a pesar de lo que acontezca, sin que nadie pueda bajarse, ni permanecer ajena, ni detenerlo…Ni siquiera Mafalda pudo hacerlo en aquella famosa viñeta…Quino sabía bien que hubiera sido un error…

Como he dicho en varias ocasiones el mundo de las palabras me apasiona: su etimología, su evolución, su transformación en el devenir de los tiempos. Las palabras nacen, se desarrollan y mueren…Emigran, contaminan, se toman prestadas y se exportan… Son entidades con vida propia. Me gusta su precisión, su riqueza y los múltiples matices que adquieren a través de sus homólogas, antónimas, homónimas o sinónimas…Un sugerente y amplísimo universo que hace de la escritura un vehículo capaz de transportarnos desde los lugares más recónditos a las emociones más íntimas…Es la alquimia del lenguaje…

Y de lenguaje se trata. Llevamos días recibiendo información sobre los rebrotes y sobre las residencias de mayores. Aquí quería llegar yo: abuelo, viejo, anciano, carroza, octogenario, carcamal, ochentón, matusalén y geronte, vocablo menos conocido por estar reservado y al alcance de muy pocos…Estos y otros términos (que omito por su carácter despectivo e irrespetuoso) se usan con frecuencia para designar a las personas de la tercera y cuarta edad. Hijos de la posguerra, hijas de la represión, padres y madres durante la transición, los mayores han protagonizado nuestra historia más reciente para bien y para mal y, ahora que les toca el tiempo de sosiego y serenidad, se ven sacudidos nuevamente, esta vez, por los efectos de la pandemia…

Los gobiernos no están siendo agradecidos ni justos con el colectivo que ha soportado, hasta hace poco, el peso de la anterior crisis económica. Se apretaron el cinturón con Rajoy, acogieron de nuevo en casa a sus hijos, se encargaron de sus nietos y ahora nadie les ofrece garantías en sus Residencias o Geriátricos para que vivan en paz el resto de sus días…Son los abuelos del covid, las víctimas de la pandemia…

A menudo se nos olvida que el tiempo pasa inexorable e igual para todos, que los mayores de hoy fueron los jóvenes de ayer y que la edad es un grado que nos moldea para volvernos tolerantes y sabios. Arrinconar o minusvalorar los saberes y conocimientos adquiridos a lo largo de toda una vida no parece muy inteligente, la historia nos aporta algunos ejemplos…Pero vivimos en una sociedad capitalista y los únicos ancianos que no se consideran ni ‘viejos’ (ni ‘sabios’ añado yo) son aquellos que forman parte de las élites del poder económico, un selecto grupo cuya de edad de jubilación no conoce límites: la gerontocracia

A veces conviene revisar y reinterpretar algunas claves de la Historia… En las sociedades del mundo antiguo los ancianos conformaban los órganos consultivos y asesores del gobierno de la ciudad. En la antigua Grecia la polis de Esparta poseía la ‘Gerusía’, una asamblea formada por veintiocho ancianos de sesenta años, conocidos como ‘gerontes’, más los dos reyes (hay que tener en cuenta que aquellos 60 años no son los de hoy ya que antes la media de vida era bastante menor). Los ancianos constituían un valorado ‘activo político’ tanto en cuanto se les reconocía la sabiduría de la edad, la templanza de la madurez y la lucidez de la experiencia…Reyes y gobernantes percibieron el equilibrio que aportaban a su juventud, su fuerza y ambición, ese poso de saber tras una larga vida…Un tándem que funcionó hasta que dejó de funcionar…

Los atenienses, en contraste con sus vecinos de Esparta criados y educados en el ideal del guerrero, se entregaron a cultivo del ‘arte’ para representar la belleza idealizada del cuerpo humano…Todos hemos podido apreciar en los libros de Historia la perfección de los jóvenes ‘efebos’ o admirar el precioso cuerpo del joven Apoxiomeno… Y sin embargo, también allí surgieron las primeras instituciones de caridad que se ocuparon de los ancianos tal y como Vitruvio relata: “la casa de Creso, destinada por los sardianos a los habitantes de la ciudad que, por su edad avanzada, han adquirido el privilegio de vivir en paz en una comunidad de ancianos a los que llaman Gerusía…”. Desde entonces el término ‘geronte’ se ha utilizado para designar a quienes conforman la denominada ‘tercera edad’… Y si de ‘gerusía’ proviene ‘geronte’ de ésta deriva la palabra ‘geriátrico’, término que da nombre a los antiguos ‘asilos’ para ‘viejos’, ambas voces y conceptos afortunadamente superados…

Siglos después, el pensamiento liberal y sus consecuencias políticas revolucionarias que derivaron el la formación de repúblicas, significó no sólo un cambio de poder sino la aparición de un contingente de nuevos ciudadanos: los burócratas. Nuevos trabajadores que dieron paso al funcionariado o empleados por cuenta del Estado a quienes debemos el reconocido estatus de ‘jubilado’, término que proviene del latín jubilare o júbilo, cuyo significado no deja de contener, en opinión de algunos, cierto tono sarcástico…Más tarde el tránsito al mundo contemporáneo, el predominio la familia nuclear y la concepción de la mujer como ‘ama de casa’, convirtieron a los abuelos en una responsabilidad añadida para las mujeres respecto a sus padres, sus suegros e incluso de aquellos tíos y tías solteros o solterones…Y así hasta que la incorporación de las féminas al mundo laboral acabó devolviendo a los ancianos a instituciones encargadas de velar por ellos, las más de las veces, previo pago…

La sociedad occidental sólo mantiene en activo a los mayores que conforman la gerontocracia, ese grupo de ancianos ricos que calientan la silla de los Consejos Asesores de importantes entidades bancarias o grandes Empresas por una pensión vitalicia de muchas cifras aunque no se jubilan porque les puede la vanidad, la necesidad de seguir degustando un sorbo de poder por pequeño que sea, enganchados y apegados al lustre que dicho estatus les proporciona mientras intentan negar la vejez y el paso del tiempo que transcurre muy a su pesar…Estos ‘gerontes’ desprecian el valor de estar con los suyos, de disfrutar de los nietos o pasear con sus compañeros/as de vida considerando ‘pérdida’ lo que es ‘ganancia…’ Son tan viejos como los ancianos que vemos sentados en los parques o supervisando obras de los que se diferencian por ser naturalmente necios y carentes de la más elemental sabiduría y porque viven convencidos de que ‘tanto tienes tanto vales…’ Y yo me pregunto ¿quiénes son los verdaderamente sabios? Yo lo tengo claro…

P.D. Todos los masculinos (ancianos, abuelos, viejos…etc…) tienen carácter inclusivo, para no hacer pesado el texto reiterando los correspondientes femeninos.

Abrazar y besar en tiempos del covid…

Nos guste o no, todos necesitamos abrazar y que nos abracen. Resultaba tan habitual que no supimos apreciarlo y a menudo nos salía como un cumplido casi siempre acompañado de un par de besos al aire en cada mejilla…Abrazar en tiempos del covid ha sido un lujo sólo al alcance de unos pocos. Abrazar y besar ahora, ha resultado una tarea a veces imposible que, como mucho, algunos sólo hemos podido disfrutar muy de vez en cuando, con muy pocas personas. Haciendo a solas esta reflexión vinieron a mi cabeza todos aquellos que abrazos o besos que entregué de manera mecánica, sin una pizca de interés, sólo como respuesta aprendida en el marco de las normas de cortesía tal y como nos han enseñado junto con una dilatada lista de señas y expresiones sociales que denotan urbanidad, deferencia, amabilidad o distinción, signos de una buena educación en el marco de nuestra cultura occidental…

No obstante, concretando un poco más, los países del sur de Europa hemos construido una conducta socio-afectiva basada en la distancia corta. Nos damos la mano o la estrechamos…Los hombres suelen darse grandes apretones y golpes en la espalda para resaltar la virilidad contraria a lo que muchos consideran una actitud que algunos califican de ‘mariconeo’…Las mujeres somos más de estrecharnos, de apretarnos contra el pecho, de cogerse del brazo, de frotarnos con la palma de la mano de arriba abajo la espalda…Todo ello acompañado de besos, muchos besos, una muestra de amor o afecto llena de matices según quien te los de o a quien se los des…Podría decirse que existe todo un tratado del beso en los que podemos distinguir entre la familia, amigos y demás (un amplio grupo en el cabe una gran diversidad de relaciones). Otra distinción vendría marcada por el género. Los varones en general son menos besucones fruto, las más de las veces, de una educación basada en diferencias culturales de roles que casi siempre, fueron acompañados de los ‘niños no lloran’ los ‘niños chocan la mano como los hombres’…Así que me centraré en los besos femeninos al fin y al cabo son los que mejor conozco…

Para empezar tenemos los besos de madre, en la frente o en la mejilla, sordos o sonoros…Los de las abuelas que son muchos, muy seguidos y apretados…Besos dormidos, suaves y silenciosos…Besos de amigas acompañados de miradas y, a veces, algunos guiños…Besos robados, sorpresivos e inesperados…Besos de amantes, ocasionales, clandestinos, furtivos y muy apasionados…Besos de parejas, públicos, notorios y frecuentes…Besos de cumplido, a menudo evaporados en el aire y finalmente los denominados ‘picos’ o besos saltarines sobre los labios, reservados únicamente para personas muy especiales…

Si habrán sido importantes los besos a lo largo de la historia que incluso existió la denominada ‘Ley del Ósculo o Ley del Beso’, proveniente del derecho consuetudinario romano plasmado posteriormente en el derecho medieval: Si tras los esponsales el novio besaba a la novia ante parientes y vecinos, el matrimonio se consolidaba con las consiguientes consecuencias económicas, es decir, se reconocían a la esposa los derechos pecuniarios a efectos de su posible disolución…

El beso ha inspirado poesías y canciones… Gabriela Mistral habla de los besos carismáticos y los que se dan con la memoria…besos evocados, besos de recuerdo…Ana Belén cantaba ‘Besos, ternura…’ Victor Manuel, ‘Dónde irán los besos ‘…Jarabe de Palo hubiera dado cualquier cosa por ‘un beso de su flaca’…Juan Luis Guerra escribió: ‘cuando te beso, todo un océano me corre por las venas…’ Hasta Nino Bravo cantaba aquello que decía: ‘Al partir, un beso y una flor…Maná recitaba ‘porque no puedo compartir tus labios…’El canto del loco, Pereza, Sabina…¿quién no ha cantado al beso que no ha dado o al que desearía dar o a los que no dio o a los que ya no podrá dar…? Y es que los besos dan para mucho, tal vez por aquello de que dan ‘mucho juego’…

Abrazar y besar durante la pandemia ha sido una dura prueba para quienes estamos educados en una cultura de afectos hacia afuera, de cercanía, de emociones mostrada que van más allá de una leve inclinación de cabeza a la manera oriental…Tal vez, quien sabe, si nos veremos obligados a renovar, adaptar o cambiar nuestra conducta afectiva y aprender un nuevo lenguaje gestual…Quien más quien menos, como dice el maestro Sabina, alguna vez besó con la mirada o abrazó solo con palabras…Aunque sin duda, si he de quedarme con algo, nada como la presencia, los abrazos en la cercanía y los besos siempre, siempre en vivo y en directo…

Esta es una de mis favoritas…

Asustados, descreídos, desmoralizados…

La playa en tiempos del covid…

Casi en el meridiano del verano, muchos imaginábamos julio de otra manera…Pero los brotes aumentan por toda nuestra geografía tanto en el interior como en la periferia y parece que así continuará si no empeora…Los Presidentes de las Autonomías que, durante el estado de alarma criticaron la centralización del poder en manos del ejecutivo, hoy experimentan en sus propias carnes la dificultad que entraña tomar decisiones de semejante calado con la responsabilidad que implica y son ellos quienes delegan en los municipios para lavarse un poco las manos…Está bien así. Este ejercicio obligado de empatía les podría ayudar a ser menos críticos y más solidarios en situaciones excepcionales como esta del covid. Cualquier dificultad es buena para aprender a ser un poco más humildes…Esta ocasión viene al pelo a nuestros políticos, con frecuencia altivos y soberbios…Pero, sinceramente, les veo tan poseídos por sus egos, que no creo que aprendan casi nada…

Con las playas acotadas, el aforo de muchos bares reducidos, conciertos cancelados, algunos mayores confinados de manera preventiva, los bancos de paseos y parques con ancianos sentados a distancia y limitadas las reuniones de amigos, el verano transcurre cuesta arriba. Casi todos añoramos nuestro reciente pasado, aquella ‘vieja normalidad’ con todos los inconvenientes: demasiada gente en todos lados; larguísimas colas en las cajas de los supermercados; madrugones para colocar la sombrilla en primera línea de playa; la espera eterna para pillar mesa en un chiringuito y esas terrazas nocturnas a rebozar en las que te tropezaban y rozabas con todo el mundo… Tanto que nos quejamos entonces y ahora cuánta nostalgia…

Pero no acaba aquí la cosa. De fondo suenan ruidos y diversas cuestiones que no solo no ayudan sino que nos preocupan, nos desalienta, nos asustan… Porque la crisis sanitaria no viene sola sino acompañada del cataclismo de nuestra economía. Es posible que continúe subiendo el y habrá que atenderlos con ayudas y prestaciones…Deberán sostenerse las pensiones de los jubilados y los sectores más frágiles corren el riesgo de caer en la más absoluta pobreza…Europa podría tener en sus manos nuestra solución pero la reciente alianza entre los más pequeños y más ricos, no nos ayudarán. No están dispuestos a ser solidarios, no quieren ayudar gratis, quieren prestar y hacer negocio… Quien sabe si volveremos a tener a ‘los hombres de negro’ tras nuestro cogote, fisgoneando nuestras cuentas, amenazando con el sonido de sus tijeras…

No quiero ser agorera, aguafiestas, pesimista o trágica, pero este es el mantra que no dejo de oír de boca de periodistas y tertulianos que, a todas horas, hablan en la radio o la TV siempre dispuestos a verter sus puntos de vistas en un exceso de información que , en mi opinión, acaba cansando, agobiando y sembrando más incertidumbres de las necesarias entre la población, suficientemente confundida ya, hasta el punto de no saber qué está pasando en realidad, cúal es la verdad de la que sólo nos cuentan una parte…Porque no hace falta ser experta ni demasiado inteligente para intuir que la información recibida está sesgada porque conocer el verdadero alcance de la pandemia puede asustarnos tanto como para caer en pánico, provocando una situación de ingobernabilidad…

Como colofón final, la guinda del pastel viene de manos del rey emérito, cada día más enfangado por mucho que el actual Felipe González lo defienda…El otro, el de la chaqueta de pana, hubiera sido más claro y tajante: al pan, pan y al vino, vino… Me da que el alma republicana de los socialista anda aletargada, en hibernación o perdió el color morado…Y aunque ‘la ocasión la pintan calva’ no creo que haya un debate ‘oficial’ sobre la monarquía, solo en ‘petit comitè’ entre amigos y familiares…Como tampoco lo habrá sobre el Estado laico para que de una vez por todas Iglesia y Estado se desvinculen como corresponde a una sociedad plural, multicultural y multiconfesional…

Mientras, continuamos en el impasse con los Sus Majestades paseándose por todas las ‘Españas’: de sur a norte, de este a oeste…la rural y la urbana…aunque no entiendo muy que pretenden o persiguen (aparte de maquillar la Institución) en estos tiempos tan convulsos y más de estar confinados que de paseo… Aún así, ‘mascarillados’ como dios manda para dar ‘ejemplo’, visitan empresas, terrenos, cooperativas…Degustan productos locales, saludan codo con codo… Felipe y Letizia aguantan el tirón aparentemente calmados y correctos, a pesar de la muestras de antipatía de los grupos republicanos que salen a su encuentro aunque sólo sea para dejarse ver y ondear la preciosa bandera tricolor, símbolo de la libertad…Y así seguirán hasta cumplir esta apretada agenda para luego marcharse a Mallorca a descansar de tanto traqueteo…Allí la familia real disfrutará, junto a doña Sofía y el resto de miembros, de unas merecidas vacaciones con gastos pagados en el Palacio de Marivent…

Y para compensar tanta crítica siempre contarán con un Pablo Casado de turno, como representante de la derecha incondicional, que los arropa y los bendice allá donde vayan y hagan lo que hagan, porque para eso son los Reyes… Yo, personalmente, me quedo con ‘los Magos’… solo vienen una vez al año y encima cargados de regalos…

Bajo el hechizo de Cara…

Aquí empezó todo…

Como ya conté unos post atrás la muerte y el duelo por mi hijo Carlos me dejó sumida en la oscuridad durante un tiempo. Costó regresar de las tinieblas…Todavía, de vez en cuando, esa nube espesa me atrapa y me zambulle durante unos días en una especie de burbuja que me hace sentir que el tiempo se detiene apenas un instante, hasta que ‘algo’ me devuelve la consciencia y me obliga a regresar…

En el transcurso de la enfermedad también se fueron Tristán y Jana, nuestras mascotas. Crecieron todos juntos, niños y cachorros. Por aquel entonces todo parecía fácil y para siempre, las risas llenaban la casa, los juguetes se esparcían por doquier y la vida transcurría de travesura en travesura tanto de unos como de otros y, casi siempre de todos -niños y perros- en complicidad…Fueron años de juventud acompañados de risas, de muchas risas, de alguna que otra dificultad y también de muchas ilusiones y proyectos propios de quien parece poseer la certeza de una vida larga y ancha que de pronto se tornó corta y estrecha…Tristán y Jana se marcharon antes que Carlos, a veces pienso que para recibirlo y acompañarlo en su tránsito, una idea que aunque pueda parecer absurda me llena de ternura y me reconforta …

La vida después de Carlos, una vez cerrado el duelo y en paz, transcurría serena, pausada, silenciosa… Hasta que llegó la pandemia y con ella la obligada reclusión. Nada nuevo para mí curtida en experimentar el paso del tiempo entre música, lecturas y blogs o ensimismada en el noble oficio de investigar releyendo -lupa en mano- documentos de hace cuatro siglos…Pero el confinamiento sumó a mi silencio habitual el mutismo exterior que me privó de los sonidos callejeros: de las voces extrañas, de los ruidos de los coches, del deambular cotidiano del que también participaba…Somos seres gregarios, interdependientes, interconectados, formamos parte de una larga cadena de causas y efectos que se ha prolongado en el devenir de los tiempos hasta este preciso instante en que escribo…Y entonces lo supe. Supe que era el momento idóneo de traer a un nuevo ser sintiente a mi vida y sentí sin miedo que quería adoptar a una perrita tan necesitada de compañía y afecto como yo…

Entonces comencé a contactar con refugios y, sin saber cómo, los galgos se cruzaron en mi camino…Me decidí conmovida por el sufrimiento que les acompaña producto de la huella del maltrato al que se ven sometidos a causa de lo que algunos llaman ‘el arte de la caza’, una matanza legalizada para disfrute humano…Y así la conocí, la he tenido en acogida hasta que ayer la adopté…Aunque, sinceramente, he llegado a pensar que en realidad me adoptó ella… Un ligero cambio de planes…

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La mirada de Cara

Y esta es Cara Mía, ‘mi querida’ compañera. Una galguita de año y medio aproximadamente. Miedosa, tímida, asustadiza, lista y con una mirada que atrapa y seduce… Apenas lleva conmigo tres semanas y ya ha desplegado todos sus encantos hasta conquistar mi corazón, instalarse en mi casa, apoderarse de mi sofá y, cuando me voy, esperar a que regrese echada en mi butaca…

Sí, es cierto, su venida ha puesto patas arriba mi ‘orden’ y mi ‘rutina’ pero arrancarme una sonrisa cada mañana al despertar, mientras su hocico huele a mi alrededor y su carita se acerca a la mía reclamando cariño…eso no tiene precio…

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Su primer paseo en coche…

La nueva jerga ‘epidemiológica-covidiana’

Un buen día los informativos se hicieron eco de la epidemia de Wuhan, China…Aquello nos parecía tan ajeno como lejano…Tanto, que resultaba difícil considerar que aquellas imágenes pronto las tendríamos ante nuestras propias narices y se repetirían en nuestras ciudades…Tal y como sucede con otras cosas en la vida, los estragos del coronavirus nos parecían tan malvados y dañinos que sólo les podía suceder a otros, este caso a los ‘chinos’ (que se lo pregunten a Trump) pero no a nosotros… Personalmente, como soy de letras puras, nunca me asomé a un microscopio para observar a algún virus y menos a este con pinta de ser ‘monárquico…’. Quizá por eso nos lo han mostrado de mil maneras: ilustre, en majestad, en color y luciendo sus múltiples ‘coronas’… Lástima que un ser vivo pueda ser a par tan bello como maligno y letal…

Muy pronto las noticias llegaban desde mucho más cerca: Italia. Y una vez allí, sin tomar medidas drásticas y permitiendo que continuara la liga de fútbol y baloncesto, el coronavirus encontró ‘cuerpos humanos’ que lo trasladasen a España… Una vez decretado el ‘estado de alarma’ el Ministro Illa y Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, pasaron a ser los ‘cronistas oficiales’ que día a día nos han mantenido informado, con aciertos y desaciertos, de la trayectoria de la pandemia en nuestro país. La prensa, por su parte, ha buscado cada noticia, cada novedad, poblando nuestra geografía con periodistas ‘enviados’ ad hoc, que han tirado de ingenio para poder informar a pesar de los riesgos…

El desarrollo de los acontecimientos, la necesidad de mantener informada a la población así como la urgencia de una infraestructura improvisada e inspirada en China, de la tanto hemos aprendido, dio lugar a la reconfiguración de términos léxicos existentes a los que se fue dotando de un nuevo contenido semántico dando origen, en mi opinión, a lo he denominado ‘jerga o argot epidemiológico-covidiano’ (palabro que me invento). Los nuevos vocablos han permeado nuestra lengua ayudándonos a comprender el extenso y amplio universo pandémico. Poco a poco dichos términos se han filtrado e incorporado a nuestro lenguaje coloquial actual. De hecho, las consultas a la RAE que se dispararon al principio del confinamiento y batieron el record tras alcanzar 100 millones de consultas, han ido descendiendo conforme la ‘jerga’ se ha instalado en nuestra cotidianeidad…

Mientras recopilaba estas palabras he recordado a nuestra insigne María Moliner, quien en su día escribía palabras a modo de notas que se quedaban esparcida por aquí y por allá, pues las anotaba al tiempo que atendía otros quehaceres del hogar…Mujer tenía que ser…Fruto de este pequeño trabajo de campo son estos que siguen que dejo como testimonio para la memoria común colectiva:

1.- Arcas de Noe: instalaciones creadas o habilitadas (hoteles, polideportivos) para confinar a pacientes que aunque daban positivo en los test presentaban síntomas leves o eran asintomáticas.

2.- Confinamiento: obligación de permanecer recluidos en lugares determinados cuya vigencia y ámbito territorial quedó bajo la autoridad del gobierno central.

3.- Coronavirus: perteneciente a la ampli familia de los virus que puede causar diversos tipos de afecciones que van desde el resfriado común hasta las más graves. Se le denomina así por las coronas de punta que presenta en el exterior.

4.- Covid-19: nombre oficial de la enfermedad anuncia por la OMS el 11 de de 2020,  acrónimo de coronavirus disease 2019 (enfermedad por coronavirus 2019, en español).

5.- Cuarentena: en medicina, es un término para describir el aislamiento de personas durante un período de tiempo no específico como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad.

6.- Distanciamiento social: distancia que debemos mantener unos con otros en lugares públicos con el fin de controlar las infecciones.

7.- Escalada: la ascensión progresiva del número de afectados por la covid-19.

8.- Espacio Schengen: conjunto de los territorios de los Estados a los que se apliquen plenamente las disposiciones relativas a la supresión de controles en las fronteras interiores y circulación de personas, previstas en el Título II del Convenio para la Aplicación del Acuerdo de Schengen, de 19 de junio de 1990.

9.- Estado de alarma: es un ‘régimen excepcional’​ declarado por el Estado ante situaciones extremas hasta asegurar el restablecimiento de la normalidad de los poderes en una sociedad.

10.- Fases de desescalada: cada una de las etapas mediante las cuales las personas irán incorporándose la vida ‘normal’, en este caso, a la ‘ nueva normalidad’ una vez controlada la pandemia.

11.- Hospitales de campaña: unidades médicas móviles instaladas en, este caso, en las proximidades de otro hospital donde atender a los pacientes que por saturación no tienen cabida en el hospital oficial. Estos hospitales se han instalado en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona Valencia…

12.- Hoteles medicalizados: hoteles provisionalmente habilitados para el ingreso y atención de enfermos leves por coronavirus.

13.- Inmunidad de rebaño: Cantidad de población que ha adquirido anticuerpos contra una determinada enfermedad tras haberla sufrido o bien porque ha recibido una vacuna.

14.- Letalidad: proporción de fallecidos entre el total de personas infectadas, que en el caso del coronavirus posiblemente será de aproximadamente un 1 % (diez veces más letal que la gripe estacional).

15.- Mascarilla: dispositivos médicos desechables colocados cobre la boca y nariz para proteger y protegerse contra los agentes infecciosos transmitidos por gotitas. 

16.- Número ‘R’: es el número reproductivo de una enfermedad infecciosa, y básicamente indica a cuánta gente puede contagiar una persona infectada.

17.- Nueva normalidad:  en referencia a la postcuarentena la nueva normalidad se refiere al período de retorno paulatino y por etapas a las diversas actividades sociales y económicas, durante el cual continúan vigente algunas prçacticas como el ‘distanciamiento social’ y el uso obligatorio de ‘mascarillas’ por parte de la población. ​

18.- Paciente ‘cero’: se refiere al primer paciente que contrajo la enfermedad y constituye el foco de origen del contagio.

19.- Pandemia: Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

20.- PCR:  siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’, es una prueba de diagnóstico que permite detectar la presencia del virus en un organismo.

21.- Rastreadores: Son “agentes” sanitarios que se encargan de seguir el rastro dejado por una persona contagiada y su entorno.

22.- Rebrote: apareción de nuevos focos de contagio.

23.- Repunte: subida elevada de número de personas contagiadas.

24.- Respirador: Máquina de ventilación asistida que ayuda a los enfermos a respirar cuando falla la función pulmonar.

25.- Teletrabajo: modalidad de trabajo en casa impuesta por el confinamiento

26.- Testear: aplicación masiva de test para detectar infectados.

27.-Test rápidos: pruebas aplicadas para detectan anticuerpos si la persona ha estado contagiada cuyos resultados se conocen en unos minutos.

28.- Trabajadores esenciales: aquellas personas que trabajan en la sanidad, servicios básicos (alimentación, farmacia, residuos, productos de limpieza), Fuerzas de Seguridad del Estado y otras necesarias para la supervivencia y tratamiento de enfermos durante la pandemia.

29.- Webinar: Conferencia web o conferencia en línea que permite interactuar virtualmente con otras personas del ámbito laboral y/o familiar.

30.- Wuhan: Wuhan, la extensa capital de la provincia Hubei, en China central, donde se detectó el foco primigenio de la pandemia en diciembre de 2019.

27.- Zona ‘cero’: expresión acuñada para indicar el país foco principal de una amplia zona, desde donde la epidemia se expande. P. e. en Europa la ‘zona cero’ fue Italia.

SIGLAS MÄ USADAS:

EPI: Equipos de Protección Individual

FFP2: Mascarilla de protección que filtra el 92 % de partículas del aire.

OMS: Organización Mundial de la Salud

PCR: ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’

SARS-CoV-2: Acrónimo de Severe Acute Respiratory Syndrome (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) 

Como si no hubiera un mañana…

Tres meses de confinamiento han dado para mucho…Este blog tiene en su haber una incipiente y breve memoria que recopila las vivencias, pensamientos, opiniones y reflexiones personales de aquellos difíciles días. Bajo el hashtag #YoMeQuedoEnCasa, un post tras otro, dan buena cuenta de la experiencia personal de quien los suscribe. No los he repasado pero creo recordar que insistí en varias ideas: la soledad, la interdependencia, la oportunidad de cambio, la solidaridad y la responsabilidad de los políticos a mantenerse unidos y actuar con generosidad, dejando a un lado las discrepancia en pro del bien común…

Ahora que miro hacia atrás puedo ser más objetiva y reconozco que algunas de mis afirmaciones se tambalean. Escribí desde el calor del corazón y no desde la frialdad de la cabeza…Escribí sintiéndome parte de una colectividad amenazada por un enemigo común, bajo el paraguas de aquellas emociones que igualan a todos los seres: la fugacidad, la fragilidad, la muerte como condición sine qua non, intrínseca y acto constitutivo de la vida… Y bajo estas premisas empleé el ‘plural mayestático’ con fines inclusivos, para dar cabida a todos y todas, suponiendo que mis carencias y necesidades eran, en mayor o menor medida, semejantes a las de mis congéneres e imaginando que mi situación podía ser de idéntico calado al de muchas personas entre las que se cuentan algunos amigos y conocidos…Suponiendo que mi miedo poco se diferenciaba del de los vecinos con quienes hice cola en el supermercado y convencida de que el sentido común que me caracteriza podía medir o pesar tanto como el de cualquier otro…

Y aunque ciertamente se han producido estrechas sinergias, la experiencia no ha tenido el mismo valor para todos…Por encima de lo que han afirmado humanistas, filósofos y pensadores, valorando las bondades de las crisis o enfocándola desde a perspectiva de una oportunidad de cambio, de regeneración, de resurgimiento en favor de nuevas sociedades que servirán de frontera entre dos tiempos para dar paso a una nueva etapa en la historia de la humanidad, más allá de todos estos argumentos basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que no dejamos de ser ‘animales de costumbres’, que ‘tropezamos dos veces en la misma piedra’ y que ‘la cabra tira al monte’… Es decir, que será difícil asumir y acabar de acostumbrarnos a convivir en presencia del covid que, nos guste o no, llegó para quedarse…Que ofrecemos resistencia porque nuestro deseo de estar como estábamos es tan grande que actúa como una goma de borrar, decolorando nuestro pasado reciente que se pierde o esconde tras el deseo de vivir a tope ‘como si no hubiera un mañana…’

Los científicos se afanan por encontrar una vacuna que nos salve y casi todos los países tienen en marcha diferentes ensayos con más o menos éxito, aunque la información cada vez es más confusa y los tiempos no están claros. Avanzan, no obstante, los tratamientos con mejores expectativas, o eso parece, aunque nada es seguro, todo es probable y hasta posible si me apuran…

lY hasta aquí hemos llegado. Desde mi ventana observo la caravana de coches hacia las playas, las mismas que se llenarán, como siempre, a pesar de las recomendaciones y del control de los miles de vigilante que la Junta ha desplegado… Porque el verano avanza inexorablemente al tiempo que también lo hacen nuevos focos de infección…Lejos quedan el miedo al contagio, los aplausos solidarios, la compra compulsiva de papel higiénico y geles desinfectantes, las calles vacías…El país parece haber recuperado el sosiego (Artículo de Enric Juliana, subdirector de La Vanguardia, https://www.lavanguardia.com/politica/20200627/481961467805/seis-motivos-para-un-aparente-sosiego.html) y el gobierno, esta vez ayudado por gran parte de la oposición, saca adelante el Decreto sobre la nueva normalidad que estará en vigor hasta que se convierta en vieja… Y con él, todos hemos salidos despavoridos de nuestras ratoneras dispuestos a vivir la vida…Decididos y dispuestos siguiendo al pie de la letra la célebre cita bíblica: “Comamos y vivamos que mañana moriremos”…Memoria de pez, justo ahora que deberíamos tenerla de elefante…