Bajo el hechizo de Cara…

Aquí empezó todo…

Como ya conté unos post atrás la muerte y el duelo por mi hijo Carlos me dejó sumida en la oscuridad durante un tiempo. Costó regresar de las tinieblas…Todavía, de vez en cuando, esa nube espesa me atrapa y me zambulle durante unos días en una especie de burbuja que me hace sentir que el tiempo se detiene apenas un instante, hasta que ‘algo’ me devuelve la consciencia y me obliga a regresar…

En el transcurso de la enfermedad también se fueron Tristán y Jana, nuestras mascotas. Crecieron todos juntos, niños y cachorros. Por aquel entonces todo parecía fácil y para siempre, las risas llenaban la casa, los juguetes se esparcían por doquier y la vida transcurría de travesura en travesura tanto de unos como de otros y, casi siempre de todos -niños y perros- en complicidad…Fueron años de juventud acompañados de risas, de muchas risas, de alguna que otra dificultad y también de muchas ilusiones y proyectos propios de quien parece poseer la certeza de una vida larga y ancha que de pronto se tornó corta y estrecha…Tristán y Jana se marcharon antes que Carlos, a veces pienso que para recibirlo y acompañarlo en su tránsito, una idea que aunque pueda parecer absurda me llena de ternura y me reconforta …

La vida después de Carlos, una vez cerrado el duelo y en paz, transcurría serena, pausada, silenciosa… Hasta que llegó la pandemia y con ella la obligada reclusión. Nada nuevo para mí curtida en experimentar el paso del tiempo entre música, lecturas y blogs o ensimismada en el noble oficio de investigar releyendo -lupa en mano- documentos de hace cuatro siglos…Pero el confinamiento sumó a mi silencio habitual el mutismo exterior que me privó de los sonidos callejeros: de las voces extrañas, de los ruidos de los coches, del deambular cotidiano del que también participaba…Somos seres gregarios, interdependientes, interconectados, formamos parte de una larga cadena de causas y efectos que se ha prolongado en el devenir de los tiempos hasta este preciso instante en que escribo…Y entonces lo supe. Supe que era el momento idóneo de traer a un nuevo ser sintiente a mi vida y sentí sin miedo que quería adoptar a una perrita tan necesitada de compañía y afecto como yo…

Entonces comencé a contactar con refugios y, sin saber cómo, los galgos se cruzaron en mi camino…Me decidí conmovida por el sufrimiento que les acompaña producto de la huella del maltrato al que se ven sometidos a causa de lo que algunos llaman ‘el arte de la caza’, una matanza legalizada para disfrute humano…Y así la conocí, la he tenido en acogida hasta que ayer la adopté…Aunque, sinceramente, he llegado a pensar que en realidad me adoptó ella… Un ligero cambio de planes…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es dsc_1388.jpg
La mirada de Cara

Y esta es Cara Mía, ‘mi querida’ compañera. Una galguita de año y medio aproximadamente. Miedosa, tímida, asustadiza, lista y con una mirada que atrapa y seduce… Apenas lleva conmigo tres semanas y ya ha desplegado todos sus encantos hasta conquistar mi corazón, instalarse en mi casa, apoderarse de mi sofá y, cuando me voy, esperar a que regrese echada en mi butaca…

Sí, es cierto, su venida ha puesto patas arriba mi ‘orden’ y mi ‘rutina’ pero arrancarme una sonrisa cada mañana al despertar, mientras su hocico huele a mi alrededor y su carita se acerca a la mía reclamando cariño…eso no tiene precio…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 20200627_185639.jpg
Su primer paseo en coche…

La nueva jerga ‘epidemiológica-covidiana’

Un buen día los informativos se hicieron eco de la epidemia de Wuhan, China…Aquello nos parecía tan ajeno como lejano…Tanto, que resultaba difícil considerar que aquellas imágenes pronto las tendríamos ante nuestras propias narices y se repetirían en nuestras ciudades…Tal y como sucede con otras cosas en la vida, los estragos del coronavirus nos parecían tan malvados y dañinos que sólo les podía suceder a otros, este caso a los ‘chinos’ (que se lo pregunten a Trump) pero no a nosotros… Personalmente, como soy de letras puras, nunca me asomé a un microscopio para observar a algún virus y menos a este con pinta de ser ‘monárquico…’. Quizá por eso nos lo han mostrado de mil maneras: ilustre, en majestad, en color y luciendo sus múltiples ‘coronas’… Lástima que un ser vivo pueda ser a par tan bello como maligno y letal…

Muy pronto las noticias llegaban desde mucho más cerca: Italia. Y una vez allí, sin tomar medidas drásticas y permitiendo que continuara la liga de fútbol y baloncesto, el coronavirus encontró ‘cuerpos humanos’ que lo trasladasen a España… Una vez decretado el ‘estado de alarma’ el Ministro Illa y Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, pasaron a ser los ‘cronistas oficiales’ que día a día nos han mantenido informado, con aciertos y desaciertos, de la trayectoria de la pandemia en nuestro país. La prensa, por su parte, ha buscado cada noticia, cada novedad, poblando nuestra geografía con periodistas ‘enviados’ ad hoc, que han tirado de ingenio para poder informar a pesar de los riesgos…

El desarrollo de los acontecimientos, la necesidad de mantener informada a la población así como la urgencia de una infraestructura improvisada e inspirada en China, de la tanto hemos aprendido, dio lugar a la reconfiguración de términos léxicos existentes a los que se fue dotando de un nuevo contenido semántico dando origen, en mi opinión, a lo he denominado ‘jerga o argot epidemiológico-covidiano’ (palabro que me invento). Los nuevos vocablos han permeado nuestra lengua ayudándonos a comprender el extenso y amplio universo pandémico. Poco a poco dichos términos se han filtrado e incorporado a nuestro lenguaje coloquial actual. De hecho, las consultas a la RAE que se dispararon al principio del confinamiento y batieron el record tras alcanzar 100 millones de consultas, han ido descendiendo conforme la ‘jerga’ se ha instalado en nuestra cotidianeidad…

Mientras recopilaba estas palabras he recordado a nuestra insigne María Moliner, quien en su día escribía palabras a modo de notas que se quedaban esparcida por aquí y por allá, pues las anotaba al tiempo que atendía otros quehaceres del hogar…Mujer tenía que ser…Fruto de este pequeño trabajo de campo son estos que siguen que dejo como testimonio para la memoria común colectiva:

1.- Arcas de Noe: instalaciones creadas o habilitadas (hoteles, polideportivos) para confinar a pacientes que aunque daban positivo en los test presentaban síntomas leves o eran asintomáticas.

2.- Confinamiento: obligación de permanecer recluidos en lugares determinados cuya vigencia y ámbito territorial quedó bajo la autoridad del gobierno central.

3.- Coronavirus: perteneciente a la ampli familia de los virus que puede causar diversos tipos de afecciones que van desde el resfriado común hasta las más graves. Se le denomina así por las coronas de punta que presenta en el exterior.

4.- Covid-19: nombre oficial de la enfermedad anuncia por la OMS el 11 de de 2020,  acrónimo de coronavirus disease 2019 (enfermedad por coronavirus 2019, en español).

5.- Cuarentena: en medicina, es un término para describir el aislamiento de personas durante un período de tiempo no específico como método para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad.

6.- Distanciamiento social: distancia que debemos mantener unos con otros en lugares públicos con el fin de controlar las infecciones.

7.- Escalada: la ascensión progresiva del número de afectados por la covid-19.

8.- Espacio Schengen: conjunto de los territorios de los Estados a los que se apliquen plenamente las disposiciones relativas a la supresión de controles en las fronteras interiores y circulación de personas, previstas en el Título II del Convenio para la Aplicación del Acuerdo de Schengen, de 19 de junio de 1990.

9.- Estado de alarma: es un ‘régimen excepcional’​ declarado por el Estado ante situaciones extremas hasta asegurar el restablecimiento de la normalidad de los poderes en una sociedad.

10.- Fases de desescalada: cada una de las etapas mediante las cuales las personas irán incorporándose la vida ‘normal’, en este caso, a la ‘ nueva normalidad’ una vez controlada la pandemia.

11.- Hospitales de campaña: unidades médicas móviles instaladas en, este caso, en las proximidades de otro hospital donde atender a los pacientes que por saturación no tienen cabida en el hospital oficial. Estos hospitales se han instalado en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona Valencia…

12.- Hoteles medicalizados: hoteles provisionalmente habilitados para el ingreso y atención de enfermos leves por coronavirus.

13.- Inmunidad de rebaño: Cantidad de población que ha adquirido anticuerpos contra una determinada enfermedad tras haberla sufrido o bien porque ha recibido una vacuna.

14.- Letalidad: proporción de fallecidos entre el total de personas infectadas, que en el caso del coronavirus posiblemente será de aproximadamente un 1 % (diez veces más letal que la gripe estacional).

15.- Mascarilla: dispositivos médicos desechables colocados cobre la boca y nariz para proteger y protegerse contra los agentes infecciosos transmitidos por gotitas. 

16.- Número ‘R’: es el número reproductivo de una enfermedad infecciosa, y básicamente indica a cuánta gente puede contagiar una persona infectada.

17.- Nueva normalidad:  en referencia a la postcuarentena la nueva normalidad se refiere al período de retorno paulatino y por etapas a las diversas actividades sociales y económicas, durante el cual continúan vigente algunas prçacticas como el ‘distanciamiento social’ y el uso obligatorio de ‘mascarillas’ por parte de la población. ​

18.- Paciente ‘cero’: se refiere al primer paciente que contrajo la enfermedad y constituye el foco de origen del contagio.

19.- Pandemia: Enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región.

20.- PCR:  siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’, es una prueba de diagnóstico que permite detectar la presencia del virus en un organismo.

21.- Rastreadores: Son “agentes” sanitarios que se encargan de seguir el rastro dejado por una persona contagiada y su entorno.

22.- Rebrote: apareción de nuevos focos de contagio.

23.- Repunte: subida elevada de número de personas contagiadas.

24.- Respirador: Máquina de ventilación asistida que ayuda a los enfermos a respirar cuando falla la función pulmonar.

25.- Teletrabajo: modalidad de trabajo en casa impuesta por el confinamiento

26.- Testear: aplicación masiva de test para detectar infectados.

27.-Test rápidos: pruebas aplicadas para detectan anticuerpos si la persona ha estado contagiada cuyos resultados se conocen en unos minutos.

28.- Trabajadores esenciales: aquellas personas que trabajan en la sanidad, servicios básicos (alimentación, farmacia, residuos, productos de limpieza), Fuerzas de Seguridad del Estado y otras necesarias para la supervivencia y tratamiento de enfermos durante la pandemia.

29.- Webinar: Conferencia web o conferencia en línea que permite interactuar virtualmente con otras personas del ámbito laboral y/o familiar.

30.- Wuhan: Wuhan, la extensa capital de la provincia Hubei, en China central, donde se detectó el foco primigenio de la pandemia en diciembre de 2019.

27.- Zona ‘cero’: expresión acuñada para indicar el país foco principal de una amplia zona, desde donde la epidemia se expande. P. e. en Europa la ‘zona cero’ fue Italia.

SIGLAS MÄ USADAS:

EPI: Equipos de Protección Individual

FFP2: Mascarilla de protección que filtra el 92 % de partículas del aire.

OMS: Organización Mundial de la Salud

PCR: ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’

SARS-CoV-2: Acrónimo de Severe Acute Respiratory Syndrome (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) 

Como si no hubiera un mañana…

Tres meses de confinamiento han dado para mucho…Este blog tiene en su haber una incipiente y breve memoria que recopila las vivencias, pensamientos, opiniones y reflexiones personales de aquellos difíciles días. Bajo el hashtag #YoMeQuedoEnCasa, un post tras otro, dan buena cuenta de la experiencia personal de quien los suscribe. No los he repasado pero creo recordar que insistí en varias ideas: la soledad, la interdependencia, la oportunidad de cambio, la solidaridad y la responsabilidad de los políticos a mantenerse unidos y actuar con generosidad, dejando a un lado las discrepancia en pro del bien común…

Ahora que miro hacia atrás puedo ser más objetiva y reconozco que algunas de mis afirmaciones se tambalean. Escribí desde el calor del corazón y no desde la frialdad de la cabeza…Escribí sintiéndome parte de una colectividad amenazada por un enemigo común, bajo el paraguas de aquellas emociones que igualan a todos los seres: la fugacidad, la fragilidad, la muerte como condición sine qua non, intrínseca y acto constitutivo de la vida… Y bajo estas premisas empleé el ‘plural mayestático’ con fines inclusivos, para dar cabida a todos y todas, suponiendo que mis carencias y necesidades eran, en mayor o menor medida, semejantes a las de mis congéneres e imaginando que mi situación podía ser de idéntico calado al de muchas personas entre las que se cuentan algunos amigos y conocidos…Suponiendo que mi miedo poco se diferenciaba del de los vecinos con quienes hice cola en el supermercado y convencida de que el sentido común que me caracteriza podía medir o pesar tanto como el de cualquier otro…

Y aunque ciertamente se han producido estrechas sinergias, la experiencia no ha tenido el mismo valor para todos…Por encima de lo que han afirmado humanistas, filósofos y pensadores, valorando las bondades de las crisis o enfocándola desde a perspectiva de una oportunidad de cambio, de regeneración, de resurgimiento en favor de nuevas sociedades que servirán de frontera entre dos tiempos para dar paso a una nueva etapa en la historia de la humanidad, más allá de todos estos argumentos basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que no dejamos de ser ‘animales de costumbres’, que ‘tropezamos dos veces en la misma piedra’ y que ‘la cabra tira al monte’… Es decir, que será difícil asumir y acabar de acostumbrarnos a convivir en presencia del covid que, nos guste o no, llegó para quedarse…Que ofrecemos resistencia porque nuestro deseo de estar como estábamos es tan grande que actúa como una goma de borrar, decolorando nuestro pasado reciente que se pierde o esconde tras el deseo de vivir a tope ‘como si no hubiera un mañana…’

Los científicos se afanan por encontrar una vacuna que nos salve y casi todos los países tienen en marcha diferentes ensayos con más o menos éxito, aunque la información cada vez es más confusa y los tiempos no están claros. Avanzan, no obstante, los tratamientos con mejores expectativas, o eso parece, aunque nada es seguro, todo es probable y hasta posible si me apuran…

lY hasta aquí hemos llegado. Desde mi ventana observo la caravana de coches hacia las playas, las mismas que se llenarán, como siempre, a pesar de las recomendaciones y del control de los miles de vigilante que la Junta ha desplegado… Porque el verano avanza inexorablemente al tiempo que también lo hacen nuevos focos de infección…Lejos quedan el miedo al contagio, los aplausos solidarios, la compra compulsiva de papel higiénico y geles desinfectantes, las calles vacías…El país parece haber recuperado el sosiego (Artículo de Enric Juliana, subdirector de La Vanguardia, https://www.lavanguardia.com/politica/20200627/481961467805/seis-motivos-para-un-aparente-sosiego.html) y el gobierno, esta vez ayudado por gran parte de la oposición, saca adelante el Decreto sobre la nueva normalidad que estará en vigor hasta que se convierta en vieja… Y con él, todos hemos salidos despavoridos de nuestras ratoneras dispuestos a vivir la vida…Decididos y dispuestos siguiendo al pie de la letra la célebre cita bíblica: “Comamos y vivamos que mañana moriremos”…Memoria de pez, justo ahora que deberíamos tenerla de elefante…

A modo de epílogo…

El filósofo y pensador italiano Nuccio Ordine, recientemente ha participado en una serie de conferencias y encuentros con destacados intelectuales a fin de reflexionar sobre el impacto del coronavirus. El punto de partida se inicia con esta cuestión ¿Nos obligará el covid-19 a repensar el mundo? Mejor que parafrasear a Ordine o realizar un corta y pega de sus palabras, mejor digo, será leerle directamente en esta entrevista publicada en el periódico ‘La Vanguardia’https://www.lavanguardia.com/cultura/20200316/474180133280/conversaciones-pandemia-nuccio-ordine-coronavirus.html o si lo prefieren pueden escucharlo directamente en la entrevista concedida a Javier del Pino para su programa de radio del fin de semana en la ‘Cadena Ser’, https://cadenaser.com/programa/2020/05/31/a_vivir_que_son_dos_dias/1590928105_680252.html. Habla el filósofo del antiguo Renacimiento como una puerta de acceso al amanecer que iluminó una nueva forma de vida hasta entonces eclipsada por la ‘oscuridad’ que caracterizó a la Edad Media, la misma de la tanto han hablado los medievalistas más benévolos que vierten interpretaciones menos drásticas sobre dicha etapa. Lo cierto es que el esplendor del renacimiento y del humanismo representó el nacimiento de una nueva concepción del universo, del hombre y de la vida. Nuevas ideas que calaron enseguida e irradiaron desde la vecina Italia hasta el resto de Europa.

Ordine articula su pensamiento en torno al reconocimiento de los ‘errores cometidos del pasado’ una idea que, extrapolada a países como Italia o España, da para considerar sobre los desatinos de los diferentes gobiernos evidenciados ahora durante la crisis de la pandemia, errores que han socavado los pilares fundamentales que sostienen nuestra sociedad: la educación y la sanidad, motores de cambio y sostenimiento de la sociedad de bienestar, esa realidad de la que hemos gozado hasta hace nada aunque sobre esto haya opiniones para todos los gustos …

Sea como fuere por primera vez en mucho tiempo los filósofos salen a escena para recuperar el protagonismo y tirar del hilo de la historia dispuestos a coser trozos de pasado con pedazos del presente a fin de extraer la moraleja, la enseñanza, el aprendizaje que nos impulsa a rectificar. Y nada más didáctico que mirar atrás para contemplar los grandes fallos cometidos por nuestros gobernantes, la mayoría más ‘idiotas’ que ‘políticos’ (según entendían los griegos) es decir, más preocupados y ocupados por lo personal y privado que por los intereses generales y públicos… Puede que en este epílogo, en el período de luto por quienes fallecieron y tras muchos tiempo de silencio y de trabajo parapetado en despachos atiborrados de libros, hoy como ayer, los filósofos salen al paso con sus reflexiones para ayudarnos a responder a los grandes interrogantes sobre la vida, el universo, la amistad, el amor… Es un hecho que la pandemia ha sido y es una oportunidad para mirar el mundo desde una nueva perspectiva porque la crisis ha dejado al descubierto que no somos individuales sino colectivos, que no ‘somos’ aislados sino interdependientes, que más allá de la virtualidad está la realidad personal, que puede que hayamos permanecido de espaldas a la materialidad de la muerte y haya sido ahora cuando muchos se han encontrado con ella cara a cara…

Quizá por primera vez en muchos años de historia hayamos recuperado el sentido de la universalidad, de sabernos eslabones de una sola cadena y sentir que el hilo de la vida nos atraviesa y nos une a todos…Tal vez es por eso que los muertos no nos han dejado indiferentes y como dice el filósofo cuando alguien muere una parte de nosotros muere también … Si así fuera todo tendría una nueva razón de ser, incluso lo más insensato o absurdo …

[…]Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti […] (John Donne)

Las caras ocultas de la pandemia…

Foto: mp_dcb

La normalidad, a secas, parece que vuelve poco a poco…Aunque seguimos saliendo con mascarillas y los supermercados, tiendas y bares nos sorprenden con nuevas normas y un uso diferente del espacio, aquellos días silenciosos de marzo y de abril, de ciudades calladas y calles desérticas interrumpidas sólo por las sirenas de las ambulancias y policías, van quedando atrás y comenzamos a despertar con ganas de olvidar una pesadilla que, no obstante, ya forma parte nuestro pasado más reciente…

Nadie nos hubiera convencido hace apenas medio año, en Navidad por ejemplo, con las tiendas, centros comerciales y restaurantes a tope o mientras asistíamos a la tradicional Cabalgata de los Reyes Magos atiborradas de niños nerviosos e inquietos ante su llegada…Nadie, decía, nos hubiera convencido que, apenas dos meses después, un virus paralizaría el planeta y nos confinaría durante 70 días en nuestros hogares. Y sin embargo hemos resistido: unos con más entereza, otros con más desánimo…Unos solos, otros demasiado acompañados y todos con más o menos miedo y resignación…Somos coautores de un relato que ya forma parte de la historia de la humanidad, de la memoria colectiva, la misma que dejaremos a las generaciones venideras… El calado, la profundidad de su impronta aún es pronto para conocerla. Estamos en ello. Tampoco sabremos hasta más adelante si los nuevos usos y formas de relacionarlos han llegado para quedarse, serán pasajeros o acabarán siendo puramente anecdóticos: la nueva forma de saludar, las colas, la distancia social, la limitación de aforos, las mamparas en las farmacias y tiendas, los guantes, geles de manos y las agobiantes mascarillas… ¿Pasarán también a la historia?…El tiempo lo dirá…

Hemos descubierto que nuestra capacidad de adaptación es sorprendente aunque no gratuita…La pandemia no pasará en balde para nadie. a estas alturas comienza a detectarse el rastro de ciertos ‘daños colaterales’, secuelas psicológicas, aún por determinar, algunas de las cuales la Agencia Nacional del Medicamento destapa tras publicar el subidón de ventas de fármacos prescritos para combatir las depresiones, la ansiedad y el estrés así como el claro aumento de consultas ‘on line‘ a psicólogos y terapeutas… Por otro lado, la Universidad de California, ha afirmado que a consecuencia del coronavirus la esperanza de vida en España ha caído algo más de un año…el mismo que el covid nos ha robado en nuestras narices borrandolo de nuestra expectativa media de vida… Son los primeros retazos de los efectos colaterales, caras aún sin mostrar de la pandemia …

No queda ahí la cosa. Desde el punto de vista médico, parece que el corolario de la enfermedad abarca mayor espectro de lo esperado: insuficiencias motoras que, hoy por hoy, sufren algunos pacientes o los trombos y coágulos que pueden aparecer son otros ‘daños colaterales’ a la enfermedad… Tengo la impresión que son muchas las incógnitas pendientes de estudio, lo que impide valorar la verdadera dimensión de lo ocurrido así como su proyección sobre el futuro a medio plazo…

Por otro lado, llama la atención la falta de relatores y cronistas de este capítulo de nuestra historia. Conocemos el relato ‘oficial’ de boca del gobierno y opiniones diversas vertidas en las redes y por ello, carentes de objetividad y fiabilidad. Vivimos un tiempo donde la verdad, tantas veces construida sobre el descrédito de quienes la defienden, no arraiga y crece entrecomillada y sujeta a su propia ‘cuarentena’… Se supone que nos han mantenido informados pero ¿desde la verdad verdadera o desde la verdad sesgada que ‘conviene’ que creamos?. Los historiadores sabemos que las crónicas oficiales contienen una elevada carga de subjetividad por lo que deben ser contrastadas si queremos historiar con rigor científico. En este sentido la prensa y los medios audiovisuales constituyen fuentes de primera mano, de gran fiabilidad para la reconstrucción histórica, más allá de las documentales y archivísticas. Por este motivo han salido a la palestra algunos reporteros denunciando la trabas y la censura a la que ha estado sujetos y que han resultado, según dijeron, mucho más rígidas que cuando fueron enviados a territorios o países en guerra. En consecuencia un enorme vacío de fondos fotográficos se cierne sobre nuestra memoria histórica debido al impedirse su acceso a los hospitales a fin de mostrar la cara más real del coronavirus… Vivimos en una sociedad interconectada y visual, acostumbrada a inundar las redes con fotos y vídeos para mostrar a diestra y siniestra la vida personal en foros y espacios públicos, por eso no se entiende que el episodio más importante de nuestro siglo carezca de un archivo fotográfico prolijo y minucioso que lo documente, perpetuando y conservando el testimonio de sus actores principales para la memoria colectiva.

Estas podrían ser algunas de las caras ocultas de la pandemia…Estoy segura que los historiadores del futuro sabrán escudriñar la verdad y la sacarán a la luz…Aunque tal vez yo ya no esté para disfrutarlo…

Cambiando de tercio…

#Fase1.

Foto:mp_dcb

Tanto tiempo confinada me dio para reflexionar mucho recordando cómo era mi vida antes y repensar cómo será a partir de ahora… Es evidente que vivimos un proceso de ‘transposición’…Como si de una melodía se tratara nos adaptamos a una escala de tonos más acordes con la realidad actual y la de un futuro a medio plazo…No soy capaz de proyectar mucho más allá porque enseguida experimento inquietud e incertidumbre especialmente si las autoridades, con el pretexto de informar, nos desinforman…O eso me parece a mí cuando al escuchar atentamente los informativos percibo como resultado una sucesión de palabras semi vacías, aspirantes a clarificar que, sin embargo, producen el efecto contrario y acaban emborronando y enturbiando la información pues resultan comedidas en exceso y poco atrevidas o claras, algo así como un ‘quiero y no puedo’ que no me tranquiliza…Se supone que deberían comunicar con verborrea y locuacidad, con un lenguaje más claro y menos técnico que inspire más seguridad y confianza y menos dudas y sospechas…Ahora que lo pienso, a lo mejor de trata del ‘mediador’…

Pero así están las cosas y ahora que ya salimos a la anormal normalidad, nos tropezamos con la ‘dificultad de lo simple’, de lo sencillo, de todo aquello que hacíamos hace dos meses de manera natural e inconsciente, como, por ejemplo, tomarse una cerveza cosa que hice ayer por primera vez y que he valorado como un ‘ensayo práctico’ que, a todas luces, he suspendido…Encontrar mesa fue sencillo, mantener la distancia con mi amiga también. La camarera llegó con su mascarilla y su libreta a la antigua usanza y preguntó ¿vaso o botellín?…Las dos nos miramos cómplices y dijimos casi a la vez: ‘botellín, un tercio’…Así, a lo grande…Enseguida cuchichelleamos: “Sí, mejor así ¿verdad? ¡Qué buena idea lo del botellín!…” La chica se acercó y nos trajo un par de tercios abiertos y protegidos con una servilleta negra de papel que envolvía elegantemente el cuello a la par que se metía en el gollete, lista para girarla y dejarlo limpio como una patena…Luego chasquido de brindis, al centro y pa dentro…De aperitivo unos frutos secos en un pequeño cuenco del que mi amiga, muy versada en cuestiones de protección, (‘máster en mascarillas, alcoholes y líquidos de manos varios) y muy atenta para conmigo, vertió una pequeña parte sobre su servilleta, dejando el resto para mí en el envase original en que yo, menos estilosa, en un plis plas y con ‘la acostumbrada normalidad de antes’, metí la zarpa varias veces…

Foto: mp_dcb

Hasta hace nada esta liturgia era tan simple como cotidiana…Pero hoy por hoy parece que empezaremos a experimentar las dificultades ante las cosas más simples una teoría que, basándome en la experiencia de ayer, paso a detallar. Primero, mi amiga vino a recogerme en la puerta de casa. Conforme me dirigía a su coche me indicó la puerta de atrás, como habíamos quedado. Me senté en el asiento totalmente preparado para la ocasión, a fin de mantener la distancia prudente recomendada. Me sentí como si fuera en un taxi e incluso bromeé al respecto. Luego, llegamos al paseo marítimo como por primera vez… La arena estaba lisa y limpia: ‘Como no hay depredadores’ -sentenció mi compañera- a lo que yo asentí de inmediato con la cabeza… Luego comentamos: ‘Nunca se vieron tantos deportistas’…Y es que todos, hagamos o no deporte, vestimos de esa guisa…Apenas anduvimos 50 metros, mi compañera vio el bar abierto y una mesa libre en primera fila, así que cual niña feliz ante la travesura, se dirigió a ella mientras miraba hacia los lados por si divisaba algún rival yendo hacia el mismo objetivo…Ya sentadas y servidas, enviamos las fotos que previamente nos habíamos hecho para inmortalizar el momento y de paso provocar alguna que otra envidia…Nos quitamos las mascarillas, obvio.. Yo no sabía dónde ponerla. Mi amiga -muy previsora- sacaba y metía el móvil en una bolsa de plástico -libre de virus- Yo me toqué la cara a dos manos mientras hablamos de un jabón de arroz muy bueno para la piel, manos que apoyé luego en la silla de plástico y que, anteriormente, como dije, introduje varias veces en el cuenco del aperitivo…Lo mejor (o peor según se mire) fue la sensación de estar infringiendo la ley o huyendo como un par de fugitivas a punto de ser descubiertas in fraganti

La nueva normalidad es tan nueva que está toda por estrenar…Todo aquello que por sencillo o simple nos parecía fácil, ahora constituye un verdadero reto y está sujeto a un ceremonial al que deberemos acostumbrarnos si queremos sobrevivir … En fin, nuevos tiempos, nuevos retos…Nunca lo simple ne resultó tan complejo…

Soñando el mundo al revés…

#Fase1

Cuando mis hijos eran pequeños cantábamos esta canción infantil… La letra no tiene desperdicio: un lobito bueno maltratado por corderos…un príncipe malvado…una bruja hermosa sin verrugas en nariz y un pirata íntegro y decente que no robaba ningún botín…Todos los tópicos destrozados y todos los íconos de la infancia deconstruidos en favor de soñar con un mundo vuelto del revés como un calcetín y para bien…Un genio Paco Ibáñez…

No sé por qué me levanté tarareando esta canción. Llevo días añorando mi antigua rutina aunque, pensándolo bien, la nueva no cambió demasiado. Lo que en realidad echo de menos es la libertad de acción y quedarme en casa como una opción y no un deber… Y digo ‘deber’ de manera premeditada, consciente, porque es así como lo veo: frente a mi derecho a preservar mi salud está el deber de proteger la de los demás. También yo soy una fuente de contagio en potencia…Ojalá el coronavirus luciera coronas luminosas, perceptibles desde el exterior que nos alertaran, pero no…

Y al hilo de la canción, Eduardo Galeano habló también de un mundo al revés: “El mundo al revés -decía- nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo. En la escuela son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación”… El pensador piensa con acierto que los seres humanos no solemos aprender de las experiencias vividas, con sus errores y aciertos, olvidando con facilidad el presente sin darnos cuenta… sin darme cuenta que el ‘ahora’, justo antes de escribirlo, conformaba mi futuro inmediato y apenas escrito ya ha mudado convertido en pasado…El tiempo se diluye, cambia y nos transforma continuamente, sin fisuras, sin descanso, sin quietud alguna…

He defendido las bondades que pueden nacer de la pandemia. He reflexionado sobre el confinamiento como una oportunidad para mirar hacia dentro mientras fuera transcurren el caos y el sufrimiento. He considerado que los grandes acontecimientos constituyen el preludio de un intervalo o etapa marcada por cambios profundos, los mismos que nos aguardan… Pero me temo que va ser verdad el dicho: ‘el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra’, porque no percibo actitudes de cambio entre quienes se supone, deben cuidar de nosotros como sociedad, como colectividad. Por el contrario sigo contemplando ambición, soberbia, presunción, prepotencia, arrogancia y vanidad entre poderosos y gobernantes que compiten a fin de ser los primero en ‘desescalar’ a los ‘suyos’, como sea, para colocarse la medalla y adjudicarse el mérito de un esfuerzo que no les pertenece… Actitudes y disposiciones contrarias, opuestas, antagónicas e incompatibles con un mundo al revés pero para mejor…

El símil del ‘lobito bueno’ seguirá siendo una utopía, una fantasía, una quimera… El lobo cuando tenga hambre devorará a los corderos al igual que quienes nos gobiernan se llevarán por delante a los mismos, a los de siempre y arrasarán con todo para quedárselo…Porque “…de los pobres sabemos todo: en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, qué no creen…Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres…¿Será porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?…” Tal vez sea porque no todos somos hijos del mismo Dios…

La ‘nueva normalidad’: la ilusión de la supervivencia…

#Fase1

Según la RAE ‘normalidad’ es la “cualidad o condición de normal”, lo que nos lleva a otra definición que nos aclare qué se entiende como lo ‘normal’. El mismo diccionario en su cuarta acepción dice: “Dicho de una cosa: que por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas formas fijadas de antemano”…Así que efectivamente ya estamos en una ‘normalidad nueva’, a estrenar, porque ciertamente ‘las formas’ han sido ‘fijadas’ de antemano e invalidado las que teníamos hace dos meses…Justamente ayer comenzamos de facto esta etapa para la que poco a poco nos hemos ido preparando, integrando nuevos comportamientos, nuevas formas y usos, hasta completar el universo que conformará el recién nacido concepto, el mismo que nos permitirá que llevar una vida ‘parecida’ a la de antes del covid, teniendo en cuenta que ‘ser y parecer’ no son lo mismo…

Los seres vivos en general poseemos un fuerte instinto de supervivencia y una enorme capacidad de adaptación a la que los humanos sumamos la resiliencia, una excepcional herramienta de conformación o acomodación que nos capacita para soportar situaciones especialmente escabrosas o adversas sobre la que he venido reflexionando desde que comenzara el confinamiento. El coronavirus llegó para quedarse y de paso alterar nuestras vidas, meternos el miedo en el cuerpo y obligarnos a permanecer primero confinados y ahora en régimen de semilibertad…Los gobernantes han tenido que recluir a la población e inducir un ‘coma’ generalizado (incluyendo a la economía) al tiempo que la comunidad científica desarrolla a todo gas la vacuna y tratamientos eficaces para combatir la enfermedad…Mientras, para que no cayéramos en pánico, se nos ha ido preparando, adiestrando e instruyendo de cara al progresivo desconfinamiento. Casi sin darnos cuenta hemos asimilado un nuevo lenguaje y asumido nuevos términos, insertado medidas de higiene en nuestra rutina, modificado los códigos sociales y reprimido casi la totalidad de los gestos que caracterizan nuestras prácticas emocionales…Cambios que se han producido en un clima de buena disposición, disciplina y obediencia sin apenas resistencia …Hemos sido (la mayoría) dóciles y fuertes…

Sin embargo la ‘nueva normalidad’ no deja de ser una ‘ilusión’ o un anhelo, tanto en cuanto es una realidad construida por quienes conocen la envergadura de este virus y poseen la capacidad de proyectar sus efectos adversos a partir de una información top secret, sólo al alcance de las altas esferas de poder. Es posible que desde que comenzó la pandemia expertos sociólogos, psicólogos, médicos y científicos interdisciplinares hayan trabajado sobre la hipótesis de la sociedad postcovid, tal vez la única viable, que nos permita trabajar, producir, relacionarnos y convivir. Una hipótesis construida que se pone en marcha, que comienza a instalarse en nuestro imaginario social y que probablemente, en breve, pase a ser simplemente ‘normalidad’ (sin el adjetivo ‘nueva’)…

En esta primera fase estamos abocados a afrontar una prueba de fuego: el encuentro con pareja, la familia o los amigos sin besos ni abrazos… Un esfuerzo de contención que hemos ido cultivando a nivel mental durante el confinamiento, reforzado mediante consignas de advertencias a través de la propaganda del Estado y un bombardeo de mensajes en los medios de comunicación y las redes sociales. Así hemos trabajado conjuntamente la toma de conciencia por un lado, el miedo y responsabilidad por otro. De fondo subyace una especie de acuerdo tácito, una llamada al establecimiento de redes de solidaridad, empatía y de mutuo apoyo que junto a los vínculos fraternales han ido preparando el ánimo y reconfortando el espíritu para garantizar, con cierto éxito, el desconfinamiento progresivo…

La experiencia me ha enseñado a descubrir lo bueno de lo malo, a colocarme siempre en la tesitura de lo ‘menos malo’, considerando la alternativa de que todo aquello no deseable podría ser aún peor.. Y desde esta óptica me hago esta reflexión: la pandemia ha permitido que eclosione el ingenio de unos, la imaginación de otros, la solidaridad de todos y la oportunidad de cultivar un valor en alza: la paciencia. El covid-19, nos guste o no, nos ha enriquecido con ciertas bondades aunque las palabras ‘bondad y virus’ unidas en la misma frase, no casen…

And the winners are…

#HoraDeVencer

Era ya casi de noche cuando el Ministro Illa salía en pantalla para hacer el tan esperado anuncio: and the winners are... Por fin podíamos ver el mapa de España que señalaba con diversos tonos de verde las provincias que pasaban o no a la fase 1…La historia de la pandemia continúa…

Ya lo dijo Rajoy en su día: ‘somos muy españoles y mucho españoles’… Es por eso que no ‘desescalaremos’ todos a la vez, de manera que hoy amanecemos clasificados y divididos a pesar de la apertura interprovincial de fronteras en la mayoría de Comunidades. El 51% hemos aprobado, el resto NM… Lo que viene a decir -lo aclaro para los profanos en cuestiones de nomenclatura escolar- que necesitan mejorar… (No es nada personal, esto va para quienes sean que decidan).

Entrar en la ‘fase 1’ implica ganar una mayor libertad de movimientos y poder desplazarse en un radio que, aunque sigue limitado, ahora nos parece inmenso…Y con esta ganancia podremos acercarnos a ver a nuestros familiares y amigos, aunque con el atuendo pertinente y guardando la correspondiente distancia de ‘dos metros’… Podremos entrar en aquellos comercios que abran previa desinfección…E incluso sentarnos en el 50% de la primera terracita que pillemos, para disfrutar de una cervecita junto al porcentaje de sol que nos toque si estamos bajo una sombrilla…

Cuando era pequeña ante una situación que tanto a mí como a mis amigos nos parecía injusta, solíamos decir con mucha contundencia y seriedad: ‘o todos moros o todos cristianos’. Porque lo que vale para uno o unos cuantos, también debería valer para todos…Supongo que eso mismo pensarán quienes se están quedando rezagados en esta carrera hacia el ‘desconfinamiento’ y habrá poblaciones que nos miren con cierta envidia ‘sana’ o recelo… Se supone que se trata de una decisión ‘sanitaria’ aunque algunos ‘políticos’ se lo estén tomado como una cuestión personal o partidista… para una vez que no tiene nada que ver… Ya lo dice el refrán, ‘nunca llueve a gusto de todos’… Así que los hay que se han dado por aludidos y ya preparan una nueva petición como si se les hubiera negado a ellos en su condición de individuos y hablan de ‘agravio comparativo’ cuando en los criterios de aprobación no existen nombres sino números: estadísticas, porcentajes, recuentos, gráficas…Matemática pura…Así que la ecuación resultante es una de primer grado, muy sencilla de resolver e incluso para mí que soy de ‘letras puras’ y aún cuento con los dedos…

Seguimos siendo iguales y tenemos los mismos derechos pero nuestro país más que dividido ahora está ‘catalogado’… Es más, a la tradicional división administrativa (comunidades, provincias, municipios) ahora se pretenden incorporar ‘las àreas sanitarias’, una unidad más que geográfica salubre, que puede tener su lógica siendo la ‘salud’ el principal objetivo…Son las nuevas coordenadas en las que orientarse en tiempos del covid-19…La verdad, todo es extremadamente complicado y los países se miran mutuamente, de soslayo, por si acaso se iluminan unos a otros a la hora de imponer sus propias medidas, a sabienda, que sean cuales fueren irán acompañadas de polémicas y críticas…

Un peldaño más arriba, en el contexto europeo, las diferencias son aún mayores. Los países nórdicos nos llevan la delantera, como siempre…Son los más ricos y conforman la vanguardia así que presumen de practicar el ‘confinamiento inteligente’ lo que significa que no hace falta restricciones obligatorias porque a la ciudadanía le da para pensar por sí mismos y con cierta lógica que, al parecer traen de ‘serie’, que ante una pandemia lo suyo es recogerse en casa, aislarse y mantener la distancia…!Unos máquinas vamos¡ Tanto frío y no se les hiela la sangre sino que les llega fluida al cerebro… Nosotros, en cambio, somos más mediterráneos, más de estar juntitos, de toquetearnos, de estar en la calle por si se cae el techo que no nos pille…Y traemos de serie ‘otras bondades’ que desarrollamos en el contacto callejero que forja nuestra sabiduría popular y conforma nuestra idiosincrasia, la misma que atrae a esos nórdicos ‘inteligentes de serie’ que se queman como ‘gambones’ bajo un tórrido ‘lorenzo’ en la plenitud del verano… Por eso suele suceder que el verde norte y el azul del sur, como polos opuestos, se atraigan irremediablemente, encontrando cada uno en las diferencias del otro, el anhelado objeto de deseo…

Solo me resta añadir por una vez y para ser justa, que el único que ha demostrado tener cabeza y sentido común ha sido rlel President Torra…Esta vez sí…Claro que también podría ser que fuera demasiado evidente que de pedirlo se lo negaran y entonces, además de sensato ha sido listo…Otro punto para él…

Gracias a Ferran Martín, otro catalán, por poner humor en estos tiempos…

Al ‘liquindoi…’

#HoraDeVencer

Foto: mp_dc

Al ‘linquindoi’, (contracción popular de la expresión inglesa “Look and do it”) que decimos en mi tierra que quiere decir ‘estar al loro’…Atenta, a verlas venir, a la expectativa, a ver qué pasa, qué vendrá ahora, cuál será el siguiente paso…Así voy, viviendo los momentos del día a día entre ratos de optimismo y esperanza atravesados por estados anímicos de nostalgia, preocupación e impotencia…Sin saber exactamente hacia dónde mirar…Sintiendo que me rindo, que me doy por vencida, que cedo, que para tí la ‘perra gorda’, que me planto y aquí me quedo…No quiero que me coman la moral, ni que mermen mi fortaleza y me roben los sueños…Ni ayer ni hoy dedico mi tiempo a las noticias, malas o buenas… Madrugo para llenarme los pulmones del aire que entra directo por la boca, sin mascarilla de por medio mientras escucho atenta los bramidos del mar y me dejo impregnar por ese aroma a salitre que tanto añoraba…

Así que hoy me levanto temprano y voy al único lugar que puedo, aunque un poco ‘destrangis’, apenas por unos pocos metros…

Foto: mp_dc

Perros no…Personas tampoco…Los accesos están cerrados así que no dejo mi huella en la arena fina sino que paseo por el asfalto…Igual que los perros…

Foto: mp_dc

Aún así, los ‘pinguinos’ se echan al agua a buscar olas…Y después de unas cuantas embestidas y chapuzones, parece que comienzan a remontar la cresta, sin temblar, sin dudarlo un instante…El mismo que a mí me hace olvidar que vivimos baja la amenaza del covid…

Foto: mp:dc

Los chiringuitos están cerrados a cal y canto, alguno parece que lo hizo a toda prisa, o eso parece, a juzgar por lo que se ve a través de las cristaleras: desorden, mesas y sillas apiladas sin ton ni son…Parece que aguantaron hasta el último momento… El día está nublado y envuelve la mañana en una atmósfera gris que confunde…

Foto: mp_dc

Parece que el levante calienta motores. Es un viento racheado que a todos nos vuelve un poco locos, nos altera el ánimo y nos predispone a estar irascibles y cansados…Por eso las palmeras van de aquí para allá, se despeinan y descolocan sus ramas… como yo…

Foto: mp_dc

Hora de marcharse me digo…Me detengo en el extremo del paseo y lanzo una mirada panorámica que no puedo captar con el objetivo que llevo…Se incorporan más ‘pingüinos’…Caminan hacia la orilla con buen ánimo, con ganas. Se ve que lo echaban de menos…Y, como la gaviota (la única que vi) camino a paso lento y sin mirar atrás, con una media sonrisa, ligera y feliz…Ahora es hoy…

Foto: mp:dc

La verdad es un ‘valor’ que no tiene ‘precio’…

#HoraDeVencer

La pandemia ha secuestrado al planeta…Así como quien no quiere la cosa nos ha inoculado a todos, incluso a quienes aún no hemos enfermado. El covid-19, un gigante de tamaño microscópico, nos tiene atemorizados y nos ha recluido en nuestras casas hace ya 52 días. Más que nunca echo de menos la ‘normalidad’ a secas…Ir donde me apetezca a cualquier hora. Coger el coche y conducir hasta la playa, apenas a ocho minutos de casa, a la que no puedo ir ahora porque la distancia supera el kilómetro… Ver a mis amigas, planear un viaje para estar con mis hijos o simplemente por placer… Añoro hacer todo aquello que hacía sin cuestionarme si está permitido o en mi franja horaria…

Cuando salgo a hacer la compra percibo con sorpresa la rapidez con que la que nos hemos adaptado y aprendido las nuevas formas de relacionarnos, integrando eso que se ha acordado en llamar el ‘distanciamiento social’: orden en las filas, pausas a la espera de coger un producto determinado… Ni una sola queja, ningún intento de saltarse el turno …A lo que añado el uso, más o menos riguroso, de guantes y ‘mascarillas eso sí, de tipos y modelos muy diversos… En general la ciudadanía está teniendo un comportamiento ejemplar, un espíritu obediente y colaborativo. Está asumiendo la parte de responsabilidad que le corresponde por no mencionar los sacrificios de una mayoría que ha perdido el trabajo, el negocio e incluso las expectativas de futuro. Y así estamos: obedeciendo, asumiendo y aceptando…Mientras, la clase política se supone que debería debatir sobre cómo salvar la economía sin perjudicar la salud: este es el nudo gordiano… Aunque a primera vista más bien parece una confrontación por dejar en evidencia al contrario y por ‘escalar’ el poder… Unos intentan resolver o eso creo y los otros o se oponen a todo por sistema o hacen propuestas imposibles, intencionadamente, a fin de dejarlos en evidencia…

Los ciudadanos nos merecemos mucho más y, desde luego, mejor…Estoy saturada de noticias contradictorias y de las reiteradas alabanzas hacia los sanitarios de los que no conocemos el número real de afectados porque algunas gobiernos no quieren sacarlas a la luz… Es insultante que las Comunidades más ricas y las que menos han invertido en Sanidad, sean las que más dinero reclamen ahora… Me empacha el reconocimiento a los trabajadores esenciales obviando a los inmigrantes, como por ejemplo el colectivo de mujeres cuidadoras, recluidas con mayores a su cargo o a los hombres que malviven en las chabolas de los campos de Lepe … Si no fuera por ellos ¿cómo llegarían a nuestras mesas las fresas que nos comemos? Estoy cansada de oír los cientos de millones de euros pendientes de recibir que, como en el ‘cuento de la lechera’ se gastan antes de que lleguen, que tarde o temprano, de una menero o de otra, pagaremos nosotros… Me siento atiborrada de oír hablar sobre las miles de mascarillas que se reparten para días después enterarme que estaban defectuosas y que se volverán a comprar … Indignada por la actitud prepotente de los políticos tan dispuestos a pregonar los errores de otros, tan obcecados por la soberbia que se consideran imprescindibles, indispensables e irremplazables… Pobres ignorantes… Aún no se han enterado que vivimos en un mundo interdependiente, interconectado, impermanente y vacío de certezas en el que todos somos sustituibles…Tengo una noticia para ellos: el virus nos sobrevivirá a todos, también a ellos…

Sinceramente y desde la humildad: ‘Sólo sé que no se nada’… No solo es que no sepa sino que no voy a saber nunca. Que pasarán años, muchos años, antes de saberse la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre el covid-19, tantos que seguro yo no estaré para oírla…Me preocupa qué futuro le depara a mis hijos y a mi nieto ¿qué será de ellos después de la pandemia…? Me asusta el relato que se gesta bajo el encabezado de ‘nueva normalidad’, plagado de nuevos términos tan fríos como insensibles y distantes: rastreadores, paciente cero, repunte, distanciamiento social… Casi todos parecen dirigidos a separarnos, a no reagruparnos, a taparnos la boca para ser atendidos a solas en consultas médicas, peluquerías, librerías… Y poco a poco parece que nos controlarán con nuevas aplicaciones desarrolladas para localizarnos y de paso a nuestros amigos aunque ‘guardando la privacidad’, dicen… lo que no deja de ser paradójico… Temo que acoten nuestra libertad, que vigilen nuestras vidas, que congelen nuestras relaciones y sometan a una criba los gestos amorosos que conforman nuestra cultura emocional…Y todo en aras de nuestra buena ‘salud’…

Y mientras esta idea se repite para que vaya calando, sin hacer demasiado ruido el fútbol poco a poco va tornando a la palestra…Vuelve el ‘panem et circense‘, una buena cortina de humo para entretener a muchos mientras pasa la borrasca… A ellos, a los futbolistas, sí les harán los test antes de volver a entrenar… Muchos dicen: ya era hora…Mientras, una enfermera de la UCI de un hospital de Madrid a la que cada tarde aplaudimos, sale agotada de su turno de trabajo junto a compañeros a los que a estas alturas NO se le ha hecho ningún ‘test’…Este es su testimonio…Tal como están las cosas es la única verdad que, hoy por hoy, yo me creo…La verdad es un valor que no tiene precio…Gracias María por recordármelo…https://play.cadenaser.com/audio/1588660010284/

Borde (Puerta de acceso)

Graciela Pinto rebloguea un poema publicado en agosto de 2011… Una lectura a la que os invito desde mi modesto blog…

A veces las palabras permanecen atemporales, ajenas al paso del tiempo y al espacio porque expresan emociones, deseos o aspiraciones universales…

Que ustedes lo disfruten…

https://puertadeacceso.wordpress.com/2011/08/06/borde/