‘Bloody Mary’: el cóctel con nombre de Reina…

#Fase1

En tránsito hacia la ‘nueva normalidad’, me pregunto cómo organizaremos nuestra vida social de ahora en adelante…La noche no nos confunde de momento pues ahora y no hay actividad en los pub o bares de copas, cosa que sobre todo los jóvenes echarán de menos… Algo tiene la madrugada que invita al paladear bebidas más allá de la cerveza y de los maravillosos caldos con los que acompañamos una buena mesa…Y en esta frontera menos conocidas y para quienes disfrutan de un peculiar paladar, es donde se sitúan los cócteles entre los que destacan el internacionalmente conocido Bloody Mary…Es cierto que en España somos más de cervezas y vinos por lo que el cóctel se considera una bebida más restringida a determinados grupos cuyo consumo es muy recomendado en los brunch además de requerir establecimientos especializados generalmente menos asequibles a todos los bolsillos… Pero esta entrada no va sólo de un cóctel sino de su historias a fin de divulgar el nombre de su creador, un tal Fernand Petiot al que pocos recuerdan, así como la leyenda a la que debe su nombre…

Fernand Petiot frecuentaba el Harry’s New York, un bar situado en la Rue Daunnou de París, lugar de paso a la salida del trabajo que visitó a diario durante años y en el que socializaba con amigos y conocidos. Fue allí, donde un día cualquiera, allá por el año 1920, la iluminación le llegó como por sorpresa… Y metido detrás de la barra, como quien elaboraba una pócima mágica, preparó el combinado…La receta es muy simple: unos cubitos de hielo, vodka, unas gotas de tabasco y limón, zumo de tomate y una vez agitado suavemente en la coctelera, servir y aderezar con sal y pimienta al gusto. El rojo del tomate a través del cristal tal vez trajo a la memoria -no sabemos si del propio Fernand o de algunos de los presentes- el nombre de la famosa Reina apodada la Sanguinaria, nombre con el que finalmente bautizó al susodicho cóctel.

Se barajan diversas hipótesis sobre si fue su creador o no quien lo decidió, el caso es que sin querer o queriendo, la figura de la que fuera Reina de Inglaterra quedó así inmortalizada. María Tudor fue hija del primer matrimonio de Enrique VIII con la princesa española Catalina de Aragón , (Vid. Biografía: https://lapensadoragaditana.blog/dona-beatriz-cienfuegos-la-pensadora-gaditana/1571-2/, hija a su vez de los Reyes Católicos. El rey, deseoso de procrear un heredero varón que le sucediese, dejó finalmente encinta a su esposa que tuvo una niña, para decepción de Enrique, María, único fruto de esta unión. Algunos autores defienden que fue precisamente su condición de mujer la que definió tanto su carácter como su destino. El matrimonio a duras penas se sostuvo otros once años de continuos embarazos que resultaban frustrados sin que sobreviviera ningún hijo. Tales desgracias, sirvieron de excusa al Rey –conocido por sus veleidades hacia el sexo contrario- para anular su casamiento con Catalina y declarar a María hija ilegítima, a fin de contraer un segundo desposorio.

La nueva esposa no era otra que Ana Bolena ( Vid. Biografía https://lapensadoragaditana.blog/dona-beatriz-cienfuegos-la-pensadora-gaditana/ana-bolena-voy-a-perder-la-cabeza-por-tu-amor/), camarera de la reina Catalina, la misma de la que se ha dicho que tenía tres pezones y seis dedos en un pie y en una mano… Si fue o no verdad nunca lo sabremos aunque sí podemos afirmar que fue la reina que más influyó en este monarca débil de carácter, glotón y mujeriego que fue Enrique VIII. La nueva esposa,quedó enseguida encinta aunque dio a luz otra niña, Isabel. Ana Bolena no cesó de intrigar, influir y conspirar, además de seducir con miles de artimañas a su esposo, hasta conseguir que el Parlamento apartara a María de la línea sucesoria en favor su hija Isabel…

Como no podía ser de otra manera sin hijo varón, el rey no sólo acabó repudiándola sino que la mandó decapitar, tal vez porque sabía de su audacia, inteligencia y capacidad de manipulación, cualidades que residen simbólicamente en la ‘cabeza’, tal vez por eso la decapitó… Y como dice el refrán: a rey depuesto, rey puesto… y enseguida volvió a desposar esta vez con Juana Seymour que le dio el hijo varón tan deseado, futuro rey de Inglaterra, Eduardo VI.

María Tudor, la hija apartada de la sucesión se refugió en la fe que su madre, católica acérrima, le había inculcado a cuyo amparo sobrellevó los 37 años de paciente espera hasta que subió al trono en 1553. Por entonces Europa vivía en un clima de continuos enfrentamiento entre católicos y protestantes. La violencia y la crueldad de las persecuciones contra las comunidades protestantes ordenadas por la Reina fueron de tal envergadura que llegaron a ejecutarse a más de 200 personas en una sola noche. Tan perversas y sangrientas fueron estas redadas que los protestantes le otorgaron el sobrenombre de Bloody Mary, apelativo con el que ha pasado a la Historia: María, la reina sangrienta, la Sanguinaria.

Cuesta creer que alguien con ese apodo fuera reina consorte de España tras contraer segundas nupcias con nuestro rey don Felipe II, a quien su carácter templado le valió el sobrenombre de ‘el prudente’…Afortunadamente y para alivio de los protestantes, la Sanguinaria solo reinó cinco años…

Luego sucedieron otras muchas cosas, pero esa será otra historia…

Ni ‘coronas’ ni ‘virus’: ‘salud’ y ‘república’…

#YoMeQuedoEnCasa

Hoy se celebra el 88 aniversario de la proclamación de la II República española, cuya declaración vino precedida de la abdicación de Alfonso XIII, abuelo del Rey Emérito (el Rey de Oro de la ‘baraja’, símbolo de la ‘abundancia’…) y de su esposa Mª Cristina de Habsburgo.

Las circunstancias históricas son excesivamente complejas, pero baste recordar que, en aquel entonces, la monarquía había quedado «deslegitimada» tras consentir la Dictadura de Primo de Rivera y su intento por devolver a España la ‘normalidad constitucional’, cosa que fracasó…Corría el mes de febrero de 1931 cuando el Rey dio por agotada la denominada ‘dictablanda’ de Berenguer -último intento de restaurar el orden en una España caótica- convocando elecciones para el domingo 12 de abril. Los resultados se decantaron a favor de los republicanos socialistas en 41 de las 50 capitales de provincia, mientras el medio rural daba la mayoría a los concejales monárquicos…Al día siguiente el periódico republicano “El Progreso” titulaba en portada “Triunfo de las izquierdas. ¡Hurra!”, mientras la portada del ABC titulaba “GRAVE SITUACIÓN POLÍTICA”… Algunas cosas no han cambiado…

El 14 de abril de 1931, la bandera tricolor ondeaba en Valencia, Barcelona y Éibar pero no en Madrid, pendiente de la decisión del rey. Allí, en la capital, concretamente en el domicilio del doctor Marañón, los líderes republicanos se reunían con el conde de Romanones para decidir el destino de la Familia Real. Alcalá Zamora, al frente del Comité Revolucionario, presentó un ultimátum al Rey: el monarca debía marcharse ‘antes de la salida del sol’, como sucedió…De ahí que Aznar (el de entonces) pronunciara la famosa frase: España se acostó monárquica y se levantó republicana

Hasta aquí bien. Pero como mujer y feminista me interesa destacar el papel activo que las mujeres desempeñaron en esta etapa de nuestra Historia así como también los logros y libertades que República nos otorgó entonces, poniendo en valor el avance y el impulso que significó para aquellas ciudadanas invisibles en una sociedad dirigida por hombres y para hombres…No es la primera vez que observamos a las mujeres vinculadas la los movimientos obreros, a luchas civiles ni por el derecho a la educación y al voto: Teresa Claramunt, María Cambrils, Soledad Gustavo, Emilia Pardo Bazán, Carmen de Burgos ‘Colombine’ y un largo etcétera de mujeres, hicieron posible una parte importante de nuestros actuales éxitos. Sin embargo la lucha femenina en pro del acceso a la educación y la alfabetización venía desde mucho tiempo atrás, posiblemente desde la irrupción del socialismo utópico, aunque no se nos haya enseñado como tal o sí, pero tergiversado, versionado o adaptado a nuestro género…

Los derechos concedidos al amparo de aquella Constitución representaron un punto de inflexión: el derecho al voto; el acceso a la vida pública y a la educación; la conquista de derechos civiles (Ley de Divorcio 1932, Ley del Aborto, iniciativa de la ministra de Sanidad y Asuntos Social y anarquista, Federica Montseny, una ley que se aplicó en Catalunya según dispuso el gobierno de la Generalitat); la extensión asociativa (a las conocidas Agrupaciones Socialistas Femeninas se unieron otras anarquistas como Mujeres Libres; la Asociación de Mujeres Antifascistas (AMA); la Sección Femenina procedente de la Falange Española y las ‘Margaritas’, mujeres que procedían del movimiento carlista)…

Sirvan estas breves pinceladas para subrayar el protagonismo femenino durante esta etapa y sus conquistas que, como se ha comprobado, se extendían a todos los ámbitos de la vida. “Su acceso al mundo político, su papel protagonista y dinamizador en la luchas sociales, sus conquistas laborales y legales, convierten a la Segunda República en el régimen que posibilitó el protagonismo de la mujer y el desarrollo del feminismo. El franquismo se encargó a partir de 1939, y durante casi cuarenta años, de sepultarlo por medio de los paredones de ejecución, la cárcel, la represión y el exilio”

En estos tiempos que corren con el ‘coronavirus’ de por medio amenazando ‘con volver’, no merece la pena parapetarse detrás de falsos patriotismos… Así que alto y claro: yo ni ‘corona’, ni ‘virus’, mejor ‘salud’ y ‘república’… Estaría bien que aplauso reiterado desde nuestras ventanas y balcones en favor de quienes nos cuidan, hoy se prolongara como homenaje a los hombres y mujeres fusilados durante la República, porque ni ellos entonces, ni muchos de nosotros ahora, pudieron ni hemos podido, despedir a nuestros muertos… A ver qué si tiene algo que decir la ‘derechona’ …

Las grandes pandemias de la Historia: Entre el miedo y la esperanza (I)…[actualidad-historia]

Médico con mascarilla (s. XIV)

Palabras claves: Historia, pandemia, Edad Media, peste negra…

Cuando me desperté todo me parecía ‘normal’…Un instante después recordé que es el segundo día bajo el ‘estado de alarma’.. Y enseguida pensé: ¿cuántas personas se habrán contagiado mientras yo dormía plácidamente ?…Pensé en el caos que se estaría viviendo en muchos hospitales; en los hombres y mujeres que vivimos solos y solas; en las familias separadas, en aquellos que ni siquiera podrán velar a sus muertos…Y me doy cuenta que aún no soy consciente de la dimensión de lo está ocurriendo. Tal vez porque se me hace demasiado grande, por desconocimiento, porque todo ha sido muy rápido (o a mí me lo parece) y por miedo, por qué no reconocerlo… Quiero creer que frente a los grandes desafíos los seres humanos nos crecemos, que en los períodos de crisis se incrementa la creatividad, se da rienda suelta al ingenio, se desarrolla la solidaridad y se fomentan otras muchas bondades…Es por eso que las grandes pandemias o crisis vienen acompañadas de profundos cambios y el resurgir de nuevos paradigmas. No es, por tanto, un sin sentido creer que si bien es cierto que lo peor está por venir, lo mejor también está por llegar…Somos parte integrante del universo, estamos interconectados, somos interdependientes…Y todas estas vivencias y las que nos toquen vivir, formarán parte de nuestro acervo cultural y de nuestra memoria personal y colectiva… Así me despierto, entre el miedo y la esperanza…

El triunfo de muerte. Peter Brue. Museo del Prado (Madrid, España) [Óleo sobre tabla, 1568]

Y así representaba Peter Bruegel, tres siglos después, los estragos de una de las pandemias más mortíferas de la historia de la humanidad. “El triunfo de la muerte” no era un título exagerado, por el contrario, acertado y acorde a las cifras que se manejan, posiblemente inexactas, si tenemos en cuenta que el recuento se efectuó en la etapa pre-estadística. El autor, inspirado en las visiones de El Bosco, representa la apoteosis de la muerte como hecho constitutivo e inseparable de la vida. A pesar de que la gran pandemia, conocida como la ‘peste negra’ o ‘peste bubónica’ se produjo en el siglo XIV, la memoria colectiva conservó tres siglos después en su imaginario social, el recuerdo macabro de aquel suceso…

Conocida como la magna pestilentia -tal y como consta en los documentos de la época- la pandemia comenzó en el Lejano Oriente aproximadamente hacia 1330. Trece años después, en 1346, aparecieron casos en Crimea. Al año siguiente en Constantinopla y el Mediterráneo oriental y de aquí a Sicilia y a los puertos del Adriático. El siguiente brote (1448) sucedió en Génova desde donde durante dos años se propagó de sur a norte con una incidencia de mortalidad muy variable. Así, mientras Londres, Florencia y París fueron las grandes afectadas. Milán, Lieja o Nuremberg, prácticamente quedaron ilesas…

Pero ¿cuál fue el epicentro, la zona cero, desde donde se inició la expansión? Las investigaciones señalan a Mesina como punto inicial de propagación. En aquel puerto había atracado el 1 de diciembre de 1347 al menos un barco proveniente del Mar Negro, repleto de marineros moribundos. Habían recalado en Caffa, hasta donde probablemente ya había llegado la peste a través de la Ruta de la Seda. Esta colonia genovesa había sido asediada por los mongoles que habían lanzado los cadáveres con las catapultas para que cayeran en el interior de la ciudad. Se cree que así fue como probablemente se contagiaron. En apenas cinco años, la epidemia pasó de París a Londres y de Barcelona a Moscú…El balance: más de 20 millones de vidas…

Mapa expansión ‘peste negra’ (s. XIV)

El enorme impacto de la enfermedad se debió a que se trataba de un huésped inesperado y letal, del que nada se sabía ni sobre su origen ni sobre posibles terapias, que afectaba a todos por igual. No podemos olvidar que la sociedad medieval era estamental y de escasa movilidad. Una enorme distancia separaba las costumbres y condiciones de vida existente entre los grupos populares, que ocupaban la base piramidal y la nobleza o el clero a quienes sostenían con su trabajo y esfuerzo. Una dieta alimentaria pésima, falta de higiene, convivencia masiva entre los miembros de una misma familia -además de compartir el espacio con los animales- parecen, a bote pronto, razones más que suficientes para considerarlos ‘grupo de mayor riesgo’ frente al estamento privilegiado, mejor alimentado, algo más higiénico (tampoco mucho más) que vivía con mayor acomodo…Sin embargo la peste no discriminó a nadie, colocando a ricos y pobres en el mismo rasero.

Enfermos de peste

Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX que se conoció su origen, gracias a  Alexandre Yersin. Según parece, la enfermedad se producía por el bacilo Yersina Pestis, que se encuentra en las pulgas de las ratas negras. Estas, las pulgas, fueron el principal vehículo de transmisión. Cuando picaban a una persona o ésta sufría algún corte en la piel a causa materiales contaminados, el bacilo se transmitía. Una vez infectada la persona, comenzaban las fiebres, dolores de cabeza, náuseas, escalofríos, debilidad e hinchazón y dolor en los ganglios. Además aparecían bultos negros o ‘bubas’ en la piel, de ahí el apellido que acompaña al nombre de la enfermedad.

La pintura, la iconografía, la literatura y las crónicas, recogen testimonios que describen la cara más cruel de la enfermedad. Boccaccio en el Decamerón, se refiere a este pandemia diciendo: “Con tanto espanto había entrado esta tribulación en el pecho de los hombres y de las mujeres, que un hermano abandonaba al otro y el tío al sobrino y la hermana al hermano, y muchas veces la mujer a su marido, y lo que mayor cosa es y casi increíble, los padres y las madres evitaban visitar y atender a los hijos como si no fuesen suyos”…En la obra anónima Los viajes de Juan de Mandeville, el autor escribe:“parecía como si hubiese habido una batalla entre dos reyes, y el más poderoso y con mayor ejército hubiera sido derrotado y la mayoría de sus gentes asesinadas” […]. Un cronista florentino narraba: “Todos los ciudadanos hacían poco más que cargar cadáveres para que fueran enterrados” […] “En cada iglesia se cavaban profundas fosas hasta la napa de agua; y así, aquellos que eran pobres y morían durante la noche, eran recogidos rápidamente y arrojados a la fosa. Por la mañana, cuando un gran número de cuerpos se hallaba en la fosa, tomaban un poco de tierra y la echaban con palas sobre ellos; más tarde otros cadáveres eran depositados sobre ellos y entonces ponían otra capa de tierra, tal como uno hace lasaña con capas de pasta y queso.”

Alrededor de 48 millones de personas habrían fallecido directa o indirectamente a causa de la peste negra, bien por contagio, bien por abandono o por falta de recursos básicos…Y al elevado número de muertos siguieron el impacto demográfico y el económico con graves consecuencias para la población como se analizará en el siguiente post….

No obstante, la peste negra o bubónica contribuyó a un cambio en la percepción sobre la manera de vivir y morir que transformó radicalmente al hombre medieval. Europa se preparaba para romper con el viejo orden social establecido y la instauración de nuevos paradigmas que acabaron apartando a Dios del centro del universo para colocar por primera vez al hombre…El Renacimiento y el Humanismo, superadas las miserias sobrevenidas con la peste, representan la eclosión, el resurgir y el renacer de la humanidad… Y asi el miedo dio paso, finalmente, a la esperanza…