Contrapunto…

Fotografía: mp_dc

Hace algunas semanas que decidí bajar el volumen exterior. Demasiado ruido. Demasiada información. Demasiados expertos que parecen saber de todo aunque no sepan casi nada y se limiten a repetir como loros una y otra vez lo mismo en distintas versiones…La radio y la TV no paran ese constante run run anunciando estadísticas sobre afectados, ingresados y fallecidos. Cifras y cifras, a veces corregidas una y otra vez, que lejos de tranquilizar merman mi ya maltrecho ánimo. Y ahora, después de meses sumergidos en esta saturación de datos e infinitas especulaciones sobre los ensayos clínicos en marcha, comienza el bombardeo esperanzador de las vacunas en un intento flagrante por vendernos humo porque, en realidad, la eficacia de estos medicamentos no está del todo probada. A lo dicho se une un profundo sentimiento personal de desafección, incredulidad y orfandad política sobrevenido a consecuencia de gobernantes con poca altura de miras y una gran desconsideración hacia la ciudadanía, a la que desgastan con una actitud de crispación, confrontación e ineptitud cuyo resultado ha desembocado en una situación de descrédito y desconfianza antes nunca vista…

Así que sí. Bajo el volumen de fuera -o al menos pongo mucha voluntad en ello- a la par que elevo el tono de mis emociones y sentimientos, considerando esta coyuntura un buen momento para escuchar-me, mirar-me y atender-me en un intento por regresar a mis orígenes, a ese estado primigenio de no saber para aprender de nuevo (seguramente lo mismo) pero de otra manera. Algo parecido a lo que llamamos ‘reseteo’ o ‘reinicio’: la pantalla se oscurece, el sistema se paraliza apenas unos segundos, suficientes para reparar los pequeños errores de funcionamiento… Y de repente, como un milagro, todo vuelve a conectarse y todo vuelve a funcionar…Misterios de la informática. Una analogía muy clara como ejemplo aunque lleva mucho más tiempo en la práctica, sobre todo cuando se trata de asuntos relacionados con el complejo mundo de las emociones…

En esto ando. En el reinicio. Serena, tranquila, refugiada en este bastión que representa mi casa donde paso las horas pegada a una mesa repleta de documentos, papeles, libros, lápices y un modesto ordenador, herramientas mediante las cuales me entrego a mis aficiones, aunque ahora, de momento, pase un poco menos por este blogY es que, como cantaba Serrat, siento que las musas ‘han pasao de mi…andarán de vacaciones…’ No seré yo quien las coarte. Si han de volver -cosa que espero y deseo- que así sea pero que lo hagan libremente…Y como escribo menos leo más pero no de lo mismo, esa es la novedad…

El pasado martes 15 de octubre en el Palau de la Música Catalana, de Barcelona, en una ceremonia íntima cuyo formato tuvo que ser adaptado debido a las actuales circunstancias, se entregaron los Premios Planeta 2020. Premios que además del consabido prestigio, conllevan una suculenta dotación de 601.000 euros para la obra ganadora y 150.250 para la finalista capitales que, en esta ocasión, recibieron dos mujeres…A bote pronto esto se convirtió en un bombazo, un notición. Pero no nos quedemos ahí, hagamos una segunda lectura o una tercera si fuera necesario. Y en esas relecturas me cuestioné no ya la publicidad o el mérito del galardón sino el hecho de que las premiadas fueran mujeres. Ese fue el matiz que me hizo reflexionar en la excepcionalidad de la noticia que llegaba de la mano del ‘género’ de las ganadoras…El día que esta ‘excepcionalidad sea normal’ -permítanme el oxímoron- y dicho ‘matiz’ no constituya el corazón de la noticia, ese día habremos avanzado en la igualdad… Aún así creo que todas las mujeres nos congratulamos ante cualquier merecido reconocimiento. Sea mi enhorabuena para Eva García Sáenz de Urturi por ‘Aquitania’ y a Sandra Barneda por ‘Un océano para llegar a ti’.

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La escritora premiada Diplomada en Óptica y Optometría, profesión que ejerció durante diez años, recientemente incorporada al mundo de la literatura, nada más llegar (2012) ‘besó el santo’ con su primera novela La saga de los longevos: La vieja familia que fue un rotundo éxito, el mismo que ha seguido cosechando desde entonces. Muy conocida es la  Trilogía sobre La ciudad blanca, llevada al cine in illo tempore (2019), cuando podíamos disfrutarlo que era hace nada aunque parece mucho y de las que se han vendido más de un millón de ejemplares, por lo que se puede afirmar que Eva García Sáenz de Urturi es, actualmente, la novelista de más éxito en España.

“Aquitania” nos acerca a la figura y personalidad de una mujer singular en su tiempo (primera mitad del s. XII). Noble, miembro de la casa francesa de Poitiers y desde 1137 por derecho propio duquesa de Aquitania y Guyena, condesa de Gascuña y, por matrimonio, primero reina consorte de Francia y después de Inglaterra. Leonor de Aquitania fue una de las mujeres más ricas y poderosas de Europa Occidental durante la Edad Media, adelantada a su época, una figura controvertida por su actitud tímidamente feminista en torno a la cual nacieron multitud de leyendas que han servido de excusa a la autora para construir una historia en el marco de la Historia apta para todo tipo de lectores, incluso para quienes no gusten de la novela histórica…”Un poderoso thriller histórico que atraviesa un siglo repleto de venganzas, incestos y batallas. «Actúa como un león. Arremete como un águila. Ejecuta como un escorpión.» (Entrecomillado textual) Este fue el legado recibido de su padre, el hilo conductor que atraviesa el relato.

La novela finalista pertenece a Sandra Barneda, periodista barcelonesa presentadora de una gran variedad de programas en cadenas de Mediaset y en la televisión catalana. La escritora quedó finalista con un relato que habla sobre las relaciones familiares, sobre los secretos silenciados…A través de los personajes la autora explora las emociones experimentadas en el tránsito del duelo ante la pérdida de un ser querido a la par que propone algunas cuestiones: “¿Y si el destino de las personas pendiera un hilo invisible que las conecta con aquellos que deben encontrar? ¿Y si la vida solo fuera un viaje para encontrarlos?” (Entrecomillado textual).

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Dos mujeres, dos thrillers, dos historias concebidas para aprender, entretener y reflexionar en espacios de soledades a solas o en compañía… En un tiempo de incertidumbres y de cambios que, esperamos, nos hagan mejores y nos conduzca a buen puerto…Que lo disfruten. Yo estoy en ello…

Inteligentes, cultas y empoderadas…

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Hasta hace muy poco las mujeres hemos desempeñado un papel secundario en la gran aventura de la Historia. Fuimos relegada a los segundos planos e incluso a desempeñar papeles meramente decorativos, como figurantes. Pero basta adentrarse en la biografía de cualquier varón relevante e incluso de algunos Reyes, para descubrir entre sus allegados a una mujer inteligente moviendo hilos invisibles desde la sombra o poniendo en práctica sutiles estrategias que acabaron moviendo o cambiando voluntades. Que nadie se equivoque. No uso las palabras astucia e inteligencia como eufemismos de sexo al servicio de las ambiciones personales. Ni mucho menos. Me refiero a mujeres con capacidad de mediar e intervenir, formadas, respetadas y reconocidas por algunos Monarcas, a quienes por su valía personal confiaron secretos de estados y solicitaron sus sabios consejos. Felipe IV mantuvo durante años correspondencia con Sor Mª de Agreda, amiga y confidente. La monja concepcionista fue considerada, a ojos de la Corte, la ‘consejera del Rey’. Otro ejemplo podría ser Anne-Marie de la Trémoille, Princesa de los Ursinos. Instalada en la Corte de Felipe V de Borbón, después de un largo periplo por otras cortes europeas, tuvo una destacada proyección política-cortesana cuando en 1702, tras la marcha de Rey a Italia (Guerra de Sucesión), María Luisa Gabriela de Saboya, su esposa, tomó la riendas del gobierno, lo que hizo siendo aconsejada ‘oficiosamente’ por su camarera mayor, la Princesa de los Ursinos…Del mismo modo Madame de Pompadour, amante y también asesora de Luis XVI, hizo lo propio en la corte de Versalles… Son algunos ejemplos de mujeres inteligentes, cultas y empoderadas.

Claro que moverse por el entorno del Rey no estaba al alcance de cualquiera (como ahora). El Renacimiento marcó un punto de inflexión cuando en el siglo XVI, Isabel del Este, marquesa de Mantua y su cuñada Elisabetta Gonzaga, duquesa de Urbinos (no confundir con la Princesa de los Ursinos), promovieron la idea de que las damas cortesanas debían ser cultas. La de los Urbinos inspiró a Baltasar de Castiglione, autor de El Cortesano, aconsejando a las damas no arredrarse ante ninguna conversación además de proponer usos y costumbres que acabaron imponiéndose en las cortes europeas. En fin, de lo dicho (aunque quedaría muchísimo más por decir) se desprende que la cultura es la llave que permite acceder a determinados espacios, ámbitos o esferas, entre ellas, las del poder en cualquiera de sus formas, aunque en tiempos pasados dicho acceso sólo fuera posible mediante el matrimonio o el convento. Y es aquí donde enlazo con el post anterior para explicar qué fue la ‘Soberana Asamblea de la Casa del Placer’ de Lisboa.

El siglo XVII, conocido por su esplendor cultural como el Siglo de Oro, fue también un siglo de decadencia política, económica, social… España se vio asolada por diferentes brotes de peste, seguidas de hambrunas sobrevenidas a consecuencia de una prolongada sequía además de la intervención en la Guerra de los Treinta Años y las sublevaciones de Portugal y Cataluña todo lo cual trajo consigo una gran disminución de población… (Sirva este ejemplo como reflexión frente a nuestra actual pandemia). Aún así despertó en determinados sectores de la sociedad un gran deseo de saber y una gran inquietud por el conocimiento que alcanzará su punto álgido en el siglo siguiente con la Ilustración. Un afán de conocimiento que, como dije anteriormente, había cuajado entre las mujeres (nobles, claro) que comenzaron a promover tertulias y reuniones literarias (conocidos como Salones literarios franceses) denominadas ‘Academias’, muchas de ellas auspiciadas por Infantas y Reinas. Pues bien, eso fue la Soberana Asamblea de la Casa del Placer, una Academia literaria promocionada por monjas de diferentes conventos lisboetas (y la participación de algunas aristócratas) entre quienes destacaron Sor Maria do Céu y Sor Feliciana de Milão, ambas reconocidas autoras portuguesas del siglo XVII relacionadas íntimamente con la corte. Estas monjas conocieron la obra de Sor Juana Inés, “Inundación castálida”, publicada en España bajo mecenazgo de la Condesa de Paredes, a quien acudieron para solicitar su mediación a fin de que la escritora novohispana compusiera una obra para ser leída en la Asamblea. Fue así como surgió la composición de los Enigmas. El resto fue idea de Sor Juana. Cada redondilla o adivinanza refiere y desgrana, con palabras veladas, una experiencia amorosa experimentada en este caso por sor Juana Inés con la Condesa, esperiencia revivida una y otra vez en cada lectura por las monjas y las “matrocinadoras” (término utilizado por la Historiadora Milagros Rivera) que formaron parte de la Soberana Asamblea de La Casa del Placer, el ‘placer’ de disfrutar de la lectura, de la palabra escrita por otra mujer sabia, erudita y enamorada, inspirado en un amor doblemente prohibido (por ser monja la una y casada la otra), silenciado y vivido en la ausencia y la distancia. “La publicación de los Enigmas no circuló entre los eruditos porque no nació para ellos sino para el disfrute, la inspiración, la risa y la inteligencia de Amor femeninas, que convierten a los Enigmas en una obra altamente irreverente, ya en su forma, con la Iglesia y el Estado” (M.R.)

En su momento, el libro se publicó en una edición privada a principios de 1695, en el “Impresor de la Majestuosa Veneración, a costa de un lícito entretenimiento”. En el estudio de Milagros Rivera sobre los Enigmas de Sor Juana Inés (enlace reseña), la autora afirma: “Es un libro que se ríe de todo narcisismo masculino, en su contenido y en su forma. Dos de las monjas portuguesas hicieron en prosa las Censuras del contenido del libro, autorizando su publicación como si fueran jueces eclesiásticos, y otras tres redactaron en verso las Licencias de impresión, una por lo que toca a la fe, otra por lo que pertenece a las buenas costumbres, y otra por lo que compete a la jurisdicción real…”

Finalmente solo añadir que los Enigmas forman parte de la conocida Querella de las mujeres, un gran movimiento político que promovió el debate sobre el valor de las mujeres y lo femenino, desarrollado en las cortes europeas y del Nuevo Mundo, desde finales del siglo XVIII hasta la Revolución francesa, aunque muchas mujeres consideren que continúa en la actualidad…

Los ‘Enigmas de la Casa del Placer…’

La Condesa de Paredes y Sor Juana. (Imagen Internet)

Juana de Asbaje y Ramírez nació en el actual México en 1651. Sobre su nacimiento se baraja la posibilidad de que fuera ‘hija de la Iglesia’, es decir, ilegítima. Su padre parece que era origen vasco. Su madre, una criolla hija, a su vez, de una mujer de Sanlúcar de Barrameda que murió joven… Lo cierto es que la ilustre escritora, educada y formada entre el convento de Amecameca y la biblioteca de su abuelo, fue una niña prodigio que con sólo tres años sabía leer y escribir y con ocho compuso su primer poema (una loa). Muy joven fue a vivir con sus tía materna María Ramírez, casada con don Juan de Mata y desde allí se trasladó a la Corte, donde a los 14 años, gracias a su talento, Juana se convirtió en dama de honor de Leonor Carreto, virreina consorte de don Antonio Sebastián de Toledo, Marqueses de Mancera, quienes la introdujeron en la vida cortesana en la que, enseguida, se dio a conocer por su erudición y habilidad para la escritura…

Con semejantes padrinos no faltaron pretendientes dispuestos a desposarla pero sus ansias de saber, que no la vocación, la inclinaron a la vida conventual por entonces considerada para algunas mujeres, un espacio de libertad donde poder dar riendas suelta a una sed insaciable de conocimiento. La soledad y el silencio tras los muros permitieron a muchas mujeres entregarse a una vida intelectual fuera de su alcance como señoras casadas. La vida religiosa, socialmente entendida como renuncia al siglo, comenzaba con la adopción de un nuevo nombre o sobrenombre que convirtieron a Juana en Sor Juana Inés de la Cruz. Dicha renuncia proseguía negando la parte de herencia correspondiente a cambio de una rentas de manutención, aunque la nobleza continuó gozando de ciertos privilegios en la vida religiosa que ayudaron a conservar el estatus de origen. Al fin y al cabo, se trataba de reproducir el orden social imperante fuera del cenobio. Sor Juana Inés dispuso de celda propia que constaba de dos plantas y tres estancias, en una de las cuales recibía a conocidos intelectuales de su tiempo de la talla de Góngora o Calderón de la Barca y, posteriormente, a don Tomás de la Cerda, Marqués de la Laguna, virrey en Nueva España junto con su esposa Mª Luisa Manrique de Lara, Condesa de Paredes, a la que Sor Juana acabaría llamando Lisy en la intimidad…

Convento Ntra. Sra. de la Expectación (Jerónimas). México. (Imagen Internet)

Por aquel entonces (1680) Sor Juana ya era una escritora consagrada aunque desconocía que su encuentro con la Condesa de Paredes, una mujer culta, inteligente y bella, supondría un punto de inflexión en su escritura y su vida. Juana Inés y Mª Luisa se enamoraron y mantuvieron una intensa relación durante su estancia en el virreinato (entre 1680-1686) que se prolongó, una vez de vuelta a España, hasta la muerte de la escritora. Años en los que mantuvieron contacto gracias a una numerosa correspondencia, una parte conocida como ‘cartas a Lisy‘ . Fue precisamente Mª Luisa quien solicitó a Sor Juana, a través de su prima, que escribiera algo para las monjas de ‘La Casa del Placer’. Fue así como compuso los 20 acertijos o adivinanzas cada uno de los cuales es una redondilla, es decir, una estrofa de cuatro versos que riman en redondo, el cuarto volviendo al primero, al modo de la alegoría femenina. En todos ellos, la respuesta al enigma o acertijo es “amor”.

La figura de Sor Juana Inés continúa siendo relevante y como tal objeto de interés para los estudios de género, para la historiografía y para el feminismo que ha reivindicado el análisis de la que fue su última obra ‘Los Enigmas de la Casa del Placer’ de la que se conservan cuatro copias manuscritas en la Biblioteca Nacional de Portugal que Mª Milagros Rivera Garretas, Catedrática de Historia de la Universidad de Barcelona, rescató y editó en 2018. La obra ha sido calificada como “erótica y divertida”, demasiado irreverente y libre para la prensa, como la poesía de Emily Dickinson o la pintura de Hilma af Klint. La Asamblea de La Casa del Placer hizo una edición privada de los Enigmas a principios de 1695, en el “Impresor de la Majestuosa Veneración, a costa de un lícito entretenimiento”. “Cada redondilla -afirma la historiadora- desgrana, poniéndola en palabras veladas e intensas, una experiencia amorosa mil veces vivida a su manera por la mujer enamorada, en este caso sor Juana Inés de la Cruz con la Condesa de Paredes, y revivida en cada lectura por las monjas y las matrocinadoras que constituían la soberana Asamblea de La Casa del Placer”

En el siguiente post escribiré sobre el origen y finalidad esta Asamblea. No obstante, no se dejen engañar por el nombre pues nada tiene que ver con otro placer que no sea el de ‘la lectura, el análisis y el juego de palabras’, finalidad que guarda estrecha relación con los Enigmas de la insigne escritora, entre cuyos versos pueden leerse estos:

“Ser muger, ni estar ausente
no es de amarte impedimento;
pues sabes tú, que las almas
distancia ignoran, y sexo.”

(Inundación castálida, p. 190)

“Ensayo sobre la ceguera”, el ‘presagio’ de Saramago…

Si puedes mirar, ve. Si puedes ver, repara...

Dice nuestro sabio refranero: ‘Cada cosa a su tiempo… Y un tiempo para cada cosa’ Cito este dicho porque la idea que subyace me sirve como analogía para subrayar otra preliminar sobre el escritor portugués José Saramago y su tardía incorporación al mundo de la literatura. Tardía pero prolífica y hasta Premio Nobel que cuenta en su haber con más de 50 libros, algunos póstumos. Nacido en 1922 escribió su primera novela en 1947 pero no despegó hasta la década de los 80 cuando se publicó Levantado del suelo. Tenía Saramago 52 años. A veces una se pregunta por qué tardamos tanto en tomar las decisiones acertadas que, con frecuencia, ya se han intuido. Puede que sea porque, efectivamente, ‘cada cosa tiene su tiempo’ expresión que, dicho sea de paso, tiene su origen en el diálogo de La Pícara Justina (I 63) escrita en el siglo XVII y atribuida a Francisco López de Úbeda. La obra es una novela picaresca cuya genialidad reside en colocar a una mujer -Justina- como protagonista principal…En fin la paremia procede de fuentes orales de ahí que se haya agregado la segunda parte, una coletilla añadida a consecuencia del boca a boca…

“Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, ciegos que , viendo, no ven…” Así escribió Saramago en su Ensayo sobre la ceguera, una novela de ficción (que ahora se nos presenta a modo de ‘profecía’) en la que diserta sobre la respuesta social ante una epidemia de ‘ceguera blanca…’. Decía Saramago que escribir era como ‘componer música’. Por eso su escritura contiene musicalidad y por eso su mujer y traductora, Pilar del Río, afirma que sus obras tendrían que leerse en ‘voz alta’. Cualquiera que le haya leído habrá observado la ausencia de signos de puntuación, cosa que hacía con toda intencionalidad a fin de obligar al lector a leer de manera activa para “que construya el texto gracias a esa voz que debe estar escuchando” tal como sucede cuando leemos, que nos oímos a nosotros mismos. Esta ausencia de puntos y comas primero desconcierta pero enseguida la lectura fluye deliciosa, apetecible e incansable…

En el Ensayo sobre la ceguera el autor crea una situación ficticia para alertar sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». Saramago es un sujeto axiológico y político, producto de su tiempo, circunstancias, entorno y su propio contexto. Merece recordar que antes que escritor fue mecánico, cerrajero y administrador del Seguro Social estatus que mantuvo en su memoria cuando se convirtió en un renombrado y prestigioso escritor, condiciones que permean sus obras…En el Ensayo Saramago retrata una sociedad tan ‘podrida y desencajada’ como profundamente egoísta, afectada por una ceguera que trasciende el significado físico y literal del término. Sus personajes, sin nombres, adquieren su identidad y se reconocen a medida que el lector descubre sus personalidades a través de la descripción que el narrador hace de cada uno de ellos: seis personajes anónimos y una heroína al frente, la única que no perdió la vista ni la ‘visión…’ La ceguera repentina e inexplicable causan el pánico y destrozan el orden social mientras el gobierno intenta afrontar la enfermedad, detener el contagio y mantener el control imponiendo medidas tan represivas como ineptas, un argumento que, a todas luces, convierten a Saramago en un visionario que anticipó con su ficción la realidad de la actual pandemia…

Corren tiempos difíciles para el conjunto de la sociedad y una cierto halo de escepticismo corre el peligro de instalarse sobre nuestras cabezas. Debemos confiar en la comunidad científica a pesar de las supuestas presiones de los poderes económicos…La gobernanza del país es complicada, nada fácil decidir, no puedo ni quiero imaginarlo pero les tocó y, personalmente, veo más intereses partidistas que ganas de arrimar el hombro, mucho político inepto con ganas de protagonismo, escaso liderazgo y ‘poderes’ detrás del ‘poder’ moviendo los hilos interesadamente… Y es que “no hay peor ceguera que la mental que hace que no reconozcamos lo que tenemos delante”

Lo dicho, es un buen momento para releer el Ensayo y reflexionar desde la ficción sobre la realidad que nos tocó vivir…

http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Saramago,%20Jose%20-%20Ensayo%20sobre%20la%20ceguera.pdf

Literatura y pandemias: Bocaccio, Defoe, Manzoni y Camus…

Vivimos un punto de inflexión. Ya no vale decir que la pandemia nos cambiará la vida. No. La vida ya nos ha cambiado. Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que hemos automatizado determinadas rutinas dentro y fuera de casa. Ya no hay nadie a la puerta del supermercado para indicarnos qué hacer, ni recordarnos qué distancia mínima debemos mantener. Aguardamos nuestro turno y hacemos cola en cualquier establecimiento. Nadie protesta. Ya no nos parece raro andar con mascarilla, más bien lo contrario. Salimos menos de compra aunque han aumentado las ventas on line. El teletrabajo se está regularizando y ha animado a muchas familias a buscar viviendas en el extrarradio de su ciudad. Casas más amplias, preferentemente con terrazas y si la economía lo permite, en el campo o urbanizaciones con zonas verdes propias y/o comunitarias…Parece que se avecina un nuevo éxodo y muchos urbanitas, amantes del asfalto, comienzan a sopesar y poner en valor las bondades y beneficios de vivir en los pueblos…Así que sí. Casi sin darnos cuenta el mundo y, nosotros con él, experimenta un proceso cambio aunque el cambio no afecte a todos por igual…

Los efectos y consecuencias del coronavirus están aún por ver pero seguro serán devastadores. Los expertos vaticinan un gran impacto económico a corto y medio plazo que, de momento, sólo lo perciben en sus carnes los grupos sociales más vulnerables. Tal y como nos enseña la Historia el covid no ha sido la primera pandemia padecida por la humanidad. Tras la ‘peste negra’ que asoló a Europa durante la Edad Media, se produjeron importantes cambios que vinieron acompañados de un fuerte retroceso y una gran pérdida de población cuya recuperación tardó más de un siglo…Desapareció el comercio, decayeron los núcleo urbanos y mucha gente huyó al campo…¿Os suena?. La también conocida como ‘peste bubónica’ dejó campos sin trabajar y las cosechas podridas, situación que provocó una gran escasez de alimentos y los que salieron al mercado lo hicieron encarecidos, a precios que la mayoría no podían pagar. Así fueron a parar a manos de unos pocos los mismos que, a continuación, se dedicaron a especular y a lucrarse sacando partido de las penalidades y el sufrimiento ajeno…El siglo XIV estuvo marcado por las epidemias, el hambre, las guerras y, en consecuencia, la sociedad sufrió una profunda transformación y con ella el aumento de las desigualdades…

Los historiadores, por contradictorio que parezca, señalan además otros efectos económicos y sociales ‘positivos’ para los supervivientes. Carmen Sarasúa, Profesora Titular de Historia Económica de la Universitat Autònoma de Barcelona señala a este respecto que “la tierra era abundante, al caer la oferta de trabajo los salarios aumentaron, y se ha visto por ejemplo que las mujeres encontraron muchas más oportunidades laborales en los gremios que hasta entonces las habían vetado, en los jornales agrarios, etc…” Otras bondades sobrevenidas de las epidemias fueron la mejora de la salubridad pública, la recogida de basuras y aguas fecales, la regulación de animales vivos y muertos en la ciudad o la orden de ubicación de los cementerios fuera de las localidades (Real Cédula Carlos III en 1787).

Otra gran epidemia, la mal llamada ‘gripe española’, causó más muertes que la Primera Guerra Mundial. Entre ambos acontecimientos la economía se hundió y hubo una profunda transformación en los movimientos migratorios…No obstante lo que todas las epidemias parecen tener en común es que no afecta por igual a toda la población. Este podría ser el nudo gordiano. Y mientras algunos sectores hacen ‘su agosto’ (véase el ejemplo de las mascarillas y geles de manos) otros, en cambio, se hunden…Mientras, un reducido número de millonarios saca suculentos beneficios, tal y como ocurrió con la crisis de 2011 (https://www.lavanguardia.com/economia/20180619/45266350996/espana-ricos-millonarios-fortunas-crisis.html) tras la cual creció número de ricos en España…

La literatura y la historia siempre han ido de la mano. Cada época ha dado a luz una pluma que ha sabido recrear el contexto y sus avatares además de dar vida a personajes ficticios utilizados para contar la realidad y dar riendas sueltas los pensamientos e ideas propias… Veamos algunos ejemplos: “El Decamerón” de Boccaccio, obra que utiliza el marco narrativo del estallido de la epidemia de la peste que asoló Florencia en 1348, cuyo título significa ‘diez días’ y está inspirado en “Hexamerón” de San Ambrosio. El Decamerón es considerada una obra maestra de la prosa que narra la gran epidemia y sus efectos a través un grupo de jóvenes compuesto por siete mujeres y tres hombres que intentan escapar del horror aislándose en una villa a las afueras de Florencia…Otra podría ser el “Diario del año de la peste” escrito por Daniel Defoe en 1722. Se trata de un relato ficticio que narra las experiencias de un hombre que vivió durante la epidemia de peste que padeció Londres en 1665 y asoló a una quinta parte de la población. Esta obra puede ser comparada con la de Manzoni, I promessi sposi (Los novios), uno de los primeros referentes de la novela moderna italiana. Cuenta la historia de los prometidos Renzo y Lucía, quienes se ven separados por diversas causas acontecidas bajo el telón de fondo de la peste milanesa de 1630.

Más cercana en el tiempo es “La peste” del conocido escritor francés Albert Camus, Premio Novel en 1957, considerado el autor que mejor encarna la literatura de la Europa del siglo XX. ‘La peste’ se publicó en 1947 y en ella Camus cuenta la historia de unos doctores que se encuentran en Orán, ciudad portuaria de Argelia asolada por una epidemia de cólera, por boca de los cuales el escritor reflexiona sobre la solidaridad, la religión y sobre cómo los seres humanos nos aferramos a lo absurdo, invitándonos a valorar la responsabilidad personal y a cómo deberíamos negarnos a entregar la vida al mantra de la religión…Ante la vida y la muerte Camus se posiciona negando a Dios, observando la fe como expresión de impotencia, aunque admitiendo, a la par, que el escepticismo tampoco nos libera…

En definitiva todas nos hablan de cómo la sociedad afronta el miedo y la muerte, la búsqueda de culpables y los caminos recurrentes: para unos la religión y la magia, para otros el escepticismo o la ciencia como única solución…En todo caso algunos ‘gurús’ salen ya al paso: bien advirtiendo sobre cierto tufillo ‘anticristiano’ o bien augurando una apocalipsis final bajo el lema ‘cualquier tiempo pasado fue mejor…’. La realidad es que corren tiempos difíciles y, en mi opinión, ninguno de nuestros líderes políticos da la talla…Todo lo demás es vanidad o falacia…