Sobre la Noche de Reyes y Reinas…

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;  enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.(Mateo, 2)
Imagen Internet

Y por fin llegaron los Reyes y Reinas y la noche de la magia dio paso a este día seis de enero, el día de los niños, de la inocencia, de la ilusión, del hechizo y la fascinación…

Cuando esta mañana temprano salí con mi perra para su ‘paseo matutino’, en las casas cercanas sonaban las voces de los niños con tono de sorpresa junto con la de los padres que también se percibían animadas…No pude evitar recordar a mis hijos pequeños, sus caritas y su alegría al ver algunos deseos cumplidos. Recordé que escribí sobre ello un pequeño relato autobiográfico extraído de mi memoria. Y decidí que podría ser el primer post de este año que comienza y, a la par, el broche final de la Navidad…Y decía así:

Es imposible no dejarnos sorprender ante la capacidad de fantasear de un niño en la noche de Reyes… Recuerdo que, aunque habíamos hablado mis amigas y yo acerca de esta noche y, a pesar de tener la evidencia de que eran nuestros padres quienes nos hacían los regalos, casi todas nos negábamos a aceptarlo porque hacerlo implicaba perder la inocencia para entrar de lleno en la cruda realidad del mundo de los adultos. Así que fingimos un tiempo más, eso sí, con la conciencia de haber cubierto una etapa, de ser menos niñas… Aún así, personalmente insistí voluntariamente en el embrujo de esos días previos, negándome a un hecho que se mostraba con una claridad innegable que no me dejó otra alternativa que aceptar...

Como todos los días cinco de enero de aquellos maravillosos años, mi padre me enviaba pronto a la cama. Tanta emoción me embargaba que tardaba en coger el sueño por mucho apretara los ojos una y otra vez… Mi padre se acercaba sigiloso de vez en cuando, comprobando si ya me había dormido porque, cuando el sueño me vencía ellos, como todos los padres, sacaban furtivamente los regalos, los colocaban en el salón y se iban satisfechos y cansados a dormir hasta que mis hermanos y yo les despertábamos para compartir la “sorpresa” de todos aquellos fantásticos regalos, justos los que habíamos pedido.

Como a las cinco de la madrugada mi hermano el mediano, siempre el más madrugador, era el que nos despertaba. Incluso cuando ya fue adolescente se erigió cómplice de mis padres. Se levantaba el primero, cogía su bici para ir a casa de mis abuelos y despertarlos a todos, incluidos mis primos. Luego volvía con churros para desayunarlos con chocolate, mientras seguíamos enredando con los regalos. Ya entrada la mañana comenzaba un deambular de escaleras arriba y abajo de los niños del bloque que aparecíamos arreglados y con los juguetes, llenos de felicidad, ansiosos por salir a la calle y jugar y jugar, como si se nos escapara el tiempo, cosa que desgraciadamente ocurrió casi, casi, sin darnos cuenta…

Transcurrido ese tiempo, que ahora se me antoja tan breve, me encontraba a mí misma, representando el papel de Reina Maga con mis hijos, yendo y viniendo a sus camas para ver si ya dormían, esperando para poder sacar de cada escondrijo los juguetes y colocarlos en el salón, con los globos y las chuches…Me veía escribiendo sus nombre con mi mejor letra, letra que ellos, desde su inocencia, identificaban como la letra del Rey correspondiente… Bajo el árbol, sobre el sofá, encima de la mesa, los regados aparecían desparramados. Algunos con sus envoltorios y lazos, otros ya abiertos mostrándose claramente: el parking de varios pisos, el robot, la muñeca en su sillita de paseo, el camión de bomberos, la equipación de la Selección Española o del Real Madrid, la Nancy, el estuche de lápices, los cuentos… Y como no,  los bombones, los huevos kinder, los tubos de lacasitos…etc…

Apenas me acostaba, no sin antes recrearme y revisar que todo estuviera en su sitio y con una media sonrisa dibujada en mi rostro, disfrutando anticipadamente tan solo al imaginármelos allí, viendo lo que yo veía en aquel momento, cansada pero tremendamente feliz ante la satisfacción de un deber cumplido, apenas me acostaba, saltaban los tres sobre mi cama y se iniciaba una especie de ritual que se repitió año tras año hasta que fueron mayores y mientras vivían en casa. La costumbre consistía en ponerse la bata y las zapatillas y hacer una pequeña fila empezando por la más pequeña, siguiendo el orden riguroso de estatura y edad. Yo entraba primero en el salón para preparar lo que denominaríamos “efectos especiales”: luces, sonido, etc… Luego contábamos hasta tres y la puerta se abría… Y entonces sus caritas asomaban sonrientes, expectantes, curiosas e incrédulas ante semejante espectáculo… Se acercaban poco a poco, algo tímidos al principio diría yo, miraban y reconocían sus regalos, se los enseñaban, me los mostraban y yo me hacía la sorprendida…Así durante un rato descubrían los suyos, los de los abuelos, los primos, etc…Eran extraordinariamente felices, nunca sabré si tanto o más que yo viéndome reflejada en ellos. Algo más tarde desayunábamos el tradicional “roscón” a la antigua usanza, es decir, con chocolate, para luego marchar a visitar a los abuelos y a los primos e intercambiar los regalos.

Poco a poco el paso de los años arrasó su ingenuidad tal y como sucediera mucho antes con la mía. No obstante, a pesar de que la vida se ha empeñado en vapulearme una y otra vez como queriendo aniquilar las ilusiones y conducirme a un descreimiento total tanto en este como en otros terrenos, he intentado sostener y transmitir –espero haberlo logrado- la magia (magia como sinónimo de ‘ilusión’) de esta noche. La misma que me llevó a ofrecer a mis seres queridos algo que sabes de antemano que le hará feliz, por inútil que sea aquello que desean. El misterio de la espera, la incertidumbre, la impaciencia, las mentirijillas, los escondites caseros…Todo forma parte de la misma fantasía…

Algunas veces me sorprendo a mí misma imaginando a mis hijos ejerciendo de reyes magos y a mí como su cómplice. Soy feliz creyéndome que ellos lo serán tanto o más que yo y ojalá que sigan desayunando chocolate, como ya lo hicieran sus abuelos y sus padres…

Y porque no quiero que olviden, ni ellos ni los que puedan llegar, vaya por adelantado este relato con profundo cariño y el más sincero deseo de que esta Noche perdure por siempre en sus memorias…

Hace ya mucho tiempo que escribí este relato autobiográfico. Probablemente si lo reescribiera no tendría el mismo tono. Mucho llovió desde entonces y, para ser justa, diré que algunos deseos se han cumplido y otros me fueron arrebatados… La vida nos da, nos quita, nos devuelve, nos lleva y nos trae… Así que desde entonces a hoy la noche de Reyes, transformada en la Noche de la Reina Maja, ha sufrido un proceso de adaptación y acomodo a las nuevas circunstancias, adecuándose al entorno, la distancia y, sobre todo, a la actual vida de esos niños, mis hijos, hoy adultos y con familia propia. Y he de decir que en esencia todo continúa siendo tal y como lo he recordado y mis hijos han sabido mantener y preservar la ilusión, la sorpresa de los regalos y de la fantasía de esta noche mágica…Respecto a mí. quizá lo más importante es verme en ellos y, como no, conservar el honorable papel de Reina Maja ‘Emérita’… Que así sea durante muchos años…

«Aprendiendo…»

«Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé.» (San Agustín)Y si San Agustín no supo, yo tampoco…
Fotografía: mp_dc

“Después de un tiempo,
una aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma,
y una aprende que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad,
y una empieza a aprender…

Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas,
y una empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos,
y una aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
una aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que una planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y una aprende
que realmente puede aguantar,
que una realmente es fuerte,
que una realmente vale,
y una aprende y aprende…
y con cada día una aprende.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Y comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Y entiendes que los verdaderos amigos son contados,
y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira
pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vid, que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente,
muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Y te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos,
algún día llorarás por aquellos que dejaste ir porque cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible… Que el que humilla o desprecia a un ser humano,
tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes y que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
ocasionará que al final no sean como esperabas.

Y te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas,
decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo,
ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente,
solo con el tiempo…”

Nota 1.- El poema es del gran Borges… Cada vez que lo leo pienso que probablemente lo escribió en el momento de mayor lucidez y sabiduría… Lo transcribo en femenino para identificarme… Me reconozco en esa misma reflexión conforme recorro el largo sendero de la vida, aunque ni de lejos alcanzo tanta plenitud ni clarividencia…

Nota 2.- A punto de concluir el año y, a pesar del desgaste de la pandemia, en el plano personal aunque ha habido de todo, también he disfrutado de momentos cálidos y dulces en los que compartí una memoria llena de recuerdos pasados. Es agradable poder decir a alguien: ¿te acuerdas cuándo…? También me dolió perder a una compañera muy querida…Aún así me doy cuenta que mi corazón permanece abierto a la vida, a pesar de todos los desastres vividos…Y entonces comprendo que el nuevo año representa una nueva oportunidad…

Nota 3.- El recuerdo del ‘Guardián’ perdura en el alma como una marca indeleble… La foto de la cabecera la hice hace ya tiempo en un lugar muy cerca de casa conocido como La Punta del Boquerón. Una lengua de arena con forma de cabeza de boquerón, cuya punta señala hacia el Castillo de Sancti Petri… A pesar de la escasa distancia que separa ambas orillas (la Playa y la Punta, cada una en el término de su ciudad) es mínima y solo se puede cruzar, desde donde vivo, en barco o nadando si tienes experiencia… Así que crucé en una pequeña embarcación que contraté previamente. Tan solo a unos metros, tan lejos pero tan cerca, esta playa me transporta ¿Quién necesita ir al Caribe? Me dijo una vez una amiga…Y es verdad. Este es un lugar paradisíaco, una costa casi salvaje de arenas blancas y finas desde dónde se puede contemplar la inmensidad y la belleza del Atlántico y observar el ‘punto mágico’ donde otrora llegaron los fenicios para fundar (según parece demostrar una tesis doctoral aun en curso) el Templo del Melqart, allá por el 1.100 a. de C… Tras caminar un trecho observé de lejos a este señor sentado sobre una duna que, a su vez, cubre casi la mitad un antiguo bunker medio derruido, cuya apariencia improvisa un paisaje un tanto dantesco, propio de películas de la Guerra Mundial…Y allí sentado me pareció sereno, tranquilo, como si su única misión en la vida no consistiera en otra cosa que otear a su alrededor, contemplativo, iluminado, ajeno… Como rendido al paso del tiempo…Y entonces pensé: somos tiempo…

Y hasta aquí vine aquel fatídico día portando entre mis manos los restos del ‘Guardián’, o eso decía un pequeño letrero plateado con su nombre escrito en negro que yo miraba fijamente, leyéndolo y releyéndolo una y otra vez…A estas aguas lo trajimos para que descansara libre ya de todo sufrimiento. Y todo su ser se esparció desde la superficie hasta el fondo de este mar aquel soleado día de febrero, quieto, calmo y sereno, como si una bondad suprema hubiera calmado la marea para recibirle….Una serenidad apenas rota por el rítmico susurro de un tímido oleaje que moría en la orilla, al tiempo que arrastraba y mecía lentamente las rosas blancas con aroma a despedida… Las flores del tiempo que duró su vida y en cada una de ellas, prendida, trocitos de la mía lo acompañaron en un transito hacia algún lugar o, quien sabe, si a ninguna parte… Desde entonces imagino que es aquí donde el alma del Guardián navega, sin prisa pero sin pausa, en un eterno viaje sin regreso…

Y es de aquí, de este lugar, de donde procedo, de aquellos que fundaron Melqart, mis más lejanos ancestros… Y es aquí donde volveré para descansar cuando me toque…Y pienso otra vez: Tiempo. Somos tiempo… Y mientras pasa, espero, subsisto, permanezco, vivo… O sea: ‘Aprendo…’

Punta del Boquerón. Fotografía: mp_dc

La silla vacía…

En memoria de mis ausentes…Con todo el amor y el respeto que merecen…No los hemos olvidado ni los olvidaremos…
Fotografía: Internet

La Navidad es una fiesta emocionalmente complicada. No es que el resto del año no recordemos a quienes nos faltan, es que su ausencia se torna más visible en estas fechas…El calendario no perdona, la publicidad tampoco… Ambos se encargan de bombardearnos con una lluvia de mensajes que invitan a la ‘felicidad general’. Son fiestas particularmente familiares, de reuniones, de copiosas cenas y comidas en torno a una buena mesa a la que nos sentamos dispuestos a devorar deliciosos manjares aderezados con instantes de alegría deseándonos, más que nunca, salud a la par que alzamos las copas para brindar por lo venidero… Nos guste o no se nos ha convocado a vivir ‘oficialmente felices’ estos días y si no lo estamos parece que vamos contra corriente o ‘somos raros…’

Con el paso del tiempo, en mayor o menos medida, todos experimentamos ciertas resistencias a tanto jolgorio, a tanta comida y a tanto derroche porque, siguiendo el curso natural de vida o no, los años nos van dejando huérfanos, viudos, sin hermanos, sobrinos, tíos, amigos, allegados o “shjol” (este el término hebreo utilizado para designar a la madre que pierde un hijo. El hebreo es la única lengua que contiene un nombre específico para designarlas). Y por eso es inevitable sentir cierta tristeza, melancolía o nostalgia con un ojo mirando hacia el pasado mientras con el otro observamos los huecos vacíos de quienes ya no están ni estarán jamás… Entonces, sentados en torno a la mesa, miramos hacia las sillas vacías mientras se nos retuerce el alma porque los extrañamos…Añoramos sus bromas, echamos en falta sus risas…A veces incluso nos entristecemos porque sus voces se pierden en nuestro interior y sus imágenes aparecen semiveladas…Nos duele que así sea…

Y entonces tiramos ansiosos del hilo de la memoria para traerlos al presente en una lucha contra reloj para eludir a toda costa el angustioso fantasma del ‘olvido…’

Tal y como escribí en la entrada anterior carecemos de la cultura de los afectos. No nos han educado ni hemos implementado medidas para desarrollar la inteligencia emocional como constructo que señala hacia capacidad de los individuos para reconocer sus propias emociones y las de los demás, así como para discriminar los diferentes sentimientos aprendiendo a etiquetarlos apropiadamente. Si así fuera podríamos guiar y reconducir nuestras emociones ajustándolas a cada realidad o adaptándonos a ella sin traumas…Pero no nos han instruido y, por eso, cuando tenemos un mal día, estamos tristes o melancólicos, nos fustigamos, consumimos una gran energía en negar la evidencia, resistir, disimular y nos privamos del derecho a sentirnos mal…

Sentir pena, tristeza o dolor es lícito como también lo es expresarlo y compartirlo si así lo queremos…

La metáfora de la silla vacía resulta sumamente esclarecedora. Tanto es así que la Terapia Gestalt la asimila y convierte en una técnica creada por el psicólogo Fritz Perls a fin de aplicarla en pacientes que sufren cuestiones no resueltas. El nombre se le dio porque la silla es coprotagonista junto a la persona que, sentada en ella, entablará un diálogo  consigo misma a fin de contactar emocionalmente con el suceso, abordarlo e intentar cerrarlo definitivamente…

Sanar es el objetivo…

‘La silla vacía’ se ha convertido en un símil universal que señala realidades relacionadas con el universo de los afectos, con el mapa de las emociones, con la trayectoria de los sentimientos…Y tiene todo que ver con las ausencias: Con las temporales de quienes no pueden estar físicamente presentes, junto a nosotros, por motivos diversos -como ha sucedido estos años de pandemia que no se podía viajar- y sobre todo, con las ausencias definitivas de quienes nos dejaron tras la muerte. Esta ausencia es la más difícil de superar primero y sobrellevar después… Porque es justamente en este tiempo de Navidad cuando las sillas vacías cobran mayor relevancia, cuando las ausencias se hacen más evidentes, cuando más echamos de menos a nuestros seres queridos, aquellos que se marcharon de nuestras vidas para siempre…

En estos tiempos tan complejos resulta tremendamente difícil convertir la anormalidad en lo cotidiano: vernos con mascarillas, prescindir de darnos la mano o un abrazo con su correspondiente beso, mantener cierta distancia con los no convivientes…Vivir con el soniquete de fondo, anunciando cada día los datos de contagiados, ingresados o fallecidos…Y por si no fuera bastante tenemos que lidiar con los necios que niegan la vacuna  a quienes protegemos con las nuestras…

Hoy, más que nunca, me embarga el recuerdo amoroso de mis ausentes…Desde aquí todo mi afecto para las familias de quienes nos dejaron recientemente…

A vosotros, lectores habituales u ocasionales y a mis amigos blogueros les deseo de todo corazón una Feliz Navidad y ¡salud para todos!

Personal y transferible…(4)

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: un tiempo para nacer y un tiempo para morir […], un tiempo para intentar y un tiempo para desistir[…], un tiempo para callar y un tiempo para hablar […]. (Eclesiastés 3:1-15)

Fotografía: mp_dc

Afirmaba Graham Greene que ‘las personas reales están llenas de seres imaginarios’. Por esa razón, esta ‘pensadora’ no sólo piensa sino que imagina, sueña, fantasea, simula, presagia, alegoriza…Mezcla realidad y ficción, un cóctel perfecto, porque como no soy dios no se me dan bien las parábolas y como no me parezco a Esopo, tampoco controlo el arte de las fábulas… Y por eso, como la mayoría de quienes gustamos escribir y por mucho que algunos se empeñen en negarlo hasta tres veces como San Pedro, cualquier relato o texto salido de una pluma, fusiona experiencias vitales propias y ajenas así como también acude a préstamos clásicos universales a fin de obtener una simbiosis que refleje, lo más certeramente posible, la vida de verdad, una de esas que se caminan por tramos, que sigue el ritmo de los ciclos vitales y consume las etapas naturales a las que todos los seres humanos estamos sujetos y avocados… A lo que añado, para evitar confusión, que todo parecido con la realidad es pura coincidencia…

Esta semana ha sido un poco extraña. Con la resaca de las recientes pérdidas y el recuerdo de nuestros seres queridos ausentes tan presentes en esta fechas, irrumpió en el calendario el famoso puente de la Constitución y de la Inmaculada. El preludio de las Fiestas que se avecinan, la festividad que pone el contador a cero e inicia la verdadera cuenta atrás, por mucho que algunos se empeñen en adelantar los polvorones a noviembre… Personalmente hace unos años que no presto atención a los puentes, es más, prefiero ignorarlos. Pero parece que esta vez los oráculos fueron favorables y sin esperarlo, el dichoso puente dio para mucho: para ir al cine, para tomar cervezas, vinos y deliciosas tapas…Para conversar largo y tendido, narrar leyendas y sucesos y hasta para ver una exposición de Picasso seguido del correspondiente debate señalando las posibles sinergias del pintor con los clásicos del Siglo de Oro en los que se inspiró y elucubrar a dúo sobre su genialidad, su capacidad para reinterpretar y reescribir a sus homólogos barrocos de esa forma tan fascinantemente extraña como perceptible sólo a los ojos de otros genios o aprendices de genio, mientras el resto de los mortales hemos de conformarnos con admirar o, como mucho,  intentar trascender hasta ser capaces de reconocer su grandeza y su don…Así que fueron unos días aprovechados y provechosos entre mi ciudad y la de Sevilla, en plena ebullición, con terrazas, bares, tabernas, tascas y tasquitas a tope y sus plazas emblemáticas a rebosar sin que cupiera un alfiler… Las tiendas y el comercio en general abiertos , con ganas de venderlo todo. Y los niños paseando de la mano de sus padres o de sus abuelos comiendo algodón dulce, manzanas o chucherías… Soñando los juguetes de Reyes y entregando sus cartas a los pajes, porque afortunadamente, Sus Majestades, aun se resisten al correo electrónico… Un ambiente festivo al que se ha unido Santa Claus desde que hace años irrumpió en nuestra tradición para competir con los Reyes adelantando algunos regalos en Nochebuena…

El río que atraviesa la ciudad, circulaba manso al atardecer dejando ver estelas y surcos en líneas rectas e inclinadas dibujadas por piragüistas, que ajenos a todo este ajetreo, remaban tranquilos orillando plácidamente su curso. Y cuando el sol desapareció a espaldas de las casas más altas, un alumbrado de cientos y cientos de bombillas, pintaron de colores calles, edificios, torres, árboles, avenidas, plazas… Y por primera vez tras este raro tiempo de pandemia, experimenté un ligero sabor a Adviento ,cada vez más añejo y agridulce, a la par que recordaba a mis hijos cuando eran pequeños y, juntos aguardábamos esta fecha para adornar la casa y poner el árbol que siempre presidía nuestro pequeño salón…

Y una vez instalada y buceando en los recovecos de la memoria, recordé la última vez que estuve en esta ciudad hace unos años, antes de la pandemia. Fue un viernes 21 de diciembre, justo la noche del solsticio de invierno. Según los científicos la palabra invierno tiene un significado subjetivo puesto que no tiene un principio o mitad establecido. No obstante, en el caso del solsticio de invierno, se podría calcular con exactitud el segundo en el que acontece y aunque, teóricamente este (el solsticio) solo dura un instante, se usa como genérico para referir el día completo en que tiene lugar…

Aquella fue una noche extraña que llegó como de la nada, inesperadamente. Una noche imposible de definir en la que se entrecruzaron mil emociones y se encontraron otras tantas. Me quedó la sensación de que apenas durante aquel segundo en que se produjo el solsticio, como si de pura magia se tratara, algo se paralizó en mi memoria como una foto fija, como una efigie…Quietud sin movimiento… A veces pienso que el destino, el azar, el hado, la fortuna o la predestinación tuvo algo que ver en todo aquel batiburrillo, en aquel marasmo emocional.

Aquella noche escribí intentando ordenar algunos sucesos de mi vida como si de retales de tela se tratara. Cada recuerdo se me aparecía ligado a un determinado color, a su vez, relacionado con las emociones que habían predominado en cada episodio, en cada etapa… Todos y cada uno cosidos con el hilo de la vida y algunos desgastados y remendados con el paso del tiempo…

También en aquella ocasión paseé junto a la ribera del río cuyas aguas se iluminaron gracias al reflejo de una enorme luna que trazaba un círculo perfecto sobre su superficie. Un círculo que soñé como una puerta de entrada a otra dimensión. Una puerta secreta que si se adivinaba permitía pasar a otra realidad. Se dice que lo bueno dura poco y también que lo bueno si breve dos veces buenos, pero eso no del todo cierto y no me consolaba…Porque por alguna razón que ni yo misma acertaba a comprender, había experimentado la ilusión de saltar a través de ese agujero blanco para adentrarme en una ciudad paralela construida bajo la auténtica ciudad. Y en ella todo funcionaría a mi favor y lo breve no sería breve sino largo y duradero… Aquel sería un lugar sólo al alcance de quienes valientemente corrieran el riesgo de precipitarse sobre aquel círculo de luz dibujado a ras sobre las oscuras aguas del Guadalquivir…

Aquella fue una noche fría, de candilejas, de farolas y de un haz de luz que llegaba desde la gran luna que me alumbró mientras caminé calles, reí, bebí alguna que otra cerveza, conté anécdotas al tiempo que me llegaban los ecos de una canción de Luz Casal… A continuación intuí que cuando el sol despuntara el día también yo despertaría del sortilegio del solsticio, de la magia de la luna y que aquel círculo blanco se tornaría transparente hasta desaparecer… Finalmente cuando amaneció todo volvió a su ser…

Aparte de Freud, que supongo sabría interpretar mi sueño aunque creo que no acertaría ni de lejos, nadie mejor que Segismundo para poner broche final a este post. Él también habló de sueños en su célebre monólogo, cuya primera estrofa reproduzco a continuación: Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición/esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos/Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular/que el vivir sólo es soñar y la experiencia me enseña/que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar… (Pedro Calderón de la Barca).


Fotografía: mp_dc

Personal y transferible…(3)

«El hombre tiene desde un principio (desde su origen) un vínculo establecido con el miedo. Y no podía ser menos por cuanto, por naturaleza, con su nacimiento ha contraído ya una deuda con la muerte (una forma implícita de miedo) De ahí que la idea, el valor simbólico y real, del miedo ejerza una perdurable influencia en su comportamiento, en su pensamiento…» (j. Delumeau)
Fotografía: mp_dc

Esta semana  escuché en la radio una tertulia sobre ‘el miedo’ como emoción que se cierne sobre nuestra sociedad, cual espada de Damocles, apuntando sobre nuestras cabezas…Un miedo instrumentalizado por determinados poderes, partidos o instituciones, sustentado mediante discursos a su vez confeccionados con mentiras, suposiciones falsas e interpretaciones que dejan mucho que desear y juegan al escondite con verdad… Y hablaban los tertulianos de los ‘fabricantes de miedos’, encargados de difundir sospechas aprovechando las teorías conspiradoras que circulan, un caldo de cultivo o terreno abonado ideal para sembrar el miedo y manipular a la población, tratando de encaminar sus acciones hacia donde les interesa. Un claro ejemplo sería lo que está ocurriendo con el fenómeno del ‘apagón’, un temor para unos infundado que, de momento, ha disparado las compras de kits de supervivencia aún en contra de la opinión de científicos y expertos. El miedo es un arma de control y dominio que los poderoso y los poderes fácticos han usado a lo largo de la historia…Y como todo acontece a velocidad de vértigo los miedos se suceden y se relevan sin darnos tregua…

El historiador francés Jean Delumeau escribió un magnífico ensayo sobre el miedo, El miedo en Occidente, en el que viene a demostrar que el individuo per se, en colectividad e incluso en el marco de la civilización, permanece atrapado en un diálogo constante con el miedo. Delumeau centra su análisis en las sociedades occidentales durante la Edad Media y Moderna (s. XIV-XVIII) y lo aborda desde diversas perspectivas (económica, histórica, sociológica, antropológica y psicológica) a fin de proyectar el retrato de una «sociedad traumatizada por la peste, las guerras, las disputas religiosas y la inseguridad permanente a la par que examina la instrumentalización del terror, sobre todo por parte de la Iglesia». Finalmente, el autor acaba desvelando las pesadillas de nuestro pasado, raíces de la necesidad de seguridad que caracteriza a nuestra sociedad actual…

Entonces recordé los grandes miedos que me han acechado en las diferentes etapas de mi vida, los míos y los compartido con el común de la población, presentes en el universo social colectivo y desde ahí observar la posible influencia que han ejercido en la construcción de mi propia identidad, de mi yo actual. Durante la infancia los primeros temores fueron nocturnos, ese miedo a la oscuridad que las madres intentan solucionar encendiendo una lamparita…Después, durante la pubertad, como mi padre me llevaba a misa los domingos, fue la Iglesia quien se encargó de gestar mi primer gran miedo: el de morir en ‘pecado’ y condenarme al fuego eterno. En la sacristía de la Iglesia Mayor de mi ciudad había un cuadro. Un relieve en el que se representa el averno con llamas rojas, como una especie de magma incandescente que se tragaba a las almas, de apariencia corpórea, que aparecían engullidas hasta la cintura. Por encima se observaba cómo los ángeles tiraban de los brazos de los condenados para salvarlos…En el plano superior aparecía el cielo: curiosamente tanto miedo borró su recuerdo… A mi generación la machacaron con estos miedos y con otros de andar por casa…

Por supuesto gran parte del imaginario que rodeaba la condenación y el pecado giraba en torno al sexto mandamiento, minuciosamente escrutado, con pelos y señales por los confesores, porque aquí parece radicar la raíz de toda futura condenación…Ah y que conste que a nosotras siempre nos consideraron las instigadoras y responsables de que los varones que nos rodeaban se entregasen con frecuencia a la práctica del pecado de Onán, hijo de Judá, según relata el libro del Génesis (vid. Génesis 38:1-10). Claro que para ayudar un poco nos asignaron un ‘ángel custodio’: ‘el ángel de la guarda’, cuyo homólogo laico bien podría ser ‘Pepito grillo’. Una especie de sombra o conciencia parlante que nos acompañaba en todo momento, velando por nuestra integridad y rectitud y, en ocasiones, nos soplaba en nuestro interior para que actuáramos al dictado de nuestra conciencia…

Volví a ver aquel cuadro hace unos pocos años cuando amadriné a una sobrina-nieta. En esta ocasión me pareció una burda representación del sufrimiento utilizando la metáfora del cuerpo humano, del dolor físico, para explicar la angustia de las almas -supuestamente inmateriales- condenadas a experimentar la ausencia permanente de Dios con todo lo que ello parecía implicar…

Entonces me pregunté por qué no se echó mano del símil de la compasión o del amor, una mirada mucho más amable, para explicar el dolor de la ausencia comparándola al de la privación de la presencia, de los abrazos, de los besos, de la compañía de las personas a quienes queremos. Hubiera bastado porque, en definitiva, todos acabamos perdiendo -real o simbólicamente- a algún ser amado. Pero claro esa visión no asusta ni debilita, el miedo sí…La Iglesia católica parece que asumió la dicotomía cuerpo-alma y, como Platón, aceptó que el cuerpo es un soporte para el alma aunque las ‘sustancias’ (o materias) son diferentes. Por eso el cuerpo es perecedero y el alma eterna…Para bien o para mal, a muchos dejó de convencernos tanto sermón frente a tan poca ejemplaridad…

Bienaventurados los limpios de corazón…

Pasado el tiempo, una pasea el alma por otros territorios al margen de la religión y la nutre con pensamientos buenos y bondadosos hasta tomar posiciones en un camino humanista y un discreto sincretismo que avale las acciones y las envuelva en una pátina de cierta espiritualidad para que trasciendan más allá de lo puramente humano y terrenal …Desde esta perspectiva una comienza a caminar por la vida sin poder evitar descender a más de un infierno y habitar otros tantos purgatorios, todo ello sin llegar a morir una sola vez… Y al final una transita por infiernos que abrasan al calor de la ira, el deseo de venganza, el rencor, el odio, la envidia, la soberbia y pasa temporadas en infiernos frío, helados como témpanos, presa de la indiferencia, la apatía, el desprecio, sometida al desinterés, la tibieza o la desgana… Y de vez en cuando también deambula por purgatorios donde soporta etapas de transformación o metamorfosis, depurándose, lamiéndose las heridas hasta sanarlas para después levantarse y seguir caminando…Al fin y al cabo, rectificar es de sabias…

Y ahora, justo en el último tramo, superados los duelos y algunos miedos personales y colectivos, ahora que la vida parece discurrir plácida como las aguas de un río hacia su desembocadura, desprendida de muchos apegos y ataduras…Ahora que casi nada me escandaliza demasiado, ni me llevo las manos a la cabeza así porque sí…Ahora que la muerte se intuye más como principio e incluso encierra un atisbo de esperanza… Ahora que solo me preocupa molestar, incordiar o depender de otros y una se siente democráticamente madura y medianamente satisfecha por haber llegado hasta aquí indemne, respetada, disfrutando de reconocidos derechos y libertades…«Ahora que tengo un alma que no tenía, que sin saber hemos sabido querernos como es debido, sin querernos todavía…» (como cantaba el maestro Sabina) justamente ahora, aparecen los nostálgicos del pasado dándose golpes en el pecho, presumiendo de Dios, Patria y Rey…Y ¿saben qué? Ellos constituyen mis miedos y aparecen en mis peores pesadillas. Porque provengo de la avanzadilla de mujeres que sin militancia defendieron muchos de los derechos hoy ganados, las mismas que pateamos alguna que otra calle reclamando igualdad y formamos una familia monoparental cuando ni siquiera se utilizaba el término…No quiero que nada se pierda.

Por eso me asusta que un Juez de dudosa ética, turbia moral y cuestionada imparcialidad ocupe un asiento para los próximos nueve años en el Tribunal Constitucional y lo haga a propuesta del mismo partido que lo encubre (quien sabe si como pago de alguna deuda contraída) y con la aquiescencia del Congreso, el visto más o menos bueno del gobierno y el no tan bueno del resto de la Cámara…Me asusta que una joven contrate a un sicario para quitarse de en medio a una compañera de equipo y hacerse con su titularidad, actuando como una vulgar mafiosa… Me da pánico que ‘mis pares’, mis iguales, acosen en la puertas de las clínicas a quienes decidieron abortar, lobas con piel de corderas que disfrazan tramposamente su amable caridad, ofreciendo café para que así, al menos ese día, no puedan hacerlo…Me da miedo la dialéctica de la mentira, la naturalización del uso de lo falso desde el anonimato, que se niegue la violencia de género, que me intenten amenazar a costa de menores e inmigrantes y me entristece profundamente que chicas jóvenes tengan que salir a divertirse intranquilas, vigilantes, con el miedo metido en el cuerpo… Y me asusta vivir en un país de ciegos, donde un tuerto sea el rey… ¡Cuánta pobreza de miras…!

Para que nada siga igual…

vivimos tiempos de cambio. Parece que esta vez la idea puede ser ‘cambiar algo para que todo cambie’, en contra de la célebre y contradictoria expresión gatopardiana: ‘cambiar algo para que todo siga igual…’.
Fotografía: mp_dc

El mundo, la sociedad y nosotros con ella están –estamos- en  cambio permanente. Esta realidad, a pesar y por encima de  las miradas nostálgicas y retroactivas que pretenden imponer soslayadamente una vuelta al pasado, comienza a protagonizar determinadas modificaciones orquestadas desde las altas esferas de Europa, con el fin de impulsar nuevas leyes y normativas acordes con las mentalidades y estilos de vida propios de nuestra sociedad actual. Para empezar tenemos la certeza de vivir en un planeta que sufre continuas agresiones, que padece escasez de recursos, que urge descubrir nuevas fuentes de energía libres de contaminación…Se persigue un cierto equilibrio. Una relación más amable con el entorno que nos rodea incorporando a nuestra cotidianeidad nuevas maneras de interactuar con la naturaleza aceptando que, aunque seamos la única especie que posee conciencia, el resto de seres vivos son ‘sintientes’ tanto en cuanto no son objetos o cosas, condición que hasta ahora se les reconocía. (Una idea que subyace desde hace siglos en el pensamiento budista, respetuoso con el reino animal y con la naturaleza en general). Por eso, aquí en España, recientemente el Senado acordó poner en marcha una nueva Ley de Protección Animal mediante la cual  nuestras mascotas pierden la consideración de ‘bienes muebles’ para ser elevadas a la categoría a la que pertenecen: ‘seres sintientes’, dotados de sensibilidad, que merecen un trato digno y responsable. Hay consenso para reformar el Código Civil a fin de condenar el maltrato y el abandono. Por una vez la iniciativa saldrá adelante sin peleas ni confrontación entre los diferentes partidos…

Si la intención fuera introducir una cierta perspectiva humanista como enfoque de vida, el resultado sería una sociedad más ecuánime, equitativa y justa. Tal vez demasiado generoso para ser verdad…

También desde Europa y, en su caso, desde España, se lanza un llamamiento a la reflexión por boca de sus gobernantes. Resulta que los españoles tiramos a la basura 7.7 toneladas de comida, una media de 31 kilos de alimentos por persona, lo que sucede al tiempo que las colas del hambre se alargan más y más cada día. Desmesura, derroche, desconsideración… De ahí que el gobierno haya presentado un anteproyecto de ley que trae a la palestra este debate poniendo estos datos sobre la mesa para nuestra vergüenza, a fin de concienciar a la ciudadanía subrayando que reducir el “desperdicio alimentario” debe ser un «objetivo ético para el conjunto de la sociedad».

Pronto se generalizará la costumbre de llevarse el correspondiente tupper con la comida pagada y no consumida de bares y restaurantes, costumbre que en algunos lugares ya se practica con total naturalidad…

De fondo, algunos sectores sociales liderados por la derecha, desde el centro a su extremo, hurgan en el pasado para rescatar viejas hazañas y despertar viejas glorias que insertan en sus idearios. Y buceando en la historia parece que desean apoderarse del día de la Hispanidad, del hito del descubrimiento del Nuevo Mundo, lanzando miradas obsoletas y anacrónicas a la par que algunos profanos osan verter nuevas teorías de ‘liberación’ que exaltan la figura de los conquistadores a quienes los herederos de los conquistados deberían estar agradecidos -aún- por el legado recibido: la civilización, la cultura, la lengua, la religión…¿Gratitud? ¿Respeto?

El caso es que hablar de colonización parece que se pone de moda. El término que, dicho sea de paso, no recoge el Diccionario de Autoridades (1726-1739), el primer Diccionario de la Lengua Castellana- desde sus orígenes ha sido utilizado para describir determinados procesos históricos que hacen referencia  a la ‘ocupación de un territorio’ por parte de un Estado para su explotación  y dominio político, económico y administrativo. La RAE ha sido poco generosa con este vocablo aportando una visión demasiado explícita y reduccionista a una palabra un tanto versátil, diría yo, cuyo significado se ha ido adaptando en la medida que se ha extrapolado a otras disciplinas colindantes a la historia, a la sociología y a otras que comparten el marco de las Ciencias Sociales. Así, por ejemplo, la ‘biogeografía’ del siglo XIX extendió su uso para describir la relación de los seres vivos  con su ambiente. El feminismo por su parte adoptó dicho término para defender el cuerpo femenino, tan frecuentemente usado con fines colonizadores por quienes pretenden apropiarse de su uso y disfrute convirtiéndolo en una propiedad o pertenencia. Una mirada condicionada por la visión que del cuerpo de la mujer han tenido los hombres a lo largo de la historia.

Y del cuerpo a la mente, porque también se puede colonizar la mente, soslayar el ejercicio del pensamiento crítico y educar para ‘no pensar’ aprendiendo, en cambio, a hacer cesión en favor de instituciones, partidos o personas para que lo hagan en su lugar. En este caso se trataría de una forma de colonización violenta al tiempo que atractiva para quienes lo pretenden. La historia cuenta con algunos ejemplos (del pasado y del presente) de líderes carismáticos que rigieron los destinos de naciones enteras con millones de seguidores en su haber…  “Colonizar la mente se presenta como una práctica atractiva para ejercer desde el descuido ajeno un poder devastador y alienante mediante el debilitamiento generado por la sumisión de individuos, comunidades y grupos que carecen de recursos psico-emocionales para pensar con autonomía”. El colonizador puede aparecer como un seductor de multitudes que cautiva las mentes ingenuas y las inmoviliza con promesas y palabras provocando en ellos la adhesión incondicional y el sometimiento del pensar y el sentir…

Ahí lo dejo…

El psiquiatra Hugo Bleismar, fallecido recientemente en plena pandemia, desarrolló su teoría sobre el ‘colonialismo emocional’, proceso que describe como una forma de abuso mediante el sometimiento de una persona a otra, sometimiento que se produce mediante la puesta en marcha de una dinámica intersubjetiva por la cual el otro ‘es colonizado’ pasando a sentir, a pensar de igual forma que el sujeto ‘colonizador’.

Finalmente y, descendiendo al plano de lo individual, también existen otros colonialismos más sutiles (en el contexto de las relaciones amorosas), a veces, imperceptibles y es posible que algunas personas hayan intentado ‘colonizar’ a otra alguna vez, aunque haya sido inconscientemente y con casi total seguridad a resultas de haber sido educados en una cultura religiosa que profesa la idea de pertenencia, de posesión,  de sometimiento consentido como símbolo de entrega incondicional y exclusiva. Y también podría ser que otros nos hayan querido colonizar mediante coacción, condicionamientos varios o chantaje emocional… Afortunadamente a veces el tiempo y la madurez se encargan de desmontar estos procesos desvelando las auténticas cualidades del amor sano, el de verdad, el bueno que no esclaviza, ni reprime sino que libera…

En definitiva el uso de la palabra ‘colonizar’ puede extenderse a otros espacios o territorios, por mucho que algunos políticos se empeñen  en  reducir su uso a fin de reivindicar e integrar en sus discursos todo lo que tenga que ver con el colonialismo y el imperialismo español en América y, de paso, aprovechar para excederse en la importancia del castellano -para cuya defensa han creado en Madrid una ‘oficina’- obviando señalar –tal y como hizo en recientes declaraciones el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero- que en el marco de la comunidad hispano parlante España no encabeza la lista de países con mayor número de habitantes de habla hispana sino México con 123 millones, seguido de Colombia con 49 … Si hay que reivindicar se reivindica pero con justicia y respeto: que el castellano cuente con una comunidad tan numerosa como diversa, debería formar parte del tan proclamado ‘orgullo nacional’.

Lo que no se dice, también existe…

Tantas proclamas de las ‘derechas’ sobre el Descubrimiento están levantando ampollas a ambos lados del Atlántico… Las opiniones de ‘aquí’ parecen haber tenido eco ‘allá’ y en las dos orillas se cuestiona la figura de Colón, ensalzada por unos y denigrada por otros… Los de aquí pretenden realzar su papel como liberador de aquellos indígenas a los que definen como asalvajados y caníbales…Los de allí exigen una reparación por el genocidio y aniquilación de los pueblos precolombinos: aztecas, mayas, incas…Cuyas gentes fueron obligados a renegar de su propia cultura en favor de la que les impusieron los conquistadores en nombre de Dios y de Castilla…Tomar la parte por el todo sesga el verdadero relato y no es objetivo…

La gran hazaña del Descubrimiento solo puede ser valorada desde el contexto de su tiempo. Toca a los historiadores hacer pedagogía mostrando los hechos con objetividad, con respeto, libres de juicios o posicionamiento ideológico. El pasado siempre está sujeto a revisión, no pertenece a nadie y es patrimonio de todos. Sería más acertado ocuparse del presente y mirar atrás solo para comprender y aprender…

Personal y transferible…(2)

LA BELLEZA DE LAS HERIDAS, DE LAS GRIETAS, COMO METÁFORA DEL VALOR DE LA HUELLA QUE DEJA EL PASO DEL TIEMPO, COMO ESENCIA DE LA VIDA MISMA…(CELINE SANTINI:KINTSUGI.EL ARTE DE LA RESILIENCIA).
Fotografía: mp_dc

En una entrada reciente hacía referencia a la ‘sociedad líquida’, término acuñado por Bauman que acude a la metáfora del fluido para explicar la concepción de la vida actual en continuo cambio, obligando a los individuos a adaptarse permanentemente. De ahí el símil con lo que sucede cuando vertemos líquido en un recipiente o lo transferimos de uno a otro… Sea como fuere, todo acontece con tanta rapidez que da la sensación que casi todo es sustituible, reemplazable u obligatoriamente caduco…

Aspiramos a la perfección. Defendemos la filosofía del éxito, cuanto más rápido mejor, al tiempo que intentamos ocultar nuestra fragilidad bajo una máscara que protege -o al menos disfraza- los defectos y fracasos para acabar mostrando una realidad que muchas veces no es tal. Algunos se parapetan tras proyectos a priori ilusionantes aunque en realidad no lo sean tanto, pero que vistos desde fuera, resultan suficientemente convincentes. Tanta fugacidad impide focalizar la atención sobre la certeza lo que se posee para centrarla en lo que –supuesta o erróneamente- consideramos que nos falta…

En semejante tesitura todos, unos más que otros, vivimos atrapados en el consumismo, el derroche y, ahora también, en una derivada de éste: el reciclaje. A veces me pregunto si bajo el envoltorio de ‘cuidar el planeta’ en realidad  alimentamos nuevas industrias que amasan su fortuna con la materia prima gratuita que la buena voluntad de muchos les suministra…No quiero ser mal pensada y quiero ver la cara positiva tanto en cuanto algo que parece no servir para nada se transforma en algo nuevamente útil que tiene otra oportunidad de servir gracias a un proceso de renovación…Miles de botellas de agua transformadas en una mochila o en la tapicería de un AUDI… Una prenda de vestir confeccionada con restos de otras, al más puro estilo upcyling… Chanclas que tuvieron una vida anterior rodando como neumáticos quien sabe si de un hermoso Ferrari…O bisutería engarzada con trozos de botellas de licores que lucieron en los bellos estantes de un famoso pub… Visto así la técnica del reciclaje resulta tan atractiva como emocionante. Aunque no seamos conscientes es posible que vivamos rodeados de objetos con historia, con un pasado, reencarnados y dispuestos para una misión diferente –quien sabe si mejor- a la que tuvieron…

Esto me lleva a pensar en el valor de las segundas oportunidades, en las segundas partes de las que se dice ‘nunca son buenas’, en las segundas veces en las que intentas no meter la pata como en la primera…Sí. Me hace considerar, por inquietante que parezca, lo positivo que resultaría que pudiera ser en otro momento u otra vida lo que no puede ser ahora, ni ha podido ser en esta existencia presente… Una idea sin visos de melancolía o tristeza que simplemente me devuelve a la realidad del aquí y el ahora sin nostalgia.

Vivimos bajo la atracción de lo efímero, bajo dominio de lo breve, bajo la tiranía de lo pasajero y la inmediatez de lo momentáneo en contraposición a lo duradero y estable. La filosofía del  carpe diem eclipsó el culto a los recuerdos. El pasado no existe, el futuro tampoco… Y si una mañana cualquiera alguien se  levanta con el pie cruzado, se sirve un café al tiempo que, tras un movimiento torpe o no calculado tira al suelo la taza, automáticamente se dirigirá resignada a recoger y tirar los pedazos a la basura, sin detenerse un segundo a pensar si merece la pena unirlos para rescatarla…En general se tiende a pensar que no merece la pena, aunque el objeto roto posea una historia, una anécdota, esté ligado a momentos especiales o sea un regalo de alguien importante para nosotros…

Y al hilo de estas reflexiones (ahora es cuando mi amiga M. piensa que ya empiezo a ‘hilar…’) me viene a la cabeza una técnica artesanal milenaria originaria de Japón: el kintsugi. Dicha técnica se remonta a tiempo del shogún Ashikaga Yoshimasa (1435-1490), bajo cuyo mandato se desarrolló la cultura Higashiyama, la práctica de la ceremonia del té, del ikebana (arreglo floral), el nōh (representaciones que combinan el drama y la danza) y la pintura con tinta china (tinta que se usó en la escritura china y coreana y, en Japón, en pinturas monocromáticas). Durante este período la cultura estuvo influenciada por el budismo zen, el nacimiento de la estética japonesa como el wabi-sabi (basada en la belleza de la imperfección) y la armonización de las culturas de la Corte Imperial y los samurái.

Pues bien, en el transcurso de una ceremonia de té ante Ashikaga Yoshimasa un cuenco cayó al suelo y se hizo pedazos. El  shogún que le tenía fuerte apego ordenó que la reparasen enviándola para ello a China donde se limitaron a realizar una chapuza uniendo los trozos con unas grapas…No contento con los resultados la entregó a unos artesanos japoneses que le dieron una solución tan atractiva como duradera: unieron cada pedazo utilizando como argamasa barniz espolvoreado con oro. El trabajo resultó espectacular al permitir  recuperar su forma primitiva dotándolo a la par de una belleza extraordinaria procedente de las cicatrices doradas  que el objeto mostraba sin ningún complejo. En lugar de intentar disimular la imperfección los artesanos la transformaron en pura y simple belleza… El método tradicional del kintsugi —también denominado “carpintería de oro”— ha conseguido que algunos objetos hayan llegado a ser más preciados que antes de romperse… El paso del tiempo desgasta objetos que rescatados por medio  del kintsugi se revalorizan y ganan belleza y perfección…

Esta puede ser una hermosa alegoría que ha quedado ligada a una nueva filosofía de vida para practicar en una sociedad que aspira a la perfección y tiende a rechazar o señalar con el dedo lo defectuoso o imperfecto…Todos conocemos el fracaso, el desengaño, la pérdida. Todos nos hemos sentido rotos alguna vez aunque desgraciadamente nos enseñaron a ocultar las heridas, a mantener la compostura, a contener para disimular nuestra fragilidad y fingir fortaleza. Quien más quien menos ha padecido su propio desastre emocional o físico, ha caminado por el borde del abismo y ha cavado su propio pozo para meterse dentro hasta desembocar en un punto de no retorno. Un punto de inflexión, la ‘crisis’ que decían los griegos…

No hay resurgir sin paciencia…

El kintsugi encaja como un guante en nuestra sociedad actual, porque tiene mucho que ver con la superación, con la resiliencia frente a la adversidad. Hemos descubierto la necesidad de reutilizar, de reciclar, el gusto por la artesanía o el bricolaje dejando sitio a la creatividad que nos permite dejar nuestra huella personal en lo que hacemos y también brindar una segunda oportunidad o simplemente reparar lo roto antes de apartarlo por inútil o imposible…

“Hay que dejarse llevar por todo, entregarse a todo, pero al mismo tiempo conservar la calma y tener paciencia. Solo hay una forma de superación que empieza con superarse a sí mismo”. Esta es la receta para la vida que el escritor Fran Kafka nos ofrece en su obra El proceso… Tan sencilla como difícil: “Tenemos que absorberlo todo pacientemente en nuestro interior y crecer”….

Que así sea…

Transiciones: Entre lo individual y lo colectivo…

«Viajamos con las nubes que se disgregan y oscurecen, cambiamos con ellas sin darnos cuenta, a tenor de su frágil dibujo condenado a la agonía antes de que nadie lo haya entendido. En las nubes, y nunca en los papeles, está el jeroglífico verdadero» (Carmen Martín Gaite)
Fotografía: mp_dc

La cita textual del encabezado corresponde a la novela Nubosidad variable (otra de mis favoritas) de Carmen Martín Gaite. La autora narra con la exquisitez que le caracteriza, la historia de un reencuentro y la reconstrucción de una relación interrumpida. Un relato que parte de las propias protagonistas cuyas vidas transcurren bajo ‘nubosidad variable’, un símil de la vida de verdad, de las transiciones a las que nos somete el tiempo que acontece, casi siempre, en claro escuro, entre luces y sombras…

«El alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura» (CMG)

También el escritor colombiano García Márquez escribió sobre las transiciones en la vida. Imaginada o inventada, entre la realidad y la ficción el escritor afirma: «deja que el tiempo pase, y ya veremos lo que trae». Y eso que el famoso autor no conoció la pandemia. Me pregunto qué hubiera escrito de haber vivido la experiencia del confinamiento, de las muertes, de las soledades obligadas en un tiempo en que cada uno creó su propio Macondo y cada cual vivió su ficción filosofando al calor de los familiares y amigos o etiquetando recuerdos para no olvidar al más puro estilo Aureliano Buendía….

Transitamos y mientras lo hacemos se suceden las danas, las inundaciones, las explosiones volcánicas y lo que sea que tenga que suceder en este planeta que se queja, se revela, ruge y agita tal vez cansado del mal trato recibido por parte de quienes lo habitamos…Como las plagas de Egipto la tierra nos somete, literalmente, nos reduce, nos subyuga, nos domina y nos saquea hasta dejarnos sin nada…Entonces, solo entonces, escuchamos nuestros propios lamentos. Los seres humanos necesitamos perder para comprender el valor de lo que ya perdimos…

Y así aprendemos…

Personalmente también siento y protagonizo mis propias transiciones y pérdidas. Experimento una cierta rebeldía -más bien resistencia- que sé, estoy segura, no será más que un paso en el camino hacia la serenidad, la tranquilidad, la calma, sentimientos que me proporcionarán eso que tanto se parece a lo que algunas personas identifican con la ‘felicidad’…

Pero la vida continúa en todos los órdenes, no solo en lo individual sino en lo colectivo. Esta semana se inició el curso político y se celebró la primera sesión de control del Gobierno. El día anterior la Presidenta dirigió a ‘sus señorías’ un discurso inaugural que sonó a una solemne declaración de intenciones. Batet mostró su disconformidad respecto al mal uso del lenguaje instalado en la Cámara desde comienzos de la legislatura. Incidió y se lamentó de la escasa altura de la dialéctica parlamentaria, venida a menos, pues discurre entre los insultos personales y las palabras gruesas que, lejos que endurecer la oratoria la ensucia y contamina y, en consecuencia, ofrece una imagen sesgada, viciada de la actividad política y de quienes desempañan el noble oficio de representar a los ciudadanos de los que,  por cierto, perciben jugosos emolumentos… Recalcó también su temor ante la pésima imagen que proyecta la clase política y el peligro que comporta porque puede constituir un repulsivo para los jóvenes además de proporcionar una idea de agresividad o violencia verbal que podría extrapolarse a la calle con las consecuencias que esto conlleva… Los políticos constituyen un espejo en el que la sociedad se mira. Cumple, por tanto, una función didáctica y pedagógica actualmente desvirtuada…

Sinceramente no confío en que rectifiquen porque quienes utilizan esta verborrea muchas veces anacrónica y casi siempre de mal gusto, han convertido el insulto en una forma de hacer política, una seña de identidad, una estrategia que, según parece, les da buenos resultados y por eso les conviene, porque les resulta rentable…De ser así ¿para qué cambiar?

A este respecto percibo a mi alrededor un gran desencanto. Unos porque se sienten huérfanos políticos que no encuentran un líder al que entregar su voto. Carecen (mos) de un guía, un gurú político que muestre cierto carisma o visos de mínima credibilidad. Otros ya perdieron la fe y han renunciado a rescatarla. Ya no están abiertos a ninguna opción. Ya no les importa: gobierne quien gobierne todos son iguales…Finalmente, unos pocos, los más mayores, supervivientes de la postguerra, observan con recelo el clima de crispación, de violencia y resucitan en su memoria el ambiente vivido en España antes de la guerra…Ya no temen por ellos. Temen por sus nietos y biznietos…

Por otro lado hay quienes simplemente consideran su propia teoría de la conspiración que puede tener varias versiones, verbigracia la de un técnico de una compañía telefónica que vino a casa hace unas semanas. Un chico de treinta y pocos años (cálculo que hago por los ojos porque como llevaba mascarilla no le vi la cara). Me dio explicaciones sobre posibles causas de la avería y, no sé cómo, la conversación derivó por otros derroteros y ante su desparpajo le comenté que tenía dotes para la política. Y él, sin cortarse un pelo, me replicó que no le interesaba y me explicó su teoría de la conspiración: Todos están de acuerdo, dijo. Hacen el paripé, discuten, se insultan. Montan el teatrillo pero ellos saben que hoy por ti y mañana por mí. Luego salen se toman una copa y se reparten beneficios de todo tipo: dinero, influencias, favores…La verdad, no me pareció tan descabellado…

En un reciente artículo en El País, Julio Llamazares compara el parlamento con una representación teatral. Exactamente lo asemeja a una tragedia griega, Antígona concretamente, aunque la sangre no llegue al río. Y en su disertación menciona a los dos hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices en combate ante las murallas de Tebas al comienzo de la obra (Pongo en antecedentes para refrescar la memoria que la trama de esta obra de Sófocles constituye una contraposición entre el orden cívico y el orden divino, dato importante para comprender la comparación). Llamazares señala la sobreactuación del líder de la oposición, en su opinión, más propio de un personaje de ópera que de un político joven actual… Mientras que al representante ultraderechista le recuerda a un personaje mitológico tanto por la actitud como por el discurso: “la ira de los dioses, la traición, la patria sin honor, la sangre derramada inútilmente, la vergüenza…”En resumen el político viene a decir que los españoles estamos hartos de escuchar, que lo que de verdad esperamos y queremos es que se ocupen de los asuntos cotidianos: del paro, los salarios, las pensiones, la sanidad, las infraestructuras en general…Preocupaciones idénticas a las del resto de ciudadanos europeos…

Por otro lado, los ‘populares’ se reúnen para celebrar su Convención. La convocatoria ha dejado perlas para todos los gustos. Perlas pronunciadas por los más grandes, lo ‘ex presidentes’ que ahora permaneces en el Olimpo de los dioses y sólo bajan a la tierra de vez en cuando…También han invitado a grandes personalidades de la cultura para que apostillen sus consignas y, de paso, decirnos al restos de pobres mortales que ‘no sabemos votar’. De haber sido así la Moncloa tendría otro inquilino… Y mientras esto sucede, la impertérrita Presidenta hace su gira por las Américas (pura coincidencia, claro), periplo que aprovecha para dar unas clases de Historia en defensa del legado Español en aquellas tierras a la par que refuta las nuevas teorías indigenistas. La cosa no queda ahí porque la Presidentísima, en una de sus múltiples intervenciones en suelo ‘neoyorquino’, legó a la posteridad esta frase lapidaría: «El indigenismo es el nuevo comunismo…» Ahí queda eso…Y ahora que se las arreglen los de la Convención…

Pero todo esto carece de importancia… Porque lo que esta semana (para mí) puso el dedo en la llaga fueron otros dos asuntos. El primero una carta dirigida a la Directora del periódico El País, escrita por Lara Moreno, bajo el título Nuestra roñosa libertad. La carta constituye un relato en primera persona en el que la autora y protagonista narra las vivencias de un aborto voluntario sucedido hace más o menos un año. El escrito sale a la luz tras las declaraciones realizadas por Marta Vigara a la Cadena Ser denunciando maltrato institucional, violencia obstétrica y la vulneración de la ley del aborto aprobada hace once años… Eso sí que debería preocupar. El segundo asunto es el caso Javier, enfermo de ELA de 58 años, preparado para morir dignamente cuya eutanasia se mantiene en standby en Madrid porque aún no se creó la Comisión de Garantías que establece la Ley, cosa que no es de extrañar teniendo en cuenta el espíritu que subyace en la comunidad médica madrileña encarnada en  el actual presidente del Ilustre Colegio de Médicos de la capital: el ultracatólico y ultraderechista Manuel Martínez-Sellés…Que no digo que dependa de él directamente pero para muestra un botón. Porque el ilustre presidente, por supuesto contrario al aborto y a la eutanasia (y a la Ley LGTBIfobia), se refiere a estas políticas afirmando que «Estamos fomentando una cultura de la muerte».

A mi me parece que crear y regular amplios marcos de libertades no deja fuera a nadie y contempla a todos y todas sin obviar ninguna condición…Y esta conquista no admite rebaja alguna…Y para todo lo demás…ya saben la respuesta…

Personal y ‘transferible…’ (1)

La palabra ‘pensar’ implica la acción de analizar con nuestra razón las ideas y comportamientos para luego adoptar decisiones o resoluciones…o no…
Imagen Internet

De vez en cuando a una le gusta compartir lo que piensa. Expresarse. Contar. Como dice Pablo, mi nieto, ‘narrar’… Porque narrar es lo que hacía mientras el avión se desplazaba despacio buscando la pista de despegue. Su mano estrechaba la mía con fuerza porque, aunque lo disimulara, tenía miedo. Por eso le ‘narraba’ paso a paso los previos: la lanzadera, la ruta, los sonidos y las señales hasta que finalmente nos elevamos y pudo encender la tablet para jugar… A mi me desaparecen los miedos cuando tengo información porque cesa la incertidumbre, porque dejo de fabricar historias en mi cabeza, porque me guste o no la respuesta, mi miedo queda refrendado con la verdad y ya no puedo fantasear con supuestas hipótesis. Por eso Pablo se relajó y se soltó de mí tranquilo… Por cierto este ha sido mi primer vuelo postpandemia. El primer contacto con muchos desconocidos a la vez bajo protección del protocolo covid. En mi opinión la mayor parte de la población parece haber asumido las medidas básicas de seguridad y, en general, se nota una dinámica de respeto intentando no invadir el espacio ajeno, ni colarse, ni hacer trampas, ni saltarse las normas… Igualmente percibí cierto nivel de confianza -ausencia o superación del miedo inicial diría yo-. Un alto grado de seguridad seguramente proporcionado por la vacunación. En fin, parece que lo peor ha pasado, que poco a poco nos vamos adentrando en la denominada era postpandémica…

No obstante y, a pesar de todo, cuando tengo ocasión de comentar estas y otras sensaciones con familiares y amigos de mi edad, a pesar de coincidir en la idea de experimentar una normalidad cada vez más parecida a que teníamos, también estamos de acuerdo en el coste personal que ha representado. En las secuelas individuales. En la mayor o menor influencia que sobre cada uno en particular ha ejercido el confinamiento forzoso así como el voluntario y preventivo…La intensidad del miedo ha sido diferente, sobre todo según la edad. Los más mayores piensan que les robaron ‘el mes de abril’ como dice la canción, que aunque Amaia cantara aquello de ‘veinte años no es nada’ lo son y dos años para algunas personas pueden significar la frontera entre poder hacer o no (y esta idea la tomo prestada de mi hermano).

Es imposible no considerar los daños colaterales e intentar olvidar, pasar a la siguiente pantalla y seguir… No será tan fácil y requerirá tiempo…

Al hilo de estas reflexiones me vinieron otras ideas a la cabeza. Ráfagas, retazos de la vida y del mundo. De cómo me veo, de cómo me proyecto, de como era y como soy, de lo vivido, de lo venidero, de lo que he sentido, de lo que siento…De cómo me siento… Cuando analizo mi mapa emocional veo un puerto marcado con una cruz al que siempre vuelvo aunque solo sea para recordar que una vez eché el ancla y me quedé varada. Que me sumergí en aquella aguas y viví al socaire de días soleados, de noches estrelladas bajo a la luz de la luna. Y aunque Sabina repita que ‘al lugar donde has sido feliz no debieras tratar volver…’ prefiero -como dice su colega Perales- navegar en un ‘velero’, abrir estelas en el mar y, con un poco de suerte, quien sabe si tropezarme con un par ojos azules que me pregunten ¿cómo estás? En fin, lo que quiero decir es que como tengo superados la mayoría de los tópicos si que me atrevería a volver -al menos un ratito- allí dónde fui feliz, incluso a sabiendas de que no puedo quedarme…

¿Adicta al riesgo? No creo…

Puede ser que a estas alturas de la vida, cuando el trayecto recorrido alcanza casi la totalidad de la misma (teóricamente claro) una dedique gran parte del tiempo a revisar, recordar, reinventar…

Me encantan las palabras que llevan el prefijo re-…

Renglón seguido y, aunque nada tenga que ver con canciones y menos con Sabina o Perales (ya anticipo que el post es un batiburrillo de ideas pero con sentido…) recordé aquella célebre frase que pronunció Heráclito de Éfeso cinco siglos a. de C. : ‘todo fluye, nada permanece’. O sea que la vida es ser y no ser, que todo pasa en un plisplás, que somos para dejar de ser pero mientras existimos y somos ansiamos eso que llamamos ‘felicidad’. Una palabra que carece de homóloga y que los diccionarios relacionan con todas aquellas que la conforman y definen: dicha, bienestar, suerte, prosperidad, ventura, fortuna, contento, alegría, bonanza, satisfacción…

Y si alguien dice lo contrario, probablemente se miente a sí mismo…

Mucho ha llovido desde entonces aunque la afirmación ‘heracliana’ se mantiene vigente, no ha perdido pujanza tal y como ha quedado demostrado con la pandemia. Es más, nuestra concepción individualista se tambalea porque hemos experimentado la interdependencia como consecuencia de la globalización, porque ya no podemos ‘pensarnos’ como seres individuales sino en interconexión con resto de seres y con el planeta. Una idea instalada en la memoria colectiva oriental desde hace milenios que nosotros acabamos de descubrir…

Y con el tiempo diremos que la idea fue nuestra…

Los pensamientos continuaron y por si no fuera poco, en medio de este tinglado me vino a la cabeza un libro de Bauman sobre su teoría del ‘mundo líquido’ y su concepción sobre lo que él entiende como ‘sociedad líquida’. Una sociedad en continuo cambio en la que los individuos deben adaptarse constantemente y a velocidad de vértigo…La metáfora del ‘fluido’ resulta verdaderamente clarificadora por cuanto expresa la enorme versatilidad de la época moderna a la que pertenecemos. Cuando Bauman diserta sobre ‘la vida líquida’ estipula que los comportamientos colectivos tienden a devorar el mundo que les rodea, otorgándole la cualidad de cautivar y crearnos la ilusión de la necesidad de consumir constantemente, considerando que tenemos necesidades que realmente no son…Todo los fluidos se adaptan a su recipiente…Eso hacemos en la sociedad actual: adaptarnos sin cesar…

Perdonen si la entrada resulta un tanto caótica, a mitad de camino entre la propia inspiración y la conversación con una ‘musa’ que aparece y desaparece, a quien agradezco el soplo de iluminación insuflado…

Es condición de ‘la pensadora’, como buena cartesiana, considerar que existir es pensar, aunque a veces lo haga en exceso sobre lo que debería y lo que no… Y este es el resultado de la parte que considero ‘personal y transferible…’

Ergo habrá más… Otro día…

Una biblioteca viajera: final de trayecto…

«El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración. El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje». José Saramago
‘Instantes’ Fotografía: mp_dc

Los días pasan aunque quizá no con la lentitud deseada. Poco a poco la rutina se deshace, se desmonta como cada año porque enseguida llegará ‘la tropa’, la familia y todo cambiará durante unas semanas. Confieso que no solo no me importa sino que lo disfruto y lo estoy deseando. En breve y conforme vayan llegando, tomarán posesión de la casa, ocuparán los espacios ordenados y compartidos a diario con mi queridísima Cara, mi galga, mi compañera inseparable. Ella también verá alterada su propia rutina porque entre los visitantes también cuenta Bimba, la golden de mi hija. Entre todos llenarán el silencio de voces, de risas y de algún que otro ladrido… La espera ha transcurrido esta vez más lenta y pesada a causa de la pandemia aunque, no obstante y pasados los primeros días, la estancia acontecerá a velocidad de vértigo ante el lamento de todos, incapaces de detener el reloj o ralentizar el tiempo para que las horas duren más… La batalla contra el tiempo está perdida. En fin, no sé cuánta disponibilidad tendré para escribir y por eso, a pesar de dar por cerrado el monográfico dedicado a los viajes, me decido a reseñar en esta entrada algunos libros de viaje para quienes gusten de este género. Salgan de viaje o no, viajar es posible a través de la lectura. El poder de las palabras es tan inmenso como poco valorado. Con ellas destruimos y creamos, odiamos y amamos…Las palabras pueden transportarnos a lugares remotos, mostrarnos las costumbres, la gastronomía, narrar las historias, dibujar los paisajes, pormenorizar los colores y hasta especificar los aromas y fragancias propios de cada rincón… De manera que si este año, por razones coyunturales obvias no salimos de nuestra ciudad, cualquiera de estos libros (entre otros muchos) pueden constituir una buena opción para conocer cualquier punto de la geografía universal o anticipar un viaje aplazado para mejor ocasión.

1.- Cartas desde Estambul, de Lady Mary Wortley Montagu. Una noble británica viaja con su esposo a Estambul en 1716. Allí, ante la Sublime Puerta, en una ceremonia acorde a tal evento, el marido acepta el cargo de Embajador. Como suele ocurrir, sobre todo en aquel tiempo, la esposa cumple la tarea de acompañar a las recepciones, socializar y asumir las encomiendas que se estimen necesarias en su rol de esposa. No obstante Lady Mary tuvo tiempo de iniciar una asidua correspondencia con sus familiares y amigos informando de las costumbres orientales en la corte otomana, de los harenes, de la vida en general. Lady Mary fue considerada la primera extranjera que penetró en esta corte y en este tiempo en que se inició la gestación de lo que hoy se conoce como ‘orientalismo’. Por cierto, sobre la construcción del paradigma que los occidentales identificamos como ‘orientalismo y sobre la formación y desarrollo de los tópicos del Islam, el ensayo histórico de Edward W. Said, Orientalismo, resulta sumamente esclarecedor.

2.- De sultán en sultán, de May F. Sheldon. Si sueñan con África este libro puede ser una buena opción. May F. Sheldon, una millonaria estadounidense, organizó una expedición al Kilimanjaro, al Congo Belga y, después, por el resto del mundo. Miles de kilómetros recorridos sin escatimar un dólar como turista y exploradora, la autora narra su larga y famosa expedición por África allá por el año 1891.

3.- El tiempo de las mujeres, de Ángeles Espinosa. Y si de la mano de Lady Mary conocíamos oriente, Ángeles Espinosa nos habla de sus mujeres. Narrado a través de diversas crónicas, entrevistas y artículos, haciendo gala de su oficio de corresponsal y reportera, la autora describe la situación de las mujeres en Oriente y plantea las conquistas pendientes y los objetivos por cumplir. Este es un libro para leer a priori, antes del viaje. De ser así nos capacita para una mejor comprensión de la situación y el rol que representan las mujeres actualmente en el Próximo Oriente.

4.- La India en que viví, de Alexandra David-Néel. (Este podría ser para mí) La novedad de este libro reside en la autora, la primera mujer que visitó Lhasa, la capital del Tibet, en 1924. Allí prolongó su estancia durante largos períodos antes de la independencia de la India. Su obra es fruto de sus reflexiones, del contacto con el país, con su gente y las transformaciones interiores que esta experiencia le proporcionó. En 1911 se convirtió al budismo y al año siguiente peregrinó hasta los lugares sagrados  del budismo en Nepal. Alexandra escribió después una treintena de libros entre los relatos de viajes y la espiritualidad.

5.- Viajeras de leyenda, de Pilar Tejera. Pilar Tejera es historiadora y ha estado vinculada a la comunicación y al periodismo de viajes durante dos décadas. En 2008 y con el sello editorial de Ediciones Casiopea (editorial que dirige), crea el que será su proyecto estrella: la web ‘mujeres viajeras’ (www.mujeresviajeras.com) que merece la pena visitar. Durante más de 15 años ha investigado y biografiado a las mujeres viajeras en época victoriana y en este volumen dedicado al siglo XIX, rastrea la vida de algunas damas que viajaron por el mundo al tiempo que relata sus increíbles aventuras.

6.- Oasis prohibidosde Ella Maillart. Se la conocía como ‘la vagabunda de los mares’ porque se enrolaba en tripulaciones y organizaba viajes en yate por el Mediterráneo con una tripulación exclusivamente femenina. En este libro nos cuenta el viaje que realizó en caravana desde Pekín al interior de China, viaje que realizó con Peter Fleming, corresponsal del Times. Desde allí se dirigieron a Cachemira atravesando las cumbres de Karakórum en un tiempo en que el país vivía bajo el asedio de la guerra civil.

7.- La señora Dalloway, de Virginia Woolf. “Junio en Londres es mi momento favorito del año…” Esta novela de la célebre escritora nos impedirá movernos de  nuestro lugar de lectura. Sin pestañear, con esa inquietud que nos impulsa a seguir leyendo sin parar la autora nos conducirá por la ciudad para mostrarnos el Londres de 1925. De su mano conoceremos el espíritu anglosajón de entreguerras, sus inquietudes, sus valores, sus preocupaciones…Una ciudad que nada tiene que ver con la actual.

8.Japón inexploradode Isabela Bird. Escritora, naturalista, fotógrafa y exploradora Isabela dio tres veces la vuelta al mundo. Fue la primera mujer aceptada en la Royal Geographical Society la primera que exploró las zonas más recónditas de Japón a finales del siglo XIX. Este libro contiene un bellísimo relato de viaje que nos muestra a Japón como un país lleno de encantos y a la par desconocido para los occidentales. La escritura de Isabella Bird revela su espíritu extraordinario a la altura de una mujer de su talla.

9.-La ruta de Alejandro, de Freya Stark.  Historiadora, filósofa, deportista, exploradora y artista…Con más de 30 libros en su haber, Freya Stark viajó por destinos como la Unión Soviética, Asia Central, China, Cachemira, entre ellos, este libro refleja su interés por la historia pues describe la ruta de Alejandro Magno, una crónica que describe su viaje iniciado en Alepo a través de Turquía. El libro resulta útil e interesante por la cantidad de datos que contiene al tiempo que resulta sumamente ameno y divertido a consecuencia del sentido del humor de la autora.

10.-Viaje de Egeria, de Carlos Pascual. El relato de viajes más antiguo del que se tiene noticia en España fue escrito por una mujer… (Vid. ‘Ellas también viajaron solas: el ‘Itinerarium’ de Egeria…‘).

Mis mejores deseos para el verano, que lo disfruten en buena compañía.

En el país de nunca jamás…

«Marruecos es muy conocido por ser uno de los países árabes más tolerantes. Además, es relativamente seguro y pacífico. Los marroquíes, tanto árabes como bereberes, son hospitalarios, cálidos y amistosos».
Imagen Internet

Parece que los datos sobre la pandemia van por buen camino. La vacunación masiva de la población y la continua ampliación de las franjas de edad, sin duda, constituyen el factor determinante en la mejora de los porcentajes de contagios y fallecimientos. Una especie de ‘euforia contenida’ parece que se instala entre la ciudadanía aunque sin olvidar que no es momento de bajar la guardia. Deberíamos congratularnos todos por ello, sin excepción, pero no. La oposición se mantiene en clave de negación sistemática. Esa es la consigna y por eso siempre encuentra un resquicio para promover y mantener el ambiente de careo y discordia propio de esta legislatura. La derecha, crecida ante el éxito cosechado en Madrid, presume a boca llena de tener soluciones, de saber más que nadie de geopolítica, de diplomacia, de pandemia, de economía, de sanidad…Parece como si se creyeran en posesión de la ‘piedra filosofal’ aunque, a decir verdad, el movimiento se demuestra andando y su poca altura de miras se ha comprobado ante la ausencia de sentido de Estado tras la actual crisis con Marruecos.

Hace años que visité este país y, sinceramente, me fascinó. El territorio está poblado de rincones con playas vírgenes y oasis en los que perderse constituye un verdadero placer. Sus moradores me resultaron amables, hospitalarios y acogedores. Enseguida se mostraron dispuestos a enseñarme la ciudad por un módico precio acordado mediante la táctica del ‘regateo’, un ritual propio del lugar. Es verdad que los niños se pegan a ti con la palma de la mano extendida, en actitud pedigüeña, pero es que son muy pobres, mucho. Carecen de las cosas más elementales y aprenden a sobrevivir con la misma naturalidad con que aprenden a hablar o a caminar. Tanta calle les dota de cierta pericia y pronto se vuelven pícaros y hábiles en el manejo de aquellos gestos capaces de conmover los corazones y los bolsillos: ‘la necesidad agudiza el ingenio, tal y como afirmó Quevedo…

La ruta en coche transcurrió desde la frontera de Ceuta hacia Tetuán y desde aquí comenzamos un circuito a través de Fez, Khenitra, Ifran, Marrakech, Casablanca, Rabat, Tanger y de vuelta a Ceuta…Reconozco que llevaba algunas ideas preconcebidas fruto de conversaciones y a consecuencia de la lectura de una biografía de Hasam II quien, por entonces reinaba, titulada «Nuestro amigo el Rey», de Gilles Perrault. El libro suscitó una gran polémica entre la sociedad marroquí dado que, hasta entonces, Francia acostumbraba transmitir una imagen positiva del Rey, su principal aliado en el mundo árabe. De hecho, «Marruecos emprendió infructuosas acciones judiciales para impedir la publicación y la difusión de la obra, que obviamente fue objeto de una fulminante censura en Marruecos, donde a pesar de todo circuló». Perrault no escatimó detalles a la hora de desvelar ante el gran público la existencia de cárceles secretas, centros de torturas y centenares de detenidos desaparecidos, a lo se sumó ese mismo año un informe de Amnistía Internacional sobre dichas desapariciones. Tanta fue la presión que ambos documentos ejercieron sobre los políticos franceses, estadounidenses y de otros países aliados de Hasan II que se liberaron centenares de detenidos desaparecidos supervivientes al tiempo que se cerraron algunas prisiones secretas poniendo así punto final a una etapa de la historia marroquí conocida como los «años de plomo«.

Al regresar los esquemas previos se habían roto. Fueron dos semanas de aprendizaje en contacto directo con el pueblo llano. Había compartido comida en Fez en casa de Abdul (nuestro guía) y su hermana Aisha, universitaria (Menú: patatas guisadas con despojos de cordero. Como es costumbre, todos en el mismo plato…¡Exquisito guiso!). Antes fui con ella a los baños públicos. Una experiencia inolvidable de contacto con la luz, el agua, el silencio y la intimidad compartida. Recorrí curtidores y zocos. Pasé miedo en Khenitra al pasear por una calle poblada de cafetines repletos de hombres que no nos quitaron ojo. Curiosamente, a excepción de la señora que nos atendió en un kiosko de refrescos, no vimos una sola mujer. Aquella noche dormí con la cama apoyada contra la puerta de la habitación y salimos pitando antes del amanecer… Pasee por la Plaza de Jamaa el Fna. Bebí zumos de frutas y contemplé a los encantadores de serpientes. Visité la Menara, la Koutoubia y un bazar bereber en Marrakech  y me acerqué, hasta donde me fue permitido, al Palacio Real en Rabat, fuertemente custodiado por la guardia personal del Rey armada hasta los dientes…Pero la imagen que permanece grabada en mi memoria es la de las mujeres, muchas con los bebés a la espalda, en los campos, en las puertas de las casas, en los mercados con la mercancía a la venta, espiadas y controladas por los maridos aiguiéndolas de cerca. Mujeres cargadas a tope, con la mirada baja tras los pasos del esposo o del padre quienes suelen caminar tranquilamente tres pasos por delante, disfrutando de un cigarro y un vaso de té… Contemplé desde la ventana del hotel a las ‘chicas de la noche’. Un continuo ir y venir de un coche a otro previo acuerdo cliente-proxeneta, quien esperaba paciente la vuelta del servicio para volver a contratar otro…Aquella noche me alegré infinitamente de ser quien era porque ser mujer en Marruecos no mola nada. Aun así muchos de los tópicos instalados en mi cabeza se desvanecieron durante el trayecto de vuelta…

Estos recuerdos acuden a mi cabeza al calor de la crisis abierta esta semana a raíz de los sucesos de Ceuta. Desde hace años que en mi Comunidad asistimos a la llegada masiva de migrantes procedentes de África, sobre todo de Marruecos. El ‘estrecho’  como el Mediterráneo, se han convertido en un pasillo transitado a diario y un espacio donde la vida y la muerte se cruzan y entrelazan. A menudo me pregunto cuánta desesperación y valentía hay que acumular para meterse en una balsa, abrocharse un chaleco salvavidas de ‘juguete’ y poner la vida en manos de desalmados sin escrúpulos, mercenarios  que trafican con seres humanos por un jugoso puñado de euros. La desesperanza y la falta de expectativas mueven los ánimos de jóvenes que se echan a la mar con las manos en los bolsillos y de madres que cargan en su vientre o en su espalda a sus propios hijos … Pero Europa no afronta este problema y todos escurrimos el bultos y tiramos la pelota de un tejado a otro olvidando que nadie abandona su casa y su tierra por gusto, ni emprende una aventura de este calado así porque sí…Por eso me echo las manos a la cabeza cuando oigo a determinados políticos hablar con tanta ligereza de estas cuestiones, de estos niños y jóvenes, a quienes se refieren peyorativamente, vertiendo falsos juicios sobre su conducta, calificándolos como ladrones o violadores, tratándolos con un desprecio que acaba intoxicando sus argumentos con el fin de obtener réditos electorales. ¿Se imaginan un gobierno adoptando esta actitud oficial y el tipo de política migratoria que de ella se derivaría?

Hace tres días que la frontera española está siendo invadida por ciudadanos marroquíes que han sido utilizados por el actual Rey para llevar a cabo su venganza contra España. La chispa saltó a causa de haber dado cobijo a Brahim Gali , Jefe del  Frente Polisario, enfermo grave de covid a quien se asiste en el hospital de Logroño por razones humanitarias…Pero la verdad va más allá. La verdadera razón de que esto suceda es ‘por ser vos quien sois’ es decir, porque Brahim Gali preside desde 2016 la República Árabe Saharaui Democrática. Él es la figura histórica que encarna la lucha por la autodeterminación de pueblo saharaui, creador del Movimiento Nacional de Liberación. Y como el Sahara está bajo dominio de Marruecos, al Rey no le ha gustado que se le preste ayuda a quien considera enemigo. De ahí el chantaje de la invasión de nuestras fronteras con intención de sembrar el caos, la confusión y la creación de un ambiente de tensión política y diplomática. Según dicen los expertos, era de esperar que Marrueco reaccionara más pronto que tarde y así ha sido. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Ya lo creo. Hay que tener la cabeza bien fría, el corazón hirviendo de rencor y un ego insaciable para intentar vengarse utilizando al propio pueblo, de manera particular a niños y jóvenes, ansiosos de futuro y libertad. Resulta verdaderamente paradójico que Mohamed VI, quien detenta una de las mayores fortunas del planeta, reine sobre una población mayoritariamente pobre que subsiste (quienes pueden) a duras penas con un salario medio de 370 euros y jornales de 2,5 euros al día…

Y así están las cosas. A estas alturas de la semana cientos de niños deambulan por las calles de Ceuta y Melilla (en menor proporción) como en el ‘país de nunca jamás’, soñando «con volar alto y poder girar a la derecha en cuanto vean la segunda estrella…» De momento hacen acopio de colchones, mantas, ropas y víveres obtenidos de la caridad de los vecinos. Muchos no quieren volver porque piensan que por mal que les vaya en España o en Europa, nunca será peor que en su tierra. Otros quieren regresar con sus padres pero el gobierno marroquí obstaculiza e incluso niega su regreso. La ultraderecha se persona en el lugar de los hechos intentando hacer leña del árbol caído y enseguida hará cuentas del descalabro económico a consecuencia de la atención a los ‘menas’. La ocasión la pintan calva’ para Abascal que se nutre políticamente de situaciones como esta. Por otro lado los acólitos del líder de la oposición se dedican a difundir grandes titulares sobre las dotes  de quien se postula futuro presidente, presumiendo de cómo las ‘vio venir’, (y no tuvo la decencia de comunicarlo), de su capacidad para gestionar la crisis o de sus habilidades diplomáticas. Incluso el propio líder desoja la margarita jugando con la respuesta a la cuestión: ¿apoyo al Gobierno?: ahora sí, ahora no…ahora sí, ahora no…La ministra de Defensa ha dado la cara y ha felicitado a la Fuerzas de Seguridad del Estado, presumiendo de su humanidad y buen trato para con los migrantes a pesar de que Marruecos difunde opiniones totalmente opuestas… Y mientras unos dicen una cosa y otros otra, los menores se intentan repartir por nuestra geografía y pronto llegarán a nuevos países de ‘nunca jamás…’

Hasta aquí la versión oficial, la que vemos en la TV o leemos en la prensa. Luego están los relatos de la gente de la calle, de los vecinos de Ceuta y Melilla, cuyos testimonios solo se conocen en ‘petit comité’… Relatos que hablan de la tristeza de la gente sencilla, de las trabajadoras del servicio doméstico que se ven perjudicadas y del aumento del número de suicidios…La única salida de quienes se sienten atrapados en la desesperanza, el hambre , la miseria y, ahora, presas del chantaje de los poderosos … Mi solidaridad para con todos ellos…

La hora de la verdad…

El pasado domingo decayó en España el estado de alarma. El panorama se presenta lleno de incógnitas y dudas que deberán resolver los Tribunales, cada uno siguiendo sus propios criterios de interpretación: unos han dicho sí a lo que otros dijeron no…Mientras los reyezuelos en sus diferentes taifas, aplican las normativas vigentes siguiendo los ‘sabios’ consejos de  sus ‘comités de expertos…’
Fotografía: mp_dc

El pasado día 9 a las 24.00 h concluyó el estado de alarma en nuestro país. Una cadena de TV lo anunció a bombo y platillo colocando una cuenta atrás en la pantalla a fin de inmortalizar el momento. Previsible o no, un segundo después de la hora señalada, en algunas de nuestras principales ciudades una oleada de gente se echaba a la calle corriendo despavorida hacia las plazas y avenidas principales para celebrarlo. Abrazos, risas, cantos, brindis… Una alegría y alboroto que no vimos ni en fin de año. Jóvenes y no tan jóvenes deseosos de tomar las calles para congregarse, para reunirse a la antigua usanza, tal como hacíamos durante la tan añorada ‘normalidad’. Unas ganas contenidas de abrir el portal de casa después de las 11.00 llevaba días flotando en el ambiente, esperando poder adentrarse en la noche, en sus vericuetos, en sus rincones, más de uno deseoso de beber esa copa pendiente desde hace más de un año, mientras se conversa con los amigos dejando transcurrir el paso el tiempo sin prisa alguna por volver a casa… Solo que nos hemos adelantado y equivocado el mensaje porque el cese del estado de alarma no coincide con el cese de la pandemia…

Los psicólogos llevaban tiempo advirtiendo sobre el cansancio o fatiga pandémica a resultas del confinamiento, la tensión provocada por el uso las mascarillas y la necesidad refrenada de socializar, por no hablar del temor al contagio o el miedo a la hospitalización en solitario conociendo las deficiencias de un sistema sanitario -aparentemente seguro- que sin embargo parece que hace aguas, aunque haya quien maquille esta realidad o la niegue. Y así fue como se intentó dejar atrás el recuerdo de las calles vacías y silenciosas, los comercios y bares cerrados, la vida paralizada, en ‘cuarentena’ y se desencadenaron las ganas de vivir sin contención…

Los seres humanos tendemos a olvidar lo malo, lo desagradable, aunque tal vez, en esta ocasión, sea todavía demasiado pronto para olvidar y abandonar el luto… Lo ocurrido ha resultado una irresponsabilidad, es más, diría que constituye una falta de respeto y consideración hacia nuestros profesionales de la sanidad que se han dejado la piel en las trincheras. Ha sido su pericia, su arrojo, su valentía y buena voluntad, quienes nos han salvado a pesar de la dudosa gestión de quienes gobiernan. Ellos fabricaron los primeros EPIS con restos de plásticos, se protegieron improvisando, echando mano de cuanto tenían a su alcance. Les enviaron a negociar con un asesino en serie sin chaleco antibalas y lo hicieron. Nos han cuidado, han acompañado a nuestros mayores en el trance final, les dieron la mano y pronunciaron por nosotros palabras de consuelo. Merecen  respeto y reconocimiento. La histeria colectiva por la que muchos se dejaron llevar la madrugada del domingo no tiene justificación, representa una enorme falta de solidaridad, denota muy poca conciencia comunitaria y todavía menos disciplina social. Debemos cuidarnos no solo por nosotros mismos sino porque es la única forma de colaborar y cuidar nuestro entorno…

No deberíamos borrar de nuestra memoria aquella cita diaria a las 20.00 h de la tarde, cuando nos reuníamos en la distancia convocados a través de las redes sociales y nos veíamos en las pantallas para aplaudirles juntos en señal de gratitud, para infundirles ánimo y transmitirles fortaleza…No deberíamos olvidar. Dice el refrán que ‘el sabio teme y el necio se atreve’. El necio insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas. Como dijo Anatole France, «una necedad repetida por treinta y seis millones de bocas no deja de ser una necedad…». No seamos necios…

Por lo que respecta a los virólogos y epidemiólogos, se han echado las manos a la cabeza. No comprenden ni conciben que se eche por tierra el trabajo conjunto realizado durante más de un año, poniendo en peligro la salud, la recuperación económica y la salida de una crisis cuya dimensión aún desconocemos. Así las cosas, hoy por hoy, nadie se atreve a vaticinar qué ocurrirá en un par de semanas. Habrá que esperar.

No obstante, lo sucedido no era tan difícil de presagiar y ‘lo que te rondaré morena…’ pues un nuevo fin de semana se avecina y la libre interpretación por parte de los Tribunales no unificará criterios, ni homologará medidas por igual en todos los territorios. De manera que unas Comunidades gozarán de mayor libertad de aforos y de horarios y dispondrán o no de ocio nocturno en función del Tribunal correspondiente… Estaba cantado que una vez caducado el estado de alarma, muchos se echarían a la calle dispuestos a comerse la vida a bocados. Por eso no se entiende el empecinamiento de no darle continuidad hasta alcanzar un mayor porcentaje de vacunación y menor número de infectados, asegurando así el éxito de la desescalada o en su lugar poner en marcha una normativa legal, clara, sin ambages e idéntica para todos los territorios, sin excepciones…

En mi Comunidad el mayor atractivo reside en sus costas. Kilómetros y kilómetros de playas que han permanecido silenciosas y casi desiertas durante el estado de alerta. Malo para el turismo y la hostelería, bueno para la naturaleza que ha encontrado en este descanso una oportunidad para regenerar recursos naturales, depurar sus aguas de los restos contaminantes vertidos por la acción de los seres humanos. Un placer pasear ahora por arenas limpias comprobando cómo han crecido algunas dunas al tiempo que disfrutamos de nuevo la visita de algunas aves, insectos y otros seres sintientes a los que tanto incordiamos con nuestra constante presencia …

Las playas de mi ciudad se han abarrotado de gente nada más desperimetrar las provincias. Han sido nuestros vecinos sevillanos los primeros en llegar, deseosos de plantar la sombrilla y, cervecita en mano, mirando hacia el horizonte, dejando sentir la brisa en la cara y el sol en el cuerpo…Tras ellos pronto nos visitarán los madrileños, amantes empedernidos del litoral gaditano donde algunos tienen segunda o tercera residencia. Hay quien llega con aire de ‘rico’ aunque no lo sea y, este año, mucho me temo que más de uno lo haga dispuesto a prolongar el estatus proporcionado por ese nuevo estilo de vida  ‘a la madrileña’ olvidando que esto no es Madrid… La verdad es que después de tantos años se les ve venir envueltos en su pátina de capitalidad como si eso les hiciera merecedores de algún que otro privilegio lo que, en ocasiones, les anima a reclamar cierto trato y tomarse determinadas licencias, particularidades que, sobre todo, conocen nuestros pacientes, inteligentes y resabiados hosteleros, que más sabe el diablo por viejo que por diablo…Que nadie se confunda, somos históricamente acogedores por eso recibimos a todos con los brazos abiertos, vengan de donde vengan, sin excepciones…

En fin, la pandemia no ha parado de ofrecer ocasiones a los políticos para que decidan unificar criterios beneficiosos para la ciudadanía dejando a un lado intereses personales o partidistas. Pero no es el caso. Por el contrario cualquier ocasión ha sido buena para desacreditar al contrario y sacar tajada, caiga quien caiga…Y a estas alturas, poco se puede esperar de ellos, tan ocupados en una campaña electoral que parece no tener fin …

Finalmente, hoy miércoles, mientras acabo de escribir esta entrada, se celebra el Día Internacional de la Enfermería. Fue en el año 1974 cuando se decidió esta efemérides, señalada para el 12 de mayo, mismo día del año 1820 que vino al mundo Florence Nightingale, «enfermera, escritora y estadística británica, considerada precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería…». En 1859 se publicaron sus «Notas sobre Enfermería» –Notes on nursing: What it is, and what it is not– obra cuyo texto sirvió de referente para la elaboración del programa de estudios de la Escuela Nightingale y de otras escuelas posteriores… El trabajo de Florence inspiró a Henri Dunant que fundó la Cruz Roja y desarrolló las propuestas humanitarias adoptadas por la convención de Ginebra. 

A ellas, las enfermeras, de las que tanto recibí en mis peores momentos mi felicitación, reconocimiento y gratitud por su labor profesional y humana…