Bajo el hechizo de Cara…

Aquí empezó todo…

Como ya conté unos post atrás la muerte y el duelo por mi hijo Carlos me dejó sumida en la oscuridad durante un tiempo. Costó regresar de las tinieblas…Todavía, de vez en cuando, esa nube espesa me atrapa y me zambulle durante unos días en una especie de burbuja que me hace sentir que el tiempo se detiene apenas un instante, hasta que ‘algo’ me devuelve la consciencia y me obliga a regresar…

En el transcurso de la enfermedad también se fueron Tristán y Jana, nuestras mascotas. Crecieron todos juntos, niños y cachorros. Por aquel entonces todo parecía fácil y para siempre, las risas llenaban la casa, los juguetes se esparcían por doquier y la vida transcurría de travesura en travesura tanto de unos como de otros y, casi siempre de todos -niños y perros- en complicidad…Fueron años de juventud acompañados de risas, de muchas risas, de alguna que otra dificultad y también de muchas ilusiones y proyectos propios de quien parece poseer la certeza de una vida larga y ancha que de pronto se tornó corta y estrecha…Tristán y Jana se marcharon antes que Carlos, a veces pienso que para recibirlo y acompañarlo en su tránsito, una idea que aunque pueda parecer absurda me llena de ternura y me reconforta …

La vida después de Carlos, una vez cerrado el duelo y en paz, transcurría serena, pausada, silenciosa… Hasta que llegó la pandemia y con ella la obligada reclusión. Nada nuevo para mí curtida en experimentar el paso del tiempo entre música, lecturas y blogs o ensimismada en el noble oficio de investigar releyendo -lupa en mano- documentos de hace cuatro siglos…Pero el confinamiento sumó a mi silencio habitual el mutismo exterior que me privó de los sonidos callejeros: de las voces extrañas, de los ruidos de los coches, del deambular cotidiano del que también participaba…Somos seres gregarios, interdependientes, interconectados, formamos parte de una larga cadena de causas y efectos que se ha prolongado en el devenir de los tiempos hasta este preciso instante en que escribo…Y entonces lo supe. Supe que era el momento idóneo de traer a un nuevo ser sintiente a mi vida y sentí sin miedo que quería adoptar a una perrita tan necesitada de compañía y afecto como yo…

Entonces comencé a contactar con refugios y, sin saber cómo, los galgos se cruzaron en mi camino…Me decidí conmovida por el sufrimiento que les acompaña producto de la huella del maltrato al que se ven sometidos a causa de lo que algunos llaman ‘el arte de la caza’, una matanza legalizada para disfrute humano…Y así la conocí, la he tenido en acogida hasta que ayer la adopté…Aunque, sinceramente, he llegado a pensar que en realidad me adoptó ella… Un ligero cambio de planes…

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La mirada de Cara

Y esta es Cara Mía, ‘mi querida’ compañera. Una galguita de año y medio aproximadamente. Miedosa, tímida, asustadiza, lista y con una mirada que atrapa y seduce… Apenas lleva conmigo tres semanas y ya ha desplegado todos sus encantos hasta conquistar mi corazón, instalarse en mi casa, apoderarse de mi sofá y, cuando me voy, esperar a que regrese echada en mi butaca…

Sí, es cierto, su venida ha puesto patas arriba mi ‘orden’ y mi ‘rutina’ pero arrancarme una sonrisa cada mañana al despertar, mientras su hocico huele a mi alrededor y su carita se acerca a la mía reclamando cariño…eso no tiene precio…

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Su primer paseo en coche…

Como si no hubiera un mañana…

Tres meses de confinamiento han dado para mucho…Este blog tiene en su haber una incipiente y breve memoria que recopila las vivencias, pensamientos, opiniones y reflexiones personales de aquellos difíciles días. Bajo el hashtag #YoMeQuedoEnCasa, un post tras otro, dan buena cuenta de la experiencia personal de quien los suscribe. No los he repasado pero creo recordar que insistí en varias ideas: la soledad, la interdependencia, la oportunidad de cambio, la solidaridad y la responsabilidad de los políticos a mantenerse unidos y actuar con generosidad, dejando a un lado las discrepancia en pro del bien común…

Ahora que miro hacia atrás puedo ser más objetiva y reconozco que algunas de mis afirmaciones se tambalean. Escribí desde el calor del corazón y no desde la frialdad de la cabeza…Escribí sintiéndome parte de una colectividad amenazada por un enemigo común, bajo el paraguas de aquellas emociones que igualan a todos los seres: la fugacidad, la fragilidad, la muerte como condición sine qua non, intrínseca y acto constitutivo de la vida… Y bajo estas premisas empleé el ‘plural mayestático’ con fines inclusivos, para dar cabida a todos y todas, suponiendo que mis carencias y necesidades eran, en mayor o menor medida, semejantes a las de mis congéneres e imaginando que mi situación podía ser de idéntico calado al de muchas personas entre las que se cuentan algunos amigos y conocidos…Suponiendo que mi miedo poco se diferenciaba del de los vecinos con quienes hice cola en el supermercado y convencida de que el sentido común que me caracteriza podía medir o pesar tanto como el de cualquier otro…

Y aunque ciertamente se han producido estrechas sinergias, la experiencia no ha tenido el mismo valor para todos…Por encima de lo que han afirmado humanistas, filósofos y pensadores, valorando las bondades de las crisis o enfocándola desde a perspectiva de una oportunidad de cambio, de regeneración, de resurgimiento en favor de nuevas sociedades que servirán de frontera entre dos tiempos para dar paso a una nueva etapa en la historia de la humanidad, más allá de todos estos argumentos basta mirar a nuestro alrededor para comprobar que no dejamos de ser ‘animales de costumbres’, que ‘tropezamos dos veces en la misma piedra’ y que ‘la cabra tira al monte’… Es decir, que será difícil asumir y acabar de acostumbrarnos a convivir en presencia del covid que, nos guste o no, llegó para quedarse…Que ofrecemos resistencia porque nuestro deseo de estar como estábamos es tan grande que actúa como una goma de borrar, decolorando nuestro pasado reciente que se pierde o esconde tras el deseo de vivir a tope ‘como si no hubiera un mañana…’

Los científicos se afanan por encontrar una vacuna que nos salve y casi todos los países tienen en marcha diferentes ensayos con más o menos éxito, aunque la información cada vez es más confusa y los tiempos no están claros. Avanzan, no obstante, los tratamientos con mejores expectativas, o eso parece, aunque nada es seguro, todo es probable y hasta posible si me apuran…

lY hasta aquí hemos llegado. Desde mi ventana observo la caravana de coches hacia las playas, las mismas que se llenarán, como siempre, a pesar de las recomendaciones y del control de los miles de vigilante que la Junta ha desplegado… Porque el verano avanza inexorablemente al tiempo que también lo hacen nuevos focos de infección…Lejos quedan el miedo al contagio, los aplausos solidarios, la compra compulsiva de papel higiénico y geles desinfectantes, las calles vacías…El país parece haber recuperado el sosiego (Artículo de Enric Juliana, subdirector de La Vanguardia, https://www.lavanguardia.com/politica/20200627/481961467805/seis-motivos-para-un-aparente-sosiego.html) y el gobierno, esta vez ayudado por gran parte de la oposición, saca adelante el Decreto sobre la nueva normalidad que estará en vigor hasta que se convierta en vieja… Y con él, todos hemos salidos despavoridos de nuestras ratoneras dispuestos a vivir la vida…Decididos y dispuestos siguiendo al pie de la letra la célebre cita bíblica: “Comamos y vivamos que mañana moriremos”…Memoria de pez, justo ahora que deberíamos tenerla de elefante…

‘Cosas de casa…’

Tal y como va todo y aunque me prometo a mí misma tomar distancia para no alterarme ni empañar mi karma con ideas negativas y emociones ‘basura’ en mi conciencia (concepto que tomo prestado de Mafalda) a pesar de todo y aún a riesgo de padecer la rabieta, no puedo evitar asomarme de vez en cuando a la actualidad para tomar el pulso y conocer de primera mano cómo sigue el país, cómo van las ‘cosas de casa…’.

Esta mañana escuché una entrevista de Pedro Blanco a Javier Maroto en el programa ‘Hoy por hoy’ de la Cadena Ser… Sí, Javier Maroto, el mismo, ese que empujaba a los compis de partido, abriéndose hueco hasta la primera fila para posar en la foto de Colón… Sí mujer, Maroto, el mismo que pudo salir del armario gracias a la lucha de la izquierda a favor de los derechos del colectivo LGTB, la misma izquierda que en la actualidad le permite estar felizmente casado con su marido gracias a la Ley de matrimonio homosexual aprobada bajo el gobierno de Zapatero…Él, el mismísimo que en el desastre electoral de las penúltimas elecciones se quedó sin escaño en el Congreso provocando una serie de maniobras partidistas a fin de ubicarlo en un puesto a su altura, con un nivel de ingresos que le permitiera mantener su estatus dentro y fuera del Partido..Sí, el mismo que acabó tramposamente censado en Sotosalbos, Segovia, localidad que ¡oh, tremenda casualidad!, se trataba de un pueblín (de 113 habitantes) cuya Corporación Municipal preside el PP junto a tres concejales del partido… Ese que aparecía en la puerta de su ‘supuesta vivienda’, para ser entrevistado y defender lo indefendible, como bien hizo, explicando muy sucintamente aquel hecho como algo ‘normal’ dispuesto a aguantar unos días el chaparrón de críticas y luego a vivir la vida … Lástima que la actualidad se suceda tan vertiginosamente que apenas quedan secuelas en la memoria y todo pasa sin impunidad, ellos lo saben…Javier Maroto constituye per se un claro ejemplo de individuo politizado que vive de la política, del sueldo y del prestigio que le aporta. Fuera del partido no tiene futuro por eso empujaba a los demás en la foto de Colón…

Con el brazo derecho, no podía ser de otra manera, se abre paso para acabar de medio lado junto a su líder que no le cederá un ápice de su terreno…Una imagen vale más que mil palabras…

Lo siento Maroto (la expresión ‘lo siento’ es de ‘estilo’, la verdad es que no lo siento en absoluto) te ha tocado la crítica, eres el paradigma de muchos otros que como tú no han dado un palo al agua fuera del partido (de cualquier partido) o eso refleja tu trayectoria biográfica: Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, ingresó muy pronto en ‘Nuevas Generaciones’, la ‘masía pepera’, caladero de jóvenes con futuro en el Partido. Debía ser un chico muy prometedor pues con 21 años, en 1999, ya consiguió una concejalía en Álava, ciudad de que fue Alcalde y más tarde diputado hasta llegar al gobierno de Rajoy en el que desempeñó varios cargos…

Hoy lo has clavado. Has estado muy en tu papel ejerciendo de mandao, de veidile y con la lección -recién salida del horno de Génova- bien aprendida, respondiendo al más puro estilo pepero: echando balones fuera, llevando las preguntas al propio terreno, culpando a Sánchez y sus secuaces de una mala gestión de la Residencias y la Sanidad madrileña que, por cierto, lleva añísimos en manos del PP… Lo dicho, bien adiestrado en el arte de no responder a lo que se pregunta para dejar caer una a una las consignas previamente señaladas desde la cúpula e intentando impedir que la gente se meta en todo aquello que sí le importa…

Así están las ‘cosas de casa’…Mientras cae en picado el PIB, se avecina una grave crisis económica y se augura un empobrecimiento masivo de la población actualmente vulnerable…Tranquilo, los ‘marotos’ sois una especie protegida que no está en peligro de extinción… Lástima, nos merecemos más y mejor…

Lo que la pandemia no ha podido ocultar…

#NuevaNormalidad

La recuperación de la ‘normalidad’ nueva o vieja, no depende sólo de un Real Decreto. Que autoricen mis desplazamientos más allá de mi casa, mi provincia, mi comunidad e incluso mi país puede que me devuelva la sensación de libertad de movimientos, eso es todo, porque cuando salgo, vaya donde vaya, sigue flotando en el aire la sensación de cierta anormalidad o rareza, la misma que puedo observar en quienes me rodean, a quienes percibo entre desconfiados y distantes. No suelo ser alarmista pero algo me dice que esta rápida desescalada nos introduce de lleno en una ‘falsa normalidad’ en la que nos adentramos a empujones, dejándonos arrastrar por un intenso deseo de sentir que todo vuelve a ser como era… Pero las playas divididas, los cristales y mamparas en bares y comercios, las colas y los rostros cubiertos con mascarillas, nos devuelven la imagen de un tiempo en transición junto al convencimiento de que la vida de ahora puede ser cualquier otra cosa menos ‘normal’…

Por otro lado parece que la pandemia, como ‘una buena capa que todo lo tapa’, ha desviado el punto de mira que representaba el supuesto caso de desvío de dinero percibido por el Rey emérito procedente de Arabia Saudí… No viene bien a la Monarquía que se apague el fuego de la pandemia pues corre el riesgo de acaparar nuevamente las miradas y perder simpatías…

Finalmente, parece que surgen sinergias entre la nueva líder de C’s y el gobierno de coalición al mismo que, hasta hace unos meses, censuraba y negaba…Así es la política, ‘ni contigo ni sin ti’ o ‘contigo o contra ti’ . Todo sea por la democracia…eso dicen…

Estas han sido las ‘notas’ que he ido tomando a la luz de las actuales noticias…

Nota 1.- Rebrotes

Desde que entramos en la ‘nueva normalidad’ nos informan a diario de algunos rebrotes, según dicen, ‘controlados’… No estoy segura que digan la verdad, ni que las cifras que se barajan sean exactas porque el temor a la crisis económica ha levantado la veda, ampliado los aforos, abierto todos los locales dando rienda suelta a comerciantes, restauradores y hoteleros que pretenden paliar las pérdidas de los tres últimos meses estirando el verano hasta las navidades…Las bondades del Sur colocan a mi tierra y a mi localidad en el centro de interés de quienes viven en el interior y ansían nuestras costas, playas, bares, chiringuitos y esas noches en la calle hasta el amanecer para reponerse del susto y disfrutar de unas merecidas vacaciones…

Intento ponerme en la piel de unos y de otros…Imagino a los pequeños comerciantes, los autónomos, camareros, asalariados que viven a expensas del turismo, que hacen el agosto durante el verano para llenar las despensas, como hormiguitas, en previsión del duro invierno…Y, cómo no, puedo intuir la inquietud por disfrutar del mar de quienes viven en zonas apartadas del litoral padeciendo los rigores del frío invierno y del caluroso verano…Realizar este ejercicio de empatía produce un cierto escalofrío como también esa constante lluvia de millones anunciada día sí, día no, por algún miembro del gobierno…Dinero que se reparte como tablas de salvación trasladando la impresión de que no pasa nada, que habrá recuperación económica y billetes a mansalva que evitarán la grave crisis que se nos avecina…

Así que sí, Andalucía se llenará de españoles y foráneos que llegarán a sabiendas que la baja incidencia del covid-19 nos ha dejado con el trasero al aire y con altos niveles de exposición…Téngalo presente a la hora de invadirnos…El coronavirus puede viajar en vuestras maletas…

Nota 2.- Sr. y Sra Smith…

Que soy republicana no es ningún secreto. Mi respeto por la Monarquía es un acto puro y duro de reconocimiento democrático. La institución goza de mis simpatías tanto en cuanto constituye un tema de estudio, de análisis histórico en el marco de una época determinada. En este sentido me resulta sumamente interesante aunque la considero obsoleta y desfasada en los tiempos que corren. La figura de Rey no deja de ser simbólica y su simbolismo nos sale demasiado caro a los españoles, tanto como la Iglesia, a la que ha permanecido unida en el devenir de los tiempos…

A pesar de todo la derecha conservadora simpatizante continúa empeñada en presentarnos a la ‘real familia’ como ‘familia real’, modelo y espejo en que mirarnos, ejemplo de buenas maneras, unión, cordialidad, moderación, amor por el pueblo, por España…Nada más lejos… La lista de amantes y vaivenes del viejo Monarca es de sobra conocida… Y una de las últimas fechorías lo obligó a disculparse públicamente dando una imagen de ‘viejecito arrepentido’ que poco tiempo después abdicó en su hijo dispuesto a ‘jubilarse’… Dicha abdicación, orquestada por el gobierno de Rajoy, se prestó a modificar por la vía rápida un artículo de la Constitución y aprobar la Ley de Sucesión, todo pensado para que no mediara fisura alguna y el monarca se mantuviera al amparo de su estatus de inviolabilidad…

No acabó ahí la cosa y casi al mismo tiempo que la pandemia saltó la noticia sobre cierta cantidad, para nada despreciable, que don Juan Carlos recibió de Arabia Saudí, dinero percibido a través de una fundación cuyo patrono no es otro que don Felipe, su hijo, quien a raíz de la noticia se precipitó a retirarle la asignación que, por cierto, no le pagaba él sino nosotros…Limpieza o maquillado de imagen…

No sabría decir si ‘de tal palo, tal astilla’ pero el mismo periódico (The Telegraph) destapaba estos días otra interesante noticia: Corinna -‘amiga’ de don Juan Carlos y organizadora del bodorrio del entonces Príncipe- junto con un famoso empresario, costearon la luna de miel de los actuales monarcas. Un viaje de novios por el módico precio de más de cuatrocientos mil dólares…Las reservas se hicieron a nombre del Sr. y Sra. Smith…Un apellido demasiado modesto para tan ostentoso viaje…

Nota 3.- Enroque…

El ‘enroque’ es una jugada de ajedrez que consiste en mover el rey  y la torre al mismo tiempo aunque cuenta como un solo movimiento. “Es la única jugada en la que el rey mueve más de una casilla, la única en que se mueve más de una pieza a la vez y la única en la que la torre puede saltar por encima de otra pieza”….

Pues bien, algo así es lo que pretende hacer el gobierno con C’s y ERC…Sacar adelante los presupuestos es fundamental para garantizar la legislatura así que Pedro Sánchez despliega toda su artillería junto a la perseverancia que le caracteriza y pacta con Arrimadas, a la que se acerca siguiendo otras estrategias que las que usaba con su antecesor…La líder, ahora en segundo plano por su reciente maternidad, intenta sacar todo el jugo a sus diez diputados que, aunque pocos, pueden ser útiles a la escasa mayoría del gobierno que mira a derecha y a izquierda en un alarde por conseguir de un ‘solo movimiento’ lo que no ha podido hasta ahora: pactar, buscar alianzas puntuales por el bien común… Aunque lo tiene complicado porque ERC quiere ser la única llave…Entretanto, el ‘proces’ parece dormido, silenciado, en hibernación o en ‘cuarentena’… quien sabe…

Muchas cosas están pasando por detrás o por debajo de la pandemia, caras ocultas que no vemos porque no ‘les interesa’ que las veamos… Aún así, no todo se la podido ocultar porque afortunadamente ‘no todos los ojos cerrados duermen, ni todos los ojos abiertos ven…’ El que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que escuche…Sólo hay que estar atentos…

Y morir en el intento…

Hace muchos años nadie hablaba del cáncer, al contrario, se ocultaba. Cuando alguien cercano padecía la enfermedad se decía que tenía ‘algo malo’ o que había muerto de ‘algo malo’… La palabra tabú que asustaba sólo pronunciarla se naturalizó cuando los famosos, esas personas que nos parecen inalcanzables y sobrehumanas, salieron valientemente a luz pública con una sonrisa y su cabeza rapada para anunciar: ‘tengo cáncer…’ Si una actriz, cantante o modelo, hombres y mujeres que viven de su imagen pudieron hacerlo, el resto de la humanidad también. Desde entonces desgraciadamente muchos artistas han dado a conocer la enfermedad, han liderado movimientos, creado fundaciones y convocado actos diversos a fin de recaudar fondos para promover ensayos e investigaciones y encontrar así tratamientos eficaces y curativos… Y aunque cada vez son más los que ganan la batalla, siguen siendo muchos los que la pierden…

Casi todos hemos pensado alguna vez que también nos podría tocar a nosotros pero casi nunca nos atrevemos a contemplar que le suceda a uno de los nuestros, de nuestra familia, particularmente a un hijo. Las madres nos negamos a considerar esta posibilidad, la descartamos aunque la veamos de cerca en los hijos de los otros… Desgraciadamente nadie está a salvo, ni existen garantías, doy fe…Y estos días atrás en los que he sabido de algunos famosos de la pantalla que han sido vencidos o están en esa lucha, me ha resultado imposible evitar el recuerdo de mi hijo: el diagnóstico, los años de tratamiento, los momentos de esperanza creyendo que habíamos ganado y el fatídico día en que fuimos derrotados …

El día que falleció mi hijo Carlos, hace siete años, la vida se detuvo…Bueno, en realidad la vida continuó muy a mi pesar, fui yo la que se detuvo. Aunque seguía siendo madre de otros dos hijos me sentía mutilada, como si un pedazo de mí me hubiera sido arrancado sin piedad dejándome una herida en carne viva y abierta que infectaba mi cuerpo y mi alma. Ni siquiera existe una palabra en nuestro riquísimo castellano que defina la identidad de una madre tras la pérdida de un hijo. A veces pienso que no la hay ni puede haberla porque un dolor tan intenso, profundo, desolador, desconsolado, amargo, triste, todo a la par y por separado, un dolor tan hondo y extenso es imposible de condensar en un solo término. Sólo en hebreo encontré un vocablo que designa y nombra a los padres que han sufrido semejante pérdida: ‘shjol’. Eso era yo, en eso me convertí nada más y nada menos: en una madre ‘shjol …’

Estos pensamientos me vienen a la cabeza haciéndome eco de la muerte de algunos personajes de la prensa rosa y del papel couché: Alex Lequio, Pau Donés -Jarabe de Palo- y Rosa Mª Sardá…Todos ellos, como mi hijo, grandes luchadores, todos aferrados a la vida con uñas y dientes sin perder la sonrisa, mostrando una entereza ejemplar. Simples mortales a los que la enfermedad moldea y transforma como si una pátina especial les hubiera envuelto, impregnado y convertido en seres excepcionales, extraordinarios, gigantes adornados con un halo de bondad que contagia, despiertan nuestra admiración y nos asombran con su valentía… Hombre y mujeres, jóvenes o mayores que sobreviven caminando sobre una cuerda floja y en una cuenta atrás investidos de una dignidad que, a mí personalmente, me conmueve, me eriza el vello, me hace un nudo en la garganta y me pone cara a cara frente a la grandeza humana y frente a mi propia muerte…

Apenas hace dos meses, en tiempos del confinamiento estricto, la recién fallecida Rosa Mª Sardá concedió la que fue su última entrevista a Jordi Évole. La actriz hablaba de su experiencia con un tono desesperanzado, abatida… Digna, clara, íntegra pero vencida y escéptica…Se moría y allí estaba hablando sobre una enfermedad que no era el covid y sobre la realidad de la ‘muerte como consecuencia de la vida’, una realidad para la que no estamos preparados, decía, porque no se nos enseña. No tenemos elección. Creo que lo mejor de la vida es la vida en sí misma, la esencia que no es otra que el día a día, momento a momento… Una sucesión de instantes que, cazados hábilmente, nos proporcionan gotas de felicidad que apenas dura lo que tarda en descender una lágrima desde el ojo hasta la comisura de los labios… Sí, sé que puede parecer muy poco pero así de relativo es el tiempo… Necesito creer que la muerte no es el final sino una transformación que da paso a otra forma de vida, la metamorfosis: la oruga mutada en mariposa… Sólo así me siento capaz de asumir la muerte de mis seres queridos y sobre todo la de Carlos…

Su recuerdo se hizo presente aún más si cabe estos días y con él rememoré aquel tiempo cada vez más lejano cuando la vida se tornó gris y nos atrapó una tormenta que se transformó en tsunami…Incertidumbre, ansiedad, miedo, una espera desesperada a sabiendas que la espada de Damocles caería en cualquier momento sobre su cabeza… Mientras, los días transcurrían de tal manera que a medida que menguaba y empequeñecía su cuerpo, se ensanchaba y expandía más y más su alma… Cada vez más lejos de ‘aquí’, cada vez más cerca de ‘allá…’

La enfermedad se llevó finalmente a mi hijo como a tantos otros hijos, padres, hermanos, amigos… Todo cambió a mi alrededor y aprendí una nueva manera de vivir después de una larga travesía por el más desolador de los desiertos. Un tránsito con paradas en múltiples puertos donde curé mis heridas aplicando capas de un bálsamo eficaz y sanador: el perdón y la autocompasión… Acogiendo y acunando mis emociones hasta que dejaron de ser dañinas y autodestructivas…Y así regresé sana y salva para continuar siendo una madre ‘shjol’ el resto de mis días… Una madre que conserva y mece en su regazo el recuerdo agradecido de su hijo siempre vivo en la memoria de quienes le quisimos, le queremos y le querremos siempre…

In memoriam

A modo de epílogo…

El filósofo y pensador italiano Nuccio Ordine, recientemente ha participado en una serie de conferencias y encuentros con destacados intelectuales a fin de reflexionar sobre el impacto del coronavirus. El punto de partida se inicia con esta cuestión ¿Nos obligará el covid-19 a repensar el mundo? Mejor que parafrasear a Ordine o realizar un corta y pega de sus palabras, mejor digo, será leerle directamente en esta entrevista publicada en el periódico ‘La Vanguardia’https://www.lavanguardia.com/cultura/20200316/474180133280/conversaciones-pandemia-nuccio-ordine-coronavirus.html o si lo prefieren pueden escucharlo directamente en la entrevista concedida a Javier del Pino para su programa de radio del fin de semana en la ‘Cadena Ser’, https://cadenaser.com/programa/2020/05/31/a_vivir_que_son_dos_dias/1590928105_680252.html. Habla el filósofo del antiguo Renacimiento como una puerta de acceso al amanecer que iluminó una nueva forma de vida hasta entonces eclipsada por la ‘oscuridad’ que caracterizó a la Edad Media, la misma de la tanto han hablado los medievalistas más benévolos que vierten interpretaciones menos drásticas sobre dicha etapa. Lo cierto es que el esplendor del renacimiento y del humanismo representó el nacimiento de una nueva concepción del universo, del hombre y de la vida. Nuevas ideas que calaron enseguida e irradiaron desde la vecina Italia hasta el resto de Europa.

Ordine articula su pensamiento en torno al reconocimiento de los ‘errores cometidos del pasado’ una idea que, extrapolada a países como Italia o España, da para considerar sobre los desatinos de los diferentes gobiernos evidenciados ahora durante la crisis de la pandemia, errores que han socavado los pilares fundamentales que sostienen nuestra sociedad: la educación y la sanidad, motores de cambio y sostenimiento de la sociedad de bienestar, esa realidad de la que hemos gozado hasta hace nada aunque sobre esto haya opiniones para todos los gustos …

Sea como fuere por primera vez en mucho tiempo los filósofos salen a escena para recuperar el protagonismo y tirar del hilo de la historia dispuestos a coser trozos de pasado con pedazos del presente a fin de extraer la moraleja, la enseñanza, el aprendizaje que nos impulsa a rectificar. Y nada más didáctico que mirar atrás para contemplar los grandes fallos cometidos por nuestros gobernantes, la mayoría más ‘idiotas’ que ‘políticos’ (según entendían los griegos) es decir, más preocupados y ocupados por lo personal y privado que por los intereses generales y públicos… Puede que en este epílogo, en el período de luto por quienes fallecieron y tras muchos tiempo de silencio y de trabajo parapetado en despachos atiborrados de libros, hoy como ayer, los filósofos salen al paso con sus reflexiones para ayudarnos a responder a los grandes interrogantes sobre la vida, el universo, la amistad, el amor… Es un hecho que la pandemia ha sido y es una oportunidad para mirar el mundo desde una nueva perspectiva porque la crisis ha dejado al descubierto que no somos individuales sino colectivos, que no ‘somos’ aislados sino interdependientes, que más allá de la virtualidad está la realidad personal, que puede que hayamos permanecido de espaldas a la materialidad de la muerte y haya sido ahora cuando muchos se han encontrado con ella cara a cara…

Quizá por primera vez en muchos años de historia hayamos recuperado el sentido de la universalidad, de sabernos eslabones de una sola cadena y sentir que el hilo de la vida nos atraviesa y nos une a todos…Tal vez es por eso que los muertos no nos han dejado indiferentes y como dice el filósofo cuando alguien muere una parte de nosotros muere también … Si así fuera todo tendría una nueva razón de ser, incluso lo más insensato o absurdo …

[…]Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti […] (John Donne)

Dama, dama, de alta cuna y de baja cama…

La ‘pensadora gaditana’, la misma que escribe en estas páginas, no quiere perder la ocasión de denunciar y opinar sobre la vergonzosa intervención protagonizada ayer en el Congreso de los Diputados y Diputadas, por la Portavoza del PP … Ayer, justamente ayer que comenzaba el duelo por los fallecidos del covid, compatriotas que libraron la batalla final, la más dura, en solitario…

Los conservadores y ultraderechistas envueltos en una bandera que no les pertenece en exclusiva, tirando de una memoria histórica sesgada tras revolver en el pasado para construir un relato a base de corta y pegas, con supuestas verdades y lleno de insinuaciones adornadas de citas anacrónicas, salpicaron con su osadía y lenguaje obsceno el templo de la democracia. Una sesión tensa cuyo colofón final llegó de manos de la señora Marquesa de Casa Fuerte, la misma a la que se le supone una tan exquisita como exenta de un ápice de sensibilidad y respeto hacia valores humanos fundamentales… La Portavoza demostró estar poseída por un ego del tal dimensión que no se entiende como tiene cabida en semejante cuerpo… (Y lo digo por la delgadez)

La ‘pensadora’ se acordó de una canción de Cecilia, aquella cantante de los 70 que falleció con apenas 27 años en un terrible accidente de tráfico…Sus canciones perduran no sólo en la memoria de quienes pertenecen a su generación sino al público en general pues algunas de sus reivindicaciones continúan vigentes. La canta autora no siempre pasó con éxito el filtro de la censura franquista, debiendo retocar algunos versos de temas como ‘Dama, dama’ o ‘Mi querida España’, las mismas que vienen al pelo para la ocasión…Sí, la Diputada y Portavoza tiene mucho en común con la protagonista de la composición: ‘Buena madre y esposa, de educación religiosa…Sería la novia en boda, el niño en el bautizo o el muerto en el entierro, con tal de dejar su sello…’ Tal cual son sus intervenciones siempre punzantes y atrevidas en exceso. No da puntada sin hilo, ni usa una palabra exenta de metralla. Cada frase es lanzada como un misil teledirigido apuntando hacia un blanco determinado, cuya trayectoria se inicia en el mismo instante en que baja de su escaño para dirigirse la tribuna de los oradores…A paso firme camina cargada de munición cual soldado héroe de película americana, como si ella sola quisiera eliminar o extinguir a los ‘otros’, enemigos de la patria, esos a los que parece mirar desde arriba, desde su ‘alta y noble cuna’ sin considerar que, en este foro, la nobleza y el honor no provienen ni de la sangre ni del linaje, sino por concesión gratuita del pueblo… Concesión que constituye una seña de identidad que, se supone, les debería envolver en una pátina de respeto a la verdad, de cortesía hacia sus pares, de tolerancia hacia la pluralidad y consideración hacia los encargados de la gobernanza, sobre todo en estos tiempos tan penosos y complejos…Pero sus señorías no dan tregua a nadie, sólo a sí mismos, a los suyos, con quienes derrochan manga ancha…Para el resto se sienten como dioses del Olimpo cuya naturaleza sobrenatural les impida poner los pies en la tierra intentando levitar cual seres superiores extraterrenales…Tal vez por eso se olvidaron de nosotros, de nuestros problemas, incertidumbres y sufrimientos y abducidos por el deseo de poder, viven entregados únicamente a ese fin…

‘La conversadora brillante, en cócteles de siete a nueve’, ‘ferviente admiradora de arte y ensayo’, debería ser recriminada e invitada a abandonar esa actitud prepotente y esa verborrea pulcramente intelectual, casi erudita al tiempo que impropia de los tiempos que corren y de la nueva política…La ‘dama, dama que hace lo que viene en gana’ necesita con urgencia que le paren los pies, porque no es buen ejemplo que salga impune…

Merecemos mejores políticos, hombre y mujeres con sentido de Estado, respetuosos entre ellos y por ende hacia todos nosotros…Políticos que piensen en ‘esta España nuestra’ y no sólo en la de ellos… Convendría revisar el protocolo, tratamiento y uso del lenguaje en las sesiones del Congreso, establecer un código conducta que garantice la cortesía y el firme compromiso con la ‘verdad’… Porque nos estamos quedando políticamente ‘huérfanos’, sin líderes en los que creer, y sobre todo porque nos están robando la esperanza…

Gracias Cecilia!!

Los nuevos ‘pobres de solemnidad…’

Esta es también una imagen de la pandemia. La reclusión y la paralización de la actividad económica y los ajustes empresariales a través de los ERTEs, han dejado en la cuerda floja a muchas familias asalariadas cuyas hipoteca y gastos fijos de la casa se han llevado por delante los pocos ahorros que, con trabajo y sudor, comenzaban a guardar… Para algunos es la primera vez que necesitan recurrir a la ración de alimentos que se reparten semanalmente en las diversas asociaciones oficiales o en los nuevos puntos de reparto nacidos gracias a la voluntad vecinal que cede una pequeña parte de su compra a fin de paliar las carencias de quienes se quedaron sin nada…Son las colas solidarias y ellos los nuevos pobres de ‘solemnidad’…

El Derecho Civil de la España liberal entre 1833 y 1868, instituyó la figura del ‘pobre de solemnidad’, una etiqueta que designaba a todo aquel ciudadano que había tenido trabajo y casa pero por motivos coyunturales lo había perdido todo, convirtiéndose de inmediato en ‘pobre oficial’, alguien venido a menos, a mucho menos, una condición sobrevenida y no por nacimiento… Con los nuevos tiempos la política ha desarrollado determinados eufemismos destinados a disfrazar la pobreza, maquillando un concepto de difícil cabida y aceptación en nuestras sociedades modernas. Es así como comenzó a hablarse de ‘pobreza energética’, ‘alimenticia’ o ‘infantil’…apellidos poco ilustres para sectores de población tremendamente frágiles que subsisten caminando sobre el borde de una cuchilla, intentando no cortarse la planta de los pies…Algo que resulta casi imposible… Nuestros políticos y gobernantes no han dejado de ‘inventar’ expresiones con el único fin de mitigar o minimizar su auténtico contenido semántico por resultar demasiado áspero o grueso, lo que hacen intencionadamente para construir un discurso difuso y hasta versátil, fácil de corregir que les permite afirmar algo para luego enmendarlo sin pudor alguno aludiendo que nunca dijeron ‘digo sino diego’ o que no se referían a ‘esto sino a aquello’…

En tiempos de crisis brotan continuos movimientos solidarios, cadenas de ayuda cuyos eslabones son ciudadanos con recursos justos. Tal vez sea por eso que empatizan con mayor rapidez y son más sensibles, desprendidos y generosos. Aquellos que hablaban durante la última crisis económica de ‘apretarse el cinturón’, de bajar los sueldos amparados en una reforma laboral hecha a su ‘medida, los mismos que acabarán de nuevo enriquecidos y engrosando la lista de los más ricos cuando la pandemia pase, esos nunca harán cola ni tampoco presidirán iniciativa alguna en pro de los desfavorecidos… A ellos, más bien ellas, solo les veremos (enjoyadas, con abrigos de pieles y bolsos de Prada) allí donde la prensa conservadora les pida posar para la foto, interesados como están en que su ‘mano derecha sepa lo que hace su izquierda’…

Así que sí, convivimos con ‘pobres de solemnidad’ y con pobres estructuralmente pobres que ya lo eran, lo son y lo seguirán siendo a pesar de las redes solidarias…Hace más de una década Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en una de aquellas charlas ‘tan sabias’ que impartía a los jóvenes siguiendo una escenografía que intentaba emular a ‘Jesucristo y sus discípulos’: él de pié y los oyentes sentados en el suelo, a la altura de sus rodillas…Así, desde arriba, hablaba precisamente de la pobreza (lo cual no deja de ser chocante viniendo de uno de los sectores más ricos de la Iglesia) apuntando a las palabras de San Marcos (10, 22) diciendo: “Todos hemos dejado lo que teníamos, y a gusto, para seguir libremente al Señor. Lo mismo da que fuera mucho o que fuera poco, porque lo hemos dejado todo con igual intensidad […] “… Ni siquiera Escrivá logró sacar de sus casas a sus ricos numerarios para trabajar en favor de los marginados…Una cosa es cierta, ‘todo’, aunque se refiere la totalidad, ni tiene carácter universal ni es la misma para cada uno de manera que ‘mi todo’ no coincide con el todo de nadie… Pero vivimos en un mundo interconectado e interdependiente en el que todos necesitamos de todos. Seamos generosos…hasta dónde cada uno pueda…

Soñando el mundo al revés…

#Fase1

Cuando mis hijos eran pequeños cantábamos esta canción infantil… La letra no tiene desperdicio: un lobito bueno maltratado por corderos…un príncipe malvado…una bruja hermosa sin verrugas en nariz y un pirata íntegro y decente que no robaba ningún botín…Todos los tópicos destrozados y todos los íconos de la infancia deconstruidos en favor de soñar con un mundo vuelto del revés como un calcetín y para bien…Un genio Paco Ibáñez…

No sé por qué me levanté tarareando esta canción. Llevo días añorando mi antigua rutina aunque, pensándolo bien, la nueva no cambió demasiado. Lo que en realidad echo de menos es la libertad de acción y quedarme en casa como una opción y no un deber… Y digo ‘deber’ de manera premeditada, consciente, porque es así como lo veo: frente a mi derecho a preservar mi salud está el deber de proteger la de los demás. También yo soy una fuente de contagio en potencia…Ojalá el coronavirus luciera coronas luminosas, perceptibles desde el exterior que nos alertaran, pero no…

Y al hilo de la canción, Eduardo Galeano habló también de un mundo al revés: “El mundo al revés -decía- nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo. En la escuela son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación”… El pensador piensa con acierto que los seres humanos no solemos aprender de las experiencias vividas, con sus errores y aciertos, olvidando con facilidad el presente sin darnos cuenta… sin darme cuenta que el ‘ahora’, justo antes de escribirlo, conformaba mi futuro inmediato y apenas escrito ya ha mudado convertido en pasado…El tiempo se diluye, cambia y nos transforma continuamente, sin fisuras, sin descanso, sin quietud alguna…

He defendido las bondades que pueden nacer de la pandemia. He reflexionado sobre el confinamiento como una oportunidad para mirar hacia dentro mientras fuera transcurren el caos y el sufrimiento. He considerado que los grandes acontecimientos constituyen el preludio de un intervalo o etapa marcada por cambios profundos, los mismos que nos aguardan… Pero me temo que va ser verdad el dicho: ‘el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra’, porque no percibo actitudes de cambio entre quienes se supone, deben cuidar de nosotros como sociedad, como colectividad. Por el contrario sigo contemplando ambición, soberbia, presunción, prepotencia, arrogancia y vanidad entre poderosos y gobernantes que compiten a fin de ser los primero en ‘desescalar’ a los ‘suyos’, como sea, para colocarse la medalla y adjudicarse el mérito de un esfuerzo que no les pertenece… Actitudes y disposiciones contrarias, opuestas, antagónicas e incompatibles con un mundo al revés pero para mejor…

El símil del ‘lobito bueno’ seguirá siendo una utopía, una fantasía, una quimera… El lobo cuando tenga hambre devorará a los corderos al igual que quienes nos gobiernan se llevarán por delante a los mismos, a los de siempre y arrasarán con todo para quedárselo…Porque “…de los pobres sabemos todo: en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, qué no creen…Sólo nos falta saber por qué los pobres son pobres…¿Será porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?…” Tal vez sea porque no todos somos hijos del mismo Dios…

La ‘nueva normalidad’: la ilusión de la supervivencia…

#Fase1

Según la RAE ‘normalidad’ es la “cualidad o condición de normal”, lo que nos lleva a otra definición que nos aclare qué se entiende como lo ‘normal’. El mismo diccionario en su cuarta acepción dice: “Dicho de una cosa: que por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas formas fijadas de antemano”…Así que efectivamente ya estamos en una ‘normalidad nueva’, a estrenar, porque ciertamente ‘las formas’ han sido ‘fijadas’ de antemano e invalidado las que teníamos hace dos meses…Justamente ayer comenzamos de facto esta etapa para la que poco a poco nos hemos ido preparando, integrando nuevos comportamientos, nuevas formas y usos, hasta completar el universo que conformará el recién nacido concepto, el mismo que nos permitirá que llevar una vida ‘parecida’ a la de antes del covid, teniendo en cuenta que ‘ser y parecer’ no son lo mismo…

Los seres vivos en general poseemos un fuerte instinto de supervivencia y una enorme capacidad de adaptación a la que los humanos sumamos la resiliencia, una excepcional herramienta de conformación o acomodación que nos capacita para soportar situaciones especialmente escabrosas o adversas sobre la que he venido reflexionando desde que comenzara el confinamiento. El coronavirus llegó para quedarse y de paso alterar nuestras vidas, meternos el miedo en el cuerpo y obligarnos a permanecer primero confinados y ahora en régimen de semilibertad…Los gobernantes han tenido que recluir a la población e inducir un ‘coma’ generalizado (incluyendo a la economía) al tiempo que la comunidad científica desarrolla a todo gas la vacuna y tratamientos eficaces para combatir la enfermedad…Mientras, para que no cayéramos en pánico, se nos ha ido preparando, adiestrando e instruyendo de cara al progresivo desconfinamiento. Casi sin darnos cuenta hemos asimilado un nuevo lenguaje y asumido nuevos términos, insertado medidas de higiene en nuestra rutina, modificado los códigos sociales y reprimido casi la totalidad de los gestos que caracterizan nuestras prácticas emocionales…Cambios que se han producido en un clima de buena disposición, disciplina y obediencia sin apenas resistencia …Hemos sido (la mayoría) dóciles y fuertes…

Sin embargo la ‘nueva normalidad’ no deja de ser una ‘ilusión’ o un anhelo, tanto en cuanto es una realidad construida por quienes conocen la envergadura de este virus y poseen la capacidad de proyectar sus efectos adversos a partir de una información top secret, sólo al alcance de las altas esferas de poder. Es posible que desde que comenzó la pandemia expertos sociólogos, psicólogos, médicos y científicos interdisciplinares hayan trabajado sobre la hipótesis de la sociedad postcovid, tal vez la única viable, que nos permita trabajar, producir, relacionarnos y convivir. Una hipótesis construida que se pone en marcha, que comienza a instalarse en nuestro imaginario social y que probablemente, en breve, pase a ser simplemente ‘normalidad’ (sin el adjetivo ‘nueva’)…

En esta primera fase estamos abocados a afrontar una prueba de fuego: el encuentro con pareja, la familia o los amigos sin besos ni abrazos… Un esfuerzo de contención que hemos ido cultivando a nivel mental durante el confinamiento, reforzado mediante consignas de advertencias a través de la propaganda del Estado y un bombardeo de mensajes en los medios de comunicación y las redes sociales. Así hemos trabajado conjuntamente la toma de conciencia por un lado, el miedo y responsabilidad por otro. De fondo subyace una especie de acuerdo tácito, una llamada al establecimiento de redes de solidaridad, empatía y de mutuo apoyo que junto a los vínculos fraternales han ido preparando el ánimo y reconfortando el espíritu para garantizar, con cierto éxito, el desconfinamiento progresivo…

La experiencia me ha enseñado a descubrir lo bueno de lo malo, a colocarme siempre en la tesitura de lo ‘menos malo’, considerando la alternativa de que todo aquello no deseable podría ser aún peor.. Y desde esta óptica me hago esta reflexión: la pandemia ha permitido que eclosione el ingenio de unos, la imaginación de otros, la solidaridad de todos y la oportunidad de cultivar un valor en alza: la paciencia. El covid-19, nos guste o no, nos ha enriquecido con ciertas bondades aunque las palabras ‘bondad y virus’ unidas en la misma frase, no casen…

La verdad es un ‘valor’ que no tiene ‘precio’…

#HoraDeVencer

La pandemia ha secuestrado al planeta…Así como quien no quiere la cosa nos ha inoculado a todos, incluso a quienes aún no hemos enfermado. El covid-19, un gigante de tamaño microscópico, nos tiene atemorizados y nos ha recluido en nuestras casas hace ya 52 días. Más que nunca echo de menos la ‘normalidad’ a secas…Ir donde me apetezca a cualquier hora. Coger el coche y conducir hasta la playa, apenas a ocho minutos de casa, a la que no puedo ir ahora porque la distancia supera el kilómetro… Ver a mis amigas, planear un viaje para estar con mis hijos o simplemente por placer… Añoro hacer todo aquello que hacía sin cuestionarme si está permitido o en mi franja horaria…

Cuando salgo a hacer la compra percibo con sorpresa la rapidez con que la que nos hemos adaptado y aprendido las nuevas formas de relacionarnos, integrando eso que se ha acordado en llamar el ‘distanciamiento social’: orden en las filas, pausas a la espera de coger un producto determinado… Ni una sola queja, ningún intento de saltarse el turno …A lo que añado el uso, más o menos riguroso, de guantes y ‘mascarillas eso sí, de tipos y modelos muy diversos… En general la ciudadanía está teniendo un comportamiento ejemplar, un espíritu obediente y colaborativo. Está asumiendo la parte de responsabilidad que le corresponde por no mencionar los sacrificios de una mayoría que ha perdido el trabajo, el negocio e incluso las expectativas de futuro. Y así estamos: obedeciendo, asumiendo y aceptando…Mientras, la clase política se supone que debería debatir sobre cómo salvar la economía sin perjudicar la salud: este es el nudo gordiano… Aunque a primera vista más bien parece una confrontación por dejar en evidencia al contrario y por ‘escalar’ el poder… Unos intentan resolver o eso creo y los otros o se oponen a todo por sistema o hacen propuestas imposibles, intencionadamente, a fin de dejarlos en evidencia…

Los ciudadanos nos merecemos mucho más y, desde luego, mejor…Estoy saturada de noticias contradictorias y de las reiteradas alabanzas hacia los sanitarios de los que no conocemos el número real de afectados porque algunas gobiernos no quieren sacarlas a la luz… Es insultante que las Comunidades más ricas y las que menos han invertido en Sanidad, sean las que más dinero reclamen ahora… Me empacha el reconocimiento a los trabajadores esenciales obviando a los inmigrantes, como por ejemplo el colectivo de mujeres cuidadoras, recluidas con mayores a su cargo o a los hombres que malviven en las chabolas de los campos de Lepe … Si no fuera por ellos ¿cómo llegarían a nuestras mesas las fresas que nos comemos? Estoy cansada de oír los cientos de millones de euros pendientes de recibir que, como en el ‘cuento de la lechera’ se gastan antes de que lleguen, que tarde o temprano, de una menero o de otra, pagaremos nosotros… Me siento atiborrada de oír hablar sobre las miles de mascarillas que se reparten para días después enterarme que estaban defectuosas y que se volverán a comprar … Indignada por la actitud prepotente de los políticos tan dispuestos a pregonar los errores de otros, tan obcecados por la soberbia que se consideran imprescindibles, indispensables e irremplazables… Pobres ignorantes… Aún no se han enterado que vivimos en un mundo interdependiente, interconectado, impermanente y vacío de certezas en el que todos somos sustituibles…Tengo una noticia para ellos: el virus nos sobrevivirá a todos, también a ellos…

Sinceramente y desde la humildad: ‘Sólo sé que no se nada’… No solo es que no sepa sino que no voy a saber nunca. Que pasarán años, muchos años, antes de saberse la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre el covid-19, tantos que seguro yo no estaré para oírla…Me preocupa qué futuro le depara a mis hijos y a mi nieto ¿qué será de ellos después de la pandemia…? Me asusta el relato que se gesta bajo el encabezado de ‘nueva normalidad’, plagado de nuevos términos tan fríos como insensibles y distantes: rastreadores, paciente cero, repunte, distanciamiento social… Casi todos parecen dirigidos a separarnos, a no reagruparnos, a taparnos la boca para ser atendidos a solas en consultas médicas, peluquerías, librerías… Y poco a poco parece que nos controlarán con nuevas aplicaciones desarrolladas para localizarnos y de paso a nuestros amigos aunque ‘guardando la privacidad’, dicen… lo que no deja de ser paradójico… Temo que acoten nuestra libertad, que vigilen nuestras vidas, que congelen nuestras relaciones y sometan a una criba los gestos amorosos que conforman nuestra cultura emocional…Y todo en aras de nuestra buena ‘salud’…

Y mientras esta idea se repite para que vaya calando, sin hacer demasiado ruido el fútbol poco a poco va tornando a la palestra…Vuelve el ‘panem et circense‘, una buena cortina de humo para entretener a muchos mientras pasa la borrasca… A ellos, a los futbolistas, sí les harán los test antes de volver a entrenar… Muchos dicen: ya era hora…Mientras, una enfermera de la UCI de un hospital de Madrid a la que cada tarde aplaudimos, sale agotada de su turno de trabajo junto a compañeros a los que a estas alturas NO se le ha hecho ningún ‘test’…Este es su testimonio…Tal como están las cosas es la única verdad que, hoy por hoy, yo me creo…La verdad es un valor que no tiene precio…Gracias María por recordármelo…https://play.cadenaser.com/audio/1588660010284/

El Therigatha, “Poemas de ancianas sabias”

#YoMeQuedoEnCasa

De vez en cuando es bueno trascender y ceder la escritura propia en favor de la ajena. He aquí el poema de DantiKa, extraído de la obra “El Therigatha (literalmente “Poemas de ancianas sabias” o de mujeres que han crecido en sabiduría) está considerado la primera antología universal de literatura femenina. Se trata de los poemas que transmitieron las primeras mujeres que se unieron a la orden budista. Por tanto, forman un testimonio de la máxima importancia para conocer el budismo de los orígenes, un material que más tarde fue incorporado en el canon budista en lengua pali. Su calidad espiritual y hondura literaria no tiene parangón” (http://editorialkairos.com/catalogo/therigatha).

Subo al Pico del Buitre a descansar

de mi larga jornada

Desde allí se divisa

un río

y en él un elefante

que se baña feliz y luego sale

reluciente a la orilla.

Entonces llega un hombre

que porta un aguijón y que le ordena

con una voz potente

que adelante una pata.

Sumiso, el elefante

le obedece y el hombre

sube al cuello por ella.

¡Lo indomable domado!

¡Una fiera salvaje vuelta dócil!

Es esta la razón para instalarme

aislada en la espesura:

enseñar a mi mente

salvaje a obedecerme.

Dantika (https://www.rtve.es/alacarta/audios/artesfera/artesfera-therigatha-poemas-budistas-mujeres-sabias-13-12-16/3827798/)