Mayo: con la mirada puesta en la esperanza…

#HoraDeVencer

Quién le iba decir a Puccini que el aria inacabada de Turandot, Nessun Dorma (Nadie duerma), la misma con la que Pep Guardiola arengaba a los jugadores de aquel Barça ansioso de éxitos, que a primeros de mayo de este 2020 (96 años después de su muerte) Josep Pons, director del Liceu de Barcelona la convertiría en todo un símbolo de esperanza en los difíciles tiempos del covid-19… Al compás de todo un elenco de voces, el diario La Vanguardia ( https://www.lavanguardia.com/musica/20200501/48855026687/liceu-video-josep-pons-jorge-de-leon-coronavirus.html#linkcomments-md) acogía así a los barceloneses que han salido por primera vez a sus calles tan vacías como repletas de ausencias, regalándoles el oído con esta maravillosa pieza apta para todos los públicos, especialmente para los amantes de la ópera…Y así me despertaba yo a más de mil kilómetros de esta hermosa ciudad con la que mantengo estrechas sinergias y fuertes vínculos de afecto y amistad…

La música me llega como ‘agua de mayo’ después de un largo día abducida por el recuerdo de mi hijo, ahora vivo en algún lugar de la eternidad. Desde aquel día ‘pasar a mejor vida’, más que una frase hecha fue por encima de todo un deseo, un consuelo y hasta una ilusión…Tenía que ser mejor vida a la fuerza porque la de entonces podía considerarse cualquier cosa menos vida…Él se fue, yo me quedé y todo cambió…Y ayer en su aniversario le dediqué mi recuerdo, agradecida por haberle traído al mundo, por haberle podido acompañar en su corta travesía hasta soltar su barca y dejarle ir … En estas estaba cuando recibí la música, una delicia para los sentidos que me aceleró el corazón hasta que se transformó en un bálsamo sanador que me devuelvió la calma y me serenó el ánimo …Como Calaf anduve en la noche, entre las tinieblas, escondida de la terrible ‘Turandof’, ese malvado personaje al que de vez en cuando todos miramos a la cara para perderle el miedo…Gracias L. mi madrugadora amiga, por enviarme esta pieza el día justo, en el momento justo…Aunque ella aún no lo sepa…

#YoMeQuedoEnCasa, el hashtag que ha encabezado las entradas desde principios del confinamiento, cede hoy el paso a este otro: #HoraDeVencer, que recogerá las experiencias nacidas al calor de esta primera fase de desconfinamiento, de recuperación de la vida fuera de casa aunque sea en torno a un perímetro de apenas un kilómetro. Estoy segura que nunca una distancia tan pequeña nos pareció tan grande, que en ninguna otra ocasión una minúscula cesión ha representado una conquista de semejantes dimensiones…Todo se ha vuelto relativo. Hemos aprendido a minimizar. Y es que ya no somos quiénes éramos porque 50 días en casa no pueden haber pasado en balde y nos han cambiado a unos más y a otros menos, un poco a todos… Porque aquellos que el pasado 14 de marzo cerramos la puerta de casa ya no somos los mismo que hoy las hemos vuelto a abrir, esta vez, para salir fuera…

Todo ha vuelto a cambiar, esta vez de manera evidente…También la ciudad cambió. Tal vez no su fisonomía pero sí nuestra percepción. Tenemos la sensación de mirar con otros ojos para descubrir lo que siempre estuvo ahí… Es posible que ahora prestemos atención a lugares por dónde pasábamos a diario cada cual metido en su dinámica personal, en su ajetreo, en su prisa, en su stress…Todos ensimismados, deambulando de un sitio a otro como robots programados, ignorando la belleza de nuestro entorno, pasando por alto los sonidos gratuitos de la naturaleza mientras caminamos a solas con los auriculares en los oídos enchufados a la música de spotify por la que pagamos, aislados de aquello que acordamos en llamar ‘mundanal ruido’ hoy más que nunca reivindicado y que ahora suena gloria bendita…

Las ciudades se han quedado desnudas por primera ante nuestros ojos mostrando su belleza más íntima, descubriendo algunos rincones secretos que, como apasionados amantes presos por el deseo, nos disponemos a conquistar poco a poco, acariciando la idea de no dejar escapar esta oportunidad que ojalá sea única…

Así se presenta mayo, abriéndonos la puerta, mostrándonos un nuevo camino por recorrer con sus luces y sus sombras seguramente, pero también un camino para transitar con la esperanza de conquistar la nueva vida… Porque no hay vuelta atrás, no queda tiempo para la nostalgia del pasado sino para la construcción del futuro…Pasemos unidos el primer Rubicón poniendo en ello nuestra energía y empeño porque es cosa de todos y de todos depende…Desoigamos las voces incrédulas que pretenden distorsionar los mensajes con mentiras…Impidamos que se instale una falsa posverdad que nos coma el ánimo y nos impida observar la realidad no sólo con espíritu crítico sino con la ecuanimidad necesaria porque estaremos consintiendo que ganen los insensatos, los aprovechados, los miserables sin escrúpulos que hacen proselitismo con la desgracia ajena… Es la #HoraDeVencer…Hagámos que sea posible…

Abril: un balance en claroscuro…

#YoMeQuedoEnCasa #UnDíaMenos

Día 47… ¿El covid nos robó el mes de abril…? A lo mejor es esto lo que podríamos responder al maestro Sabina si nos lo preguntara ahora…Pero no es así. Casi estuvimos a punto … ‘Casi nos vemos en abril’ como cantaban Los Secretos, pero será en mayo porque abril se nos va…Y lo hace cargado de ausencias, de fiestas sin celebrar, de encuentros aplazados, de discursos de ánimo, de aplausos, de llamadas telefónicas, de conciertos para acompañar y sentirnos acompañados…Treinta días de cifras mortales, de personas ingresadas, de familiares asustados, de incertidumbres, de miedo y de soledades…Y siempre, siempre, contando con el apoyo de un impecable colectivo: el personal sanitario que se ha desvivido para curar el cuerpo y aliviar el alma e insuflar esperanza a quienes más lo han necesitado…Gracias, nunca distéis tanto por tan poco…

Abril también ha sido el mes del silencio colectivo, del cierre y el vacío de las calles…El mes de los empleos perdidos, del acopio de personas que han engrosado las filas del paro…De niños y niñas que se quedaron sin la comida de los comedores escolares…De familias que acudieron por primera vez a los bancos de alimentos e instituciones como Cáritas o Cruz Roja…Personas con las despensas vacías y la cuenta corriente a cero o en rojo… Abril impulsó la crisis hasta su punto más álgido, nos dejó contemplar el paso de sus días con más pena que gloria para acabar prometiéndonos una bocanada de aire y un sol sobre el horizonte al aprobarse una ruta para la desescalada que permitirá paliar el confinamiento…

Afortunadamente compartimos el planeta con otros seres sintientes a los que mantenemos fuera de nuestras expectativas y apartados de nuestras vidas. Para muchos el mundo animal tiene escasa relevancia, a menudo pasa desapercibido y con frecuencia no lo tenemos en cuenta…Los seres humanos constituimos su mayor peligro. Nos hemos apropiado poco a poco de la mayor parte de sus espacios naturales obligándolos a retroceder hasta quedar apartados, confinados, constreñidos… Y ahora que hemos abandonado las ciudades, despejados los cielos de aviones, los mares de barcos, las carreteras de coches y con las calles libres del bullicio cotidiano, ellos han protagonizado tímidas incursiones, quien sabe, si con el fin de ‘recolonizar’ diversos puntos del planeta… Aquí en España se han observado ‘razias’ de pavos reales deambulando por el Retiro en Madrid; cabras sueltas en Chinchilla (Albacete); jabalíes en Barcelona… Algún zorro en Vigo e incluso un oso en Cangas de Narcea, Asturias…Urracas, mirlos, golondrinas, palomas, gaviotas sobrevolando grandes áreas urbanas…Delfines en Baleares y en Castro Urdiales, Cantabria y hasta ballenas en las costas almerienses…La naturaleza ‘reconquista’ las ciudades vacías por el coronavirus…

Y si bien es cierto que abril ha sido un mes super intenso, mayo se asoma entre abriéndonos la puerta -apenas una rendija- para dejarnos ver más allá de las ventanas y balcones…Cuando salga de casa a pasear tendré en mi haber 50 días de confinamiento, de soledad, de compañías virtuales, de lecturas, de escrituras en este blog que me han devuelto a cambio sinergias interesantes…50 días ganados para concluir temas pendientes, madurar ideas, concebir nuevos proyectos, reconectar con personas lejanas y retomar hábitos sanos…Y, en otro orden de cosas, también me han ayudado a descubrir algunos recovecos de ese otro espacio al que tan poca atención prestamos: el interior… En este plano, disponer de tiempo me ha servido para revisar el alma, aliviar viejas heridas, reordenar emociones, limpiar algunas telarañas ocultas en los rincones, mirar la cara de algún que otro fantasma, eliminar temores, reconocer y afrontar ciertos apegos…

En fin, un balance en claroscuro pues Abril ha resultado para mí tan escabroso como enriquecedor… Más de dentro de que fuera, más de dar que recibir, de sembrar que recoger, de ser que de estar… Y mañana será mayo… La aventura continúa…

36 días en ‘Macondo’…

#YoMeQuedoEnCasa

El desayuno es mi comida favorita. Hay quienes solo necesitan una buena taza de café pero yo necesito algo más…Unas buenas tostadas: una de pan de centeno y otra de pan blanco. A veces zumo o alguna pieza de fruta y una taza de café con leche…La preparación requiere una liturgia diferente al resto de comidas, de manera que tanto el café como el pan estén calientes y en su punto. Luego coloco todo sobre una bandeja y me dispongo a disfrutar del pequeño festín… Tanto en verano como en invierno, si el tiempo lo permite, me gusta sentarme al aire libre. Por estas fechas el canto de los pájaros me acompaña. Todo un placer para los sentidos…Y después de este ritual, estos días más valorado aún si cabe, me enfundo en el traje de ‘estar bien’, frase que repito cada día a quienes me llaman interesados en mi bienestar: ‘estoy bien’ les digo…

Alguna que otra vez se me ha ocurrido grabar con el móvil estos trinos mañaneros para enviárselo a mi hija y hacerle llegar sonidos que le recuerden a casa… Ella no quiere olvidar ni yo quiero que olvide…Las mujeres custodiamos y transmitimos la memoria familiar así que desde hace tiempo le desvelo, poco a poco, los ‘secretos culinarios’ , las recetas caseras de algunos guisos, los remedios naturales de algunos males y las historias más relevantes. Un relato que deposito con el respeto que merece todo legado familiar para que, llegado el momento, disponga de esa parte de la herencia que por su esencia emocional e inmaterial, constituye el más valioso cuerpo de bienes que se pueda traspasar…

No sé muy bien por qué me asaltaron todos estos pensamientos… Podría ser que 36 días en ‘Macondo’ den para mucho, incluso para la melancolía y la nostalgia. Tal vez por eso también recordé el nombre de la aldea ficticia recreada en la célebre novela de García Márquez, “Cien años de soledad” <https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/garcia_marquez.htm>. Creo que la idea me surgió mientras escuchaba en un programa de TV diferentes hipótesis sobre el regreso a lo que empieza a denominarse la ‘nueva normalidad’. Me quedé perpleja cuando mencionaron una probable fecha de regreso a la vida tal como era a. c. (antes del coronavirus). No escribiré este dato porque no deja de ser una especulación y no está en mi ánimo preocupar gratuitamente…Lo cierto es que la noticia me dejó desanimada, preocupada y desalentada…Me provocó emociones encontradas, dudas y temores. Y recordé esta magnífica hipérbole llevada al extremo por del escritor colombiano, recreando hasta sus últimas consecuencias la ficción de Macondo con mapa incluido…De repente sentí como si la ficción hubiera cobrado realidad…¿Y si Macondo hubiera tomado vida propia en cada una de nuestras casas? ¿Y si al final nos engañamos creyéndonos figurantes coprotagonistas de un thrailer futurista?

A todos nos asaltan miedos universales y a cada uno los sus suyos propios, como, por ejemplo, el miedo al olvido: el temor a dejar demasiado atrás experiencias cercanas o a personas a quienes la distancia los deja demasiado lejos, pavor de no repetir sensaciones que en su momento no apreciamos o acciones cotidianas que no valoramos…Y entonces recordé aquel capítulo en el que José Arcadio Buendía explicaba a los vecinos de Macondo las consecuencias de la epidemia -también llamada ‘peste del olvido’- y la fórmula que Aureliano, su hijo, encontró para combatirla etiquetando cada cosa con su nombre…Pero lo más llamativo del texto de García Márquez es la capacidad de adaptación de los vecinos que normalizaron hasta tal punto lo que en principio fue una situación de emergencia, que aquella ‘organización eventual’ se convirtió en ‘natural’…Y eso me dio miedo…mucho miedo:

“Cuando José Arcadio Buendía se dio cuenta de que la peste había invadido el pueblo, reunió a los jefes de familia para explicarles lo que sabía de la enfermedad del insomnio, y se acordaron medidas para impedir que el flagelo se propagara a otras poblaciones de la ciénaga. […] Todos los forasteros que por aquel tiempo recorrían las calles de Macondo tenían que hacer sonar su campanita para que los enfermos supieran que estaban sanos. No se les permitía comer ni beber nada durante su estancia, pues no había duda de que la enfermedad sólo se transmitía por la boca, y todas las cosas de comer y de beber estaban contaminadas por el insomnio. En esa forma se mantuvo la peste circunscrita al perímetro de la población. Tan eficaz fue la cuarentena, que llegó el día en que la situación de emergencia se tuvo por cosa natural, y se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir». (Gabriel García Márquez , Cien Años de Soledad).

La capacidad de los seres humanos para adaptarse es proporcional a la necesidad de supervivencia, de ahí que sea posible la catarsis: hacer de la excepción la norma…

Iglesia y mecenazgo…

#YoMeQuedoEnCasa

A pesar de prometerme a mí misma no atender demasiado a las noticias para no deprimirme más allá de lo justo y necesario, llevo varios días que, aún sin prestar oído, me llega un goteo de noticias que tienen que ver con la Iglesia y el covid-19. A decir verdad, casi todas las noticias forman tándem con el coronavirus, ese virus que engorda a base de tragarse nuestras vidas, nuestra economía, nos aparta de seres queridos y merma nuestras libertades… La pandemia ocupa los primeros planos de la información, algunas televisiones y canales de radio están entregadas por entero al análisis estadístico, médico, económico y político del día a día. Los tertulianos y tertulianas continúan colaborando desde casa, aportando puntos de vista, haciendo predicciones sobre la ‘nueva vida’ después del confinamiento…El caso es que el coronavirus, como una buena capa, está ocultando otros problemas y cuestiones que están quedando rezagadas en nuestra memoria. ¿Quién se acuerda del desfalco del Rey Emérito? ¿De la supuesta renuncia a la herencia del actual Rey? ¿Qué pasa con el IBI de la Iglesia? …

Hace apenas un par de día, en una cadena de radio local, un periodista preguntaba a un representante eclesiástico (no sé que rol desempeñaba) sobre su participación y colaboración en beneficio de los afectados por la epidemia…No escribiré lo que pensé en ese momento…Podría, acogiéndome a la libertad de expresión, que también yo conozco mis derechos…Pero no lo haré por respeto a quienes simpatizan con la institución… Porque la respuesta hacía alusión a las acciones de Cáritas y Cruz Roja, organizaciones gestionadas por laicos…O sea que de lo que se han preocupado es de movilizar al voluntariado para que den la cara, mientras ellos se colocan las medallas y reparten bendiciones que para eso son gratis…Como si ese fuera su único cometido…O sea, que como los grandes estrategas, piensan y toman decisiones desde sus confortables despachos. Ordenan, mandan y dedican palabras bondadosas que hablan de ‘caridad’ y ‘amor al prójimo’…Acciones a pie de calle, compromiso directo con la ciudadanía, poco, muy poco…

En la misma cadena, escuché también las declaraciones del Obispo de una diócesis cercana, a quien se le interrogaba sobre el posible pago del IBI, impuesto que el Ayuntamiento de la ciudad desea cobrar de aquellos edificios propiedad de la Iglesia, que no están destinado ni al culto ni a la docencia. El señor Obispo se reía a carcajadas mientras hacía referencia -se ve que están bien informados- a la Ley de Mecenazgo, añadiendo su extrañeza ante la pretensión del alcalde (por cierto, de Unidas Podemos). Concluyendo que si tenían que pagar, pagarían…Faltaría más pensé…Y me mu.

El concepto ‘mecenazgo’ se remonta a tiempos de Cayo Plinio Mecenas, consejero político de César Augusto, defensor e impulsor de las artes en la Roma Imperial y protector de jóvenes talentos que destacaron en el terreno de poesía, entre quienes podemos señalar a Horacio (Vid. post anterior <https://wordpress.com/blockeditor/post/lapensadoragaditana.blog/1139>). Durante el Renacimiento el mecenazgo fue más allá de la poesía, extendiéndose a las artes en general. En la actualidad abarca tanto a las artes y las letras como a la ciencia y la investigación…

“El actual régimen fiscal de las Instituciones de la Iglesia Católica en España deriva, en primera instancia, del Acuerdo entre la Santa Sede y el Estado Español para Asuntos Económicos suscrito el 3 de enero de 1979”, tiene rango internacional y estuvo refrendado por el Congreso y el Senado. Dicho tratado está regulado de forma similar con más de cien países y prevé una serie de beneficios fiscales para “una lista cerrada de entidades de la Iglesia” entre otras: Conferencia Episcopal, Diócesis, Parroquias y Órdenes y Congregaciones religiosas…Desde 1979 hasta hoy se han introducido pequeñas modificaciones acordes con nuestro régimen tributario, siendo la más importante la que se efectúa en diciembre de 2002 tras aprobarse en España la denominada ‘Ley de mecenazgo’ que, para sorpresa de todos, ensanchó considerablemente la amplitud de exenciones fiscales de las que ya gozaba la Iglesia…

Como no soy experta en asuntos del fisco, dejo en enlace para quienes quieran profundizar en los pormenores de esta ley… <https://www.portantos.es/regimen-fiscal> No me responsabilizo de la indignación que pueda provocarles conocer las prebendas que la actual Institución mantiene en los tiempos que corren y, sobre todo, el cabreo con los políticos que a estas alturas no tienen el ‘valor’ de recortar privilegios y desamortizar bienes, si fuera necesario, en favor de los marginados y pauperizados por la crisis y la pandemia…Al fin y al cabo, tenía entendido que esta era la esencia, la naturaleza y el fin último que persiguieron aquellas primeras comunidades, estandartes de libertad y caridad cristianas…

Nota: Vaya por delante mi reconocimiento a los hombre y mujeres de buena fe, peones en el tablero de ajedrez, con la mirada en el cielo pero con los pies en la tierra…Ellos y ellas colaboran y arriesgan en primera fila de batalla…Cuidan y preservan la esencia del ‘mensaje’ y constituyen los auténticos pilares de esta Institución…No caeré en el tópico porque sé que todos o todas ‘no son iguales’… Afortunadamente…